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Rodney Alcalá

HIstoria del asesino serial "Rodney" Alcalá, "El asesino del juego de las citas"... Episodio del podcast "Detective de leyendas"

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“RODNEY” ALCALÁ

“El ASESINO DEL JUEGO DE LAS CITAS”

El 13 de septiembre de 1978, la señorita Cheryl Bradshaw, participó en un


popular programa de citas románticas de los Estados Unidos, fue un miércoles
normal para mucha gente, pero, no para ella. De un trío de solteros, Cheryl tenía
que escoger, mediante una dinámica de preguntas y respuestas, con cual de ellos
tendría una cita, así que escogió al guapo soltero número uno: Rodney Alcalá, el
flamante ganador, de día, era fotógrafo y mecanógrafo, pero, en la noche, Rodney
tenía otra afición… Estaba entre los diez más buscados por el FBI, porque era,
entre otras cosas, un asesino en serie a quien se le conoció como “El Asesino del
Juego de Las Citas”. Se le condenó por siete asesinatos, pero se estima que pudo
haber dejado más de cien víctimas…. Y esta es su historia…
__________________________________________________________________

Rodney Alcalá nació el 23 de agosto de 1943, en San Antonio, Texas, como


Rodrigo Jacques Alcalá Buquor, hijo de una familia de origen mexicano formada
por Raoul Alcalá Buquor y Ana María Gutiérrez.
Su padre trasladó a la familia a México, cuando Rodney tenía ocho años, y los
abandonó tres años después, por lo que su madre se mudó con él y sus otras dos
hijas, a los suburbios de Los Ángeles.
Alcalá ingresó al Ejército de los EE.UU. como oficinista, a los 17 años, pero
sufrió un ataque de nervios y un psiquiatra militar le diagnosticó un trastorno
antisocial de la personalidad, así que fue dado de baja por razones médicas. Años
más tarde, otros expertos en psiquiatría, agregaron a ese diagnóstico: trastorno
narcisista de la personalidad y trastorno límite de la personalidad. Vernon Geberth,
un oficial veterano del cuerpo de policía de Nueva York, experto en homicidios, lo
diagnosticó con trastorno de la personalidad narcisista maligna con psicopatía y
sadismo sexual comorbilidades.
Rodney, decía poseer un coeficiente intelectual de 135 y tiempo después de
haber salido del ejército, ingresó a la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de
California, donde se graduó, pero esto no evitó que se desviara del buen camino.
En 1968, en la ciudad de Los Ángeles, Thali Shapiro, de ocho años, jugaba
tranquilamente, en la calle, como cualquier niña. Rodney, había estado
merodeando en busca de una víctima, hasta que encontró a la pequeña. La atrajo
a su automóvil y la llevó a su departamento, allí la golpeó con una barra de metal,
la desnudó, le dio mordidas en el cuello, brazos, torso y piernas y abusó
sexualmente de ella, hasta dejarla inconsciente.
Afortunadamente, hubo un testigo que presenció el rapto y alertó a la policía, dio
una descripción detallada del secuestrador y su vehículo y esto les permitió actuar
rápidamente, por lo que, a pesar de todo el horror descrito, pudieron impedir que
Rodney la matara.
La policía encontró a Thali casi agonizante, pero Alcalá había huido de la
escena. Uno de los agentes declaró que la niña estaba tan mal, que realmente
pensó estaba muerta. Este delito, llevó a Rodney a la lista de los más buscados
del FBI.
Para evadir su orden de aprehensión, Rodney Alcalá, se mudó a Nueva York y
utilizó el alias de “John Berger” para inscribirse en la escuela de cine de la
Universidad de Nueva York, en la que fue alumno aventajado del aclamado
director Roman Polanski (El Pianista y El Bebé de Rosemary).
Durante las investigaciones posteriores, surgió la hipótesis que dentro de los
siete días después de que Rodney llegó a Nueva York, secuestró, violó y mató a
una estudiante universitaria llamada Ellen Hover (Jóver), quien era la hija del
propietario de un popular club nocturno de Hollywood llamado Ciro's y era ahijada
de los actores estelares Sammy Davis Jr. y Dean Martin. Alcalá, enterró el cadáver
de Ellen en los alrededores de los terrenos de Rockefeller Estate en el condado de
Westchester, a unos 40 kilómetros de la ciudad de Nueva York.
Ahora, no sé si lo sabes, pero, la mayoría de los asesinos seriales se distinguen
por algún detalle particular, se le llama “firma” y, de hecho, así es como les siguen
la pista y los atrapan, el 99% de las veces. Bueno, Rodney Alcalá, no era la
excepción, tenía su propio estilo. Su firma era una variedad de cosas que
incluían golpear, morder, violar y estrangular, en muchas ocasiones, asfixiaba a
sus víctimas hasta el punto de dejarlos inconscientes, esperaba a que recuperaran
el conocimiento y las volvía a estrangular, hasta matarlas, en la mayoría de los
casos.
En junio de 1971, Cornelia Michel Crilley (Crily), de 23 años, asistente de vuelo
de Trans World Airlines, se estaba mudando a su nuevo departamento, en
Manhathan. Rodney la vio cargando unas cajas y se acercó, con actitud amable y
cordial, para ofrecerle ayuda, a lo cual ella no se negó. De esa manera, logró
entrar al departamento de la chica. Una vez allí, la golpeó, la violó y la estranguló
con sus propias medias de nylon. Cornelia, fue encontrada, al día siguiente, por
unos vecinos, porque habían quedado unas cajas en el pasillo y esto les pareció
extraño, así que le tocaron la puerta y esta se abrió sola, porque no estaba
completamente cerrada y ahí encontraron el cuerpo de la joven. Este asesinato,
que sería el primero de Rodney, se quedaría sin resolver, durante 40 años.
Pero el tiempo de tranquilidad de Rodney duraría poco, ya que el FBI lo había
puesto entre los diez más buscados.
Para el verano de ese mismo año, Rodney, utilizando ahora un alias ligeramente
diferente, "John Burger", obtuvo un trabajo de asesor en un campamento de artes
infantil de New Hampshire, dos de las niñas asistentes, habían visto el cartel
del FBI en una oficina de correos y se dieron cuenta de que el guía John Burger se
parecía demasiado al criminal Rodney Alcalá, así que, rápidamente, notificaron a
los directores del campamento, quienes dieron aviso a las autoridades. Rodney
Fue arrestado por violar a Thali Shapiro y extraditado a California.
Las leyes de California eran muy blandas en ese entonces, ya que ponían
énfasis en la rehabilitación de los delincuentes sexuales en lugar de darles su
merecido, por lo que Rodney apenas estuvo 34 meses tras las rejas.
También lo ayudó que, para entonces, Thali y su familia se habían mudado a
México y se negaron a permitir que ella testificara en el juicio que se le hizo a
Alcalá. Así que, sin su principal testigo, no se le condenó por violación e intento
de asesinato, por lo que los fiscales se vieron obligados a permitir que Alcalá fuera
declarado culpable sólo de un cargo menor por asalto y salió en libertad
condicional en 1974, en el marco del programa, muy popular en la época,
denominado: "la sentencia indeterminada", que permitía liberar delincuentes tan
pronto como mostraran evidencia de rehabilitación pero, esta libertad condicional
la rompió con su siguiente crimen.
Menos de dos meses después fue arrestado por agredir a una niña de 13 años,
identificada en documentos de la corte como "Julie J.", que había aceptado lo que
pensó que sería un viaje a la escuela. Sin embargo, una vez más, salió en libertad
condicional después de cumplir dos años de una "sentencia indeterminada", a
pesar del riesgo de fuga y que viajara a Nueva York para "visitar a familiares".
En 1978, Alcalá, de alguna manera, consiguió un trabajo como mecanógrafo
en Los Angeles Times, con su nombre real, que ahora arrastraba un importante
historial criminal. Unos meses después de haber comenzado a trabajar, Rodney
fue detenido por la policía y lo interrogaron por otro caso de asesinatos y ataques
sexuales en series que estaban ocurriendo en la misma ciudad, al mismo tiempo,
el caso de “el estrangulador de la colina”, pero se le descartó como autor de estos
y los encarcelaron, por un corto tiempo, por posesión de marihuana.
Durante mucho tiempo, Alcalá, convenció a cientos de hombres y mujeres de
que él era un fotógrafo de moda profesional y los fotografió para su "portafolios",
que en realidad era su archivo gráfico de víctimas. Luego, uno de sus ex
compañeros, recordó que Alcalá compartió muchas de esas fotos con él y otros
colegas. Él dijo que pensó que era extraño, pero que era joven, no sabía nada y,
por lo tanto, no sospechaba nada. Recordó que las chicas estaban desnudas y
declaró, que cuando le preguntó por qué tomó las fotos, Rodney le dijo que sus
madres le pidieron que lo hiciera.
Una de las mujeres que permitió que Alcalá la fotografiara declaró que él le dijo
que era un profesional, así que ella pensó que estaba modelando para él.
En la mayoría de esas fotos sus “modelos” aparecían en poses sexualmente
explícitas y muchas de estas personas, nunca se pudieron identificar. El
portafolios incluía, además, un buen número de varones adolescentes, desnudos.
La policía teme que algunos de los sujetos que observaron en las más de mil
fotografías que encontraron, pudieron ser víctimas en casos que no se pudieron
relacionar o descubrir.
En diciembre de ese mismo año, con al menos cuatro asesinatos a los que
todavía no se le había vinculado oficialmente, Rodney Alcalá, se convirtió, junto al
actor Jed Mills, quien había participado en películas como Twin Peaks y Casino,
en uno de los solteros concursantes del popular programa televisivo: “The dating
game”, el juego de las citas.
Jed Mills, recordó en una entrevista con LA Weekly, que Rodney estaba un poco
callado. Le contó a su hermano sobre este chico que era bastante guapo pero un
poco espeluznante. Mills dijo que Rodney, siempre miraba hacia abajo y no hacía
contacto visual con nadie.
Si el personal de producción del popular programa de citas hubiera verificado los
antecedentes de los solteros, habrían descubierto que este tipo "guapo pero un
poco espeluznante", como lo describió Mills, ya había pasado tres años en
prisión por violar y golpear a una niña de ocho años y a otra niña de trece, lo que
lo puso en la lista de los diez fugitivos más buscados del FBI. Pero a veces una
verificación de antecedentes ni siquiera puede descubrir toda la historia.
Debido a las normas del concurso, Cheryl Bradshaw no podía conocer la
apariencia física ni saber el nombre ni alguna otra información personal de los
solteros concursantes, debía ir descubriendo a ciegas, por cual de ellos se sentía
atraída, mediante una dinámica de preguntas y respuestas. Al final, Rodney fue el
ganador y él y Cheryl pudieron verse por primera vez.
Al terminar el programa, Cheryl conversó con Alcalá, detrás del escenario y
Rodney le ofreció una cita que nunca olvidaría, pero ella tuvo una mala sensación
y sintió que su pretendiente estaba un poco "fuera de lugar".
Tiempo después, en el 2012, Cheryl comentaría en una entrevista con el
periódico Sydney Telegraph, que, Alcalá, estaba actuando de manera realmente
espeluznante, lo que hizo que rechazara su oferta y no quisiera volver a verlo.
Si no fuera por la sacudida del "sexto sentido" femenino, sería casi seguro que
Cheryl, hoy sería recordada como una de las víctimas de Alcalá. Pero, es muy
posible que el rechazo de esta intuitiva joven, avivara el instinto criminal de
Rodney porque, según el perfilador criminal Pat Brown, los asesinos en serie no
entienden el rechazo y la acción de Cheryl Bradshaw, pudo haber desencadenado
las posteriores atrocidades de Rodney.
Un año después de la aparición de Alcalá en “El juego de las citas”, Liane
Leedom, de 17 años, tuvo la suerte de salir ilesa de una sesión de fotos
con Rodney y comentó cómo él le mostró su portafolios, que, además de las fotos
de mujeres, luego se extendió a fotos de adolescentes desnudas.
Desde entonces, la policía ha entregado partes del portafolios
de Alcalá al público, para buscar ayudar con la identificación de las víctimas. A lo
largo de los años, unos cuantos sobrevivientes, hombres y mujeres, han revelado
a las autoridades, sus terribles experiencias con este depredador.
En total, antes y después de aparecer en el programa de televisión, el sádico
“Asesino del juego de las citas” afirmó que mató entre 50 y 100 personas. Pero el
caso que finalmente rompería la ola de asesinatos de “Rodney” Alcalá, fue el
de Robin Samsoe, de 12 años.
Robin Christine Samsoe, desapareció de Huntington Beach, California, camino a
su clase de ballet el 20 de junio de 1979.
Los amigos de Robin, dijeron que un extraño se les acercó en la playa y les
preguntó si querían hacer una sesión de fotos. Se negaron y ella se fue, tomando
prestada la bicicleta de un amigo para llegar rápidamente a su clase de ballet. En
algún punto, entre la playa y la escuela, Robin Samsoe desapareció.
Casi doce días después, un guardaparques encontró sus huesos, destrozados
por animales, en un área boscosa cerca de las estribaciones de Pasadena de la
Sierra Madre, al suroeste de Wyoming.
Al interrogar a los amigos de Robin, un dibujante de la policía, elaboró un retrato
hablado del sospechoso y el ex oficial de libertad condicional de Alcalá reconoció
el rostro.
Al boceto y el pasado criminal de Alcalá se le sumó el descubrimiento de
los aros de Robin Samsoe, en un casillero de almacenamiento perteneciente a
Rodney, en Seattle. Con todas esas pruebas, la policía se sintió segura de que
tenían al responsable de la desaparición de la joven y de otros delitos graves.
El juicio inició en 1980 y la familia de Samsoe tendría que seguir un camino
bastante largo y tortuoso para obtener justicia.
El jurado encontró a Alcalá culpable de asesinato en primer grado y recibió la
pena de muerte. Sin embargo, la Corte Suprema de California anuló el
veredicto porque el jurado se enteró después de los delitos sexuales pasados de
Alcalá y se necesitaron seis años para juzgarlo, nuevamente.
En el segundo juicio en 1986, otro jurado, le otorga, nuevamente, la pena de
muerte. Esta condena tampoco se ejecutó; un panel de la Corte de Apelaciones
del Noveno Circuito lo anuló en 2001, un periodista de LA Weekly escribió que la
anulación se había producido, "en parte porque el juez del segundo juicio no
permitió que un testigo respaldara la afirmación de la defensa de que el
guardabosques que encontró el cuerpo de Robin Samsoe, devastado por
animales, en las montañas, había sido hipnotizado por investigadores de la
policía".
Finalmente, en 2010, 31 años después del asesinato, se llevó a cabo un tercer
juicio y justo antes, el fiscal de distrito adjunto del condado de Orange, Matt
Murphy, dijo a LA Weekly: “Los años 70 en California fueron una locura en lo que
respecta al tratamiento de los depredadores sexuales. Rodney Alcalá es un
modelo para esto. Es una comedia total de estupidez escandalosa”.
Durante los años que pasó encarcelado, Alcalá autoeditó un libro titulado Tú, en
el que proclamaba su inocencia en el caso Samsoe.
Además, impugnó con vehemencia los hisopos de ADN que se realizaban
periódicamente a los prisioneros para el banco de pruebas del departamento de
policía.
Alcalá también presentó dos demandas contra el sistema penal de California;
una por un accidente de resbalón y caída, y otra por la negativa de la prisión
a proporcionarle un menú bajo en grasas.
Alcalá, anunció con gran sorpresa que sería su propio abogado en su tercer
juicio. Aunque ahora, 31 años después del asesinato de Samsoe, los
investigadores también tenían pruebas concretas en su contra sobre cuatro
asesinatos diferentes, de décadas pasadas, gracias a los hisopos de ADN
tomados en la prisión.
La fiscalía pudo combinar estos nuevos cargos de asesinato junto con los de
Robin Samsoe en el juicio de 2010.
Durante este juicio, a los miembros del jurado les esperaba un viaje
extraño. Rodney Alcalá, actuando como su propio abogado, se hacía
preguntas (refiriéndose a sí mismo como “Sr. Alcalá”) con voz profunda, que luego
respondía con un tono diferente. Alcalá se auto interrogó con preguntas como
“Rodney, por favor, ¿nos hablarías sobre tu pelo?”.
La peculiar sesión de preguntas y respuestas continuó durante cinco horas.
Le dijo al jurado que estaba en Knott's Berry Farm en el momento del asesinato
de Samsoe, se hizo el tonto con los otros cargos y usó una canción de Arlo
Guthrie como parte de su argumento final.
Rodney Alcalá simplemente dijo que no recordaba haber matado a las otras
mujeres.
El único otro testigo de la defensa, el psicólogo Richard Rappaport, ofreció la
explicación de que el “lapso de memoria” de Alcalá podría equipararse a
su trastorno límite de la personalidad.
El jurado, como era de esperar, encontró a Alcalá culpable de los cuatro cargos
respaldados por las pruebas de ADN y también lo encontró culpable de matar
a Robin Samsoe.
Un testigo sorpresa en su sentencia fue Thali Shapiro, la niña a la
que Alcalá había violado y golpeado a tan solo ocho años de su vida, unos 40
años antes.
Shapiro estuvo allí para testificar como justicia para Robin Samsoe, de 12
años; Jill Barcomb, de 18 años; Georgia Wixted, de 27 años; Charlotte Lamb, 31
años; y Jill Parenteau, de 21 años. aunque las autoridades indican que podría
haber matado a 130 personas en diversas partes del país.
El tribunal volvió a imponer a Alcalá la pena de muerte, por tercera vez.
Desde ese juicio, los investigadores continuaron vinculando al "Asesino del
juego de las citas" con muchos otros asesinatos de casos sin resolver. En 2013,
Alcalá fue sentenciado además a prisión perpetua más 25 años de cárcel, tras
declararse culpable de dos homicidios que cometió en Nueva York.
En 2016 lo acusaron nuevamente, después de que las pruebas de ADN lo
relacionaran con la muerte, en 1977, de una mujer de 28 años cuyos restos fueron
encontrados en una zona remota en el suroeste de Wyoming. Sin embargo, un
fiscal dijo que Alcalá estaba demasiado enfermo para enfrentar un juicio por la
muerte de la mujer, quien tenía seis meses de embarazo cuando murió.
A los 77 años, Rodney Alcalá, el hombre que torturaba a sus víctimas una y otra
vez, antes de quitarles la vida, finalmente murió en California el sábado 24 de julio
de 2021, de causas naturales, en el hospital del valle de San Joaquín, mientras
planeaba la apelación a su tercera sentencia a la pena capital, según informaron
las agencias de noticias, citando a funcionarios de la prisión.

Rodney Alcalá, un hombre apuesto de largo pelo negro que solía engañar a sus
víctimas invitándolas a tomarse unas fotografías; era un asesino despiadado. Los
múltiples juicios que se le siguieron a lo largo de su vida, en diferentes Estados y
en diversas épocas, revelaron a un homicida inteligente y de sangre fría. Violaba a
casi todas las mujeres que secuestraba y después las mataba a golpes o
estrangulándolas.

Su sadismo iba más allá de todo limite, a una de sus víctimas la violo con un
martillo, también la asfixiaba y resucitaba continuamente para prolongar su
sufrimiento, pudo haber matado a más de 30 mujeres jóvenes entre
California y Nueva York.

Luego de la muerte de Rodney, Jeff Sheaman, un investigador de la oficina del


Sheriff del condado de Sweetwater en Wyoming, quien entrevistó a Alcalá en
2013, mientras trabajaba sobre la desaparición de una de las víctimas, señaló en
una entrevista: “Él está donde debe estar y estoy seguro de que eso es en el
infierno”, luego subrayó “todo sobre ese tipo me da escalofríos”.
Su modus operandi no variaba: echaba mano de su profesión como fotógrafo
para convencer a las jóvenes de que posaran para él y era tan encantador que le
funcionaba una y otra vez.

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