SANTOS
(1 Pedro 1; 13-14-15) por lo tanto ceñíos los lomos de vuestro espíritu, sed sobrios, poned toda
vuestra esperanza en la gracia que se os procurara mediante la revelación de Jesucristo.
Como hijos obedientes no os amoldéis a las apetencias de antes, del tiempo de vuestra ignorancia,
Más bien, así como el que os ha llamado es santo, así también vosotros sed santos en toda vuestra
conducta.
(Filipenses 3,20-21) pero nosotros somos ciudadanos del cielo, de donde esperamos como salvador
al señor Jesucristo,
El cual trasformara este miserable cuerpo nuestro en un cuerpo glorioso como el suyo, en virtud
del poder que tiene de someter a si todas las cosas.
Benedicto XVI; Santo no es el que nunca peca, sino el que se arrepiente y se reconcilia, o sea lucha
día a día en estar en Gracia de Dios. Un Santo es aquel que como dice el (Salmo 27;4) Una cosa pido
al señor, una cosa estoy buscando; morar en la casa del Señor todos los días de mi vida, para gustar
la dulzura del señor y cuidar de su templo,
(Colosenses 3;1-2) Así pues, si habéis resucitado con cristo, buscad las cosas de arriba, donde esta
Cristo sentado a la diestra de Dios
Aspirad a las cosas de arriba no a las de la tierra.
Entonces debemos vencer la parte humana, La Iglesia santa nos recomienda momentos de
reflexión de meditación de alejarnos del mundo, para reflexionar que estoy haciendo con mi vida
hacia donde camino, a quien busco, a donde quiero llegar porque si no nos desviamos del camino.
(Salmo 1;1-2) Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos, ni en la senda de los
pecadores se detiene, ni en el banco de los burlones se sienta,
Mas se complace en la ley del señor, su ley susurra día y noche.
Y pensar en esto hasta que produzca en mi un deseo interior un deseo profundo, un deseo
espiritual de querer estar en el cielo,
Santa Teresa de Ávila; decía Muero por que no muero, y tan alta vida espero que muero por que
no muero.
Entonces al alejarnos del mundo debemos darle un sentido, este sentido santificador seria para
meditar, reflexionar, para practicar el evangelio y ver lo que Jesús nos propone y tener un estilo de
vida distinto al de los demás. Ya no vivo yo es cristo quien vive en mi (Gálatas 2;20)
Entonces como buscaríamos ser santos además de pedirlo tomando conciencia que Dios nos va
limpiando, nos va purificando nos ha engendrado a una vida nueva (1 PEDRO 1;22) Habéis
purificado vuestras almas, obedeciendo a la verdad para amaros los unos a los otros sinceramente
como hermanos. Amaos intensamente unos a otros con corazón puro, pues para purificar el alma
es necesaria el ejercitar la obediencia nos lleva a olvidarnos del mí, (Padre que no se haga mi
voluntad sino la tuya) o como decía San Juan que El crezca y yo disminuya, o sea obedecer a la
verdad y quien tiene la verdad, y esta verdad consiste en amarnos los unos a los otros, pero
sinceramente, no por conveniencia o porque si no los ama entonces lo rechazan, amar
sinceramente es hacerlo por Dios o sea que tengo que amarlas así me hagan daño por amor a Dios
y eso ya depende de nosotros. (1 PEDRO 1;23) Pues habéis sido reengendrados de un germen no
corruptible, por medio de la palabra de Dios viva y permanente. Sin la palabra de Dios no hay
convicción plena no hay fe no hay esperanza no hay amor ese germen incorruptible, es la palabra
de Dios (1 Pedro 1;24) pues toda carne es como hierba y todo esplendor como flor de hierba, se
seca la hierba y cae la flor, eso somos nosotros sin la palabra de Dios, pero la palabra del señor
permanece eternamente y esta es la Palabra, La Buena Nueva anunciada a vosotros. Esta es el
camino la verdad y la vida.