La lectura es comprender, y este acto implica
el ejercicio de habilidades mentales
superiores tales como: predecir, inferir,
analizar, sintetizar, entre otras . El acto lector
aporta conocimientos previos, establecer
hipótesis y verificarlas, elaborar inferencias
para comprender lo que se sugiere, para
finalmente construir significados posibles.
De acuerdo a esto, la lectura no sólo depende
de la de-construcción del texto, sino que
involucra al lector, sus saberes, su visión de
mundo, adaptándola al contexto en que se lee
La Lectura literal se constituye la lectura
predominante en el ámbito académico. Es el
nivel básico de lectura centrado en las ideas y
la información que está explícitamente
expuesta en el texto.
La Lectura literal es reconocimiento de
detalles (nombres, personajes, tiempos y lugar
del relato), reconocimiento de la idea principal
de un párrafo o del texto, identificación de
secuencias de los hechos o acciones, y
identificación de relaciones de causa o efecto
(identificación de razones explícitas
relacionadas con los hechos o sucesos del
texto).
La Lectura inferencial se constituye la lectura
implícita del texto y requiere un alto grado de
abstracción por parte del lector. Las
inferencias se construyen cuando se
comprende por medio de relaciones y
asociaciones el significado local o global del
texto.
Las relaciones se establecen cuando se logra
explicar las ideas del texto más allá de lo leído
o manifestado explícitamente en el texto,
sumando información, experiencias
anteriores, a los saberes previos para llegar a
formular hipótesis y nuevas ideas.
El objetivo de la lectura inferencial es la
elaboración de conclusiones y se reconoce por
inferir detalles adicionales, inferir ideas
principales no explícitas en el texto, inferir
secuencias de acciones relacionadas con la
temática del texto, inferir relaciones de cauda
y efecto (partiendo de formulación de
conjeturas e hipótesis acerca de ideas o
razones).
La lectura crítica es la lectura de carácter
evaluativo donde intervienen los saberes
previos del lector, su criterio y el conocimiento
de lo leído, tomando distancia del contenido
del texto para lograr emitir juicios valorativos
desde una posición documentada y
sustentada. .
Los juicios deben centrarse en la exactitud,
aceptabilidad y probabilidad; pueden ser: de
adecuación y validez (compara lo escrito con
otras fuentes de información), de apropiación
(requiere de la evaluación relativa de las
partes) y de rechazo o aceptación (depende
del código moral y del sistema de valores del
lector).