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Poder Judicial de la Nación

CÁMARA NACIONAL DE APELACIONES DEL TRABAJO -


SALA V

Poder Judicial de la Nación


CÁMARA NACIONAL DE APELACIONES DEL TRABAJO - SALA V
Expte. nº 68745/2017/CA1

Expte. nº 68745/2017/CA1

SENTENCIA DEFINITIVA Nº 84.481.

AUTOS: “TORRES DELGADO, YERANDY C/ SERRANO 1640 S.R.L. S/


DESPIDO” (JUZGADO Nº 41).

En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Capital Federal de la República


Argentina, a los 30 días del mes de septiembre de 2020 se reúnen los
señores jueces de la Sala V, para dictar la sentencia en esta causa, quienes se expiden en
el orden de votación que fue sorteado oportunamente; y LA DOCTORA BEATRIZ E.
FERDMAN dijo:

I- Contra la sentencia dictada a fs. 79/118, que en lo principal admitió la


acción por despido, se alza la parte demandada a mérito de la presentación recursiva
glosada a fs. 123/129, contestado por la actora a fs. 131/133 vta., quien recurre el
decisorio conforme los términos del memorial de fs. 135/136 y vta., no replicado por su
contraria. Asimismo, a fs. 122 el perito contador Walter Emiliano Claus apela por bajos
los honorarios profesionales regulados a su favor

II- Se agravia la parte demandada por cuanto el sentenciante de grado


hizo lugar a la presente acción, sin pronunciarse respecto de las excepciones de falta de
legitimación pasiva, prescripción y defecto legal, que fueron opuestas en el responde,
cuyo tratamiento fue diferido para el momento de resolverse el fondo del asunto y no
obstante ello, a lo largo de la sentencia recurrida, nada se dijo al respecto. En segundo
término sostiene que el juez a quo tuvo por reconocida la documental telegráfica
aportada por la actora, pese a que fue desconocida en el responde, y sin que se hubiere
tramitado a tal efecto la prueba informativa dirigida al correo. En tercer lugar, cuestiona
la valoración de la prueba testimonial realizada por el a quo, soslayando que las
deponentes se encuentran en juicio pendiente con su representada. En el mismo sentido,
en los términos plasmados en el cuarto agravio impugna las conclusiones arribadas en
relación al resultado de la prueba pericial contable, al concluirse al respecto que la
demandada no aportó la documentación requerida, soslayando que el perito contador
informó que los libros le fueron exhibidos y que el actor no se encontraba registrado en
ellos, destacando que la liquidación realizada en dicho informe se basa en una

Fecha de firma: 30/09/2020


Firmado por: LAURA MATILDE D'ARRUDA, SECRETARIO DE CAMARA 1
Firmado por: GRACIELA LILIANA CARAMBIA, JUEZ DE CÁMARA
Firmado por: NESTOR MIGUEL RODRIGUEZ BRUNENGO, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: BEATRIZ ETHEL FERDMAN, JUEZ DE CAMARA

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remuneración que no fue acreditada en autos. En quinto y sexto lugar, y con fundamento
en el art. 1251 CCyC sostiene que el actor prestaba servicios o trabajos eventuales,
esporádicos como cuentapropista y bajo la figura de una locación de servicios, en las
condiciones que detalla. Finalmente, la demandada cuestiona las regulaciones de
honorarios realizadas en favor de la representación letrada de la parte actora y del perito
contador, por estimarlas elevadas.

A fs. 135/136 vta., la parte actora recurre el fallo de grado en cuanto


rechazó las multas previstas por los artículos 8 y 15 de la ley 24.013 y art. 80 LCT.

Por una cuestión de orden metodológico daré tratamiento los agravios traídos a
estudio en el orden que expondré a continuación, comenzando por el primer planteo
introducido por la accionada que se encuentra dirigido a cuestionar las excepciones de
defecto legal y prescripción, invocadas al contestar el traslado de la acción, cuyo
tratamiento ha sido diferido en los términos del art. 95 LO y 52 de la ley 24.635 para el
momento de dictarse sentencia, no obstante lo cual, aduce que nada se dijo al respecto en
la instancia anterior.

Es del caso señalar que la excepción de defecto legal o de defecto en el modo de


proponer la demanda interpuesta por la demandada, carece de asidero puesto que a
diferencia del procedimiento civil, en el procedimiento laboral rige el art. 76 LO, que
enuncia taxativamente cuáles son las excepciones válidas. A todo evento, no puede
pasarse por alto que si bien no existe en el marco del proceso laboral la mencionada
excepción, dicha circunstancia ha sido suplida por el legislador al introducir en el cuerpo
normativo citado el art. 67, que prevé el análisis previo de la demanda, y faculta al
juzgador a examinar la misma y en su caso, a intimar al presentante a que subsane los
defectos de forma, omisiones o imprecisiones que pudiera contener. Solo a mayor
abundamiento, destaco que -por otra parte- la excepción incorrectamente invocada, no
tiene en el campo civil el carácter perentorio de la acción, como parece entenderlo el
apelante, sino que conlleva a la exigencia al actor de su corrección bajo apercibimiento
de inadmisibilidad. En tales términos, queda claro que la defensa opuesta por la
demandada resulta inaplicable conforme lo dispone el propio texto legal, toda vez que ha
sido excluida expresamente por el legislador y reemplazada por la facultad otorgada por
el art. 67 LO.

Con respecto a la excepción de prescripción, es innegable que la apelación de la


parte demandada no cumple con las pautas exigidas por el art. 116 L.O ya que se limitó
a aseverar que dicha excepción no fue considerada en la instancia anterior, sin reparar en
las consideraciones que llevaron a la juez a quo a declarar prescriptos todos los créditos

Fecha de firma: 30/09/2020


2 LAURA MATILDE D'ARRUDA, SECRETARIO DE CAMARA
Firmado por:
Firmado por: GRACIELA LILIANA CARAMBIA, JUEZ DE CÁMARA
Firmado por: NESTOR MIGUEL RODRIGUEZ BRUNENGO, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: BEATRIZ ETHEL FERDMAN, JUEZ DE CAMARA

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laborales cuyo vencimiento hubiere operado antes de los dos años de la interposición de
la demanda. En este orden de ideas, la renuncia que invoca el apelante no mejora su
posición en orden a la prescripción de los rubros reclamados, toda vez que la misma data
del 07/07/2014, es decir que se traslada a los dos meses, - no dos años como se sostiene
en el agravio - anteriores al despido, que se formalizó el 08/09/2017. Desde este punto
de vista el agravio se encuentra técnicamente desierto (art. 116 LO).

III- Sentado ello, y en lo que atañe al fondo del asunto, en el caso, se discute si
entre las partes existió o no una relación laboral de carácter dependiente. En lo principal,
el actor refirió en el escrito de demanda que prestó servicios en el bar restaurante que
gira comercialmente bajo el nombre de Madagascar, desempeñándose como camarero,
desde el 2 de enero de 2015, percibiendo diariamente y fuera de registro la suma diaria
de $ 350, que mensualmente alcanzaba a la suma aproximada de $ 8.750, monto inferior
al establecido en el CCT 389/04, que alcanza a la suma de $ 16.227. Relató que ante el
desconocimiento de la relación laboral y frente a la negativa de tareas manifestada por la
ex empleadora, se consideró en situación de despido el 8 de septiembre de 2017,
reclamando las indemnizaciones pertinentes, los rubros salariales que detalla, así como
la indemnización prevista por el art. 2 de la ley 25.323.

En el responde, la demandada explicó que el actor nunca prestó servicios en


relación de dependencia, sino que lo hizo eventualmente como cuentapropista o
trabajador autónomo, en forma esporádica y discontinua, concurriendo exclusivamente
cuando las necesidades del establecimiento así lo requerían y percibiendo una
retribución diaria que le era abonada al finalizar la jornada. Sostiene que las partes se
vincularon en un período de ocho meses a través de un contrato de obra o de servicios,
en los términos de los arts. 1251 y 1252 del CCyC y a efectos de acreditar dicha
circunstancia acompaña un recibo suscripto por el trabajador. Relató que el 7 de julio de
2007, el actor renunció a su empleo a partir de dicha fecha, lo cual determinó, a todo
evento, la ruptura del vínculo laboral invocado. .

El juez de grado, merituando las posiciones asumidas por las partes,


afirmó que en el caso deviene operativa la presunción que contempla el art. 23 LCT. En
esa inteligencia, evaluó las declaraciones testimoniales rendidas por Jaqueline Giselle
Coyle Martín y Yamila Victoria Carabajal así como la prueba informativa y contable
producida en autos y concluyó que las alusiones del responde, en orden a la
caracterización del actor como cuentapropista o locador de servicios, no resisten el
menor análisis y conspiran contra los propios actos de la demandada, quien pretende
valerse de una supuesta renuncia al empleo que como tal implica el reconocimiento de la
normativa laboral, destacando que dicha documental fue desconocida por el actor y que,

Fecha de firma: 30/09/2020


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no obstante ello, la demandada no produjo la prueba informativa necesaria para acreditar
la veracidad de la comunicación rescisoria que invoca en defensa de su postura. Desde
esa perspectiva, y con sustento en el art. 91 LCT, ante la negativa de la relación laboral
invocada, consideró que el despido formalizado por el reclamante resultó procedente
(arts. 242 y 246 LCT) y admitió favorablemente las indemnizaciones consecuentes al
mismo (arts. 245, 232 y 233 LCT).

Tal conclusión motivó el tercero, quinto, sexto y séptimo agravios


planteados por la demandada, a los que daré tratamiento conjuntamente toda vez que
convergen en el cuestionamiento de la relación de dependencia que fue determinada en
la sede anterior y en los parámetros en virtud de los cuales se establecieron las
condiciones en que ese vínculo se desarrolló.

En este sentido, y con fundamento en el art. 1251 del Código Civil y Comercial,
la accionada reitera que el actor prestaba servicios o trabajos eventuales,
esporádicamente, y bajo la figura de una locación de servicios, recibiendo una
retribución al final de la jornada, siempre bajo la figura de una locación de servicios, que
excluye la relación laboral de dependencia. Invoca a tal efecto un recibo por la suma de
$ 4.000 en el que se consignó por erre el concepto de “préstamo por locación de
servicios”, cuando en realidad esa suma fue percibida por el actor como un “pago por
locación de servicios”. En este orden de ideas cuestiona la operatividad otorgada a de la
presunción contemplada por el art. 23 LCT, pues ello implica desconocer y negar la
validez de la figura contractual de la locación de servicios, establecida por el código de
fondo y reconocida por abundante doctrina y jurisprudencia. Sostiene que ante el
desconocimiento formulado por el actor respecto al telegrama de renuncia del 7/7/2017,
acompañado con la contestación de demanda, el magistrado debió obligatoriamente
ordenar una pericia caligráfica para que se expidiera respecto a la autenticidad de la
firma allí inserta, sobre todo al estimar que dicho instrumento es “falso”, todo lo cual
podría configurar un ilícito penal por falsedad ideológica de un instrumento privado,
incorporado al expediente. Finalmente, afirma que la decisión del a quo al determinar
los parámetros en virtud de los cuales se establecieron las fechas de ingreso y egreso, así
como la base remuneratoria en la suma de $ 25.306,01, carece de fundamentos jurídicos
y fácticos que las respalden, pues no permite inferir la fórmula en virtud de la cual arribó
a tales conclusiones, toda vez que no hay prueba alguna al respecto, ni se ha invocado
convenio o escala salarial que permitan determinar dicho monto.

Delimitados de este modo el recurso bajo estudio y para una mejor comprensión
de las cuestiones debatidas en esta instancia, comienzo por dar tratamiento a los planteos
formulados en los agravios tercero y quinto, deviniendo relevante subrayar al respecto

Fecha de firma: 30/09/2020


4 LAURA MATILDE D'ARRUDA, SECRETARIO DE CAMARA
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que, reconocida la prestación de servicios del actor como camarero, coincido con el
sentenciante a quo en que resulta de aplicación al caso la presunción contenida en el art.
23 de la LCT que, como es sabido, establece a favor de quien efectúa el servicio la
presunción de existencia de un contrato de trabajo, " (…) salvo que por las
circunstancias, las relaciones o causas que lo motiven se demostrase lo contrario". La
norma establece que esta presunción operará aun cuando se utilicen figuras no laborales
para caracterizar el contrato "y en tanto que por las circunstancias no sea dado calificar
de empresario a quien presta el servicio".

Frente a ello corresponde analizar la prueba producida en la causa a los fines de


determinar si la demandada ha logrado desactivar la presunción establecida por dicha
norma legal. Y desde este punto de vista, luego de evaluar los términos de la
contestación de demanda y de analizar las pruebas a la luz de las reglas de la sana crítica
(cfr. art. 386 del C.P.C.C.N.) me anticipo a señalar que coincido con la resuelto en la
instancia anterior, en la medida en que el demandado no logró probar las circunstancias
fácticas expuestas en el responde.

En efecto, en la causa ninguna prueba idónea produjo la parte accionada


tendiente a desactivar la presunción allí dispuesta en tanto que no se encuentra
acreditado que el accionante hubiera actuado como camarero en forma autónoma ni
menos aún en el marco de un contrato de locación de servicios. Por el contrario, la
prueba testimonial rendida a instancias del actor a fs.63 y vta. y 66/67 permite colegir
que el Sr. Torres Delgado se desempeñó como camarero, inmerso en una estructura
organizativa que le era ajena, a través de la cual se disponía la jornada laboral y se
abonaba la remuneración, amén de las propinas que eran percibidas en forma directa,
además de encontrarse sujeto a las órdenes que eran impartidas por los encargados del
establecimiento.

A partir de ello, tiene relevancia en autos la actividad personal que prestó el actor,
corroborada con los dichos de la testigo Jaqueline Giselle Coyle Martín que por la parte
actora declaró a fs. 63 y vta., que no mereció observación alguna de parte de la
demandada, aunada a la declaración rendida por Yamila Victoria Carabajal a fs. 66/67
que la demandada impugnó a fs. 71 y vta. con el argumento de que la declarante tiene
juicio pendientes contra ella; sin perjuicio de destacar que esta circunstancia no basta para
descalificar el testimonio, sino que en todo caso corresponderá apreciar sus
manifestaciones con mayor rigurosidad, pero no desecharlo, pues no se trata de un testigo
excluido; teniendo en consideración que ambas deponentes demostraron un conocimiento
personal de los hechos a comprobar, que corroboran las condiciones de trabajo y la
descripción de las tareas efectuadas por Torres Delgado como camarero, las que

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posibilitaron la realización del objetivo comercial del establecimiento gastronómico
Serrano 1640 SRL, y que hacen a su actividad normal y habitual, se conformaron
ineludiblemente las notas tipificantes y distintivas de una relación subordinada (cfr. arts.
4, 5, 20, 21, 23, 25 y 26 de la LCT) por lo que otorgaré a los mismos plena fuerza
probatoria en tal sentido (cfr. arts. 90 L.O. y 456 del CPCCN) y respaldan aún más la
presunción que emana del art. 23 de la L.C.T..

De todos modos aun cuando se desestimaren los testimonios reseñados lo cierto es


que ello tampoco mejoraría la situación de la demandada a poco que se advierta que, ante
la operatividad de la presunción señalada, se encontraba a su cargo desvirtuar la
consecuencia legal allí prevista, esto es acreditando que el "hecho de la prestación de
servicios" hubiere estado motivada en otras "circunstancias, relaciones o causas"
distintas a un contrato de trabajo y ninguna prueba idónea produjo para desactivar la
presunción que opera por aplicación del citado artículo, en tanto no se encuentra
acreditado que los servicios prestados por Torres Delgado hubieran estado motivados en
circunstancias, relaciones o causas ajenas a un contrato regido por la normativa laboral ni
resulta posible inferir de modo alguno que las labores prestadas hubieran sido efectuadas
en el marco de una supuesta contratación de naturaleza extra laboral (locación de
servicios), que la demandada no logró demostrar (cfr. art. 1493 del Cód. Civil, actual art.
1251 del C.C.C.), ni se ha acreditado que los servicios llevados a cabo por el actor
formaran parte de una prestación que brindara por cuenta propia, pues ni siquiera se han
acompañado las facturas correlativas a tales servicios ni se ha demostrado la inscripción
fiscal del reclamante como autónomo. En este orden de ideas debo subrayar que si bien
asiste razón a la demandada cuando afirma que el contrato de locación de servicios es una
figura legal y válida, ello es así en tanto y en cuanto el vínculo jurídico escogido se
compadezca con la realidad de los hechos. Por el contrario, si se elige un vínculo
autónomo, pero la realidad de los hechos marca la dependencia o subordinación del
prestador de servicios hacia el dador de trabajo, las obligaciones nacidas de la relación de
dependencia son indisponibles para las partes.

Cabe memorar que el contrato de trabajo prescinde de las formas frente a la


evidencia incontrastable de los hechos, por lo que ninguna relevancia tienen las
manifestaciones que pudieren haber realizados las partes de buena o mala fe para
calificar sus relaciones, o incluso, el silencio que el dependiente pudiera haber
observado, durante el curso de la relación. Así, ni el lugar de trabajo, ni el cumplimiento
de horarios fijos, ni la falta de exclusividad u otra serie de elementos netamente
formales, resultan determinantes de la inexistencia de una relación laboral, cuando,
como en el caso -a mi entender- quedó acreditado que se trata de la prestación de

Fecha de firma: 30/09/2020


6 LAURA MATILDE D'ARRUDA, SECRETARIO DE CAMARA
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servicios personales e infungibles a favor de otro, según sus órdenes e instrucciones y
bajo su dependencia jurídico-personal y económica.
El art. 5 de la L.C.T. define a la empresa como la organización instrumental de
medios personales, materiales e inmateriales, ordenados bajo una dirección para el logro
de fines económicos o benéficos. Existe dependencia cuando el trabajador es un medio
personal para los fines de la empresa.

Ante ello, a la luz del principio de primacía de la realidad, es obvio que el recibo
de pago que obra a fs. 17 y que la demandada invoca como sustento de su defensa, carece
de absoluta trascendencia para desvirtuar la operatividad de la presunción legal aplicable,
en especial cuando dicho instrumento adolece de toda formalidad contractual y de
exactitud respecto a la causa del mismo consignada como “préstamo por la locación de
servicios” supuestamente abonado, favoreciendo la posición asumida por el accionante en
la medida en que tal constancia detrae necesariamente la seriedad del planteo, en tanto
carece de capacidad para desplazar las normas de orden público que regulan el contrato
de trabajo (cf. arts. 7, 12, 13 y 14 de la L.C.T.).

En concreto, considero que los términos plasmados en la contestación de demanda


y en el memorial recursivo articulado ante esta alzada, configuran un claro desprecio y
desconocimiento del orden público laboral; de la persona del trabajador y de las normas
colectivas que enmarcan su propia actividad, las que, a todo evento, contemplan los
supuestos de personal contratado como "extra común" y "extra eventos o especial" (cfr.
CCT 389/04 art. 7.6. 1 y 2), toda vez que ante la demanda promovida, se afirmó
escuetamente y sin fundamento alguno que entre las partes se celebró un contrato de
locación de servicios que no fue acreditado y que, de todos modos, resultaría ajeno a las
constancias de autos, en la medida en que el actor se desempeñó bajo la dependencia de
la demandada como camarero, de acuerdo a la organización y dirección impuestos por
ella a cambio de una retribución.

En este orden de ideas, los argumentos esbozados en el sexto agravio en orden a la


autenticidad del telegrama que el apelante invoca alegando que, a todo evento, el contrato
de trabajo habría finalizado por la renuncia formulada por el reclamante el 7 de julio de
2017, según constancia que obra a fs. 16, carece de toda razonabilidad en la medida en
que dicho instrumento no permite verificar que el actor impuso o intentó remitir un
despacho tendiente a disolver el vínculo, pues lo cierto es que en ese despacho se
consignó el número de Cuil del firmante, que no se condice con los datos que fueron
declarados por el mismo remitente ni surge corroborado por las constancias de autos, en
la medida en que el actor acreditó reiteradamente su identidad por medio del pasaporte
N° 1407889. Dicho en otros términos, el instrumento de fs. 16 carece de uno de los datos

Fecha de firma: 30/09/2020


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principales para su diligenciamiento y dicha circunstancia pudo haber impedido su
diligenciamiento efectivo en el domicilio del destinatario, extremo que no puede tenerse
por acreditado con las constancias de la causa ante la inacción de la parte demandada en
la producción de la prueba informativa dirigida al correo y de la pericia caligráfica que
ahora invoca, afirmando que era obligación del magistrado ordenar su producción,
soslayando que el juez que me precede no determinó la configuración del delito de
falsedad ideológica que se menciona en el agravio bajo estudio (cft. Art. 116 LO) y que el
impulso oficioso del procedimiento laboral no exige ni puede considerarse establecido
para que el tribunal deba sustituir a las partes en su ineficacia en la sustanciación de una
prueba, que no hizo efectiva, a pesar de haberla ofrecido en subsidio al contestar la acción
(ver fs. 23 in fine).

En definitiva, los elementos de prueba colectados dan cuenta de que el actor fue
un trabajador definido por el art. 25 de la L.C.T., contratado por un empleador del
definido por el art. 26 de la L.C.T. y que la relación que existió fue una de las
contempladas por el art. 22 de dicha norma legal.

Desde esta perspectiva, a fin de responder a los planteos articulados en el cuarto


agravio y más allá del acierto o del error en la valoración de la prueba pericial contable
realizado en la instancia anterior, lo cierto es que dicho medio de prueba deja en
evidencia que el actor no estaba registrado en el libro del art. 52 de la LCT, situación que
si bien no configura en rigor, la situación prevista por el art. 55 de la LCT que se refiere a
la falta de exhibición de libros y registros, no lo es menos que de acuerdo a las
constancias de autos y en atención a las conclusiones a las que se ha arribado en ambas
instancias, resulta operativa la presunción prevista por el art. 55 ya citado, lo que lleva a
tener por ciertos los hechos que alega el trabajador en su escrito inicial, entre lo que se
encuentra la fecha en que se inició el vínculo laboral y la remuneración percibida, salvo
prueba en contrario, que en el caso no se ha producido.

Bajo tales premisas, los argumentos ensayados por el apelante en el séptimo


agravio, en principio no constituyen una crítica concreta y razonada de los fundamentos
de la sentencia, conforme lo exige el art. 116 de la L.O., sino que lo hacen
exclusivamente alrededor de suposiciones y conjeturas, sin entrar a considerar las
presunciones operativas en autos y sin exponer su postura en orden a la mejor
remuneración devengada, determinada por el magistrado que me precede con fundamento
en el salario básico de convenio más los adicionales, razones expuestas en el decisorio
para determinar la remuneración devengada, lo que torna desierto el recurso.

Fecha de firma: 30/09/2020


8 LAURA MATILDE D'ARRUDA, SECRETARIO DE CAMARA
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En virtud de ello, cabe concluir que frente al desconocimiento del vínculo
efectuado por la demandada a la intimación que al efecto le cursó el reclamante el 28 de
agosto de 2017, que fue respondida el 31 de agosto de 2017 a través de la Cd 831220992
(ver informe de correo - fs. 44 – y transcripción en el responde - fs. 22 -), constituyó
injuria de tal gravedad que no consintió la prosecución del vínculo (cfr. arts. 242 y 246 de
la L.C.T.) por lo que asistió derecho al demandante para considerarse despedido con
fecha 8 de septiembre de 2017 (Cd 845939302, cuya recepción se reconoció
explícitamente en el responde - fs. 22), debiendo la demandada asumir las consecuencias
de su obrar ilegítimo y dejando sin sustento las peregrinas elucubraciones introducidas en
el segundo agravio, que carecen de asidero en virtud de la teoría de los actos propios,
principio de derecho que impide a un sujeto colocarse en un proceso judicial en
contradicción con su anterior conducta, deliberada, jurídicamente relevante y plenamente
eficaz.

Como correlato de lo expuesto, propicio rechazar la excepción de falta de


legitimación pasiva opuesta por el demandado, pues su fundamento consistió en negar
la existencia de vínculo laboral entre las partes, extremo que, tal como fue acreditado en
autos, hecha por tierra la posición defensiva articulada.

IV- Con respecto al primer agravio planteado por la parte actora, en torno a la
indemnización perseguida con fundamento en lo normado por el art. 8 de la ley 24.013,
corresponde su rechazo. En efecto, como es sabido el art. 47 de la ley 25.345 introdujo
un requisito adicional para la percepción de las multas previstas por la ley 24.013, esto
es la comunicación a la Administración Federal de Ingresos Públicos de la intimación
cursada al empleador en los términos de lo normado por el art. 11 inc. a) de la ley citada.
En el caso, el actor no ha acreditado haber dado cumplimiento con este requisito, en
tanto que si bien emitió carta documento nº 862140945 a ese organismo, no surge de las
constancias de la causa la recepción por parte del mismo de la comunicación cursada.
Nótese que la informativa producida por el Correo Oficial a fs. 44, consentida en los
términos previstos por el art. 403 del C.P.C.C.N.), nada prueba en el sentido requerido
ya que nada se informó sobre la recepción del telegrama indicado. En este sentido, no
debe soslayarse la teoría del carácter recepticio de las comunicaciones lo que significa
que sólo se perfeccionan cuando entrar en conocimiento del destinatario, extremo que no
puede tenerse por cumplimentado con las constancias de la causa. Asimismo debo
señalar que la obligación de acreditar la recepción surge implícita de los términos de la
ley 25.345 tomando en consideración que dicha norma tiene como finalidad la
prevención fiscal y la regularización del trabajo clandestino por lo que el objetivo
buscado es la efectiva toma de conocimiento por parte del organismo fiscalizador.

Fecha de firma: 30/09/2020


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Firmado por: GRACIELA LILIANA CARAMBIA, JUEZ DE CÁMARA
Firmado por: NESTOR MIGUEL RODRIGUEZ BRUNENGO, JUEZ DE CAMARA
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Si en cambio tendrá favorable acogida la indemnización prevista por el art. 15 de
la ley 24.013 ello así toda vez que conforme se desprende del telegrama remitido con
fecha 28/08/2017, la parte actora dio cumplimiento con la intimación prevista por el art.
11 de la ley citada y para su percepción no rige la exigencia prevista por el art. 11 inc. b,
de la citada norma legal (t.o. art. 47 ley 25.345) consistente en remitir copia del
requerimiento a la AFIP (CSJN, 31/ 5/2005, “Di Mauro, José Santo c/ Ferrocarriles
Metropolitanos S.A.”).

En este orden de ideas, sugiero modificar el decisorio de grado en el sentido


indicado.

V- No progresará el segundo agravio introducido por la actora, relativo al


rechazo de la indemnización prevista por el art. 80 de la LCT. Merece puntualizarse al
respecto que la procedencia de la indemnización prevista por el art. 45 de la ley 25.345,
se encuentra supeditada a que el trabajador intime de modo fehaciente a la entrega de las
certificaciones, supuesto que no se presenta en el caso, toda vez que el actor no intimó en
tales tèrminos, ni aun en el plazo establecido por el art. 80 LCT, presupuesto insoslayable
exigido por dicha norma, que impide la viabilidad del reclamo.
En los términos plasmados, propicio confirmar el decisorio de grado en cuanto
rechazó la indemnización contenida en el art. 80 LCT.
Por los fundamentos expuestos, y con excepción de la multa reclamada en los
términos del art. 15 LNE que propicio diferir a condena, considero que el decisorio de la
instancia anterior debe confirmarse.

VI- Como consecuencia de lo resuelto en los considerandos anteriores,


ponderando los agravios que han sido favorablemente admitidos y teniendo en cuenta los
aspectos que permanecen firmes en esta alzada, (art. 116 LO), corresponde elevar el
monto de condena a la suma de $ 720.225,16, resultante de la inclusión de la multa art.
15 de la ley 24.013 ($128.637,88), monto que devengará los intereses dispuestos en la
instancia de grado anterior, que no fueron motivos de recursos y agravios.

VII- La solución propuesta implica adecuar la imposición de costas y la


regulación de honorarios de primera instancia (conf. art. 279 del CPCCN) y proceder a
su determinación en forma originaria, todo lo cual torna abstracto expedirme en relación
a los recursos planteados al respecto por la parte demandada y por el perito contador.
La totalidad de las costas del proceso sugiero imponerlas a cargo de la parte
demandada, que resulta vencida en su totalidad (conf. art. 68 C.P.C.C.N.).
Por otra parte, teniendo en cuenta la entrada en vigencia de la ley 27.423, la
observación del art. 64 del texto normativo sancionado por el Congreso de la Nación y la

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10 LAURA MATILDE D'ARRUDA, SECRETARIO DE CAMARA
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Poder Judicial de la Nación
CÁMARA NACIONAL DE APELACIONES DEL TRABAJO -
SALA V
promulgación parcial dispuesta por el decreto 1077/2017 (art. 7), corresponde
determinar cuál es la ley aplicable a los trabajos cumplidos con anterioridad a la entrada
en vigencia de dicho texto normativo. Al respecto, recientemente la Corte Suprema de
Justicia de la Nación ha establecido por mayoría –con arreglo a lo decidido por ese
Tribunal ante situaciones sustancialmente análogas- que en el caso de los trabajos
profesionales el derecho se constituye en la oportunidad en que se los realiza, más allá
de la época en que se practique la liquidación (Fallos: 321:146; 328:1381; 329:1066,
3148, entre muchos otros). Por ello, concluyeron que “el nuevo régimen legal no es
aplicable a los procesos fenecidos o en trámite, en lo que respecta a la labor desarrollada
durante las etapas procesales concluidas durante la vigencia de la ley 21.839 y su
modificatoria ley 24.432, o que hubieran tenido principio de ejecución (arg. art. 7 del
decreto 1077/2017, considerandos referidos al art. 64 de la ley 27.423 y doctrina de
Fallos: 268:352, 318:445 –en especial considerando 7-, 318:1887, 319:1479, 323:2577,
331: 1123, entre otros” (CSJ 32/2009 (45-E) /CS1, originario, “Establecimiento Las
Marías S.A.C.I.F.A. c/ Misiones, Provincia de s/ acción declarativa”, sentencia del 4 de
septiembre de 2018).
Resulta necesario, entonces, ante la entrada en vigor de un nuevo ordenamiento
arancelario, discriminar aquellas tareas pasadas durante la vigencia del régimen anterior,
de las que se hicieron a partir de la operatividad del nuevo sistema. De tal modo, en el
caso, en tanto los trabajos profesionales por la labor cumplida en primera instancia se
realizaron estando en vigencia la ley 21.839, el art. 38 L.O., el art. 13 de la ley 24.432 y
el decreto ley 16.638/57, habrán de utilizarse las normas arancelarias allí contenidas.
A tal efecto, corresponde regular al patrocinio y representación letrada de la
parte actora (que incluye su actuación ante el SECLO), de la demandada, y los de la
perito contadora por su actuación en primera instancia en el 15%, 12%, y 6%,
respectivamente, del capital de condena más intereses.

VIII- Sugiero regular los honorarios de alzada en el


30% de lo que les fuera regulado en origen (artículo 30 de la ley de honorarios).

EL DOCTOR NESTOR MIGUEL RODRIGUEZ BRUNENGO:


manifestó:
Adhiero al voto de mi distinguida colega Dra. Ferdman, en todo cuando ha sido
resuelto, a excepción de lo establecido en relación con la desestimación de la multa del
art. 8 Ley 24013 y la del art. 80 de la LCT.
Respecto de la primera de las cuestiones, conforme surge en la documentación
adjunta en el sobre de fs. 4, lucen los telegramas enviados por el actor a la demandada y
a la AFIP, en cumplimiento de los tiempos y formas establecidos en el art. 11 de la Ley

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24.013, presentando los telegramas en cuestión los visos de autenticidad (todos los
instrumentos cuentan con el respectivo sello de la oficina de Correo) y resultando ambos
coincidentes en el texto remitido, no encuentro óbice para descartar la procedencia de las
multa del art. 8 de la Ley 24013.
Además, entiendo que en caso de duda en la resolución de la presente incidencia,
corresponde volcar el resultado de la apreciación en favor del trabajador, con
fundamento en el art. 9 de la LCT que dispone que en la parte pertinente …”Si la duda
recayese en la interpretación o alcance de la Ley, o en la apreciación de la prueba en los
casos concretos, los jueces o encargados de aplicarla decidirán en el sentido más
favorable al trabajador”, reforma que materializa la expresión del principio protectorio
que tiene fundamento en el art. 14 bis de la Constitución Nacional cuando dice que “el
trabajo en sus diversas formas gozará de la protección de las leyes” consagrando el
principio in dubio pro operario esencia misma del derecho que nos ocupa.
Por los argumentos expuestos, propongo modificar el fallo de grado y hacer lugar
a la multa del art. 8 de la Ley 24.013, adicionando al monto de condena la suma de $
208.774,58 (ver informe contable de fs. 57/vta).
Seguidamente, entiendo que la multa del art. 80 de la LCT, debe prosperar. En
efecto, estimo necesario subrayar que la actora cumplió con el requisito de intimación
previa que prevé la norma, ver sobre adjunto a fs. 4 – telegrama de fecha 08/09/2017 -
(cfr. art. 80 LCT), puntualizando, que mantengo el criterio sostenido en autos “Luna,
Sergio Albino c/ Mistycal S.R.L y otro s/ Despido”, S.D. 39.378 del 10.7.06” entre
mucho otros, en el que se resolvió que la exigencia que se impone al trabajador mediante
la aplicación del decreto 146/01 constituye un claro exceso reglamentario en relación a
la norma superior que regula.
Por lo expuesto, teniendo en cuenta la remuneración denunciada y contrastada,
propongo hacer lugar a la sanción pretendida en la suma de $ 75.918,03 ($ 25.306,01 x
3).
En consecuencia, conforme lo precedentemente expuesto, propongo modificar la
sentencia de grado y elevar el monto de condena a la suma de $ 1.004.917,70 (pesos un
millón cuatro mil novecientos diecisiete con setenta centavos) con más los intereses que
se indican en grado. Costas y honorarios de ambas instancias conforme lo propuesto en
los considerandos VII y VIII del primer voto.
LA DOCTORA GRACIELA L. CARAMBIA dijo:
En lo que ha sido motivo de disidencia por parte de mis distinguidos colegas, por
compartir sus fundamentos, adhiero al voto de la Dra. Ferdman.

En virtud de lo que surge del acuerdo que antecede, el TRIBUNAL RESUELVE:


1°) Modificar parcialmente el fallo apelado y elevar el monto de condena a la suma de

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Poder Judicial de la Nación
CÁMARA NACIONAL DE APELACIONES DEL TRABAJO -
SALA V
$ 720.225,16 (PESOS SETECIENTOS VEINTE MIL DOSCIENTOS VEINTICINCO
CON DIECISEIS CENTAVOS), con más los intereses establecidos en origen; 2°)
Costas y honorarios en ambas instancias conforme lo propuesto en los considerandos
VII y VIII del primer voto de este acuerdo; 3°) Oportunamente, cúmplase con lo
dispuesto en el art. 1º de la Ley 26.856 y con la Acordada de la CSJN Nro. 15/2013.7).
4°) Regístrese, notifíquese y devuélvase.

Beatriz E. Ferdman Néstor Miguel Rodríguez Brunengo

Juez de Cámara Juez de Cámara

Graciela L. Carambia
Juez de Cámara

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