PRIMEROS AUXILIOS
DEFINICIÓN. Son los cuidados o la ayuda inmediata, temporal y necesaria que se le da a una
persona que ha sufrido un accidente, enfermedad o agudización de esta hasta la llegada de un
médico o profesional paramédico que se encargará, solo en caso necesario, del trasladado a un
hospital tratando de mejorar o mantener las condiciones en las que se encuentra.
IMPORTANCIA DE LOS PRIMEROS AUXILIOS. Según la Cruz Roja, los primeros auxilios
no solo permiten estabilizar a una persona hasta que pueda recibir ayuda médica, sino que también
posibilitan asegurar la escena en la que se dio la emergencia para que nadie más salga herido, no se
repitan incidentes y no haya pánico colectivo.
OBJETIVOS DE LOS PRIMEROS AUXILIOS
1. Mantener con vida a la víctima.
2. No causar más daños.
3. Impedir que empeoren las lesiones.
4. Conseguir el auxilio definitivo.
5. Ayudar a los servicios médicos.
1. Mantener con vida a la víctima.
• Retirarlo de la fuente de lesión.
• Mantener la respiración y el latido cardiaco.
• Cohibir las hemorragias.
2. No causar más daños.
• Colocarlo en una posición segura.
• Realizar las movilizaciones de forma adecuada.
• No dar de beber.
• No ingerir alcohol.
3. Impedir que empeoren las lesiones ya existentes.
• Actuar con rapidez y corrección.
• No movilizar miembros fracturados.
• Evitar la infección de las heridas.
• Acompañar, tranquilizar y abrigar a la víctima.
4. Conseguir el auxilio definitivo.
• Traslado a un centro sanitario (si las lesiones lo permiten
• Solicitar la ayuda "in situ” de los servicios sanitarios de urgencia.
5. Ayudar a los servicios médicos.
• Identificando a la víctima, explicar lo ocurrido e informado de lo realizado.
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EMERGENCIA. Es una situación imprevista que debe ser atendida cuanto antes porque representa
un riesgo para la vida, la salud y la integridad de una o varias personas.
ACTITUD GENERAL ANTE TODA EMERGENCIA
1. ACTITUD PERSONAL DEL SOCORRISTA
Conservar la calma.
Valorar la situación.
Conocer nuestras posibilidades y limitaciones (físicas, técnicas y
de conocimientos.
Distinguir las urgencias vitales.
No causar más daños.
2. VALORACIÓN DE LAS VÍCTIMAS
Cuantificar el número de víctimas.
Priorizar la actuación.
Ordenar la evacuación.
Actitud individualizada hacia cada víctima.
3. ACTITUD PERSONALIZADA. Nivel de conciencia.
¿Respira?
¿Tiene pulso?
¿Hemorragias?
¿Riesgo vital?
¿Otras lesiones?
VALORACIÓN Y CUIDADOS DEL ACCIDENTADO CONSCIENTE
1. VALORAR EL NIVEL DE CONCIENCIA.
Observar la capacidad de orientación témporo-espacial de la víctima.
Establecer la congruencia verbal y su capacidad de mantener una conversación
2. PREVENIR LOS VÓMITOS
No dar de beber ni de comer.
Colocarlo, si las lesiones lo permiten, en la “posición lateral de seguridad”.
3. VIGILAR PERMANENTEMENTE LAS CONSTANTES VITALES
Conciencia.
Respiración.
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Pulso arterial.
4. IDENTIFICAR LA EXISTENCIA DE POSIBLES LESIONES
Fracturas.
Contusiones.
Luxaciones.
Esguinces.
Heridas.
Quemaduras.
5. ACTUAR SEGÚN LAS LESIONES ENCONTRADAS O SOSPECHADAS
Sospechar lesión vertebral = Inmovilizar.
Fracturas, luxaciones = Inmovilizar.
Contusiones y esguinces = Aplicar frío e inmovilizar.
Heridas y hemorragias = Controlar y cubrir.
Quemaduras = Enfriar y cubrir.
SIGNOS VITALES
DEFINICIÓN. Los signos vitales son indicadores que reflejan el estado fisiológico de los
órganos fundamentales (cerebro, corazón, pulmones), susceptibles de ser percibidos con
facilidad por los sentidos o ayuda de instrumentos sencillos. Expresan de manera inmediata los
cambios funcionales que suceden en el organismo.
OBJETIVO GENERAL
Describir y determinar la técnica para el registro y monitoreo de cada uno de los signos vitales,
evidenciando el desarrollo en cada uno de ellos ya que son fundamentales las cifras que se
obtienen para la valoración integral del individuo.
Que el alumno adquiera la habilidad para medir correctamente los signos vitales y sea capaz de
identificar las alteraciones más comunes en los valores de los mismos.
OBJETIVOS ESPECÍFICOS
➢ Identificar las funciones y las respuestas fisiológicas de los signos vitales en las distintas
etapas del desarrollo del ciclo vital del ser humano.
➢ Reconocer la naturaleza de las funciones fisiológicas, de cada uno de los signos vitales.
➢ Identificar y evaluar la respuesta individual de las personas en relación a los distintos factores
internos y/o externos que modifican los valores fisiológicos de los signos vitales.
➢ Evaluar la respuesta individual de las personas en relación a los factores internos y/o externos
que modifican los valores fisiológicos de los signos vitales.
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➢ Interpretar los datos obtenidos y los cambios presentados en los signos vitales para determinar
las necesidades de atención.
➢ Utilizar la información obtenida de los signos vitales para valorar el estado de salud, las
respuestas a los tratamientos y a las intervenciones de enfermería.
➢ Comunicar y registrar los datos de los signos vitales con la terminología apropiada, para
mantener informado al equipo de salud y mejorar el tratamiento.
FUNDAMENTO TEÓRICO
La valoración de los signos vitales no es un procedimiento automático y rutinario, es una
“evolución científica de enfermería”. Los signos vitales están representados por las
manifestaciones o fenómenos orgánicos que se pueden percibir, medir y evaluar de forma
constante y objetiva.
La valoración de la Temperatura, la Respiración, el Pulso y la Tensión Arterial, son
“parámetros”, que permiten evaluar el estado de salud del paciente/usuario, detectar los cambios
y/o modificaciones que indiquen alguna alteración real o potencial en el estado de salud. Sin
embargo, cabe recordar que, en el desarrollo del ciclo vital de ser humano desde la niñez hasta la
adultez, varían los parámetros fisiológicos de los signos vitales, además de las variaciones
diurnas que experimenta cada individuo durante las 24 horas del día.
Entre las funciones independientes del profesional de Enfermería, la valoración e interpretación
de los parámetros fisiológicos, es de fundamental importancia para detectar precozmente los
procesos adversos que puedan alterar y poner en riesgo la salud de las personas. La valoración de
los signos vitales permite planificar e individualizar los “Cuidados de Enfermería”; para tratar
y/o prevenir alguna alteración real o potencial en el estado de salud.
CUATRO SIGNOS PRIMARIOS
Hay cuatro signos vitales principales que los médicos y otros profesionales de salud examinan de
forma sistemática:
a) Temperatura.
b) Pulso (o frecuencia cardíaca)
c) Respiración.
d) Presión arterial
VALORACIÓN DE LOS SIGNOS VITALES
La valoración de los signos vitales es una de las funciones del personal de enfermería que
permite detectar alteraciones potenciales o reales. Esta valoración es importante para la toma de
decisiones.
Antes de controlar los signos vitales, realice higiene de manos e informe al usuario. Al finalizar
el procedimiento realice higiene de manos.
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CONTROL DE SIGNOS VITALES
I. CONTROL DE TEMPERATURA
Es una medida de la capacidad del organismo de generar y eliminar calor. Se sugiere utilizar
termómetros digitales porque el mercurio es un metal tóxico, por lo que no se utilizan en los
servicios de salud. Los termómetros digitales son menos sensibles, pero no causan daño.
TEMPERATURA CORPORAL. Se define como el grado de calor conservado por el equilibrio
entre el calor generado (termogénesis) y el calor perdido (termólisis) por el organismo.
FACTORES QUE AFECTAN LA TERMOGÉNESIS. Tasa metabólica basal, actividad
muscular, adrenalina, noradrenalina, estimulación simpática, producción de tiroxina, otras.
FACTORES QUE AFECTAN LA TERMÓLISIS. Conducción, convección y evaporación.
La temperatura corporal normal, de acuerdo a la a la Asociación Médica Americana, oscila entre
36.5º y 37,2º C.
EL TERMÓMETRO. La temperatura corporal se mide a través de un termómetro clínico. El
termómetro convencional de mercurio axilar es de extremo alargado y el rectal es corto y
redondeado. Los termómetros digitales poseen una pantalla de lectura, incorporan un microchip
que actúan en un circuito electrónico y es sensible a los cambios de temperatura ofreciendo
lectura directa de la misma en más o menos 60 segundos. El termómetro de oído digital
electrónico, que trabaja con una pila de litio y tiene pantalla de lectura, mide la temperatura
mediante detección en el conducto auditivo de los rayos infrarrojos que emiten los órganos
internos. El termómetro de contacto con la piel, con tecnología similar a la anterior, estima la
temperatura colocándolo en la frente con tiempo de lectura de 5 segundos.
MATERIALES:
- Termómetro digital.
- Termómetro clínico.
- Alcohol al 70%.
- Torunda de algodón.
- Papel toalla.
PROCEDIMIENTO:
a) Técnica para tomar la temperatura con termómetro clínico:
1. Asegúrese de que la columna de mercurio marque menos de 35º C.
2. Limpie con una torunda embebida con alcohol el termómetro, para desinfectarlo.
3. Tiempo de colocación:
- Bucal: 3 minutos. Uso en pacientes sin alteración de conciencia.
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- Axila o ingle: previamente secas, colocar el termómetro 3 a 5 minutos.
- Rectal: paciente en decúbito lateral con genuflexión de los miembros inferiores, introducir
en el recto el termómetro lubricado, esperar 1 minuto.
4. Para todos los casos retire el termómetro y léalo. Proceda a desinfectarlo.
5. Interprete y actúe ante evidencia de alteración.
Termómetro clínico
Recomendaciones y precauciones:
1. Use de manera personalizada el termómetro.
2. El bulbo debe estar completamente en contacto con la zona anatómica elegida, que debe estar
seca y tener buena irrigación.
3. Toma rectal contraindicada en personas con diarrea, procesos inflamatorios anales o rectales, o
que no colaboren (problemas mentales).
4. Para toma de temperatura oral basal, no haber fumado, comido o bebido líquidos calientes o
fríos 15 minutos antes. Evitar esta toma en niños, pacientes inconscientes, con disnea, tos,
hipo, vómito o con lesiones en boca.
Valores normales de la temperatura corporal
Alteraciones de la temperatura:
- Hipotermia: debajo de los 35°C.
- Febrícula: temperatura hasta 38º C.
- Fiebre: elevación de la temperatura corporal central por encima de las variaciones diarias
normales. Mayor de 38º C.
- Hiperpirexia: fiebre muy elevada mayor a 41º C. Hay disfunción de órganos. Responde a los
antipiréticos.
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- Hipertermia: falla en el mecanismo de control de la temperatura; la producción de calor
excede la pérdida, con punto de ajuste a nivel hipotalámico normal. No sudan. No responde a
los antipiréticos. No tiene ciclos circadianos. Los mecanismos de liberación son los que se
pierden, están desajustados. La temperatura es mayor de 41º C.
Tipos de fiebre:
- Continua: constantemente alta, oscilación diaria inferior a un grado. -Intermitente: se
caracteriza por elevaciones térmicas que retornan a los valores normales, durante cada día de
fiebre.
- Remitente: no baja a valores normales durante cada día de fiebre.
- Reincidente o recurrente: se dan cortos periodos febriles de pocos días intercalados con
periodos de 1 a 2 días de temperatura normal.
b) Técnica con termómetro digital:
1. Desinfecte el termómetro con alcohol.
2. Despeje la axila.
3. Si la axila está húmeda, seque la axila con toalla de papel dando suaves toques.
4. Encienda el termómetro.
5. Coloque el termómetro en el centro de la axila, cuidando que el
bulbo quede completamente cubierto de piel.
6. Doble el brazo del alumno sobre el tórax con los dedos de la mano
sobre el hombro opuesto.
7. Mantenga el termómetro hasta que suene la alarma de término.
8. Retire el termómetro y lea el valor obtenido.
9. Limpie el termómetro con una torunda humedecida con alcohol.
10. Guarde el termómetro en su vaina en el lugar normado.
VALORES:
La temperatura corporal normal promedio aceptada es generalmente de 98.6°F (37°C). Algunos
estudios han mostrado que la temperatura corporal "normal" puede tener un amplio rango que va
desde los 97°F (36.1°C) hasta los 99°F (37.2°C).
Si el termómetro digital marca menos de 35, verifique que haya sido bien colocado, que no esté
húmeda la axila y controle nuevamente.
II. FRECUENCIA CARDÍACA (PULSO):
1. Es el número de veces que se contrae el corazón en un minuto.
2. Se toma en arteria radial (muñeca) o carótida (cuello) en casos más graves.
MATERIALES:
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- Reloj con segundero o teléfono con cronómetro.
- Ficha de anotaciones.
PROCEDIMIENTO:
1. Coloque el reloj en un lugar visible.
2. Elija la arteria donde va a controlar.
3. Apoye la yema de los dedos, de los dedos índice y medio, sobre el
punto del pulso y ejerza una presión media.
4. Cuente el número de pulsaciones en un minuto.
5. Observe si está regular y la firmeza.
6. Registre el valor en la ficha electrónica de salud.
VALORES NORMALES:
III. FRECUENCIA RESPIRATORIA
El ciclo respiratorio comprende una fase de inspiración y otra de espiración. La frecuencia
respiratoria (FR) es el número de veces que una persona respira por minuto. Cuando se miden las
respiraciones, es importante tener en cuenta también el esfuerzo que realiza la persona para
respirar, la profundidad de las respiraciones, el ritmo y la simetría de los movimientos de cada
lado del tórax.
PROCEDIMIENTO:
Técnica para valorar la frecuencia respiratoria mediante inspección.
1. Lo más cómodo posible y sin alertar al paciente mire y cuente los movimientos torácicos
(expansión torácica).
2. Cuente durante 30’’ y multiplique este valor por 2 si la respiración es regular. Controle
durante 1 minuto o más tiempo si es necesario, en pacientes con respiración irregular.
3. Registre el dato, interprete y actúe según el hallazgo.
Técnica para valorar la frecuencia respiratoria mediante auscultación.
1. Colocar al paciente sentado.
2. De acuerdo a la proyección anatómica de los pulmones en el tórax colocar el diafragma del
estetoscopio sobre la pared torácica, de manera que no que quede situado sobre alguna estructura
ósea (Región interescaulovertebral, fosa supraclavicular) y cuantifique el número de
respiraciones en 30’’, multiplíquelas por 2 si la respiración es regular. En caso de que respiración
irregular cuantificar por 1 minuto completo.
3. Registre el dato, interprete y actúe según el hallazgo.
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VALORES NORMALES:
Tabla de valores normales de la frecuencia respiratoria
Alteraciones de la frecuencia respiratoria:
- Bradipnea: lentitud en el ritmo respiratorio. En el adulto FR menor de 12 respiraciones por
minuto.
- Taquipnea: aumento en el ritmo respiratorio persistente, es un respiración superficial y rápida.
En el adulto FR mayor de 20 respiraciones por minuto.
- Hiperpnea: respiración profunda y rápida de frecuencia mayor a 20 respiraciones por minuto
en el adulto.
- Apnea: ausencia de movimientos respiratorios.
- Disnea: sensación subjetiva del paciente de dificultad o esfuerzo para respirar. Puede ser
inspiratoria (tirajes) o espiratoria (espiración prolongada).
- Respiración de Kussmaul: respiración rápida (FR mayor de 20 por minuto), profunda,
suspirante y sin pausas.
- Respiración de Cheyne-Stoke: hiperpnea que se combina con intervalos de apnea. En niños
este patrón es normal.
- Respiración de Biot: extremadamente irregularidad en la frecuencia respiratoria, el ritmo y la
profundidad de las respiraciones.
IV. PRESIÓN ARTERIAL
La presión arterial es la fuerza que ejerce la sangre sobre las paredes de las arterias. La presión
arterial incluye dos mediciones:
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- Presión Arterial Sistólica: presión cuando se contraen los ventrículos (alta).
- Presión Arterial Diastólica: presión cuando se relajan los ventrículos (baja).
Primero se registra la presión sistólica y luego la presión diastólica, por ejemplo: 120/80.
También se llama presión sanguínea arterial y tensión arterial.
Se cuantifica por medio de un manómetro de columna de mercurio o aneroide (tensiómetro).
Sus valores se registran en milímetros de mercurio (mm/Hg).
Características de la presión arterial. El corazón expulsa toda la sangre que fluye hacia a él, sin
crear estancamiento sanguíneo excesivo en los vasos, esto ocurre dentro de los limites
fisiológicos. Cuanto mayor sea la presión de llegada que obliga a pasar la sangre de las venas al
corazón, tanto mayor será el volumen de sangre expulsada; la presión arterial se eleva durante la
sístole y disminuye durante la diástole.
Esfigmomanómetro. Constan de un manguito con una bosa de goma comunicada con el sistema
de medición, de forma rectangular, que se puede inflar para ejercer presión sobre una arteria
susceptible de colapsar y que está forrada con una funda, de mayor longitud, de modo que sea
posible rodear el perímetro del brazo y fijarla. Las presiones se registran en una escala que puede
ser de mercurio, un reloj o una pantalla, según el sistema usado. Ya sea de columna de mercurio,
aneroide o digital. El brazalete debe ser de un tamaño proporcional a la longitud y grosor de la
extremidad ya que se aconseja que la bolsa de goma cubra al menos el 80% de la circunferencia
del brazo.
Esfigmomanómetro aneroide Esfigmomanómetro de mercurio
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Esfigmomanómetros digitales
MATERIALES:
Equipo de presión arterial automático: esfigmomanómetro, estetoscopio.
PROCEDIMIENTO:
Técnica para la toma de presión arterial con esfigmomanómetro aneroide.
1. El paciente debe estar descansado, acostado o sentado. Ubicar el brazo apoyado en su cama o
mesa en posición supina.
2. Colocar el tensiómetro en una mesa cercana, de manera que la escala sea visible.
3. Fijar el brazalete alrededor del brazo, previa selección del manguito de tamaño adecuado
(niño, adulto, obesos o extremadamente delgados) con el borde inferior 2.5 cm. Por encima de
la articulación del codo, altura que corresponda al corazón, evitando excesiva presión del
brazo.
4. Palpe la arteria radial, insufle en forma continua y rápida hasta el nivel que deje de percibir el
pulso: esto equivale a presión sistólica palpatoria.
5. Desinfle totalmente el manguito en forma rápida y continua. Espere 30´´ antes de reinsuflar.
6. Colocar el estetoscopio en posición de uso, en los oídos con las olivas hacia delante.
7. Con las puntas de los dedos medio e índice, localizar la pulsación más fuerte, colocando el
estetoscopio en este lugar, procurando que éste no quede por abajo del brazalete, sólo que
toque la piel sin presionar. Sostener la perilla de goma con la otra mano y cerrar la válvula.
8. Mantener el estetoscopio sobre la arteria. Realizar la acción de bombeo con la perilla, e
insuflar continua y rápidamente el brazalete hasta que el mercurio se eleve 20 o 30 mmHg por
arriba del nivel de la presión sistólica palpatoria.
9. Aflojar cuidadosamente la válvula y dejar que el aire escape lentamente (2 a 4 mmHg por
segundo). Escuchar con atención el primer latido claro y rítmico. Observar el nivel de la
escala de Hg y hacer la lectura. Esta cifra es la presión sistólica auscultatoria.
10. Siga abriendo la válvula para que el aire escape lentamente y mantener la mirada fija en la
columna de mercurio. Escuchar cuando el sonido agudo cambia por un golpe fuerte y
amortiguado. Este último sonido claro es la presión diastólica auscultatoria.
11. Abrir completamente la válvula, dejando escapar todo el aire del brazalete y retirarlo.
12. Repetir el procedimiento para confirmar los valores obtenidos o bien para aclarar dudas.
13. Registrar las anotaciones correspondientes y tomar las conductas pertinentes a los hallazgos.
VALORES NORMALES: Tabla de valores normales de la presión arterial.
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¿QUÉ HACER ANTE UNA EMERGENCIA?
Verifica primero que quienes están alrededor del herido se mantengan a salvo. La Cruz Roja
recomienda que los auxiliadores no se expongan a riesgos, sino que busquen preservar en todo
momento su seguridad.
Mantén la calma. Respira profundo y piensa que de tu tranquilidad depende el bienestar de
quienes no están bien. Si en la escena hay alguien con más conocimiento que tú, mantente
atento a lo que necesite.
Si vas a auxiliar a una persona, dile a alguien que solicite atención médica. Si no eres tú el
auxiliador, comunícate con las autoridades. Di claramente la dirección del lugar en el que se
encuentran, la urgencia, el número del que estás llamando (fijo o celular) y si se necesita apoyo
de los bomberos o la policía.
Revisa el estado en el que se encuentra la persona: ¿está consciente?; si es así, ¿habla?, ¿dónde
tiene dolor?, ¿puede moverse?, ¿reacciona ante diferentes estímulos? Si no está consciente,
¿respira?, ¿tiene pulso?, ¿responde a tus llamados?, ¿sangra?
No muevas al herido para evitar más lesiones. Pon su cabeza al mismo nivel del tronco para
que respire mejor. Si hay vómito o convulsiones, voltea levemente su cabeza para evitar
ahogamiento. No le des agua ni alimentos.
Si la persona no respira, hazle respiración boca a boca: ponla boca arriba, masajéale el pecho y
hazle compresiones sobre el borde del esternón, baja su cabeza un poco para levantarle el
mentón y que el conducto respiratorio no quede obstruido, cierra su nariz con tus dedos, pega tu
boca a la de ella sin que haya salidas de aire, dale dos bocanadas de aire y repite el proceso
verificando la respiración.
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PÉRDIDA DE CONOCIMIENTO
Son varias las situaciones que pueden llevar a la pérdida de conocimiento, la causa más frecuente
es la lipotimia o desmayo, se debe a la irrigación insuficiente del sistema nervioso central,
generalmente de forma pasajera y que se soluciona rápidamente. Las lipotimias se pueden deber a:
miedo, emociones fuertes, visiones desagradables, ambientes cerrados, estar largo tiempo de pie,
incorporarse bruscamente, calor y otras.
Otras causas de pérdida de conocimiento se clasifican según la siguiente tabla:
ACTITUD ANTE UNA PÉRDIDA DE CONOCIMIENTO
Primero se debe comprobar la pérdida de conocimiento preguntándole a la víctima cómo se
encuentra, su nombre, etc.; a la vez se le darán unos golpecitos en los hombros y mejillas para ver
su respuesta.
Se debe procurar mantener la vía aérea permeable (hiperextensión del cuello) y tracción de
mandíbula y comprobar si respira. Previamente hay que retirar los objetos extraños que se
encuentren en la boca y limpiar las posibles secreciones (saliva o vómitos).
Para facilitar la recuperación, si el paciente está en el suelo, se le levantarán las piernas para
facilitar el riego sanguíneo cerebral. Se aflojarán las prendas que dificulten la respiración.
Si la pérdida de conocimiento no es total se puede evitar que progrese sentando al paciente y
haciendo una ligera presión sobre su cabeza para flexionar el cuello y acercar la barbilla al pecho,
con esto se consigue aumentar la presión intratorácica y favorecer el riego cerebral.
Tras la recuperación de la conciencia, no hay que tener prisa en levantar a la víctima y si se puede
se le colocará en posición lateral de seguridad para prevenir la aspiración de posibles vómitos.
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Abrigar al paciente y trasladarlo a un centro sanitario para valorar su estado.
IMPORTANTE:
NO dar de beber a una persona inconsciente.
NO abandonar, ni perder de vista a una persona inconsciente.
Observar y detectar la presencia de vómitos y la obstrucción de la vía aérea.
TRAUMATISMOS CRANEOENCEFÁLICOS Y DE COLUMNA VERTEBRAL
Los traumatismos craneoencefálicos (TCE) son aquellas lesiones o accidentes que sobrevienen al
cráneo, con o sin repercusión cerebral. Se producen por agentes mecánicos directos o indirectos.
Los traumatismos de la columna vertebral ocurren por el contacto brusco con una superficie dura
(caída desde cierta altura) o por movimientos bruscos y forzados de flexo-extensión, lateralidad o
rotación. La importancia de estos traumatismos radica en la posible lesión de la médula espinal. La
movilización de una vértebra fracturada puede llevar a la sección, compresión o estiramiento de la
médula espinal.
La lesión de la médula espinal puede dejar “incomunicada” una zona corporal con el cerebro y por
tanto no transmitirse órdenes motoras a los músculos y no recibirse sensaciones ni información
desde la periferia al cerebro. Cuanto más alta sea la zona medular lesionada, más grave es la lesión.
Lesiones en médula cervical: Tetraplejia.
Lesiones en médula dorsal: Paraplejia.
Lesiones caudales: Incontinencia de esfínteres e impotencia.
SIGNOS DE GRAVEDAD ANTE LOS TCE
• Pérdida de conocimiento.
• Convulsiones y/o vómitos.
• Pupilas de distinto tamaño.
• Pérdidas de sensibilidad y/o movimiento.
• Otorragia.
Tanto en TCE como de columna vertebral hay sospechar la lesión neurológica y actuar como si se
hubiera dañado el sistema nervioso, para evitar más complicaciones.
Las actividades acuáticas son una de las causas de pérdida de conocimiento y se pueden deber a un
mecanismo de choque directo o por flexo-extensión brusca del cuello.
ASPECTOS A TENER EN CUENTA EN EL TRASLADO Y EVACUACIÓN
• Vía aérea permeable.
• Fijar y estabilizar cuello y cabeza.
• No colocarlo en decúbito lateral.
• No usar la posición lateral de seguridad.
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• No administrar medicamentos ni dar de beber.
• No tapar nariz ni oídos.
LA MOVILIZACIÓN DEL TCE Y DE COLUMNA
• No movilizar salvo que se imprescindible, para evitar una
lesión más grave (parada cardio-respiratoria) o un nuevo
accidente.
• Esperar a los servicios especializados para el traslado (no en coche particular).
• No flexionar el cuello (¡CASCO!)
• No sentarlo ni incorporarlo; ni asirlo por las axilas ni brazos.
• Usar camilla de tijera para el traslado, siempre en horizontal.
• Si es posible colocar collarín cervical.
ACTITUD GENERAL ANTE TRAUMATISMOS DE COLUMNA VERTEBRAL Y TCE
• Control de constante vitales.
• Abrir vía aérea.
• Inmovilizar el cuello (“collarín”).
• Movilización precisa.
• Transporte adecuado y profesionalizado.
PARADA CARDIO-RESPIRATORIA
La parada cardio-respiratoria (PCR) es el último eslabón de cualquier enfermedad grave. Si ocurre
de forma inesperada en un individuo previamente sano, se habla de muerte instantánea. Si aparece
antes de las 24 horas del comienzo de los síntomas, es la muerte súbita. Cuando es secundaria a la
acción de diversas causas externas sobre el organismo, es la muerte accidental.
La PCR se debe al cese de la actividad del corazón unida a la de los pulmones; la causa primaria
puede estar tanto en el corazón (infarto de miocardio) como en los pulmones (asfixia por inmersión
o atragantamiento), pero el resultado y la actitud a adoptar por parte de los socorristas reanimadores
va a ser prácticamente la misma.
La muerte aparente es el paro respiratorio con lentitud de latidos cardiacos, imperceptibles
clínicamente (sólo con ECG) y que puede evolucionar a muerte real o a la recuperación, con o sin
secuelas, si se instaura de forma inmediata la REANIMACIÓN CARDIO-PULMONAR (RCP).
CAUSAS:
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Ante una PCR se deben iniciar de inmediato las maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP)
básica para revertir la situación y evitar la muerte de la persona.
REANIMACIÓN CARDIOPULMONAR
El fin de la reanimación cardiopulmonar es la detección precoz de una PCR y la sustitución de la
respiración y circulación espontáneas, mediante una serie de maniobras y técnicas, en espera de que
pueda aplicarse un tratamiento médico definitivo y/o la recuperación de las constantes vitales.
Se considera una RCP BÁSICA aquella en la que no se emplea ningún tipo de material auxiliar y
LA DEBE SABER REALIZAR CUALQUIER PERSONA, en especial los sanitarios y una RCP
AVANZADA es aquella en la que se emplean medios técnicos y materiales especiales, medicación
y es realizada por personal profesional cualificado.
La RCP consta de dos maniobras fundamentales y que deben asociarse:
1. LA RESPIRACIÓN ARTIFICIAL.
2. EL MASAJE CARDIACO EXTERNO.
FASES DE LA R.C.P. Constituyen lo que se denomina el A.B.C. de la Reanimación, se realizará
de forma sucesiva.
A. Análisis de la situación: abrir vía aérea.
B. Ventilación boca a boca.
C. Circulación: masaje cardiaco externo.
A. ANÁLISIS DE LA SITUACIÓNS. ABRIR - VÍA AÉREA. Ante una víctima supuestamente
en parada cardiorrespiratoria se debe comprobar, en primer lugar, la pérdida de consciencia
intentado comunicar con él, hablándole ("¿Está bien?"), tocándole en cara y hombros buscando su
respuesta. Pediremos ayuda y se colocará al paciente en posición de R.C.P: Decúbito supino, en una
superficie dura y con los brazos a lo largo del cuerpo. Inmediatamente se procederá a facilitar el
paso de aire por la vía aérea, para ello se debe traccionar de la mandíbula para abrir la boca y ver si
existen cuerpos extraños (dentaduras, algas, vómitos, etc.) que se extraerán rápidamente. Realizada
la apertura de la vía aérea procederemos a colocar el cuello en hiperextensión (hacia atrás) para
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evitar que la lengua caiga hacia atrás y obstaculice el paso del aire. Se comprobará si existe
respiración espontánea, para ello acercaremos nuestra cara a su boca y nariz para sentir y oír el paso
del aire mientras que observamos el tórax para ver los movimientos ventilatorios. En caso de existir
respiración, se colocará a la víctima en posición lateral de seguridad para prevenir la
broncoaspiración en caso de vómitos. Si no se detecta respiración se pasará a realizar la respiración
artificial.
B. VENTILACIÓN BOCA A BOCA. La ventilación boca a boca, junto a la variante boca nariz,
es el método de respiración artificial más eficaz de los que se han utilizado a lo largo de la historia.
Consiste en la introducción del aire inspirado por el reanimador, a través de la boca del accidentado
para suplir la falta de movimientos respiratorios de éste. El socorrista se colocará a un lado de la
víctima, junto a su cabeza, realizando la hiperextensión del cuello y apertura de la boca colocando
una mano en la frente y la otra bajo el cuello del accidentado. Inspirará profundamente y sellando
con su boca la de la víctima, insuflará todo el aire, repitiéndose el boca a boca dos veces
consecutivas. Se deberá pinzar, con la mano que está en la frente, la nariz del paciente para evitar
que se pierda el aire. Asimismo, se deben retirar todas las prendas y objetos que dificulten el
llenado de aire del tórax. La espiración del aire insuflado se realiza de forma pasiva por la propia
elasticidad torácica y la correcta realización de la maniobra vendrá indicada por la expansión del
tórax con cada ventilación.
Como regla de oro de la R.C.P. hay que tener en cuenta que antes de insuflar aire y realizar
cualquier otra maniobra es imprescindible despejar la vía aérea.
En caso de no observar el movimiento del tórax o imposibilidad de introducir el aire se debe
comprobar que se está haciendo una correcta hiperextensión del cuello y que no existen cuerpos
extraños que obstaculicen el paso del aire.
Tras las dos insuflaciones, se comprobará la presencia de respiración espontánea. Si no se ha
recuperado, se realizarán otras dos y se iniciará el masaje cardiaco. Si tras una ventilación aparece
agua en la boca, se lateraliza el cuello para drenarla antes de volver a soplar.
C. CIRCULACIÓN: MASAJE CARDIACO EXTERNO. La parada respiratoria que aparece en
las situaciones de asfixia se acompaña, a los pocos minutos, de una parada cardiaca. Esto obliga a
que, si no se obtiene la recuperación de la respiración espontánea en los primeros momentos de la
RCP, se deba comenzar con el soporte circulatorio adecuado para tratar de enviar sangre oxigenada
a los órganos vitales y evitar la muerte del accidentado.
El masaje cardiaco pretende comprimir, rítmicamente, el corazón entre el esternón y la columna
vertebral, para así expulsar la sangre y sustituir a las contracciones cardiacas interrumpidas; también
es un estímulo para que el corazón reanude sus latidos espontáneos.
Se coloca a la víctima en posición de R.C.P. sobre una superficie lisa y dura; el reanimador se pone
a un lado, a nivel del tórax. El masaje se realizará sobre el tercio medio del esternón, en el centro
del tórax a unos 3 - 4 cm del final del mismo. Se pondrá el talón de una mano apoyada contra la piel
y el de la otra encima, entrelazando los dedos para evitar que toquen la pared torácica y se inician
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los movimientos de compresión. Para ello se carga el peso del cuerpo, verticalmente, a través de los
brazos que se mantienen rígidos. No se doblan los codos, se utilizan nuestros hombros y caderas
como ejes del balanceo de carga y descarga. El esternón se comprime fuertemente, deprimiéndolo
entre 2 y 4 centímetros según el tamaño de la víctima. Se procurará una frecuencia de 80-100
compresiones por minuto.
Cuando son dos las personas que realizan la RCP, cada reanimador se colocará a un lado de la
víctima. Uno se encargará de la vía aérea y otro del masaje cardiaco. Cada uno debe valorar la
eficacia de las maniobras que realiza el compañero. De tal forma que el que se encarga de realizar la
respiración artificial comprobará que los masajes cardiacos son eficaces (existe una onda de pulso
cada vez que se comprime el tórax); el que realiza el masaje debe observar el llenado del tórax cada
vez que se insufla aire. Cuando exista fatiga de un socorrista, se intercambian la función sin
interrumpir las maniobras más de cinco segundos.
En la siguiente tabla expresamos las maniobras principales de cada paso de la RCP.
ACTUACIÓN PRÁCTICA
El masaje cardiaco y la respiración artificial se integrarán y sincronizarán dependiendo. Se seguirán
los siguientes pasos:
1. Comprobar pérdida de conciencia y pedir ayuda.
2. Abrir la vía aérea.
3. Comprobar si respira. (Otro reanimador comprueba el pulso).
4. Si no respira: 2 boca a boca
5. Iniciar el masaje cardiaco. 15 compresiones.
6. Si hay un sólo reanimador las realiza el mismo.
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7, Si hay dos reanimadores los masajes los hace el secundario.
8. Realizar respiración artificial. 2 boca a boca (Las realiza el socorrista principal).
9. Repetir ciclo de boca a boca - masaje cardiaco otras tres veces.
10. Comprobar recuperación espontánea (pulso y respiración).
11. Repetir ciclos boca a boca - masaje cardiaco x 4 veces.
12- Comprobar recuperación espontánea.
13. Repetir indefinidamente.
CRITERIOS DE INTERRUPCIÓN DE LA RCP
La RCP se realizará hasta que se recupere el paciente, hasta que llegue ayuda especializada o se
certifique la muerte. Si no es así, se trasladará a la víctima a un centro hospitalario (en un vehículo
sanitario adecuado) y deberemos seguir aplicando la RCP básica durante todo el tiempo. Si se
recupera la respiración se interrumpe la R.C.P. y se observa por si aparecen vómitos o una nueva
parada y se traslada a un centro hospitalario. No se debe interrumpir la RCP básica más de 7
segundos.
PRIMEROS AUXILIOS BÁSICOS
Estas medidas no reemplazan de ninguna forma la atención médica. No olvides solicitar ayuda.
Hemorragia o sangrado: presiona la herida con una gasa o un trapo limpio. Entre más abundante
el sangrado, más fuerte debes presionar. Si la atención médica se demora, aplica antiséptico para
evitar que infecciones.
Desmayos: verifica si la persona respira. Llévala a un sitio ventilado, aflójale la ropa y, si no tiene
heridas en el tórax, la cabeza o las piernas, levántale estas las últimas. Masajéale el cuello y el
pecho con un poco de alcohol sin acercar el líquido a la vía respiratoria. Una vez la persona recobre
el sentido, caliéntala con un cobija o frazada.
Convulsiones: retira la ropa o cualquier elemento que le impida respirar al afectado. Evita que se
golpee, voltéale la cabeza hacia la derecha o la izquierda para que no se ahogue si vomita o expulsa
espuma y no le introduzcas las manos en la boca. Espera a que la convulsión termine para limpiar a
la persona y cubrirla con una manta.
Atragantamiento o ahogamiento: lo más afectivo es aplicar la maniobra de Heimlich; no le des
golpes en la espalda a la persona. Hazte detrás de ella (que quede dándote la espalda) y pásale las
manos sobre el estómago, una de ellas empuñada y la otra cubriéndola con fuerza. Presiona varias
veces por encima del estómago y debajo de las costillas hasta que se dé la expulsión del objeto.
Quemaduras: si la quemadura es superficial y no hay ampollas, lávala con agua. Si es muy
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profunda o hay ampollas, cúbrela con una gasa o un trapo limpio mientras la persona recibe
atención médica. No apliques aceites, crema dental ni ningún otro elemento.
Fracturas: impide que el herido se mueva. Inmoviliza la fractura con tablas, cartones o tiras. Si
también hay sangrado, cubre la zona con una gasa o un trapo limpio.
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