AGRADECIMIENTOS
En esta presente hoja, queremos agradecer a todas aquellas personas que
contribuyeron a que esta monografía se realizara. A nuestros padres, quienes
inspiraron en nosotros las ganas de superación; a la profesora Glendys Reátegui,
quien nos ayudó e instruyó persistentemente para hacer este trabajo. También
agradecer a algunos autores como el señor Bados y Espada Sánchez, que
contribuyeron con la información de la monografía.
4
INTRODUCCIÓN
La mente es un espacio místico, en donde se ocultan grandes misterios que el
hombre aún no ha logrado comprender, misterios como el miedo, es decir una
sensación de temor cuando se detecta una posible amenaza, la misma que se
origina en la mente.
“El miedo no existe”, manifiesta Annette Manautou, no es más que algo
imaginario, ya que es una ilusión mental. Sin embargo, otros autores como Silone,
Manicavasagar, Curtis y Blaszczynski (1996) no le consideran así, e incluso
clasifican al miedo, una de ellas agorafobia, que consiste en la ansiedad por verse
atrapado en situaciones o lugares sin vías de escape o sin poder recibir ayuda.
Por lo general, estas situaciones se dan en los espacios públicos donde hay
presencia de una masa gente.
Muchas de las personas que las padecen tienen varias dificultades para realizar
actividades cotidianas como hacer cola en un banco o en la caja de un
supermercado y más aún utilizar el transporte público o asistir a conciertos.
Cuando aumenta esta ansiedad puede hacer que la persona quede recluida en
casa.
Por eso, en el presente trabajo de investigación y con la revisión de fuentes
bibliográficas permitirán hacer un análisis minucioso y poder determinar cómo
tratar y controlar a los pacientes que sufren de este tipo de fobia, es decir, si existe
alguna terapia efectiva para que dicha persona pueda llevar a cabo sus
actividades con total normalidad, sin ningún impedimento o preocupación a vivir tal
vez, recluido en casa.
I. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA.
1.1 Situación problemática.
En diferentes contextos, como en el mundo de la empresa, se ha visto que
muchas personas han logrado exigirse y alcanzar con una meta, pero en el
camino se encontraron con miedo e incertidumbre frenando sus caminos para
conseguirlos.
Steve Jobs (Apple), Sam Walton (Walmart) o Jeff Bezos (Amazon), en sus
biografías hacen notar que tuvieron que pasar por el camino de grandes
dificultades, dudas y situaciones en las que el miedo cumplió un papel dominante.
A modo de ejemplo, podemos imaginar la situación que padeció Steve Jobs
cuando perdió el control de su propia empresa, Apple. Seguro que estas
circunstancias no fueron ni mucho menos agradables. Sin embargo, demostró que
con su acción y firmeza era posible vencer las dificultades para conseguir
recuperarla unos años más tarde.
Asimismo, podemos decir que el miedo se encuentra en cualquier contexto o
ámbitos y no solo empresarial, que lo mejor es que aprendamos a compartir
nuestra vida y que conozcamos la mejor manera de convivir con él.
“Los agorafóbicos temen las situaciones que puedan generarles sensaciones de
ansiedad, miedo a la propia activación fisiológica y a los pensamientos sobre las
consecuencias de experimentarlas, como la idea de morir”.1 6
El miedo es una experiencia común e inherente a los seres humanos. Según la
definición de Sergio Gallego, son uno de los mayores problemas y trastornos que
sufre la sociedad de hoy en día. La respuesta de miedo aparece ante situaciones
que no son reales, nos encontramos ante un miedo que ya no es adaptativo y que
entorpece, en determinados momentos, el devenir normal de nuestras vidas. Una
gran parte de la población padece todo tipo de fobias lo que genera grandes
problemas tanto a nivel psicológico como a nivel físico.
1
Espada Sánchez, José Pedro, "La agorafobia", Mente y Cerebro, 37, 2009, págs.
12-20.
7
I.2 Justificación de problema.
Abordaremos el problema de la agorafobia, es decir, la fobia a los lugares
públicos.
El denotar uno de los problemas de miedo, implica enfrentar o vivir en
preocupaciones, ansiedades que para muchos les es difícil aceptar ya que
desconocemos algunos aspectos para detectarlo o reconocer algunas
características que evidencian esta fobia, como la ansiedad, etc.
Al tratarse de un miedo a nuestro propio miedo, es decir, a los síntomas, el
tratamiento iría encaminado a superar ese miedo y poder llevar una vida
normal.
Grande es la preocupación porque sabiendo qué es lo que puede pasar y las
consecuencias que puede tener, estamos en condiciones de planificar
posibles planes alternativos para superar ese obstáculo, asimismo fortalecer
nuestras estrategia para preparar caminos ante las cosas que puedan
ocurrir.
En definitiva esta fobia impide vivir con normalidad, y aún peor, con
tranquilidad. Transcurrir los días con tal grado de miedo, pánico y ansiedad
que evita, o casi prohíbe, que el individuo desarrolle las actividades que tanto
debe o desea cumplir. Aparte de eso, la mayoría de la gente tiene escasos, o
quizás ningún conocimiento acerca de la agorafobia, por lo que informarse y
aprender de este contenido les servirá mucho.
Al tratar el tema de la agorafobia queremos ilustrar a las personas, evitando
que vivan al margen e ignorando la existencia de éste, que es, en realidad,
un asunto muy interesante.
I.3 Objetivos
Generales.
Proponer tratamientos eficaces a un paciente agorafóbico.
Específicos.
Clasificar los niveles de agorafobia
Determinar patrones que permitan atender eficientemente a un
paciente agarofóbico
9
II. MARCO TEÓRICO
2.1 ANTECEDENTES DEL PROBLEMA
Existen varios factores que interactúan entre sí o suman sus influencias,
aunque resulta difícil establecer qué es una causa, qué es una consecuencia o
cuando existe una relación entre variables.
Entre los factores estudiados que pueden contribuir al surgimiento y/o
mantenimiento de la agorafobia están las experiencias traumáticas directas
fuera de casa como ataques de pánico, desmayos, asfixia; las características
de personalidad; la atribución errónea de sensaciones. También se ha
estudiado la vulnerabilidad genética como factor de excelencia.
“La gran mayoría de personas con agorafobia informan haber pasado por un
periodo de estrés o acontecimientos vitales importantes en la época en que
comenzó la agorafobia”2: conflictos interpersonales con el marido o algún
familiar, divorcio/separación, nacimiento/aborto, muerte o enfermedad de una
persona significativa, reacción al consumo de drogas, enfermedades, estrés
laboral o escolar, problemas económicos, entre otros.
“El estrés puede dar lugar a fobias sólo en personas particularmente
vulnerables. Esta vulnerabilidad sería el resultado de una interacción entre
variables biológicas, ambientales y psicológicas.”3
Este trabajo fue antecedido por Arturo Bados, estudiante de la facultat de
Psicología de la universidad de Barcelona, teniendo como título “Agorafobia y
pánico”, donde el creyó conveniente la definición de muchos autores de ese
2
Elissa 2002, Revista “Boom” Pág 14
3
Marks,I.M.(1991) Miedos y estrés.
país, dentro de ellos tenemos a Barlow (1988), así mismo Craske Lang Et Al
(2001), psicólogo quien ha observado varios ataques de pánico, todo esto lo
hizo con el único objetivo de informar a la población sobre esta gran fobia, para
ello también nos muestran algunos tratamientos efectivos. En dicho trabajo de
acuerdo con los meta análisis de Furukawa, Watanabe y Churchill (2006) y
Mitte (2005) llegaron a las conclusiones “La combinación del tratamiento
conductual o cognitivo – conductual con fármacos es superior al tratamiento
farmacológico y al tratamiento psicológico en el postratamiento, en cambio en
los seguimientos el tratamiento combinado es más eficaz que el farmacológico,
pero no que el psicológico”.
11
2.2 BASES TEÓRICAS
2.2.1 Definiciones generales
A continuación vamos a presentar términos con sus respectivas
definiciones ya que estos son muy utilizados en nuestro trabajo
monográfico, por ello es importante que usted como lector conozca
dichas definiciones.
Fobias:
Trastorno de salud emocional que se caracteriza por un miedo
intenso y desproporcionado ante objetos o situaciones concretas.
Las fobias son uno de los mayores problemas y trastornos que
sufre la sociedad de hoy en día. Una gran parte de la población
padece todo tipo de filias y fobias lo que acarrea grandes problemas
tanto a nivel psicológico como a nivel físico (GALLEGO UVERO
Sergio, Conferencia de prensa 2003)
Agorafobia:
“Trastorno psicológico que consiste en padecer un miedo intenso
ante situaciones en las que puede ser difícil escapar. Algunas de
estas situaciones son estar en una multitud o en un transporte
público (metro, tren, autobús, etc.).”
La agorafobia, por lo tanto, es la fobia a los espacios abiertos.
Aquel que sufre este trastorno psiquiátrico siente terror o angustia
al encontrarse en una calle, en un parque o en otro lugar abierto,
donde se puede reunir mucha gente, lo afirma, Pérez Porto Julián. 12
Ansiedad:
Este término fue inventado en el siglo XVIII por el físico escocés
Willian Cullen, para describir una aflicción del sistema nervioso
que produce nerviosismo.4
Estado de agitación, inquietud o zozobra del ánimo.
Angustia que suele acompañar a ciertas neurosis.5
Pánico:
Periodo discreto de intenso miedo, aprensión, temor o malestar
que va acompañado frecuentemente de una sensación de peligro.6
Miedo o terror grande, generalmente colectivo.
Síntomas:
Fenómeno que revela una enfermedad, señal o indicio de algo
que está sucediendo o va a suceder
4
http://www.geocities.com/sabelldi/origen.htm
5
Bados, A. (2000). Agorafobia y ataques de pánico. Madrid: Pirámide.
6
PDF Agorafobia y pánico, pág. 5
13
2.2.2 Características personales y experiencias durante la infancia
Es posible encontrar una serie de características en las personas que
sufren agorafobia que pueden contribuir a su desarrollo, algunas de ellas
son la susceptibilidad a la ansiedad, poca asertividad, poca confianza en sí
mismos, elevada ansiedad y reclusión social, miedo a la evaluación
negativa, alta búsqueda de aprobación, estrategias ineficaces para afrontar
el estrés, tendencia a la evitación de los problemas interpersonales, rasgo
de ansiedad elevado, neuroticismo elevado, alta sensibilidad al daño,
introversión alta o la inhibición conductual ante lo desconocido.
Algunas experiencias durante la infancia podrían estar relacionadas con la
agorafobia: una madre y/o un padre sobreprotector o falto de cariño puede
interferir con el desarrollo de la independencia en el niño y del sentimiento
de competencia. Es posible que la ansiedad por separación en la infancia
vaya relacionado con el desarrollo de un trastorno de pánico en la vida
adulta, y que el abuso sexual y el maltrato físico en edades tempranas de la
vida sean factores de riesgo para desarrollar diversos trastornos
psicopatológicos.
14
2.2.3 TIPOS DE TRASTORNO DE PÁNICO EN LA AGORAFOBIA.
En contraste con el DSM-IV, la décima versión de la clasificación
Internacional de Enfermedades (CIE) de la Organización Mundial de la
Salud, separa Agorafobia sin trastorno de pánico y agorafobia con trastorno
de pánico, ellos consideran que al trastorno fóbico como el trastorno
principal y a las crisis de pánico como indicadores de la gravedad del
mismo. Es decir, la fobia tiene preferencia diagnóstica sobre la crisis de
pánico, las cuales pueden dar lugar a un diagnóstico adicional o segundario
de trastorno de pánico si los criterios de estos son cumplidos. Haciendo
esto se evitan dos problemas: la sobrevaloración de los ataques de pánico y
la subestimación del síndrome agorafóbico.
Realizamos una comparación entre los Criterios Diagnósticos de
Investigación de la CIE para el trastorno de pánico y el DSM-IV y estos son
diferentes en algunos aspectos, para empezar algunos de los síntomas de
los ataques de pánico coinciden en ambos casos, excepto que en la CIE a
la dificultad para espirar y la sensación de ahogo son considerados síntoma
diferentes, desaparece la sensación de atragantamiento, e incluso se
influye un síntoma adicional; boca seca y la sensación de volverse loco
(perder el control). Además la CIE exige que por lo menos uno de los
síntomas corresponda a palpitaciones o taquicardia, sudoración, temblores
o boca seca. A su vez, la CIE requiere la aparición de como mínimo 4
ataques en un periodo de 4 semanas. Así mismo influye el diagnóstico de
trastorno de pánico si los ataques son debidos a esquizofrenia, trastornos
del estado de ánimo, trastorno mental orgánico.
Cabe recalcar que el grado de concordancia entre ambos sistemas (DSM-IV
y CIE) es sólo moderado. En el estudio de Andrews, Slade y Peters (1999),
sólo el 66% de los casos con un diagnóstico de trastorno de pánico con
agorafobia según uno de estos sistemas tuvo un diagnóstico igual en amos
sistemas. El porcentaje en el caso del trastorno de pánico sin agorafobia fue
el 56% y en el caso de la agorafobia sin historia de trastorno de pánico el
45%.
16
2.2.4 ANSIEDAD ELEVADA
Los eventos estresantes en conjunción con ciertas características personales
producen en mayor o menor medida, activación fisiológica y según los casos,
ansiedad elevada. El grado de apoyo social también influye en la fuerza de esta
respuesta. Desde una perspectiva del momento actual, los ataques de pánico
suelen surgir en el contexto de una ansiedad tónica elevada.
Se ha dicho que un periodo de ansiedad persistente o generalizada precede en
muchos casos a la aparición de los episodios de ansiedad o ataques de pánico.
Bajo estas condiciones de ansiedad aumenta o se mantiene la activación
fisiológica a través de la hiperventilación o de otros mecanismo, ya sean internos,
dentro de ellos tenemos (fisiológicos y cognitivos) o externos (medicación, alcohol,
dieta), en cambio si revisamos otros autores nos encontraremos con la noticia que
la ansiedad generalizada aparece después de los ataques de pánico, pero no
antes. Una hipótesis plausible es que la ansiedad generalizada puede facilitar la
aparición inicial de los episodios de ansiedad o ataques de pánico y a su vez estos
contribuir al mantenimiento de la anterior. Según los casos, se ha detectado que la
ansiedad generalizada sigue o precede a la primera aparición de los episodios de
ansiedad o también llamadas ataques de pánico.
17
2.2.5 TRATAMIENTOS EFICACEZ
TRATAMIENTO MÈDICO.
Dentro del tratamiento médico tenemos fármacos efectivos que nos
ayudaran a controlar dicho problema.
Inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina:
paroxetina, sertralin, citalopram, escitalopram, fluvoxamina,
fluoxetina. De estos, la paroxetina, la sertralina y el citalopam son
los que cuentan con mayor apoyo. La paroxetina de liberación
controlada es también eficaz.
Antidepresivos tricíclicos: imipramina, clomipramina.
Benzodiacepinas: alprazolam, clonacepam. El alprazolam de
liberación continuada se toma sólo una o dos veces al día y
produce menos efecto de abstinencia.
Estos fármacos son más eficaces que el placebo en medida de pánico,
evitación, cognición, significación clínica, calidad de vida y depresión. Los
IMAOs pueden ser eficaces, pero no han sido bien estudiados y tienen
limitaciones. Otros fármacos que han comenzado a investigarse y que han
resultado superiores al placebo son la venlafaxina, la cual es igual de eficaz
que la paroxetina.
Para una revisión de la eficacia del tratamiento farmacológico pueden
consultarse Bados (1995b), Bakker et. Al (2000), Ballenger et al. (1998),
Cox, Endler, Lee y Swinson (1992), clum, Clum y Surls (1993), den Boer
(1998), Gould; otto y nPollack, (1995), Marks y O’Sullivan (1992), Mattick et
al. (1990).
Espeficidad del efexto. Se refiere a qué aspectos o síntomas
mejoran. Tanto el tratamiento cognitivo conductual, como el
farmacológico producen efectos en medidas de evitación, ataques de
pánico, ansiedad anticipatoria, ansiedad generalizada, depresión,
ajuste socio laboral, calidad de vida y significación clínica. Existen
datos discordantes sobre que la TCC sea superior o no al placebo en
diversas medidas y la EVV no es mejor que el placebo en medidas
de pánico.
Magnitud relativa del efecto. El 60-70% de los pacientes tratados
médicamente mejoran significativamente a corto plazo, un porcentaje
similar hallado con la TCC. El TCC y el farmacológico suelen
conseguir efectos de magnitud similar en los diferentes síntomas.
La combinación de Ev o TCC e imipramina ha producido efectos aún
mayores en el postratamiento que cada terapia por separado; ahora bien,
esta superioridad desaparece en los seguimientos realizados hasta 2 años
más tarde, debido al gran porcentaje de recaídas entre las personas que
tomaban medicación.
En un estudio con pacientes con agorafobia, Van Apeldoorn et al. (2008)
hallaron que la combinación de TCC y serotonérgicos fue más eficaz que la
TCC en el postratamiento, pero las diferencias con la medicación solo
fueron pequeñas. Los resultados no variaron según el contexto, pero hubo
un gran porcentaje de abandonos en la TCC. 19
Algunos estudios han puesto de manifiesto que añadir antidepresivos a una
TCC infructuosa da lugar a buenos resultados.
Latencia de la mejora. El alprazolam y la EV suelen producir mejoras
ya desde la primera o segunda semana, mientras que los depresivos
tardan 2 a 4 semanas. Cuando la EV se combina con estrategias de
afrontamiento, estas requieren unas pocas semanas para ser
aprendidas antes de poder ser aplicadas con éxito.
Mejora durante el tratamiento. Tras las mejoras iniciales, estas
suelen seguir aumentando a lo largo de varias semanas mientras el
tratamiento farmacológico o conductual continúa. Ambos tipos de
tratamiento suelen comenzar con una fase intensiva de 3 a 4 meses
y una fase de mantenimiento que se prolonga hasta los 6 a 12
meses.
Mantenimiento de la mejora después del tratamiento. Los efectos de
los fármacos no se mantienen cuando estos son retirados, aunque 3
hayan tomado durante periodos prolongados; las mejoras pueden
mantenerse si la dosis es simplemente reducida a un tercio o a la
mitad.
Costos. En comparación al tratamiento conductual, el tratamiento
farmacológico es, sin duda, más fácil por parte del médico o
psiquiatra y más fácil de seguir por parte del cliente.
20
Los efectos secundarios constituyen una desventaja evidente del
tratamiento farmacológico, especialmente en el caso de los IMAOS y
antidepresivos tricíclicos; sin embargo, también se dan con los ISRS y con
las benzodiacepinas; estas producen además dependencia.
Otros posibles inconvenientes de los fármacos son que pueden reducir o
dificultar la exposición a los estímulos internos temidos<, reducir la
motivación para aprender y practicar estrategias psicológicas de manejo de
ansiedad y pánico, entre otros.
En conclusión, los antidepresivos y las benzodiacepinas son eficaces
mientras se toman, pero se cree que la mejora es mayor cuando se
combinan con un programa sistemático de EV o TCC.
De todos modos, hay que destacar que la mayoría de los pacientes que
buscan tratamiento psicológico suelen estar tomando medicación para sus
problemas de pánico y evitación agorafóbica, por los cual la elección no es
si se aplicará uno u otro tipo de intervención, sino si se modifica la
medicación tomada, se reducirá o eliminará de entrada o se mantendrá
constante hasta que pueda ir retirándose en una fase avanzada del
tratamiento psicológico.
21
TRATAMIENTO PSICOLÒGICO.
Se hablará primero sobre el tratamiento psicológico sobre la agorafobia
leve y luego sobre la agorafobia acompañado de otros síntomas.
En los casos en que la agorafobia vaya acompañada de otros problemas
que contribuyan a su mantenimiento por ejemplo., fuentes de estrés,
ansiedad social, conflicto interpersonal, dependencia emocional., habrá
que tratar posteriormente estos problemas. Sin embargo, con excepciones
como la depresión grave y el abuso de alcohol o drogas que se
comentarán luego, tratar de resolverlos primeros no suele conducir a
nada, ya que por lo general el paciente no desea o no puede centrarse en
otras áreas problemáticas mientras está tan perturbado por su fobia y
ataques de pánico.
Hay dos problemas que merecen una atención especial: depresión y abuso
de alcohol y fármacos ansiolíticos. Cuando el ánimo deprimido no es
secundario a la agorafobia, sino que proviene de otras fuentes, estos deben
ser considerados separadamente. La depresión grave puede obstaculizar el
tratamiento de la agorafobia y debe tratarse primero. Por otra parte, según
parece, el abuso de alcohol y fármacos ansiolíticos hacen que el cambio de
la conducta agorafóbica sea verdaderamente difícil o imposible. Por ello
conviene suprimir el alcohol y los fármacos o reducirlos a un máximo de
15mg de diacepam o 25gr de alcohol puro al día, y si tomarlos en las cuatro
horas anteriores a las tareas de exposición en vivo. Las personas que estén
tomando altas dosis de estas sustancias deberán someterse a un programa
de retirada lenta de las mismas antes de comenzar el tratamiento de
exposición en vivo (EV). Sin embargo, la toma de antidepresivos es
compatible con la (EV). Por otra parte, conviene reducir o eliminar el
consumo de cafeína y otros estimulantes, ya que pueden exacerbar la
ansiedad.
Se tiende a creer que los procedimientos imagínales por sí solos no
parecen tener un papel importante en el tratamiento; sim embargo, los
datos disponibles hasta el momento son muy escasos y poco concluyentes
(Bados, 1995b). La técnicas cognitivas y el entrenamiento en aserción
administrados sin EV pueden dar lugar a mejoras, pero los resultados
obtenidos con ellos son claramente inferiores a los de la EV.
La desensibilización y reprocesamiento mediante movimientos oculares
(DRMO) ha sido superior en un estudio a la lista de espera, pero no ha sido
comparada con la EV o la terapia cognitivo – conductual. Los movimientos
oculares no parecen una parte necesaria del procedimiento, ya que aunque
en el postratamiento la DRMO fue más eficaz que la misma técnica sin
movimientos oculares, no hubo diferencias en el seguimiento de los tres
meses (Feske y Goldstein, 1997). La DRMO no ha demostrado ser más
eficaz que un placebo psicológico igualmente creíble que combinaba
relajación progresiva y terapia mediante asociación (Goldstein Et Al., 2000).
Finalmente, Milrod Et Al. (2007) han mostrado la superioridad de la
psicoterapia psicodinámica centrada en el pánico sobre la relajación
aplicada; dicha terapia se centró en los conflictos de separación e ira sin
utilizar exposición.
Desde la perspectiva de intervención psicológica, se cuenta que hoy en día
con dos tipos de intervenciones eficaces para la agorafobia: como ya lo
hemos mencionado antes a) La exposición en vivo (EV) a las situaciones
temidas, como tipo b) La terapia cognitivo – conductual (TCC). El
componente básico en la intervención de la agorafobia, aunque no
necesaria en todos los casos, es la exposición a las situaciones temidas,
como todo tipo de fobias. Sin embargo, su eficacia es insuficiente, por lo
que se ha investigado su combinación con otras técnicas para mejorar los
resultados.
Finalmente, conviene tener en cuenta que aunque aquí se habla del
tratamiento de la agorafobia como trastorno diferenciado de ansiedad,
existen modelos trasdiagnósticos de la ansiedad que postulan una patología
nuclear que subyace a todos los trastornos de ansiedad considerados por el
DSM-IV y la CIE-10, Dentro de esa patología nuclear había un factor
específico de hiper-activación fisiológica, y compartida con la depresión, un
factor general de afectividad negativa.
24
TRATAMIENTO DEL TRASTORNO DE PÁNICO SIN AGORAFOBIA O CON
AGORAFOBIA LEVE
Se dispone en la actualidad de tratamientos cognitivo-conductuales eficaces tales
como el tratamiento del control del pánico (Barlow y Craske, 1993, 1994; Craske,
Barlow y Meadows, 2000) y la terapia cognitiva (Clark, 1989; Clark y Salkovskis,
1987; Salkovskis y Clark, 1991). Estos programas suelen incluir los siguientes
componentes:
Conceptualización del problema, la cual incluye educación sobre la
ansiedad/pánico.
Reestructuración cognitiva, mediante diálogo socrático y
experimentos conductuales, de las interpretaciones catastróficas de
las sensaciones corporales.
Exposición interoceptiva (exposición a las sensaciones temidas).
(Auto)exposición en vivo a las situaciones evitadas, cuando las hay.
Respiración controlada.
Relajación aplicada.
Estos dos últimos componentes son los menos frecuentes. Barlow enfatiza más la
exposición interoceptiva sistemática, paralela a la reestructuración cognitiva, y
Clark la reestructuración cognitiva con múltiples experimentos conductuales que
pueden incluir exposición interoceptiva con el fin de comprobar la validez de
ciertas creencias. Aunque, la relajación aplicada no sólo ha sido también mejor
que la lista de espera en diversos estudios, sino que se ha mostrado tan eficaz
como la terapia cognitiva en trabajos realizados por Öst (1988, Öst y Westling,
1995).
Por otra parte, la TCC (exposición interoceptiva, reestructuración cognitiva y
entrenamiento en respiración) ha resultado superior al placebo farmacológico
(Bakker y cols., 2002; Barlow y cols., 2000), a la terapia no directiva de Rogers
(Beck y cols., 1992) y a la psicoterapia centrada en la emoción (Shear y cols.,
2001), un tratamiento no directivo centrado en los problemas y tensiones de la
vida de los pacientes, en el que el terapeuta se limita a escuchar y reflejar lo dicho,
ayudándoles a reconocer y afrontar sus emociones ocultas. En este último estudio
se hizo un seguimiento a los 6 meses donde la TCC siguió siendo más eficaz. La
terapia no directiva fue igual de eficaz que el placebo farmacológico y menos que
la imipramina.
Los pocos estudios realizados hasta el momento indican en primer lugar que no
está claro que la relajación aplicada sea una técnica muy eficaz para el pánico,
aunque sí para la ansiedad generalizada. El papel de la respiración controlada ha
sido puesto en entredicho, aunque puede ser útil en pacientes hiperventiladores.
Finalmente, la exposición (básicamente, interoceptiva) y la reestructuración
cognitiva (con nula o poca exposición) parecen funcionar igual de bien en el
postratamiento, tanto por separado como en combinación (Margraf y cols., 1993).
Arntz (2002) no halló diferencias, ni en el postratamiento ni en los seguimientos al
mes y 6 meses, entre la reestructuración cognitiva y la exposición interoceptiva.
26
Los resultados de la TCC parecen ser mejores que los de los tratamientos
farmacológicos existentes a medio y largo plazo (Gould, Otto y Pollack, 1995); por
otra parte, la cOmbinación de TCC con medicación parece potenciar la eficacia de
esta última (Roy-Byrne y cols., 2005).
Barlow y cols. (2000), compararon las siguientes condiciones: imipramina, TCC,
placebo, TCC más imipramina y TCC más placebo. En el postratamiento y tras
una fase de mantenimiento de 6 meses, la imipramina y la TCC fueron superiores
al placebo y no difirieron entre ellas, aunque entre los que respondieron a las
mismas, la imipramina produjo una mejor respuesta. En el postratamiento y/o tras
la fase de mantenimiento La TCC más imipramina fue superior a los otros tres
tratamientos. Ahora bien, en el seguimiento a los 6 meses tras la fase de
mantenimiento, la imipramina tendió a ser peor que la TCC, y la imipramina con
TCC fue inferior a la TCC sola o más placebo. El porcentaje de recaídas fue del
4% en la TCC sola y del 25% entre los tratados con imipramina.
La eficacia del tratamiento es mayor que en el caso de la agorafobia, salvo,
lógicamente en medidas de evitación situacional. Según los metaanálisis de van
Balkom y cols. (1997) y Westen y Morrison (2001), los tamaños del efecto en
comparación a la lista de espera/placebo han sido: agorafobia (0,59), pánico (0,52-
0,70), ansiedad general (0,79), depresión (0,68). Los tamaños del efecto pre-post
son algo más elevados: agorafobia (0,91), pánico (1,25-1,5), ansiedad general
(1,30), depresión (0,91). Alrededor del 9% de los pacientes rechazan iniciar el
tratamient. Del 11 al 14% abandonan la intervención una vez iniciada. Según Clark
(1999), los ataques de pánico desaparecen en el 84% de los pacientes que co-
mienzan la terapia cognitiva propuesta por él. Basándose en cinco estudios, Öst y
Westling (1995) dan un porcentaje del 88% para los pacientes que terminan el
tratamiento cognitivo-conductual. Considerando todos los estudios publicados, los
ataques de pánico desaparecen en el 78% de los pacientes que terminan el
tratamiento (normalmente entre el 62% y el 87%) y esto se mantiene en el
seguimiento; en comparación, sólo el 27% de las personas en lista de espera
están libres de ataques en el postratamiento (Arntz y van den Hout, 1996).
El 60% de las personas tratadas pueden considerarse moderadamente o muy
recuperadas (del 40% al 80%, por lo general), pero este porcentaje baja al 47%
cuando se consideran sólo los estudios con criterios de recuperación más estrictos
(cumplir los criterios en al menos el 75% de tres o más variables). según el estudio
de Brown y Barlow (1995), si la evaluación del estado de recuperación es
longitudinal, en vez de transversal, el porcentaje de pacientes que mantienen este
estado tanto en el seguimiento a los 3 meses como a los 2 años se reduce del
57% al 27%.
Los resultados de la TCC se mantienen como grupo en seguimientos de hasta 3
años de duración (moda = 6 meses). El porcentaje de recaídas totales es bajo
(¿15%?), pero sobre un 30% de los pacientes recuperados siguen teniendo
ataques de pánico en algún momento. En el estudio de Brown y Barlow (1995), y a
lo largo de un seguimiento de 2 años, un 27% de los pacientes buscaron más
tratamiento para sus ataques de pánico y un 19% adicional, para otro tipo de
problemas. En general, según el metaanálisis de Westen y Morrison (2001), el
35% de los pacientes buscan tratamiento adicional durante los siguientes 12-18
meses y el 49% durante los siguientes 2 o más años.
Craske y cols. (2005) han desarrollado una versión modificada de la TCC para
pacientes con ataques de pánico nocturnos. Este tratamiento resultó más eficaz
que la lista de espera. Los resultados se mantuvieron a los 9 meses. Sin embar-
go, el porcentaje de pacientes recuperados fue bajo (33%) y esto fue debido al
criterio de ausencia de ataques de pánico diurnos.
La TCC aplicada en plan intensivo en un contexto clínico real consiguió resultados
positivos que incluso mejoraron en un seguimiento realizado 20 meses después.
El 32% de los 31 pacientes se habían recuperado en el postratamieto y el 55% ya
no cumplían criterios diagnósticos, aunque el 24% de estos últimos recayeron más
tarde. Un 42% buscó ayuda adicional para su ansiedad por parte de algún
profesional durante el seguimiento.
Al hablar de la utilidad clínica de la TCC para la agorafobia, se mencionaron algu-
nos estudios que indican la utilidad de la TCC como programa de autoayuda.
29
CONCLUSIONES
Con todas las investigaciones de nuestro trabajo monográfico hemos llegado a
las siguientes conclusiones:
“Existen diversos niveles de agorafobia, y depende de esa para que
puedas obtener un debido tratamiento eficaz”, por ejemplo si el paciente
tiene un nivel más alto de agorafobia lo más recomendable es que este
reciba tratamiento médico y psicológico.
Si un paciente muestra la característica de ser un agorafóbico, lo más
recomendable es que acuda a un psicológo teniendo en cuenta que
todo especialista de este tipo debe conocer los diversos niveles de esta
fobia para que así pueda ayudar al paciente, ya que esta es la única
manera de solucionar o por lo menos controlar este temor.
Otra solución recomendable es adquirir los medicamentos mencionados
en la monografía, ya que estas han sido investigadas profundamente y
son una buena alternativa para controlar dicho miedo.
30
2.2.8 FUENTES BIBLIOGRÁFICAS.
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