La violencia ordena:
Intervenciones en la
configuración urbana y
elementos del espacio público.
Introducción
Existen determinismos socioculturales de adhesión colectiva a la violencia, que pasan por
el medio ambiente geográfico o arquitectónico, así el espacio público se define a través del uso de la
violencia. La mayoría de los estudios que relacionan la violencia con la construcción de ciudad se
enfocan en fenómenos de gentrificación, desplazamiento y desposesión de los macroespacios
urbanos y/o unidades urbanas. No obstante, existen expresiones violentas en las intervenciones y
configuración del espacio público que son obviadas o invisibilizadas bajo premisas de orden. El
trabajo pretende encontrar la violencia que ordena en tres intervenciones puntuales llevadas a cabo
entre el 2009 y 2012 en el Centro Histórico de la Ciudad de México, así como la forma en que se da
la adhesión colectiva en las mismas. Lo anterior acotado a un análisis de los atributos y
configuraciones de la ciudad natural y de la ciudad central.
El espacio en que habitamos
Día tras día nos levantamos y cruzamos la puerta de nuestra casa, “el lugar que
habitamos”, para adentrarnos en las calles de la ciudad en la que trabajamos, estudiamos, etc. sin
reflexionar mucho sobre este “lugar”, pero si pudiéramos hacer un recuento del tiempo que pasamos
fuera del espacio privado probablemente nos sorprenderíamos. Pero como entender, analizar y
estudiar el espacio en el que habitamos.
La Ciudad
Cuando hablamos en términos de ciudad hay una serie de elementos que la conforman, de
teorías y ángulos desde las que es posible analizarla, comprenderla, diseccionarla y definirla. ¿Qué
es la ciudad? Lo más simple sería definirla como lo opuesto a lo rural o como lo hacen las
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instituciones que necesitan delimitar y explicar el mundo a partir de datos estadísticos: un ente
espacial con un mínimo número de habitantes, de infraestructura, de diversificación de actividades
(donde predominan las secundarias y terciarias). Y si son generosos pueden llegar a agregar otras
variables como el grado de industrialización, el consumo de electricidad, gas y agua, el tipo de
construcción, y el nivel de desarrollo de sus servicios. Sin embargo estas definiciones quedan
acotadas a un fin utilitario particular y no logran explicar la complejidad de lo que ciudad significa
y representa. Y es que definir la ciudad ha sido (y es) una tarea en la que aún no existe un dictamen
final, al existir diversas disciplinas para su estudio (la economía, la historia, la sociología, la
arquitectura, etc,) encontramos diversas definiciones, muchas de ellas abismalmente diferentes entre
si y no por eso contradictorias. “La urbe es, ante todo, esto: plazuela, foro, ágora. Lugar para la
conversación, la disputa, la elocuencia, la política. En rigor, la urbe clásica no debía tener casas,
sino sólo las fachadas que son necesarias para cerrar una plaza, escena artificial que el animal
político acota sobre el espacio agrícola.”1 No es ésta la definición más amplia, completa o moderna,
pero nos permite ver como el concepto de ciudad mezcla e incorpora elementos propios de otras
disciplinas para explicar lo que la ciudad es o no.
A partir de lo anterior podemos hacer algunas afirmaciones que delimiten nuestro concepto
de la misma: Las ciudades son necesariamente espacios físicos delimitados, asentamientos
humanos donde suceden relaciones sociales, económicas y culturales de grupos particulares.
Construcciones físicas, sociales y culturales dependientes de las etapas y contextos históricos en que
se proyectan, dando como resultado distintos tipos de ciudad. Es un espacio dinámico que queda
definida en su forma también por las experiencias de sus habitantes, por sus formas de definir y
elaborar una realidad.
Así, parados ante un complejo universo de posiciones conceptuales y entendiendo que son
necesarias todas las visiones para dar sentido a un estudio de sus elementos y sus relaciones,
podemos en principio comenzar a analizar estos elementos que la componen. Desde el urbanismo,
probablemente una de las posibilidades de estudio de la ciudad más sencillas y obvias que nos
vienen a la mente es la dicotomía del espacio público y el privado.
1! Ortega y Gasset, Obras Completas II, p. 543.
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El Espacio Público.
“Se edifica la casa para estar en ella; se funda la ciudad para salir de la casa y reunirse con otros que también han
salido de sus casas.”
Ortega y Gasset
Podemos de manera simple decir que el espacio público es aquel territorio de la ciudad,
donde toda persona puede circular libremente, como un derecho, hablamos de espacios abiertos
como calles, plazas, parques etc, y también de espacios cerrados que llamaremos equipamiento
público, como lo pueden ser hospitales, bibliotecas entre otros de carácter público. Por su puesto el
límite de público y privado en el equipamiento público, edificios de gobierno, etc., desde la óptica
legal refiere a diversas distinciones como las propiedades privadas urbanas y las públicas entre
otras, pero no se abordará en el presente trabajo ya que no son su objeto final de aplicación y
estudio.
Por otro lado éstos espacios abiertos como las calles y las plazas son los espacios de
identificación simbólica de distintos grupos sociales que habitan la ciudad. Es el escenario en el que
diariamente los individuos y colectivos se expresan en diferentes ámbitos, políticos, sociales,
económicos, culturales… “Se entiende al espacio público como el lugar de encuentro se caracteriza
por ser un ámbito abierto por y para el ejercicio de la vida en sociedad. Representa el lugar idóneo
para el desarrollo de actividades deportivas, recreativas, artístico-culturales, de esparcimiento, y en
general para el uso y disfrute de la comunidad las 24 horas del día”2 Así el espacio publico supone
el lugar por excelencia para la creación de una identidad colectiva social, para el desarrollo cultural
y político, para la construcción de ciudad.
Con lo anterior avanzamos a identificar particularmente tres lugares de análisis del espacio
público. En primer lugar que el espacio público se conforma por lugares que son de utilizados por
la sociedad, y por tanto son diseñados para estos usos, su configuración física responde entonces
responde a necesidades y funciones específicas. esto le da características, atributos y patrones al
espacio. En segundo lugar que el espacio público es una relación que implica reglas, convirtiéndose
de manera vinculante en un tema y no un lugar de estudio para explicar las diversas sociedades y
culturas a través del tiempo; es imposible pensar una ciudad sin espacios públicos, y pensar a los
anteriores es pensar en las reglas efectivas y vigentes para usarlo y convivir en el: la relación entre
lo que es propio del individuo y lo que pertenece a todos. Y en tercero que el espacio público se
define en tipos de ciudad específicos, por lo que el ordenamiento debe ser acotado a la función de la
tipificación urbana de la que se habla, para fines de nuestro posterior caso de estudio ampliaremos
las explicaciones a dos tipos de ciudad y su configuración: de la ciudad natural y la ciudad central.
2 SEDESOL , Documento diagnóstico de rescate de espacios públicos, [Archivo electrónico]
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Configuración del Espacio Público
Decimos entonces que el espacio público es diseñado con una serie de características.
Diremos en que su conjunto proyectan lo que se conoce como la imagen, el diseño es entonces la
elaboración de esta imagen; podemos estudiarla en sus formas macro, es decir en una ciudad en su
completitud, o en fragmentos o segmentos de la ciudad. Lo que debemos entender es que el diseño
de cualquiera de los dos tiene un patrón y podemos identificarlo en ambos. Kevin Lynch identifica
su libro La imagen de la ciudad, cinco elementos generales configurantes y determinantes:
1. Sendas: Son los conductos que se siguen normal, ocasional o potencialmente ,
conectores de los demás elementos. Representados por calles, avenidas, vías férreas, pasos
peatonales, etc.
2. Bordes: Son elementos “lineales” que provocan una ruptura o separación entre dos
fases. Para Lynch estos son representados muros, cercas, bordes de desarrollo, sin embargo hoy
también una senda puede ser considerada como un borde, ejemplo de ello son los distribuidores
viales, carreteras, o líneas de movilidad urbana (metro). Son rasgos organizadores.
3. Barrios: distritos o secciones de ciudad que mentalmente tienen “un carácter común”
que los identifica desde el interior, donde el reconocimiento de las sendas y bordes no es
preponderante.
4. Nodos: puntos estratégicos que generan una alta densidad de ocupación dinámica o
[Link] relaciona con las sendas pues se refiere a las convergencias de estas: cruces,
glorietas, rupturas de transporte etc. Al mismo tiempo también podemos encontrar nodos en
barrios a manera de plazas, parques o espacios que constituyen el foco o núcleo del barrio.
5. Mojones: Puntos de referencia a los que el habitante no entra, generalmente objetos
físicos de fácil reconocimiento individual y social: edificios, montes, letreros monumentos.
Algunos teóricos de lo urbano les llaman hitos, aunque con el hito se hace un particular énfasis
en su carácter identitario y por lo tanto para que se denomine hito no depende únicamente de
que el diseñador así lo desee o proyecte, sino de la construcción en el imaginario de la
población, por lo anterior se propone para el estudio y análisis de la ciudad y no de zonas o
regiones de la misma, por ejemplo el ¨Ángel” en Reforma.
Estos elementos pueden ser encontrados en intervenciones particulares del espacio público,
lo desarrollaremos en el caso particular de estudio.
Atributos del Espacio Público
Para leer, observar, comprender, diseñar o intervenir un espacio público se tienen algunos
referentes de lo que esperamos de él. Pues una plaza o un andador va a tener éxito o no en la medida
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que tenga algunos atributos básicos que las personas buscan al salir y hacer uso de ellos. Por
ejemplo, cuando elegimos una ruta para caminar hacia el trabajo preferimos calles de banquetas
amplias, con alumbrado público etc. por un sentido de seguridad y accesibilidad. Estos dos últimos
son lo que llamamos atributos: son características, propiedades y cualidades del espacio. Por
supuesto cada autor y diseñador le ha dado diferentes jerarquías a cada uno, desde lo teórico hasta el
diseño práctico en el que preponderan uno más que otro, inclusive omitiendo algunos o agregando
nuevos. Para fines prácticos y para poder acotar el análisis del caso de estudio nos limitaremos a
identificar los siguientes atributos:
1. Legibilidad : facilidad con la que pueden leerse, reconocerse y organizarse los
elementos físicos y pautas de manera coherente.
2. Accesibilidad y permeabilidad: responde a la facilidad de ingresar, transitar y salir del
espacio.
3. Seguridad: cualidad del espacio que hace que se use sin miedo a sufrir un accidente o
alguna contingencia.
4. Flexibilidad: La capacidad de usar un espacio para realizar más de una actividad. es
decir que funcione para una variedad de fines.
5. Escala: cualidad del espacio para que el usuario se sienta cómodo ante las diferentes
alturas de sus elementos y edificaciones contiguas.
En Un Lenguaje de Patrones, Cristopher Alexander y sus colegas hablan de patrones o
soluciones de diseño a los que responde la arquitectura para poder incluir, entre otros, los atributos
antes mencionados. explican que los espacios exitosos son los que siguen estas pautas, su trabajo es
criticado desde la arquitectura por los cambios en el hacer del arquitecto con respecto a las
corrientes del siglo XX, sin embargo hay una premisa profunda en su propuesta que retoma el
urbanismo moderno: cualquier diseño que ignore en fondo más no en forma a los patrones no puede
pretender una conexión con los seres humanos. Es decir independientemente de como logres
establecer o implementar los atributos a partir de los elementos del diseño o la configuración
misma, no puedes pretender que los usuarios del espacio público utilicen una calle que da un
sentimiento de inseguridad. Podríamos pensar entonces que conociendo los patrones y las prácticas
de la población, las intervenciones de un espacio público nos dan la posibilidad de definir las
acciones de los individuos; podemos ordenar a voluntad a la población.
La Ciudad Natural de Alexander
“Demasiados diseñadores parecen añorar hoy las características físicas y plásticas del
pasado en lugar de investigar los principios ordenadores abstractos que regían las ciudades antiguas
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y que nuestros conceptos urbanísticos modernos no han podido aún recuperar.”3 Para Alexander la
diferencia entre una ciudad natural y una artificial es su principio ordenador: las ciudades artificiales
tienen una forma de árbol y las naturales tienen características reticulares o semirreticulares. La
ciudad natural siempre está conectada entre si, es un sistema social articulado inclusive en sus
delimitaciones y diferencias. Es por ello que prácticamente toda ciudad que se ha desarrollado en
los cimientos de una ciudad antigua es en consecuencia una ciudad natural: la ciudad antigua se
construye a partir de sociedades previas a los procesos de industrialización y urbanización de los
siglo XVIII y XIX, y siempre responde a sus necesidades particulares, a su contexto, a sus usos y
costumbres. Crece naturalmente a partir de la imagen del colectivo social y no se crea en el interés o
la visión de particulares. Una ciudad artificial ya está pensada para distribuirse de manera
segmentada y fragmentada por actividades, usos de suelo, condiciones socio-económicas; es
presupuesta en el imaginario de quienes la construyen, funciona de una forma específica e inflexible
inclusive antes de existir.
Por ello Alexander concluye que independientemente de que una sea ciudad artificial de la
que hablemos, ésta siempre tratará de transitar hacia la natural en la medida de lo posible, pues no
puede permanecer con esta forma de árbol: donde las hojas son independientes unas de otras y se
conectan únicamente por una senda , siempre se busca la interconexión de los conjuntos en el
sistema y la variedad y diversificaciones del espacio.
Podemos decir que la mayor parte de la Ciudad de México es una ciudad natural. Por
ejemplo el Pedregal de San Ángel diseñada por el Luis Barragán esta pensada y se origina como
parte de una ciudad artificial, sin embargo lucha de alguna manera en el transcurso del tiempo por
transitar hacia la natural.
La Ciudad Central
Acercándonos cada vez más al caso de Ciudad de México, nos interesáremos en explicar
los que es la ciudad central pues el posterior caso de estudio se encuentra el ella.
En el Las Reglas del Desorden, Emilio Duhau y Ángela Giglia identifican ciudades dentro
de la ciudad. ¿Por qué? Hoy el estudio de una ciudad está acotado por la complejidad de la misma,
no es lo mismo estudiar una ciudad relativamente pequeña a una metrópoli. Asumamos que por sus
características la Ciudad de México es una metrópoli, está esta conformada de acuerdo a los autores
por otras ciudades al interior de ella: la ciudad central, la de los fraccionamientos residenciales, la
de los conjuntos habitacionales, la ciudad autoconstruida, los pueblos en la metrópoli y el espacio
insular o las nuevas formas de hábitat.
3 Alexander, Christopher , “La ciudad no es un árbol”, 2008, Cuadernos de Arquitectura y Nuevo Urbanismo p.18.
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También llamado el espacio disputado, la ciudad central se caracteriza por una
multiplicidad de actividades y una localización estratégica. En ella el uso de suelos es variado, y el
uso habitacional coexiste con diversas funciones, ejemplos de ello son Coyoacán, el Centro
Histórico, Polanco, Ciudad Satélite. Goza de la mejor ubicación, servicios completos y
diversificados, vialidades de conexión con el resto de la metrópoli, a demás el urbanismo que
presenta esta basado en la institucionalización y valorización del espacio público. Esto hace que
sean espacios valorados positivamente por los habitantes y por lo tanto con un alto grado de
sociabilidad urbana: en ellos “se hace posible al mismo tiempo el uso por parte del citadinos
anónimo y la apropiación e identificación por parte de la población residente”4
La violencia en que habitamos
Cuando pensamos la violencia y sus formas de expresión nos plantea Cretiezz5 tres formas
de leerla, siendo la tercera la que nos interesa, pues no es únicamente desde una expresión directa,
va más allá de la convencionalidad de la tipología física o directa, sino que se expresa como un
medio que afirma una identidad colectiva o de negar esta misma identidad. Y es que como
colectividad habitamos a partir de la disciplina que nos ordena y nos controla, una disciplina que no
duele pero que opera en el transcurso de la cotidianidad de manera intangible. La configuración de
la ciudad y sus espacios públicos es en si una forma de ordenar desde los elementos físicos del
espacio al desarrollo y habitar de los individuos de una sociedad. Así la violencia convive con el
cotidiano uso de la ciudad, disciplinando a la sociedad y al individuo mediante las prácticas y uso
del espacio público: en que momento cruzar una calle, como usar una plaza, como habitar en el
transporte público, leer la señalética y hacerle o no caso de ella.
Orden, violencia y habitar
Hemos hasta el momento entendido que la ciudad es el espacio delimitado en el que
coexisten diversas dinámicas sociales, un espacio en donde nos encontramos y “decidimos” habitar
en conjunto los seres humanos. Esta decisión desde la perspectiva de Sofsky será entonces parte del
acuerdo que hicimos de renunciar a la libertad completa para sentirnos seguros; la ciudad es la
manifestación simbólica del acuerdo de protección mutua, la ciudad nace para protegernos del
estado de anomia, del temor a perder nuestra integridad, es la representación física del orden y al
4 Duahu, Emilio, Ángela Giglia, Las Reglas del Desorden: habitar la metropoli, p.240
5 Cretiezz, Las formas de la violencia, p. 20
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mismo tiempo el mecanismo violento ordenador de la sociedad y sus cuerpos, pues es la experiencia
del cuerpo la que usa el espacio público de manera directa.
Habitar la ciudad es un acto, construir ciudad es un acto, diseñar ciudad es un acto, y como
plantea el mismo Sofsky “Todo acto es un acto de violencia.”6 . Y no sólo eso, estos actos son ya
prácticas, prácticas de orden en donde el autor plantea que podemos movernos libremente por el
espacio público si cumplimos lo ordenado, sin embargo parecería en este punto ir un poco más lejos
y reconocer que movernos libremente en el espacio público implica una serie de normas que a su
vez ordenan de forma mucho más sutil y continua, dando como resultado que la ciudadanía se
conforme de cuerpos dóciles. “[…]el soldado se ha convertido en algo que se fabrica; de una pasta
informe, de un cuerpo inepto, se ha hecho la máquina que se necesitaba; se han corregido poco a
poco las posturas; lentamente, una coacción calculada recorre cada parte de su cuerpo, lo domina,
pliega el conjunto, lo vuelve perpetuamente disponible, y se prolonga, en silencio, en el
automatismo de los hábitos[…]”7¿Si en lugar de “soldado” escribimos ciudadano o urbanista o
arquitecto, qué somos?
Espacio Público = Espacio de adhesión
El uso del espacio público es una forma de ingresar a la violencia. Retomando los
planteamientos de Cretiezz, tenemos la idea de que la violencia responde a una condición o
determinación exterior al individuo, fuera de su control o voluntad, y se encuentra vinculada a una
necesidad o búsqueda de lucro o placer. ¿Podemos vivir en el mundo moderno sólo desde el espacio
privado? probablemente no, podríamos reducir el uso del espacio público como una decisión de no
adherirnos a su naturaleza violenta, pero esto implicaría justamente una restricción en nuestro
potencial económico - social, en las experiencias privilegiadas que ofrece vivir en una ciudad o en
un centro urbano en comparación con el medio rural; sin embargo la mayoría no decidimos nacer en
una ciudad y usar sus espacios, sino que fue el resultado de un contexto, de otras variables.
Ahora el espacio público y la ciudad en si misma es un determinismo sociocultural, que
legitima las prácticas y actos de violencia que en ella se expresan. Cretiezz lo ejemplifica en
principio desde la geografía misma, en el caso de la Ciudad de México de manera particular
podríamos comenzar en el acto mismo de desecar un lago, en la transformación antropogénica del
Valle en el que se encuentra. Lo anterior por supuesto presupone prácticas de violencia que se
legitimarán en la ciudad, no es de asombrarnos como nuestros sistemas hidráulicos dependen de
otras cuencas y no reparamos en la importancia de esos recursos para otras localidades,
6 Sofsky, Wolfgang, Tratado sobre la Violencia, p. 7
7 Foucault, Michel, Vigilar y Castigar, p 157.
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simplemente habrá que ver el desperdicio y gasto que supone uno de los espacios que legítima el
uso inadecuado y exótico del agua el Monumento a la Revolución y sus fuentes son la epítome de la
práctica, y su uso recreativo, para protestar, para congregarse lo legítima de manera cotidiana y
sutil, un nodo e hito de la ciudad que representa la violencia de la ciudad y sus habitantes.
También nos habla de la canibalización del espacio público cuando las condiciones de
violencia se convierten parte de la cultura del lugar y del espacio físico, sus ejemplos se refieren a
zonas de guerra o conflicto, pero habremos de insistir en ver un poco más allá de las prácticas donde
es extremadamente obvia la violencia, si cada acto implica necesariamente violencia podemos
llamar al ambulantaje una expresión que por supuesto engulle al espacio público, lo satura, lo priva
inclusive del fin y propósito original de su diseño, pero al que nos adherimos, del que formamos
parte y damos peso y legitimidad los individuos. Éste crea sus propias sendas, sus propios nodos y
bordes, a los que obedecemos cuando transitamos por Tepito hoy en día o por el disputado espacio
de la ciudad central el Centro Histórico.
El orden detrás del desorden : Centro Histórico de la
Ciudad de México
“ En cada instante hay más de lo que la vista puede ver, más delo que el oído puede oír, un escenario…”
Kevin Lynch, La imagen de la Ciudad.
Existe una percepción generalizada de que la metrópoli de la Ciudad de México no existe
una unidad, un orden coherente en su conjunto, sobre todo desde una visión postmoderna del
urbanismo: es tal la variedad existente de experiencias y espacios urbanos que parecería que hay
una extrema fragmentación en la misma ciudad. Inclusive desde el análisis al tener que desagregarla
para su estudio podríamos pensar que no hay referencias homogéneas en la ciudad; sin embargo hay
que pensar en 2 aspectos homogeneizados que cualquier tipo de ciudad y de cualquiera de sus
espacios públicos, primero el lenguaje de patrones como constante necesaria que se expresa en
diferentes formas de sus elementos y segundo el intrínseco objeto y fin de su existencia: el orden. A
partir de ellas es posible crear un lenguaje interpretativo del espacio público como elemento físico y
como relación, inclusive no sólo una forma de interpretación, sino una posición para la elaboración
de iniciativas y proyectos de intervención urbana en los mismos.
Desde esta perspectiva la Ciudad de México en su gran mezcla de ciudades no es un caos
carente de sentido, sino todo lo contrario una unidad que responde sistemáticamente a normas, a
reglas vigentes, sociales y culturales. Vemos un vínculo entre el orden y el desorden, una relación
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simbiótica que finalmente nos proporciona de las experiencias disciplinarias del cuerpo, vayamos
aún más lejos y propongamos que, si este aparente caos en el que se desenvuelve nuestra vida
cotidiana es el medio perfecto para establecer las prácticas directrices del comportamiento de un
individuo en la sociedad, la ciudad es la institución por excelencia de disciplina y orden, el espacio
donde se restringe la libertad pura, y en sus elementos y conceptualizaciones encontramos los
mecanismos por los cuales nos convertimos en cuerpos dóciles: el espacio público nos hace dóciles
desde lo físico-territorial.
Tres Intervenciones puntuales
Las intervenciones que se proponen corresponden al Centro Histórico de la Ciudad de
México en el periodo de 2009 a 2012 por parte del Gobierno la Ciudad y la Autoridad del Espacio
Público y se presentaron como compendio en el libro Espacio Público Ciudad de México
2009-2012. No sólo por que el material está debidamente sistematizado y registrado, sino por la
importancia en afluencia que representa el Centro Histórico, de acuerdo con datos del Programa
Universitario de Estudios para la Ciudad para el 2010 el flujo de entrada al centro era de 2 mdp al
día en promedio.
Desde el principio tengamos en cuenta que en particular el Centro Histórico es ciudad
natural y ciudad central, pensemos en lo que significa un espacio tan peleado por todos los actores
del habitar, con ello el diagnóstico y planeación de las intervenciones en esta época tenían objetivos
y visiones aparentemente claras: “[…] aspiración firme de activar la ciudad, no sólo para responder
hoy, sino para orientar el desarrollo hacia un novedoso modelo urbano y construir hacia un futuro
cercano, ya que las estructuras sociales evolucionan, las sociedades cambian, y para ellas debemos
proyectar.”8 en palabras de Felipe Leal, Secretario de Desarrollo Urbano y Vivienda de la CDMX
en 2012, las intervenciones que se dispusieron tienen como objetivo adelantarse a los cambios que
históricamente se producen, es decir el espacio público debe responder a su “buen uso” por parte de
la ciudadanía, colectivo que cambia y por lo tanto se deben proveer esos cambios para responder
con un nuevo modelo urbano… ¿Pero el modelo urbano es nuevo? no, simplemente las formas se
perfeccionan y se adecuan a nuevos propósitos y contextos, sin embargo los patrones se mantienen.
Por ejemplo los semáforos con temporizador, la instrucción de orden en esencia es la misma,
simplemente ahora puntualizan gráficamente el tiempo en que se debe hacer y la forma en la que se
debe hacer: caminando, no corriendo en 45 segundos.
A. 2010 Corredor Peatonal Madero
B. 2011 Avenida Juárez
C. 2012 Alameda Central y Línea 4 de Metrobús
8Autoridad del Espacio Público /Gobierno del Distrito Federal, Espacio Público Ciudad de México 2009-2012, p 13.
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Bibliografía
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de México 2009-2012, 1a Edición, Autoridad del Espacio Público, México, 2012.
2. Alexander, Christopher, A City is not a Tree, Architectural Forum, 1965, vol. 122, no.
1, pp. 58-61 y no. 2, pp. 58-62
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trad. Gonzalez Beramendi, Gustavo Gili, Barcelona, 1980.
4. Chueca Goitia, F, Breve historia del urbanismo, Alianza Editorial, Madrid,1968.
5. Crettiez, Xavier, Las formas de la violencia, Waldhunter Editores, Buenos Aires, 2009.
6. Duahu, Emilio, Ángela Giglia, Las Reglas del Desorden: habitar la metrópoli, Siglo
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7. Foucault, Michel, Vigilar y castigar: nacimiento de la prisión, 2a edición, Siglo XXI,
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9. Lynch, Kevin, La Imagen de la Ciudad, trad. Enrique Luis Revol, Gustavo Gili,
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10. Ortega y Gasset, Obras Completas II, .
11. Ramírez Kuri, Patricia, La reinvención del espacio público en la ciudad fragmentada,
1a edición, UNAM, Instituto de Investigaciones Sociales :Programa de Maestría y Doctorado
en Urbanismo, México, 2016.
12. SEDESOL, Documento diagnóstico de rescate de espacios públicos, [Archivo
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13. Sofsky, Wolfgang, Tratado sobre la violencia, Abada Editores, Madrid, 2006.
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