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Fallo

La Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo analiza el recurso de una empresa en contra de una sentencia que hizo lugar a una demanda laboral. La empresa alegaba que había despedido al trabajador por abandono de trabajo, pero la justicia consideró que no había quedado acreditada esa causal. La Cámara confirma la sentencia apelada al encontrar que no se configuraron los elementos objetivos y subjetivos necesarios para caracterizar el abandono invocado.

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La Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo analiza el recurso de una empresa en contra de una sentencia que hizo lugar a una demanda laboral. La empresa alegaba que había despedido al trabajador por abandono de trabajo, pero la justicia consideró que no había quedado acreditada esa causal. La Cámara confirma la sentencia apelada al encontrar que no se configuraron los elementos objetivos y subjetivos necesarios para caracterizar el abandono invocado.

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Poder Judicial de la Nación

CÁMARA NACIONAL DE APELACIONES DEL TRABAJO -


SALA V

Expte. Nº CNT 76.400/2014/CA1


SENTENCIA DEFINITIVA.
AUTOS: “SANGIOVANNI, JOEL LEONIDAS C/ MAPEIRATIN S.A. Y OPTRO S/
DESPIDO”

En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Capital Federal de la República Argentina, a


los 27 días del mes de agosto de 2021 se reúnen las señoras
juezas de la Sala V, para dictar la sentencia en esta causa, quienes se expiden en el orden
de votación que fue sorteado oportunamente; y LA DOCTORA BEATRIZ E.
FERDMAN dijo:
I) La señora jueza de primera instancia hizo lugar a la demanda en tanto
no consideró configurado el abandono de trabajo invocado por la demandada para
decidir el despido (ver sentencia, fs.167/171 vta.).
Contra esa decisión se alza la accionada de acuerdo a los términos
expresados en su memorial recursivo de fs. 173/176, el cual mereció réplica de la
contraria a fs. 185/189. Asimismo, a fs. 172, la perito contadora María Gabriela
Cazenave apeló sus honorarios por bajos.
II) La queja esgrimida por la parte demandada, en primer lugar se dirige a
cuestionar la decisión de la magistrada de primera instancia que consideró no
configurada la causal de abandono invocada por aquella para despedir al actor. También
hay agravios en relación con la remuneración y fecha de ingreso aceptadas en la
instancia anterior, con la admisión de las indemnizaciones previstas por los artículos 9 y
15 de la Ley Nacional de Empleo y 2 de la ley 25.323 y 80, de la LCT. Por último se
agravia por la condena decidida respecto del demandado Gabriel A. Garcés y por los
honorarios regulados por considerarlos elevados.
III) Delimitados así los agravios, analizaré en primer lugar la queja
referida a la causal de abandono invocada por la demandada para despedir al actor.
En este aspecto, la magistrada que me precede concluyó que era carga de
la demandada acreditar que efectivamente el actor se sustrajo a sus deberes de prestación
de servicios injustificadamente a partir del día 12 de julio de 2014 y, que no lo logró en
tanto la declaración brindada por la testigo Roberts, resultó insuficiente a esos fines.
Asimismo agregó que el telegrama intimatorio enviado al actor el 17/07/2014
exhortándolo a retomar tareas, no contenía apercibimiento alguno y, por ello, la medida
rescisoria adoptada resultó desmedida.
El recurrente en su planteo, lejos de asumir los fundamentos esgrimidos
por la sentenciante anterior, se limita a expresar dogmáticamente que la causal por ella
invocada ha quedado acreditada y que prueba de ello lo constituye la intimación cursada

Fecha de firma: 27/08/2021


Firmado por: JULIANA CASCELLI, SECRETARIA DE CAMARA 1
Firmado por: BEATRIZ ETHEL FERDMAN, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: GRACIELA CARAMBIA, JUEZ DE CAMARA

#24537610#300095754#20210827111926445
al trabajador para que se reintegre sus labores, cosa que no ocurrió, extremo éste último
que corroborado en autos por la testigo Roberts.
Analizadas las constancias de la causa, coincido con la valoración que la
señora jueza efectuó de las pruebas de autos, como así también con su conclusión de que
no se acreditó el abandono que la demandada le imputó al actor (conf. Arts. 377,
CPCCN y 244 de la LCT).
En primer lugar considero necesario recordar que para la configuración de
la causal de abandono de trabajo como acto de incumplimiento del trabajador en los
términos previstos por el art. 244 de la LCT se requiere no sólo la intimación previa al
empleado para constituirlo en mora, sino que además requiere la no concurrencia de
éste, es decir el incumplimiento de sus deberes de asistencia y cumplimiento efectivo de
trabajo (cfr arts. 62, 63, 84 y concs., de la LCT) y su voluntad de abandonar el empleo,
siendo necesaria la existencia de un comportamiento excluyente en tal sentido, es decir,
debe quedar evidenciado su propósito expreso o presunto de no cumplir en lo sucesivo
con su prestación de servicios, sin que medie justificación alguna.
Conforme surge de las constancias de la causa y aún cuando pudiera
sostenerse que el actor no prestó servicios los días 12, 14, 15 y 16 de julio de 2014, lo
cierto es que obra en autos una comunicación telegráfica enviada por el trabajador a la
demandada con fecha 15/07/2014 en la cual intimaba a que se le aclare su situación
laboral frente a una negativa de trabajo y reclamaba la correcta registración de su
contrato de trabajo. En relación a ello cabe señalar que si bien la demandada desconoció
haber recibido alguna comunicación del actor previamente a que ella lo intimara a
reintegrarse a laborar, lo cierto es que la comunicación del actor del 15/07/2017 CD
347007897 (ver fs. 25) luce diligenciada y fue dirigida al mismo domicilio que la
demandada consignara en su comunicación del 17/07/2014, con lo cual la no recepción
de la misma por parte del destinatario, obedeció a causas imputables a éste último y no
al actor quien la dirigió al domicilio correcto. En este sentido cabe precisar que si bien
no soslayo la directriz sentada por la jurisprudencia que indica que quien elige un medio
de comunicación corre con las consecuencias que de ella derivan, principalmente su
ineficacia, dicho principio cede cuando las razones de la no recepción de la
comunicación no resultan imputables al remitente sino al destinatario, cosa que es lo que
ha ocurrido en autos.
Los reclamos plasmados por el trabajador en la comunicación aludida,
evidencian que no se observa la presencia del elemento subjetivo exigido, esto es la
intención de abandonar el servicio, por el contrario, el actor revelan una intención de
continuidad del vínculo, ya que se reclama se aclare la situación laboral ante una
negativa de tareas y a su vez reclama la regularización de su situación registral.

Fecha de firma: 27/08/2021


2 JULIANA CASCELLI, SECRETARIA DE CAMARA
Firmado por:
Firmado por: BEATRIZ ETHEL FERDMAN, JUEZ DE CAMARA
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SALA V
A lo dicho cabe agregar, que no se advierte que la demandada haya
aguardado el plazo de ley previo a extinguir el contrato de trabajo del actor. Esto es así,
pues en la demanda se invocó que la primer comunicación enviada por la empleadora al
trabajador el 17/07/2014, fue recepcionada el 24/07/2014 y respondida por el trabajador
el mismo día a través del CD 489884969, negando las ausencias imputadas y reiterando
los términos de su comunicación anterior, misiva ésta que no fue expresamente
desconocida por la demandada al contestar al acción; y el despido dispuesto fue
exteriorizado en un telegrama fechado el 21/07/2014 (CD 469135811) esto es antes de
que el actor haya recibido la comunicación anterior.
En tales circunstancias y tomando en cuenta el marco fáctico antes
descripto, mal puede considerarse que el actor hubiera abandonado la relación de trabajo
o que tuviese la intención de hacerlo, nota distintiva que -como ya se dijo- caracteriza a
esta causal extintiva de la relación laboral prevista por el art. 244 de la LCT.
Pero sin perjuicio de dicho, a mayor abundamiento creo necesario señalar
que la declaración de la testigo Roberts, tampoco es eficaz a los fines pretendidos por la
recurrente, en tanto solo sostiene que el actor dejó de trabajar porque “se ausentó varios
días sin justificación”, pero sin precisar fechas. En este sentido, debo señalar que el
testimonio es impreciso en relación con todas los aspectos fácticos referidos a la
prestación de servicios del actor, nótese que desconoce días y horarios en que el actor
trabajaba, no sabe si fichaba o firmaba su ingreso, dijo no recordar con exactitud
recordar hasta que fecha trabajó Sangiovanni, cree que el actor cobraba por medio de
cuanta bancaria, en fin, no brinda precisiones en ningún aspecto de la prestación de
servicios del trabajador, no precisa cuando ingresó a trabajar, pero luego, a contramano
del matiz impreciso de su declaración manifiesta saber que aquél sí recibió la intimación
a presentarse a trabajar y que no lo hizo -cabe preguntarse aquí cómo habría de constarle
la recepción que invoca, si ni la propia demandada acompañó prueba de que el actor
hubiera recibido dicha intimación antes de la remisión del telegrama extintivo-.
En ese sentido, la declaración de Roberts, analizada conforme las reglas
de la sana crítica (cfr. art. 386 CPCCN), no resulta idónea para acreditar que el actor
tuvo intención de hacer abandono de la relación, en tanto por las consideraciones
efectuadas precedentemente sus afirmaciones no lucen convincentes respecto del
presupuesto fáctico a acreditar.
Pero sin perjuicio de todo lo expuesto, cabe señalar que la sentenciante
anterior puso de manifiesto, la circunstancia de “ausencia de percibimiento” que se
advierte en la comunicación intimatoria y dicho fundamento no fue asumido por el
demandado en su planteo (art. 116, L.O.). En ese sentido debo precisar que la omisión
señalada también sellaría la suerte adversa de la demandada, pues el principio de buena
fe (arts. 62 y 63 LCT) impone a los contratantes la obligación de hacer saber a la

Fecha de firma: 27/08/2021


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Firmado por: BEATRIZ ETHEL FERDMAN, JUEZ DE CAMARA
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contraparte los reclamos a los que se considera con derecho y las consecuencias de su
falta de cumplimiento, con el objeto de que la reclamada tenga posibilidad de
solucionar el conflicto dentro del marco del propio contrato.

En el caso de autos, debe interpretarse que la falta de consignación del


apercibimiento extintivo con anterioridad a la rescisión pudo haber afectado la conducta
del trabajador o que eventualmente pudiera revisar su proceder.
Por todas las manifestaciones efectuadas considero que no se ha
acreditado en autos los presupuestos exigidos para que se configure la figura del
abandono prevista por el art. 244 de la LCT y, en consecuencia, careció de justificación
la decisión rupturista adoptada por la demandada, por lo cual habré de propiciar la
confirmación de lo decidido en ese sentido.
IV) En segundo lugar la demandada se agravia por la fecha de ingreso y
remuneración aceptadas en la instancia anterior, sosteniendo en defensa de su tesis que
el trabajador no acompañó ningún elemento de prueba que respalde sus invocaciones.
Pese a lo afirmado en el agravio, cabe señalar que de acuerdo a lo
informado por la perito contadora y como sostuvo la magistrada anterior, la demandada
no le exhibió el libro del art. 52, LCT ni las constancias del art. 54, LCT y, en función de
ello resulta de aplicación la presunción contenida por el art. 55, LCT que autoriza a
presumir la veracidad de las afirmaciones del trabajador respecto de aquellas
circunstancias que debían constar en aquellos asientos; y si bien dicha presunción es
iuris tantum y admite prueba en contrario, lo cierto es que no se ha producido en autos.
En ese sentido la declaración de Roberts, resulta ineficaz a los fines de tener por probado
que el actor ingresó a prestar servicios en la fecha de ingreso registrada por la
demandada, habida cuenta de que si bien ella expresó haber ingresado en el año 2012, en
relación con el actor solo dijo que ingresó después que ella, pero sin precisar la fecha, y
las fechas que aquí están en discusión son ambas del año 2013. En cuanto a las tareas
efectivamente cumplidas por el actor tampoco es idónea su declaración, no solo porque
no las describe, sino porque se trata de una empleada administrativa de la demandada
que no se desempeñaba en la cocina y por lo tanto no puede respaldar la afirmación de
que el actor realizaba tareas de “bachero” o que cumplía una jornada reducida (cfr. art.
386 CPCCN y 90, LO).
El razonamiento efectuado resulta aplicable al agravio que cuestiona la
procedencia de las diferencias salariales, en función de la categoría de ayudante de
cocina cumplida y la remuneración abonada por las tareas de bachero.
V) Idéntica suerte habrá de seguir el agravio que cuestiona la condena a
pagar las indemnizaciones normadas en los arts. 9 y 15 de la Ley Nacional de Empleo.
Respecto de la primera de ellas cabe señalar que conforme se expusiera

Fecha de firma: 27/08/2021


4 JULIANA CASCELLI, SECRETARIA DE CAMARA
Firmado por:
Firmado por: BEATRIZ ETHEL FERDMAN, JUEZ DE CAMARA
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precedentemente, el contrato de trabajo del actor no se encontraba correctamente
registrado en relación con la fecha de ingreso y asimismo llega firma a la alzada la
conclusión de la magistrada anterior de que el trabajador remitió a la demandada la
intimación exigida por el art. 11, LNE estando vigente la relación laboral, como también
la comunicación a la Afip (ver fs. 26) , extremo que no fue negado por los demandados.
Con relación a la indemnización del art. 15, LNE, también se ha verificado el
presupuesto de exigibilidad previsto por la norma, esto es que el despido haya sido
dispuesto dentro de los dos años posteriores a haberse cursado la intimación a que se
procesa a la regulación de la registración.
VI) También propiciaré confirmar la condena a pagar la indemnización
normada por el artículo 2 la ley 25.323, en tanto que el accionante cursó sin éxito la
intimación fehaciente prevista por la norma (ver intimación efectuada en el telegrama de
fecha 28/07/2014 (v. CD 470168043, glosado a fs. 21, no desconocido por la
demandada al contestar la acción) y se vio obligado a litigar a fin de obtener el
reconocimiento de sus derechos.
VII) Seguidamente en relación con la multa dispuesta por el art. 80, LCT ,
la parte sostiene que todos los datos concernientes al contrato de trabajo del actor se
encuentran correctamente registrados en la Afip y en la documentación laboral y por ello
solicita se revoque lo decidido, pero todo el planteo es inatendible.
Conforme surge de las constancias de la causa, el actor cumplió con el
recaudo previsto en el art. 3 del decreto 146/01 reglamentario de la ley 25.345 (norma
que modifica al art. 80 de la LCT) ya que luego de haber transcurrido holgadamente el
plazo de 30 días corridos a contar desde la extinción del contrato –que operó el
28/07/2014- , intimó la entrega de los certificados contemplados en el art. 80, LCT de
acuerdo al requerimiento instrumentado en el CD 623123021, impuesto el 27/11/2014,
el cual luce agregado a fs. 99 y no fue desconocido por la demandada, y nada autoriza a
presumir que hayan sido fueron puestos a disposición del trabajador, máxime cuando
tampoco han sido acompañados al contestar demanda ni hasta el presente. A lo dicho,
debo señalar que los certificados de trabajo a los que hace referencia la demandada no
contienen los verdaderos datos de la relación laboral en cuanto a la real antigüedad
ostentada por el actor se refiere (atento lo resuelto en el decisorio de grado y en el
presente), por lo que la cosa ofrecida no es la cosa debida, por lo que mal puede
imputarse al accionante no haber tomado lo que no era debido (artículos 8684 y 869
CCYCN, antes 740 y 741 del Código Civil vigente al momento de los hechos y de
interposición de la demanda).
Es por ello que corresponderá confirmar la decisión adoptada en la
instancia anterior tanto en lo relativo a la admisión de la indemnización del art. 80, LCT,
como la condena a hacer entrega de los certificados previstos por el art. 80, LCT, de

Fecha de firma: 27/08/2021


Firmado por: JULIANA CASCELLI, SECRETARIA DE CAMARA 5
Firmado por: BEATRIZ ETHEL FERDMAN, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: GRACIELA CARAMBIA, JUEZ DE CAMARA

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acuerdo a los reales datos de la relación laboral conforme se indicara en la sentencia de
origen.
VIII) Por último resta que me expida respecto del agravio que cuestiona
la extensión solidaria dela condena en la persona del Sr. Gabriel Adrián Garcés, pero
anticipo que el planteo no puede tener recepción.
En efecto, se encuentra fuera de discusión que el Sr. Garcés, revistió el
carácter de presidente de la sociedad demandada Mapeiratim S.A., empleadora del actor,
como asimismo, en función de lo expuesto en los considerandos precedentes, la irregular
registración del contrato de trabajo del dependiente, consistente en el asiento de una
fecha de ingreso posterior a la real.
Sentado ello, debo recalcar que los arts. 59 y 274 de la ley 19550
disponen que los miembros de los órganos directivos serán solidariamente responsables
de la gestión administrativa durante el término de su mandato y ejercicio de sus
funciones, salvo que existiera constancia fehaciente de su oposición al acto que
perjudique los intereses de la asociación.
Como ha señalado la doctrina especializada en la materia al analizar el
contenido del art. 274 de la Ley 19.550, “la violación genérica de la ley, o los daños
producidos por dolo, abuso de facultades o culpa grave y, en general, cualquier
responsabilidad que cupiere frente a terceros, es siempre de tipo delictual o
cuasidelictual” (Zaldívar, Enrique y otros en “Cuadernos de Derecho Societario”, Vol.
III, pág. 526). Por tal razón, cuando una sociedad anónima realiza actos simulatorios
ilícitos tendientes a encubrir un contrato de trabajo o articula maniobras para desconocer
una parte de la antigüedad o para ocultar una parte del salario, resulta pertinente
extender la responsabilidad patrimonial de la entidad a los administradores y directores
por vía de lo dispuesto en los arts. 59 y 274 LSC (arg. Arts. 1072, 1073 y 1074 Código
Civil, vigentes al momento en el que se sucedieron los hechos).
En el caso de autos, el Sr.Garcés –presidente de la sociedad demandada-
no ha brindado una explicación convincente acerca de cuál podría haber sido el motivo
por el cual la sociedad o su órgano directivo pueda haber entendido, objetiva y
razonablemente, que no estaba obligado a registrar el contrato de trabajo habido con el
actor desde el inicio mismo de la prestación de servicios, y desde este punto de vista,
estimo que se configuran la totalidad de los supuestos analizados en el marco normativo
descripto, por lo que no tengo dudas de que el mencionado demandado como presidente
de la entidad empleadora durante el tiempo en que duró el vínculo de trabajo del actor,
ha mantenido un rol relevante en la vida societaria. De ello se sigue que el codemandado
ha violado radicalmente las leyes laborales de orden público y las normas de la
seguridad social, provocando perjuicios al trabajador y a la comunidad en general, al
mantener el contrato de trabajo sin registrar correctamente, no cumpliendo con las

Fecha de firma: 27/08/2021


6 JULIANA CASCELLI, SECRETARIA DE CAMARA
Firmado por:
Firmado por: BEATRIZ ETHEL FERDMAN, JUEZ DE CAMARA
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SALA V
obligaciones que la ley le impone como agente de retención, habilitando ello la
responsabilidad personal en virtud de lo dispuesto por la normativa citada que violando
la ley, perjudican los intereses de otros, sin necesidad de apartar la persona jurídica cuya
invalidez, inexistencia o irregularidad no ha sido demostrada en los términos previstos
por el art. 54 de LS.
En este sentido no está de más señalar que no nos encontramos frente a
una empresa que por su envergadura tenga una complejidad administrativa tal debido a
la cual pueda resultar probable que quien ejerce un cargo representativo desconociera los
detalles o circunstancias relativas a los contratos a través de los cuales se relacionaban
sus dependientes. En el caso que nos ocupa se trata de una sociedad anónima que no ha
invocado y menos aún acreditado tales circunstancias por lo que ni desde ese punto de
vista puede descartarse la intervención y conocimiento personal de su presidente con
relación a la fraudulenta registración del contrato de trabajo del actor.
En definitiva, resulta aplicable el diseño de responsabilidad subjetiva que
al efecto disponen las normas antes citadas al establecer la responsabilidad solidaria de
los administradores y representantes con la sociedad por los daños que causen con sus
acciones u omisiones dolosas o negligentes, tomando en consideración que no puede
descartarse la intervención o al menos el conocimiento personal de los socios en las
irregularidades constatadas.
En este marco fáctico y normativo, se ha demostrado que el demandado
personalmente ha formado la voluntad societaria y no tengo dudas que ha violado las
leyes laborales de orden público y las normas de la seguridad social, provocando un
perjuicio directo no solo al trabajador, sino también a la comunidad en general, al no
haber dado cumplimiento con las obligaciones que la ley le impone como agente de
retención, y habilitando ello su responsabilidad personal en virtud de lo dispuesto por la
normativa citada.
En concreto, encontrándose reunidos los presupuestos de la
responsabilidad subjetiva: esto es, acto antijurídico, la existencia de daño que causó un
perjuicio susceptible de apreciación económica al actor y la relación causal entre el
daño y el comportamiento antijurídico, corresponde concluir que en el caso se
encuentran reunidos los presupuestos que habilitan la responsabilidad personal del
demandado Gabriel Adrián Garcés y por lo tanto postulo confirmar ese aspecto del fallo
en crisis.
En esas condiciones, y por las razones expuestas, el planteo articulado por
la parte demandada en este aspecto del recurso, será desestimado en mi voto.
IX) En cuanto a la apelación de honorarios articulada por la perito
contadora, teniendo en cuenta las gestiones realizadas y la calidad y extensión de la
tarea desempeñada (fs. 118, 119, 139, 146 y 153/155), así como lo dispuesto por las

Fecha de firma: 27/08/2021


Firmado por: JULIANA CASCELLI, SECRETARIA DE CAMARA 7
Firmado por: BEATRIZ ETHEL FERDMAN, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: GRACIELA CARAMBIA, JUEZ DE CAMARA

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normas arancelarias consideradas en la instancia anterior (art. 38 de la Ley 18.345)
encuentro que los honorarios regulados lucen reducidos y por ello postulo su elevación
al 7% de la base regulatoria establecida en origen.
X) En atención al resultado del recurso interpuesto, sugiero imponer las
costas de alzada solidariamente a cargo de las demandadas vencidas (cfr. art. 68
CPCCN). A tal efecto, sugiero regular por los trabajos de alzada, a la representación y
patrocinio del actor y de la parte demandada, el 30% de lo que les fuera regulado en
origen (artículo 30 ley 27.423).

LA DRA. GRACIELA LILIANA CARAMBIA manifestó:


Que por análogos fundamentos adhiere al voto de la señora Jueza de Cámara
preopinante.

En virtud de lo que surge del acuerdo que antecede, el TRIBUNAL


RESUELVE 1) Confirmar la sentencia de primera instancia en lo principal que decide y
fue materia de agravios, con excepción de los honorarios de la perito contadora que se
elevan al SIETE POR CIENTO (7%) de la base regulatoria establecida en origen. 2)
Declarar las costas de alzada solidariamente a cargo de las demandadas. 3) Regular los
honorarios conforme se propone en el considerando X del primer voto del presente
acuerdo. 4) Regístrese, notifíquese, cúmplase con el art. 1 de la ley 26.856 Acordadas
C.S.J.N. 15/13 punto 4) y 24/13 y devuélvase. Con lo que terminó el acto, firmando los
señores jueces por ante mí, que doy fe Se deja constancia que el Dra. María Dora
González no vota en virtud de lo dispuesto por el art 125 LO. .
MTD

Beatriz E. Ferdman Graciela Liliana Carambia


Juez de Cámara Juez de Cámara

Fecha de firma: 27/08/2021


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