MANCOMUNIDAD DE LA SUBBÉTICA
INUNDACIONES
Una inundación es un anegamiento temporal de terrenos que no están normalmente cubiertos
de agua ocasionado por desbordamiento de ríos, torrentes de montaña y demás corrientes de
agua continuas o intermitentes, así como las inundaciones causadas por el mar en las zonas
costeras y las producidas por la acción conjunta de ríos y mar en las zonas de transición (Real
Decreto 903/2010, de 9 de julio, de evaluación y gestión de riesgos de inundación).
Las inundaciones son uno de los riesgos naturales con mayor recurrencia en nuestro territorio.
Producen cuantiosos daños y suponen para los servicios de emergencia un elevado número de
intervenciones, en ocasiones obligando a constituir estructuras de organización con una gran
cantidad de recursos movilizados.
TIPOLOGÍA DE LAS INUNDACIONES
LLUVIAS “IN SITU”
Las inundaciones locales producidas por lluvias torrenciales conocidas como “lluvias in situ”,
pueden afectar a cualquier punto del territorio, destacando por su gravedad las producidas en
entornos urbanos.
Éstas producen importantes daños y problemas, tales como cortes de carreteras e
inundaciones de bajos y garajes. Se trata de emergencias de corta duración, pero de gran
intensidad de demanda de servicios de emergencia, aunque dependiendo de la morfología del
terreno el problema puede alargarse durante horas o incluso días, cuando se trata de zonas
topográficamente deprimidas o con obstáculos para el desagüe.
VALLE FLUVIAL
Un valle fluvial se caracteriza por tener una sección transversal cóncava (en “v” o en “u”),
situándose el río en la parte inferior de la sección. Para un determinado evento de crecida la
capacidad del cauce puede ser insuficiente localmente, por lo que el nivel de la lámina de agua
se eleva ocupando parcialmente el valle, retornando al cauce aguas abajo en cuanto su
capacidad de desagüe aumenta.
Cuando el caudal que circula por el río disminuye, las aguas vuelven a su cauce normal. Se
trata por tanto de una inundación paralela al cauce del río. En función del tamaño del río, la
inundación puede ser de unas pocas horas hasta algún día de duración, con una zona inundada
que siempre estará limitada en superficie.
CONO ALUVIAL
Cuando los torrentes salen de la montaña y llegan al valle del río principal o a la llanura
costera, sufren una disminución brusca de su pendiente, con lo que su capacidad de arrastre
de sedimentos también disminuye.
En el pie de la montaña se forma un abanico convexo de sedimentos, denominado cono
aluvial. En el cono aluvial la capacidad del cauce disminuye porque el torrente no es capaz de
excavar un cauce suficiente. El cauce en el cono se encuentra por encima del terreno
circundante, de tal forma que durante una crecida la inundación afecta a todo el cono y el
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agua desbordada no puede volver al cauce, por lo que ha de buscar vías de desagüe tales como
cauces abandonados o zonas más deprimidas. El cauce en el cono aluvial es muy inestable,
pudiéndose formar un nuevo cauce en cualquier punto, aprovechando antiguos cauces ahora
abandonados, u otras direcciones preferentes de flujo. Sobre el propio cono la duración de la
inundación siempre será corta.
DESAPARICIONES DE CAUCE
Las desapariciones de cauce son especialmente peligrosas, porque al no existir un cauce
definido y, además, circular el agua muy raramente, el hombre tiende a ocupar terrenos de
muy alto riesgo con elementos vulnerables sin tener conciencia del peligro existente.
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PELIGROSIDAD: ZONAS INUNDABLES
El Real Decreto 903/2010, de 9 de julio, de evaluación y gestión de riesgos de inundación, en
su artículo 3 define la peligrosidad por inundación como la probabilidad de ocurrencia de una
inundación, dentro de un período de tiempo determinado y en un área dada.
Ésta se clasifica en función de su frecuencia en términos probabilísticos, denominados
periodos de retorno y de la magnitud que, en el caso de las inundaciones, se determina en
función de la altura de la lámina de agua, es decir, el calado:
• Calados bajos, cuando el nivel de agua esperado general en la zona de inundación es inferior
a 80 centímetros. En general las pérdidas económicas que se pueden producir son limitadas y
las medidas a adoptar para disminuirlas serán sencillas.
• Calados altos, cuando el nivel es superior a los 80 centímetros. En este caso los daños
comienzan a ser muy importantes.
Como resultado tenemos 6 niveles de zonas de peligrosidad, por combinación de los factores
de magnitud y frecuencia:
• Peligrosidad 1. Frecuencia alta (25 años) y calado Alto (>0,8 m).
• Peligrosidad 2. Frecuencia media (100 años) y calado alto (>0,8 m).
• Peligrosidad 3. Frecuencia alta (25 años) y calado bajo (<0,8 m).
• Peligrosidad 4. Frecuencia media (100 años) y calado bajo (<0,8 m).
• Peligrosidad 5. Frecuencia baja (500 años) y calado alto (>0,8 m).
• Peligrosidad 6. Frecuencia baja (500 años) y calado bajo (<0,8 m).
DETERMINACIÓN DEL RIESGO DE LOS PLANES DE EMERGENCIA DE PRESAS/BALSAS
El análisis de los riesgos de las presas/balsas viene establecido en los Planes de Emergencia de
Presa/Balsa (PEP). En ellos se debe establecer sobre cartografía la zona inundable, el tiempo
de llegada de la onda de avenida y los elementos vulnerables, que se verán afectados en caso
de rotura o avería grave. Además, se presentan unas tablas de afecciones donde se detalla el
tipo de afección, su ubicación, el tiempo esperado de llegada de la onda de avenida y la altura
del agua esperada en la misma.
Se determinan las zonas potencialmente inundables bajo una serie de hipótesis de rotura, que
por norma general suelen ser:
• H1: Escenario de rotura sin avenida.
• H2: Escenario de rotura en situación de avenida extrema.
• H3: Escenario de rotura encadenada en situación de avenida extrema.
• A1: Escenario de rotura de las compuertas del aliviadero.
La hipótesis H3, situación en la que hay más de un embalse implicado en el recorrido de un
mismo río, es la que provoca mayores calados y superficie afectada seguida de H2. Estos
calados son inferiores en la hipótesis H1 y aún menores en la A1.
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Para poder determinar el tipo de accidente esperado y los umbrales para declarar las
situaciones de emergencia (llamadas “Escenarios” en los PEP), se analizan las distintas causas
que pueden producir problemas. En general, pueden indicarse sucesos desencadenantes
agrupados en las siguientes categorías:
• Avenidas.
• Sismos.
• Consecuencia de las inspecciones.
• Consecuencia de la auscultación.
• Consecuencias de precipitaciones extremas.
• Deslizamientos masivos en el embalse, rotura o avenida grave de presas situadas aguas
arriba, actos de sabotaje y vandalismo.
CALIFICACIÓN DEL RIESGO DE NEVADAS
Considerando que el parámetro principal para la materialización de la nevada es la altitud, se
ha realizado una baremación del riesgo en función de la misma. En este sentido se considera
que tendrán:
• Riesgo alto: los municipios que, bien el casco de la población o las carreteras que discurren
por su término municipal, presentan cotas altimétricas superiores a los 800 m. Quedan fuera
aquellos municipios que sólo tienen uno o dos puntos altimétricos por encima de 800 m en
una carretera que no se dirige a núcleo o entidad de población de ese municipio.
• Riesgo medio: los municipios que, bien el casco de la población o las carreteras que
discurren por su término municipal, presentan cotas altimétricas comprendidas entre 400 y
800 m. Municipios que, sin alcanzar los 400 m de altitud, están rodeados por municipios con
carreteras por encima de esa cota.
Quedan fuera aquellos municipios que sólo tienen uno o dos puntos altimétricos por encima
de 400 m en una carretera que no se dirige a núcleo o entidad de población de ese municipio.
• Riesgo bajo: los municipios que, bien el casco de la población o las carreteras que discurren
por su término municipal, presentan cotas altimétricas inferiores a los 400 m.