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Deconstrucción del Desarrollo y Migración

Se recuperan planteamientos de los estudios críticos del desarrollo para establecer que la relación de dominio de los países centrales sobre los periféricos es el fundamento del deterioro ambiental en estos últimos que a su vez está causando la migración de comunidades y poblaciones afectadas por fenómenos con la desertificación, la erosión de los suelos, e incluso cambios abruptos en el clima, como consecuencia del calentamiento global.

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Deconstrucción del Desarrollo y Migración

Se recuperan planteamientos de los estudios críticos del desarrollo para establecer que la relación de dominio de los países centrales sobre los periféricos es el fundamento del deterioro ambiental en estos últimos que a su vez está causando la migración de comunidades y poblaciones afectadas por fenómenos con la desertificación, la erosión de los suelos, e incluso cambios abruptos en el clima, como consecuencia del calentamiento global.

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Deconstruyendo el concepto de desarrollo: Análisis teórico-conceptual para

la problemática de la migración por causas ambientales

Resumen
Los economistas convencionales tratan a las externalidades como consecuencias
no previstas del proceso de desarrollo, meros daños colaterales de la actividad
industrial. Sin embargo, dichas externalidades van más allá de problemas que
puedan traducirse en costos monetarios, implican cambios en los patrones de
alimentación, afectaciones a la salud y el desplazamiento de poblaciones por el
deterioro ambiental. En ese sentido, se requiere visibilizar que la lógica de
ganancias a corto plazo, el desvío de poder del estado y la suplantación de la
identidad cultural por una ideología consumista, son las responsables de la
expulsión de población de sus territorios. Para reconocer estas conexiones, es
apremiante deconstruir el concepto de desarrollo. No podemos seguir llamando
desarrollo a un paradigma productivo que considera la destrucción de la
naturaleza como condición inherente. El actual modelo de desarrollo tiene dos
problemas, el primero es que el derecho a consumir está reservado para una élite
cada vez más reducida, excluyendo a grandes capas de la población, y, en
segundo lugar, tenemos que la producción de estos bienes de consumo a gran
escala cada vez es menos compatible con el equilibro ecológico y las dinámicas
de reproducción sociocultural que antiguamente habían aprovechado de manera
más sustentable los recursos naturales.

Palabras clave: Migración, desarrollo, externalidades, deterioro ambiental, centro


y perifería
Introducción
Los economistas convencionales tratan a las externalidades como consecuencias
no previstas del proceso de desarrollo, meros daños colaterales de la actividad
industrial que no se pueden resolver por la vía del mercado, y, dado que el
progreso es inexorable, en lugar de detener estas actividades que están causando
estos perjuicios, el Estado debe de intervenir para internalizar esos costos y
compensar a los afectados. La realidad es que dichas externalidades van más allá
de problemas que puedan traducirse en costos monetarios, implican cambios en
los patrones de alimentación, afectaciones a la salud, desplazamiento de
poblaciones por el deterioro ambiental, la pérdida de identidad cultural y la ruptura
del tejido social. En ese sentido, se requiere visibilizar que la lógica de ganancias
a corto plazo, el desvío de poder del estado y la suplantación de la identidad
cultural por una ideología consumista, son las responsables de que miles de
personas hayan sido expulsadas de sus territorios o bien, confinadas a espacios
con cada vez más factores de riesgo. Para reconocer estas conexiones, es
apremiante deconstruir el propio concepto de desarrollo. No podemos seguir
llamando desarrollo a un paradigma productivo que considera la destrucción de la
naturaleza como condición inherente. En realidad, a lo que actualmente llamamos
desarrollo no es más que un modo de vida basado en el consumo de la mayor
cantidad de bienes posible. A primera vista este modelo de desarrollo tiene dos
problemas, el primero es que el derecho a consumir está reservado para una élite
cada vez más reducida, excluyendo a grandes capas de la población, y, en
segundo lugar, tenemos que la producción de estos bienes de consumo a gran
escala cada vez es menos compatible con el equilibro ecológico y las dinámicas
de reproducción sociocultural que antiguamente habían aprovechado de manera
más sustentable los recursos naturales.
El concepto de desarrollo

El concepto de desarrollo más difundido en economía refiere a “cualquier periodo


determinado si la tendencia de los valores de un índice per cápita de la producción
total de bienes y servicios se ha incrementado durante ese periodo” (Schumpeter,
1
1958: 64). Aunque la mayoría de los economistas convalidan esta definición del
desarrollo como un sinónimo de crecimiento económico, o más específicamente,
del crecimiento del ingreso per cápita, también es verdad que el desarrollo es un
proceso socioeconómico en el que el crecimiento económico debe ir acompañado
de ciertas condiciones de bienestar como, por ejemplo, que no empeore la
distribución del ingreso mientras tienen lugar el desarrollo (Singer, 1974a: 673).
Por otra parte, al proceso de desarrollo económico también se ha propuesto como
un objetivo de política económica y social y representa un estadio al que aspiran
las naciones.
Por lo tanto, tomando en cuenta las diferencias, o más bien, las brechas en
términos económicos y sociales que existen entre los diversos países, el problema
del desarrollo nos remite a lograr un cambio de orden cualitativo que busca reducir
las disparidades económicas entre los países industrializados y en los que
predominan actividades de subsistencia, así que, el análisis del problema del
desarrollo conlleva examinar su contraparte: el subdesarrollo económico.
La superación de estas condiciones que caracterizan a las economías no
occidentales fue un problema que ocupó a los economistas del desarrollo. Sin
embargo, las teorías elaboradas en los países centrales se caracterizaron por
difundir una visión reduccionista y eurocéntrica del proceso de desarrollo
económico, dentro de los cuales destaca el trabajo de Rostow, este autor plantea
que es posible lograr la convergencia entre los países subdesarrollados y los
1
Esto implica una relación positiva entre el incremento de la capacidad productiva y el aumento del ingreso
por habitante, de lo cual se derivaría un mayor bienestar de la población. En ese mismo sentido, Kuznets
(1976) planteaba que el crecimiento económico, la competencia y el progreso conducen a una reducción de
las desigualdades en las fases avanzadas del desarrollo. Sin embargo, como la experiencia de rápido
crecimiento económico sólo ocurrió en las naciones occidentales más desarrolladas éstas fueron motivo de
análisis empíricos y estadísticos como los de Maddison (1987) que intentaban explicar las causas de tal
crecimiento.
desarrollados. El problema era acelerar, en los países atrasados, la sucesión de
etapas por las que naturalmente Europa y América del Norte arribaron a la
industrialización2, así, estos países dejarían de ser sociedades agrarias para
convertirse en sociedades de consumo a gran escala y eventualmente lograrían el
desarrollo y la convergencia con las naciones occidentales. En medio de este
proceso “natural” la escasez de capital era el principal obstáculo para alcanzar el
desarrollo. Pese a sus reduccionismos, “el trabajo seminal de Rostow ayudó a
convertir esta noción determinista y eurocéntrica en el fundamento intelectual,
tanto para las teorías académicas mainstream sobre el desarrollo, como para las
políticas promovidas por los gobiernos imperiales y las instituciones financieras
desde la década de los sesenta hasta ahora” (Smith, 2016: 105). 3 Evidentemente,
estos planteamientos fueron objeto de réplicas críticas, es así como la teoría de la
dependencia, la teoría del intercambio desigual y el análisis centro-periferia se
diseñaron en clara contraposición a estos enfoques los cuales tuvieron
implicaciones teóricas sobre las explicaciones de la migración en relación a los
procesos de desarrollo económico, especialmente respecto al tema de los
excedentes de mano de obra en las economías subdesarrolladas.

Las relaciones centro-periferia

Un elemento clave a considerar en este asunto, es que la desigualdad de poder


entre las naciones, así como los resabios heredados de las antiguas relaciones
coloniales fueron condiciones propicias para que algunas naciones explotaran a
otras. Este es el punto de partida de muchas de las naciones ahora denominadas
subdesarrolladas o en desarrollo, sin embargo, la continuidad de estas relaciones
de explotación y dominio entre naciones, no radica en una falta de industrialización
2
La obra de Rostow publicada en 1959 plantea cinco etapas del proceso de desarrollo; 1) sociedad
tradicional; 2) etapa de transición; 3) el despegue económico; 4) camino a la madurez; 5) consumo a gran
escala.
3
De hecho, la terminología que utiliza actualmente Naciones Unidas para clasificar a los países como
“desarrollados” y “menos desarrollados” o “subdesarrollados” viene heredada del discurso del presidente
norteamericano Truman (20 de enero de 1949) para justificar el proceso de descolonización a escala global
(Cloquell, 2013: 27). En este contexto, el subdesarrollo aparece como un estado inacabado, cuyas causas
históricas como el colonialismo, no son consideradas y la ayuda técnica y el crecimiento económico aparecen
como las únicas medidas para alcanzar el desarrollo.
o su industrialización tardía, de hecho, para eliminar la sobreacumulación en los
países industrializados, la exportación de capitales relocaliza la industria a los
países coloniales y periféricos que les ofrezcan una mayor rentabilidad. Sin
embargo, la industrialización de los países con menor grado de desarrollo no
representa ningún riesgo a la superioridad de los países desarrollados, siempre y
cuando conserven su adelanto técnico y organizacional. El hecho de que el
desarrollo industrial de los países periféricos se realice con los medios de
producción de los países centrales, impone un límite a su desarrollo, y una
condena a su subdesarrollo.
El comercio exterior, contribuye a la ampliación y apertura de nuevos espacios
de valorización pare el capital, el acceso a mayores recursos naturales y la
posibilidad de externalizar los costos crecientes de reproducción de la fuerza de
trabajo. Debido a los fines propios de esta investigación, es necesario profundizar
en el último punto, ya que está ligada a la explicación de los procesos migratorios.
Históricamente el aprovisionamiento de la fuerza de trabajo se logró por medio
de la destrucción del campesinado y la liquidación de las relaciones de producción
de autoconsumo.4 Sin embargo, la constante necesidad de disponer de
excedentes de trabajo, plantea la necesidad de constituir espacios de
reproducción de fuerza de trabajo, cuyos costos, no sean asumidos por el capital.
Ello implica que las economías de subsistencia no sean condenadas a la extinción
súbita y definitiva, y que, al contrario, se preserven como unidades de
reproducción de un EIR latente que subsidie el desarrollo de una industria
nacional. Sin embargo, con el progreso de la acumulación de capital, ya no es
suficiente el contar con estas reservas internas destinadas a la reproducción de
4
La producción capitalista requiere constantemente de mayores cantidades de fuerza de trabajo y materias
primas. El reclutamiento de trabajadores asalariados para la esfera capitalista fue tratado por Marx a propósito
de la acumulación originaria, sin embargo, pocos trabajos como el de Meillassoux (1999), señalan que este no
es un proceso único y típico del siglo XVI, sino que se ha repetido a lo largo de la historia revestido bajo
nuevas formas de despojo que conducen a la proletarización de amplios grupos de población, una de ellas es
la superexplotación de la comunidad doméstica cuyo aporte gratuito a la esfera capitalista se da al asumir los
costos de reproducción de la fuerza de trabajo. Todavía menos estudiado, es el aporte gratuito que representó
el trabajo esclavo en las colonias para cultivar, extraer y proveer de materias primas para la conformación de
la incipiente industria de los países imperialistas, en ese sentido resalta el trabajo de Genova (2019), quien
apoyándose de los conceptos marxistas de trabajo abstracto y trabajo concreto, además de ofrecer una
perspectiva económica de los procesos de radicalización, apunta las directrices para comprender la
explotación del trabajo esclavo por el capital. Resta mencionar que ambos autores también ofrecen una
explicación de los procesos migratorios a partir de las relaciones coloniales entre los países.
mano de obra barata, sino que se vuelve necesario subordinar naciones enteras.
Esto implica revivir las antiguas relaciones de dominación colonial, y más aún, el
desarrollo del subdesarrollo que permita la pervivencia de relaciones de
producción de autoconsumo, la proliferación de una economía informal,
subterránea y/o criminal, regímenes autoritarios, oligarquías parasitarias y en
general todo tipo estrategias que mantengan la pauperización y reproducción
social degradada, necesarios para el aprovisionamiento de mano de obra para un
capital que no puede comprometerse con los costos de su reproducción, es decir,
para un capital que requiere superexplotar a la fuerza de trabajo.
Las condiciones en las que se reproduce la fuerza de trabajo se modifican
conforme progresa la acumulación de capital, y a su vez, ello plantea límites para
la continuidad de la propia acumulación. En este punto existe la necesidad, por
parte de las economías centrales, de integrar de forma subordinada los recursos y
la población de las economías periféricas, ya que contribuyen a superar
parcialmente la situación de sobreacumulación de capital, aunque sea a costa de
restringir las condiciones de reproducción de la fuerza de trabajo. De esto se
pueden extraer dos implicaciones que el proceso de acumulación de capital tiene
sobre las dinámicas de reproducción de la fuerza de trabajo; 1) la polarización que
produce el proceso de acumulación implica constituir espacios donde la
reproducción de fuerza de trabajo se realiza de manera desigual, pues, la
acumulación se reconstituye a una escala cada vez mayor, y por tanto, a costa de
la dominación de un espacio cada vez mayor, y; 2) el carácter cíclico del proceso
de acumulación implica que temporalmente las oscilaciones del ciclo se expresan
en una demanda de trabajo variable.

Esquema 1: Proceso de integración subordinada


Fuente: Elaboración propia.

A las teorías convencionales de la migración la idea de un círculo vicioso de


migración causado por empobrecimiento en la periferia y el crecimiento en el
centro les parece inconsistente en términos lógicos. Ya que tan pronto el
empobrecimiento de la población llegara a cierto umbral, la migración
necesariamente debería disminuir, porque el empobrecimiento también reduciría la
proporción de personas que puedan asumir los costos y los riesgos de la
migración. Evidentemente esta concepción tropieza con las dificultades analíticas
que son propias de la teoría económica burguesa que no reconoce los límites del
proceso de acumulación de capital y mucho menos la explotación de la fuerza de
trabajo. Para estas teorías es impensable que la existencia de un polo creciente
de miseria esté vinculado a la existencia de un polo creciente de riqueza, ya que
contradice por completo sus postulados de crecimiento económico equilibrado y
convergencia económica. Sin embargo, los elementos teóricos que se han
examinado hasta el momento permiten elaborar una explicación consistente en
términos lógicos que implican la acción de fuerzas o tendencias que se imponen
sobre la voluntad de los individuos.
Así, el modelo de desarrollo capitalista revela que subsiste gracias al deterioro
de las condiciones de vida de la clase obrera, lo cual tiene efectos que no sólo son
de orden económico, sino también político y social. Así que sólo queda considerar
que la dinámica en las relaciones de producción también se refleja en la dinámica
de las relaciones de poder y dominación. Es así que el Estado 5, como poder
aparentemente situado por encima de la sociedad con la obligación de minimizar
el conflicto entre las clases sociales y mantenerlo en los límites del orden, se
desvíe de su papel garante de derechos (ya sean laborales, civiles o humanos).

5
Como plantea Engels (1983: 290) “el Estado es el producto de un determinado grado de desarrollo de la
sociedad, es la confesión de que esa sociedad se ha enredado en una irremediable contradicción consigo
misma y está dividida por antagonismos irreconciliables.”
Esto quiere decir que la legalidad construida para el trabajador, o sea su
ciudadanía, el reconocimiento de que es un sujeto de derechos que le otorgan una
condición de igualdad jurídica con su explotador, tienda a desconocerse.
El remplazo de trabajadores nacionales por migrantes puede ilustrar este
proceso, ya que, por su simple condición de extranjero, ya sea que tenga una
estancia regular o no, no le permite gozar de los mismos derechos que un
ciudadano.6 En este sentido, resulta interesante la reflexión de Sader (2017), quien
a propósito de las restauraciones neoliberales en Argentina y Brasil, en particular
la reforma laboral brasileña, plantea que: “La superexplotación requiere, a su vez,
condiciones políticas para que se efectúe […] Los regímenes de excepción, en
que el Poder Judicial ya no es garante del Estado de derecho, en que gobiernan
los banqueros, en que se impone la terciarización de las relaciones de trabajo, en
que se retira la defensa de los sindicatos para defender las conquistas de los
trabajadores, en que se impone el Estado mínimo, con la centralidad del mercado,
es el mejor escenario político para que la superexplotación de los trabajadores se
imponga.”

Las externalidades y el medio ambiente

Desde la teoría neoclásica, el problema ambiental se aborda desde el enfoque de


la externalidades. Fue Pigou quien formalizó el concepto de externalidad y con ello
abrió un campo para la intervención del Estado en la economía, para corregir lo
que consideró como una “falla de mercado”. Se está en presencia de
externalidades positiva o negativas cuando una actividad económica, ya sea de
consumo o de producción, genere efectos indirectos sobre terceros, de los cuales
éstos derivan un beneficio o una pérdida, sin haber participado en la decisión del
agente económico directamente involucrado (Roncaglia, A. 2017). De acuerdo con
este enfoque, el mercado podría “fallar” en su función de suministrar la mayor

6
Un dato interesante es que en Estados Unidos residen 12 millones de personas sin documentos y que por
tanto carecen de ciudadanía (Massey, Durand y Pren, 2016). Al reflexionar la situación en la que se
encuentran este número de personas se vuelve inevitable recordar el pasado esclavista de ese país, y que de no
hacer algo al respecto, la cantidad de población vulnerable que residen en él, podría revivir situaciones
similares a las de ese pasado.
satisfacción para el mayor número de personas cuando en la actividad económica,
ya sea producción o consumo, se produjeran externalidades positivas o negativas,
que aquél no tiene manera de imputar como un costo (externalidad negativa), o un
pago a quien produce dicha externalidad (externalidad positiva) (Méndez, F.
2004).

Sin embargo, lo que sucede en la reallidad es que los impactos indirectos a


terceros no son la excepción, sino la regla, por lo que la destrucción
contemporánea del medio ambiente no puede resolverse simplemente con estas
“compensaciones monetarias”. De hecho, este problema atañe a todas las formas
de producción industrial y extractiva específicamente capitalista. Este problema se
exacerbó aún más durante fase de ascenso del capital monopolista transnacional,
a la cual le correspondió un proceso de industrialización en la periferia que se
cimentó, principalmente en la reducción de los costos laborales y en la
desregulación de normas de protección ambiental en la periferia. Estas ventajas
les han permitido a las empresas transnacionales apropiarse de ganancias
extraordinarias acosta de depredar al medio ambiente y la fuerza de trabajo.
En el caso de México, estos procesos han tomado lugar sin la menor
preocupación por las consecuencias que pudieran acarrear para la población y
que, actualmente se manifiestan en problemas de enorme envergadura, tales
como, afectaciones a la salud, los cambios en los patrones de alimentación,
incremento de enfermedades congénitas y un creciente desplazamiento de
poblaciones por causas ambientales. Un ejemplo son las regiones fronterizas
donde se instalaron las plantas maquiladoras que sufrieron un severo colapso
ambiental, entre los saldos del proyecto maquilador se encuentran: las descargas
de aguas residuales, domésticas e industriales, al Río Bravo, la emanación de
gases tóxicos y metales pesados en el área del “triángulo gris” formado por las
fundidoras de Sonora y Arizona, los proyectos de construcción de basureros
nucleares y desechos tóxicos cercanos al Río Bravo y, el movimiento
transfronterizo de desechos tóxicos, muchos de ellos enterrados clandestinamente
en territorio mexicano (Hernández-Navarro, 2011). Es difícil saber cómo estos
desastres ambientales provocados por la industria han afectado en la dinámica
migratoria, no obstante, en la agroindustria esta relación es más directa.
Los modelos de producción agroindustrial han marcado la pauta de los
desplazamientos de jornaleros agrícolas migrantes, casi nómadas, que siguen el
ciclo productivo de estas empresas. Éstas fueron beneficiadas por las
modificaciones hechas al artículo 27 constitucional, a la Ley de Aguas y a la Ley
Forestal. Este tipo de instrumentos legales que tendieron a anular todo tipo de
trabas para que las agroexportadoras pudieran invertir, operar y ser funcionales en
el nuevo modelo de desarrollo, son las responsables de que el sector
agropecuario sea el principal usuario del agua en la mayor parte del mundo, así
como el mayor generador de contaminación difusa.7 En México el sector
agropecuario usa el 78% del agua extraída, sin embargo, se desconoce el
verdadero impacto en los recursos hídricos por causa del sobre empleo de
insumos contaminantes, como fertilizantes y pesticidas. Estos elementos forman
parte de la reestructuración de las empresas agroexportadoras en la década de
los noventa y contribuyeron a cambiar los ciclos de producción agrícola, ya que
antes eran estacionales y en gran medida dependían de las migraciones
temporales y regulares de los jornaleros agrícolas procedentes de los estados de
Oaxaca y Guerrero, sin embargo, después de la reestructuración, la presencia en
estos campos de trabajadores migrantes de otros estados aumentó e implicó
cambios en los patrones migratorios que respondieron a modificaciones en los
periodos de siembra y cosecha. La estructura de estos mercados de trabajo
agrícola quedó determinada por la agroindustria, cuyos cambios obedecen a la
posibilidad de repuntar los niveles de producción, pero tomando como eje la
flexibilización laboral y la desregulación ambiental (Onofre, Ibarra y Vásquez,
2018).
Otra de las afectaciones de la producción agroindustrial es la apropiación de
tierras con mayor fertilidad, relegando a los campesinos y en general a la

7
La contaminación difusa se refiere a las descargas que se generan sin que se conozca dónde se originaron,
quien fue el responsable de la contaminación, ni cuanto contribuyó a ésta. Se estima que un alto porcentaje de
la polución de los cuerpos de agua se originan en las actividades agropecuarias, por ejemplo: dos terceras
partes del nitrógeno en el agua provienen de ese sector, un tercio corresponde a deshechos animales y otro
tanto a la escorrentía de agroquímicos procedentes de los cultivos (Aguilar y Pérez, 2007)
producción de subsistencia las tierras más áridas y de mayor vulnerabilidad al
cambio climático, puesto que la irregularidad en los patrones de lluvia se convierte
en sequías extremas. Un ejemplo (aunque casos como este se encuentran en
distintas partes del mundo) es el corredor del bosque seco tropical en el lado del
Pacífico centroamericano, el cual se extiende desde las costas de Chiapas hasta
las partes occidentales de Costa Rica y Panamá. Aquí, la dependencia a los
recursos naturales de las poblaciones más vulnerables, en combinación con las
sequías prolongadas, han provocado un incremento de la migración en Honduras,
El Salvador y Guatemala (BID, 2017). Finalmente resta decir que los
desplazamientos por causas ambientales no se restringen a las afectaciones
directas que los procesos industriales y extractivos tienen sobre los territorios,
existen muchas otras implicaciones indirectas que también motivan estos
desplazamientos, lo cuales van desde el “cambio climático” (que también se
expresa en desastres naturales, los cuales, como el huracán Mitch han sido causa
de importantes desplazamientos), hasta la promoción de los “negocios verdes”
como el ecoturismo y la venta de carbono.

Conclusiones

 Teoría económica: Ideología diafrazada de ciencia


 Las consecuancias ecológicas de promover sociedades de consumo a
gran escala
 El mito de la convergencia: la dos caras del modelo de desarrollo
capitalista

En ese sentido, para que puedan existir países que sobrepasen por mucho el
consumo de lo que le permiten sus propios territorios, tienen que haber otros
países que funcionen como proveerdores de energéticos, materias primas y mano
de obra barata, así como depositarios de los residuos y desechos del primer
conjunto de países. Esto tiene implicaciones muy profundas en las condiciones de
vida de la población en los países de la periferia, lo cual los predispone a migrar.
De esto modo vemos que las fronteras que categorizan a las migraciones en
laborales, forzadas y climaticas, se desdibujan si ponemos en el centro al modelo
de desarrollo capitalista para explicar las causas de estas migraciones.

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