GACY “EL PAYASO ASESINO”
Varios niños de una pequeña ciudad del noroeste de los Estados Unidos de Norte
América, se alían para combatir a una entidad diabólica que adopta la forma de un
payaso y desde hace mucho tiempo emerge cada 27 años para saciarse de
sangre infantil.
Stephen King presentó al mundo una malvada entidad cambiante de forma, que
vive debajo de la ciudad ficticia de Derry, en el estado de Maine. Esta criatura se
alimenta del miedo, sus víctimas preferidas son los niños y se cree que es porque
sus miedos son más simples.
Y es que los abusadores persiguen a sus víctimas, en especial a los niños, porque
son vulnerables y, por lo tanto, objetivos fáciles, que es lo que cree la criatura de
la historia. Al igual que los abusadores y muchos asesinos en serie, IT funciona en
ciclos, desaparece por un tiempo y luego regresa, más ansioso, más violento, más
terrorífico.
La violencia, el acoso y el abuso son parte de las historias de terror que muchas
personas, niños, mujeres y hombres, de todas las edades, viven a diario.
Pero It existió en la vida real, era Pogo el payaso; su nombre real era John Wayne
Gacy, uno de los asesinos en serie más prolíficos y terribles de la historia de los
Estados Unidos y, tal vez, del mundo.
La coulrofobia es la fobia o miedo irracional a los payasos y, en ocasiones, incluye
a los mimos. Puede aparecer, generalmente, en la niñez, extenderse a la
adolescencia y permanecer en la adultez. Incluso ha habido casos en los que esta
fobia inicia en estas últimas dos etapas de los individuos.
En diversos estudios sobre las causas de la coulrofobia, los pacientes coinciden
en que lo que más les aterroriza de los payasos son los desproporcionados rasgos
faciales, el colorido maquillaje, casi siempre acompañado por una gran nariz roja y
el color extraño del cabello, que permite a los payasos adoptar una nueva
identidad y no cumplir con ciertos patrones sociales que no sería posible de otra
forma en la vida “normal”.
Se considera que el psicopático personaje del Joker, el príncipe payaso del
crimen de DC Comics y el terrorífico payaso Pennywise de la
novela It de Stephen King, contribuyeron a popularizar la figura del payaso
malvado.
Sigmund Freud escribió sobre el efecto de “valle inquietante”, un concepto que
plantea que algo muy conocido, pero al mismo tiempo extrañamente inusual causa
rechazo y produce una sensación inquietante y contradictoria conocida como
disonancia cognitiva.
Según el psiquiatra Steven Schlozman, de la Facultad de Medicina de Harvard, la
sonrisa, o algún otro gesto permanente, pueden producir disonancia cognitiva en
nuestra mente: “Nuestro cerebro interpreta que las sonrisas en general son
positivas; no obstante, no es posible sonreír todo el tiempo, porque de ser así,
algo falla. Gracias al comportamiento de las personas podemos interpretarlas,
pero si el aspecto de una persona o su comportamiento no varían, pueden llegar
ser inquietantes e incluso terroríficas”.
El escritor Stephen King dijo en una entrevista en 1986, cuando se publicó su
novela It, que se había preguntado que asusta a los niños más que nada en el
mundo y la respuesta fue los payasos. Entonces recordó la historia de John
Wayne Gacy y la usó para crear al terrorífico payaso Pennywise.
John Stanley Gacy y Marion Elaine Robinson Gacy, eran un típico matrimonio de
clase media baja de los suburbios de Chicago. John era hijo de inmigrantes
polacos, veterano de la primera guerra mundial y trabajaba como maquinista en
una fábrica de paneles eléctricos, era amante de la pesca, los deportes rudos y la
bebida. Su mayor aspiración de vida era tener un hijo para educarlo como “un
verdadero hombre”, sin embargo, vio frustrada esa aspiración con el nacimiento de
su hija Johann, esto decepcionó mucho a John, pero el 17 de marzo de 1942,
ocurrió el nacimiento de su segundo hijo, a quien llamaron John Wayne, debido a
que el popular actor norteamericano, también conocido como “The Duke”, era el
favorito de Marion y John y este lo consideraba, al igual que gran parte de
Norteamérica, un símbolo de rudeza y masculinidad.
El nacimiento de John Wayne Gacy le dio una alegría al viejo John que le hizo
olvidar la frustración que había sentido con la llegada de su primogénita. Sin
embargo, esa felicidad no tardaría en transformarse en decepción. El pequeño
John Wayne distaba de ser lo que su padre pretendía: era un chico obeso, que
evitaba jugar con los otros niños y prefería quedarse en casa “pegado a las faldas”
de su madre y de sus hermanas. En la escuela se mostraba tímido y solitario y sus
calificaciones estaban lejos de ser mínimamente buenas. Gacy pasó por cuatro
colegios, pero no llegó a graduarse.
La mamá de John Wayne era su confidente. Eran muy cercanos y él le contaba
muchas cosas que no se atrevía a decirle a su padre quien pensaba que el niño le
ocultaba secretos, eso le molestaba al viejo John y muchas veces generaba
fuertes discusiones entre él y Marion.
John sentía que su único varón se desviaba del camino que él le había trazado y
decidió corregirlo… a golpes. Cuando volvía del trabajo se encerraba en el sótano
de la casa, donde tenía un taller y tomaba hasta embriagarse, luego, a la hora de
la cena, subía. Marion y los niños lo esperaban temerosos y si alguno de sus hijos
lo hacía molestar, le pegaba con una fusta, pero con quien más se ensañaba era
con el pequeño John, para “enderezarlo” y mientras le pegaba le gritaba “maricón”,
“niñita”, “estúpido hijito de mamá”, pero Jhonny no lloraba y eso hacía enfurecer
más a su padre quien, además, constantemente lo ridiculizaba frente a sus
hermanas y los demás niños del vecindario diciéndole cosas como: “Blandengue,
nunca llegarás a nada. No puedes hacer nada bien ¿Quieres ser como una niña?”
Se decía que, a la edad de 9 años, un amigo de la familia abusó sexualmente de
Gacy, pero él siempre lo negó.
Al llegar a la pubertad, John Wayne intentó, por todos los medios, cumplir con las
expectativas de su padre. A los 12 años ingresó a los boy scouts y ganó insignias
de supervivencia en la naturaleza y de cocina al aire libre.
Uno de sus amigos de entonces, Barry Basheley, recordaría años después, que
una tarde, mientras jugaban en su casa, Johnny le mostró que guardaba en su
clóset, ropa interior de su madre y de sus hermanas. Cuando Barry le preguntó
que hacía con esas prendas, Gacy le contestó que le gustaba esa ropa, y que se
preguntaba cómo se vería vestido de mujer. John estaba muy confundido acerca
de su sexualidad y no tenía quien lo ayudara al respecto.
Al llegar a la secundaria salió con varias de sus compañeras, con las que solía
pasear cerca de su casa para que su padre lo viera. También intentó practicar
algunos deportes, pero pronto tuvo que desistir, debido a que se desmayaba
cuando corría.
Los médicos le descubrieron un coágulo en la cabeza que pudo haber sido
ocasionado por haberse golpeado al caerse de un columpio a la edad de 10 años.
Gacy se columpiaba muy fuerte y cayó, luego, al intentar levantarse del suelo, el
columpio venía de regreso y lo golpeó en la cabeza, dejándolo inconsciente. Le
recetaron medicamentos para disolverlo, pero su padre no creía que John tenía un
problema de salud, sino que fingía los desmayos para dejar de estudiar y de hacer
deportes.
A los 19 años, harto de los maltratos de su padre –al que, sin embargo, quería
satisfacer– John se fue de su casa y de la ciudad y encontró trabajo en una
funeraria de Las Vegas de donde lo echaron a tan solo tres meses de haber
iniciado por que lo encontraron acurrucado junto al cadáver de un hombre joven.
Para 1964, John Wayne Gacy estaba en Springfield, Illinois, trabajando en una
zapatería. Allí logró terminar la secundaria y se inscribió en la Escuela de
Negocios. Estaba cambiado, se mostraba estudioso y sociable.
En la zapatería conoció a Marlyn Myers, una tímida bibliotecaria con quien se casó
y se mudó a Waterloo, en el estado de Iowa, donde trabajó como gerente de un
restaurante de la cadena KFC, cuya franquicia pertenecía a su suegro.
Frecuentaba la Cámara de Comercio, donde primero integró la comisión directiva
y después fue elegido vicepresidente. Se codeaba con los empresarios de la
ciudad y también se interesó por la política, donde tuvo un papel relevante en la
campaña electoral del gobernador de Illinois, de ese momento, Otto Kerner. Su
nombre salía en los diarios como un importante miembro de la comunidad.
Tuvo dos niños con Marlyn y formó parte de distintas organizaciones caritativas de
la zona. Pero pese a la estabilidad familiar, los rumores de su homosexualidad
pronto se difundieron por su vecindario. Se decía que éste había realizado
proposiciones de tipo íntimo a distintos jóvenes que trabajaban en el restaurante.
A pesar de estos rumores, el Jaycess Club lo nombró “honorable vicepresidente”
de la sede de Waterloo en 1967.
En esa época su vida profesional era perfecta, pero no así su vida personal, en la
que rápidamente comenzó a tener serios problemas. Le fue infiel varias veces a su
mujer y comenzó a tomar drogas. Además, construyó una habitación en su sótano
a la que invitaba a los jóvenes a beber e intentaba tener relaciones con algunos de
ellos.
Su matrimonio funcionaba a medias. John Wayne contrajo nupcias en 1964, y
debido a sus problemas sexuales, muy rara vez conseguía una erección y en una
de esas, engendró a su hijo, Michael. Aquel año también tuvo su primera
experiencia homosexual. Mientras su esposa estaba en el hospital por haber dado
a luz a su primer hijo, Gacy salió a celebrar con un amigo, visitaron dos o tres
locales y terminaron en el departamento de su compañero, se practicaron sexo
oral mutuamente, a la mañana siguiente decidieron no hablar ni recordar más
aquello y Gacy se marchó para estar con su esposa y su hijo recién nacido.
En las reuniones con empresarios que visitaban la ciudad para participar de la
Cámara de Comercio, John Wayne encontró una actividad sexual que lo
satisfacía. Luego de los encuentros, invitaba a varios de ellos al Hotel Clayton
House, donde veían películas pornográficas y tenían sexo grupal con prostitutas.
Marlyn se enteró, porque era un secreto a voces, pero dispuesta a salvar su
matrimonio, en lugar de reprochárselo le pidió a John Wayne que la invitara a
participar y se integraron a un grupo swinger.
Con ese arreglo, John Wayne parecía estabilizado. Era empresario, un reconocido
miembro de la comunidad, y era padre de otra hija, Christine. John había
encontrado una actividad sexual que lo acercaba a su mujer. Pero necesitaba
más, Gacy tenía una parafilia conocida como Efebofilia que consiste en la
atracción sexual de un adulto por individuos entrados en la pubertad,
generalmente entre los 15 y los 20 años, por lo cual no podía dejar de desear a los
varones adolescentes.
Existen, por lo menos, cuatro parafilias que involucran la atracción sexual de
adultos hacia individuos de menor edad: La Nepiofilia, que incluye a niños de 0 a 6
años, la Pedofilia, atracción sexual hacia individuos entre 6 y 11 años, la Hebefilia,
en cuyo caso los adultos se sienten atraídos hacia jóvenes pre púberes de entre
12 y 15 años y la Efebofilia. Todas estas parafilias se encuentran agrupadas en un
conjunto llamado Cronofilias.
Una noche de 1967, cuando su esposa y sus hijos estaban de viaje, John invitó a
su casa a un adolescente de 15 años, llamado Donald Vorgese. Este joven era
hijo de un senador amigo suyo. Gacy Lo emborrachó y lo obligó a practicarle sexo
oral; después le dio 15 dólares y le dijo que, si contaba lo que había pasado, nadie
le creería. Después de un tiempo de temor y dudas, Donald se atrevió a hablar
con sus padres.
En marzo de 1968, Gacy fue detenido y acusado de sodomía. Él dijo que su
víctima mentía, que lo había engañado y seducido para hacerle sexo oral y luego
intentó extorsionarlo, pero como él no accedió a sus chantajes posteriores decidió
acusarlo. Gacy se ofreció a someterse al detector de mentiras. El resultado fue
desastroso para él.
El técnico que le hizo la prueba dijo que la única cosa verdadera que Gacy había
dicho, fue su nombre y no sólo eso. Cuando el caso se hizo público, se
presentaron otras víctimas, varones adolescentes, acompañados por sus padres y
lo denunciaron. Fue juzgado y condenado a diez años de cárcel en la penitenciaría
estatal de Anamosa.
Para Marlyn fue demasiado, introdujo una demanda de divorcio y John Wayne no
volvería a verla, ni a sus hijos, nunca más.
Aunque debía pasar diez años entre rejas, John Wayne Gacy fue liberado por
buena conducta después de 18 meses, el 18 de junio de 1970. Volvió a Illinois,
donde salvo su familia de origen, nadie sabía de su condena ni de sus causas.
Allí fundó una compañía constructora, PDM Contracting, y compró una casa en el
suburbio de Norwood Park Township. Se sumó a la Cámara de Comercio, también
se afilió al Partido Demócrata y volvió a realizar actividades benéficas.
Mostraba orgulloso la portada de un diario local donde se le veía fotografiado junto
a la primera dama de los Estados Unidos del momento, Rosalynn Carter. En el
living de su casa exhibía la fotografía original, dedicada de puño y letra por ella:
“Para John Gacy. Los mejores deseos”.
Por esa época ya se disfrazaba como “Pogo el payaso” para animar las
actividades de recaudación de fondos y entretener a los niños. También se casó
con Carole Hoff, una antigua compañera de escuela de su hermana Karen,
divorciada y con dos niñas. Los vecinos lo consideraban un ciudadano ejemplar,
amable, servicial y solidario.
Sin embargo, puertas adentro de la casa, la situación no era la mejor. Carole le
reprochaba que no tenían relaciones sexuales y que, cuando lo intentaban, rara
vez, John Wayne lograba tener una erección. Sospechaba que la engañaba y le
encontró una colección de revistas pornográficas en el clóset. Se separaron en
1976 y John quedó viviendo solo en la casa.
Lo que Carol no sabía era que John Wayne, el querido y admirado “Pogo el
Payaso”, ya había violado y matado a dos adolescentes, mientras ella y sus hijas
vivían en la misma casa.
La primera violación seguida de muerte cometida por John Wayne Gacy data del 2
de enero de 1972. Aprovechando la ausencia de Carol había recogido en su auto
a Timothy McCoy, un chico de 15 años. Lo llevó a su domicilio, lo violó y lo mató a
puñaladas. Después lo enterró en el espacio de arrastre de la casa. Este es un
espacio que algunas casas poseen debajo del piso y hace que esta quede elevada
del suelo, permitiendo realizar reparaciones de las tuberías de agua, conexiones
eléctricas o de gas, sin tener que romper el piso de la propiedad
Esperó más de tres años para cometer el segundo crimen. El 29 de julio de
1975 violó y estranguló a John Burtkovitch, de 16 años y para sepultarlo, llevó su
cadáver al garaje de la casa, el cual estaba construido a unos pocos metros de la
vivienda, por lo que nadie podía escuchar el ruido que hizo al romper el concreto
de una esquina del piso, para poder cavar una fosa, arrojar el cuerpo del joven,
luego rellenarlo con tierra y escombros y finalmente, vaciar una nueva capa de
concreto.
En 1992, ya confinado en el pabellón de la muerte, Gacy contaría: “Le hice un
torniquete, lo sofoqué. Cuando quieres matar a alguien le pones una soga al
cuello, le das tres o cuatro vueltas y deja de moverse”
La separación de Carol le quitó el último freno. Entre marzo de 1976 y diciembre
de 1978, engañó, violó y mató a otros 31 jóvenes de entre catorce y veinte años. A
casi todos los esposó y los estranguló después de abusar de ellos.
A la mayoría de sus víctimas las enterró debajo de su vivienda, la cantidad de
cadáveres ya provocaba fuertes olores, a pesar de estar enterrados y varios
vecinos le tocaron la puerta de la casa para preguntarle qué pasaba. Él les
respondía que tenía un problema de humedad, que eso provocaba aquel hedor
pero que pronto lo iba a solucionar y los vecinos le creyeron. Después de todo era
“Pogo el payaso”, un hombre tan simpático, amable y servicial… No se explicaban
por qué Carol lo había abandonado.
Nadie sospechó de John Wayne Gacy hasta el 13 de diciembre de 1978. Un día
antes había desaparecido un adolescente de 15 años, Robert Piest. Esa mañana,
cuando salió de su casa, el chico le dijo a su madre que iría a una entrevista de
trabajo con el propietario de una empresa de construcciones y remodelaciones.
Ese día era el cumpleaños de la madre de Robert y este no se lo perdería por
nada del mundo, después de todo era un buen chico y amaba a su familia. Al caer
la noche, la señora Piest se dirigió a la farmacia en la que trabajaba Robie, para
recogerlo a la salida, el joven salió, estaba nevando, se acercó al auto de su
madre y le pidió que lo esperara un momento, que iría a hablar con el señor Gacy
acerca del empleo del que le había comentado en la mañana. El chico caminó
hasta la esquina y giró a la calle contigua. Pasaron más de 30 minutos y cuando
Robert no volvió, ella fue a buscarlo. Fue hacia donde había ido Robert, dio la
vuelta a la manzana, fue a la calle siguiente y no lo encontró. Luego entró a la
farmacia y le preguntó a Kym Byers, la compañera de trabajo de Robie, si lo había
visto, ella le dijo que hace rato se había ido, que se regresó un minuto a buscar su
chaqueta, luego salió y no lo había vuelto a ver.
Cuando Robert no apareció en toda la noche, la madre fue a preguntarle a Gacy si
sabía algo acerca del paradero de su hijo y este Le respondió que tenía una
reunión programada con él pero que el chico no se había presentado a la
entrevista. Obviamente la mujer no le creyó y lo denunció.
Cuando lo interrogaron, John Wayne Gacy se mantuvo firme en su versión: el
chico nunca había ido a la entrevista, posiblemente se había escapado de su casa
o le había pasado algo antes de poder reunirse él.
La policía lo liberó, pero mientras, los investigadores de la desaparición de Robert
esperaban una orden de allanamiento, que el juez del caso demoraba en firmar,
porque no estaba convencido de que Gacy fuera sospechoso. Al final consiguieron
la orden y allanaron la casa de John, pero, salvo por unos juguetes sexuales,
pornografía homosexual y algunos libros bastante extraños sobre efebofilia y
pederastia, no encontraron evidencias ni rastros de que Robert Piest hubiera
estado allí. Sin embargo. todo lo hallado encendió aún más las alarmas de la
policía y lo pusieron bajo vigilancia.
Gacy descubrió rápidamente que lo estaban vigilando y, en una ocasión, con la
amabilidad y simpatía que lo había hecho célebre, invitó a los policías a comer en
su casa. Luego de cenar, uno de los agentes, Bob Schulz, pidió el baño, al
terminar de usarlo, tiró de la cadena. El sistema de calefacción estaba conectado
a esta, así que de inmediato se activó y el policía percibió un fuerte hedor que se
le hizo muy familiar. Al salir, Schulz le preguntó a Gacy a que se debía aquel mal
olor que había allí dentro. John volvió a esgrimir el cuento de siempre, el de la
humedad, sin embargo, el agente Schulz sabía lo que era, después de todo ya
había estado en muchas morgues y en escenas de crímenes con cadáveres en
estado de descomposición, como para no poder identificarlo… olía a muerte.
El teniente Jhoseph Kozenzak, jefe de investigaciones del departamento de policía
de Des Plaines y su equipo, consiguieron otra orden de allanamiento para la casa
de Gacy, gracias a los descubrimientos del agente Schulz.
Cuando Gacy supo que iban a librar una segunda orden de allanamiento que esta
vez permitiría levantar los pisos de la casa, intentó una jugada desesperada para
salvarse de una segura condena a muerte. Pero ¿Cómo fue posible que la policía
obtuviera una segunda orden de allanamiento para el mismo lugar y por el mismo
caso? Resulta que Schulz encontró, en un bote de basura, dentro de la casa de
Gacy, el recibo de un rollo fotográfico que Kym Byers, la amiga de Robert Piest,
había mandado a revelar en la misma farmacia en la que ambos trabajaban. Kim
había usado la chaqueta de Robie esa noche y había metido el recibo en uno de
los bolsillos, cuando Robert se llevó la chaqueta, ella olvidó sacar el recibo, así
terminó en la papelera de la casa de Gacy y se convirtió en la clave para su
arresto definitivo. Gacy ya estaba acorralado. Fue a ver a Sam Amirante(i), su
abogado, habló con él y con Leroy Stevens, compañero de Amirante(i), casi toda
la noche y les confesó los 33 asesinatos. Los dos abogados estaban horrorizados,
pero Amirante(i) no podía hacer nada debido al privilegio abogado-cliente, así que
solo le aconsejó presentarse antes del allanamiento y decirlo todo.
Amirante(i) salió de la oficina, visiblemente afectado, se dirigió hacia la entrada del
edificio y le dijo a los agentes Michael Albretcht y Ron Ronbinson, los policías que
vigilaban a Gacy, lo siguiente: “Miren, no puedo decirles nada de lo que sé, hagan
todo lo que tengan que hacer, pero, bajo ninguna circunstancia dejen que Gacy se
vaya”. Pero sin un motivo y sin pruebas, los agentes no podían detenerlo así que,
a la mañana siguiente, Gacy despertó en la oficina de Amirante(i), se levantó y se
fue. Los policías lo siguieron, como ya lo habían estado haciendo, sin embargo,
este día era diferente, Gacy manejaba de forma errática, a mayor velocidad que
de costumbre, por lo que les estaba costando un poco seguirle el paso debido a la
nieve. Cometió varias infracciones de tránsito y los policías no podían multarlo ni
detenerlo, debido a que esto lo podían considerar como acoso policial. Pero John
se detuvo en una gasolinera, interceptó a un joven que iban caminando por allí, le
entregó tres porros de marihuana y se fue. El muchacho había visto a los policías,
así que se acercó y les dijo que el tipo del auto negro le había dado marihuana. En
esa época, la posesión de marihuana era un delito en los EEUU, así que los
agentes llamaron al fiscal y este les ordenó que lo arrestaran, al fin habían
encontrado la forma de ponerlo entre rejas.
El 21 de diciembre de 1978, la policía de Des Plaines y el equipo forense y de
investigaciones de la oficina del Sheriff del condado Cook, entraron a la casa de
John Wayne Gacy, principalmente, en busca de Robert Piest o de pistas que les
permitieran dar con su paradero.
Dan Genty, Perito Forense de la oficina del Sheriff del condado Cook, se dirigió
hasta la trampilla que daba acceso a la zona de arrastre de la casa. Quitó la
puerta y bajó, allí encontró tres charcos de lodo, en uno de ellos había un grupo de
gusanos de tierra rojos, lo que le pareció extraño porque este tipo de gusanos solo
se encuentra en tierra fresca. Introdujo su herramienta de atrincherar en ese
charco, hasta que se topó con algo sólido que, creyó que podía ser algún ladrillo o
una tapa de desagüe, pero al sacar la herramienta, arrastró, sin querer, algo que
lo dejó boquiabierto, era el hueso del hombro de una persona, pero no era de
Robert Piest, ese hueso tenía mucho más tiempo enterrado allí, por lo que, de
inmediato, se dieron cuenta que el problema era mucho más grande de lo que
habían sospechado.
Al día siguiente comenzaron las excavaciones y por varios días derrumbaron
paredes y todo aquello en donde se pudiera esconder un cuerpo, uno por uno,
encontraron 29 cadáveres enterrados, distribuidos entre el suelo de la casa, el
garaje y el asador del jardín. En los años siguientes encontrarían más, allí y en
otros lugares como en el río de Des Plaines, en el que arrojó a algunas de sus
víctimas y donde fue encontrado el cuerpo de Robert Piest, en abril de 1979. La
casa de Gacy era, prácticamente, un cementerio y fue derrumbada por completo.
En total, fueron 33 las víctimas de John Wayne Gacy y la prensa lo llamó: “El
payaso Asesino”.
El juicio contra Gacy, “Pogo el payaso”, comenzó el 6 de febrero de 1980 en los
tribunales de Chicago. Por recomendación de sus abogados defensores, John se
declaró inocente y alegó que tenía problemas mentales que no lo hacían
responsable de sus actos. Como esta defensa fue rechazada después de que le
hicieran varios estudios psicológicos, cambió su táctica y dijo que todas habían
sido muertes accidentales, ocurridas durante actos sexuales consensuados en los
que había practicado la “asfixia erótica”. Pero, tampoco funcionó.
El 13 de marzo de ese mismo año, el tribunal lo sentenció a 21 cadenas perpetuas
consecutivas que, de todos modos, no podría cumplir, porque también le
impusieron 12 penas de muerte.
Gacy pasó 14 años en el pabellón de la muerte, mientras sus abogados obtenían
postergaciones y apelaban las condenas. Durante ese tiempo descubrió su
vocación por las artes plásticas. Pintaba al óleo y su motivo preferido era su propio
personaje, “Pogo el payaso”, aunque también se le daba por pintar a
Blancanieves.
Después de su muerte, algunas de sus pinturas fueron subastadas e incluso una
de ellas fue reproducida en la portada del álbum When the kite string pops, del
grupo Acid Bath.
“Pogo el payaso” fue ejecutado mediante inyección letal el 10 de mayo de 1994.
En octubre de 2021, los forenses pudieron identificar a la última víctima de Gacy,
mediante un análisis del ADN obtenido de una pieza dental. Se trataba de Francis
Wayne Alexander, un adolescente desaparecido en diciembre de 1976.
Gacy tardó 18 minutos en morir. Y mientras moría, gritaba:
- ¡Matarme no hará regresar a ninguna de las víctimas! ¡El Estado me está
asesinando! ¡Nunca sabrán dónde están los otros! ¡Bésenme el culo!
Que el terror que has pasado no te impida contar tu historia