CICLEROS ANONIMOS- SISTEMA INMUNE PROF. BIOL.
JORGE SOTO VILLANUEVA
SISTEMA INMUNOLOGICO
La Inmunología es una disciplina dentro de la Biología que se ocupa del estudio del reconocimiento de "lo
propio" frente a "lo extraño".
Inicialmente, la Inmunología estudió los elementos implicados en la defensa del organismo frente a ataques
externos. En una fase posterior, la Inmunología analizó, además, los procesos de transformación de células sanas
en células tumorales, así como las respuestas del organismo frente a esas células, reconociendo estas células
tumorales como unas células extrañas. Actualmente, la Inmunología abarca también el estudio de las
enfermedades autoinmunes, las alergias y los fenómenos de rechazo que aparecen en los trasplantes.
Desarrollo histórico:
La inmunología es, en la actualidad, una ciencia autónoma y madura, pero sus orígenes han estado
estrechamente ligados a la Microbiología. Su objeto consiste en el estudio de las respuestas de defensa que han
desarrollado los animales frente a la invasión por microorganismos o partículas extraños, aunque su interés se
ha volcado especialmente sobre aquellos mecanismos altamente evolucionados e integrados, dotados de
especificidad y de memoria, frente a agentes reconocidos por el cuerpo como no propios, así como de su
neutralización y degradación.
Como tantas otras ciencias, la Inmunología presenta un prolongado período pre-científico, de observaciones y
aproximaciones meramente empíricas. La resistencia a ulteriores ataques de una enfermedad infecciosa fue ya
recogida en escritos de la antigüedad; el historiador griego Tucídides (464-404 a.C.) narra que, en una epidemia
acaecida durante la guerra del Peloponeso, los enfermos eran atendidos solo por aquellos que habían sobrevivido
previamente a la enfermedad, en la seguridad de que éstos no volverían a ser contagiados.
Igualmente, en la antigua China se había observado que las personas que en su niñez habían padecido la viruela
no la adquirían más adelante en su vida. Los mismos chinos, en el siglo XI a. C., fueron los primeros en intentar
una aplicación de estas observaciones que indicaban la inducción de un estado protector por medio de una forma
suave de la enfermedad: la inhalación de polvo de escaras de viruela provocaba un ataque suave que confería
resistencia ante infecciones posteriores. Una modificación\n fue introducida en Occidente en el siglo XVIII por
Pylarini y Timoni, y fue popularizada en Gran Bretaña por Lady Mary Wortley Montagu, esposa del embajador
inglés en Constantinopla, tras una serie inicial de pruebas sobre "voluntarios" (prisioneros). Sin embargo, este
tipo de prácticas no llegaron a arraigar ampliamente, ya que no estaban exentas de riesgos, entre los cuales
figuraba la posibilidad de transmisión de otras enfermedades.
El primer acercamiento a la inmunización con criterios racionales fue realizado por el
médico inglés Edward Jenner (1749-1823), tras su constatación de que las vaqueras
que habían adquirido la viruela vacunal (una forma benigna de enfermedad que sólo
producía pústulas en las manos) no eran atacadas por la grave y deformante viruela
humana. En mayo de 1796 inoculó a un niño fluido procedente de las pústulas
vacunales de Sarah Nelmes; semanas después el niño fue inyectado con pus de una
pústula de un enfermo de viruela, comprobando que no quedaba afectado por la
enfermedad. Jenner publicó sus resultados en 1798 ("An enquiry into the causes and
effects of the variolae vaccinae..."), pronosticando que la aplicación de su método
podría llegar a erradicar la viruela. Jenner fue el primero en recalcar la importancia de
realizar estudios clínicos de seguimiento de los pacientes inmunizados, consciente de
la necesidad de contar con controles fiables
El sistema inmune o sistema inmunitario, es un sistema difuso, ya que está constituido por un gran número de
órganos y tejidos diseminados por todo el cuerpo. Se encarga de elaborar la respuesta inmune frente a un
antígeno.
La capacidad de resistir a un agente infectivo, ya sea por la defensa que realiza el sistema inmune o sea por otro
tipo de barrera que defienda al organismo de la infección, se denomina Inmunidad:
1. Inmunidad inespecífica o innata
La inmunidad innata (natural) se denomina así porque es congénita y no necesita del aprendizaje que se
obtiene tras entrar en contacto con un invasor. Por lo tanto, proporciona una respuesta inmediata a los
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invasores. Sin embargo, los componentes de este tipo de inmunidad tratan a todos los invasores de la
misma forma. Reconocen solo un número limitado de moléculas de identificación (antígenos) en los
invasores, aunque estos antígenos están presentes en muchos invasores diferentes. La inmunidad innata,
a diferencia de la inmunidad adquirida, no tiene memoria de los encuentros, no tiene registro de los
antígenos extraños específicos y no ofrece ninguna protección constante frente a una futura infección.
Los glóbulos blancos que intervienen en la inmunidad innata son
Monocitos (que se desarrollan en macrófagos)
Neutrófilos
Eosinófilos
Basófilos
Células NK (linfocitos citolíticos naturales)
Otros participantes que intervienen en la inmunidad innata son
Mastocitos
Sistema del complemento
Citocinas
2. Inmunidad específica o adquirida
La inmunidad adquirida (adaptativa o específica) no es congénita; se aprende. El proceso de aprendizaje
comienza cuando el sistema inmunológico de la persona encuentra a invasores extranjeros y reconoce
sustancias no naturales (antígenos). Seguidamente, los componentes de la inmunidad adquirida aprenden
la mejor forma de atacar a cada antígeno y comienzan a desarrollar una memoria respecto a ese antígeno.
La inmunidad adquirida se denomina también inmunidad específica porque dirige su ataque a un antígeno
específico que se ha encontrado con anterioridad. Sus rasgos característicos son la capacidad para
aprender, adaptarse y recordar.
La inmunidad adquirida necesita tiempo para desarrollarse tras entrar en contacto con un antígeno nuevo.
Sin embargo, después el antígeno es recordado, y las respuestas posteriores a ese antígeno son más rápidas
y más eficaces que las que se produjeron después de la primera exposición.
Los glóbulos blancos (leucocitos) responsables de la inmunidad adquirida son
Linfocitos (células T y células B)
Células del sistema inmune
Las células del sistema inmune son los leucocitos o glóbulos blancos. Se llaman así porque que no poseen color
propio, por carecer de proteínas coloreadas. A diferencia de los hematíes y las plaquetas, los leucocitos son
células completas provistas de membrana, citoplasma y núcleo, en las que es posible distinguir al microscopio
diversos tipos morfológicos, cada uno de los cuales posee una actividad concreta dentro del común denominador
de la función defensiva que les es propia. Los leucocitos que normalmente se encuentran en la sangre periférica
son de tres tipos:
Granulocitos o polimorfonucleares
Linfocitos
Monocitos
Los polimorfonucleares (también llamados granulocitos, por los gránulos que poseen en el citoplasma), tienen el
núcleo segmentado y, según las características tintoriales de sus gránulos, se dividen en:
Neutrófilos
Eosinófilos
Basófilos
Los neutrófilos, la clase de glóbulos blancos (leucocitos) más abundante en el torrente sanguíneo, se
encuentran entre las primeras células inmunitarias que participan en la defensa frente a la infección. Son
fagocitos, que ingieren bacterias y otras células extrañas. Contienen gránulos que liberan enzimas, las cuales
ayudan a destruir y a digerir estas células.
Los neutrófilos circulan en el torrente sanguíneo y deben recibir señales para salir de él y entrar en los tejidos.
A menudo, la señal proviene de las propias bacterias, de las proteínas del sistema del complemento o de los
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tejidos dañados, todos los cuales producen sustancias que atraen a los neutrófilos a la zona conflictiva. (El
proceso por el que se utilizan sustancias para atraer a las células a una zona determinada se denomina
quimiotaxia).
Los neutrófilos también liberan sustancias que forman fibras en el tejido circundante. Estas fibras atrapan
bacterias, lo que evita que se diseminen y las hace más fáciles de destruir.
Una de las líneas de defensa del cuerpo (sistema inmunológico) está formada por glóbulos blancos (leucocitos)
que se desplazan por el torrente circulatorio y penetran en los tejidos con el objetivo de detectar y atacar a
microorganismos y a otros invasores.
Los neutrófilos, la clase de glóbulos blancos (leucocitos) más abundante en el torrente sanguíneo, se
encuentran entre las primeras células inmunitarias que participan en la defensa frente a la infección. Son
fagocitos, que ingieren bacterias y otras células extrañas. Contienen gránulos que liberan enzimas, las cuales
ayudan a destruir y a digerir estas células.
Los neutrófilos circulan en el torrente sanguíneo y deben recibir señales para salir de él y entrar en los tejidos.
A menudo, la señal proviene de las propias bacterias, de las proteínas del sistema del complemento o de los
tejidos dañados, todos los cuales producen sustancias que atraen a los neutrófilos a la zona conflictiva. (El
proceso por el que se utilizan sustancias para atraer a las células a una zona determinada se denomina
quimiotaxia).
Los neutrófilos también liberan sustancias que forman fibras en el tejido circundante. Estas fibras atrapan
bacterias, lo que evita que se diseminen y las hace más fáciles de destruir.
Los eosinófilos pueden ingerir bacterias, pero también atacan a células extrañas que son demasiado grandes
para poder ingerirlas. Contienen gránulos que liberan enzimas y otras sustancias tóxicas cuando encuentran
células extrañas. Estas sustancias perforan las membranas de las células atacadas.
Los eosinófilos circulan por el torrente sanguíneo, pero son menos activos contra las bacterias que los
neutrófilos y los macrófagos. Una de sus funciones principales consiste en adherirse a los parásitos y facilitar
así que queden inmovilizados y puedan ser destruidos.
Los eosinófilos ayudan a destruir las células cancerosas. También producen sustancias químicas implicadas en
la inflamación y en las reacciones alérgicas. Cuando se padecen alergias, infecciones parasitarias o asma, el
torrente sanguíneo presenta más eosinófilos que cuando no se sufren estos trastornos.
Los basófilos no ingieren células extrañas. Contienen gránulos llenos de histamina, una sustancia que participa
en las reacciones alérgicas. Cuando los basófilos encuentran alérgenos (antígenos que causan reacciones
alérgicas), liberan histamina. La histamina aumenta el aporte de sangre a los tejidos dañados, lo que da lugar
a hinchazón e inflamación. Los basófilos también producen sustancias que atraen a los neutrófilos y a los
eosinófilos a la zona conflictiva.
2.- Los linfocitos son las células que específicamente reconocen y responden a los antígenos extraños. Son células
de tamaño pequeño (6-8 mm), aunque en ocasiones pueden ser un poco más grandes (linfocitos grandes: 10-25
mm). El núcleo nunca presenta segmentación y es redondeado, con una discreta zona invaginada. El citoplasma
suele ser escaso, basófilo (de color azul claro) y forma una delgada banda perinuclear.
Se forman en la médula ósea. Su superficie presenta lugares específicos (receptores) a los que los antígenos se
pueden adherir. Pueden aprender a reconocer un número casi ilimitado de diferentes antígenos.
El objetivo principal de las células B es producir anticuerpos, que marcan un antígeno para que reciba un ataque
o lo neutralizan directamente. Las células B también pueden presentar antígeno a las células T, que a continuación
se activan.
Linfocito B
Se forman en la médula ósea. Su superficie presenta lugares específicos (receptores) a los que los antígenos
se pueden adherir. Pueden aprender a reconocer un número casi ilimitado de diferentes antígenos.
El objetivo principal de las células B es producir anticuerpos, que marcan un antígeno para que reciba un
ataque o lo neutralizan directamente. Las células B también pueden presentar antígeno a las células T, que
a continuación se activan.
La respuesta de los linfocitos B a los antígenos tiene dos etapas:
Respuesta inmunitaria primaria: cuando los linfocitos B encuentran un determinado antígeno por
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primera vez, el antígeno se adhiere a un receptor, lo que estimula a los linfocitos B. Algunos linfocitos
B se transforman en células de memoria, que recuerdan a ese antígeno específico, mientras que
otros se convierten en células plasmáticas. Los linfocitos T cooperadores ayudan a los linfocitos B en
este proceso. Las células plasmáticas producen anticuerpos específicos para el antígeno que
estimuló su producción. Después del primer encuentro con un antígeno, la producción de una
cantidad suficiente de un anticuerpo específico tarda algunos días. Por lo tanto, la respuesta
inmunitaria primaria es lenta.
Respuesta inmunitaria secundaria: pero, a partir de entonces, cada vez que un linfocito B se vuelve
a encontrar con un antígeno determinado, los linfocitos B de memoria lo reconocen de inmediato,
se multiplican, se transforman en células plasmáticas y producen anticuerpos. Esta respuesta es
veloz y muy eficaz
Linfocitos T
Por lo general, para ser activadas, las células T requieren la ayuda de otra célula inmunitaria, que fragmenta
los antígenos en distintas partes (lo que se conoce como procesamiento de antígenos) y a continuación
presenta el antígeno de la célula infectada o anómala a la célula T. La célula T luego se multiplica y se
especializa en diferentes tipos de células T. Estos tipos incluyen
Los linfocitos T citotóxicos se adhieren a los antígenos presentes en las células infectadas o anómalas
(por ejemplo, las malignas). A continuación, los linfocitos T citotóxicos destruyen esas células
perforando su membrana e inyectando enzimas en el interior.
Los linfocitos T cooperadores (colaboradores) ayudan a otras células inmunitarias. Algunos
linfocitos T colaboradores ayudan a los linfocitos B a producir anticuerpos frente a antígenos
extraños. Otros ayudan a activar los linfocitos T citotóxicos, para que destruyan las células infectadas
o anómalas, o los macrófagos, de modo que estos puedan ingerir las células infectadas o anómalas
con más eficacia.
Los linfocitos T reguladores (supresores) producen sustancias que ayudan a poner fin a la respuesta
inmunitaria o, en algunos casos, a evitar que se produzcan ciertas respuestas nocivas.
3.-Los monocitos son las células de mayor tamaño que circulan en la sangre periférica normal. Tienen un diámetro
aproximado de 14-20 mm. El núcleo casi siempre es reniforme y está formado por una cromatina laxa y de aspecto
ondulado (cromatina “peinada”). El citoplasma es amplio, de color gris pálido y posee una granulación azurófila muy
fina y abundante. Se mantienen muy poco tiempo en la sangre (10-20 horas) antes de salir de los capilares hacia
los tejidos. Allí se agrandan y se transforman en los macrófagos tisulares. En esta forma pueden vivir meses o
incluso años. Pueden activarse por una gran variedad de estímulos y pueden adquirir diferentes formas. Algunos
llegan a tener un citoplasma abundante y se llaman células epiteloides, por parecerse a las epiteliales. Y también
pueden fusionarse y formar células gigantes multinucleadas.
4.-Los macrófagos se desarrollan a partir de un tipo de glóbulo blanco denominado monocito. Los monocitos se
convierten en macrófagos cuando pasan del torrente sanguíneo a los tejidos.
Cuando aparece una infección, los monocitos se desplazan hacia los tejidos. Allí, en un periodo de unas 8 horas, los
monocitos aumentan de tamaño considerablemente y producen gránulos en su interior, tras lo que se convierten
en macrófagos. Los gránulos están llenos de enzimas y de otras sustancias que ayudan a destruir y a digerir las
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bacterias y otras células extrañas.
Los macrófagos permanecen en los tejidos e ingieren las bacterias, las células extrañas y las células dañadas y
muertas (el proceso mediante el cual una célula ingiere un microorganismo, otra célula o fragmentos celulares se
conoce con el nombre de fagocitosis y las células que los ingieren se denominan fagocitos).
Los macrófagos segregan sustancias que atraen a otros glóbulos blancos al lugar de la infección. Los macrófagos
también ayudan a los linfocitos T a reconocer a los invasores y, por lo tanto, también participan en la inmunidad
adquirida.
ANTICUERPOS
Los efectos protectores de la inmunidad humoral están mediados por una familia de glucoproteínas
estructuralmente relacionadas llamadas anticuerpos. Los anticuerpos siempre inician sus efectos biológicos al
unirse a los antígenos. Estas moléculas son producidas por los linfocitos B y actúan como receptores para el
antígeno. La interacción del antígeno con los anticuerpos de membrana de las células B constituye la fase de
reconocimiento de la inmunidad humoral. Los anticuerpos también se producen en una forma secretada por la
progenie de células B que se diferencia en respuesta a la estimulación antigénica. Estos anticuerpos secretados
se unen al antígeno y desencadenan varias de las funciones efectoras del sistema inmunitario. Aunque los
anticuerpos se aislaron inicialmente a partir de la porción líquida de la sangre, se pueden encontrar en diferentes
localizaciones anatómicas:
Los anticuerpos están presentes dentro de compartimentos unidos a la membrana citoplasmática
(retículo endoplásmico y complejo de Golgi) y sobre la superficie de los linfocitos B. - Los anticuerpos
están presentes en el plasma (porción líquida) de la sangre y, en menor proporción, en el líquido
intersticial de los tejidos donde se acumulan los anticuerpos secretados por las células B.
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Los anticuerpos están unidos a la superficie de determinadas células inmunitarias efectoras, como
los fagocitos mononucleares, células citotóxicas naturales y mastocitos, que no sintetizan
anticuerpos, pero poseen receptores específicos para unir anticuerpos.
Los anticuerpos están presentes en los fluidos secretados como el moco y la leche, en los cuales se
transportan específicamente ciertos tipos de anticuerpos. Las glucoproteínas plasmáticas o séricas
tradicionalmente se separan por sus características de solubilidad en albúminas y globulinas, y
pueden separarse más por migración en un campo eléctrico, proceso denominado electroforesis. Elvin
Kabat y colaboradores demostraron que la mayor parte de los anticuerpos se encuentran en el tercer
grupo de las globulinas de migración más rápida, llamado gammaglobulinas por la tercera letra del
alfabeto griego. Otro nombre común para los anticuerpos es inmunoglobulina (Ig), que hace mención
a la parte de la fracción de las gammaglobulinas que confiere inmunidad. Todos los anticuerpos tienen
una estructura básica común formada por dos cadenas ligeras idénticas y dos cadenas pesadas
idénticas. Cada cadena consta de múltiples dominios plegados de forma independiente con unos 110
aminoácidos. A pesar de su gran parecido en su estructura general, los anticuerpos pueden clasificarse
fácilmente en un pequeño número de clases distintas basándose en diferencias menores de sus
características fisicoquímicas como el tamaño, carga y solubilidad y en su comportamiento frente a
los antígenos. A las clases de anticuerpos también se les denomina isotipos y en el hombre se llaman
IgA, IgD, IgE, IgG e IgM.
Clasificación de la respuesta inmune
El ser humano se encuentra protegido contra los antígenos por medio de diferentes mecanismos de defensas
generadores de respuesta inmunitarias. Algunos de estos mecanismos de protección incluyen la inmunidad
innata o inespecífica, representando la primera línea de defensa contra los microorganismos. Las características
de la inmunidad innata se limitan a la capacidad para discriminar un microorganismo de otro y su naturaleza
moderadamente estereotípica, siendo su función muy parecida frente a la mayoría de los agentes nocivos. A
diferencia de la inmunidad innata, existen mecanismos de defensa mucho más evolucionados que son
estimulados tras la exposición a agentes infecciosos, y cuya intensidad y capacidad defensiva aumentan después
de la ulterior exposición a un determinado microorganismo. Puesto que esta forma de inmunidad se desarrolla
como una respuesta a la infección, se le denomina inmunidad adquirida. Las características de la inmunidad
adquirida incluyen la especificidad exquisita para las diferentes moléculas, la especialización que las capacita para
responder de forma singular a distintos tipos de microorganismos, y su capacidad para recordar y responder con
más fuerza tras exposiciones repetidas al mismo microorganismos. Debido a esta capacidad para discriminar
entre diferentes microorganismos, la inmunidad adquirida se denomina también inmunidad específica. En la
tabla... podemos observar las características diferenciales de la inmunidad innata y específica.
PRACTICA
1. La inmunidad puede ser natural o innata y adaptativa o adquirida, si bien ambos tipos están íntimamente
relacionados. La inmunidad natural es la existente en un organismo antes de tener contacto con el antígeno.
Es inmediata e inespecífica. Son elementos que participan en la inmunidad, excepto
A) las barreras como a piel
B) célula NK (del inglés natural killer)
C) el sistema del complemento
D) inmunoglobulinas G
E) La mucosas nasal y bucal
2. El rechazo de un injerto o de un trasplante, o la destrucción selectiva de células cancerosas, son ejemplos
característicos de ______________________. En el SIDA (síndrome de inmunodeficiencia adquirida), el virus
VIH causante, de la enfermedad invade ___________________ y los destruye. Con el tiempo, el sujeto se
hace más susceptible a las infecciones, las cuales, en algún momento, le provocarán la muerte.
A) Inmunidad humoral – células plasmáticas
B) Inmunidad innata – queratinocitos
C) inmunidad celular - los linfocitos T colaboradores
D) inmunidad inespecífica – fagocitos
E) inmunidad pasiva - gamma-globulinas
3. En el Parque Nacional del Manu, una serumnista se contagió de covid durante su servicio a una comunidad
amazónica. Ella hizo un cuadro leve de la enfermedad con síntomas de una gripe. En su criterio, responda ¿Qué
tipo de inmunidad es?
A) Activa artificial
B) Pasiva natural
C) Pasiva artificial
D) Activa natural
E) Adquirida pasiva
4. La vacunación se ha utilizado como medio preventivo para un número importante de enfermedades
infectocontagiosas. La efectividad de las vacunas como medio para prevenir enfermedades, radica en que
permiten la activación de:
A) los antígenos
B) las células de memoria.
C) las células asesinas naturales.
D) los interferones específicos.
E) El sistema del complemento
5. Si un individuo se encuentra en riesgo de contraer hepatitis A y es inoculado con anticuerpos de un animal
inmunizado, se esperaría observar que:
A) esté protegido solo temporalmente.
B) elabore anticuerpos contra la hepatitis A.
C) sus defensas actúen rápidamente si es infectado.
D) desarrolle defensas para el resto de la vida.
E) realice un rechazo alergico
6. La ascariosis es un tipo de infección por nemátodo. Estos gusanos son parásitos que usan el cuerpo como
hospedador para madurar y pasar de ser larvas o huevos a gusanos adultos. Los gusanos adultos, que se
reproducen, pueden medir más de un pie (30 centímetros) de largo. Responder las siguientes dos preguntas.
Según el párrafo que células intervienen en el proceso descrito
A) Basófilos
B) Eosinófilos
C) Mastocitos
D) Linfocitos
E) Monocitos
7. Juan en su examen de inmunología llega resolver todas las preguntas de manera acertada, sus amigos tienen
duda en una de las claves. Él está 100% que marco la correcta. La siguiente pregunta mostraba los siguientes
términos:
- Fagocitos
- Linfocitos NK
- Complemento
-Opsinas
Y preguntaban con qué inmunidad se relacionan. ¿Qué logro marcar Juan ?
A) Inmunidad adaptativa
B) Inmunidad Innata
C) Inmunidad Celular
D) Inmunidad pasiva
E) inmunidad Adquirida
8. El resultado de las mordeduras de serpiente depende de diferentes factores; entre ellos, la especie de
serpiente, la zona corporal afectada, la cantidad inyectada de veneno y el estado de salud previo de la
víctima. Suelen presentarse sentimientos de pánico y de terror después de una mordedura de serpiente, y
pueden producir un conjunto característico de síntomas mediados por el sistema nervioso autónomo. Una
práctica médica es tratar al paciente con un suero sanguíneo de caballo que posee anticuerpos ante la
toxina, consiguiendo la inmunidad
A) Natural pasiva
B) Artificial activa
C) Natural activa
D) Artificial pasiva
E) Innata pasiva
9. Son las células encargadas de la defensa frente a infecciones víricas y la eliminación de células tumorales. Se
caracterizan por una potente capacidad citolítica y un sistema extremadamente eficiente para inducir
apoptosis en las células diana. Además, están encargadas de diferenciar entre células autólogas y heterólogas o
xenogénicas, siendo en parte las principales responsables del rechazo en los trasplantes.
Según la pregunta anterior, hace alusión a los
A) Macrófagos
B) Linfocitos T
C) Natural Killer
D) Mastocitos
E) Eritrocitos
10. Ivanov, laboratorista del Hospital de Kiev en Ucrania, es responsable de distribuir insumos a los 3 módulos del
hospital:
Módulo 1: soldados infectados con una toxina bacteriana
Módulo 2: soldados enfermos de covid 19 en la última semana
Módulo 3: soldados que esperan ser inmunizados para ir al frente de lucha
Como responsable de almacén, que tipo de insumos distribuirá a cada módulo, señale la alternativa correcta:
A) Al módulo 3: suero con toxina bacteriana activa, para que desarrollen inmunidad pasiva natural
B) Al módulo 2: medicamentos para los síntomas y vacunas para Sars-cov 2, para que desarrollen una
inmunidad activa artificial
C) Al módulo 1: suero anti toxina bacteriana, para que desarrollen una inmunidad pasiva artificial
D) A los módulos 1 y 3 enviará solo vacunas, porque sirven para lo mismo y todos tengan una inmunidad
activa artificial
E) A los módulos 1 y 2 sueros y antivirales para tratar ambas enfermedades