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Fracasos Exitosos

Este documento habla sobre cómo aprender de los fracasos y convertirlos en éxitos. Explica que el fracaso es parte del camino hacia el éxito y que las personas exitosas se animan a correr riesgos a diferencia de los fracasados. También menciona que depende de cada persona transformar sus fracasos en oportunidades.
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Fracasos Exitosos

Este documento habla sobre cómo aprender de los fracasos y convertirlos en éxitos. Explica que el fracaso es parte del camino hacia el éxito y que las personas exitosas se animan a correr riesgos a diferencia de los fracasados. También menciona que depende de cada persona transformar sus fracasos en oportunidades.
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FRACASOS EXITOSOS

Por: Bernardo Stamateas

Cómo crecer a partir de nuestros errores


Y ver las oportunidades que hay en cada fracaso

¿Fracaso o fracasado…?

“El éxito o el fracaso en los negocios se produce más por actitudes


mentales que por capacidades mentales”

Los seres humanos necesitamos aprender a valorarnos y a descubrir


todo aquello que somos capaces de alcanzar. Concretar éxitos,
revertir fracasos en logros y beneficios, determinará nuestra estima y
el lugar que ocuparemos en el mundo. La diferencia entre “un
fracaso” y ser ”un fracasado” estará proporcionalmente relacionada a
cómo afrontes y te posiciones delante de cada circunstancia que te
desafíe.

FRACASO Aceptar el error y aprender de él.


FRACASADO Quedarte a vivir en el fracaso

El fracaso será parte del camino del éxito. Recuérdalo. Si te


enseñaron lo contrario, es tiempo de quebrar este sistema de
pensamiento y permitirte fracasar. No hay éxito ni victoria sin
fracaso, todos pasamos por ellos en algún momento.

Éxito es el resultado de un fracaso + otro fracaso + nuevas


dificultades + nuevos errores + volver a empezar las veces que sean
necesarias hasta generar oportunidades que nos lleven a los
resultados esperados. Una diferencia muy importante para tener en
cuenta: los exitosos se animan a correr riesgos, los fracasados no.

Aprendamos a ver el cuadro completo de nuestro objetivo, pintado y


vendido. Si podemos visualizarlo, estaremos en condición de discernir
todas aquellas oportunidades que nos generó ese error u obstáculo
con el cual tropezamos. La profesora Lisa Amos establece, de acuerdo
con estadísticas realizadas, que los empresarios antes de alcanzar el
éxito traspasaron una tasa de error y de fracaso del 3.8%. Estas
personas supieron aceptar el fracaso, pero no permanecieron en él.
Según Washington Irving, “Las mentes grandes tienen propósitos, las
otras tienen deseos”. Los deseos son ilusiones, ganas; los propósitos
son realidades.

El presidente Roosevelt decía: “No progresa quien no comete


errores”. El fracaso es sólo temporal; es el puntapié al éxito, al
beneficio. El sociólogo J. Brunner dice: “Es más fácil que usted active
a sus sentimientos, a que éstos lo hagan entrar en acción”.

La pregunta correcta que debiéramos hacernos es: ¿qué hechos o


qué elementos podemos incorporar en nuestra mente para tener un
espíritu fortalecido?; ¿qué hábitos necesitamos incorporar para
desarrollar una fortaleza interior indestructible?; ¿de quién depende
mi éxito y mi fracaso…? La respuesta es: “Depende de mí, de mí,
depende de mí” y cuántas más veces la puedas internalizar en tu
mente y en tu espíritu, mucho mejor.

Fijaciones mentales,
el camino al fracaso

Podrás asistir a seminarios, tener títulos académicos, pero, sí en tu


mente y en tu espíritu hay fijaciones mentales negativas, lo que
emprendas no tendrá los resultados que estás esperando. Einstein
decía: “No podemos esperar resultados distintos si siempre hacemos
lo mismo”. No te programes, desafía cada día tus fijaciones y tus
paradigmas.

Las siguientes frases pertenecen a estudiosos y expertos en sus


funciones. Piensa en sus consecuencias.

“El invento de las copias Xerox es absolutamente inútil…el papel


carbón es muy barato y disponemos de él en abundancia”.
Técnicos de IBM y Kodak en 1938.

“Todo lo que pueda ser inventado ya ha sido inventado”.


Charles Duell, director de la Oficina Norteamericana de Patentes,
1899.

“640k de memoria es más que suficiente para cualquier individuo”.


Bill Gates, presidente de Microsoft, 1981.

“No hay ninguna, absolutamente ninguna, razón para que un


individuo quiera tener un computador en un sitio que no sea su
oficina”.
Ken Olson, presidente de Digital Equipment, 1977.

Por todas estas razones, no necesitas ser un experto para alcanzar el


éxito, sólo quebrar con creencias, fijaciones y pensamientos que
limitan tus extensiones.

Transformando a mí
peor enemigo “YO”

El poder establecer límites es la condición que define a aquellas


personas cuyas emociones están sanas. El límite es la frontera
invisible que nos afirma y afianza como seres independientes, nos
permite diferenciarnos claramente unos de otros. Para ser
competentes con nosotros mismos, primero debemos aceptarnos y
convertirnos en generadores de excelencia. Siempre estamos a
tiempo de fijar límites y decidir tanto a quiénes incluiremos en
nuestros vínculos interpersonales como de quiénes nos alejaremos.

Las estadísticas definen que el 99% de los fracasos corresponden a


personas que tiene el hábito de excusarse. Transformar un fracaso en
éxito requerirá que asumas el 100% de responsabilidad.

“El éxito es conseguir lo que se quiere, la felicidad es querer


aquello que se consigue.”

Cuando le preguntaron a Leonardo Da Vinci, cuál había sido su mejor


logro y éxito en la vida, él contestó con orgullo “Leonardo Da Vinci”.
Como Da Vinci, tu éxito no depende de las palabras de la gente, del
lugar donde los votos te coloquen, ni de las situaciones que vives a
diario, sino de la visión y de los pensamientos que generes para
transformar cada reto en éxito. El libro del profeta Jeremías en el
Antiguo Testamento decía: “¿Mudará el etíope su piel y el leopardo
sus manchas?” ¿En qué estás invirtiendo más tiempo? ¿en mejorar la
persona que eres o en intentar ser, la mayor parte del tiempo, otro?

“Aquel que conoce a otros es sabio, mientras que aquél que se


conoce a si mismo es culto” Lao Tzu

Un artículo de la revista Fast Company, publicada en noviembre de


1998 rezaba. “Cuando tenemos que actuar de una manera que no es
natural en nosotros, experimentamos un tipo de estrés que afecta
nuestra productividad y nos hace sentir insatisfechos. En cambio,
cuando el trabajo nos permite utilizar nuestros talentos naturales,
producimos al máximo” No pierdas tiempo en tus debilidades.
¿Suerte o Propósito?

Muchos dicen: “Suerte” –cuando saludan- “Que mala suerte que


tengo” Y todo lo que sucede alrededor de sus vidas lo relacionan con
un golpe de suerte o de casualidad. Pero nada de todo esto es así. No
existe la casualidad, sino la causalidad. El éxito, los beneficios y los
logros se obtienen cuando comienzas a ocuparte y a trabajar en
aquello que es tu pasión.

Dustin Hoffman escribió que a él le había costado diez años obtener


el éxito. El fundador de Mac. Donald, Ray Kroc escribió: “El éxito me
llegó al amanecer, tras una larga noche de treinta años”.

Muchos deciden acostarse cómodamente en un sillón a descansar,


esperando que algo mágico pase en sus vidas, para luego
decepcionarse cuando nada sucede. Y es, en esos momentos donde
comienzan a pensar que el destino les está jugando una mala pasada.
Y desde ese lugar del adormecimiento comienzan a buscar
equivocadamente a quienes piensan pueden ayudarlos a construir su
futuro.

“Las personas felices se permiten ser felices, las infelices


siguen haciendo cosas que aborrecen y que las perjudican,
contribuyendo a su infelicidad” Dr. David Niven

Descubriendo a
tu propio genio

La capacidad y el potencial que cada ser humano adquiere desde el


momento en que nace es inmenso. Nuestro cerebro está formado por
100 billones de células. Cada una de ellas está conectada a otras
20.000 células a través de dendritas y neuronas. Es decir que la
cantidad de ideas que pueden surgir de estos millones de
combinaciones son infinitas. Paul Valery decía: “La mejor manera de
hacer que tus sueños se conviertan en realidad es despertarse”.

“Yo erré más de nueve mil tiros al cesto en mi carrera. He


perdido casi trescientos partidos. Veintiséis veces me
confiaron, el tiro de la victoria…y erré. He fallado una y otra
vez en la vida. Y es por eso que triunfo…” Michael Jordan

G.W. Carver declara que el noventa y nueve por ciento de los


fracasos corresponden a personas que tienen la costumbre de poner
excusas. El porcentaje que cita el autor es sorprendente pero
clarificador.
Las excusas llevan consigo mismas un alto grado de fracaso. Es por
eso que muchas personas se preguntan: “¿Por qué el otro siempre
logra lo que quiere, y yo no?”.
El éxito no conoce de vacilaciones, ni de letargos, ni de
adormecimientos, ni de aburrimientos, sino de una superación y una
mejora interior y exterior permanente. Dylan Thomas decía: “Alguien
me ésta aburriendo, creo que soy yo”.

El escritor John Mason en su libro La imitación es una limitación


sostiene: “Una excusa es la supuesta prueba de que usted hizo lo que
no hizo, para que otros crean que usted no hizo lo que hizo; sin
embargo, a pesar de todas sus explicaciones posibles, el fracaso y el
error siguen existiendo”.

Si piensas que eres un triunfador y que nada te detendrá en el


camino a tu sueño, de esa forma sucederá.
Lo que suceda a partir de ahora, dependerá de la forma en que te
relaciones con cada meta que está delante de ti. Para prevalecer, hay
que saber detenerse a tiempo, ver los errores, las debilidades del
proyecto y tener la valentía para comenzar otra vez.

Séneca dijo: “Un hombre es tan miserable como él piensa que es” Y
Virgilio afirmó: “Ellos pueden, porque piensan que pueden”. Preferible
hacer y perder, que no perder pero nunca haber intentado nada.

Veinticuatro horas estamos con nosotros mismos.


La gente puede molestarnos o distraernos del objetivo, pero, en un
determinado momento, ellos pueden salir de nuestra vida, aunque
nosotros no.

“Sea lo que sea aquello que cree o piensa que puede hacer,
empiece a hacerlo. La acción tiene magia, gracia y poder”
Goethe

Se rieron de Eli Whitney cuando mostró la máquina que separa las


fibras de algodón. Edison tuvo que instalar su bombilla eléctrica gratis
en una oficina antes de que nadie siquiera se dignara mirarlo. Una
multitud turbulenta hizo pedazos la primera máquina de coser en la
ciudad de Boston. La gente se rió de la idea de los ferrocarriles. La
gente creía que viajar a cincuenta kilómetros por hora (en automóvil)
pararía la circulación de la sangre. Samuel Morse tuvo que rogar ante
el Congreso antes de que siquiera miraran el telégrafo.

Muchos se quejan y desean lo que otros han alcanzado, pero no todos


están dispuestos a pagar el precio. No es que la gente fracasa mucho,
sino que abandona con demasiada facilidad. Edison le tenía miedo a
la oscuridad, ¡sí! a la oscuridad, leíste bien; pero esto no fue una
excusa ni un impedimento para que este hombre inventara la
lamparita.
Cuando cometes un error y buscas una excusa (argumentación de
porque las cosas se hicieron mal) ya tienes dos errores, el error y la
excusa. Nos excusamos cuando no reconocemos nuestros errores. No
olvides que un poco después del fracaso, un poco después de la
dificultad que estás pasando, te estará esperando el camino al éxito.

Transformando a nuestro peor


enemigo en nuestro mejor aliado

El fracaso y el error no dependen ni de las circunstancias ni de los


hechos transcurridos sino de la manera en que te pares delante de
ellos y los evalúes.
De acuerdo con el grado de confiabilidad que te acredites para
transformar el fracaso, éste podrá ser “un aliado” o “un enemigo”.

“No deje que lo que aprende lo haga más sabio, deje que lo
que aprende lo haga más activo” J. Rhon

El bolígrafo fue desarrollado por Laszlo Josef Biro, un exiliado


húngaro residente en Buenos Aires, y por su hermano George,
químico de profesión. En determinadas versiones, este bolígrafo se
alimentaba por gravedad. Biro invirtió 20 años en fabricar un
bolígrafo alimentado por capilaridad y, pasado este tiempo, consiguió.
¿Hubieras permanecido tanto tiempo en un mismo proyecto sin tener
ningún rédito a cambio? El éxito no sabe de tiempo, sino de
resultados.

Lo que finalmente somos y lo que conquistamos es puramente el


resultado de nuestra decisión. El saber popular dice: “Atienda sus
pensamientos, porque se tornan palabras, escoja sus palabras porque
se tornan acciones, entienda sus acciones, porque se tornan hábitos,
estudie sus hábitos, porque se tornan en carácter, desarrolle su
carácter, porque se torna en destino”.

“Un ganador del premio Nobel demostró cómo una célula cambiaba o
crecía sólo después de haber pasado un periodo de vulnerabilidad.
Fue llamada la teoría del “tocar fondo”. Sólo después de tocar fondo,
usted adquiere la prudencia, la confianza y la adaptabilidad
necesarias para crecer y triunfar”. Stephen Phillips

En una ciudad de Grecia vivía un sabio famoso por tener la respuesta


para todas las preguntas. Un día un adolescente, conversando con un
amigo, dijo:
-Creo que sé cómo engañar al sabio. Voy a llevarle un pájaro que
sujetaré en la mano, y le preguntaré si está vivo o muerto. Si dice
que está vivo, lo apretaré y una vez muerto lo dejaré caer en el
suelo; si dice que está muerto abriré la mano y lo dejaré volar.
El joven llegó hasta el sabio y le hizo la pregunta: -Sabio el pájaro
que tengo en la mano, ¿está vivo o muerto?
El sabio miró al joven y le dijo: -Muchacho, la respuesta está en tus
manos.

Las respuestas y la vida están en nuestras manos, en nosotros


mismos y, por ende, somos responsables de cada acción que
generamos. Necesitamos ser íntegros, de una sola pieza, iguales en
todos lados, tener integridad, integridad viene de “integritas” de una
sola piedra, de una sola roca, de una forma para poder producir
respuestas exitosas.

“Todo lo que siembres, todo lo que creas, todo lo que trabajes,


ésa será tu cosecha”

¿Por qué fracasamos cuando


fracasamos? Los diez errores
más comunes del fracaso

Frente al fracaso o al error, las personas suelen elaborar diálogos


internos con ellos mismos, porque tal como uno siente es como
interpreta todo lo que sucede. De acuerdo a cómo nos sentimos, es
como interpretamos tanto la realidad como a los demás.
Estos son diez de los errores más comunes que comete la gente
cuando fracasa. Seguramente con algunos de ellos puedes
identificarte y encontrar la punta del ovillo ¡Éxitos!

 No saber trabajar en equipo.


 Vivir llenos de culpa.
 Dudar permanentemente.
 Vivir con miedo.
 Ser apáticos.
 No descubrir nuestra propia motivación interna.
 Baja estima.
 Vivir apegado a lo viejo.
 Estar enfocado en “el otro”.
 Perder el tiempo.

Actitud + Aptitud = Éxito

“Dos hombres miraban a través de las rejas de la cárcel; uno


vio lodo, el otro las estrellas”

No siempre podremos prevenir lo que nos sucederá, pero si elegir la


manera que vamos a reaccionar frente a las circunstancias. A esa
elección llamaremos ACTITUD. La actitud debe estar acompañada de
talento, habilidades y capacidades, es decir de APTITUD para lograr el
éxito esperado. La actitud ayuda, pero la aptitud es lo que completa y
nos permite alcanzar el resultado de esta ecuación: ÉXITO.

Mente de fracaso,
mente de metas

Según las estadísticas, sólo el 2% de las personas dan los pasos


necesarios para alcanzar el objetivo. Con tal motivo, para volvernos a
enfocar necesitamos poner en funcionamiento nuestro potencial,
deshacernos de todas aquellas ideas obsoletas que hasta ahora no
arrojaron los resultados esperados y a partir de allí, transformar ese
fracaso en un proyecto exitoso y redituable.

Una mente de metas sabe lo que es capaz de alcanzar, se prepara y


se instruye para lograrlo.

Fracaso + fracaso + fracaso =


Oportunidades de oro

Cuando Thomas Edison estaba trabajando en su laboratorio, en una


oportunidad le cortaron el gas porque no había podido pagar su
factura. En medio de sus trabajos y de este hecho, decidió encontrar
una fórmula que le permitiera competir con esta empresa y
reemplazar el uso del gas por electricidad. Así es como comenzó su
investigación, por lo que fundó y creó General Electric Company, que
luego fue General Electric. ¿Te hubieras imaginado que Edison no
podía pagar su factura de gas? ¿Y que a partir de un corte de
suministro creó una empresa?

Su supuesto fracaso económico no lo detuvo, todo lo contrario, lo


impulso a nuevos niveles de conquista. Cada dificultad puede
convertirse en una oportunidad de oro. En una ocasión, le
preguntaron cómo podía seguir pensando en idear una lamparita tras
haber fracasado miles de veces, a lo que contestó: “Yo no fracasé,
sino que triunfé al encontrar miles de formas en ls qué la lamparita
no funcionaba”. Eso es darle la vuelta a las circunstancias negativas
de la vida.

“Si el ritmo del cambio dentro de una organización es menor


que el de afuera…su fin está próximo” Jack Welch

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