Erich Fromm
Perspectiva general del psicoanálisis humanista
La idea fundamental de Erich Fromm es que los individuos del mundo moderno han
sido privados de su unión prehistórica con la naturaleza y con los demás humanos,
pero mantienen su capacidad de razonar, hacer previsiones e imaginar. La
autoconciencia provoca sentimientos de soledad, aislamiento e indefensión y, para
huir de estos sentimientos, las personas intentan reconciliarse con la naturaleza y
con los demás seres humanos. Su psicoanálisis humanista parte de la idea de que
la separación de la humanidad del mundo natural ha provocado sentimientos de
soledad y aislamiento, la llamada ansiedad básica.
Su psicoanálisis humanista estudió a la humanidad desde una perspectiva histórica
y cultural más que psicológica porque estaba menos interesado en los individuos y
más en las características de cada cultura.
Fromm adoptó una visión evolucionista de la humanidad. La combinación de
instintos débiles con un cerebro muy desarrollado distingue a los humanos del resto
de los animales.
Un acontecimiento más reciente en la historia de la humanidad fue el surgimiento
del capitalismo, que por un lado contribuyó a un mayor tiempo libre y libertad
personal, pero por otro también creó sentimientos de miedo, aislamiento e
impotencia. Dejando solo dos alternativas a los individuos:
1. Huir de la libertad creando relaciones de dependencia interpersonales.
2. Avanzar hacia la autoconciencia mediante el afecto y el trabajo productivos.
Supuestos básicos de Fromm
El fundamental de Fromm es que la personalidad individual solo se puede entender
bajo la luz de la historia de la humanidad.
Así, la capacidad humana de razonar es a la vez exitosa y desafortunada porque,
por un lado, permite a las personas sobrevivir, pero, por el otro, las obliga a intentar
resolver dicotomías básicas que no tienen solución. Fromm se refirió a ellas con el
término “dicotomías existenciales” porque están enraizadas en ellos. Las personas
no pueden eliminar estas dicotomías existenciales, sólo pueden responder a ellas
de acuerdo con su cultura y personalidad.
• La primera dicotomía es la que existe entre la vida y la muerte. La lógica nos
dice que algún día moriremos, pero intentamos negarlo asumiendo que hay
vida después de la muerte, lo que no cambia el hecho de que nuestra vida
termina en la muerte.
• La segunda dicotomía existencial es que los humanos somos capaces de
conceptualizar el objetivo de la autorrealización, pero también somos
conscientes de que la vida es demasiado corta como para alcanzar ese
objetivo.
• La tercera dicotomía existencial es que, en última instancia, las personas
están solas; sin embargo, no pueden soportar el aislamiento. Son
conscientes de su condición como individuos independientes, pero al mismo
tiempo creen que su felicidad depende de la unión con otros seres humanos.
Las necesidades humanas
Al igual que los animales, los humanos estamos impulsados por necesidades
fisiológicas como el hambre, el sexo y la seguridad, pero nunca podremos resolver
el dilema humano satisfaciendo estas necesidades animales. Sostuvo que la
diferencia fundamental entre las personas mentalmente sanas y las personas
mentalmente enfermas es que las personas sanas encuentran respuestas a sus
vidas, respuestas que se adaptan mejor a la totalidad de sus necesidades humanas
de relación, trascendencia, arraigo, sentido de identidad y marco de orientación.
Relación
La primera necesidad humana o existencial es el impulso de unión con otra persona
u otras personas. Y postuló tres maneras fundamentales en las que una persona
puede relacionarse con el mundo:
1. Sumisión.
2. Poder.
3. Amor.
Mientras las personas sumisas buscan relaciones con personas dominantes, las
personas que buscan el poder prefieren parejas sumisas, por lo que cuando una
persona sumisa y una persona dominante se encuentran, suelen iniciar una relación
simbiótica, que resulta satisfactoria para ambas.
Las personas que mantienen relaciones simbióticas se sienten atraídas
mutuamente no por amor, sino por una necesidad desesperada de un vínculo, una
necesidad que nunca puede ser satisfecha totalmente por una relación de este tipo.
Se dan cuenta de que necesitan otros focos de poder o sumisión y, como
consecuencia de ello, se hacen cada vez más dependientes de sus parejas y
pierden cada vez más su individualidad.
Fromm afirmaba que el amor es el único camino que permite a las personas llegar
a unirse con el mundo y, al mismo tiempo, conseguir la individualidad y la integridad.
Trascendencia
Se define como el deseo de superar una existencia pasiva y casual y entrar en el
“reino de la determinación y la libertad”. Así como la sociabilidad se puede lograr
mediante métodos productivos o improductivos, la trascendencia se puede lograr
mediante enfoques positivos o negativos; los humanos pueden trascender su
naturaleza pasiva creando vida o destruyéndola.
Fromm sostenía que los humanos son la única especie que usa la agresividad
maligna, es decir, que mata por motivos distintos de la supervivencia.
Arraigo
El deseo de echar raíces o sentir que el mundo es como un hogar para nosotros.
Los sentimientos de aislamiento e indefensión derivados de ello se hicieron
insoportables.
El arraigo también se puede encontrar mediante estrategias productivas o
improductivas. Con la estrategia productiva, las personas salen de la órbita de su
madre, se relacionan con el mundo de manera activa y creativa y llegan a ser un
todo con él, es decir, llegan a alcanzar el equilibrio. Sin embargo, las personas
también pueden luchar por el arraigo a través de la estrategia improductiva de la
fijación, una resistencia obstinada a la seguridad protectora que nos ofrece la
madre. Las personas que buscan raíces a través de la fijación son personas
extremadamente dependientes que parecen asustadas e inseguras cuando la
protección materna desaparece.
Fromm coincidía con Freud en que los deseos incestuosos son universales, pero no
estaba de acuerdo con la idea de Freud de que dichos deseos son
fundamentalmente sexuales. Según Fromm, los deseos incestuosos están basados
en “las ansias profundamente arraigadas de permanecer en, o de volver a, ese
vientre envolvente, al pecho nutriente”.
Sentido de identidad
Es la capacidad de ser consciente de uno mismo como entidad independiente.
Necesitamos crear un concepto de nosotros mismos para poder decir, “yo soy yo” o
“yo soy responsable de mis actos”.
Fromm afirmaba que los hombres primitivos se identificaban más con su clan y no
se consideraban individuos con una existencia independiente de su grupo.
Sin un sentido de identidad, las personas no son capaces de mantener la salud
mental y esta amenaza supone una potente motivación para hacer prácticamente
cualquier cosa por adquirirlo. Los neuróticos intentan apegarse a personas
poderosas o a instituciones sociales o políticas; Por otro lado, las personas sanas
tienen menos necesidad de encajar en el grupo y perder la confianza en sí mismas.
No tienen que renunciar a su libertad e individualidad para encajar en la sociedad
porque tienen un verdadero sentido de identidad.
Marco de orientación
Los humanos necesitamos un mapa para encontrar nuestro camino en el mundo ya
que, sin él, estaríamos confundidos y seríamos incapaces de actuar de manera
resuelta y coherente. Este marco de orientación nos permite organizar los diversos
estímulos que inciden sobre nosotros.
Todo aquello que no concuerde con su opinión se considera “absurdo” o
“irrazonable” y todo lo que sea coherente con ella se considera sencillamente
“sentido común”. Las personas harán prácticamente cualquier cosa por conseguir y
conservar este marco de orientación.
Un mapa sin un objetivo o destino no tiene ningún valor. Las personas tienen
capacidad mental para imaginar muchos caminos alternativos a seguir, sin embargo,
necesitan un objetivo final para que nuestra energía en una sola dirección, nos
permite trascender nuestra existencia aislada y da significado a nuestras vidas.
Mecanismos de huida
La ansiedad básica produce un aterrador sentido de aislamiento y soledad, las
personas intentan escapar de la libertad mediante diversos mecanismos de huida.
Fromm identificó tres mecanismos de huida básicos: el autoritarismo, la
destructividad y el conformismo. Los mecanismos de huida de Fromm son las
fuerzas impulsoras en las personas normales, tanto en lo individual como en lo
colectivo.
Autoritarismo
Fromm definió el autoritarismo como la necesidad de unirse con una pareja fuerte
puede adoptar dos formas: masoquismo o sadismo. El masoquismo surge de
sentimientos de impotencia, debilidad e inferioridad y está orientado a unir el sí
mismo con una persona o institución más fuertes.
El sadismo es más neurótico y socialmente más dañino, pero, está orientado a
reducir la ansiedad básica mediante la unidad con otra persona u otras personas.
Fromm identificó tres tipos de tendencias sádicas:
• Necesidad de hacer a los demás dependientes de uno mismo y tener poder
sobre los débiles.
• Inclinación a explotar a los demás, a fi n de aprovecharse de ellos y usarlos
para conseguir el beneficio o placer propio.
• Deseo de ver sufrir física o psicológicamente a los demás.
Destructividad
La destructividad no depende de una relación continua con otra persona; más bien,
busca eliminar a otras personas. Tanto los individuos como los países pueden usar
la destructividad como mecanismo de huida. Mediante la destrucción de personas
y objetos, una persona o nación intenta recuperar los sentimientos de poder
perdidos.
Conformismo
Las personas conformistas intentan escapar de los sentimientos de soledad y
aislamiento renunciando a su individualidad y convirtiéndose en lo que los demás
quieren que sean. Por tanto, se convierten en robots que reaccionan de forma
mecánica y predecible a los deseos de otras personas. Pocas veces expresan su
opinión, se aferran a modelos de conducta esperados y a menudo muestran una
actitud inflexible y automatizada.
Orientaciones de carácter
La cualidad adquirida más importante de la personalidad es el carácter, que Fromm
define como el sistema relativamente estable de impulsos no instintivos mediante
los que una persona se relaciona con el mundo humano y natural. Fromm afirmaba
que el carácter sustituye a la ausencia de instintos; en lugar de actuar según estos,
las personas actúan según su carácter.
Orientaciones improductivas
Las personas pueden obtener cosas mediante cualquiera de las cuatro
orientaciones improductivas:
1. Receptiva: Sienten que la fuente de todo lo positivo se encuentra fuera de
ellos y que la única manera posible para relacionarse con el mundo es
mediante la recepción de cosas
2. Explotadora: Creen que la fuente de todo lo bueno está fuera de sí mismos.
Toman lo que desean de manera agresiva en lugar de recibirlo de una
manera pasiva.
3. Acaparadora: En lugar de valorar las cosas que están fuera de sí mismos,
se guardan todo dentro y no se desprenden de nada. Se reservan dinero,
sentimientos y pensamientos para sí mismos.
4. Comercial: Se consideran a sí mismos una mercancía, y su valor personal
depende de su valor de cambio, es decir, su capacidad para venderse a sí
mismo
Usó el término para sugerir que estas estrategias no ayudan al individuo a acercarse
a la libertad positiva ni a la autorrealización.
Orientación productiva
La orientación productiva tiene tres dimensiones: trabajo, amor y pensamiento.
Dado que las personas productivas se esfuerzan por alcanzar la libertad positiva y
una realización continua de su potencial, son los tipos de caracteres más sanos.
• El trabajo no como un fin en sí mismo, sino como un medio de expresión
creativa. No trabajan para explotar a los demás, para venderse a sí mismos,
sino que usan el trabajo como medio para asegurarse el sustento.
• El amor productivo se caracteriza por las cuatro cualidades indicadas
anteriormente: amor, responsabilidad, respeto y conocimiento. Están
preocupados por el crecimiento y desarrollo de sí mismos y de los demás.
• El pensamiento productivo, que es inseparable del trabajo y el amor
productivos, está motivado por un interés activo en otra persona u objeto. Las
personas sanas consideran a los demás como son y no como a ellos les
gustaría que fueran.
Trastornos de la personalidad
Si las personas sanas son capaces de todo lo anterior, entonces las personalidades
desequilibradas se caracterizan por tener problemas en estos tres aspectos. Él
analizó tres trastornos graves de la personalidad: la necrofilia, el narcisismo maligno
y la simbiosis incestuosa.
• Necrofilia: Atracción por la muerte. Las personalidades necrófilas odian a la
humanidad, son racistas, belicistas y provocadoras, les gusta el
derramamiento de sangre, la aniquilación, el terror y la tortura, y les encanta
destruir la vida.
• Narcisismo maligno: Un interés por su propio cuerpo. Sin embargo, en su
forma maligna, el narcisismo dificulta la percepción de la realidad, de modo
que todo lo que pertenece a la persona narcisista tiene un gran valor y todo
lo que pertenece a los demás está devaluado.
• Simbiosis incestuosa: Se define como la dependencia extrema de la madre
o un sustituto de la madre. La simbiosis incestuosa es una forma extrema de
la fijación a la madre; su personalidad se funde con la otra persona y ambas
pierden sus identidades individuales.