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Promesas Biblicas

Los documentos exploran diversos temas relacionados con Dios, Jesús y el amor, incluyendo la promesa de Dios, la salvación a través de Cristo, el perdón de los pecados y vivir con amor hacia Dios y los demás.

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Los documentos exploran diversos temas relacionados con Dios, Jesús y el amor, incluyendo la promesa de Dios, la salvación a través de Cristo, el perdón de los pecados y vivir con amor hacia Dios y los demás.

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No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y

ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias.


(Filipenses 4:6)

19 Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre para que se


arrepienta. Él lo ha dicho, ¿y no lo hará? Ha hablado, ¿y no lo cumplirá?
20 He aquí, yo he recibido mandato de bendecir; y él ha bendecido, y no
podré revocarlo.

11 Y este es el testimonio: Que Dios nos ha dado vida eterna, y esta vida
está en su Hijo. 12 El que tiene al Hijo tiene la vida; el que no tiene al
Hijo de Dios no tiene la vida.

9 Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar


nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad. 10 Si decimos que no
hemos pecado, lo hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en
nosotros.

Así que mi Dios les proveerá de todo lo que necesiten, conforme a las
gloriosas riquezas que tiene en Cristo Jesús.
(Filipenses 4:19)

Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les


daré descanso.
(Mateo 11:28)
Llegarán días —afirma el Señor—, en que cumpliré la promesa de
bendición que hice al pueblo de Israel y a la tribu de Judá. En aquellos
días, y en aquel tiempo, haré que brote de David un renuevo justo, y él
practicará la justicia y el derecho en el país. En aquellos días Judá estará
a salvo, y Jerusalén morará segura. Y será llamada así: ‘El Señor es
nuestra justicia’ .
(Jeremías 33:14-16)

Una vez, mientras comía con ellos, les ordenó: No se alejen de Jerusalén,
sino esperen la promesa del Padre, de la cual les he hablado: Juan
bautizó con agua, pero dentro de pocos días ustedes serán bautizados
con el Espíritu Santo.
(Hechos 1:4-5)

Vuelvan a mí y sean salvos, todos los confines de la tierra, porque yo soy


Dios, y no hay ningún otro. He jurado por mí mismo, con integridad he
pronunciado una palabra irrevocable: Ante mí se doblará toda rodilla, y
por mí jurará toda lengua.
(Isaías 45:22-23)

Dichoso el que resiste la tentación porque, al salir aprobado, recibirá la


corona de la vida que Dios ha prometido a quienes lo aman.
(Santiago 1:12)
No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y
ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios,
que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus
pensamientos en Cristo Jesús.
(Filipenses 4:6-7)

Aunque mi padre y mi madre me abandonen,


el Señor me recibirá en sus brazos.
(Salmo 27:10)

Cuán grande es tu bondad, que atesoras para los que te temen, y que a
la vista de la gente derrama sobre los que en ti se refugian. Al amparo
de tu presencia los proteges de las intrigas humanas.
(Salmo 31:19-20a)

Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que
todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna. Dios no
envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por
medio de él.
(Juan 3:16-17)

Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se


detiene en la senda de los pecadores ni cultiva la amistad de los
blasfemos, sino que en la ley del Señor se deleita, y día y noche medita
en ella. Es como el árbol plantado a la orilla de un río que, cuando llega
su tiempo, da fruto y sus hojas jamás se marchitan. ¡Todo cuanto hace
prospera!
(Salmo 1:1-3)

Tan lejos de nosotros echó nuestras transgresiones como lejos del


oriente está el occidente. Tan compasivo es el Señor con los que le
temen como lo es un padre con sus hijos. Él conoce nuestra condición;
sabe que somos de barro.
(Salmo 103:12-14)

Tú eres mi refugio; tú me protegerás del peligro y me rodearás con


cánticos de liberación. Selah.
(Salmo 32:7)

El Señor dice: Yo te instruiré, yo te mostraré el camino que debes seguir;


yo te daré consejos y velaré por ti.
(Salmo 32:8)

Como palmeras florecen los justos; como cedros del Líbano crecen.
Plantados en la casa del Señor, florecen en los atrios de nuestro Dios.
Aun en su vejez, darán fruto; siempre estarán vigorosos y lozanos, para
proclamar: «El Señor es justo; él es mi Roca, y en él no hay injusticia».
(Salmo 92:12-15)
Amen al Señor, todos sus fieles; él protege a los dignos de confianza,
pero a los orgullosos les da su merecido. Cobren ánimo y ármense de
valor, todos los que en el Señor esperan.
(Salmo 31:23-24)

No se angustien. Confíen en Dios, y confíen también en mí. En el hogar


de mi Padre hay muchas viviendas; si no fuera así, ya se lo habría dicho a
ustedes. Voy a prepararles un lugar. Y, si me voy y se lo preparo, vendré
para llevármelos conmigo. Así ustedes estarán donde yo esté.
(Juan 14:1-3)

¡Dichosa tú que has creído, porque lo que el Señor te ha dicho se


cumplirá!
(Lucas 1:45)

Se reviste de fuerza y dignidad, y afronta segura el porvenir. Cuando


habla, lo hace con sabiduría; cuando instruye, lo hace con amor.
(Proverbios 31:25-26)

Engañoso es el encanto y pasajera la belleza; la mujer que teme al Señor


es digna de alabanza.
(Proverbios 31:30)
Pero los que esperan en el SEÑOR renovarán sus fuerzas; levantarán las
alas como águilas. Correrán y no se cansarán; caminarán y no se
fatigarán.
(Isaías 40:31)

No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y


ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios,
que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus
pensamientos en Cristo Jesús.
(Filipenses 4:6-7)
Amen al Señor, todos sus fieles; él protege a los dignos de confianza,
pero a los orgullosos les da su merecido.
(Salmo 31:23)

Te haré entender y te enseñaré el camino en que debes andar. Sobre ti


fijaré mis ojos.
(Salmo 32:8)

Por la mañana, Señor, escuchas mi clamor; por la mañana te presento


mis ruegos, y quedo a la espera de tu respuesta.
(Salmo 5:3)

He sido crucificado con Cristo, y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí.
Lo que ahora vivo en el cuerpo, lo vivo por la fe en el Hijo de Dios, quien
me amó y dio su vida por mí.
(Gálatas 2:20)

En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia,


amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. No hay ley
que condene estas cosas.
(Gálatas 5:22-23)
Confía en el Señor de todo corazón,y no en tu propia inteligencia.
Reconócelo en todos tus caminos, y él allanará tus sendas.
(Proverbios 3:5-6)

Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les


daré descanso.
(Mateo 11:28)

Se reviste de fuerza y dignidad, y afronta segura el porvenir .Cuando


habla, lo hace con sabiduría; cuando instruye, lo hace con amor.
(Proverbios 31:25-26)

Pero tú, Señor, me rodeas cual escudo; tú eres mi gloria; ¡tú mantienes
en alto mi cabeza! Clamo al Señor a voz en cuello, y desde su monte
santo él me responde. Selah
(Salmo 3:3-4)
No prevalecerá ninguna arma que se forje contra ti; toda lengua que te
acuse será refutada. Esta es la herencia de los siervos del Señor,
la justicia que de mí procede - afirma el Señor—.(Isaías 54:17)
Bueno es el Señor; es refugio en el día de la angustia, y protector de los
que en él confían.
(Nahúm 1:7)
Engañoso es el encanto y pasajera la belleza; la mujer que teme al Señor
es digna de alabanza.
(Proverbios 31:30)

Yo les he dicho estas cosas para que en mí hallen paz. En este mundo
afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo.
(Juan 16:33)

Sin embargo, en todo esto somos más que vencedores por medio de
aquel que nos amó. Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la
vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los
poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación
podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús
nuestro Señor.
(Romanos 8:37-39)

En esto consiste el amor: en que pongamos en práctica sus


mandamientos. Y este es el mandamiento: que vivan en este amor, tal
como ustedes lo han escuchado desde el principio.
(2 Juan 1:6)

Así como el Señor los perdonó, perdonen también ustedes. Por encima
de todo, vístanse de amor, que es el vínculo perfecto.
(Colosenses 3:13b-14)

Y nosotros hemos llegado a saber y creer que Dios nos ama. Dios es
amor. El que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él.
(1 Juan 4:16)

Si hablo en lenguas humanas y angelicales, pero no tengo amor, no soy


más que un metal que resuena o un platillo que hace ruido.
(1 Corintios 13:1)

¡Fíjense qué gran amor nos ha dado el Padre, que se nos llame hijos de
Dios! ¡Y lo somos! El mundo no nos conoce, precisamente porque no lo
conoció a él.
(1 Juan 3:1)

Así como el Padre me ha amado a mí, también yo los he amado a


ustedes. Permanezcan en mi amor.
(Juan 15:9)
¡Den gracias al Dios de los cielos! ¡Su gran amor perdura para siempre!
(Salmo 136:26)
El gran amor del Señor nunca se acaba, y su compasión jamás se agota.
Cada mañana se renuevan sus bondades; ¡muy grande es su fidelidad!
(Lamentaciones 3:22-23)
Como respuesta el hombre citó: “Ama al Señor tu Dios con todo tu
corazón, con todo tu ser, con todas tus fuerzas y con toda tu mente”, y:
“Ama a tu prójimo como a ti mismo”.
(Lucas 10:27)

Hagan todo con amor.


(1 Corintios 16:14)

El amor debe ser sincero. Aborrezcan el mal; aférrense al bien.


(Romanos 12:9)

El amor no perjudica al prójimo. Así que el amor es el cumplimiento de la


ley.
(Romanos 13:10)

...y lleven una vida de amor, así como Cristo nos amó y se entregó por
nosotros como ofrenda y sacrificio fragante para Dios.
(Efesios 5:2)
Sobre todo, ámense los unos a los otros profundamente, porque el amor
cubre multitud de pecados.
(1 Pedro 4:8)
Y nosotros hemos llegado a saber y creer que Dios nos ama. Dios es
amor. El que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él.
(1 Juan 4:16)

Traten a los demás tal y como quieren que ellos los traten a ustedes.
(Lucas 6:31)

Todo el que cree que Jesús es el Cristo ha nacido de Dios, y todo el que
ama al padre ama también a sus hijos.
(1 Juan 5:1)

Así, cuando amamos a Dios y cumplimos sus mandamientos, sabemos


que amamos a los hijos de Dios. En esto consiste el amor a Dios: en que
obedezcamos sus mandamientos. Y estos no son difíciles de cumplir...
(1 Juan 5:2-3)

Por lo tanto, como escogidos de Dios, santos y amados, revístanse de


afecto entrañable y de bondad, humildad, amabilidad y paciencia, de
modo que se toleren unos a otros y se perdonen si alguno tiene queja
contra otro.
(Colosenses 3:12-13a)
Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor por nosotros,
nos dio vida con Cristo, aun cuando estábamos muertos en pecados.
¡Por gracia ustedes han sido salvados!
(Efesios 2:4-5)

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