El inicio de la Relación entre Derecho e Informática.
Entre derecho e informática existen dos grandes interrelaciones. Si se toma en cuenta exclusivamente el
aspecto instrumental de la informática al servicio del derecho, estamos en presencia de la Informática
Jurídica. En cambio, si se considera a la informática como objeto del derecho, estamos frente al Derecho
Informático. Algunos autores en sus inicios definieron una lista de prioridades, sobre las cuales se encuentran
se debía legislar: a) defensa de la privacidad; b) libertad de información; c) criminalidad y fraude informático;
d) reformas jurídicas en materia de derechos de autor, seguros, contratos y modificación de leyes
comerciales, a causa del desarrollo tecnológico; e) cuestiones de soberanía. Debido al avance tecnológico se
hizo indispensable el dictado de una normativa que tutele la vida privada e íntima de las personas. Una
legislación encaminada a la protección de la intimidad que debe fundarse: 1) en criterios que regulen la
recolección de los datos llamados nominativos, disponiéndose cuáles de éstos tienen el carácter de públicos
y cuáles deben ser considerados privados; 2) en un equilibrio entre el derecho del individuo y el interés social;
3) en preceptos que garanticen la calidad y confiabilidad de los datos; 4) en la seguridad de la información,
lo que conlleva dos tipos de medidas: a) técnicas y b) jurídicas; 5) en la responsabilidad de los administradores
de la información por el uso indebido de los datos nominativos.
El devenir tecnológico ha generado numerosas formas de interrelación que
requieren ser reguladas, lo que ha dado lugar al Derecho informático. ¿De dónde
surge?, ¿cómo se desarrolla?, ¿cuál es su importancia?
El profesor Mario Losano (1987) afirma que la historia del Derecho está condicionada por tres
revoluciones: de la escritura, de la imprenta y de la ordenación electrónica de datos.
Se conceptualiza el Derecho informático como la rama del Derecho que regula los fenómenos
provocados por la informática. Según el profesor Julio Téllez Valdés (2004: 21), es el conjunto de
leyes, normas y principios aplicables a los hechos y a los actos derivados de la informática. Si bien
son escasos, existen varios ordenamientos jurídicos nacionales e internacionales con alusión
específica al fenómeno informático.
Por su parte, el profesor Antonio Enrique Pérez Luño (1996) sostiene que es una materia
inequívocamente jurídica, conformada por el sector normativo de los sistemas jurídicos
contemporáneos, el cual está integrado por el conjunto de disposiciones dirigido a la regulación de
las nuevas tecnologías de la información y la comunicación.
La autonomía del Derecho informático se puede analizar desde cuatro perspectivas: docente,
normativa, institucional y científica. El ámbito docente es sostenible debido a que este Derecho se
enseña como una asignatura independiente en las universidades y constituye una materia de
especialización con sus propios programas y grupos de docentes especializados (diplomatura,
especialidad, maestría y doctorado). El ámbito institucional está conformado por instituciones propias
como agencias de gobierno electrónico, sociedades de la información, autoridades de protección de
datos personales y de acceso a la información, ministerios de ciencia y tecnología, entre otras. El
ámbito normativo se consolida mediante reglas propias, tanto a nivel nacional como internacional, y
existen importantes cuerpos legales; es el ámbito que ha tenido mayor crecimiento en la última
década. Finalmente, el ámbito científico, conformado por investigaciones, doctrina y jurisprudencia.1
Se pueden distinguir las siguientes características del Derecho informático: a) Derecho
nuevo, b) Derecho en permanente formación, c) Derecho no codificado, d) Derecho determinado por
la tecnología informática, e) Derecho transversal, f) Derecho dinámico, g) Derecho con tendencia a
la internacionalización (Viega, 2017).
Cuando surgió el Derecho informático, en la década de 1960, para dar respuesta a la aparición de las
computadoras y, por lo tanto, al procesamiento automatizado de la información, los primeros temas
que se plantearon fueron los siguientes: regulación de bienes informáticos (protección de bienes
inmateriales, separación del software y del hardware); protección de datos personales (los datos ya
no se guardan en soporte de papel, la información se procesa en forma automática, el perfilamiento
se vuelve mucho más fácil de realizar); flujo transfronterizo de datos (el envío de datos fuera de las
fronteras de un Estado); delitos informáticos (actos ilícitos en que se tiene a las computadoras como
instrumento o fin); contratos informáticos (cuyo objeto sea un bien o un servicio informático) y valor
probatorio de los soportes informáticos (valor jurídico probatorio del documento electrónico y de
la firma electrónica).
Con el salto tecnológico y los cambios sociales ocurridos en el último cuarto del siglo XX, momento
en que la convergencia de la informática y las telecomunicaciones se hace evidente en todas las
actividades humanas, el objeto de estudio del Derecho informático se amplía notoriamente. En esta
época se profundiza la simbiosis o la alianza entre la informática y las comunicaciones (Bauza et al.,
2017). Por otra parte, la expansión de internet y las tecnologías de la Información y la comunicación
(Tecnología en Información y Comunicación) inevitablemente se relacionó con el Derecho
informático.
Otros temas importantes del Derecho informático son los siguientes: la contratación electrónica
(oferta y aceptación por medios electrónicos), el comercio electrónico (compra y venta de productos
y servicios a partir de medios electrónicos), la transferencia electrónica de fondos (dinero electrónico,
pago electrónico, cheque electrónico, entre otros), el gobierno electrónico (utilización intensiva de
las TIC, con modalidades de gestión, planificación y administración, como una nueva forma de
gobierno) y el teletrabajo (modalidad laboral a distancia mediante la utilización de las TIC). En
relación con la propiedad intelectual, tenemos temas de interés como la protección jurídica de los
nombres de dominio, software, base de datos, sitios web y música en internet.
Por otra parte, en 2003 se realizó en Ginebra, Suiza, la Cumbre Mundial de la Sociedad de la
Información (CMSI). De acuerdo con sus principios, el centro de la sociedad de la información deben
ser los individuos, de manera que todos puedan crear, consultar, utilizar y compartir la información
y el conocimiento, para que las personas, las comunidades y los pueblos puedan emplear plenamente
sus posibilidades en la promoción de su desarrollo sostenible y en la mejora de su calidad de vida,
sobre la base de los propósitos y principios de la carta de las Naciones Unidas.
La CMSI colocó oficialmente el tema de gobernanza de internet en las agendas diplomáticas. La
segunda fase de la CMSI define la gobernanza de internet como el desarrollo y la aplicación de los
gobiernos, el sector privado y la sociedad civil, en las funciones que les competen, respectivamente,
de principios, normas, reglas, procedimientos de adopción de decisiones y programas comunes que
configuran la evolución y la utilización de internet (Unión Internacional de Telecomunicaciones,
2003).
El término “sociedad de la información” comenzó a utilizarse en Japón en la década de 1970. Yoneji
Masuda fue quien lo divulgó a partir de una obra publicada en 1968.
En la Cumbre de la Organización del Tratado del Atlántico Norte de julio de 2016, celebrada en
Varsovia, se reconoció el ciberespacio como un nuevo dominio de las operaciones, al lado de la tierra,
el mar, el aire y el espacio. Se ha dicho que el cibersespacio es el lugar sin lugar, ya que en él no
encontramos fronteras físicas, lo que provoca que el Derecho internacional cobre relevancia porque,
de alguna manera, debemos lograr anclar lo que sucede en medio de las redes de comunicación a un
país, de manera que se establezca cuál será la ley aplicable y la jurisdicción competente en una
determinada situación o conflicto.
En la actualidad, el Derecho informático se preocupa por regular las tecnologías disruptivas como la
computación en la nube, la inteligencia artificial, el internet de las cosas, la
ciberseguridad, el blockchain o cadena de bloques, las criptomonedas y los criptoactivos, los smart
contracts, la robótica, la realidad virtual y aumentada, la neurotecnología, entre otras.
La tecnología disruptiva es cualquier tecnología o innovación que deja obsoleta la tecnología anterior,
provocando cambios profundos en nuestro modo de vida. Tiene como denominador común su
capacidad de evolucionar rápidamente y adaptarse a diferentes sectores, generando nuevos modelos
de negocio.