Agencia Especial Mapas 116
Mapas 116 154 Estación científica
universitaria
151 Barrio de Beberly Hills «Los policías se acercaron a la casa. Había
«Esta es otra redada, una más. casquillos en el suelo.
Eso piensa Quentin, aunque sabe que no es —Siete sesenta y dos. Vinieron con artillería.
verdad. Le quedan seis días para la jubilación. Gómez asintió a la frase de Herrero.
Lleva veinte años al frente de la unidad. —Supongo que el cártel trajo a ocho o diez con
Sus tres compañeros se acercan a la puerta. Vic cuernos de chivo. Los universitarios no tenían
y John por delante, y Steve por detrás. La ni una oportunidad.
sombra de la palmera no es suficiente para Los doce cadáveres, repartidos entre la casa y
quitarse las gafas de sol. Quentin grita: el pequeño lago, contaban esa misma historia.
—¡Policía, abra la puerta! —pero lo hace al Siempre supusieron que los científicos se
mismo tiempo que patea la puerta. Es hora de habían metido demasiado en la selva.»
una última fiesta.»
155 Estación de Servicio Las Vegas
152 Gomorra «El navajo seguía el rastro desde San Diego.
«Amin vive en el tercero. Es un edificio de Era uno de esos buscadores infatigables,
mierda, con un enlucido de yeso rosa y producto de una raza que había pasado siglos
ninguna concesión a la comodidad o el lujo. mirando al suelo, persiguiendo ciervos, lobos y
Pero ese era el barrio que Valerio había coyotes. Se paró en la estación de servicio en
construido: cimientos con más arena que mitad de la nada, como si supiera que su presa
cemento, varas de medio centímetro en el había parado allí. Así era. Su instinto no le
hormigón, en lugar de un centímetro, y unas engañaba. En el borde entre el asfalto y la
ventanas que jamás encajaban. Cecilio y tierra se agachó, examinando las rodadas que,
Angelo comprobaron sus armas y subieron a cientos, salían del lugar. Aunque pareciera
hacia el tercero. Amin llevaba dos semanas de imposible, ahora sabía que su presa había
retraso en el alquiler.» pasado por allí, en efecto, y que además le
llevaba dos horas de ventaja. Llegaría Las
153 Bosque de Kaasvyyk Vegas antes que él, y eso le puso de mal
«El gran cónclave de aquellos alienígenas pies humor.»
grandes gritaba y se agitaba, y parecía que
echarían a correr allí mismo. El caballero de la
156 Fragata Santa María
república escuchaba, mientras Cabano le «El nuevo modelo de fragata cortaba el mar
traducía aun idioma inteligible entre ambos. como una centella.
—Irán a la guerra —dijo Cabano. —Treinta y cinco nudos, comandante.
—¿Saben dónde se están metiendo? Era mucho más rápida que cualquiera de sus
—Es difícil saberlo. Son muy irascibles, pero competidoras. Y más maniobrable. Y los
lentos para la guerra. sistemas de radar y sónar permitían ver un
Parecía que Kaasvvyk entraría en la rebelión.» chapoteo a trescientas millas. Los americanos
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iban a rabiar durante años.» 159 Oasis de Bad Arran
157 La casa en Tesalónica «Los camellos salieron al galope un kilómetro
«La casa azul olía a yogur agrio y queso. El antes de llegar. Esos magníficos animales
agente dela Interpol escrutaba cada baldosa y llevaban casi un mes sin probar ni gota, y olían
cada grieta en la pared. Los niños tenían que la humedad en el aire. El teniente los dejó
estar aquí. El investigador golpeba con los correr y palmeó sus pantalones. Una nube de
nudillos cada superficie. polvo y arena lo envolvió. Preguntó al
—Tienen que estar aquí. sargento, confiado.
Cerró la puerta y se quedó en la oscuridad. Sus —¿Cuánto queda para la costa?
ojos se acostumbraron en un rato, y cogió una —Estaremos allí mañana, si no nos quedamos
vela sobre la mesa. La prendió con su zippo. La aquí más de lo necesario.
llama se movía. Siguió el movimiento de la El teniente sonrió. Los alemanes nunca se
vela hasta una de las pilastras. El humo de la esperarían que les atacaran por la espalda.»
llama se colaba por las junturas con la pared.
—Ya os tengo.» 160 Un día de playa
«No había duda de que era un día magnífico.
158 Motel en Nevada Un centenar de turistas tomaba el sol, se
«Las veinte habitaciones de El Ranger eran relajaba en los chiringuitos o se bañaban. No
peculiares. No tenían ventanas, excepto una había oleaje peligroso, el sol resplandecía sin
claraboya en el techo, y tampoco otra entrada quemar, no había viento y la arena se quedaba
que la puerta landford automática de un en su sitio. ¿Qué podía salir mal?
garaje. La respuesta no tardó mucho en llegar. Uno de
—¿Esto es normal? —preguntó Moreno. los chiringuitos ponía la música a todo
Carter respondió. volumen, haciendo que la gente se apartara.
—¿Que no haya ventanas, ni puertas? Sí. Estos Tres mexicanos, completamente borrachos,
sitios están hechos para traer a las amantes. gritaban obscenidades a la camarera. Llevaban
Nadie quiere que le vean desde fuera, y bebiendo desde hacía dos días, sin tener en
tampoco dejar el vehículo enfrente del motel. cuenta que ese hotel y su playa era familiares,
Pasemos a la seis. Allí están los cuerpos.» destinados a la tranquilidad, y no para el
deleite de unos borrachuzos con ganas de
pelea. El gerente suspiró y se quitó la camisa.
Esperaba que el tatuaje de las Fuerzas
Especiales fuera suficiente para espantarlos;
pero, por otra parte, deseaba que no fuera así,
y pudiera enseñarles modales.»