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GUIA 12

ONTOLOGIA PROBLEMA DEL SER

1. GRECIA EN LOS ORÍGENES DE LA ONTOLOGÍA:


En sentido estricto, no se puede afirmar que Parménides, principal representante de la escuela de
Elea, haya sido el primer pensador griego que reflexionó sobre el ser. Se descubre que esta
preocupación ya estaba en la pregunta por el origen o por el fundamento del cosmos que hicieron los
filósofos de la escuela de Mileto y con mayor razón en Heráclito.
El ser, es concebido y explicado como el origen, se mostró entonces como la esencia de las cosas y
del mundo, como aquello (agua, fuego, aire, etc.) que hace que la cosas sean lo que son. Los
primeros filósofos no utilizaron directamente la palabra ser, sino origen (arkhé), pero el sentido
atribuido por ellos a éste permite concluir que su reflexión fue una indagación por el fundamento o
por el ser de las cosas.
2. EL SER Y LA PERMANENCIA DE LA REALIDAD:
Parménides es el primer autor que establece una crítica directa a la filosofía de Heráclito, y en ese
sentido habló en forma expresa de la existencia de un único ser, cuya característica es permanecer
ajeno al cambio, a las transformaciones. Dicho ser se concebía como un ser estático, sin tiempo y
eterno. El hecho de no haber fragmentado el ser, de concebirlo como unidad, hace que se considere
a este pensador como el fundador del tipo de pensamiento ontológico.
En su poema sobre el ser, del cual sólo se conservan algunos fragmentos, Parménides expresa esta
idea en la famosa tesis: “sólo el ser es porque es ser; en cambio la nada no es”. En primer lugar, se
deduce que es imposible que aquello que “es” deje de ser y, así mismo, que aquello que no es
pueda llegar a ser, con lo que Parménides quería negar el planteamiento de Heráclito, según el cual
todo cambia y se transforma de manera continua.
3. LA ÚNICA REALIDAD ES EL SER:
Para Parménides, no existe un paso, un tránsito entre el ser y el no ser, precisamente porque la
noción del “no ser” es la negación del ser, de la existencia. El no ser es la nada absoluta, el vacío y
el ser es lo que es. Pero, ¿Qué expresa más exactamente este es? La totalidad de lo existente, el
mundo, las cosas, los hombres. De acuerdo con este planteamiento, quienes conciben la vida como
un movimiento del ser al no ser, permanecen en el mundo de los sentidos, del cuerpo, pues son ellos
los que nos proporcionan la apariencia de que las cosas cambian constantemente. En realidad, las
cosas “no llegan a ser” sino que siempre han sido, y por ello no existe un paso, ni siquiera un salto,
de lo que “no es” al “ser”, lo cual sería un contrasentido.
4. IMPOSIBILIDAD DEL NO SER:
Así, si una cosa es (una silla, un tablero o un libro) entendemos que en realidad es, tiene una
existencia y una esencia. Lo que no podemos pensar ni decir es que dicha cosa (la silla, el tablero o
el libro) “sea” y “no sea” al mismo tiempo. En segundo lugar, de la tesis de Parménides se desprende
la concepción del ser como “no engendrado” e “incorruptible”. Si el ser es lo que siempre es, no
habría la posibilidad de pensar un inicio, un primer momento, en el que no haya sido. Así mismo, si
se piensa que algo que no es procede del ser, sería una contradicción porque, en esencia ya sería.
5. PRINCIPALES CARACTERÍSTICAS DEL SER:
En este sentido, se infiere que el ser, por ser eterno, es incorruptible, ya que no admite cambio o
mutación.
Nunca desaparece o muere realmente. La muerte de las cosas y de los hombres no es precisamente
un estado de no ser o de la nada, sino una forma de ser y de existir de diferente manera.
Por último, Parménides sostiene la identidad entre el pensar y el ser, puesto que es imposible pensar
el no ser, es decir, aquello que no existe. El pensamiento necesariamente expresa la realidad, lo que
es y no la nada.
Sobre lo que no es, sostiene el filósofo, no se puede pensar ni decir nada.
6. PENSAR Y SER:
Así el pensar el logos, es el encargado de mostrar el sentido del ser, ya que las sensaciones nos
engañan. Pero si el pensamiento es una copia fiel de la realidad, su labor no es dudar, sino poner en
evidencia su identidad absoluta con el ser. Parménides elaboró así una concepción realista del
conocimiento, en donde las ideas no son propiamente una construcción del pensamiento sino un fiel
reflejo de la realidad.
El pensamiento de Parménides tuvo una influencia notable, no solo en la Grecia antigua, sino en la
historia de la filosofía y las discusiones que en adelante se establecen, siempre se remiten a los
planteamientos ontológicos de Parménides y a su discusión fundamental con la concepción de
Heráclito acerca del movimiento.
7. DESARROLLO DEL PENSAMIENTO ONTOLÓGICO:
Se puede identificar la época antigua, en particular en la filosofía de Platón y de Aristóteles, una
reflexión de carácter ontológico. Para tratar la concepción del ser en la filosofía de Platón es
necesario partir de su teoría del mundo suprasensible.
Este filósofo griego, en sus explicaciones sobre el cosmos y sobre los sentidos de las cosas, planteó
la existencia de una realidad que se encuentra más allá del mundo natural material, constituido por
una naturaleza inteligible. De acuerdo con este planteamiento, las cosas son los que son, no por
ellas mismas, por su realidad material, sino porque participan y se encuentran determinadas por una
realidad superior, por un mundo, llamado el mundo de las ideas, del cual nuestro mundo es sólo una
mala copia.
Así, para Platón hay dos planos del ser: el mundo material o sensible y el mundo suprasensible o
invisible. El primero es el mundo de la experiencia sensible, de las apariencias, el que debe ser
superado para alcanzar el mundo de las ideas, el mundo de las verdades absolutas. El mundo de las
ideas es el único ser verdadero, donde están las ideas o las esencias de las cosas existentes.
El ser universal en Aristóteles: Por su parte, Aristóteles en su obra la Metafísica, plantea que antes
que indagar por un ser en particular, como lo hace la física o la matemática, la metafísica se
pregunta por el ser “en cuanto ser” es decir, por un ser general, universal.
El aporte de Aristóteles está en afirmar que la sustancia material es la causa del ser del mundo, en
oposición a la mayoría de los filósofos anteriores, quienes atribuyeron el origen del mundo a
principios divinos e inmateriales. Sin embargo, el filósofo griego también reconoce otra serie de
causas, especialmente cuando habla de la forma y del compuesto, como otro tipo de sustancias que
determinan el ser de todo lo que existe.
La sustancia material, como su nombre lo indica, es el principio constitutivo de las realidades
sensibles, es el sustrato, la base de la forma: por ejemplo, la madera sirve como materia prima para
construir la silla, lo cual es el resultado final cuando adquiere la forma. El compuesto, como la unidad
de materia y forma, es también la sustancia que define el ser de las cosas. Por último, la forma es el
principio por excelencia, es decir, que aquello mejor define la esencia de las cosas o de los seres.
Por ejemplo, en el caso del ser humano, que está compuesto por materia (cuerpo) y de la forma
(alma), es la forma la que define, en últimas, su esencia, aunque el hombre necesite del cuerpo para
existir. Pero, vale la pena mencionar que Aristóteles va a sostener que hay un único ser que tiene
pleno derecho de ser sustancia puramente formal y este ser es “Dios”.
8. LA FILOSOFÍA DEL SER: PARMENIDES Y HERACLITO.
Los problemas que deja al descubierto la filosofía eleática guardan relación con los nombres
familiares a la escuela, con la época en que la ciudad de Elea aparece fundada en la costa de
Lucania, al sur de Italia, y, sobre todo, con la carencia de los fragmentos auténticos que nos han sido
legados, objeto las más de las veces de interpretaciones dispares y hasta contradictorias, que han
puesto en evidencia el rigor y la significación de un pensamiento, rico en derivaciones de todo origen,
pero especialmente en los campos de la teoría del ser y de la doctrina del conocimiento, ambos
elevados a preocupación máxima en los tiempos que preceden inmediatamente a Sócrates.
La nómina de la escuela eleática queda, pues en circunscrita a tres hombres de reconocida talla,
como son Parménides, Zenón y Meliso.
Si el impulso metafísico que patentiza la escuela de Elea tiene indudables raíces jónicas, la
originalidad de estilo y las nuevas rutas que marcan Parménides y Zenón quedan también a salvo.
Son ambos, de manera incuestionable, más metafísicos que Jenófanes, y realizan, además, como
hombres típicos de escuela, una labor sistemática que los acerca a los grandes pensadores
herederos de Sócrates tanto como la aleja de las concepciones míticas y de las fórmulas religiosas
tradicionales, teñidas todavía en muchos casos de fuerte irracionalismo.
Orientación Filosófica: Aún con el grave obstáculo que suponen la perdida de muchos fragmentos
auténticos, la significación de la escuela de Elea por lo que se deduce de los textos que han llegado
hasta nosotros, queda
plenamente evidenciada en el rigor con que selecciona los materiales existentes y en el hecho de
que los problemas que plantea, y trata de resolver, son problemas que afectan al ser, pero así mismo
a la facultad de conocerlo y de juzgarlo.
En cuanto a la raíz pitagórica, que no es nada dudosa, y menos lo es en referencia a la filosofía de
Platón, la diversidad de concepción se constituye por un nuevo camino: la propensión a admitir una
realidad continua por esencia, cosa que los pitagóricos no habían llegado a comprender y que, por
notorio contraste, Parménides formula ya con toda nitidez en el fragmento XIII de su poema sobre la
naturaleza:
No fue jamás ni será, ya que es ahora, en toda su integridad uno y continuo. Porque, en efecto, ¿qué
origen podrías buscarle? ¿De dónde le vendría su crecimiento? No te permitiré que me digas o que
pienses que haya podido venir del No-Ser, porque no se puede decir ni pensar que el Ser no sea.
ACTIVIDAD POR COMPETENCIAS O TALLER INDIVIDUAL
LEA, ANALICE Y RESPONDA LOS SIGUIENTES CUESTIONAMIENTOS:
1. Elabore un mapa conceptual con la temática descrita sobre el estudio del SER.
2. Explique las semejanzas y diferencias entre Ontología y Metafísica.
Semejanza: que los dos términos hablan acerca de un ser o un ente.
Diferencias: la ontología es el estudio de lo que "sí es, sí está", o sea todo lo que vemos, olemos,
tocamos, oímos. Esto lo convierte en la teoría o estudio sobre lo "físico", el mundo en que vivimos.
La metafísica estudia lo que no vemos, por ejemplo, las leyes de atracción mental, la religión, la
magia, el ocultismo y las artes adivinatorias. Incluso hay tratados de "metafísica" de los cuales
propone hayan "decretos" en positivo o negativo e invocaciones a las leyes divinas (por medio de
oraciones, rituales y hasta colores) puedes obtener lo que sea. Metafísico es lo que no está, lo que
no entendemos bien, lo que no podemos percibir en el mundo presente.
3. Identifique las características del Ser.
En este sentido, se infiere que el ser, por ser eterno, es incorruptible, ya que no admite cambio o
mutación.
Nunca desaparece o muere realmente. La muerte de las cosas y de los hombres no es precisamente
un estado de no ser o de la nada, sino una forma de ser y de existir de diferente manera.
Por último, Parménides sostiene la identidad entre el pensar y el ser, puesto que es imposible pensar
el no ser, es decir, aquello que no existe. El pensamiento necesariamente expresa la realidad, lo que
es y no la nada.
Sobre lo que no es, sostiene el filósofo, no se puede pensar ni decir nada.
4. Mediante una línea de tiempo resalte los principales filósofos antiguos y su concepción del Ser.
5. Las conclusiones de Tales de Mileto, Heráclito, Anaxímenes, Empédocles y Jenófanes ¿pueden
ser consideradas como Ontológicas o Cosmológicas? ¿por qué?
Tales de Mileto: Su conclusión es Cosmológica porque afirma que El agua es el principio de todas
las cosas. "Todo es agua".
Heráclito: Su conclusión es Cosmológica porque El ente deviene y las cosas se transforman en un
proceso continuo de nacimiento y destrucción que afecta a objetos, animales y seres humanos.
“Todo fluye, somos y no somos”.
Anaxímenes: Su conclusión es Cosmológica porque creía que la Tierra era plana "como una hoja", y
que se formó por la condensación del aire; los cuerpos celestes, también planos, nacieron a partir de
la Tierra debido a una rarefacción de su exhalación.
Empédocles: Su conclusión es Cosmológica porque postuló como principios constitutivos de todas
las cosas cuatro «raíces» o elementos inalterables y eternos (el agua, el aire, la tierra y el fuego),
que, al combinarse en distintas proporciones por efecto de dos fuerzas cósmicas (el Amor y el Odio),
dan lugar a la multiplicidad de seres del mundo físico.
Jenófanes: Su conclusión es Cosmológica porque afirmó a partir del hallazgo de fósiles de peces
encontrados en la montaña que la Tierra debió estar toda cubierta de agua, o, mejor dicho, de algún
tipo de mezcla de la tierra y el agua como el barro o el fango.
6. Mediante un cuadro comparativo sintetice las concepciones del Ser en la Antigüedad Griega.
7. Consulta la doctrina platónica del ser argumentada en “el Mundo de las Ideas”.
[Link]
La teoría de las ideas afirma la existencia de unas entidades inmateriales, absolutas, inmutables,
perfectas, universales e independientes del mundo físico. Estas realidades son las ideas del mundo
inteligible. Los objetos individuales de la experiencia sólo son entidades relativas, cambiantes y
contingentes: sólo copias o imitaciones de la verdadera y única realidad. Consecuentemente, la
teoría postula la existencia de dos mundos: por un lado, el mundo excelso y perenne de las ideas,
por otro lado, el incompleto y huidizo mundo de las cosas.
8. Explique el argumento de Aristóteles del ser como substancia o sea el” Ser en cuanto Ser”.
La teoría de la sustancia
La sustancia es en Aristóteles la forma privilegiada de ser. El ser se dice de muchas maneras, pero
fundamentalmente como sustancia, es decir, como aquello que no se da en un sujeto, sino que es
ello mismo sujeto. Las otras formas de ser se dan necesariamente en la sustancia, y Aristóteles las
llama accidentes:
Accidente se dice de lo que se encuentra en un ser y puede afirmarse con verdad, pero que no es,
sin embargo, ni necesario ni ordinario"... "El accidente se produce, existe, pero no tiene la causa en
sí mismo, y sólo existe en virtud de otra cosa. (Aristóteles, Metafísica, libro V, 30).
Junto con la sustancia, constituyen las categorías del ser: cantidad, cualidad, relación, lugar, tiempo,
posición, estado, acción y pasión. "El ser en sí tiene tantas acepciones como categorías hay, porque
tantas cuantas se distingan otras tantas son las significaciones dadas al ser." ("Metafísica", libro V,
7). En la medida en que todas las formas de ser accidental remiten a la unidad de la sustancia, la
unidad del ser queda garantizada:
El ser se entiende de muchas maneras, pero estos diferentes sentidos se refieren a una sola cosa, a
una misma naturaleza, no habiendo entre ellos sólo comunidad de nombre; mas así como por sano
se entiende todo aquello que se refiere a la salud, lo que la conserva, lo que la produce, aquello de
que es ella señal y aquello que la recibe; y así como por medicinal puede entenderse todo lo que se
relaciona con la medicina, y significar ya aquello que posee el arte de la medicina, o bien lo que es
propio de ella, o finalmente lo que es obra suya, como acontece con la mayor parte de las cosas; en
igual forma el ser tiene muchas significaciones, pero todas se refieren a un principio único.
(Aristóteles, Metafísica, libro IV, 2).
La sustancia es el individuo concreto y particular, lo que ordinariamente llamamos "cosas" u
"objetos", es decir, esta mesa, este caballo, Sócrates, lo que es sujeto, aquello en lo que inhieren las
otras formas de ser, los accidentes. Frente a la irrealidad de las Ideas, el verdadero ser, la sustancia,
["Así el objeto de todas las indagaciones pasadas y presentes; la pregunta que eternamente se
formula: ¿qué es el ser?, viene a reducirse esta: ¿qué es la sustancia?". ("Metafísica", libro VII, 1)],
adquiere las características de la experiencia (concreto, particular) aunque, como veremos más
adelante, sin perder por ello la referencia a lo universal, a la esencia. En la medida en que definimos
un objeto, lo conocemos, por la esencia, ésta puede ser llamada también sustancia, pero sólo un
sentido secundario. La sustancia primera, la sustancia propiamente dicha, el ser, es el individuo; la
esencia, aquello por lo que conocemos el ser, es llamada por Aristóteles sustancia segunda.

Sustancia se dice de los cuerpos simples, tales como la tierra, el fuego, el agua y todas las cosas
análogas; y en general, de los cuerpos, así como de los animales, de los seres divinos que tienen
cuerpo y de las partes de estos cuerpos. A todas estas cosas se llama sustancias, porque no son los
atributos de un sujeto, sino que son ellas mismas sujetos de otros seres. (Aristóteles, Metafísica,
libro V, 8).
La sustancia es para Aristóteles un compuesto de materia (hyle) y forma (morphé). (De ahí el término
hilemorfismo con el que tradicionalmente se ha designado la teoría de la sustancia aristotélica). En
coherencia con la teoría de las cuatro causas del ser no cabría otra interpretación, pudiendo quedar
subsumidas las otras dos causas, la eficiente y la final, en la causa formal. Ese compuesto de
materia y forma es indisoluble, de modo que no es posible separar realmente una de la otra; sólo en
el entendimiento dicha separación es posible, es decir, la materia y la forma sólo pueden ser
pensadas como realidades distintas.
En efecto, si nos preguntamos por la materia de la que está hecha la casa, diremos que de ladrillos;
pero los ladrillos a su vez, que son la materia de la casa, son una sustancia, es decir, un compuesto
de materia y forma; si nos preguntamos por la materia de ladrillo nos encontraremos con otra
sustancia, la arcilla o el barro; y si nos preguntamos por la materia de la arcilla nos volveremos a
encontrar con otra sustancia, y así indefinidamente. Tan lejos como llevemos la investigación
seremos incapaces de dar con la materia prima de la que están hechas las cosas, dado que la
materia se presentará siempre indisolublemente unida a una forma; de ahí que Aristóteles nos hable
de una materia próxima (escháte hyle) y de una materia remota o materia prima (próte hyle).
La materia próxima es, en realidad, la sustancia de la que están hechas las cosas, como decimos
que el bronce es la materia de la estatua; la materia prima es, sin embargo, aquel sustrato último de
la realidad, absolutamente incognoscible para nosotros ya que está desprovisto de toda forma y, por
lo tanto, de toda cualidad. En este sentido, la concepción aristotélica de la materia recuerda el
ápeiron de Anaximandro.

Mientras que la forma representa la esencia del objeto, de la sustancia, lo que en ella hay de
universal, la materia representa lo que hay de particular, de distinto en la sustancia. La materia es,
pues, principio de individuación: lo que distingue una sustancia de otra es la materia de la que está
hecha (lo que diferencia esta mesa de aquella es la materia de la que está hecha cada una de ellas,
no la forma, que es idéntica en ambas).
La forma, por el contrario, representa no solamente la esencia de cada ser, sino también su
naturaleza; dado que la materia es incognoscible, conoceremos las sustancias por su forma, es
decir, por lo que hay en ellas de universal y no de particular. En la medida en que la forma
representa también la naturaleza, y siendo la naturaleza principio y causa del movimiento, Aristóteles
introducirá en la sustancia la realidad misma del cambio y, con ello, la posibilidad de explicarlo.
9. Haga un paralelo sobre la concepción del Ser de Parménides (Eterno) y Heráclito (Cambio).
10. Consulta el “Poema Ontológico” de Parménides, transcríbalo y sintetice los atributos del Ser.
11. Analice por qué Heráclito describe su teoría del Cambio con la máxima de que “Nadie se baña
dos veces en el mismo río”.
12. Elabora un Vocabulario de 10 Términos nuevos contenidos en la guía con su significado.
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