Estructura y Grupos Sociales en Sociología
Estructura y Grupos Sociales en Sociología
R E L A C I O N E S
módulo 4
La organización de la sociedad
Diego Grimaldi Rey y María Eugenia Cardenal de la Nuez
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ESQUEMA DE CONTENIDOS
EXPOSICIÓN DE CONTENIDOS
1 Recordemos que este es el punto de partida de la teoría funcionalista y del enfoque funcionalista acerca de la
estratificación social, expuestos en el módulo 1 (p. 40 y siguientes) y 5 (p. 155 y siguientes).
módulo 4 La organización de la sociedad
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más allá de esas interpretaciones, si tuviéramos que explicar la sociedad en pocas palabras,
podríamos decir, de acuerdo con Tezanos (1996), que en toda sociedad existen diversos grupos
sociales, distintas clases sociales, diferentes formas de comportamiento y modos regulares de
interacción, así como un conjunto de instituciones que cumplen funciones específicas, como la
familia, la escuela, las instituciones políticas y las económicas entre otras. La sociología tiene que
estudiar toda esta complejidad, su estructura, sus cambios y sus problemas. En el presente
módulo, nos vamos a centrar en las nociones de estructura social, grupo social, organiza-
ción formal y la de institución social, puesto que se han analizado en el módulo anterior los
roles sociales y las interacciones, y que el concepto clase como expresión de la desigualdad
social se revisará en el siguiente módulo.
que desempeñan, según sus características personales, sociales y culturales y de acuerdo con
el reparto de funciones establecido en la sociedad.
4. Está formada por un conjunto de subestructuras o estructuras específicas interconectadas
entre sí de formas diversas. Por ejemplo podemos diferenciar la estructura de clases, la
estructura de poder, la estructura económica, la estructura ocupacional, etc.
Por último hay que dejar claro que aunque la estructura hace referencia a los elementos más
permanentes de la sociedad e invariantes de la sociedad, hay que tener en cuenta que las estruc-
turas concretas están sometidas a un proceso de cambio histórico. Hoy nadie niega el carácter
dinámico de las estructuras sociales. El concepto de estructura tiene su correlato directo en el
concepto de cambio social que desarrollaremos en el módulo nueve.
En términos más sencillos, Morales y Abad (1988) citan a Ginsberg, que define la estructu-
ra social como un complejo entramado de grupos e instituciones. Ambas nociones las aclarare-
mos en este módulo.
3. GRUPOS SOCIALES
El grupo social es la realidad más inmediata y central para la sociología, sin embargo sus teó-
ricos clásicos no le prestaron mucha atención hasta bien entrado el siglo XX con las aportaciones
de Cooley y posteriormente con las investigaciones de Elton Mayo en psicología industrial
sobre la importancia de los grupos en el trabajo.
La dimensión social del ser humano se manifiesta desde su infancia y a lo largo de su vida
en relación a un conjunto de grupos muy diversos: familia, grupos de vecinos o amigos, com-
pañeros de clase o de trabajo etc.. Si nos fijamos con detalle podremos observar que la socie-
dad está formada por una tupida red de grupos sociales.
Pero, ¿qué es un grupo social? ¿Cómo podemos definirlo? Si partimos de una noción gené-
rica de grupo, definiéndolo como una pluralidad de individuos constatamos que no podemos
llamar grupo. a cualquier colectividad.
¿Es un grupo social el conjunto de espectadores en un partido de fútbol? ¿Y los médicos de
España? ¿Y los estudiantes universitarios de Canarias? ¿Y nuestra familia? No todas estas plu-
ralidades de individuos pueden considerarse grupos sociales, lo que significa que tenemos que
distinguir conceptos diferentes para denominar esas realidades.
En primer lugar definiremos lo que algunos llaman agregados o aglomeraciones, que son
conjuntos de personas que están en el mismo sitio al mismo tiempo. Son, pues. pluralidades efí-
meras y “de interacción recíproca difusa”, como diría Goffman. De las aglomeraciones pueden
surgir grupos en un momento determinado, por ejemplo a fuerza de coincidir en el estadio
podemos acabar formando una peña de aficionados.
En segundo lugar hay que definir el término categoría social, que tiene un sentido mera-
mente clasificatorio, es un conjunto de personas con alguna característica común o que realizan
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los mismos roles y que puede ser de interés para el análisis sociológico. A este colectivo no se
le llama grupo, porque aunque tienen algo de común no están vinculados entre sí, ni interactúan
recíprocamente ni se reúnen en lugar alguno; no dan valor a la característica común que poseen.
Por ejemplo hombres, mujeres, abogados, jóvenes, toxicómanos etc.
Por último definimos lo que es un grupo social. El elemento definitorio fundamental de los
grupos sociales es que estén formados por personas que tienen algún tipo de relación social
entre sí. Se caracterizan porque tienen una cierta estabilidad y los que pertenecen a ellos se iden-
tifican como tales y pueden ser identificados desde fuera como un grupo. (Tezanos 1996). Por
ejemplo una familia o una pandilla de amigos que viajan juntos.
Según Homans (1968/1950), para que un grupo exista como tal se necesita:
• Motivos (sentimientos) por parte de sus miembros.
• Tareas (actividades) para que éstos las realicen.
• Algún tipo de comunicación (interacción) entre ellos.
Así pues, podemos decir que cuando en un conjunto de personas se da con cierta continuidad
alguna forma de interacción comunicación mutua, existe sentimiento de pertenencia y ciertos
intereses, valores y propósitos comunes, entonces se puede decir que ahí hay un grupo social.
En términos más sencillos se puede definir como “una cierta cantidad de personas que se
comunican a menudo entre sí durante cierto tiempo y que son lo suficientemente pocas como
para que cada una de ellas pueda comunicarse con las demás cara a cara. (Homans’ 1968)
La presencia de este tipo de grupos en la vida social es muy intensa. Están presentes en todas
las áreas del comportamiento humano: la familia en la que nos socializamos, los primeros ami-
gos, los compañeros de trabajo, los vecinos. En ellos realizamos buena parte de nuestras tareas
y a través de ellos obtenemos todo tipo se satisfacciones. Por eso se ha investigado tanto sobre
ellos y a través de ellos.
En cuanto a los grupos secundarios, éstos se corresponden con las organizaciones a gran
escala, en las que las relaciones sociales están formalizadas y reguladas en diferentes grados y
formas. Sus características serían justamente las contrarias: las relaciones son impersonales, los
vínculos generalmente son contractuales, la cooperación de produce de forma indirecta, existe
un alto grado de división y diferenciación de tareas y de roles sociales, predominan los proce-
dimientos formalizados.
Los principales grupos secundarios son las organizaciones formales (de las que nos ocupa-
remos más adelante) y las entidades sociales macroscópicas, como el Estado.
En la realidad, como es lógico se produce un entramado complejo de relaciones propias de
los grupos primarios y secundarios, pudiendo identificarse en las grandes organizaciones un
sinfín de grupos primarios cuyas formas de interacción se superponen y entremezclan con las
relaciones formalizadas de los grupos secundarios.
Este criterio de clasificación se refiere a la naturaleza de las relaciones que se establecen entre
sus integrantes. Fue Tönnies a finales de siglo XIX el que distinguió los términos comunidad
(Gemeinschaft) y sociedad (Geselleschaft). Según este autor las relaciones sociales son crea-
ciones de la voluntad humana porque son relaciones entre voluntades humanas. El término
voluntad lo utiliza en sentido amplio, para referirse a los mecanismos que motivan y orientan la
acción. Tönnies distingue dos tipos de vluntad: la esencial u orgánica, que nace del organismo bio-
lógico y se refiere al conjunto de tendencias básicas e instintivas que dirigen la acción “desde
dentro”; y la voluntad arbitraria o reflexiva, que es un tipo de voluntad finalista y deliberativa some-
tida al control de la racionalidad y la inteligencia. Se trata, según Tönnies, de una voluntad arti-
ficial porque el ser humano ha debido forjarla por añadidura. Ambas son opuestas y responden
sucesivamente al corazón y a la razón. Cada una de ellas da lugar a un tipo social distinto: si las
relaciones sociales se basan en la preeminencia de la voluntad orgánica estaremos ante lo que denominó comuni-
dad, si por el contrario predomina la voluntad reflexiva dará lugar a lo que llamó sociedad.
• En la comunidad los individuos están unidos por vínculos espontáneos y el sentimiento que
predomina es la cooperación en el logro de objetivos colectivos. La unidad del grupo está
garantizada por el sentimiento de simpatía que les une y les hace ver la unión como un bien
en sí mismo. La familia o el grupo de iguales son buenos ejemplos.
• En la sociedad las relaciones se basan en logro de los intereses particulares. Nace como un
instrumento calculado para conseguir un fin determinado y no por el valor de las relaciones
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Por supuesto, se trata de dos tipos que no se dan en estado puro, pero le sirven a Tönnies
como modelos para ordenar las relaciones sociales (Morales y Abad 1998) y para explicar la
diferencia entre sociedades tradicionales y modernas: en las primeras abundarían las formas de
agrupación comunitarias, mientras que en las segundas se irían imponiendo las societarias.
El criterio más inmediato para definir un grupo es el de pertenencia. Así, dividimos los gru-
pos entre aquellos a los que pertenecemos y los que nos resultan extraños. Fue Sumner el que
desarrolló esta distinción al acuñar los términos in-group o grupo de nosotros o intra-grupo y
out-group o “grupo de ellos” o extra-grupo.
Cada grupo presume de su superioridad, exalta sus divinidades y mira con desprecio a los
extraños. Cree que sus costumbres son las correctas despreciando las ajenas. Desarrollan rela-
ciones de hostilidad con los extraños.
Este mismo acuñó el término etnocentrismo, que ya fue revisado anteriormente, para refe-
rirse a esa manera de actuar. (Morales y Abad 1998)
Este par de conceptos supone una revisión actualizada de los anteriores, y fue utilizado por
Merton. Que la conducta del individuo está condicionada por los grupos a los que pertenece
ya es una idea consolidada en la psicología social y en la sociología norteamericana. (Cooley,
Mead), según la cual ese individuo orienta su comportamiento en función de las normas y valo-
res de aquellos grupos, normas y valores que actúan como sistemas de referencia.
La teoría de los grupos de referencia muestra que, con frecuencia, el individuo adopta sistemas
de referencia de grupos exteriores a él que se convierten así en grupos de referencia. Recuérdese
el concepto de socialización anticipada a este respecto. El emigrante que pretende integrarse en la
sociedad de destino o el nuevo rico que acaba de ascender en la escala constituyen dos buenos
ejemplos. Existen dos formas de referencia: la normativa, que fija normas de valoración y con-
ducta para el individuo y la comparativa que aporta una estructura de comparación en relación
a la cual el individuo se valora a sí mismo y a los demás.
El grupo de referencia no siempre actúa en sentido positivo suministrando normas y patrones.
Con frecuencia actúa también en sentido negativo de rechazo y se convierte en referencia de lo
que no debe hacerse.
Hay que tener en cuenta que no todo grupo de referencia puede convertirse en grupo de
referencia simplemente porque el individuo lo desee. Esto puede explicar distintas formas de
marginación social (Morales y Abad 1998).
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Formalmente una red social es un entramado de vínculos sociales, que une, siquiera tem-
poral o superficialmente a distintas personas entre sí. No implica pues relaciones estrechas o
permanentes entre las personas. Las redes son más porosas y difusas que los grupos porque sus
límites nunca están bien definidos y tampoco se reclama a sus miembros que cultiven un sen-
timiento de lealtad o pertenencia a la red. Además mientras que un grupo está orientado hacia
dentro, una red social sirve generalmente para conectarse con el exterior.
En algunas redes sociales los contactos entre sus miembros son regulares, como entre anti-
guos compañeros de estudios que se reúnen cada cierto tiempo. Pero generalmente, las redes
sociales agrupan personas de las que sabemos (o personas que saben de nosotros) y con las que
como mucho interactuamos esporádicamente (o no interactuamos en absoluto).
Los vínculos que unen a las personas en una red social pueden ser débiles, pero al mismo
tiempo muy importantes para esas personas. Por ejemplo, para buscar trabajo Einstein estuvo
más de un año haciendo entrevistas hasta que el padre de un compañero de estudios intercedió
por él. Lo que muestra la importancia de tener conocidos. Las redes sociales pueden agrupar
personas de la misma promoción, aficionados a un deporte, miembros de un partido político
etc. Existen redes más elitistas que agrupan a personas de elevado estatus con prestigio, influencias
y poder que se ayudan ente sí. Es lo que coloquialmente se denomina tener buenos contactos.
Si ese tipo de red es extensa las posibilidades de obtener algún beneficio son mayores. El ejem-
plo más significativo lo conforma le red de jóvenes profesionales con alto nivel de estudios que
vive en centros urbanos.
Fruto de la gran cantidad de investigaciones que se han hecho sobre los grupos humanos se
han obtenido conclusiones diversas sobre le funcionamiento de los grupos.
3.3.1. Liderazgo
Una de las dimensiones más significativas del grupo es el proceso de liderazgo. En efecto,
se puede constatar que en todos los grupos se da un proceso de asunción del liderazgo: alguien
en un momento dado toma decisiones, marca objetivos, reparte tareas etc.. Se pueden distinguir
en el grupo humano dos tipos de liderazgo:
El liderazgo instrumental se ejerce tomando en consideración el cumplimiento de unos
objetivos previamente planteados. Los miembros del grupo esperan que el líder organice las
tareas necesarias para la consecución de esos objetivos. Los líderes de este tipo suelen tener una
relación con el resto del grupo más formal, impersonal o profesional. Están abocados a asignar
premios o sanciones a los miembros del grupo y son evaluados a base a su eficiencia.
El liderazgo expresivo, por el contrario, es el que se ejerce tomando en consideración el
bienestar del colectivo. En este caso el líder se centra más en las personas y su estado de ánimo
que en el cumplimiento de objetivos. Se ocupa sobre todo de reducir tensiones y neutralizar los
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conflictos que se puedan dar. Las relaciones que mantienen con los miembros del grupo sue-
len ser más cálidas, centradas en dar apoyo al que lo pasa mal y en el mantenimiento de la cohe-
sión grupal. Valoran más la obtención del afecto que del respeto a su autoridad.
En el modelo de familia nuclear tradicional europea se han manifestado estos dos tipos de
liderazgo con un claro sesgo de género Mientras que se esperaba que los hombres (padres) ejer-
cieran el liderazgo instrumental enfocado a la obtención de un modus vivendi, eran las mujeres
(madres) las encargadas de ejercer el liderazgo expresivo que tenía por objetivo mantener unido
y libre de conflictos el entorno familiar. Por supuesto que este modelo está cambiando lenta-
mente con el proceso de liberación de la mujer y la aparición de nuevos modelos de familia.
Los estudios sobre el liderazgo grupal se han desarrollado mucho en el ámbito organizativo,
y en muchas de las aportaciones de los expertos sobre liderazgo aparece esta dualidad aplicada
a las organizaciones formales aún con formulaciones diferentes. En vez de instrumental o
expresivo se habla del liderazgo orientado hacia la tarea frente al liderazgo orientado a las per-
sonas. Así mismo han ido apareciendo en la literatura sobre el liderazgo distintas tipologías de
líder, atendiendo a las distintas formas de actuar. Macionis (1999) cita una de las más sencillas
y populares, la que identifica tres estilos de liderazgo:
El liderazgo autoritario, que es eminentemente instrumental y orientado a la tarea. En este
caso el líder asume la toma de decisiones e impone las tareas sin que puedan ser cuestionadas.
Este tipo de liderazgo puede resultar más eficaz en el corto plazo pero va deteriorando el clima
de relación.
El liderazgo democrático compensa tarea y persona es más expresivo que el anterior y se
basa en implicar a los subordinados en los procesos de toma de decisiones mediante la nego-
ciación . Este tipo puede resultar menos eficaz cuando hay que tomar decisiones urgentes pero
contribuye a mejorar la motivación de los miembros del equipo.
El liderazgo laissez faire implica que el líder prácticamente no interviene y permite que el
grupo se autorregule por sí mismo. Este estilo solo puede ser eficaz si el grupo está compues-
to por miembros de mucha valía e implicación.
3.3.2. Conformidad
personas que están investidas de autoridad, sino también a cualquier otra persona, de su mismo
estatus o posición, que pertenezca a su grupo.
3.3.3. Tamaño
4. ORGANIZACIONES FORMALES
casa ayudada por las vecinas o una comadrona experta a alumbrar en un hospital. Tanto nues-
tro nacimiento como nuestro fallecimiento deben ser registrados por otra organización que
recoge de manera regular datos sobres nuestras vidas. Y así podríamos seguir si pensamos en
cualquier actividad, por simple que sea, que afecte a nuestra vida cotidiana como disponer de
agua corriente y electricidad y a la escuela, utilizar el transporte público, pagar impuestos etc..
Charles Perrow (1992) advierte como las organizaciones formales parecen haber absorbido
muchas de las funciones que antes estaban en manos de aquellos otros grupos sociales.
Ahora bien, ¿es del todo beneficiosa tanta influencia de las organizaciones en nuestras vidas?
Es verdad que muchas veces dependemos en exceso de funcionarios o expertos sobre los que
tenemos poco control. Las organizaciones que nos afectan son fuentes de poder, que tienen la
facultad de someter a los individuos a dictados de los que éstos no pueden resistirse (Giddens
2001).
Una organización formal es una asociación de personas que tienen unos objetivos deter-
minados y que funciona no de un modo espontáneo, sino siguiendo un esquema establecido.
Hoy en día funcionan así empresas, oficinas de administración pública, una universidad o un
partido político.
Las organizaciones formales se crean para alcanzar objetivos que por su ambición o com-
plejidad no pueden ser obtenidos por grupos informales o personas que actúan individualmente.
Las relaciones entre sus miembros están marcadas de antemano según un esquema preestable-
cido que se suele denominar organigrama. Éste hace referencia a dos dimensiones: una de carácter
horizontal que está relacionada con la especialización en una tarea concreta o función, y otra de
carácter vertical, vinculada a la jerarquía o capacidad variable de cada miembro de la organización
para asumir responsabilidades, tomar decisiones e impartir órdenes.
Normalmente las organizaciones formales tienen además una marcada vocación de perma-
nencia en el tiempo.
A la hora de establecer una tipología de organizaciones nos podemos encontrar con diferen-
tes criterios. Macionis y Plummer (1999) citan a Etzioni y su sistema de clasificación, que atien-
de a las razones por las que una persona acaba perteneciendo a una organización. Se identifica-
rían de esta manera tres tipos:
• Organizaciones utilitarias, en las que las personas trabajan a cambio de un salario volun-
tariamente. Por supuesto que además del salario esas personas pueden recibir también otro
tipo de compensaciones como un buen clima laboral o una cierta capacidad de iniciativa que
también se consideran a la hora de valorar los costes y beneficios de la pertenencia a esa
organización.
• Organizaciones normativas, en las que los que participan lo hacen por razones de tipo
moral o ético, también de manera totalmente voluntaria. Los partidos políticos o las orga-
nizaciones de voluntarios son buenos ejemplos.
• Organizaciones coercitivas, en las que la pertenencia no es voluntaria como en las ya cita-
das. Uno es miembro de esa organización aún en contra de su voluntad. Ejemplos de este
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tipo de organizaciones son los manicomios o las cárceles. En muchas ocasiones se distin-
guen de las anteriores físicamente, puesto que suelen estar rodeadas de verjas y sistemas de
seguridad. El objetivo de estas organizaciones se concreta en aislar del exterior a los inter-
nos para intentar su resocialización.
Esta clasificación permite que una misma organización pueda incluirse en las tres categorí-
as al mismo tiempo porque una cárcel puede se utilitaria para un funcionario, normativa para
un voluntario social que colabore en tareas de atención los internos, y coercitiva para un preso.
Max Weber desarrolló la primera interpretación sistemática sobre la aparición de las organi-
zaciones modernas. Para él, las organizaciones son una forma de coordinar las actividades de
los grupos humanos o la gestión de los bienes que producen de una forma regular a través del
tiempo y del espacio.
Según Weber, todas las grandes organizaciones tienden a ser burocráticas. La palabra buro-
cracia fue acuñada por Monsieur de Gournay en 1745 (de bureau, oficina o mesa para escribir
y kratos en griego clásico gobernar). En consecuencia, significa el gobierno de los funcionarios
y si bien al principio el término se refería a este colectivo de trabajadores, poco a poco se fue
aplicando el término a las grandes organizaciones en general.
Desde el principio se utilizó en sentido peyorativo. De Gournay se refería al creciente poder
de los funcionarios como una enfermedad “buromanía” y para el novelista Balzac la burocra-
cia era un poder gigantesco ejercido por pigmeos. Esta idea se ha mantenido hasta hoy: para
muchos, burocracia es sinónimo de lentitud, papeleo y despilfarro. Sin embargo para otros
autores la burocracia es en realidad la forma de organización más eficiente que ha ideado el ser
humano porque todas las tareas están reguladas por estrictas normas de procedimiento.
El análisis weberiano se mueve entre estos dos extremos. Por una parte considera que la
burocracia sólo se ha desarrollado plenamente en la modernidad como una expresión de la
racionalización de la sociedad que ha afectado a otras facetas de la vida como la ciencia, la edu-
cación o el gobierno. Su expansión es inevitable en las sociedades modernas, porque la autori-
dad burocrática es la única forma de enfrentarse a las necesidades de administración que gene-
ran sistemas sociales tan complejos. En efecto, labores más complejas requieren sistemas de
control y gestión para manejarlas. La burocracia es una respuesta racional y eficiente a esas
necesidades. Sin embargo Weber también plantea que la burocracia adolece de grandes defec-
tos con importantes consecuencias para la vida moderna.
Con el fin de examinar el origen y el carácter de la burocracia Weber construye lo que el
mismo llamaba un tipo ideal, en el sentido de forma pura de burocracia. Este tipo ideal tendría
entre otras las siguientes características, citadas en Giddens (2001) y Macionis y Plummer
(1999).
1. Especialización: las tareas están repartidas entre los distintos funcionarios que han sido
capacitados específicamente para hacerse cargo de ellas. Este punto se corresponde con la
dimensión horizontal de un hipotético organigrama, como ya indicamos anteriormente.
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Para Weber cuanto más se aproxime una organización a este tipo ideal más efectiva será en
la consecución de los objetivos para los que se ha establecido.
La teoría de weberiana sobre la burocracia sigue siendo punto de partida hoy día en el aná-
lisis de las organizaciones, no obstante se han hecho aportaciones por parte de otros sociólo-
gos que han debatido sobre sus esperanzas y temores sobre la burocracia.
incuestionable que para explicar el funcionamiento de la organización hay que tener en cuenta,
además del diseño o la estructura formal, aquellas estructuras informales que, por unas razones
u otras, se han ido superponiendo a la primera.
Por eso tenemos que revisar los problemas que se generan a partir de esa relación dialéctica
entre las personas y las estructuras.
manera que en los partidos conservadores a los que se oponía. Al igual que su maestro,
Michels identificó una fuente de tensión en las sociedades modernas entre las tendencias a
la burocracia y el desarrollo de la democracia.
5. Género en las organizaciones: el pensamiento feminista de los años setenta produjo una
revisión sobre las cuestiones de género en las principales instituciones sociales, entre ellas
las organizaciones formales y la burocracia. No solo se llamó la atención sobre el desequi-
librio de roles de género dentro de las organizaciones, además se llegó a señalar que la apa-
rición de las organizaciones modernas y la carrera burocrática dependían de una determina-
da configuración de género, factor que se arraiga de dos formas en la estructura de las orga-
nizaciones modernas. En primer lugar las burocracias se caracterizan por una segregación
ocupacional de género. Las mujeres, al ir incorporándose al mercado laboral, tienden a verse
segregadas en categorías profesionales mal pagadas, con labores rutinarias y en puestos subor-
dinados a los ocupados por hombres que por otra parte disfrutaban de mejores opciones
de promoción profesional. En segundo lugar, la idea de desarrollar una carrera en la buro-
cracia es una empresa masculina en la que la mujer tiene un papel de apoyo en labores ruti-
narias de secretaria u oficinista que permitían a los hombres desarrollarse profesionalmente.
Este apoyo se extiende a la esfera doméstica, en la que son ellas las que cuidan del hogar y
los niños para permitir la carrera profesional del burócrata.
4.3. Teoría de las organizaciones de Michel Foucault: el control del tiempo y del espacio
podían utilizarse para reglamentar conductas. Los registros de los empleados se pueden utilizar
para su promoción, o para la configuración de su retribución.
La expansión de las tecnologías de la información en los centros de trabajo y en los organismos
públicos ha planteado nuevas preocupaciones en relación con la vigilancia. El uso del correo
electrónico y de internet puede ser controlado por la dirección de la organización bajo el pre-
texto de controlar la productividad del empleado pero en cualquier caso supone una intromisión
en la intimidad porque la organización puede obtener información confidencial.
Tanto Foucault, como anteriormente Weber, convienen que la forma más eficiente de diri-
gir una organización es maximizar la vigilancia, es decir, establecer una división clara y coheren-
te de la autoridad. Esta supervisión directa puede funcionar bien en las organizaciones en las
que los subordinados son hostiles a la autoridad y no quieren tener relación con ella, como en
las prisiones. Pero en organizaciones en las que los directivos desean contar con la cooperación
de otras personas para conseguir objetivos comunes, la situación es diferente. Demasiada super-
visión directa, distancia y desmotiva a los empleados.
Las personas también tienden a resistirse a los altos niveles de vigilancia, entendida como
recogida intensiva de información sobre ellos, esta fue una de las causas de la caída de las sociedades
de tipo soviético en las que se espiaba a la gente de forma regular a través de la policía secreta.
El resultado fue una sociedad autoritaria desde el punto de vista político, al final, ineficiente
desde el punto de vista económico. Llegando a convertirse en una gigantesca prisión con el des-
contento, la oposición y los conflictos que generan las prisiones, un sistema del que al final, la
población escapó.
Foucault tenía razón en lo tocante al papel de vigilancia en las sociedades modernas, cues-
tión que cada día es más importante debido al impacto de las nuevas tecnologías de la informa-
ción y la comunicación. Vivimos lo que algunos han denominado sociedad de la vigilancia,
aquella en la que todo tipo de organizaciones recogen información sobre nuestras vidas.
Estamos controlados por la hacienda pública, el sistema sanitario, la seguridad social o la direc-
ción general de tráfico gracias a los sistemas informáticos. El temor weberiano a una merma en
las libertades individuales ante la expansión de la burocracia nunca ha estado tan fundamentado.
Ya hemos señalado algunas de las patologías que puede sufrir la burocracia entendida como
tipo ideal. El modelo de organización rígido y jerarquizado, aun siendo en principio un alarde
de modernidad, ha sido fuertemente contestado en diversos contextos. Muchas burocracias hoy
en día revisan sus principios tratando de convertirse en organizaciones menos jerarquizadas y
centralizadas, más horizontales que verticales, en las que los problemas se resuelvan allí donde
se generen. Organizaciones más participativas que aprovechen la imaginación y creatividad de
todos sus miembros para promover la innovación que permita adaptarse a nuevas exigencias
por parte de los usuarios o clientes y en el caso de las empresas, competir adecuadamente en
mercados cada vez más globalizados.
Giddens (2001) se refiere a las empresas japonesas como pioneras en muchos de estos cam-
bios que están adoptando hoy, organizaciones de todo el mundo. La grandes corporaciones
japonesas se apartaron del modelo weberiano en los siguientes aspectos:
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antes que él, teme los efectos dañinos que pueda tener la racionalización sobre el espíritu y la
creatividad del ser humano.
En resumen podemos decir tal y como indica Giddens (2001) que aunque determinadas ten-
dencias de evolución en las organizaciones parezcan apartarnos de la idea pesimista de Weber
sobre la burocracia, deberíamos tomarnos con cautela ese punto de vista. Los sistemas buro-
cráticos son más flexibles internamente de lo que creyó el genial alemán, sin embargo no es pro-
bable que desaparezcan como los dinosaurios. y concluye: “En el futuro próximo es probable
que continúe un tira y afloja entre las tendencias hacia un gran tamaño, la impersonalidad y la
jerarquía en las organizaciones, y las influencias opuestas”. (Giddens 2001, 474).
5. INSTITUCIONES SOCIALES
Durkheim definió las instituciones como los conglomerados de creencias y las maneras de
obrar instituidas por la Sociedad que preexisten a los individuos concretos formando parte de
la supremacía de la propia sociedad.
Morales y Abad (1988) relacionan las instituciones con las necesidades básicas de supervi-
vencia y adaptación de la especie humana. El ser humano atiende a estas necesidades de modo
indirecto, es decir mediante la cooperación con los demás en el seno de una sociedad organiza-
da. Además el lenguaje y la capacidad de pensar en abstracto podemos acumular y transmitir a
otros nuestra experiencia en relación con nuestra forma de resolver los problemas derivados de
la satisfacción de estas necesidades, función esencial de cultura. Al conjunto de pautas de com-
portamiento, recurrentes y estables, que tienen como finalidad específica la satisfacción de alguna
necesidad básica del grupo se le denomina institución.
Las instituciones son intencionales porque satisfacen una necesidad real, tienen un contenido
relativamente permanente, están coordinadas y estructuradas, funcionan como una unidad y
están cargadas de valor porque las regularidades de conducta se vuelven códigos normativos.
Así pues un grupo y una institución son entidades distintas, el primero hace referencia a un
conjunto de personas la segunda a un conjunto de pautas de comportamiento.
Las instituciones ayudan a simplificar el comportamiento de las personas y las relaciones
entre ellas y sistematizan y coordinan la cultura, pero por otro lado obstaculizan el cambio
social, limitan le expresión personal del individuo y dispersan la responsabilidad.
Tezanos (1996) propone que, desde un punto de vista muy general, lo que caracteriza a las
instituciones sociales es que cumplen funciones necesarias para la propia existencia de la
Sociedad como tal. Y recuerda que algunos sociólogos han hablado de un conjunto de pre-
requisitos funcionales universales, imprescindibles para que una sociedad tenga todo lo necesa-
rio para continuar funcionando correctamente. Parsons (1976) hablaba de que los elementos
fundamentales de la sociedad, lo que podía denominarse “sociedad mínima” se centra en cua-
tro componentes:
1. Sistemas de reproducción y socialización básica de los individuos.
2. Estructuras económicas, instrumentales y de división del trabajo.
3. Un sistema de poder, de articulación territorial y de utilización legítima de la fuerza.
4. Un sistema de creencias, de religión o de integración de valores.
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Para realizar cada una de estas funciones básicas las sociedades se han dotado de un conjun-
to de instituciones sociales específicas a través de las cuales regulan los comportamientos de los
individuos y los orientan al cumplimiento de determinados fines. Por ejemplo la necesidad de
reproducción y socialización básica se cumple a través de la familia, cuyas formas de actuación
están reguladas socialmente. En las sociedades avanzadas las familias cuentan con la ayuda de
otras instituciones socializadoras como el sistema educativo (escuela) que permite una mejor
inserción del individuo en la sociedad y transmite los contenidos culturales más sofisticados. De
igual manera las instituciones educativas coadyuvan al buen funcionamiento de las institucio-
nes económicas capacitando trabajadores más cualificados y productivos que puedan mejorar
la provisión a la sociedad de bienes y servicios necesarios para su funcionamiento. Las institu-
ciones políticas por su parte regulan y ordenan el ejercicio del poder, estableciendo diversas
formas de autoridad y diversos procedimientos de participación, implicación, subordinación,
prestación de contribuciones y organización de formas de convivencia regladas, cuya violación
dará lugar a sanción por parte de aquellos en los que la sociedad delega el uso de la fuerza.
Finalmente las sociedades articulan sus sistemas de creencias a través de distintas instituciones
ideológicas y expresivas entre las que las iglesias y las religiones mantenido hasta la fecha un
papel relevante.
A su vez, a partir de estas instituciones básicas surgen otras instituciones y formas de arti-
culación social como las clases sociales, a las que nos referiremos en el próximo módulo, y que
son un resultante de la forma en la que se organizan las instituciones económicas y de la forma
que operan las instituciones políticas en las que a su vez influyen las propias clase sociales a tra-
vés de complejos procesos de interacción, en los que también se hacen notar el peso de las ins-
tituciones ideológicas y expresivas.
Esto último nos sirve como ejemplo para entender que las instituciones sociales no funcio-
nan como compartimientos estancos sino como un entramado complejo de interrelaciones e
interdependencias entre ellas. Por eso, cuando hablamos de instituciones sociales estamos
hablando de la estructura social, como tal a través del prisma concreto del cumplimiento de
unas funciones sociales específicas.
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RECAPITULACIÓN
ACTIVIDADES
1. ¿Qué queremos decir cuando establecemos que la familia es un grupo y cuando decimos
que la familia es una institución? ¿Tiene esto sentido?
2. Identifique y describa los grupos primarios y secundarios a los que usted pertenece, aquellos
con los que se relaciona y aquellos con los que se identifica.
3. Haga una lista de ventajas y otra de inconvenientes de que se ocupen de muchos de nuestros
asuntos de forma burocrática.
4. ¿Por qué a veces se dice que tal o cual comportamiento o acontecimiento se ha institucio-
nalizado? ¿Qué significado sociológico tiene?
módulo 4 La organización de la sociedad
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BIBLIOGRAFÍA
BIBLIOGRAFÍA CITADA
Castells, M. (1996). La sociedad red. Vol 1 de La era de la información: economía, sociedad y cultura.
Madrid: Alianza Editorial.
Giddens, A. (1991). Sociología. Madrid: Alianza Universidad Textos.
Giddens, A. (2001). Sociología. 4ª Edición. Madrid: Alianza Universidad Textos.
Homans, G.C. (1968/1950). El grupo humano. Buenos Aires: Eudeba.
Macionis, J. J. y Plummer, K. (1999). Sociología. Madrid: Prentice Hall.
Morales, J y Abad, L.V. (1988) Introducción a la sociología. Madrid: Tecnos.
Parsons, T. (1976) El sistema social. Madrid: Biblioteca de la Revista de Occidente.
Tezanos, J. F. (1996). La explicación sociológica: Una introducción a la sociología. Madrid: Universidad
Nacional de Educación a Distancia.
Diego Grimaldi Rey y María Eugenia Cardenal de la Nuez
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EJERCICIOS DE AUTOCONTROL
NOTA: Las respuestas que se dan a las preguntas que se formulan a continuación pueden ser o todas fal-
sas o todas verdaderas, o una o varias verdaderas o una o varias falsas
2. Indica cuales de las afirmaciones siguientes son verdaderas o falsas en relación a la conside-
ración de grupo social de diferentes pluralidades de individuos.
a) Los jugadores de un equipo de fútbol constituyen un grupo social. V F
b) La peña Ultranaciente constituye un grupo social. V F
c) Los asistentes a un partido constituyen un grupo social. V F
d) Los futbolistas de Canarias constituyen un grupo social. V F
4. Si observamos que en una familia el padre es el único encargado de obtener los recursos
para la subsistencia mientras la madre se dedica a crear las condiciones para que en el hogar
se dé una buena convivencia. Podremos decir que:
a) Ambos ejercen el liderazgo instrumental. V F
b) La madre ejerce el liderazgo expresivo y el padre el instrumental. V F
c) No hay liderazgo en esa familia. V F
d) El padre ejerce el liderazgo instrumental y la madre el expresivo. V F
5. Las organizaciones pueden ser utilitarias, normativas o coercitivas. Indica cuales de las
siguientes afirmaciones son verdaderas y cuales son falsas:
a) Un hospital es una organización coercitiva. V F
módulo 4 La organización de la sociedad
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8. La teoría de la organización de Michel Foucault se centra en el control del tiempo y del espa-
cio y en:
a) La vigilancia. V F
b) La gestión regular. V F
c) La eficiencia. V F
d) La estructura organizativa. V F
9. Giddens se refiere a las empresas japonesas como pioneras en muchos de estos cambios que
están adoptando hoy, organizaciones de todo el mundo.
a) Producción en grupo, mediante la formación de equipos de trabajo a los
que se evalúa colectivamente. V F
b) Desintegración de la vida laboral y la vida privada. V F
c) Toma de decisiones de abajo a arriba, basada en la implicación de los niveles
inferiores mediante negociación de objetivos y formas de hacer. V F
d) Precariedad en el empleo, proponiendo al empleado una carrera profesional
variada y flexible. V F
Diego Grimaldi Rey y María Eugenia Cardenal de la Nuez
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10. Teniendo en cuenta las nociones de grupo e institución, distingue la veracidad o falsedad de
las siguientes afirmaciones:
a) La propiedad privada es una institución. V F
b) El mercado es una institución pero no un grupo. V F
c) La familia es una institución y un grupo. V F
d) La empresa es una institución pero no un grupo. V F