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Epistemología Kantiana y Cosa en Sí

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PREGUNTA 1:

En la "Crítica de la razón pura" (1781) de Immanuel Kant, el concepto de "cosa


en sí misma" (en alemán: Ding an sich) se refiere a la naturaleza de la realidad
independiente de nuestra percepción o de nuestra capacidad de conocer. Kant
sostiene que no podemos conocer directamente las cosas tal como son en sí
mismas, sino solo como aparecen a través de nuestras facultades cognitivas,
como la intuición sensible y el entendimiento. Según Kant, nuestras
experiencias están mediadas por las estructuras cognitivas a priori de la mente
humana, lo que él llama las categorías y las formas de la sensibilidad, y por lo
tanto, nuestras percepciones están siempre condicionadas por estas
estructuras.

En resumen, Kant argumenta que no podemos conocer la realidad tal como es


en sí misma, sino solo como se nos presenta a través de nuestras facultades
cognitivas, lo que él llama el fenómeno. La "cosa en sí misma" permanece
incognoscible en el sentido de que no podemos acceder directamente a ella
con nuestras facultades cognitivas tal como están configuradas. Este concepto
es fundamental en la filosofía kantiana y ha tenido un gran impacto en la
epistemología y la metafísica contemporáneas.
PREGUNTA 2:

La epistemología kantiana, desarrollada por el filósofo alemán Immanuel Kant


en su obra maestra "Crítica de la razón pura", representa un hito crucial en la
historia de la filosofía occidental. Kant propone un enfoque radicalmente nuevo
para abordar las cuestiones fundamentales del conocimiento y la percepción
humana, introduciendo conceptos revolucionarios que transformaron la
epistemología y la metafísica.

El giro copernicano de Kant marca un cambio de paradigma en la filosofía al


sostener que no son los objetos los que conforman nuestra experiencia, sino
nuestras facultades cognitivas las que estructuran y organizan el conocimiento.
Este enfoque, conocido como idealismo trascendental, postula que el
conocimiento no es una mera copia pasiva de la realidad externa, sino una
construcción activa de la mente humana.

Kant distingue entre las condiciones empíricas del conocimiento, que son
aquellas que se derivan de la experiencia sensible, y las condiciones
trascendentales del conocimiento, que son aquellas que hacen posible que la
experiencia sea posible en primer lugar. Entre las condiciones trascendentales
de la sensibilidad se encuentran el espacio y el tiempo, que son las formas a
priori en las que percibimos y organizamos nuestra experiencia sensorial.

La experiencia, para Kant, surge de la interacción entre la sensibilidad y el


entendimiento. Las condiciones trascendentales del entendimiento, o las
categorías, son los conceptos fundamentales que estructuran nuestro
pensamiento y nos permiten comprender y organizar la información que
recibimos a través de la sensibilidad. Estas categorías, como causa-efecto,
sustancia-accidente, etc., son universales y necesarias para toda experiencia
posible.

El concepto de a priori en la epistemología kantiana se refiere a aquello que es


independiente de la experiencia empírica y que es necesario para que la
experiencia sea posible. Esto contrasta con el a posteriori, que se refiere al
conocimiento derivado de la experiencia sensible.

Kant distingue entre el fenómeno, que es la forma en que las cosas aparecen
para nosotros en la experiencia, y el noúmeno, que es la cosa en sí misma,
independiente de nuestra percepción. Kant argumenta que el noúmeno es
incognoscible para nosotros, ya que nuestras facultades cognitivas están
estructuradas de tal manera que solo podemos conocer los fenómenos.

Finalmente, Kant aborda la cuestión de la metafísica, argumentando que, si


bien la metafísica tradicional trata de cuestiones como la existencia de Dios, el
alma inmortal y la libertad, estas cuestiones trascienden los límites de nuestro
conocimiento posible y, por lo tanto, no pueden ser respondidas de manera
concluyente por la razón humana. Sin embargo, Kant sostiene que la
metafísica moral, que se ocupa de cuestiones éticas y morales, es posible y
necesaria para la comprensión de nuestra experiencia moral.

En cuanto a la analítica trascendental, esta es el estudio de las condiciones


trascendentales que hacen posible el conocimiento, es decir, los principios o
conceptos fundamentales que subyacen a nuestra capacidad de conocer. Kant
argumenta que estas condiciones, como el espacio, el tiempo y las categorías
del entendimiento, son necesarias para que la experiencia sea posible y para
que podamos formar juicios objetivos sobre el mundo.

Es por eso, y relacionado con en el meme, Kant critica la epistemología de


Hume porque considera que su enfoque escéptico no reconoce
adecuadamente las condiciones a priori del conocimiento humano, que son
esenciales para establecer la validez y la objetividad del conocimiento. Con la
introducción de la analítica trascendental, Kant busca superar las limitaciones
del empirismo de Hume y proporcionar una base sólida para el conocimiento
objetivo.

Hume argumenta que nuestras ideas sobre la causalidad y otras relaciones


necesarias son simplemente hábitos mentales basados en la repetición de
eventos observados en la experiencia, y no pueden ser justificadas de manera
racional. Para Hume, no hay fundamento lógico para afirmar que un evento
causa otro más allá de la mera observación de que uno siempre sigue al otro.

Al cerrar los ojos, Kant hace una metáfora o símil sobre la poca validez de las
intuiciones sin los conceptos previos que él defiende.

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