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Evolución Humana: Hominización y Neolítico

Este documento describe la hominización y el Paleolítico, periodos claves en la evolución humana. La hominización ocurrió hace 6 millones de años hasta 150,000 años atrás cuando los primeros homínidos como Australopithecus y Homo habilis surgieron. El Paleolítico duró desde hace 3 millones de años hasta hace 10,000 años cuando los humanos eran cazadores-recolectores nómadas.

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Evolución Humana: Hominización y Neolítico

Este documento describe la hominización y el Paleolítico, periodos claves en la evolución humana. La hominización ocurrió hace 6 millones de años hasta 150,000 años atrás cuando los primeros homínidos como Australopithecus y Homo habilis surgieron. El Paleolítico duró desde hace 3 millones de años hasta hace 10,000 años cuando los humanos eran cazadores-recolectores nómadas.

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HOMINIZACIÓN – PALEOLÍTICO – REVOLUCIÓN NEOLÍTICA

Materia: Ciencias sociales 1° Docente: Echeverria Alejandro


En este módulo abordaremos en primer lugar, la hominización, que es el proceso por el cual un grupo de
animales fueron adaptándose al medio en el que habitaban hasta convertirse en humanos muy similares a nosotros.
Este proceso se llevó a cabo desde hace unos 6.000.000 de años hasta hace unos 150.000 años.
En segundo lugar, nos ocuparemos de uno de los períodos históricos más extensos de la historia de la
humanidad: el paleolítico. Este período abarca desde la aparición de las primeras herramientas de piedra creadas
por humanos desde hace unos 3.000.000 de años hasta hace unos 10.000 años.
En el cruce de ambos temas vamos a ir analizando las formas de organización social y los diferentes desarrollos
evolutivos que dieron lugar a una de las transformaciones más importantes de la historia de la humanidad: la
revolución neolítica.
¿Siempre fuimos Iguales? Los primeros homínidos
Desde siempre, la humanidad ha desplegado diferentes estrategias de supervivencia interactuando con una
naturaleza cambiante generando rasgos culturales que la acompañan desde entonces, como la vida social, el
lenguaje y el desarrollo de las manifestaciones artísticas.
La hominización es el proceso de evolución que permitió el desarrollo del ser humano actual. Este proceso
abarcó un período muy largo durante el cual los antecesores del ser humano fueron adquiriendo las características
físicas y culturales que hoy nos definen.
Hace unos 20.000.000 millones de años empezó a elevarse la temperatura del planeta y el clima se volvió
más seco. Los cambios climáticos provocaron una reducción de las selvas en el continente africano y la extensión de
llanuras sin árboles. Así, las condiciones naturales se fueron haciendo cada vez menos beneficiosa para los primates.
Hace unos 6.000.000 millones de años, algunas poblaciones de primates similares a los actuales gorilas o
chimpancés que vivían en los árboles comenzaron a buscar sus alimentos en el suelo. Para tomar estos alimentos y
moverse por el territorio adoptaron el bipedismo, que consiste en mantener la posición erguida y caminar en dos
pies. Esta nueva situación, les permitió liberar las otras dos extremidades para favorecer la recolección de alimentos
y la manipulación de objetos. Así surgieron los primeros homínidos, que se diferenciaron del resto de los primates.
Algunos de ellos, fueron los:

• Australopithecus: Son los primeros homínidos de los que se tiene registro fósil, los cuales fueron encontrados
en el sudeste de África. Su antigüedad ha sido calculada en 3.250.000 años. Medía entre 1,10 y 1,30 metros. Por
estudios de su dentadura, se deduce que su dieta era omnívora (quizás se alimentaban de carne de animales
muertos –carroña-, frutos que recolectaban, hojas y raíces).
• Homo habilis: Es considerado el primer representante del género Homo. Vivió en el este y sur de África entre
2.500.000 y 1.500.000 millones de años. En los yacimientos donde fueron encontrados sus restos fósiles, había
restos de hachas de piedra e indicios de su fabricación. Median entre 1,20 y 1,50 metros y pesaba entre 32 y 52
kilos. Su capacidad cerebral era de entre 510 y 600 cm³; y su dieta también era omnívora.
• Homo erectus: De origen africano apareció hace aproximadamente 2.000.000 de años y los últimos grupos de
esta especie vivieron hasta hace unos 50.000 años. Su altura promedio era de 1,60 metros, llegando a pesar
entre 54 y 60 kilos. Su capacidad cerebral era de entre 900 y 1.100 cm³. Se caracterizó por ser un experimentado
cazador que se desplazó desde África hasta Europa y Asia. Además, utilizaba el fuego, lo que le permitió mejorar
su dieta y vivir en zonas más frías.
• Homo neandertal: Ocupó zonas de Europa y del Cercano Oriente entre los 120.000 y 36.000 años. Tuvo una
cultura muy desarrollada con manifestaciones artísticas en pintura y en tallado de huesos. Median entre 1,70
metros y su capacidad cerebral llegaba a los 1.550 cm³. Fueron cazadores especializados. Estos homínidos
enterraban a sus muertos con ajuares funerarios, por lo que se supone que podían tener algún tipo de creencia
religiosa.
• Homo sapiens: Habría surgido en África hace aproximadamente 150.000 años, y desde allí se expandió hacia
todos los continentes (Oceanía, América, Europa y Asia). Su promedio de altura era de 1,70 metros y su
capacidad craneal oscilaba entre los 1.200 y los 1.600 cm³. Desarrollaron nuevas tecnologías como la talla de
piedra para fabricar utensilios. Eran cazadores muy eficaces, manejaban el fuego y utilizaban vestimentas
adaptadas a los diferentes medios. Desarrollaron formas de comunicación como el lenguaje y las
manifestaciones artísticas.
Regiones Ubicación Características Habilidades Manifestaciones
habitadas temporal físicas desarrolladas artísticas

Australopithecus

Homo habilis

Homo erectus

Homo neandertal

Homo sapiens

Formas de vida del Paleolítico


Llamamos paleolítico al período más largo de la historia de la humanidad en el que se desarrolló gran parte
del proceso de hominización. Inicia con la creación de herramientas a partir de los Homo habilis hace unos 2.500.000
años, y termina hace unos 10.000 años aproximadamente. Su nombre deriva del uso que les dieron a las piedras
durante ese período.
Durante esos años, la forma de organización social que predominó fue la de grupos nómades, esto quiere
decir que no tenían una residencia permanente, sino que se trasladaban hacia los sitios con recursos abundantes.
Tampoco construían viviendas, generalmente se refugiaban en cuevas. Entre estos primeros grupos no había
diferencias de poder ni de riquezas; eran sociedades igualitarias.
Estos pueblos se organizaban en grupos o bandas de entre veinte y doscientos individuos. Las distintas
bandas se relacionaban entre sí a través de las parejas que se formaban entre sus miembros. Luego de producirse la
unión, la pareja se integraba a la banda del hombre.
La dieta de estos homínidos variaba según la disponibilidad de recursos y las técnicas que habían logrado
desarrollar. Como tenían una alimentación omnívora, podían adaptarse a condiciones variadas. Al principio, estos
humanos basaban su alimentación en la recolección de hierbas, frutos, raíces y cortezas. Eventualmente eran
carroñeros. Lentamente fueron aprendiendo estrategias de supervivencia: desde robarles las presas cazadas a otros
animales, hasta idear estrategias para la caza propia. A partir de ese entonces, el consumo de carne se volvió más
importante en la alimentación humana.
Estas sociedades no producían sus alimentos, su economía dependía de los recursos naturales que estaban
disponibles en el lugar, así como tampoco podían almacenarlos para el futuro. A estas sociedades de cazadores-
recolectores que tomaban lo que la naturaleza les ofrecía y consumían alimentos sin producirlos se las llamaba
sociedades depredadoras.
Durante el paleolítico, la esperanza de vida era muy reducida. Las mujeres morían alrededor de los treinta
años, debido principalmente, a complicaciones de salud relacionadas con el embarazo y el parto. Los hombres vivían
un poco más, pero generalmente no superaban los cuarenta años.
A su vez, durante este período, estos grupos humanos aprendieron a controlar el fuego, un elemento
fundamental para la mejora de la vida de los homínidos del paleolítico. Al principio, los humanos aprovechaban el
fuego que se había iniciado durante una tormenta, pero con el paso del tiempo fueron aprendiendo a conservarlo y
transportarlo. El dominio del fuego les permitió ahuyentar a los predadores y tener tranquilidad a la hora de dormir.
También les proporcionó iluminación para poder realizar más tareas durante la noche, así como calentarse frente al
frío. Sin embargo, la principal función fue la cocción de los alimentos, lo que les permitía eliminar bacterias, poder
digerirlos mejor y asimismo reducir las causas de muerte.
Las actividades realizadas de manera conjunta por los grupos humanos y la transmisión de las técnicas para
la fabricación de herramientas, hicieron que las personas necesitaran comunicarse entre sí. De esta necesidad surgió
el lenguaje, que es uno de los principales elementos que diferencian al ser humano de otros seres vivos.
La fabricación de herramientas, el dominio del fuego y el desarrollo del lenguaje fueron pasos decisivos en el
proceso de evolución de los seres humanos. Todas estas capacidades llevaron a que los grupos comenzaran a
funcionar de manera colectiva en diversas actividades y, por otro lado, a que se repartieran las tareas entre sus
miembros.

Una época de grandes cambios

El Neolítico es la última etapa de la Edad de Piedra. Se caracterizó por el desarrollo de una técnica nueva en la
fabricación de herramientas, basada en el pulido de las piedras. Sin embargo, la característica más sobresaliente de
esta etapa es que algunos grupos humanos cambiaron su forma de relacionarse con la naturaleza: pasaron de una
economía predatoria, en la que consumían los recursos disponibles en la naturaleza, a una economía productiva, en
la que podían generar sus alimentos. Este gran cambio fue llamado Revolución Neolítica.
Durante el Neolítico se produjo una serie de transformaciones que modificaron la vida cotidiana de los seres
humanos. El desarrollo de la agricultura fue una de ellas. Otros grandes cambios que tuvieron lugar durante esta
etapa fueron los siguientes:
• El sedentarismo: La práctica de la agricultura estuvo acompañada por el desarrollo de los primeros
asentamientos humanos estables. Hablamos del origen de la vida sedentaria.
• Domesticación de animales: Los seres humanos del Neolítico criaron y cuidaron animales. Algunos, para obtener
de ellos alimentos, como leche, carne y queso, o lana, con la cual confeccionar prendas de vestir. Otros, para
utilizarlos en tareas de carga, labranza o transporte.
• Pulido de piedras: Los hombres y mujeres utilizaron técnicas y materiales novedosos para fabricar herramientas
y utensilios de uso cotidiano. El pulido de piedras como el sílex, por ejemplo, permitió realizar raspadores,
perforadores, puntas de flecha, hoces, azadas, hachas y cuchillos más filosos y precisos que los que se usaban en
el Paleolítico. Algunas de estas herramientas facilitaron y agilizaron el arado de la tierra, lo que permitió obtener
más alimentos.
• Alfarería: Consiste en elaborar vasijas con barro amasado o cerámica que servían no solo para almacenar
granos, sino también para cocinar la comida y hervir agua.
• Hilado: El cultivo del algodón y del lino permitió obtener fibras vegetales con las que se elaboraban diversos
tejidos, que se usaron para fabricar vestimentas.

Las ocupaciones depredadoras, como la caza y la recolección, fueron sustituidas poco a poco por otras de
carácter productivo, como la domesticación de animales y el cultivo de la tierra y, de esta manera, las sociedades
de Homo sapiens abandonaron paulatinamente el nomadismo y la economía de subsistencia para convertirse en
sedentarias y productoras de sus propios alimentos.
La revolución Neolítica se inició de manera independiente, en momentos distintos, en sociedades que no tenían
contacto entre sí. Por este motivo no debe entenderse como un período cronológico concreto, sino como una etapa
dentro de la evolución de las diferentes sociedades humanas.
Cada núcleo original, que coincide con zonas de la Tierra donde existían animales y plantas susceptibles de ser
domesticados -como Oriente Próximo, China, Mesoamérica o la región andina-, evolucionó y se difundió de forma
independiente. Así, no se puede hablar de una “cultura neolítica “, sino de infinidad de éstas. Cada cultura surgió y
se desarrolló en un entorno natural distinto y, consecuentemente, tuvo que adaptarse a recursos y materiales muy
dispares.
Las primeras civilizaciones

Las primeras civilizaciones de la Historia reciben el nombre de civilizaciones fluviales porque se


desarrollaron a la orilla de grandes ríos hace 5.000 años aprox. Las orillas de estos ríos estaban ocupadas por tierras
muy fértiles y fáciles de regar, lo que provocó un gran desarrollo de la agricultura. El crecimiento económico produjo
grandes cambios; la población aumentó y las hasta entonces pequeñas aldeas crecieron hasta convertirse en
grandes ciudades con varios miles de habitantes.
El proceso de surgimiento de las ciudades es considerado la Revolución Urbana. A partir de ese momento,
surgieron las civilizaciones: una forma de organización social compleja, basada en la vida urbana, la división social del
trabajo, la diferenciación social y un desarrollo tecnológico, cultural y artístico.

LA GENERACIÓN DE EXCEDENTES
Con el tiempo, los pueblos neolíticos que practicaban la agricultura desarrollaron técnicas y conocimientos
para aumentar la cantidad de alimentos que producían. El arado de madera impulsado por la fuerza de animales de
tiro (los bueyes), la construcción de canales de riego, la rotación de las parcelas de cultivo y la selección de las
semillas de las especies más resistentes fueron algunas de las innovaciones que les permitieron obtener más
alimentos que los necesarios para el abastecimiento de los grupos familiares que integraban cada comunidad. Así, se
generaron excedentes, granos y otros alimentos no consumidos, que se almacenaban en silos y depósitos.

INVENCIÓN DE LA ESCRITURA
Como consecuencia de la producción de excedentes y el surgimiento de las ciudades, se produce la
invención de la escritura como un método de contabilización. En su origen tenía la finalidad de registrar y controlar
los excedentes que se reunían y almacenaban para poder distribuirlos.
Más tarde, la escritura también fue utilizada para dejar testimonio de las acciones de los dirigentes, para
redactar leyes o cuestiones religiosas.
Los primeros registros escritos se realizaron sobre soportes diferentes. Por ejemplo, sobre arcilla húmeda,
mientras esta estaba fresca se hacían las inscripciones con punzones, luego se la dejaba al sol o la cocían al fuego.
Otras formas fueron la talla de piedras, sobre cuero o papiros.

LA DIVISIÓN DE TAREAS Y LA DIFERENCIACION SOCIAL


El aumento de la disponibilidad de alimentos generó un importante crecimiento de la población y permitió
dividir tareas entre los miembros de la comunidad. Como ya no era necesario que todos se dedicaran a producir
alimentos (porque se generaban excedentes), mientras unas personas cultivaban los campos y otras cuidaban el
ganado, las demás podían fabricar tejidos, cerámicas, cestas o armas.
Como consecuencia de la división de tareas, también aparecieron jefes, funcionarios y sacerdotes, que se
encargaban de organizar y dirigir las distintas actividades de la comunidad. Así surgió un grupo dirigente que
controlo el poder político y religioso de la comunidad. En un primer momento, los sacerdotes formaron parte de ese
grupo dirigente y tuvieron funciones religiosas, políticas y administrativas. Como estos sectores se mantenían gracias
al trabajo del resto de la comunidad, poco a poco fueron diferenciándose en razón de su poder, prestigio social y
riquezas.
La generación de excedentes y la división del trabajo también dieron origen a las primeras formas de
comercio. Para poder abastecerse de todo lo que necesitaban, los habitantes de las ciudades intercambiaban a
través del trueque los artículos que les sobraban por otros de los que carecían o de los que no tenían excedentes.

LAS PRIMERAS FUNCIONES DEL ESTADO


El cercano Oriente fue el escenario en el que aparecieron, entre el 3500 y el 3000 a.C., los primeros Estados.
A través de las instituciones estatales, las clases dirigentes, compuestas por reyes, funcionarios, jefes guerreros y
sacerdotes, establecieron un poder centralizado capaz de ordenar la vida de sociedades cada vez más numerosas y
complejas.
Algunas de las principales funciones de estas primeras organizaciones estatales fueron: dirigir el ejército,
mantener el orden y defender a la población de los ataques de otros pueblos. También dictaban leyes y normas para
garantizar la convivencia y organizar obras de infraestructura necesarias para la comunidad, como canales de riego,
diques para controlar las inundaciones, murallas defensivas o monumentos.

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