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Rut: Fe y Transformación en la Biblia

La historia narra la vida de Rut, una moabita que decide abandonar su pasado pagano para seguir a su suegra Noemí y su Dios después de que sus esposos murieran. Rut muestra gran determinación y fe al rechazar volver con su familia para acompañar a Noemí, convirtiéndose en su mentora. Eventualmente conoce a Booz, se casa con él y da a luz al abuelo del rey David, demostrando la misericordia de Dios.
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Rut: Fe y Transformación en la Biblia

La historia narra la vida de Rut, una moabita que decide abandonar su pasado pagano para seguir a su suegra Noemí y su Dios después de que sus esposos murieran. Rut muestra gran determinación y fe al rechazar volver con su familia para acompañar a Noemí, convirtiéndose en su mentora. Eventualmente conoce a Booz, se casa con él y da a luz al abuelo del rey David, demostrando la misericordia de Dios.
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Una de mis favoritas está en el libro de Rut.

una historia de la Biblia que está


llena de una historias fascinantes, de batallas y giros inesperados. Un pequeño
relato, contado en tan solo cuatro capítulos, que guarda poderosas lecciones de
vida que seguramente traerán luz al momento de tomar decisiones importantes.

La historia de Rut
La historia comienza con una familia que decide abandonar su país a causa de
una hambruna feroz. Pero no era cualquier familia, ni cualquier destino al que
marchaban. Era una familia judía que abandonaba Belén (Tierra de pan) para ir
tras un futuro incierto en Moab (un país gentil que continuamente estaba en
tensión con Israel y que surgió cuando las hijas de Lot le embriagaron y tuvieron
relaciones con él para tener un heredero).

Se trataba de la familia de Abimelec y su esposa Neomí, quienes tenían dos hijos


que se casaron con dos hermanas Moabitas: Rut y Orfa. Todo parecía marchar
con normalidad hasta la muerte de todos los hombres de la familia. El panorama
era desolador: una anciana judía en tierra extranjera con dos jóvenes nueras
que no tenían la obligación de permanecer junto a ella.

Quiero que entiendas bien la situación: esas mujeres habían quedado en la


calle; en la antigüedad las mujeres no heredaban, solo los hombres. Así que allí
estaba Noemí, pensando qué haría ella en una tierra que no era suya, con todos
sus años encima y sin heredad.

Lo lógico era que sus nueras la dejaran, ellas todavía eran jóvenes y podrían
conseguir un esposo y tener hijos. Sin embargo, a pesar de persuadirlas a que
volvieran con sus parientes, una de ellas, Rut, dijo una de las declaraciones más
importantes en la historia de la fe: “No insistas que te deje o que deje de
seguirte; porque adonde tú vayas, iré yo, y donde tú mores, moraré. Tu
pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios”.

Y siempre bromeo con esto, pero de verdad ¿si no hay esposo de por medio, qué
chiste tiene vivir con la suegra? Algo muy diferente tenía Neomí que esta joven
moabita había decidió hacer tan poderosa declaración: “Ese Dios al que le
sirves, ese Dios que ha hecho de ti una mujer diferente, a ese Dios también
quiero conocerle y servirle. Así que a donde tú vayas, yo iré”.
Una vez establecidas en Belén, Rut, la moabita, se encuentra en los campos de
Booz, un pariente lejano de Noemí, y él simpatiza con ella. Antes de que termine
la historia, Booz decide casarse con ella, y al final Rut termina dando a luz a un
niño judío, que terminó siendo el abuelo del rey David. La mujer que estaba de
última en la fila, la marginada, fue puesta adelante para recibir la bendición
de Dios.

Para conocer a fondo la historia y todos sus detalles te recomiendo que leas el
libro, si la lees por primera vez te recomiendo esta versión con un lenguaje
mucho más fresco y entendible.

1.-Le dijo adiós a su pasado. Rut era moabita, lo que probablemente implicaba
que había crecido en un hogar donde el incesto y otro tipo de prácticas inmorales
eran ofrecidas como sacrificio a dioses paganos. No tenía una historia familiar
muy digna de contar. Posiblemente creció en un hogar donde lo normal era el
abuso y el desenfreno. Y aunque su pasado no era muy bueno y pudo escudarse
en algo como: “más vale malo conocido que bueno por conocer”, ella decidió
darle un vuelco a su vida.

2.- Tuvo determinación. Muchas personas eligen seguir a Cristo, pero no todos
están dispuestos a tomar su cruz a diario. Muchas veces nos agarramos del Señor
con una mano pero con la otra sostenemos nuestro pasado. Tratamos de adorar a
Dios, aún viviendo en Moab. Rut tuvo la determinación de dejar todo atrás y salir
de opresión. Para ella Moab era su país, su historia familiar, para ti puede
significar una relación, un hábito dañino, un trabajo.

3.- Tuvo una mentora. Rut encontró una mentora en Noemí. Dios no nos creó
para ser seres ermitaños, al contrario nos diseñó como seres gregarios. Para toda
mujer en crecimiento espiritual es indispensable tener una mentora, alguien que
le guíe y pueda ayudarle en este viaje. Si no tienes una mentora, pídele a Dios
que te ponga una en el camino. Rut nunca hubiese llegado a Belen si Dios no
hubiese puesto a una Noemí en su camino, mucho menos hubiese conocido a
Booz y se hubiesen casado.
4.-Descubrió la misericordia de Dios. Rut descubrió la misericordia de Dios
cuando estaba en los campos de Booz. Ella no tenía idea de lo bueno que era el
Dios de Israel hasta que Booz y sus parientes demostraron generosidad con ella.
Ella había escuchado de Dios por su suegra, pero ella experimentó su bondad en
Belén. La única forma de conocer al Señor es pasando tiempo con Él. Debes
convencerte de que Él está contigo y no en tu contra. Debes edificar tu confianza
sobre la bondad de Jesús.

5.- Rut estaba desafiando la tradición al hacer esto. Además, ella estaba
arriesgando su vida, las mujeres no paseaban normalmente por donde estaban los
hombres y menos si estos estaban bebidos o en fiestas. Ella puso su confianza en
Dios, y también confió en Booz, que era un hombre moral el

En definitiva, Rut decidió abandonar sus hábitos de vida, que aunque


posiblemente eran muy malos, era lo único que ella conocía. Cambió lo que para
ella era familiar y seguro por algo aparentemente incierto.

Abandonó su tierra, dejó atrás su situación, sus prácticas, le creyó a Dios y optó
por un modo de vida diferente. No debió ser fácil, pero ella se arriesgó. Ella
decidió darle un vuelco a su historia. Cambió su pasado triste y doloroso por un
mejor porvenir.

Después de todo para Dios no hay pasado vergonzoso que no merezca una
segunda oportunidad.

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