12 de Octubre – Día de la Diversidad Cultural
Anteriormente conocido como “Día de la Raza”, el 12 de octubre, es una fecha utilizada en la Argentina
para promover la reflexión histórica y el diálogo intercultural acerca de los derechos de los pueblos
originarios. En este sentido, en el año 2010 el Poder Ejecutivo Nacional envió al Congreso un proyecto de
ley para modificar el nombre de “Día de la Raza”por “Día de la Diversidad Cultural Americana”.
Este día, conocido anteriormente como Día de la Raza, se conmemora la fecha en que la expedición del
genovés Cristóbal Colon llegó a las costas de una isla americana. De allí comienza el contacto entre Europa
y América, y culmina con el Encuentro de los dos Mundos, llegándose a la transformación de todas las
vidas humanas, europeas y americanas. De esta manera, aquel 12 de octubre de 1492 provocó un
encuentro de culturas completamente diferentes, modificó la economía mundial y desató cambios
demográficos en toda América.
Actualmente con el nombre de “Día de la Diversidad Cultural Americana”, se busca promover desde
distintos organismos una reflexión permanente acerca de la historia y encaminar hacia el dialogo para una
diversidad cultural, como también la promoción de los Derechos Humanos de nuestros pueblos originarios,
tal como lo marca la Constitución Nacional en su articulado sobre la igualdad de las personas, dándole la
garantía del respeto a la identidad y el derecho a una educación bilingüe e intercultural.
Una verdadera fecha para recordar, celebrar y trabajar para el bienestar de todas las culturas. Se trata de
una fecha que habilita actualmente profundas reflexiones y debates, como también expresa las
reivindicaciones de los pueblos originarios del continente americano.
20 DE NOVIEMBRE: DIA DE LA SOBERANIA NACIONAL
A pedido del historiador José María Rosa y por medio de la Ley Nº 20.770, se ha instaurado el 20 de
noviembre como Día de la Soberanía Nacional, en conmemoración de la batalla de Vuelta de Obligado.
Por las condiciones en que se dio esa batalla, por la valentía de los argentinos que participaron en ella y por
sus consecuencias, es reconocida como modelo y ejemplo de sacrificio en pos de nuestra soberanía.
El 20 de noviembre de 1845, en la batalla de Vuelta de Obligado, algo más de un millar de argentinos con
profundo amor por su patria enfrentó a la armada más poderosa del mundo, en una gesta histórica que
permitió consolidar definitivamente nuestra soberanía nacional.
Ocurrió en 1845, en un contexto político interno muy complejo y con profundas divisiones, que propiciaron
un nuevo intento de dos potencias europeas (Francia e Inglaterra) por colonizar algunas regiones de
nuestro país.
Gobernaba Rosas, San Martín lo apoyaba desde su exilio y en todo el país se oyó el deseo de seguir siendo
una nación libre y no una colonia extranjera, aun a costa del enorme sacrificio que ello significaría.
Si hasta el autor del Himno Nacional, Vicente López y Planes, arengaba a nuestro pueblo ante el avance de
las fuerzas anglo-francesas por el Río de la Plata:
“¡Morir antes, heroicos argentinos,
que de la libertad caiga este templo.
Daremos a la América alto ejemplo
que enseñe a defender la libertad!”
El propósito de los invasores era ingresar por el Paraná, a lo que el gobierno argentino se anticipó
preparando la resistencia al mando de Lucio Mansilla en un lugar cercano a San Pedro: Vuelta de Obligado.
Las fuerzas enemigas superaban ampliamente, en número y en modernidad de su armamento, a las
argentinas, que tras 7 horas de lucha fueron desplazadas.
Sin embargo, aunque pudo franquear el paso hacia el Paraná, el enemigo no pudo ocupar las costas (de
vital necesidad estratégica), por lo cual su victoria no fue completa. En cambio, se vigorizó el espíritu
nacional y desde todo el mundo los mensajes favorecían la defensa de nuestra soberanía, que finalmente
resultó reforzada. Para darnos una idea de cuánto significaba la defensa de nuestro suelo para quienes
lucharon en aquella batalla, vale mencionar algunas de las emocionantes palabras de Mansilla a su gente
antes del combate:
“¡Valientes soldados federales, defensores denodados de la Independencia de la República y de la
América!; ahí vienen nuestros enemigos, sostenidos por los codiciosos marinos de Francia e Inglaterra,
navegando las aguas del gran Paraná, sobre cuyas costas estamos para privar su navegación bajo de
otra bandera que no sea la Nacional... ¡Vedlos camaradas, allí los tenéis!... Considerad el tamaño del
insulto que vienen haciendo a la soberanía de nuestra Patria, al navegar un río que corre por el territorio
de nuestra República, sin más título que la fuerza con que se creen poderosos. ¡Pero se engañan esos
miserables: aquí no lo serán! ¿No es verdad camaradas? ¡Vamos a probarlo! Tremole en el río Paraná y
en sus costas el pabellón azul y blanco, y muramos todos antes de verlo bajar de donde flamea.”
Muchos de los que escucharon esta arenga no regresaron a su casa. Murieron defendiendo a su patria con
un concepto muy claro y muy básico de “soberanía”, que el invasor vuelva a su lugar, porque esta tierra es
nuestra y de nuestros descendientes.
El notable espíritu de resistencia manifestado en Vuelta de Obligado terminó de ratificar nuestra condición
de nación libre e independiente, por cuanto aun quienes no simpatizaban con Rosas cayeron en la cuenta
de que dejarse conquistar por fuerzas extranjeras no era una salida, y que el pueblo no iba a dejar que ello
ocurriera.
El propósito de esta conmemoración, es contribuir a fortalecer el espíritu nacional de los argentinos, y
recordar que la Patria se hizo con coraje y heroísmo. Y mientras tanto, cada uno desde nuestro lugar, cada
20 de noviembre rindamos nuestro homenaje a los héroes de Obligado y no perdamos de vista el mensaje
que con convicción y heroísmo nos legaron para que nuestra soberanía se extienda y se afiance.
10 de Diciembre – Día de la Restauración de la Democracia en la Argentina
El “Día de la Restauración de la Democracia”, conmemorado el 10 de diciembre por Ley N° 26.323, es
celebrado en todo el ámbito nacional con el fin de promover los valores democráticos, resaltando su
significado histórico, político y social; en coincidencia con la fecha de asunción de Raúl Alfonsín a la
presidencia de la Nación; cuando se restituyó en la Argentina el régimen democrático y el Estado de
Derecho, el 10 de diciembre de 1983, cuyo principal desafío fue consolidar la democracia en un contexto
en el que la corporación militar aún conservaba gran poder.
El 30 de octubre de 1983 Raúl Alfonsín resultaba electo presidente. Estas elecciones marcaban el retorno a
la democracia, luego de 7 años de dictadura cívico-militar, cerrando así una de las etapas más oscuras y
sangrientas de la historia argentina. Asumió el 10 de diciembre de 1983.
La recuperación de la democracia fue posible gracias a un conjunto variado de actores y organizaciones,
entre ellos, los partidos políticos tradicionales, sectores del movimiento obrero y organismo de defensa de
los derechos humanos, que articularon, progresivamente, la lucha contra la dictadura militar.
La expectativa por el retorno al ejercicio de la Constitución, las libertades públicas, la tolerancia política y la
vigencia de los derechos humanos significó el valor de la recuperación del ejercicio democrático.
10 de diciembre
Esta es una fecha que los Argentinos nunca debemos olvidar: fue el día en que después de casi ocho años
de dictadura militar, un gobierno constitucional elegido por el voto popular asumía en nuestro país,
encabezado por Raúl Ricardo Alfonsín y Víctor Martínez, que habían resultado vencedores de las
elecciones por un abrumador 52% de los sufragios.
Pero esta historia había empezado mucho antes, comenzó en la madrugada del 24 de marzo de 1976,
cuando un grupo de usurpadores, encabezados por Videla, Massera, y Agosti, deponían a la presidente y se
hacían con el poder, dando comienzo a la que fue la dictadura mas sangrienta que vivió nuestro país en
toda su historia. De inmediato, se empezó a vislumbrar cuáles eran los verdaderos objetivos de la junta
militar, a través de la formulación de un plan económico funcional a sus intereses, caracterizado por un
fuerte endeudamiento externo y destrucción de la matriz productiva nacional.
Al descalabro económico se sumó la violencia política, silenciando cualquier oposición a través del
terrorismo de estado, secuestrando, torturando, asesinando; arrasando con las fuerzas democráticas,
políticas, sociales y sindicales que se les pudieran oponer, no debían existir voces disidentes y ninguna
oposición a la junta iba a ser tolerada.
Y la represión se llevó a cabo en forma metódica y predeterminada, a través de los grupos de tareas y los
centros clandestinos de detención, que actuaban con total impunidad. También nos legó el proceso una
casi guerra con Chile; y otra perdida, con un doloroso saldo en vidas humanas.
Por eso, el 10 de diciembre de 1983, no fue otro episodio en el ciclo de cambio de poder civil-militar que
había marcado la política nacional desde hacía varias décadas, sino que fue el día en que se dejó atrás la
dictadura, fue el día en que recuperamos la democracia, puesto que fue tal la huella que el proceso dejó en
el pueblo argentino, que este comprendió por fin que no se debía recurrir a los militares para resolver
problemas políticos, estos debían ser resueltos por el pueblo y sus representantes democráticamente
elegidos.
Y así los argentinos recuperamos la libertad, la vigencia de la constitución y del estado de derecho, de la
pluralidad y la tolerancia políticas y de la justicia y es algo de lo que los radicales debemos estar orgullosos
porque fuimos protagonistas, porque Raúl Alfonsín, al no permitir la impunidad de los represores,
consolidó la democracia. Y es ese orgullo es que nos debe guiar, ya que los valores que defendimos y
recuperamos en el 83, es lo que todos los argentinos añoran hoy, y es en base al respeto a la ley y a las
instituciones, y al pluralismo democrático, la forma en que debemos construir una opción que se oponga al
modelo K de poder concentrado e intolerancia.