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Embarazo y Valoración del Recién Nacido

El documento habla sobre el embarazo, parto y desarrollo del recién nacido. Describe las etapas de la gestación y el crecimiento del feto. También menciona temas como el control prenatal, hábitos saludables durante el embarazo y factores a considerar.

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Embarazo y Valoración del Recién Nacido

El documento habla sobre el embarazo, parto y desarrollo del recién nacido. Describe las etapas de la gestación y el crecimiento del feto. También menciona temas como el control prenatal, hábitos saludables durante el embarazo y factores a considerar.

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Temas: Parto y Nacimiento,

valoración del recién nacido.


Reflejos del Recién Nacido,
perfeccionamiento y complejización.

Docente: Mariana de la Canal

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Embarazo, gestación y desarrollo prenatal

El surgimiento de un nuevo ser es una


experiencia que no deja de maravillarnos,
ya que plantea una verdadera explosión
de la vida.

Como ya vimos en clases anteriores, el


comienzo de la vida humana tiene lugar en
fracción de segundos, y es un vertiginoso
proceso de crecimiento, diferenciación y
desarrollo.

Tras la relación sexual, sólo un espermatozoide puede atravesar la membrana del óvulo
y así fecundarlo, formando el cigoto, célula que contiene toda la información genética
que determinará las características físicas (como el color del pelo, el sexo, la estructura
ósea, etc.) que tendrá este niño o niña. Al proceso que trascurre entre la implantación
del óvulo fecundado en el útero y el parto, se lo denomina gestación, y durante esta
etapa el ser en gestación se ve afectado por múltiples influencias hereditarias y
ambientales, con impacto más o menos directo en su desarrollo. Solo necesitará tiempo,
alimentación y un ambiente adecuado para su crecimiento y desarrollo, el cual no
siempre encuentra.

La gestación tiene lugar en 3 etapas:

Vamos a utilizar en esta clase el término embarazo para hablar de los cambios en la
madre durante este proceso, y desarrollo prenatal para hablar del ser en gestación.
Embarazo: cuidados, recomendaciones y prácticas
Control prenatal
Son las prácticas que se llevan a cabo durante el embarazo, a fin de prevenir trastornos,
acompañar el embarazo saludable, monitorear el crecimiento y desarrollo del niño en
gestación, a través de encuentros pautados con el equipo de salud. Incluye también una
adecuada preparación para el parto, lactancia y crianza.
Para que sea un control prenatal eficiente, debe ser:

• Precoz: La primera visita debería, en lo posible, llevarse adelante durante el


primer trimestre de la gestación. Esto permite llevar adelante acciones de
promoción, protección y/o recuperación de la salud en el momento oportuno; y,
además, una identificación temprana de los embarazos de alto riesgo, lo cual
facilita planificar eficazmente la atención de cada caso.

• Periódico: La frecuencia de los controles prenatales varía según el grado de


riesgo que presenta la embarazada; en casos de bajo riesgo son necesarios 5
controles.

• Completo: El control debería garantizar mínimamente el cumplimiento efectivo de


las acciones de promoción, protección, recuperación y rehabilitación de la salud.

• Amplia cobertura: Cuanto mayor es el porcentaje de la población controlada,


más alto será el impacto positivo sobre la morbimortalidad materna y perinatal. Lo
ideal es que se abarque a la totalidad de las embarazadas.

De acuerdo con el manual “Recomendaciones para la Práctica del Control


preconcepcional, prenatal y puerperal” de la Dirección Nacional de Maternidad e Infancia
del Ministerio de Salud de la Nación (MSAL, 2013), se debe evaluar y asesorar a la
gestante sobre:
1. Hábitos y estilos de vida

• Actividad física: por regla general, el ejercicio y los deportes son saludables, ya
que producen bienestar físico y psicológico; siempre dentro de determinados
parámetros. Las actividades físicas recomendadas son: caminatas no
extenuantes y ejercicios para fortalecer la musculatura pélvica y dorso lumbar, así
como también gimnasia para embarazadas y/o yoga.

• Nutrición: La nutrición de la mujer antes, durante y después del embarazo es


fundamental para la salud de los niños/as. Los requerimientos nutricionales
aumentan considerablemente durante embarazo y lactancia. La futura madre
debería conocer su peso habitual y llegar al embarazo con un peso adecuado a
su contextura.

La desnutrición durante el embarazo se asocia a prematurez, restricción del


crecimiento intrauterino (RCIU), mortalidad perinatal y defectos del tubo neural.
Por otro lado, la obesidad se asocia con diabetes, hipertensión y macrosomía fetal,
la cual también aumenta el riesgo perinatal. Se recomienda a la embarazada
consumir ácido fólico: la evidencia actual demuestra que más de la mitad de los
casos de defectos del tubo neural podrían haber sido evitados si la madre hubiera
consumido suficiente ácido fólico por lo menos un mes y medio antes del
embarazo y hasta cumplidos los primeros 28 días del embarazo, momento en que
embriológicamente hay evidencia de que el tubo neural ha cerrado.

• Tabaco: el consumo materno y la exposición al humo de tabaco ambiental,


afectan tanto al feto como a la madre. Las mujeres fumadoras tienen mayor riesgo
de complicaciones obstétricas (placenta previa, aborto, espontaneo, parto
prematuro) y complicaciones del feto y recién nacido a causa de un menor flujo
sanguíneo hacia el feto, ya que los vasos sanguíneos se contraen. El monóxido
de carbono reduce el flujo de oxígeno al feto conllevando a la muerte fetal, bajo
peso al nacer o embarazo ectópico. En lactantes, aumenta considerablemente el
riesgo de muerte súbita. La nicotina aumenta el riesgo de abortos involuntarios y
nacimientos prematuros. La buena noticia es que las mujeres que dejan de fumar
antes o durante el embarazo, no solo mejoran su salud en general, sino que
reducen su riesgo de ruptura prematura de membranas, embarazo pretérmino y
bajo peso del recién nacido. Por esto, dejar de fumar durante el embarazo es una
enorme oportunidad para mejorar la salud de la mujer fumadora.

• Consumo de alcohol: El consumo excesivo de alcohol antes del embarazo es


desaconsejable, pero durante la gestación, el alcohol debe evitarse en forma
absoluta, ya que se asocia con muerte intrauterina, restricción en el crecimiento
pre y postnatal, bajo peso al nacer, alteraciones del sistema nervioso central y de
la conducta. El consumo excesivo de alcohol, en particular en el primer
cuatrimestre de la gestación, se asocia con malformaciones fetales. Puede ser
responsable de algunos tipos de retraso en el desarrollo mental, aún en ausencia
de malformaciones fetales reconocibles al nacimiento.

• Consumo de drogas: Cocaína, heroína, metadona, anfetaminas, marihuana, etc.


son drogas que se asocian con retardo de crecimiento intrauterino y muerte
perinatal. Las mujeres que consumen drogas ilegales deben ser informadas sobre
los daños que estas producen en su descendencia y su propio organismo.

El consumo de drogas, provoca un mayor riesgo de defectos de nacimiento, bajo


peso al nacer y una mayor mortalidad. Además, influirá en un comportamiento
de irritabilidad, llanto y riesgo de SIDS (síndrome de muerte súbita del lactante),
así como también riesgo de nacer con síndrome de abstinencia a la droga
consumida por la madre durante el embarazo.
Reduce la tasa de crecimiento fetal y provoca un parto prematuro,
Marihuana
bajo peso al nacer y complicaciones en el parto.

Interrumpe el desarrollo fetal, da lugar a numerosos defectos de


nacimiento como anormalidades faciales y en el tamaño de la
cabeza; alteraciones gastrointestinales en el feto, bajo peso al
Heroína
nacer, abortos involuntarios, parto prematuro, disfunción en el
sistema nervioso central y trastornos neurológicos como
temblores, problemas para dormir y convulsiones.

Su consumo durante el embarazo puede producir serios trastornos


del desarrollo del Sistema Nervioso, dando como resultado
Cocaína problemas cognitivos y emocionales, muerte intrauterina,
nacimiento prematuro, bajo peso al nacer, disfunción motora y
daños en el sistema nervioso central.

• Fármacos: El uso habitual de fármacos debe ser evaluado, ya que existen


sustancias que deben desaconsejarse por completo en este periodo por tener
efectos teratogénicos (capaz de provocar un defecto congénito durante la
gestación del feto).

• Hábitos laborales y ambientales: La realización de trabajos pesados, la


utilización de plaguicidas y solventes orgánicos, y el contacto con material
radioactivo deben ser prohibidos durante la gestación. Las toxinas ambientales
conducen a tasas más altas de abortos involuntarios, la esterilidad y defectos de
nacimiento. Los peligros externos del ambiente como los químicos, los
agrotóxicos, la radiación, el calor y la humedad extrema pueden afectar el
desarrollo prenatal.
Los factores paternos también forman parte del desarrollo del bebé: si un hombre
se expone al plomo, fuma, consume mucho alcohol, puede producir
espermatozoides anormales y por lo tanto esto conlleva a un alto riesgo de
padecimiento de patologías fetales.

2. Antecedentes relevantes

• Familiares: Enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión o hipotiroidismo,


enfermedades hereditarias, cáncer, enfermedades congénitas, retardo mental,
recién nacidos muertos (con malformaciones o no), ceguera, sordera, entre otras.

• Obstétricos: número de embarazos, duración de los embarazos, vía del parto,


cesáreas previas, cirugías ginecológicas o generales previas, abortos, muertes
fetales o neonatales, enfermedades congénitas, peso de los recién nacidos.

• Enfermedades crónicas propias: hipertensión, diabetes, patología tiroidea,


enfermedades del tejido conectivo, renales, respiratorias o infecciones crónicas.

• Violencia: se deben pesquisar situaciones de violencia familiar, como factor de


riesgo en esta etapa.

3. Prevención de infecciones

Además, se solicita detección de:

• Toxoplasmosis: el 15% de los fetos infectados con toxoplasmosis son


sintomáticos al nacer por esta enfermedad al ser contraída antes de las 24
semanas. Pueden sufrir hidrocefalia, calcificaciones intracraneales, corioretinitis y
convulsiones, aunque solo el 4% tienen secuelas neurológicas permanentes,
muerte o ceguera bilateral.

• Hepatitis B y C: la transmisión de hepatitis B (VHB) de la madre al bebé es muy


alta, de hasta un 80%, si el antígeno HBe es positivo. En los casos negativos, esta
cifra se sitúa entre un 10% y un 25%. Para prevenirla se administra
gammaglobulinas específicas y se vacuna inmediatamente a los recién nacidos.
A pesar de todo, un 10% de los bebés de madres con antígeno HBe positivo
pueden contagiarse. La infección fetal se asocia con prematuridad y niños
pequeños para su edad gestacional. Estas razones avalan la importancia de que
toda la población, y prioritariamente las mujeres en edad fértil, sean vacunadas
contra la Hepatitis B, con 3 dosis de vacuna.

En cuanto a la infección crónica por VHC (Hepatitis C), el riesgo de transmisión


vertical se acerca al 5%. La mujer infectada con el virus de la Hepatitis C
frecuentemente estará asintomática, a menos que el progreso de la enfermedad
haya afectado la función hepática. Puede sospecharse este problema al detectar
elevación de transaminasas. En la mujer afectada por esta enfermedad,
incrementa el riesgo de padecer colestasis del embarazo (complicación
frecuentemente benigna, que desaparece de manera rápida y espontanea
después del parto).

• Sífilis: El riesgo de transmisión intrauterina se da a partir de las 14 semanas de


gestación y aumenta de manera progresiva. Si la gestante afectada no recibe
tratamiento con penicilina y se produce la transmisión intrauterina, el resultado es
de un 40% de abortos espontáneos o muertes perinatales y un 40% de niños que
nacerán con sífilis congénita. Solo el 20% restante no enfermará.

• Rubeola: La rubeola congénita es una infección crónica, alrededor del 15% de


todas las mujeres en edad fértil no tienen inmunidad para la rubeola. El ideal es
determinar los anticuerpos en todas las mujeres y vacunar antes de embarazarse
a aquellas susceptibles. A pesar de tratarse de una virosis benigna para la madre,
su pasaje transplacentario produce en el feto diferentes formas de embriopatías
(presentes en una proporción de los casos que va del 20% al 35%). Comporta
secuelas graves para el feto, de aparición tardía, entre las que figuran la
cardiopatía, la oftalmopatía, la sordera y la microcefalia.

• VIH: En los últimos años, la transmisión vertical de este virus ha disminuido y es


inferior al 1% gracias a su detección en el embarazo. Aunque el virus puede
atravesar la placenta en cualquier momento y contagiar al bebé, el mayor riesgo
se da en las semanas previas al parto y durante el mismo. Si la gestante es
seropositiva, durante las semanas anteriores al alumbramiento se le administra
un antirretroviral para disminuir el riesgo de contagiar al bebé.

• Otras ETS: Se debe investigar al compañero sexual, igual que en caso de la sífilis.

• Enfermedad de Chagas-Mazza: Conocer su estado serológico, para realizar


eventuales controles y tratamiento adecuado.
.

4. Análisis bioquímicos

Conocer algunos parámetros de laboratorio resulta de suma importancia para


diagnosticar o prevenir patologías: la evaluación del metabolismo del Hierro, de los
Hidratos de Carbono, el funcionamiento renal y hepático, el grupo y factor sanguíneos.
Rutina de laboratorio: Hemograma, Glucemia, Uremia, Creatininemia, Uricemia,
Hepatograma, Orina completa.
5. Otras prácticas del control prenatal

• Ecografías: se recomienda
una ecografía inicial a las 8-9
semanas de amenorrea, a fin
de confirmar el embarazo, su
ubicación, la vitalidad fetal y
detección temprana de
embarazos múltiples. Luego
se sugiere una ecografía a las
20-24 semanas y una en el
último tramo para confirmar
ubicación, estimar peso y
evaluar si el feto no tiene inconvenientes para el parto (circular de cordón, hipoxia,
frecuencia cardíaca descendida, etc.)

• Examen físico: Debe realizarse una evaluación clínica completa que incluye:
Examen clínico, tensión arterial, peso, talla y examen génito-mamario. Los signos
vitales maternos dan cuenta al profesional de cómo el organismo materno se ha
adaptado al nuevo estado. Detectar posibles alteraciones del pezón.

• Se mide la panza para saber cómo crece el bebé: Mes a mes el profesional, con
una cinta métrica llamada “cinta obstétrica”, controla el crecimiento por encima de
la panza.

• Se debe pesquisar una posible incompatibilidad sanguínea a través de la


determinación del grupo sanguíneo materno-feto-neonatal y el factor Rh.

• Debe recomendarse realizar un control bucodental previo al embarazo, a fin de


detectar posibles procesos sépticos. Si existieran caries u otros procesos
infecciosos, debe aconsejarse resolverlos preferentemente antes del embarazo,
aunque su resolución durante el mismo no está contraindicada.

• Vacunación:
• Refuerzo de Tétanos y Difteria (Doble Adultos): cada 10 años.
• Rubéola y Paperas (Doble Viral): única dosis, previo estudio serológico
negativo. Se debe esperar 30 días antes de buscar un embarazo.
• Hepatitis B: Deberá administrarse a los 11 años de edad, o si presenta factores
de riesgo.
• Antigripal: si presenta factores de riesgo.

• Brindar contenidos educativo-informativos para la preparación para el parto y la


crianza, junto al asesoramiento para una lactancia materna exitosa. Se aclaran
temas como el inicio del trabajo de parto, cuándo internarse, cuáles son los signos
de alarma, cuándo hacer una consulta oportuna, etc. La información sobre cómo
amamantar y cuál es la mejor preparación para una lactancia exitosa, también
deben ser impartidos por el profesional que controla el embarazo. El cuidado de
las mamas y el conocer el modo correcto de amamantar, son condiciones que
favorecen el éxito y, por lo tanto, un bebé bien nutrido.

6. Reducción de defectos congénitos

Los defectos congénitos diagnosticados al nacer muestran una incidencia que oscila
entre el 1% al 2%. Si se incluyen malformaciones leves y otras diagnosticadas a lo largo
de la vida, esta incidencia aumenta de un 5% a 10%, dependiendo de la profundidad de
los diagnósticos.

Se ha demostrado que las siguientes intervenciones son eficaces para reducir la


incidencia de malformaciones:
• Administración de ácido fólico desde antes de la concepción, hasta la semana 12
de amenorrea.

• Vacunación de todas las mujeres en edad fértil y puérperas que no tengan


anticuerpos contra la rubeola, disminuyendo el Síndrome de Rubeola Congénita.

• Asesoramiento e incorporación de programas activos para evitar beber alcohol y


consumir drogas, licitas o ilícitas.

• Información de la edad materna avanzada como principal factor de riesgo


demográfico para defectos congénitos. En Argentina, los nacimientos de madres
mayores de 40 años representan el 2% del total de nacimientos y dan origen a un
tercio de los casos de Síndrome de Down.

• Llevar a toda paciente diabética a niveles de normo glucemia tres meses antes de
la concepción.

• Información adecuada a pacientes que reciban drogas con riesgo teratogénico


(ácido retinoico, talidomida, anticonvulsivantes, citostaticos –tanto en
enfermedades reumáticas como cáncer–, entre otros).
7. Enfermedades crónicas

Aproximadamente entre el 15% y el 20% de las madres tienen problemas médicos antes
del embarazo que deben ser corregidos o controlados.

• Hipertensión crónica: Es una de


las complicaciones más frecuentes.
Cuando se planea el embarazo, es
el momento de modificar el
tratamiento para evitar los efectos
teratogénicos de algunas drogas
(ejemplo Enalapril, Losartan).

• Diabetes mellitus: La prevalencia


estimada es entre 0,5% a 1,5%. Una forma de reducir la incidencia de los defectos
congénitos es con un control de los niveles de glucosa antes de la concepción y
durante el primer trimestre del embarazo. Si el nivel de Hemoglobina glicosilada
es elevado, indica pobre control metabólico y alto riesgo de malformaciones
congénitas.

• Anemia: La prevalencia de anemia (Hb < 12 g/dl) en mujeres en edad fértil, para
el área del Gran Buenos Aires es de 26% y para Tierra del Fuego es de 10%.
(MINSA/ 1998). Se recomienda realizar el tratamiento acorde al diagnóstico
etiológico tanto por deficiencia de hierro como por falta de Ácido fólico (ver
asesoramiento genético).

• Patología uterina: la pesquisa sistemática del carcinoma cervical se hará por el


método de Papanicolaou. Las miomatosis importantes, malformaciones uterinas
y tumores de ovario deben ser evaluados y eventualmente tratados.
• Carcinoma de mama: Se debe realizar un examen clínico de las mamas y
enseñar el auto examen mamario, el cual es más difícil de aprender durante el
embarazo por las modificaciones que se producen en la glándula. La mamografía
como tamizaje no es recomendada antes de los 50 años.

• Epilepsia: la medicación anticonvulsivante presenta riesgo teratogénico. Por este


motivo, lo conveniente es la evaluación por un médico neurólogo a fin de evaluar
la necesidad y tipo de medicamento que la paciente requiera. Debe tenerse en
cuenta que este tipo de medicación es empleada frecuentemente también en
enfermedades psiquiátricas, por lo cual corresponde igual recomendación.

• Enfermedades tiroideas: tanto el hipotiroidismo como el hipertiroidismo deben


ser adecuadamente controlados antes del embarazo, dado que pueden afectar su
evolución (descompensación de la enfermedad materna, afectación fetal).

• Otras enfermedades crónicas: patologías tales como el Lupus eritematoso


sistémico, la Dermatomiositis o la Miastenia gravis pueden también modificar su
evolución durante el embarazo, así como comprometer gravemente la salud fetal.
En estas situaciones es necesario el trabajo interdisciplinario e informar a la futura
gestante sobre los cuidados y posibles riesgos asociados. Se registran todos los
datos y recomendaciones en el carné perinatal o libreta sanitaria. Es una
herramienta fundamental de un buen control del embarazo. La embarazada debe
llevarlo consigo siempre que asiste a una consulta y cuando se interna para dar a
luz. El profesional anota en él los resultados de los controles y sus indicaciones
para la madre; lo cual permite que un nuevo profesional, ante cualquier consulta
o momento del parto, conozca todo lo que aconteció durante el embarazo.
Después del nacimiento, se lo deben devolver a la madre al salir de alta de la
maternidad, para que lo lleve en las consultas posteriores al parto.
8. Identificación de factores de riesgo

Es vital poder identificar si existen factores que puedan poner en riesgo la continuidad
del embarazo o la vida de la gestante. Algunos de los más prevalentes según la OMS
son:

Condiciones socio-demográficas

• Edad < de 17 años o > de 35 años. • Dependencia de alcohol, drogas


• Desocupación personal y/o familiar. ilícitas y abuso de fármacos en
• Analfabetismo. general.
• Desnutrición. • Tabaquismo.
• Obesidad. • Violencia Doméstica

Antecedentes obstétricos
-

• Muerte perinatal en gestación • Aborto habitual o provocado.


anterior. • Cirugía uterina anterior.
• Antecedente de recién nacido con • Hipertensión.
malformaciones del tubo neural. • DBT gestacional en embarazos
• Amenaza de parto prematuro en anteriores.
gestas anteriores. • Intervalo intergenésico < de 2 años
• Recién nacido con peso al nacer
< de 2500 g, igual > a 4000 g.

Patologías del embarazo actual


-

• Desviaciones en el crecimiento fetal. • Riesgo de parto prematuro/ gestación


• Embarazo múltiple. prolongada
• Ganancia de peso inadecuada. • Preeclampsia.
• Hemorragias durante la gestación.
• Ruptura prematura de membranas • Óbito fetal.
ovulares. • Enfermedades Infecciosas: TBC,
• Placenta previa. Sífilis, HIV; Rubeola; Citomegalovirus,
• Diabetes gestacional. parvovirus B19; Varicela, Herpes
• Hepatopatías del embarazo Genital, HPV, Hepatitis A, B y C,
• Malformaciones fetales. Chagas, Toxoplasmosis Aguda.
• Madre factor RH negativo con o sin
sensibilización.

Patologías maternas previas al embarazo


-

• Cardiopatías. • Hipertensión arterial.


• Neuropatías. • Epilepsia.
• Endocrinopatías. • Enfermedades Infecciosas.
• Hemopatías.
Cambios anatómicos y fisiológicos en la mujer
durante el embarazo
.

Los cambios físicos y emocionales que experimenta la embarazada varían en cada


trimestre de gestación. Al inicio del embarazo, los cambios físicos no siempre son
visibles, aunque la ausencia de menstruación es el más evidente (a pesar de esto, hay
mujeres que continúan son el período varios meses, durante la gestación). Desde el
momento en el que se inicia la concepción, el cuerpo de la embarazada comienza a
experimentar una serie de cambios físicos y psicológicos, se deben a la alteración
hormonal que se produce en el organismo, necesaria para que el embarazo evolucione
y el bebé se desarrolle.

PRIMER TRIMESTRE

• Cambios físicos
Durante el primer trimestre, la mujer
centra su atención fundamentalmente
en los cambios físicos. A la ausencia
de menstruación, se suelen añadir
algunas molestias en la pelvis y un
aumento de las secreciones vaginales.
También es común que la futura
madre sienta necesidad de orinar con
más frecuencia porque el útero
comienza a presionar sobre la vejiga.
La mujer se siente más cansada y suele tener más sueño de lo normal, ya que su cuerpo
está trabajando para formar la placenta y para el desarrollo del embrión. Es posible que
también sufra mareos y vómitos matinales, debido a los cambios metabólicos y
hormonales que está experimentando, especialmente a causa de la concentración de la
hormona gonadotropina coriónica humana (HCG), encargada de segregar estrógenos y
progesterona al inicio del embarazo. La HCG es una hormona glicoproteica producida en
el embarazo, fabricada por el embrión en desarrollo poco después de la concepción y
más tarde por parte de la placenta. Su función es evitar la desintegración del cuerpo lúteo
del ovario y, por ende, mantener la producción de progesterona, fundamental para el
embarazo en los seres humanos. Las primeras pruebas de embarazo, en general, se
basan en la detección o medición de hCG (en orina y en sangre).

En el primer trimestre puede aumentar el volumen y sensibilidad de los pechos por la


acción de los estrógenos y de la progesterona. Estos cambios se producen como
preparación a la lactancia. La aréola, el área pigmentada que rodea al pezón, adquiere
una coloración más oscura. En este periodo también aumenta la producción de sangre
de la madre (hematopoyesis), cuya función principal es favorecer el intercambio de
nutrientes con el sistema sanguíneo del feto. En este periodo se suelen aumentar entre
1 y 2 kilos de peso si no ha habido problemas con las náuseas. Este aumento de peso
no corresponde en su totalidad al feto, sino también a la placenta, al líquido amniótico,
al útero, a los pechos y al aumento del volumen de la sangre.

• Cambios psicológicos
Es frecuente que la mujer experimente bruscos cambios de humor, probablemente a
causa de los cambios hormonales necesarios para que el cuerpo pueda mantener el
embarazo. Algunas mujeres experimentan un sentimiento contradictorio respecto a la
maternidad; aun cuando el embarazo ha sido planeado, pueden plantearse si están
preparadas para ser madres, con estados de inseguridad y ansiedad que se alternan con
estados de euforia. Estas inquietudes van desapareciendo a medida que avanzan los
meses y la mujer se adapta a su nuevo estado.
SEGUNDO TRIMESTRE

• Cambios físicos
Los cambios físicos son ya
evidentes para todos: el
abdomen aumenta su tamaño,
y se hace necesario empezar
a aumentar el talle de la ropa.
También puede que la postura
de la mujer cambie, al
alterarse su centro de
gravedad, ya que soporta más
peso en la parte delantera del cuerpo. La mujer comienza a sentir a su bebé, al principio
en forma de pequeñas burbujas y, después, incluso de patadas. Además, se encuentra
mucho más activa y fuerte que en el trimestre anterior, sobre todo porque han
desaparecido las náuseas, los mareos y la sensación de cansancio. Es posible que
surjan algunas molestias como catarros, ardores de estómago, digestiones más
pesadas, estreñimiento, por los cambios que se van generando en el cuerpo de la
gestante. Puede aparecer la línea nigra, una línea oscura que va desde el ombligo hasta
el vello púbico y que desaparece después del parto. Esta línea marca la separación de
los músculos abdominales para acomodar el aumento del tamaño del útero. También
pueden aparecer manchas en el rostro, llamadas cloasma o máscara del embarazo, que
se deben a una mayor pigmentación de la piel debida a la acción de las hormonas de
este período. Suelen aparecer especialmente en el puente de la nariz, las mejillas y el
cuello, y se oscurecen con la exposición al sol. Se desvanecen normalmente tres meses
después del parto.

• Cambios psicológicos
Durante este periodo la mujer se sentirá más serena y positiva, ya que los niveles
hormonales tienden a estabilizarse. Algunas futuras madres experimentan un aumento
de la libido debido a los mayores niveles hormonales y al hecho de que el cuerpo se
encuentre más sensible al tacto, mientras que otras pueden sentir un rechazo hacia las
relaciones sexuales. Esta situación suele ser pasajera y desaparece tras el parto.

TERCER TRIMESTRE

• Cambios físicos
El tamaño del abdomen aumenta con
rapidez, por lo que pueden aparecer
estrías. La mujer vuelve a sentir
cansancio, acompañado en general
de dolores de espalda provocados
por el desplazamiento parcial de la
columna. Dormir puede también ser
un problema, porque casi todas las
posturas resultan incómodas.

Algunas mujeres pueden experimentar las contracciones de Braxton Hicks, también


llamadas falsos dolores de parto. No indican el inicio del parto, pero sirven para ir
preparando el útero para cuando el momento llegue. Es frecuente también la sensación
de falta de aire ocasionada ya que la presión del feto sobre el diafragma de la mujer
disminuye la capacidad pulmonar. Para aliviar estas molestias, se suele indicar ejercicios
de respiración y relajación. En cuanto el feto se encaje en la pelvis la mujer respirará
mejor.

En esta última etapa de la gestación, lo normal es engordar entre 3 y 5 kilos, que se


reparten entre el futuro bebé, la placenta y el líquido amniótico, los pechos, el útero, el
aumento de producción de sangre y la grasa materna.
• Cambios psicológicos
Muchas madres suelen sentir ansiedad por la inminencia del parto y por saber si su hijo
nacerá bien. En muchas ocasiones, las clases de preparación al parto, información
adecuada y profesional, permiten disipar los temores de los futuros padres. A veces, es
importante recurrir a una psicoterapia si la ansiedad es muy elevada. Suele aparecer lo
que llaman “instinto de nido”, normalmente en el momento inmediatamente anterior al
parto, que se manifiesta en una necesidad urgente de limpiar o de realizar obras o
cambios importantes en la casa. Parece que está relacionado con la necesidad de
preparar el nido para el recién nacido, como ocurre en especies animales.

Este trimestre se suele hacer más pesado ya que parece que el tiempo se hubiera
detenido. Algunas mujeres suelen experimentar un descenso de la libido porque se
encuentran cansadas y pesadas.

Desarrollo prenatal: mes a mes


Recordemos que llamamos embarazo al periodo que transcurre entre la implantación del
cigoto en el útero hasta el momento del parto. Este periodo dura alrededor de 40
semanas, desde el primer día de la última menstruación o 38 desde la fecundación
(aproximadamente 9 meses, o 10 meses lunares).

Si el embarazo dura menos de 20 semanas, el feto no es viable y se lo considera Aborto.


Si el parto se da antes de las 36 semanas se considera inmaduro/prematuro. Este tema
lo veremos en una clase especial.

Vamos a ver, mes a mes, cómo va desarrollándose el embrión/feto, tomando desde la


fecundación:
. . . . . . mes
Primer . . . .lunar
.
........................
Semana 1 a 4 desde la Fecha de última menstruación - FUM
Después de la concepción, el embrión viaja de las trompas de
Falopio al útero donde se implanta en la segunda semana
aproximadamente, y pasará allí los próximos 9 meses. Parte
de sus células formarán al bebé, mientras las restantes crearán
la placenta que nutrirá y sostendrá hasta que el bebé esté listo
para hacerlo por sí solo. Al final de este primer mes el embrión
ya tiene su cabeza, corazón y cerebro. Mide 4 mm y pesa 1 gramo.
Le falta mucho por crecer, pero su latido ya es perceptible por un ultrasonido.

. . . . . . . mes
Segundo . . . . lunar
..........................
Semana 5 a 8 desde FUM
Mide 3 cm y pesa 3 gramos. Aunque es muy temprano en su
desarrollo ya va tomando la forma de un bebé.
Los principales cambios durante el segundo mes de
gestación se resumen en:
• La cabeza se va separando del resto del cuerpo. Algunos

de sus rasgos faciales empiezan a desarrollarse en esta


etapa.
• Aparecen los huesos, brazos, piernas y pequeños dedos.

• El sistema nervioso y el cerebro se desarrollan con rapidez.

• Empiezan a formarse los sistemas respiratorios y digestivos.


• Oído interno y fosas nasales comienzan a

formarse.
• Los ojos y sus cavidades son ya visibles en su

rostro.

. . . . . .mes
Tercer . . . .lunar
.
........................
Semana 9 a 12 desde FUM
Comienza el periodo fetal. El feto mide 10 cm. y
pesa 45 grs
• Se descubre el movimiento de sus manos,

dedos, pies y boca. Aparecen los codos.


• Poco a poco los órganos se van desarrollando

y empiezan a funcionar. El sistema digestivo,


por ejemplo, facilita que trague líquido
amniótico y lo procese hasta convertirlo en
orina. La cabeza es bastante grande: mide casi lo mismo que el resto de su cuerpo.
• Los párpados del bebé están más desarrollados y comienzan a cerrarse, las orejas

comienzan a tomar forma. Las características faciales del bebé se vuelven más
distintivas.
• Los genitales externos ya están presentes. Todas las partes internas de su cuerpo se

han formado. Al final de esta etapa, el feto ya cuenta con dientes de leche y uñas
. . . . . . mes
Cuarto . . . . lunar
.
.........................

Semana 13 a 16 desde FUM)


• Mide 15cm. y pesa 180 g. Pueden percibirse sus
movimientos, al moverse con más fuerza gracias al
desarrollo de sus músculos. Los huesos y el tejido
muscular se siguen desarrollando y los huesos se
vuelven más duros.
• Las diminutas manos ya tienen huellas digitales.
Traga y puede chuparse el dedo, y puede formar
un puño.
• Crecen las cejas y pestañas. La piel, casi transparente en esta etapa, está protegida
por el unto sebáceo (capa grasa que lo recubre hasta el nacimiento) y el lanugo (vello
suave y fino en todo su cuerpo).
• El cuerpo comienza a crecer más rápido que la cabeza.
• El hígado y el páncreas producen secreciones.
• El útero y los ovarios de las bebés mujeres ya están formados.

. . . . . . .mes
Quinto . . . lunar
.
.........................
Semana 17 A 20 desde FUM
Mide 18 cm. y pesa 500 g.
• Luego de los cinco meses de embarazo, ya va
adquiriendo la apariencia que tendrá al nacer,
aunque aún le falta mucho por desarrollar.
• Su oído es capaz de escuchar los latidos del corazón de la mamá y sonidos externos.
• La retina de sus ojos puede detectar la luz.
• Tiene expresiones faciales y hace muecas, gracias al desarrollo de los músculos de
la cara.
• Sus uñas crecen hasta la punta de los dedos.
• Las orejas llegan a su posición final.
• Establece su ciclo de sueño: duerme y se despierta por lapsos marcados de tiempo.
• Descienden los testículos en los varones.
• Su piel (que hasta ahora era casi transparente) empieza a desarrollar capas que lo
protegerán y ayudarán a mantener la temperatura después del nacimiento.
• Los huesos empiezan a endurecerse con la excepción del cráneo que se mantiene
blando para facilitar su paso por el canal de parto.

. . . . .mes
Sexto . . . .lunar
..
.......................
Semanas 21 a 24 desde FUM
Mide 15 cm. y pesa 750 g.
• Con sus órganos y partes del cuerpo ya
formados, aún no está apto para la vida
extrauterina. El aparato digestivo tiene
movimientos peristálticos. El meconio,
primera deposición del bebé, se forma en el
tracto intestinal
• La médula ósea comienza a producir
glóbulos.
• Se desarrollan las vías respiratorias inferiores de los pulmones del bebé.
. . . . . . . mes
Séptimo . . . . lunar
..........................
Semanas 25 a 28 desde FUM
Mide 25 cm y pesa 1kg.
Durante el resto del embarazo, el bebé se concentra en
madurar y ganar peso.
• El cerebro empieza su recta final y a partir de ahora se
desarrolla con gran rapidez.
• Puede abrir y cerrar los ojos.
• Sus pulmones están desarrollados aunque no
comienzan a funcionar hasta su nacimiento.
• Ya tiene sentido del tacto gracias al desarrollo de su
cerebro y terminaciones nerviosas.
• Aunque no las utilizará hasta su primer llanto, ya las
cuerdas vocales están listas.
• El sentido del gusto se desarrolla con la aparición de las papilas gustativas.

. . . . . . mes
Octavo . . . . lunar
.
.........................
Semana 29 a 32 desde FUM
Mide 35 cm. y pesa 1.5 Kg.
• Ya a las 28 semanas se considera viable.
• Los movimientos del bebé son fuertes y frecuentes.
• Puede percibir los cambios en la luz.
• Los ojos ya tienen coloración.
• Puede responder al sonido.
• Las manos van adquiriendo destreza. Con frecuencia estira y encoje sus dedos o
agarra el cordón umbilical.
• Almacena minerales como hierro y calcio.
• Continúa la formación de capas de grasa que lo ayudarán a mantener la temperatura
fuera del útero.

. . . . . . .mes
Noveno . . . .lunar
..........................
Semanas 33 a 36 desde FUM
Mide 35 cm. y pesa 2.500 Kg
• En estas últimas semanas el bebé gana peso, en
promedio 200 grs por semana.
• La fuerza de los movimientos fetales disminuyen,
conforme al espacio en el útero.
• Los pulmones ya casi alcanzan su nivel de madurez.
• Sus pupilas se contraen y dilatan como respuesta a
la luz.
• Se desarrollan las distintas regiones del cerebro.
• La piel no está tan arrugada a medida que se forma
grasa bajo la piel.
• El corazón y los vasos sanguíneos de su bebé están completos.
• Los músculos y los huesos están completamente desarrollados.
• Puede darse la versión uterina, permitiendo su posición para el parto (cefálica)
por lo que puede sentirse mayor presión en la parte inferior de útero.
.Décimo
. . . . . . mes lunar
..........................
Semana 35 a 40 desde FUM
Mide 50 cm. y pesa alrededor de 3 Kg.
• Al llegar a la semana 37 ha concluido
su desarrollo en el útero y podrá nacer
en cualquier momento.
• Cae el lanugo, es probable que se vea
restos de esta sustancia blancuzca en
el feto al nacer.
• Los pulmones han alcanzado el punto
de madurez.
• Desciende o se encaja en la pelvis preparándose
para iniciar el trayecto a través del canal del parto.

Vida intrauterina
Desde una perspectiva biológica, el feto va desplegándose desde lo dado
genéticamente y se conecta y comunica de forma bioquímica con el cuerpo de la madre.
En este intercambio, recibe nutrientes y percibe los estados emocionales de su madre.
Ambos, comparten sistemas vitalmente importantes para ambos, y establecen un diálogo
emocional. Hay una relación, entonces, entre las señales que la madre percibe
(movimientos fetales) y la forma en que dichas señales son correspondidas por la madre
(comunicación a través del tacto), al generar en ella sentimientos de seguridad, ansiedad,
temores, afecto, etc.; igualmente percibidos por el feto a través de los mecanismos
neurohormonales que dichos sentimientos generan en el cuerpo de la madre. Resulta
claro que es imposible hacer una distinción entre lo biológico y lo afectivo, pues las
emociones desencadenan en ella unos fenómenos biológicos —secreciones
hormonales—, que van a modificar el medio biológico que está constituyendo para su
hijo en desarrollo. Así pues, podríamos hablar del apego como realidad bio-psíquica, en
continua interacción. De este modo, hay un impacto de las emociones, y pensamientos
a lo largo del embarazo con consecuencias en el desarrollo de ese pequeño ser en
gestación. Así mismo, también hay un diálogo del feto con lo social, más allá del que se
establece feto-mamá, entre la madre y el padre, y la madre y el ambiente social. Estos
diálogos interdependientes entre sí, provocan también procesos
psiconeuroendorinológicos experimentados por la madre, y, como consecuencia,
también por el niño intrauterino, de forma positiva o negativa dependiendo de cómo
influyan en la madre.

Durante los meses de gestación, el feto recibe constantemente los estímulos que le
provee la madre, los cuales comprenden una carga afectiva que lo acompañará a lo largo
de su vida. De hecho, hay estudios que comprueban que el feto es capaz de percibir los
estados de ánimo de la mamá: si está relajada o cansada, feliz o triste; estos estados
emocionales tanto de la madre como del entorno repercuten directamente en el bebé ya
que las intensas emociones como la gratitud, la felicidad o la tristeza hacen que se
produzcan cambios en los neurotransmisores y las hormonas que influyen en el feto. De
este modo, cuando la madre le habla amorosamente al bebé que está en su vientre,
segrega hormonas que sirven para que su ambiente intrauterino sea ideal para el
desarrollo del cerebro del niño.

Ya hemos estudiado que, durante el tránsito intrauterino, se produce el desarrollo del


sistema nervioso, y a la vez, el de todos los órganos, incluyendo los de los sentidos, tales
como las retinas, el nervio óptico, el oído interno y los receptores de la piel.

El desarrollo visual se inicia con unas “placas oculares”, que al principio están
localizadas a los lados de la cabeza y gradualmente migran hacia el centro, hasta
localizarse más en el frente. Esta fase tan temprana es independiente de los estímulos
visuales y que está determinada por factores genéticos que programan la reproducción
de las diversas células. En la retina, empiezan a
formarse las células llamadas “bastones” (que sirven
para la percepción de estímulos en blanco y negro) y
los “conos” (células retinales más especializadas en la
percepción del color). Estas células establecen
conexiones con otras neuronas, que transmitirán los
estímulos visuales a través del nervio óptico hacia las
zonas especializadas del cerebro. A continuación, el
desarrollo del sistema visual ya depende de estímulos
visuales intrínsecos, es decir autogenerados por las
células de la retina. Este sistema de autoestimulación
ocurre también con el desarrollo del sistema auditivo,
táctil, etc. Se cree que esta estimulación intrínseca
promueve la organización de las neuronas. Finalmente, la
estimulación visual externa, es decir, por estímulos luminosos propiamente dichos, es
mucho más importante en la etapa extrauterina que en la fetal. El feto necesita de luz
sólo para establecer sus ciclos circadianos (conductas y movimientos, vigilia y sueño,
relacionados con luz/oscuridad). Se sabe que el feto puede percibir y reacciona a los
estímulos luminosos (cerrando los ojos y con cambios en su conducta). Hacia el final del
embarazo se establece en el feto una suerte de “ciclo circadiano” rudimentario, en el que
habrá mayor actividad motriz durante el día que en la noche.

En cuanto a la audición, sabemos que


existen en la cavidad uterina ruidos muy
variados. Los principales sonidos
provenientes del entorno fetal son: el
pulso de la madre, el latido de su corazón,
los ruidos del movimiento del tubo
digestivo, la voz de la madre. En cuanto a
los ruidos del exterior, le llegan al feto a
través del cuerpo de la madre y del líquido
amniótico, por ejemplo, las voces de otras personas, música y ruidos fuertes. Se ha
observado respuesta fetal a varios estímulos auditivos, incluso desde las 24 semanas de
gestación: movimientos de la cara, del resto del cuerpo, cambios en su frecuencia
cardiaca. Se cree que el feto responde a una considerable variedad de sonidos a las 34
semanas de gestación, momento en el que el sistema auditivo ya está más desarrollado.
Ruidos demasiado intensos pueden llegar a perturbarle, incluso se han llevado a cabo
experimentos que demuestran que una exposición prolongada a ruidos demasiado
intensos, en determinados momentos críticos de la formación de la función auditiva,
puede provocar déficits auditivos notables.

Es claro que el estímulo auditivo más importante para el feto es la voz de la madre, es el
ruido más intenso y acompaña todo su desarrollo. Los elementos de la voz materna más
relevantes son la pronunciación, la entonación y el acento con que ella habla; son
parámetros que cambian poco y permiten explicar que el recién nacido a los dos días de
vida ya pueda reconocer el patrón de habla de su madre. Además, los tonos de voz, el
ritmo y la entonación son factores que señalan el estado emocional de las personas, lo
cual sería un dato importante para pensar cuánta de esta información es percibida por el
feto.

La piel del feto está llena de receptores cutáneos, que da lugar a movimientos reflejos.
Se cree que estas respuestas aparecen al mismo tiempo que los movimientos
generalizados del feto, lo que indica la presencia de vías aferentes (que transmiten
estímulos del medio ambiente al sistema nervioso central) y eferentes (del sistema
nervioso central a los músculos). El tacto es el sentido con desarrollo más precoz; desde
la séptima semana el bebé en gestación empieza a sentir sensaciones en el contorno de
la boca, luego en el rostro completo y, finalmente, en ambos pies y el tronco. A las veinte
semanas sentirá en todo el cuerpo. Este sentido es importante no solo para el desarrollo
de los reflejos primarios, sino que los receptores ubicados en músculos, tendones,
articulaciones y el aparato vestibular, llevaran la información a la corteza cerebral y al
cerebelo, para poder percibir nuestro tono muscular, nuestros movimientos, la
disposición de nuestros miembros, las partes del cuerpo y la posición en el espacio; todo
esto es importante para desarrollar el equilibrio.

El feto también puede percibir los movimientos de la madre desde dentro del útero. El
sistema vestibular forma parte del oído interno y más tarde, junto con la visión y las
sensaciones somatostésicas (percepción del tacto, la presión en la piel, etc.), forma parte
del sistema general para mantener el equilibrio. El sistema vestibular, sistema de
percepción de movimiento, se cree ya funciona a las 21 semanas. Alrededor de este
tiempo comienza la mielinización de los nervios que conducen la información ventricular.

El movimiento del embrión se puede detectar con métodos ecográficos alrededor de las
7 u 8 semanas de gestación, principalmente con movimientos de la cabeza hacia el
tronco. Poco más tarde, aparecen los movimientos de lo que luego serán extremidades
superiores e inferiores, entre las semanas 8 y 12, con movimientos de flexión y extensión
hacia el final del segundo mes. Éstos no son percibidos por la madre aún.

Al inicio de la gestación hay muy pocos períodos de quietud, el movimiento fetal es


mucho mayor durante el primer trimestre. A partir de la mitad y en adelante, los lapsos
de quietud son más prolongados, y la actividad merma. Por supuesto, en el tercer
trimestre hay menos espacio para moverse; sin embargo, se han observado en esta
etapa movimientos más complejos como expresiones faciales. Parece que los
movimientos del feto son un indicador importante de su bienestar.

El feto tiene movimientos respiratorios que son observables de manera directa. Durante
estos movimientos el líquido amniótico entra y sale de las vías respiratorias. Se piensa
que este movimiento del líquido es necesario para el desarrollo normal de los pulmones.

En cuanto a la percepción del gusto, el feto es capaz de percibir sabores de los cuatro
distintos tipos básicos: lo agrio, lo amargo, lo dulce y lo salado. A las 12 semanas de
gestación pueden percibirse en su lengua las papilas gustativas, que irán aumentando
su número hasta el momento del nacimiento. Se cree que estas papilas son capaces de
percibir estímulos gustativos desde la semana 13 de la gestación, a través de diversos
estudios donde se evalúa la cantidad de líquido amniótico ingerido al inyectar una
sustancia dulce o amarga.

Considerando lo que venimos compartiendo, entendemos que el feto no sólo recibe todos
estos estímulos, de manera pasiva; sino que va perfeccionando sus habilidades y
capacidades para ir dando respuestas a los estímulos propiciados por la madre y, por lo
tanto, desarrollar el vínculo afectivo. Esta capacidad que prepara al bebé en gestación
para desarrollar el vínculo afectivo con su madre; se encuentra mediatizado por una serie
de variables que pueden influir en la madre de modo que se establezca o no tal apego.
Es sabido que la percepción de los movimientos fetales por parte de la madre, los
embarazos deseados, la asunción positiva del rol como padres y la satisfacción conyugal,
por lo general, producen un acercamiento afectivo hacia el niño intrauterino; mientras
que los embarazos no deseados, partos prematuros, embarazos de alto riesgo,
insatisfacción conyugal, dificultades psicológicas y emocionales, edad de la mujer
gestante y grado de aceptación de la imagen corporal pueden o no generar un
acercamiento afectivo hacia el niño intrauterino.

Todo lo que hemos compartido, nos da la pauta de que el feto tiene capacidades
perceptivas, motrices y conductuales, con una predisposición a ser un organismo
receptivo y con capacidad de dar respuesta, con un repertorio conductual limitado.
Esto denota la participación activa en el propio desarrollo y en la preparación para su
nacimiento, el aprendizaje y desarrollo de apego.

Intervenciones en estimulación temprana


en periodo prenatal
Según la Asociación Española de Psicología Clínica Cognitivo Conductual (AEPCCC)
(s.f.), la estimulación prenatal es el proceso que promueve el aprendizaje del feto,
optimizando y potenciando su desarrollo físico, sensorial, afectivo y social, a través de
diferentes estímulos como el sonido, el movimiento, la presión, las vibraciones y la luz,
en el contexto de una comunicación afectuosa y constante entre los padres y el bebé
aún por nacer.

La intervención en el período gestacional tiene dos vertientes. Una que tiene que ver con
las acciones hacia el feto, el ser en desarrollo en el vientre; y otra que podemos llamar
de “educación”, o psicoeducación, para los futuros padres.

1. Ahora que sabemos que muchos de los sentidos de feto están activos y cuasi
maduros en el interior del vientre materno, podemos pensar que es posible estimularlo
sensorialmente en esta etapa, propiciando su desarrollo mental y sensorial.
Algunas técnicas que se pueden implementar son:

• Táctil: desde la décima semana de gestación, aproximadamente, mediante la


utilización de diversos instrumentos (masajeadores, texturas), aplicados a nivel
del dorso fetal, a través del vientre materno. Las diferentes presiones que se
aplican generan vibraciones, que se transmiten a través del líquido amniótico y
son captados por los nervios periféricos de la piel del bebé. Este estímulo es
transmitido a la médula espinal y luego al cerebro, produciendo el movimiento del
bebé.

• Visual: A partir del cuarto mes de gestación; se puede usar luz artificial y natural.
La luz le llega al feto a través de la pared abdominal de la madre, estimula la retina
del bebé, llega la información a través del nervio óptico hasta la corteza cerebral.
Esto permitiría una mejor discriminación visual, orientación y dirección a edades
tempranas postnatales.

• Auditiva: La audición es uno de los sentidos que está más desarrollado a nivel
prenatal, y que conecta al bebé con el mundo exterior; por esta razón, es uno de
los que es más factible estimular. El sonido actúa directamente sobre el sistema
neurovegetativo celular e hipofisiario del feto, dejando impreso un registro a modo
de huella. Por ejemplo, las sensaciones producidas por la música van a quedar
grabadas en el futuro bebé, que lo remitirá una vez nacido a ese estado placentero
que vivió durante su gestación.

• Motora: a partir de las 10 semanas de gestación; se forman los canales


relacionados con el equilibrio. La estimulación se realiza por las diferentes
posiciones que toma la madre durante el embarazo en su vida normal o a través
de los ejercicios físicos apoyados por una respiración adecuada. El feto dentro del
útero se informa de su posición recibiendo información de la posición en la que se
encuentra su madre (si se encuentra de pie o en una posición que afecte su
equilibrio intraútero), y va logrando desarrollar un rudimentario centro del
equilibrio.

• Técnicas de Relajación: toda técnica que ayude a la madre a realizar un trabajo


consciente, sobre los músculos y órganos que tendrán actividad directa en el
desarrollo del parto, y colaboren en el equilibrio emocional y estado de relajación,
van a impactar positivamente en el medio en el que se está desarrollando el feto,
como ya dijimos, a través de sustancias que la madre segrega y el bebé recibe.
Actividades como la gimnasia prenatal, el trabajo de estiramiento y respiración, el
yoga, los ejercicios de relajación, el trabajo de posturas, la meditación y la
concentración, todas son recursos positivos en este sentido.

2. El embarazo es un momento especial para la mujer y toda la familia. Un hijo está en


camino. Es importante tomar conciencia de que el cuerpo debe estar preparado para
albergarlo y ayudarlo a desarrollarse. El cuerpo de la embarazada va cambiando,
adaptándose sabiamente a los requerimientos del bebé mientras se va desarrollando.
Como ya compartimos antes, la alimentación y el estilo de vida deben acompañar este
momento tan importante para la futura mamá.

Entonces, como la salud no es sólo ausencia de enfermedad física, sino que es mucho
más amplia, y suma a la dimensión orgánica, el aspecto psíquico y social; podemos
pensar a las intervenciones o propuestas desde la Estimulación prenatal desde la
prevención y promoción, tomando a los padres como centro de la intervención.

En este sentido, los padres pueden contribuir a que su hijo alcance un crecimiento y
aprendizaje óptimo si les proporcionan un ambiente seguro y le comunican su amor
desde antes de nacer. Además, el lazo o vínculo afectivo que se crea entre los padres y
el hijo/a, abre un canal de comunicación, que continúa después del nacimiento y ayuda
a la armonía familiar.

Si trabajamos favoreciendo el
estado de la gestante, nos
debemos enfocar en el logro de
habilidades de manejo de
situaciones de la ansiedad,
estrés o depresión. Eso la
fortalecerá internamente, y a su
vez impactará a nivel biológico en
el feto en desarrollo. A su vez, lo
ideal sería lograr un buen vínculo de pareja, comprometiendo al padre dentro de los
programas de educación prenatal, para que ambos puedan de a poco asumir este nuevo
rol de padres. Además, si se practica algún tipo de estimulación hacia el bebé, también
se refuerza el vínculo al ir conectando con el ser en el vientre.

La visualización suele ser una técnica eficaz, ya que permite a la pareja empezar a
conectarse con su hijo en el plano emocional y vivencial al imaginar, por ejemplo, como
cambará su vida con la llegada del bebé o cuál será el lugar de ese hijo en el mundo. La
visualización contribuye a disminuir el miedo, a asumir el control sobre lo que sucede con
el cuerpo, a mejorar el sistema inmunológico y el proceso hormonal, a modificar
creencias que sean incompatibles con la salud, a disminuir el estrés y aumentar el
sentimiento de confianza de confianza y optimismo.
Algunos estudios indican la eficacia de estas tareas psicoeducativas con los padres,
formulando que:

• Favorecen el vínculo afectivo y aumentan la empatía, entre todos los miembros


de la familia.

• Ayudan a la gestante a soportar de manera positiva los problemas que pudieran


surgir durante la gestación, generando confianza en sí misma para poder llevar a
buen fin el embarazo.

• Inducen a la mujer, durante el embarazo, a desarrollar conductas que


promocionan la salud física y psíquica tanto de ella como del niño, reduciendo
complicaciones, no sólo físicas, sino también emocionales y psicosociales.

• Se reducen los miedos e inquietudes de la pareja durante todo el proceso del


embarazo, propiciándose una actitud realista de la maternidad y paternidad. Esta
actitud, favorece, después del nacimiento, el aceptar al recién nacido tal como es,
incluso si presenta alguna discapacidad. Se genera una red familiar más
cohesionada con la participación de todos los miembros en el proceso.

En estos casos, el acompañamiento de los papás y familia desde un equipo


interdisciplinario en casos en que se sospeche/ confirme patología o condición en el feto
que requerirá algún tipo de atención posterior al nacimiento, es parte del trabajo de
prevención desde la estimulación temprana. Brindar información, contención, explicar las
alternativas que se presentan a la hora del parto y momentos posteriores al nacimiento
les permite a los papás tomar mejores decisiones, vincularse con su hijo de una manera
diferente y aprender por adelantado algunas técnicas que van a serles de utilidad cuando
el bebé esté fuera del vientre materno. Si este afrontamiento activo desde las primeras
etapas del desarrollo, con formación del vínculo afectivo, las consecuencias para la salud
y la adaptación futura serán, sin duda, muy beneficiosas.
En resumen, los bebés estimulados en el útero, presentan una mejoría (respecto de los
que no lo han sido) en los siguientes aspectos:

• Los bebés nacen más relajados, con las manos y ojos abiertos, lloran menos.
• Duermen y se alimentan mejor.
• Fomenta el desarrollo de los sentidos
• Desarrolla el vínculo socio-afectivo entre la madre y el bebé
• Aumenta la capacidad de seguimiento visual, con coordinación visomotora
posterior más temprana.
• Mejora el control cefálico y tono muscular.
• Son capaces de concentrar su atención durante más tiempo y aprender
rápidamente.
• Sus habilidades para el lenguaje, la música y la creatividad son superiores.
• Son más curiosos y captan y procesan la información más rápidamente.
• Demuestran una mayor inteligencia en la edad escolar, con mayor razonamiento.
• Tienen mayor facilidad de aprendizaje

.
Bibliografía

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