Santiago Velasco
ENTRE MUNDOS
ENTRE MUNDOS
Título original: Entre mundos
Editor original: Santiago Velasco Arias
Autor: Santiago Velasco Arias
Diseño de la portada: Sara Vaquiro Ocampo
PRÓLOGO
Entre mundos es una historia de una niña que
se muda a un pueblo, tratando de escapar de
los problemas de la ciudad, topándose con
problemas sobrenaturales que hay en su nueva
casa y los misterios que tiene a medida que va
experimentando aventuras perturbadoras.
Capítulo 1: El Viaje a Villa Sombra
El viento soplaba con suavidad entre los
árboles del bosque, acariciando las hojas con
un suave silencio. Era una brisa tímida que
apenas perturbaba la calma, pero que
anticipaba lo inminente. Era como Mary
recordaba, esas de muchas veces en que solía
jugar con sus amigos vecinos, corriendo por el
hermoso pasto, quien era el protagonista y la
esencia del parque de su barrio.
No podía soportar el dolor que le causaba
abandonar Cali, todo porque su padre Joel veía
en el cambio, la oportunidad de escapar del
caos de la ciudad brindándole a ella y a su
esposa una vida más tranquila y apacible.
Además, de que su trabajo le quedaría aún
más cerca de él pudiendo así estar más
tranquilo, aunque eso duraría muy poco.
Joel, su padre, quien era una persona muy
gentil, humilde, amoroso y muy protector con
su hija quería lo mejor para Mary y su esposa
Claudia.
La niña se aferraba al recuerdo de su vida en
Cali con nostalgia mientras la familia se
adentraba en el misterioso pueblo que, a
simple vista, parecía sacado de un cuento de
terror. Había un cartel gigante medio dañado al
lado de la carretera diciendo “Bienvenido a villa
Sombra”. Las casas antiguas y desgastadas se
alineaban a lo largo de las calles, como
guardianes silenciosos de secretos oscuros.
En el transcurso del viaje una niebla como un
velo fantasmal, se manifestaba sobre el pueblo,
envolviéndola en su abrazo etéreo. Las casas
desvanecidas por la distancia, transformadas
en sombras borrosas por la bruma. Cada paso
era como entrar en un mundo distinto, donde
los sonidos se atenuaban y los contornos se
desdibujaban.
Al entrar, Mary se asoma por la ventana del
carro y observa las casas, un poco solo el
pueblo, pensó, sin casi habitantes, y las
personas que apenas podía ver, los miraban de
una manera muy extraña; Mary empezaba a
tener un poco de miedo, el aspecto de Villa
Sombra no era lo que esperaba.
Llegan a la casa en la que se establecerían,
era una mansión antigua y majestuosa que se
alzaba en el corazón del pueblo. Desde el
momento en que cruzaron el umbral de la
puerta principal, un escalofrío recorrió la
espalda de la familia. Las paredes parecían
susurrar secretos ancestrales y los suelos
crujían con el peso de la historia. Su fachada
imponente parecía esconder historias olvidadas
en cada rincón. Pero lo que desconocían era
que esta casa albergaba secretos mucho más
oscuros que cualquier historia de fantasmas
que hubieran escuchado antes.
Capítulo 2: Misterio
Eran las 10:17 de la noche, y la familia cansada
de acomodar todas sus cosas e instalarse.
Mientras Mary tomaba una pequeña siesta,
Claudia preparaba la cena, de repente escucha
2 golpes en la puerta y decide ir a revisar quién
es:
- Buenas noches, mucho gusto soy Ulises
¿ustedes son los nuevos de este lugar no?
- Sí, mucho gusto soy Claudia, mi familia y yo
acabamos de instalarnos, nos faltan algunas
cosas, pero nos llegan el domingo, ¿Y tú vives
por acá?
- Sí, voy a ser su vecino. Vivo en la esquina,
aquella casa de las vallas amarillas.
Claudia abrió por completo la pesada puerta de
madera y extendió una invitación silenciosa al
sujeto, quien parecía dudar ante el umbral. Su
voz, al pronunciar las palabras "Bienvenido
seas, pasa" sonó frágil y llena de
incertidumbre, como si temiera las respuestas
que podría encontrar en el interior de la casa.
En su mirada se leía un miedo profundo, como
si hubiera presenciado el lado oscuro de ese
lugar o hubiera experimentado su propia
historia dentro de esas paredes.
La casa, en su silencio, parecía cargar con
secretos ocultos y susurros del pasado. La
presencia de algo inquietante flotaba en el aire,
como un eco de antiguos traumas que se
negaban a desvanecerse.
El sujeto, al adentrarse en la casa, lo hacía con
el peso de un conocimiento no compartido,
como si estuviera decidido a proteger a Claudia
de la verdad perturbadora que guardaba la
casa, pero sabía que no valdría la pena
contarles la oscura verdad de aquella casa, era
como si ya estuvieran destinados a lo que les
fuese pasar; pero, ¿qué le deparará el futuro a
esta familia y por qué el sujeto se encuentra tan
angustiado y preocupado por esta familia?
A medida que avanzaban por los pasillos
sombríos y las habitaciones llenas de sombras,
el sujeto mantenía su inquietud en silencio,
como si temiera que las palabras pronunciadas
pudieran desencadenar el terror que yacía en
el corazón de la casa. Claudia, ajena a los
oscuros secretos que envolvían la casa, se
adentraba en un misterio que solo el sujeto
parecía conocer en su totalidad, y su temor
creaba una atmósfera de suspenso que
envolvía a ambos en un abrazo perturbador.
A medida que recorrían las habitaciones,
Claudia no pudo evitar sentir una intriga y
curiosidad. Era como si el sujeto conociera
secretos que estaban fuera de su alcance, y su
silencio solo disimulaba lo que yacía oculto en
esa casa.
Fue en ese momento que Joel, el esposo de
Claudia, apareció en el pasillo. Su presencia
calmó un poco la tensión en el ambiente, pero
su mirada se cruzó con la de Ulises y captó la
inquietud en sus ojos.
Joel intentó preguntarle al sujeto sobre la casa,
pero en lugar de compartir detalles, Ulises
respondía con frialdad y evasión. Su actitud se
volvía cada vez más misteriosa, nada más que
pensar de lo extraño que era este sujeto, su
comportamiento, como si estuviera decidido a
mantener en secreto los eventos perturbadores
que habían ocurrido en esa casa.
Cuando Joel preguntó directamente sobre lo
que sabía
- ¿Y sabes algún secreto sobre la casa?
Ulises simplemente inclinó la cabeza
suavemente y respondió en un tono bajo
- Secretos cualquiera de toda casa Joel, cada
una tiene una historia diferente – dijo Ulises
intentando cortar la pregunta.
- ¿Qué secretos? – preguntó Joel
Ulises sintiéndose un poco acosado se vio
obligado a liberarse de la pesadilla que lo
intrigaba y decir acerca de la historia de la
pequeña mansión, aunque no todo en su
totalidad.
- El que mandó a construir esta casa en 1953
era un hombre con mucho dinero su nombre
era Nathan Spinetta quien vivía con su familia,
una familia muy extraña y misteriosa e incluso
él, la mayoría de ellos tenían problemas
psicológicos. Es como lo recuerda la gente.
La revelación de Ulises sobre la historia de la
casa y la familia Spinetta dejó a Claudia y Joel
asombrados. La mención de problemas de
salud mental en la familia aumentó el misterio
que rodeaba la casa. Claudia estaba cada vez
más ansiosa por conocer más detalles,
Mientras que Joel mostraba dudas, pero un
poco interés.
- ¿Qué pasó con la familia de Spinetta? -
preguntó Claudia, esperando obtener más
información.
Ulises, sin embargo, pareció evadir la pregunta.
Miró su reloj y dijo con un tono apresurado:
- Ya se hace tarde, y ustedes deben estar
cansados después de un largo día. Deberían
descansar y disfrutar de su nueva casa. –
Sonrió Ulises con una leve sonrisa tímida.
Claudia notó la evasión de Ulises, pero decidió
no presionar más en ese momento. Sabía que
escondía algo más, pero también era
consciente de que no obtendría todas las
respuestas de Ulises en ese momento.
- Tienes razón, Ulises. Estamos agotados.
Gracias por pasarte a saludar -respondió
Claudia, tratando de mantener una sonrisa
amigable a pesar de la intriga que la consumía.
Ulises se dirigió hacia la puerta diciendo
- Si alguna vez necesiten ayuda no duden en
llamarme. Intentaré ayudarlos en lo que pueda
-dijo antes de despedirse y salir por la puerta,
dejando a Claudia y Joel solos en la casa llena
intriga, algo que luego no les dieron mucha
importancia.
Capítulo 3: Conexión
El amanecer se aparecía sobre el pequeño
pueblo con una sombría que contrastaba con la
esperanza, que generalmente acompañaba a la
llegada del nuevo día. La luz del sol apenas se
atrevía a asomar entre las densas nubes grises
que cubrían el cielo, arrojando un tono oscuro y
opaco sobre las calles de Villa Sombra. Las
casas, con sus ventanas cerradas y cortinas
bajas, parecían mantener un silencio inusual,
como si el mundo entero estuviera esperando
en suspenso algún acontecimiento pronto.
Los habitantes del pueblo salían de sus
hogares con cautela, envueltos en abrigos y
bufandas a pesar de la temporada de verano.
Las miradas inquietas se cruzaban en las calles
mientras la brisa fría soplaba con suavidad. El
canto de los pájaros estaba notablemente
ausente, como si incluso la naturaleza
compartiera la sensación de inquietud que se
apoderaba del lugar.
Empezando el primer día, Mary, la niña de 10
años a quien no le convencía mucho la casa se
despertó temprano debido a la curiosidad de
recorrer la casa por completo. Aunque estaba
rodeada por las cajas que aún no había
desempacado, decidió aventurarse afuera. Con
su curiosidad infantil, caminó por los pasillos
silenciosamente, mientras sus padres dormían,
observando las paredes de las habitaciones.
Cada habitación parecía ocultar secretos en
sus paredes.
Mientras exploraba, Mary notó una pequeña
puerta que se internaba en las escaleras de
atrás. Intrigada, intentó abrir, pero estaba
cerrada. Recordó el capítulo 142 de su serie
favorita de televisión, donde uno de los
personajes encuentra la llave debajo del tapete.
La niña encuentra la llave debajo del tapete
justo como lo recordó. Al insertar la llave, abre
la puerta, era una habitación con muchos
dibujos muy extraños, las pareces rayadas y
empolvadas, encuentra una manta roja
arrojada en el suelo, la niña al levantar la
manta observa un pentagrama invertido con
velas acabadas, al ver esto Mary piensa que es
un tipo de juego, se preguntaría ¿Por qué
habrían escondido este juego en esta
habitación?
Allí, en el centro de la habitación, descubrió
una antigua piedra cubierta de musgo y
símbolos misteriosos tallados en ella. Un
escalofrío recorrió su espalda, pero su
curiosidad la impulsó a tocarla. En un corto
momento, un destello fugaz de luz iluminó los
símbolos, y Mary sintió una conexión
inexplicable.
Una oleada de imágenes y sensaciones la
inundó. Vio antiguas civilizaciones, rituales
misteriosos y lugares que nunca había visto
antes. Escuchó voces susurrantes en un idioma
desconocido que resonaban en su mente. Mary
se quedó mirando fijamente la piedra, sintiendo
una extraña energía proceder de ella. Los
símbolos tallados parecían antiguos y
enigmáticos, como si contuvieran secretos
ancestrales. No podía apartar la mirada de
ellos, y un sentimiento de asombro la invadió
por completo.
La conexión era intensa y sobrecogedora,
como si estuviera experimentando la historia de
la piedra. Mary sintió que estaba siendo
arrastrada a un mundo de secretos olvidados y
misterios sin resolver.
Mientras tanto, la niña escucha a sus padres
levantarse, y decide tapar el pentagrama con la
manta, encierra la habitación con llave y guarda
la llave en el bolsillo de su pijama. Sabía que
debía mantener a salvo ese secreto, al menos
hasta que pudiera entender lo que había
encontrado. Los sonidos de los pasos se
acercaban cada vez más, y la niña sabía que
no podía permitir que sus padres descubrieran
lo que había descubierto.
Capítulo 4: Visiones
Los días pasaron en Villa Sombra y la casa,
con sus secretos ocultos, seguía siendo un
enigma para la familia de Mary. Aunque al
principio Claudia y Joel habían tratado de
adaptarse a su nuevo hogar, comenzaron a
notar cosas extrañas que no podían explicar.
La presencia en la casa se volvía cada vez más
opresiva, como si estuviera cargada de una
energía oscura y perturbadora.
Claudia había notado que Mary se comportaba
de manera diferente desde que habían llegado
a la casa. La niña parecía ausente a veces,
como si estuviera perdida en sus
pensamientos. Había ocasiones en las que
Mary miraba fijamente a un punto vacío en la
habitación y murmuraba palabras
incomprensibles. Claudia pensó que estos
comportamientos serían gracias a la tensión de
la mudanza, pero pronto comenzó a
preocuparse por la extraña actitud de su hija.
Una noche, mientras Joel y Claudia estaban en
la sala viendo televisión, Mary se quedó sola en
su habitación. La niña se encontraba en la
cama, mirando fijamente la piedra cubierta de
musgo que había descubierto en la habitación
secreta.
La había sacado de la habitación secreta, pues
para sus padres era un simple mini sótano
donde guardaban escobas y trapeadores.
Investigaba los símbolos tallados en la piedra y
trataba de entender la conexión inexplicable
que sentía con ella.
De repente, la habitación se llenó de un frío
intenso y el aire se volvió pesado. Mary sintió
una presencia en la habitación, como si alguien
la estuviera observando. Se levantó de la cama
y miró a su alrededor, pero no había nadie más
en la habitación. Sin embargo, los símbolos
tallados en la piedra comenzaron a brillar con
una luz leve.
Mary sintió un escalofrío mientras se acercaba
levemente a la piedra. Extendió la mano y tocó
los símbolos, y en ese momento, la habitación
se llenó de una luz deslumbrante. La niña se
sintió arrastrada hacia un remolino
sensaciones, como si estuviera siendo
transportada a otro mundo.
En ese mundo de sueños y sombras, Mary se
encontró en un lugar extraño y desolado. A su
alrededor, había figuras fantasmales que
parecían estar atrapadas en un estado de
tormento eterno. Sus rostros estaban
distorsionados por la tristeza y el sufrimiento, y
emitían gemidos insoportables.
La niña viendo imagen a imagen comenzó a
caminar entre las almas perdidas, sintiendo una
profunda tristeza y compasión por ellas.
Algunas de las figuras intentaban comunicarse
con ella por medio de susurros que rompían el
silencio. Mary se dio cuenta de que estaba en
un lugar donde las almas atormentadas
buscaban ayuda y redención.
Mary pensó que la causa de ese mundo tan
trágico y espeluznante tenían que ver con el
oscuro pasado de aquella casa en la que se
habían mudado, desde el primer día que ella
entró tuvo la sensación de algo extraño adentro
de la casa.
Mientras tanto, en el mundo real, Claudia y Joel
comenzaron a notar cambios en el
comportamiento de Mary. La niña parecía estar
distante y ausente, como si estuviera en otro
lugar. Hablaba en voz baja consigo misma y a
menudo parecía estar conversando con alguien
invisible. Claudia se preocupó por la salud
mental de su hija creyendo que la habría
afectado la mudanza a su nueva casa, sin
embargo, pensaba llevarla a ver a un
psicólogo.
Aunque, Mary no compartió sus experiencias
en el mundo de los sueños con sus padres.
Temía que pensarían que estaba loca o que no
la entenderían. En cambio, continuó explorando
ese mundo enigmático por su cuenta,
buscando respuestas y tratando de ayudar a
las almas perdidas que encontraba en su
camino.
La vida en Villa Sombra se volvía cada vez más
inquietante para la familia de Mary. Las
visiones de la niña se volvían más intensos, y
la casa revelaba sus secretos oscuros de
manera implacable. La familia estaba atrapada
en un mundo de misterios y pesadillas, sin
saber qué peligros acechaban en las sombras
de ese pueblo sombrío. La historia de Mary y
su familia estaba lejos de ser una mudanza
normal y se adentraba en un oscuro viaje hacia
lo desconocido.
Capítulo 5: Acto paranormal
Era el quinto día después de haberse
establecido en Villa Sombra, y la casa de la
familia seguía siendo un lugar donde los
fenómenos paranormales se habían vuelto
cada vez más frecuentes y perturbadores.
Claudia y Mary estaban en casa, mientras Joel
estaba en el trabajo. Claudia se ocupaba de las
tareas domésticas, intentando mantener una
apariencia de normalidad en medio de la
creciente extrañeza que rodeaba su nuevo
hogar. Mary, por otro lado, se encontraba en la
sala de estar, viendo televisión y tratando de
distraerse de las experiencias inquietantes que
había tenido.
Mientras Mary miraba la televisión con
atención, una silla en la habitación cercana
comenzó a moverse lentamente por sí sola. Un
escalofrío recorrió la espalda de la niña
mientras observaba el inquietante espectáculo.
La silla se deslizaba por el suelo de madera
con un crujido suave pero perturbador, como si
estuviera siendo movida por una mano
invisible.
Claudia, que estaba en la cocina, escuchó el
crujido y el movimiento de la silla y se apresuró
a entrar en la sala de estar. Sus ojos se
abrieron con asombro cuando vio la silla
moviéndose sin explicación aparente.
- ¡Mary! ¿Has estado moviendo esa silla? -
preguntó Claudia, tratando de ocultar su propia
inquietud.
- No, mamá. No he tocado la silla. Estaba
viendo la televisión. -respondió Mary,
visiblemente asustada.
Claudia se acercó a la silla y la detuvo con las
manos temblorosas. Miró a su alrededor,
buscando alguna explicación lógica, pero no
encontró nada que pudiera explicar el extraño
suceso.
Mientras tanto, en la habitación de Mary, se
escuchaban pasos suaves y susurros
incomprensibles. La niña sintió un vacío en su
estómago cuando escuchó los pasos acercarse
cada vez más. Sabía que no podía quedarse
quieta y decidió enfrentar lo desconocido.
Con valentía, Mary se levantó y se dirigió hacia
su habitación. Cuando entró, la temperatura en
la habitación pareció caer drásticamente, y una
sensación de opresión la envolvió. La piedra
cubierta de musgo estaba en el centro de la
habitación, y los símbolos tallados en ella
brillaban con una intensidad sobrenatural.
Los pasos y los susurros se hacían cada vez
más fuertes, como si algo o alguien se
aproximara. Mary sintió una presencia oscura y
amenazante a su alrededor. Se armó de valor y
miró fijamente la piedra, como si buscara
respuestas en sus misteriosos símbolos.
En ese momento, una sombra oscura comenzó
a tomar forma en la habitación. Era una figura
negra y fantasmal que se movía con gracia y
malevolencia, surgía de las sombras como una
pesadilla encarnada, una distorsión agresiva de
la realidad misma.
Su cuerpo era un remolino de oscuridad que
parecía destruir la luz a su alrededor, un
enredo de extremidades contorsionadas que se
estiraban de manera inhumana. Su piel,
horrorosa, parecía estar hirviendo por una
tormentosa eternidad, era como si las llamas
del mismo infierno hubieran consumido su piel.
Apenas se notaba el vapor que salía de sus
poros. Sus huesos y espinas óseas se
asomaban asquerosamente bajo su piel
ardiente, rompiendo su superficie de manera
afilada. Cada parte del cuerpo terminaba en
afiladas garras de pesadilla que se abrían en
un abanico de huesos rotos.
Miraba a Mary con sus ojos brillantes, tenía sus
pupilas como si estuvieran hechas de mercurio,
un color plateado y brillante. Tenía un olor
nauseabundo de carne en descomposición y
azufre que rodeaba su presencia, llenando el
aire contaminado, que parecía penetrar en los
pulmones de Mary.
- ¿Quién…? -Intentando preguntar Mary con
voz temblorosa. La cual, no le salían las
palabras por lo que contemplaba.
La figura no respondió con palabras, pero
emitió un susurro escalofriante. Los susurros
eran incomprensibles, pero llevaban consigo
una conexión con la niña. La figura extendió
una de sus horrendas manos hacia ella. La
niña retrocedió, temerosa de lo que pudiera
suceder a continuación.
Mientras tanto, Claudia, quien aún estaba en la
sala de estar, corrió hacia la puerta de la
habitación. En ese mismo instante la figura
desaparece y los símbolos de la piedra dejan
de brillar intensamente. Claudia entra a la
habitación a abrazar a Mary, quien por la
presencia de aquella figura queda perturbada y
traumada.
- ¡Había alguien en mi cuarto, mamá! -Gritó
Mary asustada mientras le salían las lágrimas
una por una.
La habitación estaba llena de una oscuridad y
la presencia maldita parecía dispuesta a atacar.
Mary quedó temblando en la habitación,
sintiendo el frío y la tensión que se había
apoderado de la casa. Sabía que algo malo
habitaba en ella y dentro de la casa. Claudia
decidida a descubrir lo que verdaderamente le
pasaba a Mary.
Capítulo 6: El Bosque de los Lamentos
Era una noche tranquila en la casa de la familia
en Villa Sombra. Mary, después de un día lleno
de acontecimientos inquietantes, se había
retirado a su habitación para descansar. La
niña se acurrucó bajo las sábanas y cerró los
ojos, esperando encontrar refugio en el mundo
de los sueños.
Sin embargo, esta vez, cuando Mary cayó en
un profundo sueño, se encontró en un lugar
completamente diferente, un lugar que no
podía ser explicado por la lógica ni la razón.
Cuando abrió los ojos, se dio cuenta de que ya
no estaba en su cama en Villa Sombra, sino en
medio de un bosque desconocido y misterioso.
Este mundo estaba cubierto por una densa
niebla, donde los árboles retorcidos se alzaban
como sombras inquietantes que parecían tocar
el cielo. Los árboles susurraban secretos
incomprensibles mientras la niebla se movía y
se retorcía como serpientes en el suelo. El aire
estaba cargado de una energía oscura y
opresiva que hizo que Mary sintiera un
profundo temor.
Las sombras de criaturas acechaban entre los
árboles, sus ojos brillaban en la oscuridad.
Mary podía sentir sus miradas fijas en ella,
observándola desde las sombras con una
intensidad inquietante. No podía distinguir sus
formas ni sus rostros, pero sabía que no
estaban solos en ese lugar extraño.
La niña comenzó a caminar lentamente entre
los árboles, su corazón latía con fuerza
mientras trataba de comprender dónde se
encontraba y cómo había llegado allí. Cada
paso que daba parecía llevarla más
profundamente en el bosque de pesadilla, y la
niebla se cerraba a su alrededor como un
abrazo frío y húmedo.
A medida que avanzaba, los susurros de los
árboles se volvían más intensos, como si
estuvieran tratando de comunicarle algo. Mary
escuchó palabras y frases incomprensibles en
un idioma antiguo y siniestro. Las sombras de
las criaturas se movían más cerca, sus ojos
brillantes llenos de curiosidad y malicia.
Las criaturas muertas esparcidas por el paisaje
desolado, sus cuerpos descompuestos y
mutilados presentaban un espectáculo
macabro. Sus pieles, alguna vez
resplandecientes con colores vibrantes, ahora
estaban descoloridas y desgarradas, revelando
la carne pálida y putrefacta debajo. Los ojos,
una vez llenos de vida y curiosidad, eran ahora
órbitas vacías y sin brillo que parecían mirar
hacia la eternidad con una expresión de
condena.
Los huesos rotos y descarnados se asomaban
a través de la carne descompuesta, como si las
criaturas hubieran sido víctimas de una
carnicería brutal. Sus extremidades retorcidas y
contorsionadas estaban congeladas en poses
de agonía, con garras y garrapatas todavía
extendidas en un último gesto de lucha inútil.
La descomposición había hecho estragos en
sus cuerpos, dejando un rastro de viscosidad y
mal olor que impregnaba el aire.
Las criaturas muertas parecían haber tenido
una muerte violenta y despiadada, muchas de
ellas se lamentaban en el oscuro bosque.
Algunas tenían marcas de mordiscos y
arañazos, como si hubieran sido presas de
depredadores implacables. Otras presentaban
signos de quemaduras y abrasiones, como si
hubieran sido víctimas de un fuego infernal. Era
un paisaje de pesadilla, un recordatorio de la
crueldad del mundo en el que habitaban estas
criaturas antes de encontrar su trágico final.
Sus cuerpos mutilados contaban una historia
de horror y sufrimiento que resonaba en el
corazón.
De repente, Mary se dio cuenta de que no
estaba sola en este mundo inexplicable. Una
figura se alzaba en la distancia, una figura que
parecía a la que encontró en su habitación. Su
rostro estaba oculto por las sombras, pero su
presencia emitía una sensación de peligro.
La figura se acercó lentamente a Mary, y se da
cuenta que es la misma figura que encontró en
su cuarto. La niña sintió un aterrorizada
mientras la figura se detenía frente a ella.
Aunque no podía ver el rostro de la figura,
sabía que estaba siendo observada con
atención.
- ¿Quién eres? ¿Dónde estoy? -preguntó Mary
con voz temblorosa.
La figura no respondió con palabras, pero
extendió otra vez su mano pálida y fría hacia
Mary. La niña sintió una fuerza invisible que la
atrajo hacia la figura, como si estuviera siendo
arrastrada por una corriente invisible.
Antes de que Mary pudiera reaccionar, se
encontró siendo absorbida por la figura y la
niebla que la rodeaba. La realidad se
distorsionaba a su alrededor, y la sensación de
caer en un abismo sin fin la envolvió.
Mary estaba atrapada en un mundo
inexplicable y aterrador, donde las sombras y
los secretos acechaban en cada rincón.
Mientras la niebla se cerraba a su alrededor y
la figura misteriosa la arrastraba más
profundamente en la pesadilla, la niña sabía
que tendría que descubrir la verdad detrás de
este mundo de pesadillas y encontrar una
manera de regresar a casa, a su familia y a la
seguridad que había perdido en Villa Sombra.
Mientras Mary era arrastrada más
profundamente en este sueño, las sombras del
bosque parecían cobrar vida propia. Susurros
incomprensibles y aullidos de criaturas
invisibles resonaban en sus oídos, haciendo
que su corazón latiera con aún más fuerte.
Cada paso que daba parecía llevarla más lejos
de la realidad que conocía, sumiéndola en una
pesadilla interminable.
La figura misteriosa que la guiaba no emitía ni
un solo sonido, pero su presencia mostraba
mucha maldad. Mary se preguntaba si esta
figura era la causa de su extraña travesía o si
era simplemente otro espectro atrapado en
este mundo retorcido.
A medida que avanzaban, el bosque se volvía
aún más opresivo. Los árboles parecían
retorcerse, gemir y lamentarse, como si
estuvieran sufriendo en silencio bajo el peso de
una maldición antigua. La niebla se volvía más
espesa y viscosa, envolviendo a Mary como un
sudario funerario, dificultando su visión y su
respiración.
En la distancia, Mary pudo observar destellos
de luz intermitentes, como si hubiera una salida
en algún lugar del bosque de pesadilla. Una
pequeña chispa de esperanza se encendió en
su interior mientras se esforzaba por llegar a
esa fuente de luz que podría llevarla de vuelta
a casa.
Pero a medida que se acercaba a la luz, la
figura misteriosa se interpuso en su camino,
bloqueando su escape. Mary se encontró
atrapada sin saber en quién confiar ni cómo
podría regresar despierta de un salto asustada.
Capítulo 7: El Río de las Almas Perdidas
Al día siguiente, después de aquel misterioso
encuentro en el bosque, en el día 7 de estar en
la casa, la casa había estado tranquilo pero en
realidad las cosas empeoraban en los sueños
de Mary.
Era de noche y la niña se sumió en un sueño
profundo. En su sueño, se encontraba de pie
junto a un río desconocido, un río que no había
visto nunca antes. Era el río de las almas
perdidas. Un río oscuro y turbulento que fluía
sin fin hacia lo desconocido. En la superficie,
rostros angustiados surgían y desaparecían en
el agua, buscando desesperadamente algo que
nunca encontrarían.
La niña miraba con asombro mientras el río
arrastraba a esas almas perdidas, atrapadas en
un ciclo interminable de tormento. Sus ojos se
llenaron de lágrimas al ver el sufrimiento en sus
rostros, rostros que parecían tan familiares,
pero al mismo tiempo tan distantes.
Ella sintió que algo la llamaba desde el interior
del río, una voz que le decía que debía hacer
algo para ayudar a esas almas atormentadas.
Con valentía, extendió la mano hacia el agua
oscura y turbulenta, tratando de tocar una de
las almas que luchaban por salir de su prisión
acuática.
Pero justo cuando estaba a punto de hacer
contacto, un remolino de agua la envolvió y la
arrastró hacia las profundidades del río. La niña
se hundió en las aguas frías y oscuras,
sintiendo que su cuerpo se volvía liviano como
una pluma y que su mente se llenaba de
visiones y susurros de las almas perdidas.
En medio de ese caos acuático, la niña
comenzó a comprender que el río no solo era
un lugar de sufrimiento, sino también un lugar
de redención. Las almas perdidas necesitaban
ayuda para encontrar la paz, y ella sentía que
hacía parte de aquel mundo, sentía que debía
estar ahí para ellos en un mundo tan caótico y
perturbador.
Con determinación, la niña luchó contra la
corriente y nadó hacia la superficie. Despertó
de su sueño con una sensación de urgencia y
propósito. Según, como recordaba en el sueño
del bosque, a medida que la niña siguió el
susurro de las plantas y llegó a un punto en el
bosque. En el centro del aquel, vio una piedra
grande y antigua con inscripciones talladas en
ella. Los símbolos en la piedra le parecían
similares a los que había visto en la piedra
cubierta de musgo en su habitación en Villa
Sombra.
Mary se acercó a la piedra y tocó los símbolos
con sus dedos. En ese momento, una oleada
de imágenes y sensaciones la inundó
nuevamente. Vio escenas de un antiguo ritual
en el que las criaturas del bosque habían
convocado a una figura oscura y malévola. La
figura estaba vinculada a la piedra y había sido
encerrada en el otro mundo como castigo por
sus acciones maliciosas.
Mary comprendió que esta piedra tenía el
poder de conectar los dos mundos y que ella
había sido arrastrada al bosque de pesadillas y
al río de las almas perdidas a través de ella.
También comprendió que la figura misteriosa
que la había guiado en el otro mundo tenía
alguna conexión con este oscuro ser y que
había estado tratando de usarla para liberarse.
Con esta nueva comprensión, Mary sabía lo
que debía hacer. Debía encontrar una manera
de cerrar el portal entre los dos mundos y evitar
que la figura misteriosa causara más daño.
Pero primero, debía encontrar la manera de
regresar a Villa Sombra y reunirse con su
familia.
Mientras Mary seguía explorando en los
sueños en busca de respuestas, sabía que su
viaje estaba lejos de haber terminado. Estaba
decidida a enfrentar los peligros y misterios que
se venían y a encontrar una manera de
terminar toda esta maldición.
Capítulo 8: El jardín de las mariposas de
Sangre
La niña volvió a sumergirse en un sueño
profundo, pero esta vez no era el río lo que la
esperaba en su mundo creativo. En cambio, se
encontró en un lugar mucho más inquietante y
perturbador, un jardín de las mariposas de
sangre.
El aire estaba pesado con un olor metálico y
opresivo. A medida que la niña avanzaba por
este macabro jardín, notó que las flores no eran
como ninguna otra que hubiera visto antes.
Eran de un color rojo oscuro, casi negro, y sus
pétalos goteaban una sustancia viscosa que
parecía sangre fresca.
Las mariposas, por otro lado, eran grotescas y
aterradoras. En lugar de las hermosas y
coloridas mariposas que la niña había
admirado en el mundo real, estas criaturas eran
de un negro profundo, con alas que se
desgarraban y goteaban un líquido rojo oscuro
que se asemejaba a la sangre. Sus ojos eran
vacíos y sin vida, y sus aleteos producían un
sonido siniestro que llenaba el aire, parecían
estar atrapadas en un sufrimiento eterno.
El jardín estaba lleno de susurros
incomprensibles que parecían emanar de las
flores y las mariposas mismas. Cada paso que
daba la niña parecía hacer que el suelo
resonara como si estuviera pisando sobre
corazones latiendo en la tierra.
A medida que avanzaba, notó algo aún más
espeluznante; en el centro del jardín se alzaba
un árbol retorcido y oscuro, con ramas que se
retorcían como manos tratando de alcanzarla.
En las ramas del árbol, en lugar de hojas,
colgaban mariposas inmóviles, como si
hubieran sido empaladas y colocadas allí como
decoraciones de navidad que se ponen en el
árbol. Pero notó algo más, la misma figura que
vio en aquella habitación estaba sentada en el
árbol, solo que esta vez tenía algo nuevo,
mariposas torturadas y muertas utilizándolas
como pulseras y collares. Sentado en un
columpio, hecha de mariposas de sangre,
mientras se derramaba la sangre que ellas
producían, se formaba un charco inmenso,
sangre de mariposa, sangre de almas
torturadas y violadas.
La niña sintió un miedo paralizante mientras
exploraba este tétrico jardín. Las mariposas de
sangre revoloteaban a su alrededor, emitiendo
sus siniestros zumbidos, y las flores parecían
seguirla con sus miradas vacías.
Finalmente, la niña se despertó, con el corazón
latiendo con fuerza y sudor frío en su frente. El
Jardín de las Mariposas de Sangre había
dejado una impresión tan aterradora en su
mente que sabía que debía descubrir su
significado y su relación con el enigmático
mundo que la rodeaba.
Capítulo 9: El laberinto de los gemidos
Mary se sumergió en un nuevo sueño, y esta
vez la pesadilla alcanzó un nivel de
perturbación que superó cualquier cosa que
hubiera experimentado antes. Estaba atrapada
en un laberinto de gemidos.
En este mundo surreal y aterrador, Mary se
encontró en un oscuro laberinto de pasillos
retorcidos y sin fin. Las paredes parecían estar
hechas de sombras mismas, y una opresiva
oscuridad rodeaba cada rincón. El aire estaba
impregnado de susurros lastimeros y gemidos
que parecían surgir de las mismas paredes,
como si el laberinto estuviera vivo y sufriendo.
A medida que Mary avanzaba, las paredes del
laberinto parecían moverse, cambiando
constantemente el camino ante ella. Los
pasillos se estiraban y se retorcían de manera
imposible, como si el propio laberinto intentara
confundirla y atraparla en su abrazo oscuro.
Cada vez que creía encontrar una salida, esta
se desvanecía en una maraña de sombras,
obligándola a retroceder y buscar otro camino.
Las voces lastimeras y los gemidos se
intensificaban a medida que Mary continuaba
su desesperada búsqueda de una salida. A
veces, las sombras parecían tomar formas
monstruosas que se alzaban amenazantes
ante ella, solo para disolverse en la oscuridad
antes de que pudiera reaccionar.
Mary sentía una opresión en el pecho, una
sensación de desesperación abrumadora que
la hacía temer que nunca encontraría la salida
de este macabro laberinto. Cada grito y susurro
parecía una acusación, como si el propio
laberinto la culpara por estar atrapada en su
tortuosa red de pasillos.
Finalmente, la figura que tanto la persiguió
aparece detrás de ella, mientras ella intenta
correr la figura la persigue, entra en pánico y se
cae, observa a la figura acercarse a ella
lentamente, su rostro, sus manos, su cuerpo
repugnante. La niña quería despertar de una
vez por todas, pero no podía, se sentía
atrapada por la figura.
Con cada paso lento y tortuoso que la figura
daba hacia la niña, el miedo se apoderaba aún
más de ella. Las lágrimas se agolpaban en sus
ojos mientras rogaba en silencio por una salida
de esta pesadilla interminable.
De repente, en medio de su terror, un rayo de
valentía emergió de lo más profundo de su ser.
Se obligó a sí misma a levantar la cabeza y
mirar fijamente a la figura repugnante que se
acercaba.
Se levanta y sigue corriendo, hasta que llega el
fin del laberinto, ¿es este el fin? Se pregunta la
niña mientras es acorralada por la figura, en un
momento de silencio. Respiró agitadamente,
con los ojos llenos de terror. La figura se
acercó lentamente, su presencia llenando el
espacio con un peligro. La niña se sintió
atrapada, sin salida.
Justo cuando las paredes del laberinto
parecían estar a punto de aplastarla, la niña
sintió un cálido y suave toque en la mejilla. Su
corazón latía con fuerza, pero esta vez no era
de miedo, sino de alivio. Abrió los ojos y se
encontró mirando el rostro amoroso de su
madre.
"Mary, ¿qué estás haciendo aquí?", preguntó
su madre con preocupación en sus ojos.
Mientras en el mundo real, los padres de la
Mary comenzaron a preocuparse. Habían
notado que su hija no se levantaba de la cama
y decidieron entrar a su habitación. Al verla
inmóvil, la madre la sacudió suavemente.
"¡Mary, despierta!".
La niña finalmente logró emitir un débil gemido,
y en su sueño, luchaba por moverse. Sus
padres, ahora completamente alarmados, la
sacaron de la cama y la abrazaron con amor y
alivio.
La pesadilla de Mary había sido interrumpida
por la presencia de su madre, pero la tensión
en la casa solo estaba comenzando a
intensificarse. Sus padres, preocupados por su
estado, llamaron a Ulises, su vecino. Ulises
accedió a acudir de inmediato, ya que estaba
intrigado por los misterios que rodeaban a la
familia.
Al llegar a la casa, Ulises notó la atmósfera
cargada de ansiedad. Los padres de Mary lo
llevaron rápidamente a la habitación de su hija.
Mary estaba todavía en su pesadilla, sin
despertar.
De repente escuchan ruidos en aquella
habitación que Mary había encontrado. Joel
habría encontrado una llave en el bolsillo de la
pijama de Mary. Mientras revisaban de donde
provenía el ruido decidieron abrir la puerta con
la llave. Era impactante lo que podían
contemplar, un revuelto de cosas, entre ellas la
manta roja que cubría el pentagrama invertido y
la piedra que, a su vez, sus símbolos brillaban
con gran intensidad.
Los padres de Mary y Ulises impresionados,
horrorizados y con el corazón a mil.
Observando todos los dibujos y velas negras
que se presentaban en la habitación, las
paredes rayadas, con la típica burla a Jesús. La
cruz invertida, y otros dibujos más.
Ulises agarra un libro que se encontraba en un
rincón debajo de toda una montonera de
mantas, un libro de la magia negra y rituales
satánicos. El hallazgo del libro de magia negra
y rituales satánicos en la habitación secreta de
la casa llenó de horror a todos los presentes.
Las palabras impías y las imágenes
perturbadoras en las páginas del libro dejaron
en claro que la familia Spinetta había estado
involucrada en prácticas oscuras y peligrosas
durante generaciones.
Mientras Ulises examinaba el libro, sus ojos se
posaron en un pasaje en particular. Decía que
aquel que tocara la piedra de musgo estaría
condenado a vivir en el más allá, y vivir
perseguido por la extraña figura que Mary
observó en su cuarto, quien representaba la
familia de Spinetta, quien era una persona
dedicada a matar y asesinar personas, era el
tema que tenía intrigado a Ulises de
comunicárselo a Joel y a Claudia.
En el libro se mencionaba una forma de liberar
a la persona atrapada. Al parecer, otra persona
podía ofrecer su propia alma como sacrificio
para liberar a la que estaba atrapada en el
mundo de los muertos.
La tensión en la habitación se volvió aún más
insoportable. Los padres de Mary se miraron
con preocupación y amor, y sin decir una
palabra, supieron lo que debían hacer. El padre
de Mary, con lágrimas en los ojos pero
decidido, se adelantó.
- Si esta es la única manera de salvar a nuestra
hija, entonces estoy dispuesto a hacerlo -dijo
con voz temblorosa.
Los padres y Ulises se reunieron alrededor de
la piedra de musgo y comenzaron a recitar
palabras que habían encontrado en el libro. El
aire se llenó de una sensación pesada y
ominosa mientras el ritual se desarrollaba. El
padre de Mary cerró los ojos y ofreció su alma
como sacrificio, esperando liberar a su hija de
la pesadilla interminable en la que estaba
atrapada.
La habitación tembló y se llenó de un viento
oscuro que hacía eco de susurros y gemidos.
Mary, que todavía estaba en su pesadilla, sintió
un cambio en el ambiente y un alivio repentino
en su corazón. La figura repugnante que la
perseguía se desvaneció lentamente en la
oscuridad.
La madre de Mary, con lágrimas corriendo por
sus mejillas, se apresuró a abrazar a su hija
mientras el padre luchaba por mantenerse en
pie. Habían logrado el sacrificio necesario para
liberar a Mary, pero a un costo desgarrador.
El laberinto de gemidos se disipó, y Mary
finalmente despertó en los brazos de su madre.
El alivio llenó la habitación mientras los padres
abrazaban a su hija, sabiendo que habían
hecho lo que fuera necesario para salvarla.
El sacrificio del padre de Mary había tenido
éxito en liberarla de la pesadilla, pero tenía un
precio inmenso. Mientras el ritual concluía y la
habitación se calmaba, el padre de Mary
desapareció gradualmente de la vista de todos.
Su presencia se desvaneció en la oscuridad, y
un profundo silencio llenó la habitación.
Ulises, la madre de Mary y Joel miraron con
tristeza y asombro mientras comprendían que
el sacrificio del padre había sido completo.
Había dado su propia alma para salvar a su
hija, y ahora estaba atrapado en el mundo de
los muertos y almas perdidas.
Aunque la tristeza llenaba sus corazones,
había un atisbo de paz en sus ojos. El padre de
Mary había hecho lo que fuera necesario para
proteger a su hija, y eso era lo más importante
para él. Había encontrado la redención en su
sacrificio, y aunque estaba en un mundo de
tristeza y oscuridad, estaba en paz.
La familia, con el apoyo de Ulises, se
comprometió a investigar más sobre la historia
de su familia y encontrar una manera de poner
fin a la maldición que había afectado a
generaciones. Aunque el camino sería largo y
peligroso, tenían la esperanza de que, con el
tiempo, pudieran encontrar una forma de liberar
el alma del padre de Mary y poner fin a la
oscuridad que había perseguido a su familia
durante tanto tiempo.
Y así termina la historia de esta familia con un
sentimiento agridulce de pérdida y esperanza,
recordando el sacrificio valiente del padre y la
fortaleza de la familia mientras luchan por un
futuro mejor.
Mary es una niña que se muda a un pueblo
llamado Villa Sombra en la cual no se siente
muy segura de aquella casa. Ella presencia
casos paranormales y encuentra una piedra
ancestral en una habitación misteriosa y crea
una conexión con ella.
A medida que transcurre la historia la niña
experimenta sucesos paranormales y empieza
a tener pesadillas muy tenebrosas. La niña
entra en un tipo de maldición, y su padre se
sacrifica por ella, demostrando su amor y
protección hacia ella.