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Exposicion

El documento describe varios factores que pueden aumentar el riesgo de desarrollar cáncer, incluyendo antecedentes familiares, genes, edad, factores ambientales como humo de tabaco y radiación, dieta, fármacos, infecciones y trastornos inflamatorios.
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El documento describe varios factores que pueden aumentar el riesgo de desarrollar cáncer, incluyendo antecedentes familiares, genes, edad, factores ambientales como humo de tabaco y radiación, dieta, fármacos, infecciones y trastornos inflamatorios.
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Antecedentes familiares

Algunas familias presentan un riesgo mayor de desarrollar ciertos tipos de cáncer. A veces,
este riesgo mayor se debe a un solo gen y, a veces, a la interacción de varios genes. Los
factores ambientales, comunes a una familia, pueden alterar esta interacción genética y
producir cáncer.

Genes y cromosomas
La presencia de un cromosoma adicional o anómalo aumenta el riesgo de cáncer. Por
ejemplo, las personas que presentan el tipo más habitual de síndrome de Down, que tienen
tres copias del cromosoma 21 en lugar de las dos habituales, presentan un riesgo entre 12 y
20 veces mayor de sufrir leucemia aguda, aunque, paradójicamente, un riesgo menor de
padecer carcinomas.

Se cree que las anomalías (mutaciones) que afectan a genes cruciales contribuyen al
desarrollo del cáncer. Estos genes participan en la producción de proteínas que regulan el
crecimiento y alteran la división celular y otras propiedades básicas de las células.

Las mutaciones genéticas que causan cáncer pueden ser consecuencia de los efectos
nocivos de los productos químicos, de la luz solar, de los medicamentos, de los virus o de
otros agentes medioambientales. En algunas familias, estos genes anómalos que provocan
cáncer son hereditarios.

Las dos categorías principales de genes relacionados con el cáncer son los

 Oncogenes
 Genes supresores de tumores

Los oncogenes son formas mutadas o amplificadas de genes que, en su estado normal,
regulan el crecimiento celular. Estos oncogenes son HER2, que causa el cáncer de mama y
EGFR, que causa algunos cánceres de pulmón. Algunos oncogenes indican indebidamente
a las células que se multipliquen de forma incontrolada, lo que da lugar a un cáncer. Aún no
se entiende del todo la mutación de los genes normales a oncogenes, pero existen muchos
factores que contribuyen, incluidos los siguientes

 Radiografías
 Luz solar
 Toxinas en el ambiente de trabajo, en el aire o en los productos químicos (por
ejemplo, en el humo del tabaco)
 Agentes infecciosos (por ejemplo, ciertos virus)

Los genes supresores de tumores inhiben el desarrollo de posibles neoplasias codificando


las proteínas que reparan el ADN dañado o inhiben el crecimiento de las células
cancerosas. Es más probable que haya cáncer cuando el daño del ADN altera la actividad
de los genes supresores de tumores y permite así que las células afectadas sigan
multiplicándose. Las mutaciones de genes supresores, heredadas de un progenitor, pueden
ser la base de cierto porcentaje de los casos de cáncer de mama, que suele ocurrir a una
edad temprana en varios miembros de la familia.

Edad
Algunos tipos de cáncer, como el tumor de Wilms, el retinoblastoma y el neuroblastoma,
afectan casi exclusivamente a los niños. Estos tipos de cáncer son el resultado de
mutaciones de genes supresores que, o bien se heredan, o bien ocurren durante el desarrollo
fetal. Sin embargo, la mayoría de los demás tipos de cáncer son más frecuentes en las
personas mayores. Los datos estadísticos indican que más del 60% de los distintos tipos de
cáncer ocurren en personas mayores de 65 años. El aumento de la tasa de cáncer se debe
probablemente a la combinación de una exposición mayor y más prolongada a los
cancerígenos y a una debilitación del sistema inmunitario.

Factores ambientales
Son muchos los factores ambientales que aumentan el riesgo de padecer cáncer.

El humo del tabaco contiene cancerígenos que aumentan de forma considerable el riesgo de
padecer cáncer de pulmón, de boca, de garganta, de esófago, de riñón y de vejiga.

La contaminación del aire y del agua, tanto si procede del amianto (asbesto), de vertidos
industriales o del humo del tabaco, aumenta el riesgo de padecer cáncer. Se sabe con
certeza que numerosas sustancias químicas producen cáncer y se sospecha lo mismo de
muchas otras. Por ejemplo, la exposición al amianto provoca cáncer de pulmón y
mesotelioma (cáncer pleural). La exposición a los pesticidas (plaguicidas) está relacionada
con un riesgo mayor de sufrir algunos tipos de cáncer (por ejemplo, la leucemia y el
linfoma no hodgkiniano). El tiempo que transcurre entre la exposición a las sustancias
químicas y el desarrollo del cáncer puede ser de muchos años.

La exposición a la radiación es un factor de riesgo en el desarrollo del cáncer. La


exposición prolongada a la radiación ultravioleta, sobre todo la del sol, provoca cáncer de
piel. Las radiaciones ionizantes son cancerígenas. Las radiografías (incluyendo la
tomografía computarizada [TC]) utilizan radiación ionizante, de manera que las personas
que se someten a muchas pruebas de este tipo presentan un pequeño riesgo aumentado de
cáncer (véase también riesgos de la radiación en las imágenes médicas).

La exposición al gas radiactivo radón, emitido por la tierra, aumenta el riesgo de cáncer
pulmonar, pero, por lo general, el radón se disipa rápidamente en la atmósfera y no produce
ningún daño. Sin embargo, si un edificio se construye en un suelo con gran contenido de
radón, este puede acumularse dentro del edificio y producir concentraciones en el aire lo
bastante altas para provocar daño. El radón es inhalado por los pulmones, donde puede
llegar a provocar un cáncer de pulmón. Si además de estar expuesto, se fuma, el riesgo de
cáncer de pulmón es aun mayor.
Se han investigado muchas otras sustancias como causas posibles de cáncer, pero se
necesitan más estudios para identificar los productos químicos que aumentan el riesgo de
cáncer.

Geografía
El riesgo de sufrir cáncer varía según el lugar donde se vive, aunque los motivos que
subyacen a las diferencias geográficas suelen ser complejos y no entenderse de forma
adecuada. Es probable que esta variación geográfica en el riesgo de padecer cáncer dependa
de muchos factores: una combinación de genética, alimentación y medio ambiente.

Por ejemplo, el riesgo de cáncer de colon y de cáncer de mama es bajo en Japón, pero
cuando las personas emigran de Japón a Estados Unidos, el riesgo de cáncer de colon y de
mama aumenta y, finalmente, se equipara al del resto de la población estadounidense. Por
el contrario, las personas que viven en Japón presentan tasas extremadamente elevadas de
cáncer de estómago. Cuando las personas procedentes de Japón emigran a Estados Unidos,
su riesgo de cáncer de estómago disminuye respecto al de Estados Unidos, posiblemente
debido a un cambio en la dieta, aunque la disminución puede no ser evidente hasta la
próxima generación.

Dieta
Las sustancias que se ingieren en la dieta pueden aumentar el riesgo de cáncer. Por
ejemplo, ingerir alimentos con gran contenido en grasas saturadas, y la obesidad por sí
misma, guarda relación con un riesgo mayor de padecer cáncer de colon, de mama y
posiblemente de próstata. Cuando se toman grandes cantidades de alcohol, el riesgo de
padecer cáncer de hígado, cáncer de cabeza y cuello y cáncer de esófago es muy elevado. Si
se ingieren muchos alimentos ahumados y encurtidos o carnes cocinadas en barbacoa,
aumenta la probabilidad de cáncer de estómago. Si existe sobrepeso u obesidad, se tiene un
riesgo mayor de padecer cáncer de mama, del revestimiento uterino (endometrio), del
colon, de los riñones y del esófago.

Fármacos y tratamientos
Determinados fármacos y tratamientos aumentan el riesgo de cáncer. Por ejemplo, los
estrógenos de los anticonceptivos orales pueden aumentar ligeramente el riesgo de cáncer
de mama en las personas que los están tomando o que los tomaron durante los últimos años.
Las hormonas, como los estrógenos y la progesterona, que se administran a algunas
mujeres en la menopausia (terapia hormonal o terapia de reemplazo hormonal) también
aumentan ligeramente el riesgo de cáncer de mama.

El dietilestilbestrol (DES) aumenta el riesgo de cáncer de mama en mujeres que tomaron el


medicamento y en las hijas de estas mujeres que estuvieron expuestas a él antes de nacer.
El DES también aumenta el riesgo de cáncer de cuello uterino y vaginal en las hijas de
mujeres que tomaron el medicamento. El tamoxifeno, un medicamento utilizado para tratar
el cáncer de mama, aumenta el riesgo de padecer cáncer de endometrio (cáncer del
revestimiento interno del útero).

La administración prolongada de testosterona, danazol u otras hormonas masculinas


(andrógenos) puede aumentar ligeramente el riesgo de cáncer de hígado.

El tratamiento del cáncer con ciertos antineoplásicos (alquilantes) y la radioterapia


aumentan el riesgo de desarrollar un segundo cáncer años más tarde.

Tabla
Algunos cancerígenos

Infecciones
Se conocen varios virus que provocan cáncer en los seres humanos y se sospecha de varios
otros. El virus del papiloma humano (VPH), causa verrugas genitales y también es una de
las principales causas del cáncer de cuello uterino y el cáncer de vulva en mujeres y del
cáncer de pene y el cáncer anal en los hombres. El VPH también causa algunos tipos de
cáncer de boca y garganta. El virus de la hepatitis B o el de la hepatitis C pueden provocar
cáncer de hígado. Algunos retrovirus humanos, como el VIH, provocan linfomas y otros
tipos de cáncer hemático. Algunos virus provocan un tipo de cáncer en ciertos países, pero
no en otros. Por ejemplo, el virus de Epstein-Barr causa linfoma de Burkitt (un tipo de
cáncer) en África y cáncer de nariz y de faringe en Asia.

Algunas bacterias también pueden provocar cáncer. El Helicobacter pylori, que provoca
úlceras de estómago, aumenta el riesgo de cáncer de estómago y de linfomas.

Además, existen parásitos que pueden causar cáncer. La infección por Schistosoma
haematobium puede originar inflamación crónica y cicatrices en la vejiga, que pueden
evolucionar a cáncer. Otro tipo de parásito, Clonorchis sinensis, se ha relacionado con el
cáncer de páncreas y el cáncer de las vías biliares.

Trastornos inflamatorios
A menudo, los trastornos inflamatorios aumentan el riesgo de cáncer. Estos trastornos
incluyen la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn (que puede propiciar el cáncer de
colon y de las vías biliares).

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