El Razonamiento
El razonamiento es una capacidad que tiene el ser humano para ordenar y
reflexionar sobre ciertas ideas y pensamientos, con el fin de llegar a una conclusión o
resolver cierto problema. Poder razonar le permite a una persona tener
pensamientos lógicos que lo conduzcan a actuar de un modo correcto o aceptable.
La capacidad de razonamiento es fundamental para la vida en sociedad. Una
persona que no razone no podrá vivir de manera normal y no podrá llevar a cabo
acciones simples del día a día.
Hay razonamientos más o menos complejos que implican cierta capacidad de
concentración mental. Por ejemplo acciones básicas como vestirse y pensar en los
pasos para hacerlo, implican un razonamiento. Esto es algo sencillo para casi
cualquier persona, en cambio hay razonamientos que implican conocimientos
específicos como por ejemplo resolver un problema matemático.
Estructura del Razonamiento
La estructura del razonamiento lógico se refiere a la forma en que se organizan y
conectan las proposiciones para formar argumentos válidos. Los elementos
fundamentales de esta estructura son:
Proposiciones: Enunciados que pueden ser verdaderos o falsos.
Premisas: Proposiciones que se presentan como base del argumento.
Conclusión: Proposición a la que se llega después de considerar las premisas.
El razonamiento lógico puede ser de varios tipos, como el deductivo, que parte de lo
general para llegar a lo particular; el inductivo, que va de lo particular a lo general; y
el abductivo, que busca la explicación más probable ante un hecho.
CARACTERISTICAS
Las características principales del razonamiento son:
Establecer relaciones: Capacidad para conectar ideas y conceptos.
Formar conceptos y abstraer categorías: Desarrollar y comprender grupos de
ideas o elementos con características comunes.
Distinguir entre características esenciales y secundarias: Identificar qué
atributos son fundamentales y cuáles son menos importantes en un contexto
dado.
Completar modelos continuos discretos: Llenar los vacíos en patrones o
secuencias lógicas.
Clasificación: Organizar información en grupos basados en criterios definidos.
Razonamiento analógico: Comparar situaciones o elementos para encontrar
similitudes y diferencias.
Razonamiento serial: Secuenciar eventos o conceptos en un orden lógico.
Materia y formas del Razonamiento:
El Deductivo; Inductivo, Matemático; La Analogía; la Hermenéutica Jurídica.
Razonamiento Deductivo: Parte de premisas generales para llegar a
conclusiones específicas. Si las premisas son verdaderas, la conclusión
también lo será necesariamente. Por ejemplo, en la forma de silogismo: Si
todos los humanos son mortales (premisa mayor) y Sócrates es humano
(premisa menor), entonces Sócrates es mortal (conclusión).
Razonamiento Inductivo: Se basa en la observación de casos particulares
para formular generalizaciones o leyes universales. A diferencia del deductivo,
aquí la verdad de las premisas no garantiza la verdad de la conclusión, solo la
hace probable. Por ejemplo: Si observamos que el sol ha salido todos los días,
inducimos que saldrá mañana también.
Razonamiento Matemático: Utiliza estructuras lógicas y simbólicas para
resolver problemas y demostrar teoremas. Es fundamental en las matemáticas
y se caracteriza por su precisión y necesidad.
Analogía: Compara dos entidades distintas y señala similitudes entre ellas. Es
útil para explicar conceptos complejos mediante la comparación con algo más
familiar. Por ejemplo, decir que la estructura atómica es similar a un sistema
solar es usar una analogía.
Hermenéutica Jurídica: Es el arte de interpretar textos legales y normativos.
Busca comprender el sentido de las leyes, su aplicación y su integración
dentro del sistema jurídico.
Elementos del Razonamiento
Premisas: Son afirmaciones o proposiciones que se presentan como
verdaderas y sirven de base para el razonamiento. Estas pueden ser
verdaderas o falsas y son el punto de partida para cualquier forma de
razonamiento.
Conclusiones: Son las afirmaciones que se derivan lógicamente de las
premisas. Si el razonamiento es válido y las premisas son verdaderas,
entonces la conclusión también debería ser verdadera.
Las dos formas de conclusión:
Inferencias inmediatas e inferencias mediatas.
Las inferencias son procesos lógicos que nos permiten llegar a conclusiones a
partir de premisas. Existen dos tipos principales:
Inferencias Inmediatas: Son aquellas que se derivan directamente de una sola
proposición. Por ejemplo, a partir de la afirmación “Todos los sapos son
verdes”, podemos inferir inmediatamente que “Ningún sapo es no verde”. Las
inferencias inmediatas válidas incluyen la conversión, la oposición y la contra
positiva.
Inferencias Mediatas: Se obtienen a partir de dos o más proposiciones. Un
ejemplo clásico es el silogismo, donde se llega a una conclusión a partir de
dos premisas. Por ejemplo, si “Todos los mamíferos son vertebrados”
(premisa mayor) y “Todos los perros son mamíferos” (premisa menor),
entonces “Todos los perros son vertebrados” (conclusión). Las inferencias
mediatas son el núcleo del razonamiento deductivo.
Estos dos tipos de inferencias son fundamentales para el desarrollo del
pensamiento crítico y la lógica formal.