0% encontró este documento útil (0 votos)
35 vistas18 páginas

Brucelosis: Causas, Transmisión y Control

rti
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
35 vistas18 páginas

Brucelosis: Causas, Transmisión y Control

rti
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

I.

Marco temático
I.1. La brucelosis

la brucelosis podría incluir diversos aspectos relacionados con esta


enfermedad infecciosa, que afecta principalmente al ganado, pero también
puede transmitirse a los humanos. (1)

Comprender la bacteria causante de la brucelosis (Brucella spp.), su estructura,


ciclo de vida, mecanismos de infección y patogenia en el organismo afectado.

Estudio de la distribución, frecuencia y factores de riesgo asociados con la


brucelosis, tanto en humanos como en animales. Esto incluiría la identificación
de áreas geográficas donde la enfermedad es endémica, así como la vigilancia
de brotes y tendencias a lo largo del tiempo.

Investigación sobre los modos de transmisión de la brucelosis, tanto en el


contexto animal (a través del contacto con animales infectados, consumo de
productos contaminados, etc.) como en el humano (contacto directo con fluidos
corporales infectados, consumo de alimentos no pasteurizados, etc.).

Desarrollo y evaluación de métodos de diagnóstico precisos y eficientes para la


detección de la brucelosis en humanos y animales. Además, investigación
sobre estrategias terapéuticas para el tratamiento de la enfermedad tanto en
humanos como en animales.

Desarrollo e implementación de estrategias de prevención y control de la


brucelosis, que pueden incluir medidas de bioseguridad en granjas y
mataderos, programas de vacunación animal, promoción de prácticas seguras
de manipulación de productos cárnicos, y educación pública sobre los riesgos
asociados con la enfermedad. (2)

I.2. Agentes patógenos causales

La evidencia genética e inmunológica indica que todos los miembros del


género Brucella están estrechamente relacionados. Sin embargo, teniendo en
cuenta que existen diferencias relevantes entre las principales variantes en
cuanto al tipo de hospedador y a la epidemiología, así como evidencias
moleculares de variaciones genómicas, el Comité Internacional de Sistemática
de Procariotas, Subcomité de Taxonomía de Brucella, adoptó en 2005 una
decisión firme sobre el retorno a las posiciones anteriores a 1986 en lo relativo
a la taxonomía de Brucella; la consecuencia de ese posicionamiento es la
reaprobación de las seis especies tipo de Brucella con sus biovariedades
reconocidas, aunque siguen siendo válidas ambas opiniones. Los nombres
clásicos relacionadas con las seis especies tipo de Brucella están publicados
en las Listas Autorizadas de Nombres de Bacterias de 1980, y las cepas típicas
designadas aparecen asociadas a esos nombres publicados y validados:
Brucella abortus, B. melitensis, B. suis, B. neotomae, B. ovis y B. canis. Las
tres primeras se subdividen en biovariedades por sus características de cultivo
y serológicas (1)

Se han aislado cepas de Brucella que se clasifican en dos nuevas especies, B.


ceti y B. pinnipedialis (3) Recientemente se ha aislado una nueva cepa,
denominada Brucella microti, en el topillo campesino (Microtus arvalis) y en
zorros, suelo y ranas criadas para consumo humano en Europa (1) También
se han descrito por primera vez ciertas cepas aisladas de infecciones humanas
de implantes mamarios, de babuinos que habían tenido crías nacidas muertas,
y de zorros, aunque todavía no está claro cuál es el reservorio natural de las
mismas. Aunque se han descrito pocas cepas de cada nuevo tipo, formalmente
se han publicado como décima, onceava y doceava especies de Brucella a B.
inopinata, B. papionis y B. vulpis, respectivamente (1) Por último, varias cepas
aisladas de roedores, zorros, reptiles, peces y ranas se han caracterizado
como cepas atípicas de Brucella claramente diferenciables de las especies
descritas actualmente, pero todavía no se han aprobado como nuevas
especies de Brucella. (1)

El género Brucella forma parte de la familia Brucellaceae, que a su vez forma


parte del orden Rhizobiales, en la clase Alphaproteobacteria. Presenta una
estrecha relación genética con ciertos agentes patógenos de las plantas y
simbiontes de los géneros Agrobacterium y Rhizobium, así como con agentes
patógenos de animales (Bartonella) y bacterias oportunistas o del suelo (por
ejemplo, Ochrobactrum).

I.3. Descripción de la enfermedad


Infección por Brucella en ganado bovino La infección por Brucella en ganado
bovino suele estar causada por biovariedades (bv.) de Brucella abortus. En
algunos países, sobre todo del sur de Europa, África y Asia occidental, en los
que el ganado bovino se cría en estrecha relación con ganado ovino o caprino,
la infección también puede deberse a B. melitensis (Verger, 1985). En
ocasiones, B. suis puede causar infecciones en ganado bovino. La Capítulo
3.1.4. Brucelosis (infección por Brucella abortus, B. melitensis y B. suis) Manual
Terrestre de la OIE 2022 3 enfermedad tiene una distribución mundial pero
algunos países se consideran libres de B. abortus y B. melitensis. Se
proporcionan datos actualizados en la interfaz WAHIS de la OIE (1)

Los animales jóvenes y las hembras no gestantes no suelen presentar signos


de la enfermedad. Tras la infección por B. abortus o B. melitensis, las hembras
adultas gestantes presentan placentitis, que suele dar lugar a aborto entre el
quinto y el noveno mes de gestación. Incluso en ausencia de aborto, en la
placenta, los líquidos fetales y las secreciones vaginales se produce una
profusa excreción del microorganismo. (1)

La glándula mamaria y los ganglios linfáticos relacionados también pueden


resultar infectados, y es posible que se excreten microorganismos con la leche.
El calostro de las madres infectadas es una fuente de infección para la
población de recién nacidos. Las siguientes gestaciones suelen llegar a
término, pero la infección uterina y mamaria reaparece, con cantidades bajas
de microorganismos tanto en los productos del parto como en la leche. En las
infecciones agudas, el microorganismo se encuentra presente en la mayoría de
ganglios linfáticos principales del organismo.

Los bovinos macho adultos pueden presentar orquitis/epididimitis y la


brucelosis puede ser una causa de infertilidad en ambos sexos. Brucella
abortus puede excretarse con el esperma, el líquido seminal y la orina. Los
higromas, que suelen afectar a las articulaciones de las extremidades, son un
signo frecuente en caso de brucelosis en algunos países tropicales y pueden
ser el único indicador manifiesto de infección; el líquido de los higromas suele
estar infectado por Brucella. (1)

I.4. Infección por Brucella en ovejas y cabras


La infección por Brucella en ovejas y cabras (excepto la infección por B. ovis)
está causa principalmente por B. melitensis.

En ovejas y cabras se han observado infecciones esporádicas causadas por B.


abortus o B. suis, pero estos casos son extremadamente infrecuentes. La
infección por Brucella en ovejas y cabras, aunque se considera que varios
países están libres del agente. Se proporcionan datos actualizados en la
interfaz WAHIS de la OIE. Patológica y epidemiológicamente, la infección por
B. melitensis en ovejas y cabras es muy similar a la infección por B. abortus en
ganado bovino. (1)

En la mayoría de los casos, las vías principales de transmisión de Brucella son


la placenta, los líquidos fetales y las secreciones vaginales expulsadas por las
ovejas y cabras infectadas, ya sea al abortar o varios meses después del
aborto o el parto. La expulsión de Brucella también es frecuente en las
secreciones de la ubre y en el semen, y puede aislarse Brucella de distintos
tejidos, como los ganglios linfáticos de la cabeza, el bazo y los órganos
asociados a la reproducción (útero, epidídimo y testículos), así como de
lesiones (1)

I.5. Infección por Brucella en cerdos

La infección por Brucella en cerdos está causada principalmente por las


biovariedades 1, 2 o 3 de B. suis. En cerdos también se han observado
infecciones esporádicas por B. abortus o B. melitensis, pero estos casos son
muy infrecuentes. La enfermedad tiene lugar en muchos países en los que se
crían cerdos. En general, la prevalencia es baja, pero en algunas regiones,
como América del Sur o el sudeste asiático, la prevalencia puede ser mucho
más alta. En algunos países, la brucelosis porcina puede ser un problema
grave, aunque actualmente no reconocido. Se ha observado infección por la bv
1 de Brucella suis en jabalíes de algunos estados del sur de [Link]., así de
algunas partes de Australia y de otros países de Oceanía. En estos países, se
han documentado varias infecciones humanas en personas que practicaban la
caza y manipulaban material obtenido de jabalíes. (1)

En general, la enfermedad se transmite por la ingesta de alimento contaminado


por productos del parto o de un aborto, o bien por secreciones uterinas. Los
cerdos se comen de manera instintiva los fetos abortados y las membranas
fetales. La transmisión durante la copula también es frecuente, y la excreción
de B suis en el semen tiene implicaciones para el personal que lleva a cabo la
inseminación artificial. En los cerdos, como en los rumiantes, tras la
bacteriemia inicial, B. suis coloniza el tracto reproductor de ambos sexos. En
las hembras, resultan invadidas la placenta y los fetos, mientras que en los
machos la invasión tiene lugar en uno o más de los siguientes tejidos:
testículos, próstata, epidídimo, vesículas seminales o glándulas bulbouretrales.
En los machos, las lesiones, que suelen ser unilaterales, empiezan con una
hyperplasia que puede avanzar a absceso; la fase final se caracteriza por
esclerosis y atrofia. En las cerdas, el signo más frecuente de brucelosis es el
aborto en cualquier momento de la gestación, aunque es más habitual entre los
días 50 y 110. La secreción vaginal no suele ser evidente y, en los rebaños
infectados de forma crónica, el signo clínico más relevante es la infertilidad, no
el aborto.

Síntomas: Los síntomas de la brucelosis pueden variar, pero comúnmente


incluyen fiebre, fatiga, pérdida de apetito, dolores musculares y articulares, así
como sudores nocturnos. En casos más graves, puede causar complicaciones
en el corazón, el sistema nervioso central o los huesos. (1)

Tipo: La brucelosis puede clasificarse en varias formas, dependiendo de la


especie de Brucella involucrada y cómo afecta al cuerpo humano. Las formas
más comunes son la brucelosis por Brucella melitensis (transmitida por cabras
y ovejas), la brucelosis por Brucella abortus (transmitida por ganado bovino), la
brucelosis por Brucella suis (transmitida por cerdos) y la brucelosis por Brucella
canis (transmitida por perros).

Etiología: La brucelosis es causada por bacterias del género Brucella. Estas


bacterias son intracelulares facultativas, lo que significa que pueden vivir tanto
dentro como fuera de las células del cuerpo humano. (1)

Transmisión: La brucelosis se transmite principalmente a través del contacto


directo con animales infectados o productos animales contaminados, como
leche no pasteurizada o carne cruda. También puede transmitirse a través de la
inhalación de aerosoles contaminados o, en raras ocasiones, por contacto con
el tejido infectado.

Tratamiento: El tratamiento de la brucelosis generalmente implica el uso de


antibióticos, como la doxiciclina y la rifampicina, durante varias semanas o
incluso meses. En algunos casos graves, puede ser necesaria la combinación
de varios antibióticos. Es importante seguir el régimen de tratamiento completo
según lo prescrito por un médico para prevenir recaídas. (1)

Prevención: La prevención de la brucelosis se centra en evitar el contacto con


animales infectados y sus productos. Esto incluye la pasteurización adecuada
de la leche y el consumo de productos lácteos pasteurizados, así como el uso
de equipos de protección personal al manipular animales infectados o trabajar
en entornos donde la brucelosis es endémica. Además, la vacunación de
animales de granja puede ayudar a reducir la prevalencia de la enfermedad en
el ganado.

I.6. Escherichia coli (E. coli)

Abarca una amplia gama de aspectos relacionados con esta bacteria, que
puede tener tanto efectos beneficiosos como perjudiciales en los seres
humanos y otros organismos. (4)

La Escherichia coli es una bacteria más conocida como E. Coli. De hecho,


algún que otro ser humano ya la ha sufrido. Pero vamos a centrarnos en los
animales. Concretamente, en los mamíferos. Y es que ¿sabíais que los
animales de granja la tienen naturalmente en sus cuerpos? Son portadores y
puede hacer acto de aparición en cualquier momento.

Por el momento, la E. Coli está considerada como la bacteria de vida libre más
estudiada. La mayoría de cepas de la misma que existen están en el colon de
mamíferos y aves, ayudando a realizar procesos digestivos. Eso sí, fuera del
tracto gastrointestinal pueden causar daños e infecciones en tejidos y órganos
que sean vulnerables a las toxinas de las propias cepas. La toxina que crea
esta bacteria es la Shiga o STEC. (5)

En la propia toxina también encontramos el serotipo O157:H7, asociado con


brotes de colitis hemorrágica y de síndrome urémico. Problemas que tuvieron
lugar en su día en Estados Unidos y Canadá. Eso sí, en las personas la
infección por E. Coli causa dolor abdominal, un cuadro diarreico, fiebre, vómitos
y diferentes molestias.

En los animales, la bacteria está en el tracto intestinal y se excreta a traves de


las heces. Por lo general, su transmisión se realiza a través del agua y de
alimentos que estén contaminados con restos fecales. De hecho, en el ganado
se transmite a través del agua potable, la alimentación y el propio medio
ambientes, llegando a causar daños tanto a animales salvajes como a animales
de compañía. Se podría extraer que es necesario evitar cualquier tipo de
excremento, ya que podría estar contaminado. (4)

También hay que tener en cuenta que no existe un tratamiento específico por
antibióticos, sino que se recomienda ingerir una cantidad suficiente de líquidos
que evite la deshidratación. Y, si un paciente contrae SUH, estará bajo
vigilancia hasta que se recupere.

Para nuestra prevención existen algunos consejos básicos: lavar las manos
con frecuencia, mantener limpia la zona de cocina, lavar frutas y verduras,
evitar el consume de leche cruda y carne poco cocinada, y aplicar una
temperatura de más de 70 grados en el cocinado de alimentos. (5)

Comprender la estructura, función y diversidad genética de E. coli, incluidas


sus diferentes cepas y variantes. Esto implica estudiar su metabolismo,
morfología, genoma y capacidad de adaptación a diferentes ambientes.

Investigación sobre las cepas patógenas de E. coli y sus mecanismos de


virulencia que pueden causar una variedad de enfermedades en humanos y
animales, como infecciones del tracto urinario, gastroenteritis, septicemia y
síndrome urémico hemolítico (SUH). (4)

Estudio de la distribución geográfica, prevalencia, factores de riesgo y


tendencias temporales de las infecciones por E. coli. Esto incluye la vigilancia
de brotes, la identificación de fuentes de contaminación y la evaluación de la
resistencia a los antibióticos.

Desarrollo y aplicación de métodos de diagnóstico precisos y sensibles para


detectar la presencia de E. coli, tanto en muestras clínicas como en alimentos y
medio ambiente. Esto puede incluir técnicas microbiológicas, moleculares e
inmunológicas. (4)

Implementación de medidas para prevenir y controlar la propagación de E. coli


patógena, incluyendo prácticas de higiene adecuadas, tratamiento de agua y
alimentos, manejo adecuado de desechos y el uso prudente de antibióticos en
medicina humana y veterinaria.

Exploración de las aplicaciones beneficiosas de E. coli en la biotecnología,


como la producción de proteínas recombinantes, la ingeniería metabólica y la
síntesis de productos químicos. (5)

Síntomas: La infección por Escherichia coli puede manifestarse de diversas


formas, desde síntomas leves hasta complicaciones graves. La diarrea es uno
de los síntomas más comunes, y en algunos casos puede ser sanguinolenta, lo
que indica una infección más grave. Los cólicos abdominales, náuseas,
vómitos y fiebre son síntomas adicionales que pueden acompañar a la diarrea.
En situaciones más críticas, la infección por ciertas cepas de E. coli puede
desencadenar complicaciones graves como la insuficiencia renal o el síndrome
urémico hemolítico (SUH), que implica daño renal y anemia hemolítica. (5)

Tipo: Escherichia coli es una bacteria gramnegativa que pertenece a la familia


Enterobacteriácea. Esta familia incluye numerosas cepas de E. coli, algunas de
las cuales son inofensivas y forman parte de la flora intestinal normal en
humanos y otros animales, mientras que otras pueden ser patógenas y causar
enfermedades graves.

Etiología: Escherichia coli es una bacteria común que se encuentra


principalmente en el tracto gastrointestinal de humanos y otros animales. La
mayoría de las cepas de E. coli son inofensivas y no causan problemas de
salud. Sin embargo, ciertas cepas patógenas pueden producir toxinas, como la
toxina Shiga, que son responsables de enfermedades intestinales graves.

Transmisión: La transmisión de Escherichia coli ocurre principalmente a través


del consumo de alimentos o agua contaminados. Alimentos como la carne de
res cruda o mal cocida, productos lácteos sin pasteurizar, y vegetales o frutas
sin lavar pueden ser vehículos de transmisión de la bacteria. El contacto directo
con personas o animales infectados también puede ser una vía de transmisión.

Tratamiento: El tratamiento de las infecciones por Escherichia coli


generalmente implica la administración de líquidos y electrolitos para prevenir
la deshidratación, especialmente en casos de diarrea grave. En situaciones
más graves o complicadas, pueden ser necesarios antibióticos para combatir la
infección. Sin embargo, es importante tener en cuenta que no todos los tipos de
E. coli requieren tratamiento antibiótico, y su uso inapropiado puede contribuir a
la resistencia bacteriana. (5)

Prevención: La prevención de las infecciones por Escherichia coli se basa en


prácticas de higiene adecuadas. Lavarse las manos regularmente,
especialmente antes de manipular alimentos o después de usar el baño, es
fundamental para prevenir la propagación de la bacteria. Además, cocinar los
alimentos, especialmente la carne de res, a temperaturas seguras para matar
las bacterias es una medida preventiva importante. Evitar el consumo de
alimentos crudos o poco cocidos y asegurarse de que el agua esté limpia y
segura para beber también son estrategias importantes para prevenir la
infección por E. coli.

I.7. Tifus

Abarca varios aspectos relacionados con esta enfermedad infecciosa, que es


causada por diferentes especies de bacterias del género Rickettsia

Estudio de la distribución geográfica, la incidencia, la prevalencia y los factores


de riesgo asociados con el tifus en diferentes regiones del mundo. Esto incluye
la comprensión de los ciclos de transmisión de la bacteria entre los huéspedes
vertebrados e invertebrados, como las pulgas, piojos y garrapatas. (3)

Investigación sobre los mecanismos de patogenicidad de las especies de


Rickettsia que causan el tifus y la forma en que infectan y afectan al cuerpo
humano. Esto implica comprender las manifestaciones clínicas de la
enfermedad, que pueden variar desde formas leves hasta graves, como el tifus
epidémico y el tifus murino. (3)
Desarrollo y evaluación de métodos de diagnóstico preciso y temprano para
detectar el tifus, que pueden incluir pruebas serológicas, cultivos bacterianos y
técnicas moleculares. Además, investigación sobre estrategias terapéuticas
efectivas para el tratamiento del tifus, que generalmente incluyen el uso de
antibióticos.

Implementación de medidas preventivas para reducir la transmisión del tifus,


incluyendo el control de vectores (como pulgas y piojos), la mejora de las
condiciones de saneamiento y vivienda, y la educación pública sobre la
prevención de picaduras de artrópodos.

Evaluación del impacto socioeconómico y en la salud pública del tifus en las


comunidades afectadas, incluyendo los costos de la atención médica, la
pérdida de productividad y los programas de control de enfermedades.

El tifus es una enfermedad causada por la picadura de una pulga o piojo


infectado por la bacteria del género Rickettsia sp, que causa síntomas como
fiebre alta, dolor de cabeza constante y malestar general.

A medida que la bacteria se desarrolla dentro de las células, pueden incluso


surgir manchas y erupciones en la piel que se diseminan rápidamente por el
cuerpo.

Es importante que el tifus sea diagnosticado por el médico general o


infectólogo lo antes posible para iniciar el tratamiento adecuado y evitar el
surgimiento de complicaciones que pueden incluir alteraciones neuronales,
gastrointestinales y renales. (3)

I.7.1. Síntomas del tifus

Los principales síntomas de tifus son:

 Dolor de cabeza intenso y constante;


 Fiebre alta y prolongada;
 Cansancio excesivo;
 Manchas y erupciones en la piel que se diseminan rápidamente en
el cuerpo.
Estos síntomas surgen 7 a 14 días después de la picadura de una pulga o
piojo y comienzan por ser poco específicos. Sin embargo, después de 4 a
6 días tienden a tornarse más intensos y afectar la piel.

I.7.2. Cómo se contagia

El contagio del tifus se produce cuando las heces infectadas por la


bacteria del género Rickettsia sp. del piojo o de las pulgas son liberadas
después de la picadura, haciendo que la bacteria logre entrar en el cuerpo
humano.

De acuerdo a la especie y agente transmisor, el tifus puede clasificarse


en:

Tifus epidémico

Es causado por la picadura de un piojo infectado por la bacteria Rickettsia


prowazekii;

Tifus murino o endémico

Causado por la entrada de las heces del piojo infectado por la bacteria
Rickettsia typhi por medio de heridas en la piel o mucosas del ojo o de la
boca.

Para prevenir el contagio, es importante garantizar buenas condiciones de


higiene y sanitarias. Además, se aconseja el uso de repelentes y ropa
holgada, principalmente en los lugares en que viven estos insectos con
mayor frecuencia (3)

I.7.3. Diferencia entre Tifus, Fiebre tifoidea y Fiebre de las montañas


rocosas

A pesar de que el nombre es semejante, tifus y fiebre tifoidea son


enfermedades diferentes. El tifus es causado por la bacteria del género
Rickettsia sp., mientras que la fiebre tifoidea es causada por la bacteria
Salmonella typhi, que puede contagiarse a través del consumo de agua y
alimentos contaminados. (3).
La fiebre de las montañas rocosas es una enfermedad causada por
bacterias del mismo género del tifus, sin embargo, las especies y el
agente transmisor son diferentes. La fiebre maculosa es causada por la
mordida de la garrapata estrella infectada por la bacteria Rickettsia
rickettsii. Vea cómo identificar la fiebre maculosa.

I.7.4. Cómo se realiza el tratamiento

El tratamiento para el tifus se realiza de acuerdo a la prescripción médica,


siendo normalmente indicado el uso de antibióticos, como Doxiciclina, por
ejemplo. La mayoría de las veces es posible notar mejoría de los
síntomas en unos 2 a 3 días de iniciado el tratamiento; sin embargo, no se
aconseja interrumpir el tratamiento, ya que es posible que la bacteria no
haya sido erradicada del todo.

Otro antibiótico que puede utilizarse es el cloranfenicol, sin embargo, este


medicamento no es la primera elección, pudiendo estar indicado en
embarazadas, debiendo ser usado bajo estricto control médico.

Para evitar el contagio de tifus, se recomienda evitar lugares propensos al


desarrollo de los piojos y pulgas, uso de insecticida para este tipo de
insectos, tratar la ropa con calor, además del baño frecuente. (3)

I.7.5. Posibles complicaciones del tifus

En caso de que el tifus sea identificado y tratado rápidamente, es posible


que la bacteria infecte más células del cuerpo y se disemine hacia otros
órganos, pudiendo causar problemas gastrointestinales, pérdida de la
función renal y alteraciones respiratorias, pudiendo ser fatal
principalmente en personas mayores de 50 años. (3)

Síntomas: El tifus es una enfermedad infecciosa causada por bacterias


del género Rickettsia. Los síntomas del tifus pueden variar dependiendo
del tipo específico de tifus, pero comúnmente incluyen fiebre alta,
típicamente de 39-40 °C, dolor de cabeza intenso, erupción cutánea,
dolores musculares, escalofríos y debilidad generalizada. La erupción
cutánea suele comenzar en el tronco y luego extenderse al resto del
cuerpo. En casos graves, puede provocar complicaciones como
neumonía, insuficiencia cardíaca, meningitis o incluso la muerte. La
gravedad de la enfermedad puede variar desde formas leves que se
resuelven espontáneamente hasta formas graves que requieren
hospitalización y tratamiento intensivo.

Tipos: Existen varios tipos de tifus, los más comunes son el tifus
epidémico, el tifus endémico y el tifus de las montañas rocosas. El tifus
epidémico, causado por Rickettsia prowazekii, es típicamente asociado
con condiciones de hacinamiento y falta de higiene, y es transmitido
principalmente por el piojo del cuerpo humano (Pediculus humanus). El
tifus endémico, causado por Rickettsia typhi, es más común en áreas
urbanas y es transmitido por la pulga de la rata (Xenopsylla cheopis). El
tifus de las montañas rocosas, causado por Rickettsia rickettsii, es
transmitido por la garrapata de perro (Dermacentor variabilis) y puede
provocar una forma grave de la enfermedad.

Etiología: El tifus es causado por bacterias del género Rickettsia, que son
bacterias intracelulares obligadas. Estas bacterias son transmitidas
principalmente por artrópodos, como piojos, pulgas o garrapatas, que
actúan como vectores y transmiten la bacteria a los seres humanos
mediante picaduras. Una vez en el cuerpo humano, las bacterias infectan
las células endoteliales y provocan una respuesta inflamatoria sistémica.

Transmisión: La transmisión del tifus ocurre principalmente a través de la


picadura de artrópodos infectados, como piojos, pulgas o garrapatas. En
algunos casos, el tifus epidémico también puede transmitirse de persona
a persona a través de las heces de piojos infectados, que entran en
contacto con la piel a través de la abrasión de la misma. La prevención de
la infección se centra en evitar la exposición a los artrópodos vectores y
controlar su población.

Tratamiento: El tratamiento del tifus generalmente implica el uso de


antibióticos, como la doxiciclina o la azitromicina, durante un período de
tiempo específico según la gravedad de la enfermedad y el tipo de
bacteria involucrada. Además del tratamiento antibiótico, el manejo de los
síntomas, como la fiebre y el dolor, también es importante para la
recuperación del paciente.

Prevención: La prevención del tifus se centra en evitar la exposición a los


artrópodos vectores y tomar medidas para controlar su población. Esto
incluye el uso de repelentes de insectos, el control de plagas en áreas
endémicas y el lavado frecuente de la ropa de cama y la ropa en entornos
donde el tifus es endémico. Además, mantener una buena higiene
personal y evitar el contacto cercano con personas infectadas también
puede ayudar a prevenir la propagación de la enfermedad. (3)

II. Marco Conceptual

Microbiología: Comprender los conceptos básicos de la microbiología,


incluyendo la estructura, función y diversidad de bacterias como Brucella spp.,
Escherichia coli y especies de Rickettsia. Esto implica conocer sus
características bioquímicas, genéticas y fisiológicas, así como sus
interacciones con los huéspedes.

Patogenia: Entender los mecanismos por los cuales estas bacterias causan
enfermedad en humanos y animales. Esto incluye estudiar los factores de
virulencia, la invasión y la replicación bacteriana en los tejidos del hospedador,
así como las respuestas inmunes del hospedador.

Epidemiología: Conceptos relacionados con la epidemiología de


enfermedades infecciosas, incluyendo la transmisión, la distribución geográfica,
los factores de riesgo y los patrones de incidencia y prevalencia de la
brucelosis, la E. coli y el tifus. También implica comprender los ciclos de vida
de los agentes patógenos y sus vectores.

Diagnóstico y tratamiento: Conocimientos sobre los métodos de diagnóstico


clínico, de laboratorio y de imagenología utilizados para detectar y confirmar
estas enfermedades. Además, comprensión de los enfoques terapéuticos y de
manejo utilizados para tratar la brucelosis, la infección por E. coli y el tifus.

Prevención y control: Conceptos relacionados con las estrategias de


prevención y control de enfermedades infecciosas, incluyendo la vigilancia
epidemiológica, la vacunación, el control de vectores, la mejora de la higiene y
las prácticas de manipulación de alimentos, así como el uso prudente de
antibióticos.

Impacto en la salud pública: Entender el impacto de estas enfermedades en


la salud pública a nivel local, regional y global, incluyendo aspectos
socioeconómicos, sanitarios y ambientales. Esto implica evaluar los costos
asociados con la atención médica, la pérdida de productividad y los programas
de control de enfermedades. (3)

BIBLIOGRAFÍA
x

1. Bush LM. Brucelosis. [Online].; 2022. Available from: [Link]


pe/professional/enfermedades-infecciosas/bacilos-gramnegativos/brucelosis.

2. Sologuren C. La brucelosis también llamada fiebre malta o fiebre ondulante. [Online].; 2022.
Available from: [Link]
malta-o-fiebre-ondulante.

3. Hinrichsen S. Tifus: qué es, síntomas y tratamiento. [Online].; 2023. Available from:
[Link]

4. Saulu M. E Coli. [Online].; 2022. Available from: [Link]


conditions/e-coli/symptoms-causes/syc-20372058.

5. ONU. E. coli. [Online].; 2023. Available from: [Link]


sheets/detail/e-coli.

x
ANEXOS

Figura 1.

Fetos bovinos abortados infectados con Brucella abortus. A. Intenso depósito


de fibrina en la superficie pleural y pericardico, y líquido supurativo en la
cavidad torácica.

Figura 2. Manchas blancas en el parénquima pulmonar entre 0,1 mm y 0,5 mm


de diámetro, y fluido supurativo en la cavidad torácica por Brucella abortus.
Figura 3. Placenta mostrando zonas rojas de la región intercotiledonaria y
zonas bien delimitadas circunscritas amarillo pálido en la superficie
cotiledonaria por Brucella abortus.

Figura 4. Porcino lechón con diarrea suelta, acuosa, de color marrón claro,
sospecho que el agente causal es E. coli.
Figura 5. Esquema de la epidemiología de la enfermedad.

También podría gustarte