Fallo
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Expte. nº 68745/2017/CA1
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remuneración que no fue acreditada en autos. En quinto y sexto lugar, y con fundamento
en el art. 1251 CCyC sostiene que el actor prestaba servicios o trabajos eventuales,
esporádicos como cuentapropista y bajo la figura de una locación de servicios, en las
condiciones que detalla. Finalmente, la demandada cuestiona las regulaciones de
honorarios realizadas en favor de la representación letrada de la parte actora y del perito
contador, por estimarlas elevadas.
Por una cuestión de orden metodológico daré tratamiento los agravios traídos a
estudio en el orden que expondré a continuación, comenzando por el primer planteo
introducido por la accionada que se encuentra dirigido a cuestionar las excepciones de
defecto legal y prescripción, invocadas al contestar el traslado de la acción, cuyo
tratamiento ha sido diferido en los términos del art. 95 LO y 52 de la ley 24.635 para el
momento de dictarse sentencia, no obstante lo cual, aduce que nada se dijo al respecto en
la instancia anterior.
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laborales cuyo vencimiento hubiere operado antes de los dos años de la interposición de
la demanda. En este orden de ideas, la renuncia que invoca el apelante no mejora su
posición en orden a la prescripción de los rubros reclamados, toda vez que la misma data
del 07/07/2014, es decir que se traslada a los dos meses, - no dos años como se sostiene
en el agravio - anteriores al despido, que se formalizó el 08/09/2017. Desde este punto
de vista el agravio se encuentra técnicamente desierto (art. 116 LO).
III- Sentado ello, y en lo que atañe al fondo del asunto, en el caso, se discute si
entre las partes existió o no una relación laboral de carácter dependiente. En lo principal,
el actor refirió en el escrito de demanda que prestó servicios en el bar restaurante que
gira comercialmente bajo el nombre de Madagascar, desempeñándose como camarero,
desde el 2 de enero de 2015, percibiendo diariamente y fuera de registro la suma diaria
de $ 350, que mensualmente alcanzaba a la suma aproximada de $ 8.750, monto inferior
al establecido en el CCT 389/04, que alcanza a la suma de $ 16.227. Relató que ante el
desconocimiento de la relación laboral y frente a la negativa de tareas manifestada por la
ex empleadora, se consideró en situación de despido el 8 de septiembre de 2017,
reclamando las indemnizaciones pertinentes, los rubros salariales que detalla, así como
la indemnización prevista por el art. 2 de la ley 25.323.
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no obstante ello, la demandada no produjo la prueba informativa necesaria para acreditar
la veracidad de la comunicación rescisoria que invoca en defensa de su postura. Desde
esa perspectiva, y con sustento en el art. 91 LCT, ante la negativa de la relación laboral
invocada, consideró que el despido formalizado por el reclamante resultó procedente
(arts. 242 y 246 LCT) y admitió favorablemente las indemnizaciones consecuentes al
mismo (arts. 245, 232 y 233 LCT).
En este sentido, y con fundamento en el art. 1251 del Código Civil y Comercial,
la accionada reitera que el actor prestaba servicios o trabajos eventuales,
esporádicamente, y bajo la figura de una locación de servicios, recibiendo una
retribución al final de la jornada, siempre bajo la figura de una locación de servicios, que
excluye la relación laboral de dependencia. Invoca a tal efecto un recibo por la suma de
$ 4.000 en el que se consignó por erre el concepto de “préstamo por locación de
servicios”, cuando en realidad esa suma fue percibida por el actor como un “pago por
locación de servicios”. En este orden de ideas cuestiona la operatividad otorgada a de la
presunción contemplada por el art. 23 LCT, pues ello implica desconocer y negar la
validez de la figura contractual de la locación de servicios, establecida por el código de
fondo y reconocida por abundante doctrina y jurisprudencia. Sostiene que ante el
desconocimiento formulado por el actor respecto al telegrama de renuncia del 7/7/2017,
acompañado con la contestación de demanda, el magistrado debió obligatoriamente
ordenar una pericia caligráfica para que se expidiera respecto a la autenticidad de la
firma allí inserta, sobre todo al estimar que dicho instrumento es “falso”, todo lo cual
podría configurar un ilícito penal por falsedad ideológica de un instrumento privado,
incorporado al expediente. Finalmente, afirma que la decisión del a quo al determinar
los parámetros en virtud de los cuales se establecieron las fechas de ingreso y egreso, así
como la base remuneratoria en la suma de $ 25.306,01, carece de fundamentos jurídicos
y fácticos que las respalden, pues no permite inferir la fórmula en virtud de la cual arribó
a tales conclusiones, toda vez que no hay prueba alguna al respecto, ni se ha invocado
convenio o escala salarial que permitan determinar dicho monto.
Delimitados de este modo el recurso bajo estudio y para una mejor comprensión
de las cuestiones debatidas en esta instancia, comienzo por dar tratamiento a los planteos
formulados en los agravios tercero y quinto, deviniendo relevante subrayar al respecto
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que, reconocida la prestación de servicios del actor como camarero, coincido con el
sentenciante a quo en que resulta de aplicación al caso la presunción contenida en el art.
23 de la LCT que, como es sabido, establece a favor de quien efectúa el servicio la
presunción de existencia de un contrato de trabajo, " (…) salvo que por las
circunstancias, las relaciones o causas que lo motiven se demostrase lo contrario". La
norma establece que esta presunción operará aun cuando se utilicen figuras no laborales
para caracterizar el contrato "y en tanto que por las circunstancias no sea dado calificar
de empresario a quien presta el servicio".
A partir de ello, tiene relevancia en autos la actividad personal que prestó el actor,
corroborada con los dichos de la testigo Jaqueline Giselle Coyle Martín que por la parte
actora declaró a fs. 63 y vta., que no mereció observación alguna de parte de la
demandada, aunada a la declaración rendida por Yamila Victoria Carabajal a fs. 66/67
que la demandada impugnó a fs. 71 y vta. con el argumento de que la declarante tiene
juicio pendientes contra ella; sin perjuicio de destacar que esta circunstancia no basta para
descalificar el testimonio, sino que en todo caso corresponderá apreciar sus
manifestaciones con mayor rigurosidad, pero no desecharlo, pues no se trata de un testigo
excluido; teniendo en consideración que ambas deponentes demostraron un conocimiento
personal de los hechos a comprobar, que corroboran las condiciones de trabajo y la
descripción de las tareas efectuadas por Torres Delgado como camarero, las que
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posibilitaron la realización del objetivo comercial del establecimiento gastronómico
Serrano 1640 SRL, y que hacen a su actividad normal y habitual, se conformaron
ineludiblemente las notas tipificantes y distintivas de una relación subordinada (cfr. arts.
4, 5, 20, 21, 23, 25 y 26 de la LCT) por lo que otorgaré a los mismos plena fuerza
probatoria en tal sentido (cfr. arts. 90 L.O. y 456 del CPCCN) y respaldan aún más la
presunción que emana del art. 23 de la L.C.T..
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servicios personales e infungibles a favor de otro, según sus órdenes e instrucciones y
bajo su dependencia jurídico-personal y económica.
El art. 5 de la L.C.T. define a la empresa como la organización instrumental de
medios personales, materiales e inmateriales, ordenados bajo una dirección para el logro
de fines económicos o benéficos. Existe dependencia cuando el trabajador es un medio
personal para los fines de la empresa.
Ante ello, a la luz del principio de primacía de la realidad, es obvio que el recibo
de pago que obra a fs. 17 y que la demandada invoca como sustento de su defensa, carece
de absoluta trascendencia para desvirtuar la operatividad de la presunción legal aplicable,
en especial cuando dicho instrumento adolece de toda formalidad contractual y de
exactitud respecto a la causa del mismo consignada como “préstamo por la locación de
servicios” supuestamente abonado, favoreciendo la posición asumida por el accionante en
la medida en que tal constancia detrae necesariamente la seriedad del planteo, en tanto
carece de capacidad para desplazar las normas de orden público que regulan el contrato
de trabajo (cf. arts. 7, 12, 13 y 14 de la L.C.T.).
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principales para su diligenciamiento y dicha circunstancia pudo haber impedido su
diligenciamiento efectivo en el domicilio del destinatario, extremo que no puede tenerse
por acreditado con las constancias de la causa ante la inacción de la parte demandada en
la producción de la prueba informativa dirigida al correo y de la pericia caligráfica que
ahora invoca, afirmando que era obligación del magistrado ordenar su producción,
soslayando que el juez que me precede no determinó la configuración del delito de
falsedad ideológica que se menciona en el agravio bajo estudio (cft. Art. 116 LO) y que el
impulso oficioso del procedimiento laboral no exige ni puede considerarse establecido
para que el tribunal deba sustituir a las partes en su ineficacia en la sustanciación de una
prueba, que no hizo efectiva, a pesar de haberla ofrecido en subsidio al contestar la acción
(ver fs. 23 in fine).
En definitiva, los elementos de prueba colectados dan cuenta de que el actor fue
un trabajador definido por el art. 25 de la L.C.T., contratado por un empleador del
definido por el art. 26 de la L.C.T. y que la relación que existió fue una de las
contempladas por el art. 22 de dicha norma legal.
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En virtud de ello, cabe concluir que frente al desconocimiento del vínculo
efectuado por la demandada a la intimación que al efecto le cursó el reclamante el 28 de
agosto de 2017, que fue respondida el 31 de agosto de 2017 a través de la Cd 831220992
(ver informe de correo - fs. 44 – y transcripción en el responde - fs. 22 -), constituyó
injuria de tal gravedad que no consintió la prosecución del vínculo (cfr. arts. 242 y 246 de
la L.C.T.) por lo que asistió derecho al demandante para considerarse despedido con
fecha 8 de septiembre de 2017 (Cd 845939302, cuya recepción se reconoció
explícitamente en el responde - fs. 22), debiendo la demandada asumir las consecuencias
de su obrar ilegítimo y dejando sin sustento las peregrinas elucubraciones introducidas en
el segundo agravio, que carecen de asidero en virtud de la teoría de los actos propios,
principio de derecho que impide a un sujeto colocarse en un proceso judicial en
contradicción con su anterior conducta, deliberada, jurídicamente relevante y plenamente
eficaz.
IV- Con respecto al primer agravio planteado por la parte actora, en torno a la
indemnización perseguida con fundamento en lo normado por el art. 8 de la ley 24.013,
corresponde su rechazo. En efecto, como es sabido el art. 47 de la ley 25.345 introdujo
un requisito adicional para la percepción de las multas previstas por la ley 24.013, esto
es la comunicación a la Administración Federal de Ingresos Públicos de la intimación
cursada al empleador en los términos de lo normado por el art. 11 inc. a) de la ley citada.
En el caso, el actor no ha acreditado haber dado cumplimiento con este requisito, en
tanto que si bien emitió carta documento nº 862140945 a ese organismo, no surge de las
constancias de la causa la recepción por parte del mismo de la comunicación cursada.
Nótese que la informativa producida por el Correo Oficial a fs. 44, consentida en los
términos previstos por el art. 403 del C.P.C.C.N.), nada prueba en el sentido requerido
ya que nada se informó sobre la recepción del telegrama indicado. En este sentido, no
debe soslayarse la teoría del carácter recepticio de las comunicaciones lo que significa
que sólo se perfeccionan cuando entrar en conocimiento del destinatario, extremo que no
puede tenerse por cumplimentado con las constancias de la causa. Asimismo debo
señalar que la obligación de acreditar la recepción surge implícita de los términos de la
ley 25.345 tomando en consideración que dicha norma tiene como finalidad la
prevención fiscal y la regularización del trabajo clandestino por lo que el objetivo
buscado es la efectiva toma de conocimiento por parte del organismo fiscalizador.
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Si en cambio tendrá favorable acogida la indemnización prevista por el art. 15 de
la ley 24.013 ello así toda vez que conforme se desprende del telegrama remitido con
fecha 28/08/2017, la parte actora dio cumplimiento con la intimación prevista por el art.
11 de la ley citada y para su percepción no rige la exigencia prevista por el art. 11 inc. b,
de la citada norma legal (t.o. art. 47 ley 25.345) consistente en remitir copia del
requerimiento a la AFIP (CSJN, 31/ 5/2005, “Di Mauro, José Santo c/ Ferrocarriles
Metropolitanos S.A.”).
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promulgación parcial dispuesta por el decreto 1077/2017 (art. 7), corresponde
determinar cuál es la ley aplicable a los trabajos cumplidos con anterioridad a la entrada
en vigencia de dicho texto normativo. Al respecto, recientemente la Corte Suprema de
Justicia de la Nación ha establecido por mayoría –con arreglo a lo decidido por ese
Tribunal ante situaciones sustancialmente análogas- que en el caso de los trabajos
profesionales el derecho se constituye en la oportunidad en que se los realiza, más allá
de la época en que se practique la liquidación (Fallos: 321:146; 328:1381; 329:1066,
3148, entre muchos otros). Por ello, concluyeron que “el nuevo régimen legal no es
aplicable a los procesos fenecidos o en trámite, en lo que respecta a la labor desarrollada
durante las etapas procesales concluidas durante la vigencia de la ley 21.839 y su
modificatoria ley 24.432, o que hubieran tenido principio de ejecución (arg. art. 7 del
decreto 1077/2017, considerandos referidos al art. 64 de la ley 27.423 y doctrina de
Fallos: 268:352, 318:445 –en especial considerando 7-, 318:1887, 319:1479, 323:2577,
331: 1123, entre otros” (CSJ 32/2009 (45-E) /CS1, originario, “Establecimiento Las
Marías S.A.C.I.F.A. c/ Misiones, Provincia de s/ acción declarativa”, sentencia del 4 de
septiembre de 2018).
Resulta necesario, entonces, ante la entrada en vigor de un nuevo ordenamiento
arancelario, discriminar aquellas tareas pasadas durante la vigencia del régimen anterior,
de las que se hicieron a partir de la operatividad del nuevo sistema. De tal modo, en el
caso, en tanto los trabajos profesionales por la labor cumplida en primera instancia se
realizaron estando en vigencia la ley 21.839, el art. 38 L.O., el art. 13 de la ley 24.432 y
el decreto ley 16.638/57, habrán de utilizarse las normas arancelarias allí contenidas.
A tal efecto, corresponde regular al patrocinio y representación letrada de la
parte actora (que incluye su actuación ante el SECLO), de la demandada, y los de la
perito contadora por su actuación en primera instancia en el 15%, 12%, y 6%,
respectivamente, del capital de condena más intereses.
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24.013, presentando los telegramas en cuestión los visos de autenticidad (todos los
instrumentos cuentan con el respectivo sello de la oficina de Correo) y resultando ambos
coincidentes en el texto remitido, no encuentro óbice para descartar la procedencia de las
multa del art. 8 de la Ley 24013.
Además, entiendo que en caso de duda en la resolución de la presente incidencia,
corresponde volcar el resultado de la apreciación en favor del trabajador, con
fundamento en el art. 9 de la LCT que dispone que en la parte pertinente …”Si la duda
recayese en la interpretación o alcance de la Ley, o en la apreciación de la prueba en los
casos concretos, los jueces o encargados de aplicarla decidirán en el sentido más
favorable al trabajador”, reforma que materializa la expresión del principio protectorio
que tiene fundamento en el art. 14 bis de la Constitución Nacional cuando dice que “el
trabajo en sus diversas formas gozará de la protección de las leyes” consagrando el
principio in dubio pro operario esencia misma del derecho que nos ocupa.
Por los argumentos expuestos, propongo modificar el fallo de grado y hacer lugar
a la multa del art. 8 de la Ley 24.013, adicionando al monto de condena la suma de $
208.774,58 (ver informe contable de fs. 57/vta).
Seguidamente, entiendo que la multa del art. 80 de la LCT, debe prosperar. En
efecto, estimo necesario subrayar que la actora cumplió con el requisito de intimación
previa que prevé la norma, ver sobre adjunto a fs. 4 – telegrama de fecha 08/09/2017 -
(cfr. art. 80 LCT), puntualizando, que mantengo el criterio sostenido en autos “Luna,
Sergio Albino c/ Mistycal S.R.L y otro s/ Despido”, S.D. 39.378 del 10.7.06” entre
mucho otros, en el que se resolvió que la exigencia que se impone al trabajador mediante
la aplicación del decreto 146/01 constituye un claro exceso reglamentario en relación a
la norma superior que regula.
Por lo expuesto, teniendo en cuenta la remuneración denunciada y contrastada,
propongo hacer lugar a la sanción pretendida en la suma de $ 75.918,03 ($ 25.306,01 x
3).
En consecuencia, conforme lo precedentemente expuesto, propongo modificar la
sentencia de grado y elevar el monto de condena a la suma de $ 1.004.917,70 (pesos un
millón cuatro mil novecientos diecisiete con setenta centavos) con más los intereses que
se indican en grado. Costas y honorarios de ambas instancias conforme lo propuesto en
los considerandos VII y VIII del primer voto.
LA DOCTORA GRACIELA L. CARAMBIA dijo:
En lo que ha sido motivo de disidencia por parte de mis distinguidos colegas, por
compartir sus fundamentos, adhiero al voto de la Dra. Ferdman.
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$ 720.225,16 (PESOS SETECIENTOS VEINTE MIL DOSCIENTOS VEINTICINCO
CON DIECISEIS CENTAVOS), con más los intereses establecidos en origen; 2°)
Costas y honorarios en ambas instancias conforme lo propuesto en los considerandos
VII y VIII del primer voto de este acuerdo; 3°) Oportunamente, cúmplase con lo
dispuesto en el art. 1º de la Ley 26.856 y con la Acordada de la CSJN Nro. 15/2013.7).
4°) Regístrese, notifíquese y devuélvase.
Graciela L. Carambia
Juez de Cámara
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