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UNIDAD II DESARROLLO HISTORICO DE LA CRIMINOLOGIA Rec

La escuela positivista de criminología emergió en Italia a fines del siglo XIX y defendía que factores biológicos determinan la delincuencia. Sus principales exponentes fueron Cesare Lombroso, Enrico Ferri y Raffaele Garofalo, quienes sostuvieron que el delincuente presenta anomalías biológicas.

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UNIDAD II DESARROLLO HISTORICO DE LA CRIMINOLOGIA Rec

La escuela positivista de criminología emergió en Italia a fines del siglo XIX y defendía que factores biológicos determinan la delincuencia. Sus principales exponentes fueron Cesare Lombroso, Enrico Ferri y Raffaele Garofalo, quienes sostuvieron que el delincuente presenta anomalías biológicas.

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UNIVERSIDAD JOSÉ ANTONIO PÁEZ

FACULTAD DE CIENCIAS JURÍDICAS Y POLÍTICAS


FACULTAD DE DERECHO

CATEDRA DE CRIMINOLOGÍA
Prof. MARÍA CECILIA MOSTAFFÁ P.
UNIDAD II
DESARROLLO HISTORICO DE LA
CRIMINOLOGIA
PERÍODO PRE-POSITIVISTA
En esta etapa se destacan dos corrientes:

1ª) CIENTÍFICA, afirma que el Determinismo


de la conducta humana es base y
fundamento del Derecho Penal Clásico;
2ª) POLÍTICA que hará nacer el Derecho
Penal clásico a través de las obras de
Montesquieu, JJ Rousseau y Beccaria.
ESCUELA CLÁSICA
CESARE BECCARIA
DE CRIMINOLOGÍA G. CARMIGNANI

La Escuela Clásica de la criminología es una


corriente de pensamiento que aborda los delitos
como concepto jurídico, es decir, como la ruptura
del pacto entre el ciudadano y la sociedad sobre la
base del Estado y el Derecho, y la necesidad de
imponer un castigo acorde para corregir la
conducta y disuadir de la comisión de delitos.
P. ROSSI
F, CARRARA
• Para los juristas y pensadores de la Escuela Clásica, el ser humano
es dueño absoluto de sí mismo y de sus actos. Esa libertad es la
clave para defender que todas las personas son iguales ante la ley,
sin diferencias entre el hombre delincuente y el no delincuente, y
pone el foco de la responsabilidad delictiva en la decisión
deliberada de quebrantar una norma. Es decir, el delincuente elige
cometer ese acto, pudiendo y debiendo haber respetado la ley; no
lo impulsan ni sus condiciones biológicas ni influencias externas.

• Los autores clásicos defienden, además, las garantías individuales y


están en contra de la arbitrariedad y los abusos de poder. Además
de Césare Beccaria, Pellegrino Rossi, Giovanni Carmignani y
Francisco Carrara son otros autores destacados de la Escuela
Clásica.
CESARE BECCARIA (1738-1794)
En 1764 Beccaría sorprendió y escandalizó a la sociedad de su tiempo con un librito
muy breve titulado “De los delitos y las penas”. En el mismo ponía en tela de juicio el
supuesto efecto disuasorio de la pena de muerte, porque no impedía que se
cometieran nuevos crímenes, y abogaba por su abolición.

Nacido en Milán, Italia, el 15 de marzo de 1738, Beccaría se hizo muy amigo de los
hermanos Pietro y Alessandro Verri, que formaron un círculo de intelectuales que
bautizaron con el nombre de «la Academia de los Puños», que centraba sus esfuerzos
en la reforma del sistema criminal de justicia.

A través de este grupo, Beccaría conoció a los filósofos Thomas Hobbes, inglés, y
Claude-Adrien Helvétius, francés, al enciclopedista galo Denis Diderot, al filósofo,
economista, sociólogo e historiador escocés David Hume y al francés Charles Louis de
Secondat, barón de Montesquieu, el hombre cuyas ideas contribuyeron a dar forma a
nuestro sistema político actual, de división de poderes.

Este jurista, criminólogo, literato, filósofo y economista afirmó que la cárcel era mucho
peor que la pena de muerte.
Beccaría partía de la llamada teoría contractualista, por el cual la sociedad se funda sobre un contrato
que tiene como objetivo salvaguardar los derechos de los individuos, garantizando el orden.

Los delitos, por lo tanto, tenían que ser considerados como una violación del contrato.

La sociedad, por lo tanto, tiene derecho a defenderse, y debe hacerlo con medidas proporcionales a los
delitos cometidos, lo que hoy se conoce como el principio de proporcionalidad de la pena.

De esa forma, una persona por robar una gallina no podía ser condenada a cadena perpetua o un
asesino convicto y confeso ser castigado a unos pocos días de cárcel.

En lo relativo a las penas, Beccaría mantenía que éstas tenían un carácter preventivo en dos sentidos
muy concretos: en sentido general y en sentido especial.

La prevención general está dirigida a la sociedad en su conjunto, es un aviso para navegantes, una forma
de decir que si se vulnera la ley de una manera determinada tiene unas consecuencias concretas.

La prevención especial se concentra en el delincuente, que es apartado de la sociedad e internado en


prisión para cumplir con el castigo.
Cesare Bonasena fue, sin duda, uno de los más importantes inspiradores del movimiento de reforma del
antiguo derecho penal europeo, caracterizado por su extrema crueldad, arbitrariedad y falta de
racionalidad.

El marqués de Beccaría defendió también la supresión de la tortura, para extraer la confesión o para
castigar, y la limitación del arbitrio judicial.

Hasta la revolución francesa, bajo el Antiguo Régimen, la tortura era un procedimiento habitual y
normalizado ya fuera para realizar interrogatorios a los sospechosos como para método de castigo. Uno
se puede imaginar que en tal tesitura hasta el más inocente se declaraba culpable con tal de acabar con
el dolor.

El pensador italiano hizo especial hincapié, en sus escritos, en la necesidad de limitar el arbitrio judicial,
es decir, en atar a los jueces al texto de la ley e impedir que pudieran inventarse delitos o leyes o que los
aplicaran según les viniera en gana.

Las ideas de Beccaría tuvieron una gran influencia en la revolución francesa de 1789, cuyas
consecuencias evidentes son los sistemas democráticos, como el nuestro, que hoy disfrutamos como
ciudadanos libres.
CLASICOS
Pellegrino Rossi, (1787-1848), quien sostenía que existía un orden moral
que todos los seres libres e inteligentes deberían seguir. Él pensaba que la
capacidad de juzgar le prtenecia solo al ser superior, pero no niega que todo
hombre al ser tal, es inteligente y puede juzgar por igual. Para Rossi el
fundamento del derecho de castigar es el eterno principio de la justicia.

Giovanni Carmignani, (1768-1847) quien trata de explicar que el castigo que


se le impone a un criminal por un delito que cometió, no se hace con el
ánimo de tomar venganza, sino con el ánimo de prevenir en el futuro que
realice otros actos delictivos.

Francisco Carrara (1805-1888) quien representa la evolución de la Escuela


Clásica, este autor sostiene que el Derecho es connatural al hombre, la
ciencia es el derecho criminal es un orden de razones emanadas de la ley
moral y que preexisten a las leyes humanas
POSTULADOS
1. El encontrar sus bases filosóficas en el Derecho Natural.
2. Un respeto absoluto al principio de legalidad.
3. Ver al delito como un ente jurídico y no como un ente filosófico.
4. El libre albedrío.
5. La aplicación de las penas a los individuos moralmente responsables.
6. Los que carecen de libre albedrío , por ejemplo los locos y los niños, quedan excluidos del
Derecho.
7. La pena es la retribución que se hace al criminal por el mal que hizo en la sociedad.
8. La retribución debe ser exacta.
9. “las penas son sanciones aflictivas determinadas, ciertas, ejemplares, proporcionales, deben
reunir los requisitos de publicidad, certeza, prontitud, fraccionabilidad y reparabilidad, y en su
ejecución deben ser correctivas, inmutable e improrrogables”
10. La finalidad de la pena es restablecer el orden social externo que ha sido roto por el
delincuente.
11. El Derecho de castigar pertenece al Estado, (titulo de tutela jurídica).
12. El Derecho Penal es garantía de libertad, ya que asegura la seguridad jurídica ante la
autoridad.
13. Se considera que el método debe ser lógico-abstracto, silogístico y deductivo.
• En resumen, la Escuela Clásica defiende que al
vivir en sociedad, cada individuo suscribe
libremente un contrato social con la comunidad a
la que pertenece. Este ente social, el Estado,
castigará a quienes actúen de forma contraria a
las normas establecidas para dar equilibrio y
estabilidad. Las penas, que serán proporcionadas
y ejemplares, también buscan disuadir de la
comisión de delitos.
ESCUELA POSITIVISTA
AUGUSTO COMTE
(1798-1857)

El positivismo o filosofía positiva es una teoría filosófica que sostiene


que todo conocimiento genuino se limite a la interpretación de los
hallazgos «positivos», es decir, reales, perceptibles sensorialmente y
verificables.
Según esta postura, todo conocimiento genuino es o bien positivo —a
posteriori y derivado exclusivamente de la experiencia de los
fenómenos naturales y de sus propiedades y relaciones— o bien
verdadero por definición, es decir, analítico y tautológico. Así, la
información derivada de la experiencia sensorial, interpretada a través
de la razón y la lógica, constituye la fuente exclusiva de todo
conocimiento cierto. Los datos verificados (hechos positivos) recibidos
de los sentidos son conocidos como evidencia empírica; así pues, el
positivismo se basa en el empirismo.
ESCUELA CRIMINOLOGICA
POSITIVISTA
• El positivismo criminológico, también conocido como escuela
positivista , es corriente criminológica cuyas principales ideas
consisten en la aplicación de los métodos de las ciencias naturales
para explicar la delincuencia y que la delincuencia está determinada
biológicamente. Esta corriente surge en Italia a fines del siglo XIX, y
sus autores más destacados fueron Cesare Lombroso, Enrico Ferri y
Raffaele Garofalo.

• Los autores positivistas defienden anormalidad biológica del


delincuente, no sostienen que la criminalidad se deba únicamente a
factores biológicos, pero sí postulan que en caso de que la persona
carezca de predisposición biológica en ningún caso delinquirá. El
positivismo se opone de manera radical a la concepción de
racionalidad en el acto delictivo de la Escuela Clásica criminología,
en la cual rige el libre albedrío.
CESARE LOMBROSO
• Este tema fue ampliado por la Escuela Italiana y a través de los escritos de
Cesare Lombroso (ver L'Uomo Delinquente, El hombre criminal,​ y la
criminología antropológica) que identificaron las características físicas
asociadas con la degeneración, lo que demuestra que los delincuentes
eran retrocesos atávicos a una forma evolutiva anterior. Estos delincuentes
que padecen atavismo, han nacido bajo una herencia que no es común de
la especie humana actual. Lombroso había creado la Teoría del
delincuente nato refiriéndose a que una parte de los delincuentes tienen
una predisposición delictiva tan fuerte que la sociedad nada o muy poco
puede hacer para evitar que lleguen a delinquir. Realizó para probar esta
Teoría su primera investigación con 101 cráneos de delincuentes italianos,
analizando en qué medida existen semejanzas antropométricas con el
hombre primitivo, descendiente del mono. Sus resultados en otro estudio
con delincuentes presos, destacan que los hombres que fueron analizados
(1.297 en total) muestran con mayor proporción que en la población
normal, rasgos primitivos (frente salida, escasa capacidad craneal o el
volumen de las ojeras).
CRIMINAL NATO
Para Cesare Lombroso era posible determinar
si alguien era delincuente analizando sus
características corporales. Según su enfoque, el
criminal presenta rasgos de inferioridad
orgánica y psíquica que resultan evidentes a
los ojos. El clasificaba a los delincuentes en
varias categorías: criminal nato, delincuente
loco moral, delincuente epiléptico, delincuente
loco, delincuente pasional y delincuente
ocasional

En el caso del criminal nato, este se


caracterizaría, desde el punto de vista físico,
por los siguientes rasgos: cráneo pequeño,
gran órbita ocular, frente hundida,
abultamiento en la parte inferior de la zona
posterior de la cabeza, etc. En lo psicológico es
insensible, impulsivo y no siente
remordimientos.
LOCO MORAL
Según Cesare Lombroso, el
delincuente loco moral rara vez está
internado en centros de atención
psicológica especial. En cambio, con
frecuencia se le encuentra en las
cárceles y los prostíbulos. Son astutos,
antipáticos, vanidosos y egoístas.

Desde el punto de vista físico, se


parecen al criminal nato en su
mandíbula prominente. Su rostro
muestra varias asimetrías. Sin
embargo, en este caso no es fácil
identificarlo por su apariencia, sino
por su comportamiento. Simulan
locura y desde la infancia podemos
identificar en ellos esta forma de ser.
DELINCUENTE EPILÉPTICO
Para Lombroso, la epilepsia era una
señal de criminalidad. Esta podía
manifestarse de la manera habitual,
con ataques, o darse sin ninguna
manifestación aparente. En ambos
casos, hablaríamos de uno de los
delincuentes más peligrosos.

Se caracterizarían por ser vagos,


amantes de los animales,
destructivos y vanidosos. Lombroso
también señala que tendrían
tendencia al suicidio y que, junto
con los locos morales, son los únicos
que buscan asociarse para delinquir.
DELINCUENTE LOCO
Cesare Lombroso distingue entre los
locos delincuentes y los delincuentes
locos. Los locos delincuentes son
enfermos que no razonan y no son
responsables de sus actos. Los
delincuentes locos, en cambio, cometen
un delito y luego enloquecen en la
prisión.

Indica que hay tres tipos de


delincuentes locos: el alcohólico, el
histérico y el mattoide. El primero es el
que se embriaga y comete delitos. El
histérico tiene una gran tendencia a
mentir y una inclinación natural al
erotismo. El mattoide, por su parte,
está en la línea que separa la cordura
de la locura. Delinquen por impulso.
DELINCUENTE PASIONAL
El delincuente pasional actúa por
impulso y está movido por pasiones
nobles. Las pasiones bajas están
reservadas únicamente para los
delincuentes comunes. No tiene
rasgos físicos particulares que lo
identifiquen, salvo que su edad oscila
entre los 20 y los 30 años.

Este tipo de criminales son


sumamente afectuosos y sienten una
gran conmoción después de cometer
el delito. A veces intentan suicidarse.
Los motivos que los llevan a cometer
un crimen pueden ser tres: duelo,
infanticidio y pasión política.
DELINCUENTE OCASIONAL
Lombroso dice que los delincuentes ocasionales se
clasifican en tres grupos: los pseudo-criminales, los
criminaloides y los delincuentes profesionales. Los
primeros cometen delitos que pueden ser de tres
tipos: involuntarios, sin perversidad (motivados casi
siempre por la necesidad) y en defensa propia.

Los criminaloides son los que cometen delitos


movidos o presionados por las circunstancias. En
condiciones normales, no los cometerían, aunque
tengan cierta predisposición a ello. Finalmente, los
delincuentes profesionales son aquellos que
combinan actividades legales con delitos.

La teoría y la clasificación de criminales de Cesare


Lombroso se mantuvo vigente por un tiempo, pero
luego fue radicalmente revaluada. Aparecían serias
deficiencias en los diferentes contrastes que se
intentaron utilizando el método científico . También,
por momentos, se tornaba peligrosa: incitaba al
prejuicio y a veces propugnaba por la “eliminación
definitiva” del criminal.
ENRICO FERRI
(1856-1929)

El criminalista italiano Enrico Ferri resumió y sistematizó en Sociología criminal (1900) sus ideas
sobre criminología y derecho penal, diseminadas anteriormente en innumerables monografías.
En la introducción enuncia Ferri los principios de la escuela criminal positiva; la gran escuela
clásica de Beccaria y de Carrara, afirma, se ha perdido en estériles especulaciones metafísicas,
resumidas en la fórmula carrariana de que el delito es un ente jurídico.

Pero, para el autor, los tiempos plantean una nueva exigencia, nacida de un fenómeno cotidiano:
el aumento de la delincuencia. Tal exigencia impone el estudio del delincuente, tanto desde el
punto de vista antropológico como del psicológico. Lo mismo puede decirse respecto de las
penas. La escuela penitenciaria de Howard ha dirigido los métodos de Carrara hacia metas más
humanitarias, olvidando sin embargo la higiene criminal, esto es, la prevención de los delitos.
Frente a ello, la escuela positiva aplica el método experimental a la ciencia criminal, sin entender
destruir con esto los resultados de las escuelas anteriores, sino integrarlos y renovarlos. Así como
en la medicina la nueva dirección se ha desplazado del examen de la enfermedad al del enfermo,
así en la criminología lo ha hecho del delito al delincuente. Por tanto, al problema de la
disminución de la pena contrapone el de la disminución de los delitos, y al estudio abstracto del
delito como ente jurídico contrapone el estudio del delito como fenómeno natural y social. Así,
pues, ha de examinarse la actuación del delincuente a la luz de varios factores: psicopatológicos,
ambientales, hereditarios, etc.
Expone primero Enrico Ferri los datos de la "Antropología criminal", que es la "historia natural del
hombre delincuente". Ella ha demostrado que el delincuente es "un salvaje perdido en nuestra
civilización", esto es, una variedad antropológica con existencia propia que representa las razas
inferiores, a causa de degeneración, retorno atávico o desarrollo insuficiente. El hombre
delincuente es estudiado bajo dos aspectos: el orgánico y el psíquico. Del lado orgánico interesan
los datos craneológicos y somáticos (reacción fisiológica, sensibilidad al dolor, etc.) que son el
fundamento de la herencia criminal. Los datos psíquicos fundamentales son la insensibilidad
moral y la imprevisión.

El delincuente no es un tipo abstracto: presenta variedades que pueden clasificarse. Hay que
distinguir sobre todo al delincuente habitual del ocasional. A este propósito, la estadística de la
recidiva general y de la recidiva en las varias especies de crímenes confirma indirectamente la
observación de que, del número total de delincuentes, sólo una parte presenta anormalidades
individuales que la antropología ha revelado. Sobre esta clasificación surge otra, más completa y
específica, entre delincuentes "locos" (afectos de imbecilidad moral, epilépticos, etc.), "natos"
(los "salvajes" de que acabamos de hablar), "habituales" (generalmente corrompidos sociales),
"pasionales" (temperamentos morales, pero hipersensibles) y "ocasionales" (que llegan a la
delincuencia por incentivos externos).
Se consideran después los datos de la estadística criminal. Tres son los factores que
influyen sobre la criminalidad de un pueblo dado: antropológicos o individuales,
físicos o cosmotelúricos, y sociales. Estos últimos determinan las variaciones
estadísticas de la criminalidad en el tiempo. De la acción combinada de estos factores
se desprende la ley de "saturación criminosa", según la cual en un ambiente social
dado se comete un determinado número de delitos. Las penas, tal como son
aplicadas, ejercen por tanto una influencia mínima sobre la criminalidad, influyendo
psicológicamente sólo sobre la clase social fundamentalmente honesta. Es preciso
recurrir, por tanto, a remedios de otro orden: a los "sustitutivos penales", o sea, a
medios indirectos para impedir las condiciones favorables a la criminalidad.

Ferri no acepta la teoría de la libertad de la voluntad o libre albedrío, porque la


considera desmentida por la ciencia, que demuestra que todo se halla ligado al
principio de causalidad. Por tanto el hombre, cuya personalidad está determinada por
la herencia psicofísica y por el ambiente, "obra como siente y no como piensa". Se
debe entonces determinar el derecho de castigar de otro modo de como hacen las
escuelas clásicas. Al no poderse hablar de responsabilidad moral individual, deberá
hablarse de responsabilidad social, esto es, de responsabilidad frente a la sociedad,
que tiene el derecho de defenderse. Por lo tanto, el hombre es siempre responsable
de todos sus actos únicamente porque vive en sociedad.
En cuanto a las sanciones, no deben ser exclusivamente penales, sino tales que satisfagan la exigencia
de higiene social (prevención del delito). A tal fin, la escuela positiva reúne en un sistema único las
sanciones más dispares: preventivas, represivas, civiles, penales. Medios preventivos son los policiales;
medios reparadores son la reparación, la remoción del estado antijurídico o la nulidad del propio acto;
medios represivos son las penas ordinarias; medios disminutivos son los que "tienen por fin expeler del
cuerpo social los elementos no asimilables". Para establecer la forma de sanciones adaptadas al caso
singular, es preciso tener en cuenta la peligrosidad del reo. Para establecer el grado de la sanción es
preciso tener en cuenta el derecho violado y los motivos determinantes; estos últimos se deducen de la
categoría a que pertenece el delincuente. De este modo se realiza la verdadera justicia.

Finalmente, se sugieren las reformas prácticas: atenuación del principio "in dubio pro reo", cualquiera
que haya sido la prueba o si se trata de un delincuente habitual; medios científicos adecuados para
llegar a la identificación del culpable y su clasificación en una de las ya mencionadas categorías: datos
fisiognómicos y craneológicos, esfigmográficos, psicológicos, etc.; capacidad científica en los juicios;
abolición del jurado, salvo para delitos políticos; la pena de segregación indeterminada en relación con
la peligrosidad; manicomios para delincuentes locos.

La importancia actual de esta obra reside en el hecho de resumir toda la escuela positiva, que durante
decenios gozó de celebridad mundial. Indudablemente, la escuela tuvo sus méritos, pero no fueron
tales como para compensar la negación de la autonomía de la voluntad del hombre y la afirmación de
un despiadado determinismo causal al que se encadenaría la personalidad humana. Fue sobre todo
fecunda y legítima la exigencia de valorar el delito "también" a la medida del delincuente: a tal exigencia
se atiende hoy en muchos códigos modernos. De hecho, con esta concepción se superaba al
positivismo, reconociendo implícitamente que el hombre no se puede considerar de manera abstracta,
dentro de una pura mecanicidad de causa y efecto, sino en su realidad irreductible y en el conjunto de
sus propias responsabilidades morales.
RAFAEL GAROFALO
(1859-1934)

Garófalo fue un jurista y criminólogo italiano, representante


del positivismo criminológico. En cuanto a su trayectoria
científica e investigadora, estudió la literatura jurídica de
países como Francia y, especialmente, Alemania, y se adhirió a
los principios de la escuela criminal positiva italiana, fundada
por Cesare Lombroso. No obstante, y a diferencia de éste, que
enfocaba sus estudios hacia los condicionantes fisiológicos
que motivaban a los criminales; y de Enrico Ferri, que daba
más importancia a los factores económicos y educativos;
Garófalo entendía que la criminalidad se debía abordar
igualmente desde una perspectiva psicológica y antropológica.
Acuñó, en 1885, el término criminología, en su obra "Criminología: estudio sobre el delito, sobre sus
causas y la teoría de la represión” la cual se divide en tres partes, que se dedican: al delito, al
delincuente y a la represión.

Sus teorías gravitaban en torno al concepto de "delito natural", que definió como "la lesión de aquella
parte de los sentimientos altruistas fundamentales de piedad o probidad, en la medida media en que
son poseídos por una comunidad, y que es indispensable para la adaptación del individuo a la
sociedad".

Fundamentaba la responsabilidad penal en la peligrosidad innata del delincuente, al que consideraba


una "variedad" involucionada de la especie humana, incapaz de asimilar los valores de la sociedad.
Defendía, de este modo, que la única forma de evitar el delito era eliminando los factores externos que
dan pie a delinquir, estableciendo una relación causa-efecto entre circunstancias y criminalidad y
dejando al margen el libre albedrío.

De ideales políticos conservadores (en su madurez abrazó el fascismo), defendía la pena de muerte y la
eutanasia de los enfermos mentales.

Ofrece especial interés la preocupación de Garófalo en dar un concepto del delito. A este respecto pone
de manifiesto que existía en su época inquietud por el estudio del criminal desde el punto de vista
naturalista y se le ha presentado «como una variedad del genus homo; se ha hecho su descripción
antropológica y psicológica». Se habla del delincuente, pero los investigadores «han descuidado el
decirnos qué es lo que se entiende por la palabra delito». Considera que «el punto de partida debe ser
la noción sociológica...».
TEORÍA DEL DELITO NATURAL.
El esfuerzo de Garófalo sobre su teoría del delito natural es algo peculiar de este autor frente a las posturas de Ferri
y Lombroso. Hay que tener en cuenta que fue Profesor de Derecho penal en la Universidad de Nápoles y ejerció
también como Magistrado. Se plantea el problema de si existen una serie de conductas que han sido consideradas
delictivas en todos los tiempos y en todos los países. Considera que ello no es posible, ya que las conductas sociales
y el derecho son cambiantes, con peculiaridades propias entre razas, países, etc. Se aproxima al Derecho natural,
aunque su postura no se basa en el mismo, al considerar que hay una serie de instintos morales innatos que son
herencia del individuo. Parte de un sentido moral medio de la comunidad entera, existiendo personas con
moralidad superior y otras que quedan por debajo de ese nivel medio. Para valorar determinados
comportamientos inmorales y considerarlos como conductas criminales tiene en cuenta los sentimientos de piedad
y la probidad. En esto se basa la delincuencia natural; de otra parte, existe una delincuencia artificial que viola una
serie de sentimientos como son el honor, pudor, etc.
La moralidad es el fundamento de su delito natural, así como los sentimientos de los individuos. En realidad viene a
dar varias definiciones del mismo que no son totalmente coincidentes. Escribe: «Por fin, trataremos de segregar y
de aislar los sentimientos morales que puede decirse que ha adquirido definitivamente la parte civilizada de la
humanidad y que constituyen la verdadera moral contemporánea, que no puede perderse, sino que es susceptible
de un desarrollo cada vez mayor; y en este caso podremos llamar delito natural o social la violencia de estos
sentimiento por actos que, a la vez, son perjudiciales a la comunidad».
Para Garófalo el delito es consecuencia de la anomalía moral del delincuente. El delito natural se enmarca dentro
de la línea antropológica del positivismo criminológico. Aunque la concepción que tiene Garófalo del delito natural
hoy no tiene valor para la teoría jurídica del delito, sin embargo, en su momento ofrece especial interés si se tiene
en cuenta que el positivismo criminológico se ocupó del delincuente en sí y no del delito como concepto jurídico.
Fue objeto de críticas, pues no hay que olvidar que el positivismo era un ataque al
formalismo jurídico de la escuela clásica. El delito natural es una concepción
criminológica, no jurídica, por lo que sólo afecta a una serie concreta de delitos:
aquellas en la que se dan ciertas anomalías en el delincuente, en especial por «la
carencia de una parte del sentido moral».

Garófalo reconoce que su definición no puede abarcar todos los tipos de delitos,
aceptando las críticas que le hicieron a este respecto. De entre los críticos hay que
mencionar la del español Aramburu, a la que hace mención el propio Garófalo.

Se ocupa Garófalo del delito, según los juristas. Sostiene que la criminalidad para éstos
no es nada, no la conocen, no les interesa. De esta concepción del delito ha llegado a
hacerse eco la ciencia penal moderna, aunque a título de referencia; con posterioridad
a Garófalo se ocuparon de los mismos penalistas de la talla de von Liszt y antes
Romagnosi. También se hizo eco del delito natural algún criminólogo.

Garófalo busca una concepción del delito desde el punto de vista criminológico
estimando que hay un fondo moral en la sociedad, que no se da en buena parte de los
delincuentes. Cuando elabora su Derecho natural, la teoría jurídica del delito estaba ya
muy avanzada, como consecuencia del método elaborado por los clásicos. La
preocupación por la moral que recoge Garofalo en su delito natural, es un concepto
que ya tienen presente los primeros penalistas.
Continúa diciendo que la concepción jurídica del delito no es compatible con
el delito natural, ya que en éste se pretende llevar a cabo un estudio
científico. Termina diciendo: «La importancia de nuestra determinación del
concepto del delito se irá evidenciando a medida que adelantemos en este
estudio. Puesto que el delito consiste en una acción nociva que viola el
sentimiento más elemental de piedad o probidad, el delincuente no podrá ser
otra cosa más que un hombre en el cual exista carencia, eclipse o debilidad
del uno o del otro de estos sentimientos».

De lo anterior se desprende cómo Garófalo orienta la concepción de su delito


natural a la carencia de sentimientos morales del delincuente, que en
definitiva afectan a problemas de personalidad de los que se ocupa la
criminología moderna y cuyos primeros estudios son de la Escuela positiva.
Aparece con el italiano una doble concepción del delito. Una desde el punto
de vista criminológico, y otra jurídica, que era la mantenida por la escuela
clásica.

Garófalo criticó que el mismo Juez se ocupara de temas civiles y penales, de


ahí que propusiera su separación, lo que ocurre desde hace tiempo en el
sistema procesal de los países más avanzados. No hay que olvidar que para el
italiano el delincuente era un ser anormal.
ESCUELA CRIMINOLOGICA FRANCESA
La Escuela Francesa surge como una reacción a las ideas de la Escuela Italiana Lombroso- Garófalo-
Ferri; la cual trata de explicar la conducta antisocial como consecuencia del medio que rodea al
individuo, rechazando el criterio biologista que impuso esta Escuela ( el delito es hereditario). La escuela
se inicia en Francia y Bélgica; luego surgió en Inglaterra y Alemania. Su máximo postulado era que el
delito se correlaciona con la pobreza y otros factores criminógenos, pero esto factores sociales no exime
la responsabilidad penal del individuo por el delito perpetrado. Su investigación es de tipo descriptivo.

En otro aspecto, la Escuela incorpora paulatinamente el elemento social, y se vuelve a relativizar el


concepto de delito. Así pues, en el siglo XIX encontramos un cambio, comienzan a introducirse factores
sociales dentro del discurso criminológico sostenido por DURKHEIM. El delito se comienza a estudiar
como un dato normal en la sociedad, un elemento funcional al sistema e incluso considerado como
motor de progreso social, productor en virtud que el Estado para combatir el delito debe contratar
policías, fiscales, jueces, comprar patrullas y equipar edificios para la administración de justicia. Además
formulo la teoría de la conciencia colectiva, se refiere a las creencias compartidas y a las actitudes
morales, que funcionan como una fuerza unificadora dentro de la sociedad; esta fuerza se encuentra
separada y es generalmente dominante, en comparación con la conciencia individual. Según esta teoría,
una sociedad, una nación o un grupo constituyen una entidad que se comporta como un individuo
global.
ESCUELA CRIMINOLOGICA FRANCESA

Se caracteriza principalmente por la gran ascendencia que sobre ella


tuvo aquel químico genial que se llamó Luis Pasteur. Las teorías de
Pasteur obviamente estaban muy en boga en Francia, a finales del siglo
pasado, y así vemos que la Escuela Antroposocial Francesa va a
continuar el símil pasteuriano, diciendo que el criminal es un microbio,
y así consideran que el microbio como tal, en un estado de asepsia,
cuando no está en un medio adecuado, es inocuo, es totalmente
inofensivo, pero si a este microbio se le pone en un campo de cultivo
adecuado se va a reproducir, a convertirse en terriblemente virulento.
La Escuela Francesa combatió la idea del criminal nato de Lombroso, y
es la primera en usar el término "predisposición"; el criminal nato no
está predestinado a delinquir, no existe tal criminal nato, existen
sujetos predispuestos a la delincuencia, pero no predestinados.
ADOLFO QUÉTELET
(1796-1874).
Se le debe la primera aplicación de las Matemáticas a los fenómenos
sociales, subrayando la regularidad de estos fenómenos. Se le
considera fundador de la Estadística Criminal, que da a conocer las
relaciones de causalidad existentes entre determinadas condiciones
personales, determinados fenómenos sociales y físicos, y la
criminalidad, poniendo de relieve sus causas, y mostrando su aumento
o disminución y sus formas de aparición.

Afirmó que el delito tenía raíces en el entorno físico-social, utilizando


mapas y datos estadísticos busco medir las variaciones en el índice de
la criminalidad; concluyó que el delito guarda relación con la pobreza y
otros factores criminógenos, la sociedad encierra en sí misma los
gérmenes de todos los crímenes que se van acometer; las variaciones
estadísticas ligadas a los actores sociales pueden variar, es decir los
crímenes disminuyen si las causas que las producen cambian.
LAS LEYES TÉRMICAS DE LA
DELINCUENCIA:
Quetelet, asi mismo postuló las “Leyes térmicas de la delincuencia” con el objetivo de explicar la influencia del clima en la
comisión de determinados tipos de delitos, basándose en la temperatura ambiente y en las diferentes estaciones del año.

1ª. Durante los meses de invierno, cuando las temperaturas son más bajas, se cometen más
delitos contra los bienes y el patrimonio. Según Quetelet, esto se debe a que los días son más
cortos y se dispone de más tiempo con el amparo de la noche para poder delinquir sin ser
visto. Aunque este axioma puede parecer incorrecto, es durante las fechas en la que el
domicilio se encuentra vacío cuando más asaltos se producen, ya que durante estos meses
invernales se producen múltiples desplazamientos o periodos vacacionales que son
aprovechados por los delincuentes

2ª. En contraposición, durante los meses de verano se producen muchas más agresiones y
delitos contra las personas debido a que el aumento de las temperaturas y de horas de luz
hace que se pase mayor tiempo en la calle y las personas tienden a mantener más relaciones e
interacciones sociales, lo que supone que, a la fuerza, algunas de estas interacciones sociales
terminen de una forma agresiva.

3ª. Por último, durante los meses de primavera, se vio que se producían un mayor número de
agresiones sexuales. Es justamente en esta época cuando termina el invierno y la vestimenta
vuelve a cambiar, a ser menor, y se comienzan a liberar las energías que se habían acumulado
para el invierno. Pero incluso esta ley tiene relación con nuestro lado más “animal” ya que en
primavera suele ser cuando comienza la época reproductiva de los animales, y el ser humano,
no deja de serlo, por lo que aquellos individuos que no son capaces de reprimir dicho instinto
acaban cometiendo agresiones sexuales.
ALEXANDRE LACASSAGNE
Francia 1843-1924

Alexandre Lacassagne fue un médico y criminólogo originario de Cahors, Francia. Fue el fundador
de la Escuela Lacassagne de Criminología, con sede en Lyon, principal rival de la escuela italiana
de criminología de Cesare Lombroso.
Fue el pionero en el campo de la jurisprudencia médica y uno de los fundadores de la
antropología criminal. Se especializó en el campo de la toxicología, y fue uno de los primeros en
estudiar los patrones de las manchas de sangre e investigar las marcas en las balas y su relación
con las armas.
Se opone radicalmente a la tesis de Lombroso. El delincuente, no es un ser predestinado a
delinquir, no puede ser delincuente nato, es el medio social el que permite y hace posible que se
manifieste la conducta antisocial del individuo. Así pues: 1) la sociedad tiene los criminales que
merece; 2) el medio social es el caldo de cultivo de la criminalidad, 3) los caracteres
antropométricos tienen una importancia escasa, en virtud que la estatura de las personas no
guarda relación con el crimen; pues el delito se puede entrar en muchas personas de diferentes
edades, color y estatura, por consiguiente es totalmente falsa, sólo estigmatiza al sujeto por lo
que es.
Para Lacassagne el criminal podía tener una predisposición biológica, pero su entorno y
relaciones sociales eran factores indispensables. Es por eso que elaboro su teoría microbiológica
del crimen, en la que viene a decir que el criminal es un microbio que germina solo cuando su
entorno social es un caldo de cultivo favorable para ello.
GABRIEL TARDE:
(Francia 1843-1904).

Fue un sociólogo, criminólogo y psicólogo social francés. Parte de la


escuela sociológica de la criminología, concibió a la sociedad como un
producto de la vida social, basada en pequeñas interacciones entre
individuos, donde la imitación y la invención eran centrales.

Gabriel Tarde, señala que el motor que impulsa la conducta es la


imitación, de hecho, el punto de partida de gran parte de nuestro
desarrollo y evolución como seres humanos: El copiar a los modelos
que se nos presentan.

La criminalidad es un fenómeno observado, sugerido y adaptado, por


el resto de los habitantes de tal contracultura, los medios de
comunicación, entre otros factores. El presente revisa estos postulados
y su relación con la prevención del crimen.
Postuló la Teoría psicosocial de la criminalidad y los factores de imitación; Tarde, afirma que
el delito es un fenómeno de imitación. El pensamiento criminológico de Tarde se basa en
las Leyes de imitación y, toma en cuenta los siguientes factores que inciden en ello:

1. La quiebra de la tradición moral basado en el cristianismo.


2. Desarrollo de las clases medias y bajas de la sociedad por el deseo universal de
superación social y por la demanda de comodidad y lujo.
3. Las clases superiores se convierten en clases menos seguras de sí mismos.
4. La clase media trata de imitar a la clase alta,
5. La clase baja imita a la clase media en busca de comodidades y lujos. Para Tarde, el
hombre imita y trata de imitar con métodos productivos. Por ejemplo: el éxodo
campo-ciudad crea individuos desarraigados con tendencias criminales, formación de
cultura desviada llamada también subcultura, que buscan acomodo en la ciudad.

Como conclusión, la imitación es causa de criminalidad. No hay tipo criminal, es la imitación


la que lo lleva a cometer un delito. El choque de cultura puede llevarlo también a la
criminalidad. Para Tarde, los factores determinantes de la conducta criminal provienen de la
sociedad a través de la imitación.
ÉMILE DURKHEIM
(Francia, 1858-1917)
Fue un sociólogo, pedagogo y filósofo francés. Estableció formalmente la sociología como disciplina
académica y, junto con Karl Marx y Max Weber, es considerado uno de los padres fundadores de
dicha ciencia.
Durkheim creó el primer departamento de sociología en la Universidad de Burdeos en 1895,
publicando Las reglas del método sociológico. En 1896 creó la primera revista dedicada a la
sociología, L'Année Sociologique. Su influyente monografía, El suicidio (1897), un estudio de los tipos
de suicidios de acuerdo a las causas que lo generan, fue pionera en la investigación social y sirvió
para distinguir la ciencia social de la psicología y la filosofía política. En su obra clásica, Las formas
elementales de la vida religiosa (1912), comparó la dimensión sociocultural de las vidas de las
sociedades aborígenes y modernas, con lo que ganó aún más reputación.
Perfeccionó el positivismo que primero había ideado Augusto Comte, promoviendo el realismo
epistemológico y el método hipotético-deductivo. Para él, la sociología era la ciencia de las
instituciones, y su meta era descubrir «hechos sociales» estructurales. Durkheim fue un mayor
exponente del funcionalismo estructuralista, una perspectiva fundacional tanto para la sociología
como para la antropología. Según su visión, las ciencias sociales debían ser puramente holísticas;
esto es, la sociología debía estudiar los fenómenos atribuidos a la sociedad en su totalidad, en lugar
de centrarse en las acciones específicas de los individuos.
CONCEPTO DE ESTRUCTURA
Para Durkheim, la sociedad está estructurada alrededor de un conjunto de
pilares que se manifiestan a través de expresiones. Así, se acerca al Dios de
Spinoza tal como fue tomado posteriormente por el estructuralismo, que
encuentra así en este autor antecedentes y fundamentos. No obstante, no se
debe confundir este concepto con la caracterización que Durkheim hace de
Dios y las religiones, que, tal como figura en Las formas elementales de la vida
religiosa, describe a las creencias religiosas expresadas en ritos, simbologías,
emblemas o ideas abstractas como representaciones elaboradas por la
sociedad para afirmar su sentido, su objetivo como tal. Las creencias se
evidencian al padre de la sociología clásica como indispensables para la
reproducción de la sociedad, en tanto acarrean una moral (de este modo, al
hablar de creencias nos encontramos expuestos al factor subjetivista en el
pensamiento de Durkheim, ya que para hacer efectivo el fin de los lazos
sociales es necesario que los componentes de la sociedad se apropien de las
creencias internalizadas y actúen conforme a ellas). Así, la idea de Dios
proviene del hombre, aunque su manifestación como sustancia sea
espinoziana.
EL ESTADO
Según la visión de Durkheim, el Estado se define por las
funciones que cumple, que deben ser limitadas, ya que no
tiene que manejar los lazos sociales ni la conciencia colectiva.
El Estado es un tipo de conciencia colectiva, pero no la
concentra toda: es un órgano de pensamiento social, y su
función específica es elaborar ciertas representaciones
sociales para dirigir la conducta colectiva.

Durkheim entendía a los conflictos como anomalías dentro del


avance hacia el orden y el progreso, dos ideas centrales en las
concepciones de la sociedad de aquella época.
LA ESCUELA CRIMINOLÓGICA
ALEMANA
Representada por Franz Ritter von Liszt fue un
jurista y político alemán de origen austríaco
conocido por sus aportes en el campo del derecho
penal y del derecho internacional público.

Von Liszt integra la corriente «causalista


naturalista» en la teoría del delito, a la que también
pertenece Ernst von Beling. Según los causalistas
naturalistas, la acción es una causación o no
evitación de una modificación (de un resultado) del
mundo exterior mediante una conducta voluntaria.
Von Liszt Franz siempre pensó y analizo la diferencia entre las escuelas,
y llego a la conclusión de que es más de forma que de fondo, lo que lo
condujo definitivamente a afirmar, que los factores que influyen en la
consumación del delito son el efecto de la disposición y del medio
ambiente en el surgimiento del clima ya que concibe el delito como un
todo producto de influencias ambientales y de disposiciones
individuales cuya interacción van a variar según sea la categoría del
delincuente y con respecto al problema planteado, es decir, que el
concebía que los factores influyentes del delito estaban entrelazados o
muy unidos, como lo eran el medio ambiente o condiciones para
cometer un delito y la voluntad o disposición e inclusive la necesidad
que tuviere una persona para cometer ese delito.

También dio el reconocimiento de la imputabilidad como base de la


responsabilidad para los delincuentes normales, y a su vez proclamó el
estado peligroso de los delincuentes anormales para fomentar
medidas de seguridad idóneas contra estos.
A finales del siglo XIX, Franz Von Liszt, en sus publicaciones Tratado de
derecho penal alemán (1881) y La idea de fin en el derecho penal
(1882), se pronunció a favor de la investigación criminológica y la
utilización de conocimientos criminológicos, colocándose con ello en
encontrada oposición con las concepciones dominantes en su tiempo.

En su lección inaugural de Marburgo, denominado más tarde


"programa de Marburgo", desarrolló sus ideas fundamentales y
postuló una ciencia total del Derecho Penal en la que debían ser
incluidas la antropología criminal, la psicología criminal y la estadística
criminal, una idea revolucionaria para aquella época, pero a la vez un
desafío para los penalistas de entonces. En el esfuerzo por superar la
oposición de las escuelas francesas e italianas llegó a la sintética
afirmación acerca del efecto y la disposición y del medio ambiente en
el surgimiento del crimen.
En palabras del jurista español Luis Jiménez de Asúa, el “gran hallazgo” de von Liszt fue llegar a la
conclusión de que la pena no puede ser sencilla y únicamente «retribución». De la reacción instintiva
contra el reo no puede deducirse que la pena sea retributiva, ya que esa reacción era meramente
objetiva, basada en la causalidad material y no en la culpabilidad. A juicio de von Liszt, aún en las más
primitivas épocas se apercibe el fin de tutelar los bienes jurídicos y, poco a poco, el hombre adquiere la
idea, la conciencia de ese fin (…). La ética -a su entender- no justifica ni fundamenta la pena. Sólo el fin
puede justificarla y la pena justa será la que mejor proteja los bienes jurídicos. Para von Liszt, la pena
justa es la pena necesaria.

Según el profesor García-Pablos de Molina, las directrices más acusadas de la Joven Escuela o “Escuela
Sociológica” fueron:

1) Sustitución de los planteamientos filosóficos de la Escuela Clásica por un claro “pragmatismo”, que
presupone el análisis y conocimiento de la realidad social;

2) Contemplación del delito como fenómeno natural y jurídico, compaginando el estudio empírico de
sus causas y la elaboración dogmática del delito;

3) Dualismo penal, esto es, reconocimiento de dos clases de consecuencias jurídicas distintas, dirigidas
a objetivos diferenciados, pero complementarios: la pena y la medida de seguridad;

4) La “defensa social” se configura como fin primordial de la Administración penal;

5) Eclecticismo filosófico en cuanto al problema del “libre albedrío”: se ignora éste, admitiéndose, sin
embargo, la existencia en todos los hombres de una impresión de libertad interna. El concepto de
“estado peligroso” sustituye al de “responsabilidad moral”.
Partiendo de esa base, siete años después de dar a conocer el Programa de Marburgo
en aquella conferencia magistral, el 1 de enero de 1889, el propio von Liszt –junto a su
colega belga Adolphe Prins (Bruselas, 1845 – Ixelles, 1919) que, en 1910, formuló las
bases de su propia teoría con la Escuela de la Defensa Social, y el abogado neerlandés
Gerardus Antonius van Hamel (Harlem, 1842 – Ámsterdam, 1917)– fundaron la
Asociación Internacional de Criminalística [Internationale Kriminalistische Vereinigung
(I.K.V)], en Viena, convencidos de que la pena combate la delincuencia pero también
de que no es el único remedio.

Por ejemplo, de acuerdo con su criterio, se podían sustituir las condenas de menor
duración por el pago de multas o adoptar otras medidas de seguridad menos nocivas);
asimismo, propugnaron que el Derecho Penal tuviera en cuenta los criterios
desarrollados en el campo de la Sociología y la Antropología; y se mostraron a favor de
la prevención y la investigación científica de las causas de la delincuencia con una
pena que se adaptara a las circunstancias personales de cada criminal en particular.

La IKV fue una institución única en su época, en todo el mundo, con reuniones anuales
que se celebraban en distintos países, editó un periódico bilingüe… pero acabó
cesando sus actividades tras la I Guerra Mundial y, al final, se disolvió formalmente en
1937.
En opinión de Von Liszt, la Política Criminal y la Criminología debían
formar un “todo” con el Derecho Penal, conformando una suerte de
ciencia jurídico-penal total; por el contrario, uno de sus aspectos más
polémicos fue su idea de clasificar a los delincuentes en tres grandes
grupos en función de si solo había que disuadirlos para que no
reincidieran (pena intimidatoria), si aún podían ser corregidos para
recuperarlos (pena correccional) y si eran incorregibles que, en ese
caso, debían ser “neutralizados” por su carácter irrecuperable (pena
indeterminada).

Lo cierto es que Franz von Liszt no veía en estos planteamientos un


ablandamiento del Derecho penal –como señala el profesor Wolfgang
Frisch– sino un haz de medidas que, en conjunto (a través de la
evitación de infección criminal, estigmatización y reincidencia), debería
servir de mejor forma a la protección de bienes jurídicos de lo que lo
hacía el entonces vigente sistema de penas y de medición de la pena
basado en el pensamiento de la retribución
ESCUELA CRIMINOLOGICA
AMERICANA
• Es la corriente que reanuda planteamientos social- científicos
acerca del origen del delito, y que logra a través de sus estudios una
posición dominante en la criminología. Se conoce como escuela
americana, la criminología orientada hacia la sociología y el análisis
sociológico del delito, y se dividió en dos grupos, uno de ellos se
dedicó al estudio en la relación entre criminalidad y estructura, y
procesos sociales tales como: la población, densidad y composición
de la misma distribución de los bienes, movilidad, conflictos entre
sistemas de normas, ideología política, económica y religión y el
segundo grupo se enfocó en tratar de buscar una explicación a la
etiología del delito, apoyándose en las teorías psicoanalistas, se
orienta por el análisis de los procesos que llevan al hombre hacerse
criminal colocándose un enfoque social psicológico.
EDWIN H. SUTHERLAND
(1883-1950)
Fue un sociólogo estadounidense. Está considerado como uno de los criminólogos más influyentes del siglo XX. Fue
un sociólogo de la escuela interaccionista simbólico de pensamiento y es muy conocido por la definición de
asociación diferencial, que es una teoría general del delito y la delincuencia que establece que los sujetos aprenden
a ser criminales por transmisión cultural, una situación que se da particularmente en determinados grupos donde
las actividades delictivas se realizan con habitualidad y quedan así reforzadas como algo positivo.

Sutherland rechazo de plano las explicaciones de criminalidad por causas biológicas o psicológicas propias del
positivismo que estudiaba al individuo, pero al mismo tiempo, hizo una crítica importante al vínculo entre
delincuencia y pobreza sostenido por Shaw Y McKay.

Para Sutherland las teorías según las cuales la conducta delictiva encontraba su causa en la pobreza o en las
condiciones psicopáticas o sociopáticas asociadas a ella, eran engañosas e incorrectas. Esta generalización se
basaba en una muestra sesgada de la realidad que excluía amplias zonas de comportamiento delictivo de personas
que no pertenecían a la clase baja, tales como el comportamiento delictivo de hombres de negocios o la
criminalidad de profesionales (los denomino “delitos de cuello blanco”).

Propuso por lo tanto una hipótesis que pudiera explicar tanto la delincuencia de clase baja como la de cuello
blanco, y para ello utilizo el concepto de asociación u organización social diferencial que se apartaba del de
“desorganización social” postulado por Shaw y McKay.
Para Sutherland, tanto la delincuencia de cuello blanco, como cualquier tipo de delincuencia, y cualquier tipo de
conducta, se aprende.
En síntesis, la teoría de Sutherland explica que:

a) El comportamiento criminal no se hereda


b) La conducta criminal es aprendida en interacción a través de un proceso de comunicación
c) Este aprendizaje se da entre grupos íntimos (familia, amigos, etc.,) y puede efectuarse a través de la
palabra o los gestos
d) La transmisión de la conducta criminal incluye técnicas de ejecución del delito, motivaciones,
actitudes, racionalizaciones y deseos.
e) Un individuo llega a ser delincuente como resultado de un aprendizaje de definiciones favorables a la
violación de la ley, que predomina frente a un aprendizaje a la observación de la ley. Y logran aislar a los
grupos que se inclinan a respetarla.
f) La conducta criminal depende de la frecuencia, de la intensidad, de los contactos, y de la prioridad
que se otorga a ciertos valores, y del prestigio del modelo (maestros, amigos con poder sobre
determinados círculos de personas, etc.)
g) EL comportamiento delictivo no puede explicarse refiriéndose al principio de búsqueda de felicidad, a
la lucha por el estatus social, a la necesidad de dinero o a la frustración. Estas explicaciones son fútiles,
puesto que se aplican tanto al comportamiento delictivo como al legal.
h) Las llamadas “zonas de desorganización social” son, en realidad, “zonas de organización diferencial”.
TENDENCIAS CONTEMPORANEAS EN
CRIMINOLOGIA
Contemporáneamente vemos que en relación a la
Criminología se presentan dos tendencias:

a) La primera de ellas se refiere a la necesidad de suprimir


o reducir el sistema penal, vemos que se rechaza al
sistema penal y cae dentro de esta tendencia la nueva
criminología, la perspectiva abolicionista, la del derecho
penal mínimo entre otras.
b) La otra tendencia se refiere a la necesidad de
mantener y ampliar el sistema penal, se admite al
derecho penal y vemos dentro de esta tendencia al nuevo
realismo
CRIMINOLOGIA DE LOS DERECHOS
HUMANOS
Dirige a la criminología hacia un nuevo objeto, compatible con la lucha contra el
sistema político dominante, que concretan en los derechos humanos. Se propone
estudiar la vulneración o puesta en peligro de ciertos derechos o garantías, que
constituirán materia de la criminología:
a) garantías de las condiciones fundamentales de bienestar, entre ellas alimento,
techo, vestimenta, trabajo estimulante y posibilidades de recreación
b) protección de la colectividad contra los individuos rapaces y codiciosos así como
también contra las elites sociales imperialistas
c) derecho a la vida e igualdad sexual, racial y económica
d) posibilidad de política social referida a la regulación de relaciones sociales o
sistemas sociales con el fin de evitar el imperialismo, la discriminación racial, la
miseria.
La alternativa humanista busca que los derechos humanos sirvan para formular
comportamientos criminales de manera diferente a como fórmula este tipo de
comportamiento el derecho penal. Corresponde al pueblo re-apropiarse del poder de
criminalizar, se mira al crimen no desde la moral de aquellos que detentan el poder
sino desde la moral del pueblo.
CRIMINOLOGIA CRÍTICA O
NUEVA
Tiene por objeto el análisis de los procesos de
criminalización, mirados dentro del amplio
control social (formal o informal), y opta por la
búsqueda de medidas alternativas (política
criminal alternativa) teniendo en cuenta los
aportes que han hecho otras criminologías que
le preceden.
POSTULADOS
Esta tendencia sostiene:
1. Considera que la Criminología en general y la Criminología Cínica están al servicio del “status quo”
2. Sitúa el delito en un contexto social determinado y no acepta un concepto general del mismo sino
modalidades delictivas.
3.Rechaza la concepción del delincuente como un ser anormal y patológico al que hay que curar y
rehabilitar
4. Rechaza la concepción del Estado como un ente mediador, no comprometido, que se encuentra por
encima de la sociedad; por lo que considera que el delito no puede estudiarse aisladamente, sino
vinculado a las agencias de control social del Estado.
5. Se postula, entonces, que la Criminología debe intentar ser una disciplina con criterio de totalidad,
que analice tanto la sociedad donde surge el delito como el acto desviado en sí mismo con todas sus
implicaciones psicológicas; y que, el criminólogo debe ser un científico social que participe en la
política, porque la Criminología no puede ser antiética a la ideología.
6. Su objeto es el estudio histórico (dentro de contextos sociales determinados) de la relación delito-
represión, pues lo que realmente cuenta es la relación dialéctica entre la desviación y las agencias de
control social.
7. En su aspecto metodológico, siguiendo las orientaciones iniciadas por Marx y Durkheim, además de
la condición individual del desviado y del delincuente, toma en consideración las estructuras de poder y
de los intereses creadores y sostenedores de las leyes que, a su vez, constituyen en gran parte la causa
eficiente de las conductas desviadas y delictivas. Por ello postulan que la investigación de los delitos
debe hacerse combinando en permanente dialéctica las conductas, las estructuras, los procesos y las
culturas.
POSTULADOS
8. Por otra parte, frente al concepto penalístico del delito y en general de la criminología tradicional (simple
acción individual infractora, resultante de la voluntad del delincuente), la Criminología Critica ha bosquejado
un concepto diferente, pues concibe el delito como entidad bifronte, al entenderlos como “acción y reacción
mutuamente relacionadas e inseparables en la realidad” ( esto porque consideran que la acción individual no
es tan libre como lo ha sostenido la escuela clásica del Derecho Penal, ni totalmente ciega y determinada como
la han postulado los positivistas, sino que ella tiene su autenticidad).

9. En cuanto a la valoración de la criminalidad, concebida por el Derecho penal y la criminología tradicional


como algo anormal y perjudicial ( una suerte de agresión de parte de personalidades que ceden a pasiones
maléficas, perturbadoras de la paz, la justicia y el orden social, de los que la sociedad está obligada a
defenderse, pues ella “normalmente” solo produce ciudadanos cumplidores de las leyes), para la nueva
Criminología es algo normal que, aunque perjudicial, puede en ocasiones resultar beneficioso. Normal porque
la criminalidad aparece como algo congruente con las estructuras sociales (políticas, económicas, culturales,
etc.), que la producen, las cuales ejercen tal presión sobre las personas obligadas a vivir en situaciones críticas
que, al no dejarles otra opción, los empujan al delito. En este sentido afirma Stanley Cohen, la desviación forma
un continuo con la vida “normal”. Puede en ocasiones resultar beneficioso, porque la historia ha mostrado que
las conductas de algunas personas, que en su contexto social cultural, fueron consideradas delictivas, no
obstante contribuyeron a cambiar valoraciones sociales caducas e injustas, caso de Sócrates y de Jesús de
Nazareth por ejemplo.
POSTULADOS
10. En relación al control social, frente a la idea sustentada por la
criminología, la sociología y el Derecho Penal tradicionales, de que el
mismo es consecuencia de la desviación y de la delincuencia, es decir,
una reacción natural y neutral de la sociedad ante el peligro y/o la
agresión que aquellas representan para el bien común, la nueva
Criminología niega esa supuesta neutralidad.
11. Afirma que cada institucional y cada status tiene su socialización,
su socialización y su deformación profesional.
12. Sostiene que la administración de justicia depende de la situación
socio-económica-política de loa mayoría de las personas que la dirigen,
y que los controles sociales, aparte de ser descriptivos, con
“constitutivos”, pues al crear ciertas leyes, crean los delitos y que, al
seleccionar y estigmatizar a determinadas personas la ley pierde valor,
en cuanto aparece más como efecto de la voluntad, más o menos
arbitraria de un grupo de presión que ha conseguido el poder, que
como manifestación de la naturaleza de las cosas.
CRIMINOLOGIA INTERACCIONISTA O
DE LA REACCION SOCIAL
Para Kimball Young y Raimond Mack (¡)&$), la interacción social es el
concepto básico de la Sociología, y lo definen como: “acción o
comunicación entre personas que produce estímulos y acciones
reciprocas”. Concepto que encontramos también en la base de la
tendencia interaccionista de la Criminología, la cual tiende a explicar el
comportamiento desviante en general y busca lo específicamente
criminal en lo social.

Esta tendencia tiene como antecedente primario a E. Ferri y su Sociología


Criminal y como antecedente reciente, entre otras, las teorías de la
Anomia, de la Asociación Diferencial, del Conflicto Cultural y de la
Subcultura Delincuente. Se delinea a partir de 1960 bajo la influencia de
la literatura criminológica (inglesa) de moda y cuenta entre sus
exponentes con N. Becker, D. Matza, D. Chapman, E. Lemert, K. Erickson
e I. Kitsuse.
CRIMINOLOGIA INTERACCIONISTA O
DE LA REACCION SOCIAL
Se fundamenta en el concepto de “sistema social”, según el cual la sociedad
esta integradas por diferentes grupos e instituciones que, así mismo, tiene
valores diferentes y distintos modos de vida y de comportarse. En esa
perspectiva, los grupos con posición económica y política dominante tendrían
mayor influencia en el dominio de la cultura, de la ideología y del Derecho; y,
en consecuencia, serian ellos los que definen ciertos comportamientos como
desviantes, por no corresponder a sus ideas y expectativas. Sobre esta base,
los interaccionistas señalan que la delincuencia no es una características del
autor, sino que esta depende de la interacción existente entre quien realiza el
hecho delictivo y la sociedad, pues sobre los procesos de detención y
señalamiento, más la aplicación de la etiqueta delictiva a quien resulte
seleccionado, lo que hace surgir un delincuente y lo que influye en la imagen
y aparición de la delincuencia o nivel general.

Esta tendencia maneja como conceptos operativos fundamentales los de:


cifra negra de la criminalidad, etiquetamiento, estigmatización social y
estereotipia de la delincuencia.
CIFRA NEGRA DE LA CRIMINALIDAD

La expresión “cifra negra” (“dark numbers”) de la criminalidad fue usada a principios del
siglo XX por el criminólogo japonés Oba para designar la parte desconocida de la
“criminalidad real” ( conjunto de los delitos efectivamente cometidos en un lugar y
tiempo determinado; tanto de los que ha tenido conocimiento la autoridad policial como
de los que han permanecido desconocidos.)

La “criminalidad real” es el resultado de sumar la denominada “criminalidad aparente”


más la cifra negra de la criminalidad, entendiéndose por la primera al “conjunto de
delitos cometidos y descubiertos, de los cuales ha tenido conocimiento la autoridad
policial y ha quedado constancia estadística de ellos”, (se llama aparente porque la
integran hechos que aún no juzgados por los tribunales); en tanto que el conjunto de las
decisiones condenatorias de los mismos, forman la denominada “criminalidad legal”,
estimada como cuatro (4) veces menor que la precedente.
La cifra negra de la criminalidad es entonces, la diferencia numérica
existente entre la criminalidad real y la criminalidad aparente. Ella es la
“zona de sombra” de la criminalidad real en la que se encuentran los
llamados “crímenes perfectos” (que no dejan ningún rastro); los
crímenes solapados por la víctima o sus familiares por vergüenza o
piedad hacia el agente (móvil altruista), o temor a su venganza (fin
utilitario); y los que no fueron denunciados por desconfianza hacia la
policía o por considerar los hechos de poca importancia; por existir la
posibilidad de una reparación por vías diferentes; por discrecionalidad
policial o de otros funcionarios; y con una extensión mayor, los hechos
que constituyen la llamada delincuencia no convencional (delitos de
cuello blanco, delitos económicos y los delitos de los poderosos).
ETIQUETAMIENTO
Es el acto de etiquetar, de poner una etiqueta; y etiqueta significa el marbete o rotulo que se pone a
una cosa para identificarla y facilitar su clasificación.

Para los interaccionistas, los comportamientos desviantes lo son, porque así los considera el grupo que
crea las normas de comportamiento y define las situaciones dadas en el sentido de la desviación. En
este sentido, serán delincuentes las personas que sean proclamadas o “etiquetadas” como tales por los
órganos de persecución penal con base en las normas sociales que el grupo gobernante ha creado; en
consecuencia, este hecho divide la población en censores y censurados.

Según Payne, el etiquetamiento es el proceso por el cual se crea un rol desviado que se mantiene a
través de la imposición de etiquetas delictivas, y una “etiquete social” consiste en la designación o
nombre estereotipado que se imputa a una persona sobre la base de alguna información que se tiene
de sobre ella.

Las etiquetas pueden se positivas (chico listo, trabajador, inteligente) o negativas (expresidiario,
homosexual, feo, loco), también pueden ser ciertas o falsas (avaladas en mala información, prejuicios o
estereotipos). Por lo general son clasificaciones apriorísticas, lo cual puede ser lamentable, porque tiene
la particularidad de inducir un comportamiento acorde con su contenido; es por esto que Payne las ve
como “pasillos” que conducen a una persona de una posición o rol a un nuevo rol o posición a
desempeñar.
ESTIGMATIZACIÓN SOCIAL:
Estigma es un término de orden médico, relativo tanto a
lesiones orgánicas como a trastornos funcionales que
denotan una constitución anormal y posiblemente
hereditaria (para Lombroso, en su teoría del “delincuente
nato”, eran características psicológicas y fisiológicas, que
tenían influencia en la conducta delictiva).
En épocas pasadas se marcaba con un hierro candente al
delincuente y se lo exponía en la picota para su escarnio.
Hoy día, por analogía, el interaccionista entiende la
estigmatización como la huella (difícil de limpiar) que el
etiquetamiento deja en la persona etiquetada: surte de
subrayado social negativo, que alimenta la reacción social
de rechazo hacia el estigmatizado.
EN RESUMEN…
1. La Sociedad está dividida en conformistas y desviados.
2. La fuente de la desviación reside en la interacción que
tiene lugar entre el sujeto etiquetado como desviado y
quienes reaccionan ante su conducta.
3. Una persona solo llega a ser delincuente en la medid
en que sea etiquetado como tal, como resultado de un
proceso social (policial y judicial) de selección, orientado
en detrimento de las clases sociales económicas
desfavorecidas.
4. En esta relación interaccionista de sus grupos, la
sociedad produce desviación y delincuencia.
CRIMINOLOGIA ORGANIZACIONAL
Sus antecedentes se encuentran en el concepto positivista de la
“responsabilidad social”, conforme al cual se responsabiliza penalmente al
individuo de sus actos nocivos al interés social por el mero hecho de ser parte
del cuerpo social (no porque sus actos sean libres y pueda elegir entre realizar
una conducta dañosa y otra que no le es, pues el “libre albedrío” no existe). Si
la sociedad protege los intereses individuales y favorece su desarrollo, tiene,
como contrapartida, el derecho a defenderse de los actos dañosos de sus
miembros que lesionen o pongan en peligro los valores esenciales a su propia
existencia.

Esta tendencia se ocupa menos de buscar lo específicamente criminal en el


individuo o en la sociedad, representa un modelo de Criminología aplicada,
orientada hacia el logro de una administración más racional de la justicia y de
una defensa social más eficaz frente a la actividad criminal. Su preocupación
fundamental es la investigación evaluativa de los “sistema”, s decir, se ocupa
en ver como funcionan estos al enfrentarse con la realidad individual y social,
para evaluarlos y ofrecer alternativas o proponer las reformas que convengan.
CRIMINOLOGIA ORGANIZACIONAL
Dentro de esta orientación se han realizado investigaciones sobre el costo del crimen y
los procesos de “criminalización” y “descriminalización”.

En relación al costo del crimen, el objetivo primordial es reducir el costo social que
acompaña a la criminalidad, objetivo que se busca a través de programas de
investigación (evaluativos) y de la propuesta de innovaciones; concretamente, se
buscar contar con una mejor descripción de las características de la criminalidad y de
sus relaciones con los medios previstos para su control, represión y prevención.

Respecto en la “criminalización” se ha insistido en la necesidad de realizar


investigaciones de la opinión pública, las cuales proporcionarían al legislador una
información más precisa de las reacciones sociales frente a las diferentes formas del
comportamiento delincuente y desviado en general; y, en cuando a la
“descriminalización”, se ha sugerido que el subsistema de la justicia penal podría
aligerarse quitándoles los denominados “delitos sin víctimas”. La idea es que el
Derecho Penal no debería regular aquellos hechos que, en opinión de michos,
dependen de la moral privada de cada quien, tales como el comercio sexual ente
adultos consentidores y el empleo de drogas en privado y sin fines de lucro, entre
otros, los cuales, en todo caso tendrían otras regulaciones.
CRIMINOLOGIA ORGANIZACIONAL
También son cuestiones que importan al interés directo de esta tendencia: la
disminución de los efectos deshumanizantes del sistema penitenciario; asegurar las
accesibilidad de la justicia judicial a todos los justiciables; propiciar el aceleramiento
de los procesos en los tribunales; y disminuir la arbitrariedad discrecional de los
agentes de justicia.

En resumen, esta tendencia se ocupa de estudiar los procesos de prevención y


represión de la delincuencia y de buscar soluciones a la problemática que plantean,
mediante la creación de nuevos órganos y/o de nuevos modelos de organización (de
ahí lo de organizacional), del perfeccionamiento profesional de los funcionarios del
sistema peal y del aumento de la cultura y de la conciencia jurídica de la población;
todo lo cual la vincula estrechamente a las realizaciones de la política criminal.

El Centro Internacional de Criminología Comparada, creado en 1969, con sede en la


Universidad de Montreal, Canadá, es la institución más representativa de esta
corriente criminología y se considera al Profesor Denis Szabo como el máximo
exponente de la misma.

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