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Modos de Producción

El documento describe diversos modos de producción como el capitalista, comunista, autogestionario y feudal. Explica las relaciones de producción, finalidades y contribuciones de cada uno.
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El documento describe diversos modos de producción como el capitalista, comunista, autogestionario y feudal. Explica las relaciones de producción, finalidades y contribuciones de cada uno.
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REPUBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

MINISTERIO DEL PODER POPULAR PARA LA EDUCACION


UNIVERSITARIA
UNIVERSIDAD POLITECNICA TERRITORIAL DE LOS VALLES DEL
TUY (UPTVT)
SEDE: INDEPENDENCIA – TRAYECTO 1-1 (INTENSIVO).
CONTADURIA PUBLICA.
UNIDAD CURRICULAR: FUNDAMENTOS DE LA ADMINISTRACION.

MODOS DE PRODUCCION.

Autor. -

Jesús Rodríguez

C.I V.- 16.091.759

Santa Teresa, mayo 2024.


MODOS DE PRODUCCION.

El modo de producción es la forma en la que se organiza la


actividad económica de un territorio determinado. En otras palabras, la
forma en la que se organiza una economía para producir bienes y
servicios, así como para organizar su distribución. En otras palabras, hace
referencia a las distintas formas en las que puede organizarse la actividad
económica dentro de una sociedad determinada. En este sentido,
encontrando el escenario óptimo para satisfacer las necesidades
ilimitadas de los agentes socioeconómicos.
En este mismo orden de ideas, es importante destacar las
relaciones de producción, las cuales son la relación entre quienes poseen
los medios de producción y los que no. Por ejemplo, en el marco de una
sociedad capitalista, quienes tienen los medios de producción son los
capitalistas, como grandes presidentes de compañías o los dueños de las
fábricas, mientras que quienes no los poseen son el proletariado.
Las relaciones de producción determinan las relaciones sociales y
se definen en clases sociales. Estas interacciones suelen encontrarse
establecidas de forma legal, avaladas por la ideología de quien ostente
los medios de producción.
Ahora bien, existen diversos tipos de modos de producción, tales
como:
1. El modo de producción capitalista industrial
Es el que analizó Marx (en especial en El Capital), análisis que ha sido
objeto de trabajos ulteriores e inspirado ampliamente en las luchas
sociales (del movimiento obrero) del último cuarto del siglo XIX, y al
menos en los tres primeros cuartos del siglo XX.

Finalidades: Lo que confiere sentido a la relación entre el burgués y el


proletario es el hecho de que ambos creen en el Progreso, definido como
la capacidad de mejorar las condiciones de vida de las colectividades
humanas mediante el dominio de la naturaleza, gracias al trabajo, a la
cienciay a la tecnología. Esta creencia constituye el principio central del
modelo cultural de la primera modernidad, el "modelo cultural progresista".
Por supuesto, si bien es cierto que esta creencia es compartida por
ambas clases, sin embargo, es interpretada de manera diferente y
opuesta por la ideología burguesa (que cree más bien en el progreso
técnico) y por la ideología proletaria (que cree más bien en el progreso
social).

Contribuciones: El elemento coactivo que obliga al proletario a producir


un excedente es el régimen del salariado: esto es, la transformación de
la fuerza de trabajo en mercancía vendida por el trabajador y comprada
por el burgués en el mercado de trabajo. Al no disponer más que de su
fuerza de trabajo, el trabajador es obligado a venderla si quiere sobrevivir.
Como decía Marx, se convierte en "trabajador libre", esto es, deja de ser
un siervo amarrado a la gleba (de la que ha sido liberado). Pero, al estar
desprovisto de todo medio de producción, sólo puede sobrevivir
trabajando para otro. De este modo su fuerza de trabajo se convierte en
una mercancía, cuyo precio (el salario) es fijado por el mercado según la
ley de la oferta y la demanda. En tales condiciones, dice Marx, este precio
es igual a "la suma de los valores de cambio de los bienes considerados
como socialmente necesarios para su reproducción". Para decirlo más
claramente, el obrero ganará justo lo necesario para alimentarse y
vestirse, para alimentar y vestir a su familia y para descansar algunas
horas, ¡y luego volver al trabajo al siguiente día! Sin embargo, la
expresión "socialmente necesario" es muy importante: el precio depende
de la relación de fuerza entre el vendedor y el comprador, y por lo tanto
de la escasez relativa de la fuerza de trabajo, de su calificación y de la
amenaza que hace pesar el proletariado sobre la burguesía a través de su
acción sindical. Pese a todo, este precio nunca (o muy raras veces) es lo
suficientemente elevado como para que el proletario pueda cambiar de
estatuto social adquiriendo los medios producción, para convertirse a su
vez en patrón. La "magia" de esta mercancía muy particular que es la
fuerza de trabajo estriba en que, al aplicarse en el proceso de trabajo,
engendra un valor de cambio (los productos o los servicios) superior a su
propio valor de cambio (el salario); el excedente (llamado "plusvalía") es la
diferencia entre ambos.

2. El modo de producción comunista.

En gran parte es diferente del modo capitalista, aunque no totalmente. El


interés por esta opción radica precisamente en que, en la ideología
comunista, los dirigentes del partido y del Estado pretenden que no
existen clases sociales en su colectividad. Evidentemente, esta negación
tiene una función política: la de impedir la acción de un movimiento obrero
organizado, libre e independiente que pudiera controlar a los dirigentes de
la economía, criticarlos y reivindicar mejoras en las condiciones de trabajo
y de vida.

Finalidades: Como en el modo capitalista industrial, lo que da sentido a


la relación entre los dirigentes del partido revolucionario -que controlan los
aparatos de Estado- y los trabajadores es la creencia común en el
Progreso (definido, de acuerdo con lo ya dicho, como la capacidad de
mejorar las condiciones de vida de las colectividades humanas mediante
el dominio de la naturaleza, gracias al trabajo, a la ciencia y a la
tecnología). En efecto, me parece evidente que todos los países que han
construido su industrialización —cualquiera haya sido la vía escogida para
lograrlo— compartían esta creencia en el progreso, central en el modelo
cultural de la primera modernidad.

Contribuciones: A diferencia del modo capitalista de producción, no es el


sistema del salariado lo que constriñe al trabajador a producir un
excedente: no existe aquí un mercado de trabajo. En este caso, es la
estimación de los dirigentes del Estado, que evalúan los costos de
producción, fijan el precio de venta de los bienes y servicios y de rebote
fijan las remuneraciones que conviene otorgar a los trabajadores, según
la planificación económica. Las más de las veces, estas remuneraciones
son moduladas por recompensas (primas, ventajas simbólicas o en
especie) destinadas a estimular el entusiasmo de los trabajadores y así
aumentar la intensidad y la productividad del trabajo (stakhanovismo).

3. El modo de producción autogestionario

La autogestión ha sido una de las cuatro estrategias de lucha del


sindicalismo contra la burguesía industrial. El movimiento obrero ha
estado dividido desde siempre entre varias estrategias defensivas
(llamadas reformistas) u ofensivas (llamadas revolucionarias). A través de
sus estrategias defensivas ha tratado de acomodarse al patronato, y por
lo tanto, de cooperar con el mismo, pero esforzándose al mismo tiempo
por obtener una mejora de las condiciones de trabajo y de remuneración,
y por imponer un rostro humano al capital. El sindicalismo participativo y
el sindicalismo reivindicativo fueron las dos modalidades de esta acción
defensiva.

Finalidades: Las clases sociales que rigen este modo de producción


son, por una parte, la asamblea general de los trabajadores (clase P), y
por otra los delegados administrativos elegidos por esta asamblea (clase
G). El principio cultural común que hace posible la cooperación entre las
clases es la creencia común en la solidaridad y en la democracia
social. Si esta creencia se debilitara, la cooperación ya no sería posible y
la empresa se convertiría poco a poco (sin que nadie se perciba de ello)
en una empresa regida por producción capitalista o comunista.
Contribuciones: Si la empresa autogestionada no generara un
excedente de riqueza, dejaría de ser una iniciativa económica: se trataría
más bien de una organización social deficitaria, subsidiada por una fuente
externa (un Estado, un partido, una organización filantrópica...) que tiene
interés (que por lo demás podría ser un interés legítimo, sea de carácter
político, militar, ideológico o humanitario.) en mantener su existencia. Pero
si consideramos la economía solidaria como un modo de producción —y
por lo tanto, si no se limita a ser, como dice J.-L. Laville, "una economía
pobre para los pobres"— entonces se requiere que la fuerza de trabajo
produzca más riquezas que las que consume.

4. El modo de producción feudal

El modo de producción feudal fue instaurado —y ha perdurado durante


siglos— en las sociedades agrarias que eran comunidades de creyentes:
lo que en este caso hizo posible la cooperación entre las clases sociales
fue un modelo cultural religioso. Este modelo sólo puede funcionar con
actores convencidos de que Dios o los dioses existen, de que ellos
poseen un alma que sobrevivirá después de su muerte y de que su
sobrevivencia feliz o desgraciada en el más allá dependerá de la manera
en que han vivido en la tierra.

Contribuciones: El siervo sólo cuenta con su "desnuda persona" y está


sujeto a la gleba, que no puede abandonar. Por lo tanto, está obligado a
trabajar para el señor, quien le permite instalarse con su familia en sus
tierras.

5. El modo de producción esclavista

Este modo de producción, muy antiguo, coexistió en las sociedades


preindustriales con un modo feudal y/o artesanal-mercantil. En la ciudad
griega (particularmente en Atenas entre los siglos VII y IV antes de
Cristo), se podía observar la coexistencia de estos tres modos de
producción. Pero si bien la esclavitud estuvo presente en todas las
sociedades de la Antigüedad y se mantuvo en la Edad Media, fue también
muy importante en la época del capitalismo mercantil que precedió a las
revoluciones industriales, y siguió existiendo incluso después de su
abolición oficial a mediados del siglo XIX.

Finalidades: La relación entre amo y esclavo no se reduce a la coerción


—por lo menos no puede reducirse a ella si mantenemos la definición de
lo que es una relación social—. En efecto, ambos se necesitan
recíprocamente y es esta necesidad la que confiere un sentido común a la
relación.

Contribuciones: El amo es propietario de la persona del esclavo. Lo ha


comprado a cambio de dinero, y puede hacer de él lo que quiera; en
pocas palabras, lo reduce al estado de una cosa y lo somete
absolutamente. Por supuesto, también lo protege..., pero exactamente
igual que protege a sus animales domésticos. El esclavo representa un
bien, una inversión, un objeto de comercio.

6. El modo de producción artesanal-mercantil

El modo de producción artesanal-mercantil es también tan viejo como el


mundo. Lo encontramos en las ciudades de la Antigüedad (en el Medio
Oriente, en Grecia, en Roma); luego de un periodo de declinación de las
ciudades, renace en la Edad Media en las ciudades de Italia del Norte,
pero también en las de Francia, Inglaterra, Alemania, España, etc.

Finalidades: En todos los tiempos, los comerciantes han tenido una


concepción de la vida social que implicaba la movilidad (social y espacial)
y la competencia, y excluía el derecho de sangre (aristocracia) e incluso el
poder absoluto de una sola persona (monarquía). Mientras el propietario
aristócrata de bienes raíces mantiene una relación patrimonial con el
espacio (quiere conservar su tierra y la transmite de generación en
generación), el comerciante quiere conquistar mercados (de bienes raíces
u otros) más allá de las fronteras; el primero quiere espacios cerrados; el
segundo los quiere abiertos; el primero quiere heredar por nacimiento (por
derecho de sangre); el segundo quiere obtener beneficios (por su
capacidad de iniciativa y de competencia); el primero quiere la garantía de
los dioses, el segundo quiere la garantía del Estado.

Contribuciones: El principio siempre ha sido el mismo: en el punto de


partida, hay miles de artesanos que trabajan en su propio taller, con su
propio material y con la ayuda de su familia, de algunos esclavos y, más
tarde, de sus aprendices.

7. El modo de producción neoliberal

Entre los años 1960 y nuestros días se ha producido en las sociedades


industriales avanzadas una mutación societal11. Esta mutación ha sido
simultáneamente tecnológica, económica, ambiental, política, social y
cultural. Defiendo la idea de que se ha producido un nuevo modo de
producción principal que pone en relación con dos nuevas clases
sociales.

a) Finalidades: Para comprender bien esta mutación societal, hay que


recordar en primer término en qué consistía el modelo cultural de las
sociedades industriales (fueran éstas capitalistas o comunistas o una
mezcla de los dos). Se trataba de un modelo cultural progresista. Este
modelo fue instaurado a partir del Renacimiento, inicialmente en el país
que realizó la primera revolución industrial: Inglaterra. Posteriormente se
difundió en Europa, donde se impuso hacia fines del siglo XVIII en los
Países Bajos, y luego en Francia y los Estados Unidos. En el curso del
siglo XIX se difundió por toda Europa, y desde los inicios del siglo XX, por
el mundo entero. A raíz de la Revolución de 1917, se abrió en Rusia otra
vía de industrialización que con la Segunda Guerra mundial se difundió
por los países del Este europeo.

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