INSTITUTO ESPECIALIZADO DE PROFESIONALES DE LA SALUD
IEPROES REGIONAL SANTA ANA.
TEMA GENERAL: PREPARACIÓN FÍSICA.
SUBTEMAS: CUIDADOS MEDIATOS.
PRUEBAS ESPECIALES.
NUTRICIÓN Y LÍQUIDOS.
ENEMAS.
CUIDADOS PERSONALES.
DOCENTE: MTRA. XIOMARA MILENA LUCHA DE HENRÍQUE.
ASIGNATURA: ENFERMERÍA QUIRÚRGICA.
ESTUDIANTES:
NANCY PAOLA LOPEZ GRIJALVA.
BRENDA VANESSA MARTÍNEZ RODRÍGUEZ.
PATRICIA NOEMI SANDOVAL CUELLAR.
CINTHIA ILEANA VASQUEZ CORVERA.
LICENCIATURA EN ENFERMERÍA.
CICLO: VII SECCIÓN: ̈ B ̈.
SANTA ANA, 20 DE ENERO DEL 2023.
INTRODUCCIÓN
En el presente trabajo se abordará sobre el tema de la preparación física del paciente
preoperatorio. Una cirugía es una práctica que implica la manipulación mecánica de las
estructuras anatómicas con un fin médico, estas pueden ser de diferente gravedad e involucrar
distintas zonas del cuerpo. Dependiendo cual sea el resultado, la recuperación y tratamiento
varían, pero hay algo que es constante es la nutrición. La etapa del preoperatorio tiene como
objetivo garantizar que el paciente acceda al acto quirúrgico en las mejores condiciones
físicas y psíquicas probables, reduciendo el peligro de complicaciones a lo largo de la
intervención y el postoperatorio.
La duración del preoperatorio y el tipo de cuidados que tienen la posibilidad de aplicar es
bastante variable. Depende de forma enorme de la patología, del paciente y de la operación a
la que será sometido. El paciente debe ser observado en un entorno controlado, como la
Unidad de recuperación Postanestésica, Unidad de Cuidados Intensivos o Reanimación, antes
de ser trasladado a una Unidad de Enfermería.
Un aspecto relevante a considerar en esta etapa es incluir alimentos que ayudan a disminuir la
inflamación, promover la cicatrización y reforzar nuestro sistema inmune. Debe consumir
principalmente proteínas, frutas, verduras y granos integrales. Estos ayudarán a que su
organismo obtenga los nutrientes que necesita. Las comidas ricas en proteínas serán de
especial importancia poco después de la operación quirúrgica.
OBJETIVOS
OBJETIVO GENERAL
● Utilizar y aplicar los conocimientos adquiridos en los cuidados de la salud del
paciente y en la solución de los problemas más frecuentes.
OBJETIVOS ESPECÍFICOS
● Elaborar y llevar a cabo planes de cuidados de enfermería.
● Proporcionar las habilidades para la realización adecuada de los procedimientos
quirúrgicos en todos los problemas de la especialización que así lo requieran y que
deban ser resueltos.
● Prestar cuidados de enfermería que conduzcan a la recuperación de los pacientes.
PREPARACIÓN FÍSICA.
CUIDADOS PREOPERATORIOS
Los cuidados preoperatorios preliminares se desarrollan en la Unidad de Enfermería y
consisten en la preparación quirúrgica estandarizada y los protocolos específicos de
preparación quirúrgica; por ejemplo, preparación cólica para cirugía de colon y recto,
protocolo de catarata, protocolo de diabetes, etc.
La enfermera quirúrgica ha de conocerlos para poder evaluar la preparación del paciente. A
continuación detallamos la preparación quirúrgica estandarizada para pacientes que van a ser
intervenidos. La enfermera de la Unidad de Hospitalización comprueba que el paciente, en su
historia clínica, tiene realizadas todas las pruebas preoperatorias y si es una intervención
urgente, lo tramitará. Pruebas preoperatorias
1. Analítica: hematimetría completa / pruebas de coagulación / bioquímica.
2. Rx de tórax.
3. Electrocardiograma
Si el paciente precisa canalización de vía periférica antes de acudir a quirófano, se le
canalizará preferentemente un calibre 18 G en el lado opuesto a la zona de intervención y en
la porción distal del miembro superior.
Está protocolizado colocar al paciente medias o vendaje compresivo para prevenir
tromboembolismos en intervenciones que puede darse un éxtasis venoso, como la posición de
litotomía, cirugía pelviana, cirugía de larga duración, laparoscopia pélvica o abdominal,
cirugía que implique posición de Fowler y cualquier persona que tenga dificultad en el
retorno venoso o varices.
Preparación quirúrgica en intervenciones urgentes y programadas: Antes de ser intervenido,
al paciente se le realizarán las técnicas y pruebas detalladas a continuación:
1. Verificación de la intervención a realizar
2. Toma de constantes vitales
3. Cumplimentar el Registro Quirúrgico de Enfermería, con los datos solicitados.
4. Realizar la preparación del campo operatorio
5. Asegurarse de que el paciente no lleva puesto: dentadura postiza, reloj, anillos, cadenas,
horquillas, lentillas, piercing. Todo lo retirado debe ser entregado a la familia
6. Administrar la medicación que esté pautada o se haya de administrar por Protocolo
7. Registrar los cuidados realizados
8. Avisar a Quirófano, si procede
Preparación del campo operatorio: Antes de ser intervenido el paciente se debe:
1. Determinar la zona que corresponda a la intervención. (Ver campos operatorios)
2. Rasurar la zona, preferentemente con maquinilla eléctrica, lo más cercano a la hora de la
intervención
3. Ayudar al paciente a acomodarse y exponga la zona que debe ser rasurada
4. Proteger la ropa de la cama
5. Observar la zona a preparar comprobando si tiene erupciones o erosiones.
6. Rasurar en la dirección del vello, realizando pasadas breves sobre la piel estirada; evite
hacer rasguños o erosiones en la piel
7. Dejar la zona y la cama libre de vello
8. Desinfectar la piel con Povidona Iodada u otro antiséptico, en caso de alergia a la Povidona
9. Cubrir el campo operatorio con paño estéril
10. Ayudar al paciente a colocarse en posición cómoda y adecuada
11. Registrar los cuidados realizados e incidencias
CUIDADOS MEDIATOS.
CUIDADOS POSTOPERATORIOS INMEDIATOS: La fase postoperatoria comienza una
vez que se ha completado el procedimiento quirúrgico; el paciente debe ser observado en un
entorno controlado, como la Unidad de recuperación Postanestésica, Unidad de Cuidados
Intensivos o Reanimación, antes de ser trasladado a una Unidad de Enfermería. La duración y
el tipo de cuidados y de la observación postoperatoria variarán en función de lo siguiente:
1. Situación del paciente
2. Necesidad de soporte fisiológico
3. Complejidad del procedimiento quirúrgico
4. Tipo de anestesia administrado
5. Necesidad de tratamiento para el dolor
6. Periodo para controlar los parámetros vitales y evaluar el estado fisiológico, es decir, el
tiempo que tarda el paciente en estabilizarse.
7. Cuidados de la herida quirúrgica (apósito), drenajes y sondas.
PRUEBAS ESPECIALES.
Si va a someterse a una cirugía, es posible que primero le hagan exámenes de sangre y de
orina. Estas pruebas son útiles si tienes ciertas condiciones médicas o enfermedades. Por
ejemplo, si tiene problemas de coagulación de sangre, un análisis puede mostrar si usted corre
riesgo de sangrar demasiado durante la cirugía.
Las pruebas de laboratorio pueden conducir a otros exámenes;
● Determinación del grupo sanguíneo y Rh.
● Citología hemática, en la que se determinan por lo menos el hematocrito y la
hemoglobina en gramos por ciento, la fórmula blanca, búsqueda de leucocitos
anormales y cuenta de plaquetas.
● Química sanguínea de tres elementos, es decir, la determinación glucosa. urea y
creatinina en sangre.
● Determinación de proteínas en sangre.
● Examen general de orina.
● Tiempos de sangrado,coagulación,protrombina y tromboplastina.
● Prueba de ensayo por inmunoabsorción ligado a enzimas (ELISA) para detección de
virus de inmunodeficiencia humana (VIH).
● Reacción a la prueba VDRL para detección de sífilis.
En pacientes sintomáticos, aquellos con enfermedad subyacente o en aquellos sometidos a
operaciones con un riesgo mayor de hemorragia grave u otras complicaciones, las pruebas de
laboratorio pueden incluir las siguientes:
● En general, se realizan hemograma completo y análisis de orina (glucosa, proteínas y
células). El hemograma completo es particularmente relevante en pacientes > 65 años
o en pacientes más jóvenes con una pérdida anticipada de sangre significativa.
● Se determinan los electrolitos y la creatinina en suero y la glucosa plasmática a menos
que los pacientes se encuentren muy saludables y tengan < 50 años de edad, el
procedimiento sea considerado de muy bajo riesgo y no se espere el uso de fármacos
nefrotóxicos.
● A menudo, se miden las pruebas hepáticas si se sospechan anomalías sobre la base de
los antecedentes o el examen del paciente.
● Los estudios de coagulación y el tiempo de sangría son necesarios solo si los
pacientes tienen un antecedente personal o familiar de diátesis hemorrágica o un
trastorno asociado con sangrado.
● El ECG se realiza en pacientes con riesgo de enfermedad coronaria, incluidos todos
los hombres > 45 años y las mujeres > 50 años, y en pacientes con obesidad mórbida
(índice de masa corporal ≥ 40 kg/m2) con al menos un factor de riesgo para
enfermedad cardiovascular aterosclerótica (ej., diabetes, tabaquismo, hipertensión o
hiperlipidemia) o escasa tolerancia.
● Radiografía de tórax sólo en pacientes con síntomas o factores de riesgo para la
enfermedad cardiopulmonar subyacente.
● Pueden realizarse pruebas de la función pulmonar si los pacientes tienen enfermedad
pulmonar crónica conocida o signos o síntomas de enfermedad pulmonar.
NUTRICIÓN Y LÍQUIDOS.
Una cirugía es una práctica que implica la manipulación mecánica de las estructuras
anatómicas con un fin médico, estas pueden ser de diferente gravedad e involucrar distintas
zonas del cuerpo. Dependiendo cual sea el resultado, la recuperación y tratamiento varían,
pero hay algo que es constante es la nutrición.
La relación entre la nutrición y recuperación de un paciente post operado es ampliamente
reconocida desde hace mucho tiempo. Un aspecto relevante a considerar en esta etapa es
incluir alimentos que ayudan a disminuir la inflamación, promover la cicatrización y reforzar
nuestro sistema inmune.
¿Qué es una dieta postoperatoria?
Esta se refiere al consumo de los alimentos idóneos luego de una cirugía hasta que el paciente
esté completamente recuperado.
Por lo general, se solicita ayuno antes de la operación. Después de esta, sólo cuando el
especialista lo indique, se iniciará la alimentación por vía oral de forma escalonada. Es muy
importante seguir, al pie de la letra, las recomendaciones del especialista a cargo.
¿Qué alimentos resultan beneficiosos después de una cirugía?
Debe consumir principalmente proteínas, frutas, verduras y granos integrales. Estos ayudarán
a que su organismo obtenga los nutrientes que necesita.
Las comidas ricas en proteínas serán de especial importancia poco después de la operación
quirúrgica. Ellas harán que se fortalezcan sus músculos y otros tejidos corporales. Además,
contribuirán a que la cicatrización sea más rápida y efectiva.
A continuación, le recomendamos algunos alimentos a consumir en la etapa postoperatoria:
● Hígado de res: Este alimento no solo tiene un buen aporte de proteínas, también es
rico en hierro, un mineral fundamental en esta etapa ya que con la operación puede
haberse perdido sangre durante el procedimiento. Este alimento ayudará a recuperarla
más rápido. Si se quiere tener resultados en corto tiempo se debe evitar freírlo. Lo
ideal es cocinarlo a la plancha o en guiso.
● Pescado: A diferencia de los mitos existentes en la sociedad, sí se puede comer
pescado luego de una operación. Al contrario, la proteína del pescado, su cantidad de
colágeno así como su contenido de minerales entre los que se encuentran el zinc,
calcio, hierro, y por supuesto, el omega 3, favorecen una rápida reparación de los
tejidos y contribuye a disminuir la inflamación propia de esta etapa. Para asegurarse
de consumir la mayor cantidad de estos nutrientes, se recomienda escoger pescados
azules como bonito, jurel o caballa y en preparaciones que no involucren aceites.
● Huevos enteros o yemas de huevo: Las proteínas proporcionan los aminoácidos, los
bloques de construcción de tejido magro y ayudan a la recuperación después de la
cirugía para reparar y reconstruir el cuerpo.
● Espinaca: Este vegetal de hoja verde oscura, al igual que otros de su tipo, aportan a la
recuperación puesto que contienen buenas cantidades de vitamina K.
¿Qué debe evitar ingerir después de ser operado(a)?
● Lácteos grasosos, tales como la crema batida o el helado rico en grasa.
● Quesos fuertes, tales como el azul o el Roquefort.
● Verduras que producen gases, tales como el brócoli, el repollo, la coliflor, el pepino,
los pimientos verdes y el maíz.
● Frutas deshidratadas.
En cuanto a la nutrición recomendada tras cirugías específicas, se
encuentran algunos ejemplos:
Dieta postoperatoria recomendada luego de una operación de apendicitis:
Debe comenzar la alimentación por vía oral cuando su especialista lo indique. Esto ocurrirá
una vez que le sea retirada la sonda nasogástrica, aparezcan los ruidos intestinales, comience
a expulsar gases o haya defecado.
Durante el primer día, después de que le retiren dicha sonda, debe iniciar con líquidos claros
(agua o jugos naturales no cítricos).
Al día siguiente (48 horas), si toleró bien la dieta líquida, pasará a dieta blanda. Esta incluye
leche baja en grasa o yogur; caldos o sopas; verduras cocidas, enlatadas o congeladas; frutas
enlatadas; puré de manzana, banano, melón, etc.
Al tercer día (72 horas), si asimiló bien todo, podrá empezar con dieta libre, evitando los
excesos y los alimentos ricos en azúcares o grasas.
La alimentación debe ser saludable y nutritiva, que no provoque gases, distensión o
molestias. Si nota que algo de lo que ingiere le produce malestar, no dude en retirarlo de la
dieta.
Al cabo de un mes, podrá llevar un régimen alimentario normal.
Régimen alimenticio correcto después de una cirugía de vesícula biliar:
Coma despacio y en un ambiente tranquilo.
Puede consumir lácteos desnatados en pequeñas cantidades; infusiones, sopas, papillas y
purés; carnes magras sin grasa (pavo, pollo, conejo, etc.); pescados blancos; frutas y
verduras; así como la clara de huevo.
Prefiera los alimentos cocidos, asados, al vapor o a la plancha y evite aquellos fritos,
empanizados o capeados.
Evite los estimulantes de la bilis y ácidos gástricos como café, chocolate, picantes, menta,
bebidas carbonatadas y alcohol.
Evite aquellos alimentos ricos en azúcares y en grasas.
Es recomendable que la dieta y los cuidados se prolonguen durante al menos 4 a 6 semanas
después de la intervención.
Dieta postoperatoria debe seguir a partir de una cirugía de hernia:
Debe consumir suficiente agua natural para mantener la piel bien hidratada y elástica; frutas y
verduras; alimentos ricos en proteínas y bajos en grasa como huevo, pechuga de pollo y
pescado.
No debe consumir alimentos que causan estreñimiento; aquellos ricos en azúcares y grasas;
así como los ácidos y picantes.
Debe disminuir el consumo de pan, tortilla, leguminosas y carnes rojas.
ENEMAS.
Un enema es una solución líquida y acuosa que se introduce por vía rectal a través del ano,
con el fin de estimular el intestino y provocar la eliminación de heces. Se introduce con una
cánula y puede tener fines terapéuticos o diagnósticos. Permite la evacuación de heces y
gases o también puede ser empleado para administrar algún tipo de sustancia por vía rectal
La propia palabra enema por sí misma también hace referencia al “utensilio” o “material” ya
que describe el procedimiento o a la técnica de introducir la solución en el intestino.
Su principal propósito es aliviar el estreñimiento estimulando el peristaltismo (movimiento
del intestino), para extraer el contenido intestinal u ablandar heces y lubricar recto y colon, al
igual que sirve para limpiar el recto y colon como preparación de procedimientos
diagnósticos, partos o procedimientos diagnósticos, y para administrar medicamentos, fluidos
y nutrientes.
Existen 3 tipos de enemas: evacuatorio o de limpieza (el más frecuente), el enema
carminativo o lavativa de Harris (eliminación de gases) y el enema de retención
(administración de medicación).
● Enema evacuatorio o de limpieza: El más frecuente, útil para lograr la limpieza del
intestino. Indicado en estreñimiento, para una limpieza intestinal previa a una prueba
radiológica o para una intervención quirúrgica.
● Enema carminativo o lavativa de Harris: útil para la eliminación de gases
intestinales.
● Enema de retención: útil para administración de medicación o alguna exploración
radiológica como un enema opaco de bario. En este caso se retiene en el intestino por
unos 20-30 minutos.
Pasos para realizar un enema
1. Prepara la superficie donde realizarás el procedimiento, extendiendo
algunas toallas sobre la cama o el suelo.
2. Acuéstate sobre tu lado izquierdo, flexionando la rodilla derecha contra el
pecho y colocando una toalla enrollada bajo la misma. Otra posición
consiste en colocarse de rodillas, llevando el pecho al suelo y apoyándose
sobre el lado izquierdo de la cara.
3. Con un dedo, aplica vaselina o lubricante alrededor del ano para facilitar la
inserción del enema.
4. Remueve la tapa plástica de la boquilla del enema y con la mano
dominante introduce lentamente la misma a través del orificio anal. Es
recomendable efectuar pequeños movimientos de lado a lado con la
boquilla para facilitar la inserción. Este paso suele causar molestias; el
dolor puede indicar la presencia de fisuras anales o hemorroides externas.
5. Una vez introducida la boquilla, aprieta el recipiente para llevar la solución
dentro del recto. La presión debe realizarse de abajo hacia arriba para
asegurar la entrada de la solución. Al finalizar, retira con cuidado la
boquilla del recto.
6. Debes mantener la misma posición por el tiempo recomendado por el
médico tratante o lo que digan las indicaciones del producto. Los enemas
tardan entre 5 y 20 minutos en estimular la evacuación intestinal.
Efectos adversos y contraindicaciones
La aplicación de un enema bajo indicación médica suele ser un procedimiento seguro con
pocos efectos adversos. Las náuseas, los cólicos y el escozor anal son algunos de los síntomas
secundarios.
De igual forma, la administración excesiva de líquido puede llevar a la distensión del
abdomen. Algunas investigaciones sugieren que la colitis isquémica y la perforación
intestinal son las principales complicaciones de los enemas de evacuación.
Por otro lado, pueden resultar perjudiciales ante la presencia de ciertas afecciones de salud.
Dentro de las contraindicaciones se encuentran las siguientes:
· Colitis y apendicitis.
· Peritonitis.
· Prolapso rectal.
· Traumatismo abdominal.
· Sangrado gastrointestinal.
· Hemorroides.
CUIDADOS PERSONALES
CUIDADOS PREOPERATORIOS
Las principales responsabilidades del personal de Enfermería son la recogida de datos y la
preparación del paciente para reducir el estrés provocado por la cirugía.
● El personal de Enfermería es el responsable de verificar que esté firmado el
consentimiento informado y que éste esté en la historia antes de que el paciente salga
de la planta al quirófano.
● Valoración preanestésica: se realiza antes de entrar al quirófano. Incluye la
valoración del estado físico y emocional, de las patologías concomitantes, de las
alergias, de los antecedentes quirúrgicos y de los fármacos que toma el paciente.
● Valoración física del paciente: antecedentes personales y quirúrgicos, registro de
medicación habitual y de la que se haya suspendido antes de la intervención,
presencia de dolor previo, dieta e ingesta hídrica habitual, estado físico previo
(pérdida de peso en los últimos meses, signos de desnutrición, obesidad, patrón
urinario (incontinencia, hematuria, disuria, polaquiuria …), patrón intestinal
(estreñimiento, signos de obstrucción, diarrea, cambios en frecuencia y
características de las deposiciones), nivel de conciencia, exploración física del
paciente (peso, talla y constantes vitales).
● Autonomía para el autocuidado: independencia para las actividades de la vida diaria,
presencia de un cuidador principal, con quien vive, etc.
Preparación quirúrgica según protocolo del paciente quirúrgico específico: rasurado del área
operatoria, lo más cerca posible de la hora de la cirugía, horas de ayunas, retirada de objetos
metálicos, prótesis, joyas, maquillaje y ropa interior, enjuagues bucales, ducha con
antiséptico, administración de enema si es preciso, administración de medicación
prequirúrgica según prescripción (profilaxis antibiótica, profilaxis antitrombótica, hipnóticos
…), si fuera necesario, extracción de las pruebas cruzadas solicitadas dentro de las 48 horas
previas a la intervención quirúrgica, resolver dudas y completar la información y finalmente
asegurarse de que el paciente lleva la pulsera identificativa.
CUIDADOS POSTOPERATORIOS
Durante la recepción del paciente:
● Toma de constantes (incluyendo la valoración del dolor como quinta constante,
según la escala usada)
● Valoración neurológica: nivel de conciencia y respuesta a estímulos.
● Confirmar la presencia de drenajes, sondas, catéteres y ostomías, registrando
localización, calibre y fecha de inserción.
● Inspección física del paciente: coloración de mucosas, heridas, sangrados, …
● Comprobar la pauta de tratamiento farmacológico y administrarlo.
● Comprobar dieta pautada y comunicar a cocina.
● Vigilar la realización de micción espontánea.
● Colocar al paciente en una postura corporal cómoda, enseñándole posturas
antiálgicas.
● Realizar una reevaluación del paciente para conocer su grado de
dependencia/independencia.
CUIDADOS POSTOPERATORIO TARDÍO
Control de constantes.
Cura de herida quirúrgica.
Cura de catéteres intravenosos. Se retirarán los no necesarios o no utilizados.
Control de drenajes y sondas: anotar cantidad y aspecto de débito por turno, sospecha de
posibles complicaciones. Los drenajes se retirarán según criterio médico.
Administración del tratamiento intravenoso y oral: asegurarse del control del dolor, garantizar
un control del resto de molestias postoperatorias (antieméticos, antipiréticos y sueroterapia),
introducir el resto de medicación habitual según necesidades.
Dieta progresiva: según tolerancia, ajustándose en la medida de lo posible, a las necesidades
y preferencias del paciente. Valorar la necesidad de interconsulta al servicio de nutrición.
Eliminación: control estricto de ingesta/diuresis mientras al paciente se le administre
sueroterapia, retirada de la sonda vesical cuando sea posible, control y registro de las
deposiciones.
Actividad- reposo: se procurará la movilización precoz, levantar al día siguiente de la cirugía,
salvo contraindicación, y fisioterapia respiratoria.
Molestias postquirúrgicas: náuseas y vómitos, sed (aliviar con enjuagues y uso de gasas
húmedas.
Dolor: debe ser tratado de manera individualizada y valorado con la escala EVA. El dolor
puede provocar alteraciones en la tensión arterial, pulso, alteraciones psicológicas … Es
importante administrar los analgésicos en los horarios adecuados y en las dosis convenidas.
Fiebre: puede ser por causas infecciosas o no.
CONCLUSIÓN
Sabemos que la atención de enfermería es muy importante durante el proceso quirúrgico,
indiferente del tipo de cirugía, los cuidados de enfermería durante los procesos de
preoperatorio, transoperatorio y postoperatorio tienen una importancia fundamental en la
disminución de riesgos, lograr el bienestar, la recuperación del paciente, y en la aceptación de
las secuelas que se puedan derivar del procedimiento quirúrgico. Además de educar y brindar
una adecuada y balanceada nutrición e ingesta de líquidos según las necesidades de cada
persona en los periodos preoperatorio y postoperatorio.
Es importante la realización y revisión correcta de las diferentes pruebas preoperatorias de
rutina que se realizan al paciente para llevar a cabo el proceso quirúrgico.
BIBLIOGRAFÍA.
Dieta postoperatoria adecuada, clave en la recuperación ⋆ Cirugías Vital
([Link])
[Link]
[Link]
-por-parte-del-tcae/#:~:text=CONCLUSIONES-,Un%20enema%20es%20una%
20soluci%C3%B3n%20l%C3%ADquida%20y%20acuosa%20que%20se,tener
%20fines%20terap%C3%A9uticos%20o%20diagn%C3%B3sticos.
texto ([Link])