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Comprendiendo las emociones humanas

Las emociones son respuestas complejas del organismo a los estímulos, y tienen componentes fisiológicos, conductuales y cognitivos. Es importante aprender a regular las emociones para manejarlas de forma adecuada.

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Las emociones son respuestas complejas del organismo a los estímulos, y tienen componentes fisiológicos, conductuales y cognitivos. Es importante aprender a regular las emociones para manejarlas de forma adecuada.

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¿Qué es una emoción?

El neurofisiólogo Damasio (1999) define a las emociones como complejas agrupaciones químicas y
neurales que conforman un patrón completo y desempeñan un papel regulador orientado a la adaptación
del organismo.
En términos generales podemos decir que las emociones son un tipo específico de sentimiento o un
conjunto de ellos que se activa como respuesta a un acontecimiento particular. Por ejemplo: Cuando la
profesora revisa nuestro trabajo y nos ponemos “alegres” por los buenos comentarios que hace con
respecto al mismo, o cuando nos sudan las manos y nos ponemos “nerviosos” y sentimos “temor” porque
vemos que se acerca a nosotros un compañero con quien tenemos problemas.
Es muy importante recordar que las emociones son expresiones corporales que no pueden ser separadas
de los contextos socio-culturales en los que nos encontramos, por ejemplo en nuestra cultura se permite
más o se ve más natural que una chica llore cuando se siente triste y que un chico exprese su agresión de
manera física.

¿Cuáles son los componentes de las emociones?


Después de muchos estudios e investigaciones, los “detectives de las emociones” han descubierto que
éstas tienen tres componentes básicos; estos son:
- El componente neurofisiológico: Se manifiesta en respuestas fisiológicas como taquicardia, sudoración,
vasoconstricción, hipertensión, rubor, sequedad de la boca, cambios en la respiración entre otros. (Cuando
estas con la chica o chico que te gusta te late el corazón más rápido y tus manos se humedecen pues te
sientes “enamorado” y “feliz”)
- El componente conductual: Tiene que ver con el lenguaje corporal: gestos, posturas y tono de voz. (Te
das cuenta, por su expresión facial, si tu papá está “enojado” o “contento” cuando llega a casa después de
trabajar)
- El componente cognitivo: Esta relacionado con todo aquello que pensamos y con nuestras experiencias
y vivencias previas, nos permite darle un nombre o etiquetar aquello que experimentamos. (El perro que
corre ferozmente hacia mí me provoca “miedo” pues ya en alguna otra ocasión un perro me mordió)

¿Son iguales todas las emociones?

No todas las emociones son iguales, algunos autores como Redorta (2006) y Bisquerra (2000) clasifican a
las emociones en:
Emociones negativas: Estas son el resultado de una evaluación desfavorable en relación a nuestro
bienestar. Las experimentamos como algo desagradable y requieren de mucha energía para afrontar esa
situación y cambiarla. Un ejemplo es la culpa, emoción negativa que experimentamos cuando sucede algo
desagradable, podría ser cuando decimos mentiras a nuestros padres o cuando no hacemos algo que nos
piden, posiblemente eso nos haga sentir culpables.
Emociones positivas: Al contrario de las emociones negativas, en estas hacemos una evaluación favorable
respecto a nuestro bienestar razón por la que resultan agradables. Experimentar este tipo de emociones
como el amor, la alegría, la felicidad, la satisfacción, es un aspecto central en la naturaleza humana pues
contribuye a mejorar la calidad de vida. Un ejemplo claro de este tipo de emociones es el humor. El
humor es útil para hacernos reír, sentirnos bien y cómodos en algunas situaciones como cuando alguien
cuenta una anécdota graciosa o un chiste, o cuando a alguien le pasa algo divertido.
Las emociones positivas o negativas y los sentimientos que de ellas se siguen, están directamente
implicados en nuestras experiencias sociales. Es muy importante saber que las emociones negativas como
las positivas bien manejadas pueden ayudarnos a tener un mejor desarrollo y un bienestar personal.

¿Cuál es la utilidad de las emociones?

Fernández Berrocal ha encontrado pistas que le indican que los sentimientos son un sistema de alarma
que nos informan sobre cómo nos encontramos, y que es lo que pasa a nuestro alrededor; gracias a ellos
sabemos si algo va bien o no y por lo tanto esto nos permitirá realizar ciertos cambios para mejorar
nuestras vidas. Por ejemplo: Podemos sentirnos “tristes” pues tenemos la sensación que nuestra mejor
amiga ya no nos habla como antes; esta situación nos hace sentir “incomodidad” y ha afectado incluso
nuestro desempeño en clase. Detectar esto y poder manejarlo adecuadamente: ir a hablar con nuestra
amiga, puede ayudarnos a generar cambios en nuestras vidas al mejorar las formas de comunicación y
poder entender lo que pasa conmigo y con ella.
Maturana explica que las emociones contribuyen eficazmente para la sobrevivencia humana, están
dirigidas a evitar peligros, ayudan al organismo a sacar partido de una oportunidad o indirectamente a
facilitar las relaciones sociales. El “miedo” nos pone en alerta de situaciones que pueden ser amenazantes
y peligrosas: al pasar en la noche por un callejón obscuro puedes sentir “temor” al caminar por ahí y esto
nos orilla a evadirlo o buscar compañía para cruzar, de esta manera podemos evitar una situación de
peligro para nosotros como un robo o una agresión.
También se sabe que las emociones tienen mucha importancia en la atención, la resolución de problemas,
en el procesamiento de la información y en las habilidades sociales.
Los sentimientos y las emociones son fundamentales en las relaciones sociales y en la toma de decisiones
que requiere la vida social, es decir, en el razonamiento.

¿Qué es la regulación emocional?

Las emociones influyen en la vida de las personas y dirigen sus acciones en todo momento, el que se
siente contento tendrá más energía para realizar cualquier actividad, el que experimenta la ira incontenible
buscara en todo momento con quien desquitarse y el que este triste encontrara siempre un rincón donde
llorar…
Los investigadores como (Cicceti, Ganaban y Barnett, 1991; Eisenberg, Fabes, Nyman, Bernzweig y
Pinuelas, 1994; Eisenberg, 1997; Kopp, 1989) piensan que la regulación emocional es una capacidad que
aprendemos a desarrollar y perfeccionar con base en un entrenamiento específico y que sirve para evitar
respuestas emocionales descontroladas en situaciones de ira, provocación o miedo. Está relacionada con
la capacidad de percibir, sentir y vivenciar nuestro estado afectivo para usarlo en nuestro beneficio y
crecimiento personal.
Con este entrenamiento se puede aprender a reconocer los propios sentimientos, las necesidades, deseos,
motivaciones, a las personas, situaciones y pensamientos que nos causan determinadas emociones y por
lo tanto las consecuencias y reacciones que nos provocan y como nos afectan.
Mayer y Salovey han trabajado mucho para desarrollar un modelo que sirve de ayuda para aprender a
desarrollar esta habilidad o capacidad. Algunos tips para iniciarse en este entrenamiento emocional
serían:
1. Reconocer de forma consciente nuestras emociones e identificar qué sentimos y ser capaces de darle
una etiqueta verbal. A esto le llaman percepción y expresión emocional.
2. Intentar generar sentimientos que faciliten el pensamiento, esto es la facilitación emocional.
3. Integrar lo que sentimos dentro de nuestro pensamiento y aprender a identificar la complejidad de los
cambios emocionales; es decir, comprender nuestras emociones.
4. Por último dirigir y manejar las emociones tanto positivas como negativas de forma eficaz. Esto sería:
la regulación emocional.

¿Qué relación tienen las emociones con eso llamado resiliencia?

Como bien sabes, la vida no siempre es color de rosa ni las cosas son siempre lo que quisiéramos que
fueran. Existen muchos obstáculos y eventos adversos que se anteponen a nuestras metas y proyectos
personales y en muchas ocasiones resultan ser más fuertes y poderosos que nosotros, como la muerte de
un ser querido, inundaciones, guerras, eventos traumáticos o accidentes.
Si aprendemos a superar estas adversidades y ser capaces de un desarrollo exitoso a pesar de que todo,
aparentemente estaba en nuestra contra, se dice que somos personas resilientes; es decir hemos logrado
adaptarnos de manera positiva a las dificultades que se nos presentaron. Para lograr esta adaptación es
necesario conocer los recursos con los que contamos y sobretodo, conocer nuestras emociones, pasiones,
deseos, sensaciones, sentimientos y afectos; pues recordemos que éstos son la base de nuestro
comportamiento. Un investigador llamado Morelato (2005), señala que es muy importante considerar la
relación que existe entre los factores externos (contexto familiar y social) como internos (aspectos
biológicos y psicológicos) del individuo para entender el papel que juegan las emociones en el proceso
resiliente.
Como se mencionó anteriormente, las emociones positivas como la esperanza y el optimismo, el amor y
la felicidad son herramientas útiles que favorece procesos resilientes, esto significa que ayudan al
individuo a recuperarse de eventos estresantes y resumir con éxito su actividad cotidiana a pesar de los
infortunios que le rodean. Las emociones positivas tienen un efecto reparador en nosotros, nos permiten
contrarrestar los efectos causados por una situación que ha generado emociones negativas. Por ejemplo:
La muerte de un ser querido hace que experimente varias emociones: miedo, soledad, tristeza, enojo,
desamparo, ira; sin embargo si se aprende a reconocer estas emociones y a afrontarlas de diferente
manera: como una oportunidad para estar cerca de la familia, para valerme por mí mismo, para salir
adelante en situaciones difíciles, para resolver problemas con los recursos que tengo a la mano; esto
propiciará que comience a experimentar otro tipo de emociones y contribuirá a mi desarrollo personal.

¿Por qué es importante el manejo de las emociones en la adolescencia?

La adolescencia es un período de rápido desarrollo en el que vas a adquirir nuevas capacidades y se


encuentran ante muchas situaciones nuevas. Este período presenta oportunidades para progresar, pero
también riesgos para tu salud y el bienestar. Mientras aprendes a enfrentar los desafíos del segundo
decenio de la vida, una pequeña ayuda puede hacer mucho para canalizar tus energías en direcciones
positivas y productivas. Uno de los compromisos más importantes que puede hacer un país a favor de su
progreso y estabilidad futuros en los aspectos económicos, sociales y políticos es ocuparse de las
necesidades de salud, educación y desarrollo de adolescentes como tú.
Estudios epidemiológicos indican que aproximadamente entre un 15% y un 20% de los adolescentes en la
población en general, sufren serios problemas emocionales y/o conductuales (Granefski, Kraaij y Van
Etten, 2005). Además, la investigación a probado algunas diferencias de género en los problemas
psicológicos manifestados por los adolescentes: los hombres se ha encontrado que son más propensos a
desarrollar problemas de conducta y a expresarlos consumiendo drogas y abusando del alcohol, mientras
que las mujeres son más propensas a desarrollar problemas emocionales como mal humor, ansiedad,
depresión e ideación suicida (Granefski, Kraaij y van Etten, 2005).
En las últimas dos décadas varios investigadores (Cicceti, Ganaban y Barnett, 1991; Eisenberg, Fabes,
Nyman, Bernzweig y Pinuelas, 1994; Eisenberg, 1997; Kopp, 1989) han considerado la Regulación
emocional una de las tareas más importantes del desarrollo, pues predice ajuste a largo plazo (Buckley,
Storino y Saarni, 2003) ya que facilita la confirmación de relaciones (Dodge y Garber, 1991; Saarni,
1999). La expresión emocional puede afectar el establecimiento y mantenimiento de relaciones
interpersonales y, a la vez, el ambiente social puede influir en la decisión de regular o desplegar las
emociones (Campos y Barrett, 1984).
Así pues, la habilidad para modular tus emociones es pertinente y central en la interacción dado que
contribuye a la función comunicativa recogiendo información acerca de los pensamientos e intenciones de
las personas y coordinando los encuentros sociales (Campos y Barret; Lópes y Salovey, Cote y Beers,
2005).
Algunos estudios revelan que el adolescente, al no contar con las habilidades necesarias para integrarse a
su medio, puede compensar las emociones que éste provoca mediante acciones que atenten contra tu
salud.

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