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Agorafobia: Comprensión y Tratamientos

Este documento trata sobre la agorafobia, una fobia a los lugares públicos que causa ansiedad y dificulta las actividades cotidianas. El documento define la agorafobia, sus causas y antecedentes, y propone objetivos para tratar a pacientes agorafóbicos de manera efectiva.
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Agorafobia: Comprensión y Tratamientos

Este documento trata sobre la agorafobia, una fobia a los lugares públicos que causa ansiedad y dificulta las actividades cotidianas. El documento define la agorafobia, sus causas y antecedentes, y propone objetivos para tratar a pacientes agorafóbicos de manera efectiva.
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AGRADECIMIENTOS

En esta presente hoja, queremos agradecer a todas aquellas personas que

contribuyeron a que esta monografía se realizara. A nuestros padres, quienes

inspiraron en nosotros las ganas de superación; a la profesora Glendys Reátegui,

quien nos ayudó e instruyó persistentemente para hacer este trabajo. También

agradecer a algunos autores como el señor Bados y Espada Sánchez, que

contribuyeron con la información de la monografía.


4

INTRODUCCIÓN

La mente es un espacio místico, en donde se ocultan grandes misterios que el

hombre aún no ha logrado comprender, misterios como el miedo, es decir una

sensación de temor cuando se detecta una posible amenaza, la misma que se

origina en la mente.

“El miedo no existe”, manifiesta Annette Manautou, no es más que algo

imaginario, ya que es una ilusión mental. Sin embargo, otros autores como Silone,

Manicavasagar, Curtis y Blaszczynski (1996) no le consideran así, e incluso

clasifican al miedo, una de ellas agorafobia, que consiste en la ansiedad por verse

atrapado en situaciones o lugares sin vías de escape o sin poder recibir ayuda.

Por lo general, estas situaciones se dan en los espacios públicos donde hay

presencia de una masa gente.

Muchas de las personas que las padecen tienen varias dificultades para realizar

actividades cotidianas como hacer cola en un banco o en la caja de un

supermercado y más aún utilizar el transporte público o asistir a conciertos.

Cuando aumenta esta ansiedad puede hacer que la persona quede recluida en

casa.

Por eso, en el presente trabajo de investigación y con la revisión de fuentes

bibliográficas permitirán hacer un análisis minucioso y poder determinar cómo

tratar y controlar a los pacientes que sufren de este tipo de fobia, es decir, si existe

alguna terapia efectiva para que dicha persona pueda llevar a cabo sus
actividades con total normalidad, sin ningún impedimento o preocupación a vivir tal

vez, recluido en casa.

I. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA.

1.1 Situación problemática.

En diferentes contextos, como en el mundo de la empresa, se ha visto que

muchas personas han logrado exigirse y alcanzar con una meta, pero en el

camino se encontraron con miedo e incertidumbre frenando sus caminos para

conseguirlos.

Steve Jobs (Apple), Sam Walton (Walmart) o Jeff Bezos (Amazon), en sus

biografías hacen notar que tuvieron que pasar por el camino de grandes

dificultades, dudas y situaciones en las que el miedo cumplió un papel dominante.

A modo de ejemplo, podemos imaginar la situación que padeció Steve Jobs

cuando perdió el control de su propia empresa, Apple. Seguro que estas

circunstancias no fueron ni mucho menos agradables. Sin embargo, demostró que

con su acción y firmeza era posible vencer las dificultades para conseguir

recuperarla unos años más tarde.

Asimismo, podemos decir que el miedo se encuentra en cualquier contexto o

ámbitos y no solo empresarial, que lo mejor es que aprendamos a compartir

nuestra vida y que conozcamos la mejor manera de convivir con él.


“Los agorafóbicos temen las situaciones que puedan generarles sensaciones de

ansiedad, miedo a la propia activación fisiológica y a los pensamientos sobre las

consecuencias de experimentarlas, como la idea de morir”.1 6

El miedo es una experiencia común e inherente a los seres humanos. Según la

definición de Sergio Gallego, son uno de los mayores problemas y trastornos que

sufre la sociedad de hoy en día. La respuesta de miedo aparece ante situaciones

que no son reales, nos encontramos ante un miedo que ya no es adaptativo y que

entorpece, en determinados momentos, el devenir normal de nuestras vidas. Una

gran parte de la población padece todo tipo de fobias lo que genera grandes

problemas tanto a nivel psicológico como a nivel físico.

1
Espada Sánchez, José Pedro, "La agorafobia", Mente y Cerebro, 37, 2009, págs.
12-20.
7

I.2 Justificación de problema.

Abordaremos el problema de la agorafobia, es decir, la fobia a los lugares

públicos.

El denotar uno de los problemas de miedo, implica enfrentar o vivir en

preocupaciones, ansiedades que para muchos les es difícil aceptar ya que

desconocemos algunos aspectos para detectarlo o reconocer algunas

características que evidencian esta fobia, como la ansiedad, etc.

Al tratarse de un miedo a nuestro propio miedo, es decir, a los síntomas, el

tratamiento iría encaminado a superar ese miedo y poder llevar una vida

normal.

Grande es la preocupación porque sabiendo qué es lo que puede pasar y las

consecuencias que puede tener, estamos en condiciones de planificar

posibles planes alternativos para superar ese obstáculo, asimismo fortalecer

nuestras estrategia para preparar caminos ante las cosas que puedan

ocurrir.

En definitiva esta fobia impide vivir con normalidad, y aún peor, con

tranquilidad. Transcurrir los días con tal grado de miedo, pánico y ansiedad
que evita, o casi prohíbe, que el individuo desarrolle las actividades que tanto

debe o desea cumplir. Aparte de eso, la mayoría de la gente tiene escasos, o

quizás ningún conocimiento acerca de la agorafobia, por lo que informarse y

aprender de este contenido les servirá mucho.

Al tratar el tema de la agorafobia queremos ilustrar a las personas, evitando

que vivan al margen e ignorando la existencia de éste, que es, en realidad,

un asunto muy interesante.

I.3 Objetivos

Generales.

 Proponer tratamientos eficaces a un paciente agorafóbico.

Específicos.

 Clasificar los niveles de agorafobia

 Determinar patrones que permitan atender eficientemente a un

paciente agarofóbico
9

II. MARCO TEÓRICO

2.1 ANTECEDENTES DEL PROBLEMA

Existen varios factores que interactúan entre sí o suman sus influencias,

aunque resulta difícil establecer qué es una causa, qué es una consecuencia o

cuando existe una relación entre variables.

Entre los factores estudiados que pueden contribuir al surgimiento y/o

mantenimiento de la agorafobia están las experiencias traumáticas directas

fuera de casa como ataques de pánico, desmayos, asfixia; las características

de personalidad; la atribución errónea de sensaciones. También se ha

estudiado la vulnerabilidad genética como factor de excelencia.

“La gran mayoría de personas con agorafobia informan haber pasado por un

periodo de estrés o acontecimientos vitales importantes en la época en que

comenzó la agorafobia”2: conflictos interpersonales con el marido o algún

familiar, divorcio/separación, nacimiento/aborto, muerte o enfermedad de una

persona significativa, reacción al consumo de drogas, enfermedades, estrés

laboral o escolar, problemas económicos, entre otros.

“El estrés puede dar lugar a fobias sólo en personas particularmente

vulnerables. Esta vulnerabilidad sería el resultado de una interacción entre

variables biológicas, ambientales y psicológicas.”3

Este trabajo fue antecedido por Arturo Bados, estudiante de la facultat de

Psicología de la universidad de Barcelona, teniendo como título “Agorafobia y

pánico”, donde el creyó conveniente la definición de muchos autores de ese

2
Elissa 2002, Revista “Boom” Pág 14
3
Marks,I.M.(1991) Miedos y estrés.
país, dentro de ellos tenemos a Barlow (1988), así mismo Craske Lang Et Al

(2001), psicólogo quien ha observado varios ataques de pánico, todo esto lo

hizo con el único objetivo de informar a la población sobre esta gran fobia, para

ello también nos muestran algunos tratamientos efectivos. En dicho trabajo de

acuerdo con los meta análisis de Furukawa, Watanabe y Churchill (2006) y

Mitte (2005) llegaron a las conclusiones “La combinación del tratamiento

conductual o cognitivo – conductual con fármacos es superior al tratamiento

farmacológico y al tratamiento psicológico en el postratamiento, en cambio en

los seguimientos el tratamiento combinado es más eficaz que el farmacológico,

pero no que el psicológico”.


11

2.2 BASES TEÓRICAS

2.2.1 Definiciones generales

A continuación vamos a presentar términos con sus respectivas

definiciones ya que estos son muy utilizados en nuestro trabajo

monográfico, por ello es importante que usted como lector conozca

dichas definiciones.

 Fobias:

Trastorno de salud emocional que se caracteriza por un miedo

intenso y desproporcionado ante objetos o situaciones concretas.

Las fobias son uno de los mayores problemas y trastornos que

sufre la sociedad de hoy en día. Una gran parte de la población

padece todo tipo de filias y fobias lo que acarrea grandes problemas

tanto a nivel psicológico como a nivel físico (GALLEGO UVERO

Sergio, Conferencia de prensa 2003)

 Agorafobia:

“Trastorno psicológico que consiste en padecer un miedo intenso

ante situaciones en las que puede ser difícil escapar. Algunas de

estas situaciones son estar en una multitud o en un transporte

público (metro, tren, autobús, etc.).”

La agorafobia, por lo tanto, es la fobia a los espacios abiertos.

Aquel que sufre este trastorno psiquiátrico siente terror o angustia


al encontrarse en una calle, en un parque o en otro lugar abierto,

donde se puede reunir mucha gente, lo afirma, Pérez Porto Julián. 12

 Ansiedad:

Este término fue inventado en el siglo XVIII por el físico escocés

Willian Cullen, para describir una aflicción del sistema nervioso

que produce nerviosismo.4

Estado de agitación, inquietud o zozobra del ánimo.

Angustia que suele acompañar a ciertas neurosis.5

 Pánico:

Periodo discreto de intenso miedo, aprensión, temor o malestar

que va acompañado frecuentemente de una sensación de peligro.6

Miedo o terror grande, generalmente colectivo.

 Síntomas:

Fenómeno que revela una enfermedad, señal o indicio de algo

que está sucediendo o va a suceder

4
http://www.geocities.com/sabelldi/origen.htm
5
Bados, A. (2000). Agorafobia y ataques de pánico. Madrid: Pirámide.
6
PDF Agorafobia y pánico, pág. 5
13

2.2.2 Características personales y experiencias durante la infancia

Es posible encontrar una serie de características en las personas que

sufren agorafobia que pueden contribuir a su desarrollo, algunas de ellas

son la susceptibilidad a la ansiedad, poca asertividad, poca confianza en sí

mismos, elevada ansiedad y reclusión social, miedo a la evaluación

negativa, alta búsqueda de aprobación, estrategias ineficaces para afrontar

el estrés, tendencia a la evitación de los problemas interpersonales, rasgo

de ansiedad elevado, neuroticismo elevado, alta sensibilidad al daño,

introversión alta o la inhibición conductual ante lo desconocido.

Algunas experiencias durante la infancia podrían estar relacionadas con la

agorafobia: una madre y/o un padre sobreprotector o falto de cariño puede

interferir con el desarrollo de la independencia en el niño y del sentimiento

de competencia. Es posible que la ansiedad por separación en la infancia

vaya relacionado con el desarrollo de un trastorno de pánico en la vida

adulta, y que el abuso sexual y el maltrato físico en edades tempranas de la

vida sean factores de riesgo para desarrollar diversos trastornos

psicopatológicos.
14

2.2.3 TIPOS DE TRASTORNO DE PÁNICO EN LA AGORAFOBIA.

En contraste con el DSM-IV, la décima versión de la clasificación

Internacional de Enfermedades (CIE) de la Organización Mundial de la

Salud, separa Agorafobia sin trastorno de pánico y agorafobia con trastorno

de pánico, ellos consideran que al trastorno fóbico como el trastorno

principal y a las crisis de pánico como indicadores de la gravedad del

mismo. Es decir, la fobia tiene preferencia diagnóstica sobre la crisis de

pánico, las cuales pueden dar lugar a un diagnóstico adicional o segundario

de trastorno de pánico si los criterios de estos son cumplidos. Haciendo

esto se evitan dos problemas: la sobrevaloración de los ataques de pánico y

la subestimación del síndrome agorafóbico.

Realizamos una comparación entre los Criterios Diagnósticos de

Investigación de la CIE para el trastorno de pánico y el DSM-IV y estos son

diferentes en algunos aspectos, para empezar algunos de los síntomas de

los ataques de pánico coinciden en ambos casos, excepto que en la CIE a

la dificultad para espirar y la sensación de ahogo son considerados síntoma

diferentes, desaparece la sensación de atragantamiento, e incluso se

influye un síntoma adicional; boca seca y la sensación de volverse loco

(perder el control). Además la CIE exige que por lo menos uno de los

síntomas corresponda a palpitaciones o taquicardia, sudoración, temblores

o boca seca. A su vez, la CIE requiere la aparición de como mínimo 4

ataques en un periodo de 4 semanas. Así mismo influye el diagnóstico de


trastorno de pánico si los ataques son debidos a esquizofrenia, trastornos

del estado de ánimo, trastorno mental orgánico.

Cabe recalcar que el grado de concordancia entre ambos sistemas (DSM-IV

y CIE) es sólo moderado. En el estudio de Andrews, Slade y Peters (1999),

sólo el 66% de los casos con un diagnóstico de trastorno de pánico con

agorafobia según uno de estos sistemas tuvo un diagnóstico igual en amos

sistemas. El porcentaje en el caso del trastorno de pánico sin agorafobia fue

el 56% y en el caso de la agorafobia sin historia de trastorno de pánico el

45%.
16

2.2.4 ANSIEDAD ELEVADA

Los eventos estresantes en conjunción con ciertas características personales

producen en mayor o menor medida, activación fisiológica y según los casos,

ansiedad elevada. El grado de apoyo social también influye en la fuerza de esta

respuesta. Desde una perspectiva del momento actual, los ataques de pánico

suelen surgir en el contexto de una ansiedad tónica elevada.

Se ha dicho que un periodo de ansiedad persistente o generalizada precede en

muchos casos a la aparición de los episodios de ansiedad o ataques de pánico.

Bajo estas condiciones de ansiedad aumenta o se mantiene la activación

fisiológica a través de la hiperventilación o de otros mecanismo, ya sean internos,

dentro de ellos tenemos (fisiológicos y cognitivos) o externos (medicación, alcohol,

dieta), en cambio si revisamos otros autores nos encontraremos con la noticia que

la ansiedad generalizada aparece después de los ataques de pánico, pero no

antes. Una hipótesis plausible es que la ansiedad generalizada puede facilitar la

aparición inicial de los episodios de ansiedad o ataques de pánico y a su vez estos

contribuir al mantenimiento de la anterior. Según los casos, se ha detectado que la

ansiedad generalizada sigue o precede a la primera aparición de los episodios de

ansiedad o también llamadas ataques de pánico.


17

2.2.5 TRATAMIENTOS EFICACEZ

TRATAMIENTO MÈDICO.

Dentro del tratamiento médico tenemos fármacos efectivos que nos

ayudaran a controlar dicho problema.

 Inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina:

paroxetina, sertralin, citalopram, escitalopram, fluvoxamina,

fluoxetina. De estos, la paroxetina, la sertralina y el citalopam son

los que cuentan con mayor apoyo. La paroxetina de liberación

controlada es también eficaz.

 Antidepresivos tricíclicos: imipramina, clomipramina.

 Benzodiacepinas: alprazolam, clonacepam. El alprazolam de

liberación continuada se toma sólo una o dos veces al día y

produce menos efecto de abstinencia.

Estos fármacos son más eficaces que el placebo en medida de pánico,

evitación, cognición, significación clínica, calidad de vida y depresión. Los

IMAOs pueden ser eficaces, pero no han sido bien estudiados y tienen

limitaciones. Otros fármacos que han comenzado a investigarse y que han

resultado superiores al placebo son la venlafaxina, la cual es igual de eficaz

que la paroxetina.

Para una revisión de la eficacia del tratamiento farmacológico pueden

consultarse Bados (1995b), Bakker et. Al (2000), Ballenger et al. (1998),


Cox, Endler, Lee y Swinson (1992), clum, Clum y Surls (1993), den Boer

(1998), Gould; otto y nPollack, (1995), Marks y O’Sullivan (1992), Mattick et

al. (1990).

 Espeficidad del efexto. Se refiere a qué aspectos o síntomas

mejoran. Tanto el tratamiento cognitivo conductual, como el

farmacológico producen efectos en medidas de evitación, ataques de

pánico, ansiedad anticipatoria, ansiedad generalizada, depresión,

ajuste socio laboral, calidad de vida y significación clínica. Existen

datos discordantes sobre que la TCC sea superior o no al placebo en

diversas medidas y la EVV no es mejor que el placebo en medidas

de pánico.

 Magnitud relativa del efecto. El 60-70% de los pacientes tratados

médicamente mejoran significativamente a corto plazo, un porcentaje

similar hallado con la TCC. El TCC y el farmacológico suelen

conseguir efectos de magnitud similar en los diferentes síntomas.

La combinación de Ev o TCC e imipramina ha producido efectos aún

mayores en el postratamiento que cada terapia por separado; ahora bien,

esta superioridad desaparece en los seguimientos realizados hasta 2 años

más tarde, debido al gran porcentaje de recaídas entre las personas que

tomaban medicación.

En un estudio con pacientes con agorafobia, Van Apeldoorn et al. (2008)

hallaron que la combinación de TCC y serotonérgicos fue más eficaz que la

TCC en el postratamiento, pero las diferencias con la medicación solo


fueron pequeñas. Los resultados no variaron según el contexto, pero hubo

un gran porcentaje de abandonos en la TCC. 19

Algunos estudios han puesto de manifiesto que añadir antidepresivos a una

TCC infructuosa da lugar a buenos resultados.

 Latencia de la mejora. El alprazolam y la EV suelen producir mejoras

ya desde la primera o segunda semana, mientras que los depresivos

tardan 2 a 4 semanas. Cuando la EV se combina con estrategias de

afrontamiento, estas requieren unas pocas semanas para ser

aprendidas antes de poder ser aplicadas con éxito.

 Mejora durante el tratamiento. Tras las mejoras iniciales, estas

suelen seguir aumentando a lo largo de varias semanas mientras el

tratamiento farmacológico o conductual continúa. Ambos tipos de

tratamiento suelen comenzar con una fase intensiva de 3 a 4 meses

y una fase de mantenimiento que se prolonga hasta los 6 a 12

meses.

 Mantenimiento de la mejora después del tratamiento. Los efectos de

los fármacos no se mantienen cuando estos son retirados, aunque 3

hayan tomado durante periodos prolongados; las mejoras pueden

mantenerse si la dosis es simplemente reducida a un tercio o a la

mitad.

 Costos. En comparación al tratamiento conductual, el tratamiento

farmacológico es, sin duda, más fácil por parte del médico o

psiquiatra y más fácil de seguir por parte del cliente.


20

Los efectos secundarios constituyen una desventaja evidente del

tratamiento farmacológico, especialmente en el caso de los IMAOS y

antidepresivos tricíclicos; sin embargo, también se dan con los ISRS y con

las benzodiacepinas; estas producen además dependencia.

Otros posibles inconvenientes de los fármacos son que pueden reducir o

dificultar la exposición a los estímulos internos temidos<, reducir la

motivación para aprender y practicar estrategias psicológicas de manejo de

ansiedad y pánico, entre otros.

En conclusión, los antidepresivos y las benzodiacepinas son eficaces

mientras se toman, pero se cree que la mejora es mayor cuando se

combinan con un programa sistemático de EV o TCC.

De todos modos, hay que destacar que la mayoría de los pacientes que

buscan tratamiento psicológico suelen estar tomando medicación para sus

problemas de pánico y evitación agorafóbica, por los cual la elección no es

si se aplicará uno u otro tipo de intervención, sino si se modifica la

medicación tomada, se reducirá o eliminará de entrada o se mantendrá

constante hasta que pueda ir retirándose en una fase avanzada del

tratamiento psicológico.
21

TRATAMIENTO PSICOLÒGICO.

Se hablará primero sobre el tratamiento psicológico sobre la agorafobia

leve y luego sobre la agorafobia acompañado de otros síntomas.

En los casos en que la agorafobia vaya acompañada de otros problemas

que contribuyan a su mantenimiento por ejemplo., fuentes de estrés,

ansiedad social, conflicto interpersonal, dependencia emocional., habrá

que tratar posteriormente estos problemas. Sin embargo, con excepciones

como la depresión grave y el abuso de alcohol o drogas que se

comentarán luego, tratar de resolverlos primeros no suele conducir a

nada, ya que por lo general el paciente no desea o no puede centrarse en

otras áreas problemáticas mientras está tan perturbado por su fobia y

ataques de pánico.

Hay dos problemas que merecen una atención especial: depresión y abuso

de alcohol y fármacos ansiolíticos. Cuando el ánimo deprimido no es

secundario a la agorafobia, sino que proviene de otras fuentes, estos deben

ser considerados separadamente. La depresión grave puede obstaculizar el

tratamiento de la agorafobia y debe tratarse primero. Por otra parte, según

parece, el abuso de alcohol y fármacos ansiolíticos hacen que el cambio de

la conducta agorafóbica sea verdaderamente difícil o imposible. Por ello

conviene suprimir el alcohol y los fármacos o reducirlos a un máximo de

15mg de diacepam o 25gr de alcohol puro al día, y si tomarlos en las cuatro

horas anteriores a las tareas de exposición en vivo. Las personas que estén

tomando altas dosis de estas sustancias deberán someterse a un programa


de retirada lenta de las mismas antes de comenzar el tratamiento de

exposición en vivo (EV). Sin embargo, la toma de antidepresivos es

compatible con la (EV). Por otra parte, conviene reducir o eliminar el

consumo de cafeína y otros estimulantes, ya que pueden exacerbar la

ansiedad.

Se tiende a creer que los procedimientos imagínales por sí solos no

parecen tener un papel importante en el tratamiento; sim embargo, los

datos disponibles hasta el momento son muy escasos y poco concluyentes

(Bados, 1995b). La técnicas cognitivas y el entrenamiento en aserción

administrados sin EV pueden dar lugar a mejoras, pero los resultados

obtenidos con ellos son claramente inferiores a los de la EV.

La desensibilización y reprocesamiento mediante movimientos oculares

(DRMO) ha sido superior en un estudio a la lista de espera, pero no ha sido

comparada con la EV o la terapia cognitivo – conductual. Los movimientos

oculares no parecen una parte necesaria del procedimiento, ya que aunque

en el postratamiento la DRMO fue más eficaz que la misma técnica sin

movimientos oculares, no hubo diferencias en el seguimiento de los tres

meses (Feske y Goldstein, 1997). La DRMO no ha demostrado ser más

eficaz que un placebo psicológico igualmente creíble que combinaba

relajación progresiva y terapia mediante asociación (Goldstein Et Al., 2000).

Finalmente, Milrod Et Al. (2007) han mostrado la superioridad de la

psicoterapia psicodinámica centrada en el pánico sobre la relajación


aplicada; dicha terapia se centró en los conflictos de separación e ira sin

utilizar exposición.

Desde la perspectiva de intervención psicológica, se cuenta que hoy en día

con dos tipos de intervenciones eficaces para la agorafobia: como ya lo

hemos mencionado antes a) La exposición en vivo (EV) a las situaciones

temidas, como tipo b) La terapia cognitivo – conductual (TCC). El

componente básico en la intervención de la agorafobia, aunque no

necesaria en todos los casos, es la exposición a las situaciones temidas,

como todo tipo de fobias. Sin embargo, su eficacia es insuficiente, por lo

que se ha investigado su combinación con otras técnicas para mejorar los

resultados.

Finalmente, conviene tener en cuenta que aunque aquí se habla del

tratamiento de la agorafobia como trastorno diferenciado de ansiedad,

existen modelos trasdiagnósticos de la ansiedad que postulan una patología

nuclear que subyace a todos los trastornos de ansiedad considerados por el

DSM-IV y la CIE-10, Dentro de esa patología nuclear había un factor

específico de hiper-activación fisiológica, y compartida con la depresión, un

factor general de afectividad negativa.


24

TRATAMIENTO DEL TRASTORNO DE PÁNICO SIN AGORAFOBIA O CON

AGORAFOBIA LEVE

Se dispone en la actualidad de tratamientos cognitivo-conductuales eficaces tales

como el tratamiento del control del pánico (Barlow y Craske, 1993, 1994; Craske,

Barlow y Meadows, 2000) y la terapia cognitiva (Clark, 1989; Clark y Salkovskis,

1987; Salkovskis y Clark, 1991). Estos programas suelen incluir los siguientes

componentes:

 Conceptualización del problema, la cual incluye educación sobre la

ansiedad/pánico.

 Reestructuración cognitiva, mediante diálogo socrático y

experimentos conductuales, de las interpretaciones catastróficas de

las sensaciones corporales.

 Exposición interoceptiva (exposición a las sensaciones temidas).

 (Auto)exposición en vivo a las situaciones evitadas, cuando las hay.

 Respiración controlada.

 Relajación aplicada.

Estos dos últimos componentes son los menos frecuentes. Barlow enfatiza más la

exposición interoceptiva sistemática, paralela a la reestructuración cognitiva, y

Clark la reestructuración cognitiva con múltiples experimentos conductuales que

pueden incluir exposición interoceptiva con el fin de comprobar la validez de

ciertas creencias. Aunque, la relajación aplicada no sólo ha sido también mejor

que la lista de espera en diversos estudios, sino que se ha mostrado tan eficaz
como la terapia cognitiva en trabajos realizados por Öst (1988, Öst y Westling,

1995).

Por otra parte, la TCC (exposición interoceptiva, reestructuración cognitiva y

entrenamiento en respiración) ha resultado superior al placebo farmacológico

(Bakker y cols., 2002; Barlow y cols., 2000), a la terapia no directiva de Rogers

(Beck y cols., 1992) y a la psicoterapia centrada en la emoción (Shear y cols.,

2001), un tratamiento no directivo centrado en los problemas y tensiones de la

vida de los pacientes, en el que el terapeuta se limita a escuchar y reflejar lo dicho,

ayudándoles a reconocer y afrontar sus emociones ocultas. En este último estudio

se hizo un seguimiento a los 6 meses donde la TCC siguió siendo más eficaz. La

terapia no directiva fue igual de eficaz que el placebo farmacológico y menos que

la imipramina.

Los pocos estudios realizados hasta el momento indican en primer lugar que no

está claro que la relajación aplicada sea una técnica muy eficaz para el pánico,

aunque sí para la ansiedad generalizada. El papel de la respiración controlada ha

sido puesto en entredicho, aunque puede ser útil en pacientes hiperventiladores.

Finalmente, la exposición (básicamente, interoceptiva) y la reestructuración

cognitiva (con nula o poca exposición) parecen funcionar igual de bien en el

postratamiento, tanto por separado como en combinación (Margraf y cols., 1993).

Arntz (2002) no halló diferencias, ni en el postratamiento ni en los seguimientos al

mes y 6 meses, entre la reestructuración cognitiva y la exposición interoceptiva.


26

Los resultados de la TCC parecen ser mejores que los de los tratamientos

farmacológicos existentes a medio y largo plazo (Gould, Otto y Pollack, 1995); por

otra parte, la cOmbinación de TCC con medicación parece potenciar la eficacia de

esta última (Roy-Byrne y cols., 2005).

Barlow y cols. (2000), compararon las siguientes condiciones: imipramina, TCC,

placebo, TCC más imipramina y TCC más placebo. En el postratamiento y tras

una fase de mantenimiento de 6 meses, la imipramina y la TCC fueron superiores

al placebo y no difirieron entre ellas, aunque entre los que respondieron a las

mismas, la imipramina produjo una mejor respuesta. En el postratamiento y/o tras

la fase de mantenimiento La TCC más imipramina fue superior a los otros tres

tratamientos. Ahora bien, en el seguimiento a los 6 meses tras la fase de

mantenimiento, la imipramina tendió a ser peor que la TCC, y la imipramina con

TCC fue inferior a la TCC sola o más placebo. El porcentaje de recaídas fue del

4% en la TCC sola y del 25% entre los tratados con imipramina.

La eficacia del tratamiento es mayor que en el caso de la agorafobia, salvo,

lógicamente en medidas de evitación situacional. Según los metaanálisis de van

Balkom y cols. (1997) y Westen y Morrison (2001), los tamaños del efecto en

comparación a la lista de espera/placebo han sido: agorafobia (0,59), pánico (0,52-

0,70), ansiedad general (0,79), depresión (0,68). Los tamaños del efecto pre-post

son algo más elevados: agorafobia (0,91), pánico (1,25-1,5), ansiedad general

(1,30), depresión (0,91). Alrededor del 9% de los pacientes rechazan iniciar el

tratamient. Del 11 al 14% abandonan la intervención una vez iniciada. Según Clark

(1999), los ataques de pánico desaparecen en el 84% de los pacientes que co-
mienzan la terapia cognitiva propuesta por él. Basándose en cinco estudios, Öst y

Westling (1995) dan un porcentaje del 88% para los pacientes que terminan el

tratamiento cognitivo-conductual. Considerando todos los estudios publicados, los

ataques de pánico desaparecen en el 78% de los pacientes que terminan el

tratamiento (normalmente entre el 62% y el 87%) y esto se mantiene en el

seguimiento; en comparación, sólo el 27% de las personas en lista de espera

están libres de ataques en el postratamiento (Arntz y van den Hout, 1996).

El 60% de las personas tratadas pueden considerarse moderadamente o muy

recuperadas (del 40% al 80%, por lo general), pero este porcentaje baja al 47%

cuando se consideran sólo los estudios con criterios de recuperación más estrictos

(cumplir los criterios en al menos el 75% de tres o más variables). según el estudio

de Brown y Barlow (1995), si la evaluación del estado de recuperación es

longitudinal, en vez de transversal, el porcentaje de pacientes que mantienen este

estado tanto en el seguimiento a los 3 meses como a los 2 años se reduce del

57% al 27%.

Los resultados de la TCC se mantienen como grupo en seguimientos de hasta 3

años de duración (moda = 6 meses). El porcentaje de recaídas totales es bajo

(¿15%?), pero sobre un 30% de los pacientes recuperados siguen teniendo

ataques de pánico en algún momento. En el estudio de Brown y Barlow (1995), y a

lo largo de un seguimiento de 2 años, un 27% de los pacientes buscaron más

tratamiento para sus ataques de pánico y un 19% adicional, para otro tipo de

problemas. En general, según el metaanálisis de Westen y Morrison (2001), el


35% de los pacientes buscan tratamiento adicional durante los siguientes 12-18

meses y el 49% durante los siguientes 2 o más años.

Craske y cols. (2005) han desarrollado una versión modificada de la TCC para

pacientes con ataques de pánico nocturnos. Este tratamiento resultó más eficaz

que la lista de espera. Los resultados se mantuvieron a los 9 meses. Sin embar-

go, el porcentaje de pacientes recuperados fue bajo (33%) y esto fue debido al

criterio de ausencia de ataques de pánico diurnos.

La TCC aplicada en plan intensivo en un contexto clínico real consiguió resultados

positivos que incluso mejoraron en un seguimiento realizado 20 meses después.

El 32% de los 31 pacientes se habían recuperado en el postratamieto y el 55% ya

no cumplían criterios diagnósticos, aunque el 24% de estos últimos recayeron más

tarde. Un 42% buscó ayuda adicional para su ansiedad por parte de algún

profesional durante el seguimiento.

Al hablar de la utilidad clínica de la TCC para la agorafobia, se mencionaron algu-

nos estudios que indican la utilidad de la TCC como programa de autoayuda.


29

CONCLUSIONES

Con todas las investigaciones de nuestro trabajo monográfico hemos llegado a

las siguientes conclusiones:

 “Existen diversos niveles de agorafobia, y depende de esa para que

puedas obtener un debido tratamiento eficaz”, por ejemplo si el paciente

tiene un nivel más alto de agorafobia lo más recomendable es que este

reciba tratamiento médico y psicológico.

 Si un paciente muestra la característica de ser un agorafóbico, lo más

recomendable es que acuda a un psicológo teniendo en cuenta que

todo especialista de este tipo debe conocer los diversos niveles de esta

fobia para que así pueda ayudar al paciente, ya que esta es la única

manera de solucionar o por lo menos controlar este temor.

 Otra solución recomendable es adquirir los medicamentos mencionados

en la monografía, ya que estas han sido investigadas profundamente y

son una buena alternativa para controlar dicho miedo.


30

2.2.8 FUENTES BIBLIOGRÁFICAS.

 (http://www.geocities.com/sabelldi/origen.htm)

 Bados, A. (2000). “Agorafobia y ataques de pánico”. Madrid:

Pirámide.

 Bados, A. (2000)“Agorafobia y pánico”, pág. 5 PDF

 Espada Sánchez, José Pedro, "La agorafobia", Mente y Cerebro, 37,

2009, págs. 12-20.

 Elissa 2002, Revista “Boom” Pág 14

 Marks,I.M.(1991) “Miedos y estrés”.

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 “Metaanálisis” de Westen y Morrison (2001)

 E. Massagué (2007). Clínica de la Ansiedad. Madrid y Barcelona.

Especialistas en el tratamiento de la ansiedad.

 Bados, A. (1995a). Agorafobia: Naturaleza, etiología y evaluación.

Barcelona: Paidós.

 Botella, C. y Ballester, R. (1997). Trastorno de pánico: Evaluación y

tratamiento. Barcelona: Martínez Roca.

 Echeburúa, E. y de Corral, P. (1992). La agorafobia. Nuevas

perspectivas de evaluación y tratamiento. Valencia: Promolibro.

 Marks,I.M.(1991a).Miedos, fobias y rituales: (1) Los mecanismos de

la ansiedad.B arcelona: Martínez Roca.

 Roca, E; Roca, B.(1999). Cómo tratar con éxito el pánico (con o sin

agorafobia). Valencia. ACDE.


31

 Ortiz-Tallo, M. (2004) Trastornos psicológicos. Edición Aljibe.

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 Tratamiento psicológico del trastorno de pánico y agorafobia.

 Manual para terapeutas. Nuevas psicoterapias. Desclée.

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 Organización Mundial de la Salud, 1992, Agorafobia con trastorno de

pánico.

 Organización Mundial de la Salud, 1992, Agorafobia sin trastorno de

pánico.

 DSM-IV (American Pschiatric Associaton, 1994)

 CIE-10 (Organización Mundial de la Salud, 1992)

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