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Pesqueras en Venezuela.

En Pesquerias Continentales en las Americas

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República Bolivariana de Venezuela. En: La situación y tendencia de las


pesquerías continentales de América Latina y el Caribe

Chapter · February 2023

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Antonio Machado
Wesleyan University
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FAO

ISSN 2070-7037
DOCUMENTO
TÉCNICO
DE PESCA Y
ACUICULTURA

677

La situación y tendencia
de las pesquerías continentales
de América Latina y el Caribe
1 2 3

4 7
6 9
5 8

Fotografías de portada:
1: Claudio Baigún
2: Ramiro Barriga
3: Julio C. Velásquez P.
4: Victor Hugo Escobar
5: Mónica Morales
6: Michael Goulding
7: Michael Goulding
8: René Chura
9: Manuel De Jesús Ixquiac Cabrera

Mapa: ArcGIS Maps (https://doc.arcgis.com/en/maps-for-adobecc/latest/install/permitted-use-attribution.htm)


La situación y tendencia
FAO
DOCUMENTO
TÉCNICO

de las pesquerías
DE PESCA Y
ACUICULTURA

continentales de América 677


Latina y el Caribe

Editado por
Claudio R. M. Baigún
Instituto de Investigación e Ingeniería Ambiental (IIIA)
Universidad Nacional San Maritn-CONICET

John Valbo-Jørgensen
Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura

ORGANIZACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS PARA LA ALIMENTACIÓN Y LA AGRICULTURA


Roma, 2023
Cita requerida:
Baigún, C. R. M. y Valbo-Jørgensen, J. (dirs.) 2023. La situación y tendencia de las pesquerías continentales artesanales de
América Latina y el Caribe. FAO Documento Técnico de Pesca y Acuicultura N.º 677. Roma, FAO.
https://doi.org/10.4060/cc3839es

Las denominaciones empleadas en este producto informativo y la forma en que aparecen presentados los datos que
contiene no implican, por parte de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO),
juicio alguno sobre la condición jurídica o nivel de desarrollo de países, territorios, ciudades o zonas, ni sobre sus
autoridades, ni respecto de la demarcación de sus fronteras o límites. La mención de empresas o productos de fabricantes
en particular, estén o no patentados, no implica que la FAO los apruebe o recomiende de preferencia a otros de naturaleza
similar que no se mencionan.

Las opiniones expresadas en este producto informativo son las de su(s) autor(es), y no reflejan necesariamente los puntos
de vista o políticas de la FAO.

ISBN 978-92-5-137512-9
© FAO, 2023

Algunos derechos reservados. Esta obra se distribuye bajo licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-
CompartirIgual 3.0 Organizaciones intergubernamentales (CC BY-NC-SA 3.0 IGO; https://creativecommons.org/
licenses/by-nc-sa/3.0/igo/deed.es).

De acuerdo con las condiciones de la licencia, se permite copiar, redistribuir y adaptar la obra para fines no comerciales,
siempre que se cite correctamente, como se indica a continuación. En ningún uso que se haga de esta obra debe darse a
entender que la FAO refrenda una organización, productos o servicios específicos. No está permitido utilizar el logotipo
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requerida: “La presente traducción no es obra de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la
Agricultura (FAO). La FAO no se hace responsable del contenido ni de la exactitud de la traducción. La edición original
en [idioma] será el texto autorizado”.

Todo litigio que surja en el marco de la licencia y no pueda resolverse de forma amistosa se resolverá a través de mediación
y arbitraje según lo dispuesto en el artículo 8 de la licencia, a no ser que se disponga lo contrario en el presente documento.
Las reglas de mediación vigentes serán el reglamento de mediación de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual
http://www.wipo.int/amc/en/mediation/rules y todo arbitraje se llevará a cabo de manera conforme al reglamento de
arbitraje de la Comisión de las Naciones Unidas para el Derecho Mercantil Internacional (CNUDMI).

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Ventas, derechos y licencias. Los productos informativos de la FAO están disponibles en la página web de la Organización
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uso comercial deben enviarse a través de la siguiente página web: www.fao.org/contact-us/licence-request. Las consultas
sobre derechos y licencias deben remitirse a: [email protected].
iii

Preparación de este documento

Este documento se publica como parte del programa regular de la FAO y representa la base sobre
la cual se publicó la Circular de Pesca y Acuicultura n.º 942 Review of the state of world fishery
resources: Inland fisheries. Revisión 3. (Funge-Smith, 2018), que incluye una síntesis del estado de
situación de las pesquerías en diferentes países del mundo, incluyendo a los situados en la región
que consiste en América del Sur, Mesoamérica y el Caribe. El documento es el resultado de una
colaboración de 39 expertos de 19 países de la región quienes proporcionaron una actualización del
estado y las características de las pesquerías de sus respectivos países.
Toda la información fue compilada y analizada por Claudio Baigún y John Valbo-Jørgensen,
quienes también complementaron con información basada en la literatura de otros países y
territorios dentro de la región, de los cuales no se pudo encontrar autores (principalmente en la
subregión del Caribe Insular). El idioma fue corregido por Juan Felipe Bermejo, quien también
adaptó el texto de acuerdo con el estilo de FAO. Los mapas fueron construidos por Anders
Sirén en base a los archivos de forma de las Naciones Unidas respetando las líneas de frontera
internacionalmente reconocidas. La publicación incluyendo la portada fue diseñada por Ilvana
Hamalukic.
Los informes por países siguieron un índice común en lo posible para presentar los principales
cuerpos de agua con relevancia pesquera, describir los patrones más generales de las pesquerías,
revelar las tendencias de las capturas generales y las especies de mayor relevancia comercial en
las principales cuencas, mencionar el uso y comercialización de los productos de la pesca, reflejar
la importancia de otros tipos de pesca como la ornamental y deportivo-recreativa, establecer los
criterios de manejo y el marco normativo existente y alertar sobre las principales amenazas.
Las fotos de ambientes acuáticos y actividades pesqueras fueron contribuidas por: Jorge Abadía,
Ramón Arias Nájera, Claudio Baigún, Aniello Barbarino, Ramiro Barriga, Juan Bosco Mendoza,
Blanca Bottini, Carlos Cañas, Trilce Castillo, René Chura, CoopeSoliDar, Leslie Córdoba,
Marcelo Crossa, Jorge Escobar, Victor Hugo Escobar, Sixto Antonio Frutos, Michael Goulding,
IDRC/Bartay, Manuel de Jesús Ixquiac Cabrera, Luz Jiménez-Segura, Alejandro Loaiza, Erik
Loayza, José Méndez, Mónica Morales, Pablo Rico Urrea, Reinaldo Morales Rodríguez, Carmen
Pedroza, John Valbo-Jørgensen, Paul A. Van Damme, Julio C. Velásquez y © Brent Stirton/Getty
Images for FAO, CIFOR, CIRAD and WCS.
iv

Resumen

Las pesquerías continentales de las tres subregiones Caribe Insular, Mesoamérica y América del
Sur que se analizan en este documento presentan características muy diferentes. En el Caribe
Insular domina la pesca en estuarios de pequeños ríos, lagunas costeras y embalses. En cambio, en
Mesoamérica se pescan principalmente peces exóticos en cuerpos de agua naturales y artificiales. La
base de estas pesquerías son las especies introducidas, principalmente ciprínidos y cíclidos (tilapias)
que encuentran un hábitat propicio en los numerosos pequeños reservorios de esta subregión y en
muchos casos se usa repoblación como una medida para mejorar la pesca. Por su parte, en América
del Sur la pesca se concentra principalmente en los grandes ríos y está orientada a la captura
de especies nativas migratorias, aunque la creciente construcción de embalses permite obtener
capturas basadas en especies exóticas o translocadas, aun cuando de menor valor comercial. En este
contexto, la información de los países incorporada al programa de estadísticas pesquera FishStatJ
de FAO ha permitido reconocer 33 familias de peces y 82 especies que sostienen la pesca en toda
la región. El 63 por ciento de la producción pesquera continental en la región proviene de especies
nativas y el 24 por ciento de las especies exóticas, la última parte no ha sido clasificada. Según
datos de la FAO, las capturas continentales de pescado alcanzaron 510 499 toneladas en las tres
subregiones en 2019, lo que corresponde al 4 por ciento de la captura continental en el mundo.
Entre las subregiones analizadas, el Caribe Insular aportaron el 4 por ciento, Mesoamérica el 30
por ciento y América del Sur el 66 por ciento. Pero, al igual que ocurre en otros continentes, la
pesca continental de la región sufre de una subvaloración importante, ya que en toda la región se
monitorean las pesquerías más productivas y de fácil acceso. Por otra parte, las estadísticas oficiales
no incluyen generalmente la pesca para autoconsumo ni las capturas que se comercializan en forma
informal y a nivel local asi como tampoco la pesca de peces ornamentales y para carnada. En base a
la información recopilada para este documento estimamos un volumen de captura de por lo menos
850 000 toneladas para toda la región indicando una subvaloración de 40 por ciento.
Dada la naturaleza de las pesquerías continentales - informales, dispersas y estacionales y por
lo tanto muy difíciles de monitorear - las estadísticas de la región son deficientes y a menudo poco
fiables. Son además frecuentemente parciales, ya que se limitan a los cuerpos de agua o cuencas
de mejor acceso, donde se concentran el mayor número de pescadores o donde hay puntos de
desembarque bien definidos. Esta deficiencia significa que la pesca continental recibe poca atención
por parte de las agencias de manejo y tomadores de decisión, que en muchos casos ignoran el
enorme valor social que posee la pesca artesanal y de subsistencia y no invierten suficientes
recursos en obtener información de base y asegurar un desarrollo sostenible del sector.
La presión pesquera en la pesca continental del Caribe Insular, Mesoamérica y América del
Sur es muy inferior en comparación con los continentes de Asia y África, y en términos generales
las poblaciones de peces se encuentran todavía en un estado saludable con individuos de gran
tamaño, considerándose que aún no se ha alcanzado el potencial pesquero y que hay todavía
posibilidades de expansión aplicándose buenas prácticas de pesca. Al igual que ocurre en otras
pesquerías continentales de pequeña escala, la pesca cumple un rol clave en la seguridad alimentaria
y nutricional, particularmente para las comunidades rurales más aisladas e indígenas. La pesca
continental en la región es normalmente de acceso abierto y altamente intensiva en mano de
obra, ofreciendo oportunidades de empleo permanente u ocasional para alrededor de 1 millón de
personas, de las cuales el 85 por ciento están ubicadas en América del Sur. Los pescadores integran
un sector social marginado, de bajos recursos, frecuentemente sin tierra propia, con escaso acceso
a servicios básicos y a mecanismos de financiación y créditos.
Las cadenas de comercialización ofrecen una baja rentabilidad a los pescadores al tener una
fuerte dependencia de acopiadores e intermediarios que venden en los mercados locales. El pescado
se comercializa casi siempre sin agregado de valor o algún tipo de procesamiento lo que reduce
v

los beneficios económicos para los pescadores. Aunque los pequeños volúmenes de pescado que se
desembarcan de la pesca continental significan en promedio un bajo consumo de pescado de aguas
continentales a nivel nacional en todos los países de la región, existen comunidades rurales donde el
consumo per cápita es varias veces mayor que el promedio mundial de 20 kg por persona por año.
La pesca deportivo-recreativa es una actividad que está ganando más importancia en las cuencas
del Río de la Plata y Amazonas y está desplazando en algunos sectores a la pesca artesanal causando
conflictos sociales y económicos. De menor importancia es la pesca de peces ornamentales que tiene
lugar en las cuencas del Orinoco, Amazonas y del Plata, pero puede representar una importante
fuente de ingreso para las comunidades locales. No obstante, se desconoce con precisión el impacto
que puede causar esta actividad sobre la biodiversidad por la falta de información estadística,
control y métodos de captura.
Los países de la región exhiben, por lo general, estructuras de manejo débiles, sin adecuados
recursos humanos y económicos, teniendo así escasa presencia y visibilidad donde la pesca
continental es más importante. El manejo es de tipo verticalista y centralizado sin o con poca
participación de los pescadores. Los marcos regulatorios, a su vez, no están siempre actualizados o
son incompletos y solo focalizados en aspectos meramente pesqueros. La pesca continental posee
un nivel de organización muy bajo y se encuentra débilmente posicionada para negociar con otros
usuarios y actores que entran en competencia por el uso del agua y suelo y causan degradación
de los hábitats. En los sectores más urbanizados de las cuencas, los territorios de pesca se han
reducido producto del uso de las costas y los espacios fluviales para desarrollo urbano, turístico o
de navegación comercial y deportivo-recreativa.
Los países están aún lejos de poder aplicar un enfoque de manejo ecosistémico debido a que
no disponen de estructuras con adecuados recursos económicos y humanos que les permitan
descentralizar la gestión y fomentar un manejo más participativo y de legislaciones apropiadas que
sustenten dicho enfoque. También carecen de una visión orientada a ver la gestión de las pesquerías
de una manera más integral, incorporando herramientas de evaluación y monitoreo que afiancen
la sostenibilidad de las pesquerías. Esta situación es aún más grave cuando se trata de las cuencas
transfronterizas, lo que representa un desafío por su complejidad ecológica y de gestión requiriendo
así un enfoque integral y desarrollo de sinergias y articulación entre los países que comparten estas
cuencas. Ello se profundiza cuando las mismas son utilizadas por especies que realizan extensas
migraciones ascendentes y descendentes como parte de su ciclo de vida, poniendo en riesgo la
seguridad alimentaria de aquellas comunidades más rurales que poseen una fuerte dependencia de
estos recursos.
Las pesquerías de la región enfrentan diversas amenazas, la mayoría de las cuales provienen del
uso no sostenible de las cuencas más que de la extracción pesquera. Así, la construcción de embalses,
la navegación, la desecación y aislamiento de humedales para la agricultura, la urbanización, la
extracción de agua para riego, la contaminación urbana, industrial agrícola y minera son todos
factores que pueden impactar directa o indirectamente sobre la calidad de la pesca. La principal causa
identificada es la fragmentación de las cuencas por efecto de la construcción de grandes represas que
modifican el régimen hidrológico y contribuyen a reducir las áreas de las llanuras de inundación,
donde tienen lugar procesos ecológicos claves asociados a la producción de peces. Estas obras por
su gran altura han afectado asimismo las migraciones de peces y modificado los ensambles debido
a la formación de grandes embalses. La contaminación urbana, minera e industrial -aun cuando
localizada- y los cambios en el uso del suelo para el desarrollo agrícola son factores de impactos
que están tomando creciente importancia y pueden afectar también a las pesquerías. Asimismo,
el avance de la acuicultura como una oportunidad de mercado y para incrementar la producción
pesquera regional, puede constituirse en una seria amenaza no solo por propiciar la introducción
de especies exóticas que pueden escapar al medio natural, sino también por crear la falsa impresión
de que la misma puede ser un sustituto eficiente de la pesca artesanal.
vi
vii

Índice

Preparación de este documento iii


Resumen iv
Agradecimientos xiv

1 Introducción 1

1.1. Contexto regional del documento 1

2 El Caribe Insular 5

2.1. Anguila, Antillas (Bonaire, San Eustaquio y Saba, Curaçao, y Sint Maarten),
Aruba, Bahamas, Islas Caimán, Islas Turcas y Caicos, Islas Vírgenes,
Islas Vírgenes Británicas, Puerto Rico, y San Pedro y Miquelón 7
2.1.1. Principales ambientes pesqueros 7
2.1.2. Referencias 7

2.2. Antigua y Barbuda 8


2.2.1. Principales ambientes pesqueros 8
2.2.2. Características de las pesquerías 8
2.2.3. Referencias 9

2.3. Barbados 10
2.3.1. Principales ambientes pesqueros 10
2.3.2. Características de las pesquerías 10
2.3.3. Referencias 11

2.4. Cuba 12
2.4.1. Principales ambientes pesqueros 12
2.4.2. Características de las pesquerías 12
2.4.3. Producción pesquera 12
2.4.4. Uso y comercialización de los recursos 13
2.4.5. Gestión, manejo y marco legal 13
2.4.6. Referencias 14

2.5. Dominica 15
2.5.1. Principales ambientes pesqueros 15
2.5.2. Características de las pesquerías 15
2.5.3. Referencias 16

2.6. Granada 17
2.6.1. Principales ambientes pesqueros 17
2.6.2. Características de las pesquerías 17
2.6.3. Referencias 17
viii

2.7. Guadalupe 19
2.7.1. Principales ambientes pesqueros 19
2.7.2. Características de las pesquerías 20
2.7.3. Referencias 20

2.8. Haití 21
2.8.1. Principales ambientes pesqueros 21
2.8.2. Características de las pesquerías 21
2.8.3. Producción pesquera 22
2.8.4. Gestión, manejo y marco legal 22
2.8.5. Referencias 23

2.9. Jamaica 24
2.9.1. Principales ambientes pesqueros 24
2.9.2. Características de las pesquerías 24
2.9.3. Producción pesquera 24
2.9.4. Impactos y amenazas 25
2.9.5. Referencias 25

2.10. Martinica 27
2.10.1. Principales ambientes pesqueros 27
2.10.2. Características de las pesquerías 27
2.10.3. Producción pesquera 28
2.10.4. Impactos y amenazas 28
2.10.5. Referencias 28

2.11. Montserrat 29
2.11.1. Principales ambientes pesqueros 29
2.11.2. Características de las pesquerías 29
2.11.3. Referencias 30

2.12. República Dominicana 31


2.12.1. Principales ambientes pesqueros 31
2.12.2. Características de las pesquerías 31
2.12.3. Producción pesquera 33
2.12.4. Pesca deportivo-recreativa 34
2.12.5. Pesca de peces ornamentales 34
2.12.6. Uso y comercialización de los recursos acuáticos 34
2.12.7. Gestión, manejo y marco legal 35
2.12.8. Impactos y amenazas 35
2.12.9. Referencias 35

2.13. Saint Kitts y Nevis 37


2.13.1. Principales ambientes pesqueros 37
2.13.2. Características de las pesquerías 37
2.13.3. Referencias 38

2.14. Santa Lucía 39


2.14.1. Principales ambientes pesqueros 39
2.14.2. Características de las pesquerías 39
2.14.3. Referencias 40
ix

2.15. San Vicente y las Granadinas 41


2.15.1. Principales ambientes pesqueros 41
2.15.2. Características de las pesquerías 41
2.15.3. Referencias 42

2.16. Trinidad y Tobago 43


2.16.1. Principales ambientes pesqueros 43
2.16.2. Características de las pesquerías 43
2.16.3. Pesca de peces ornamentales 43
2.16.4. Referencias 44

3 Mesoamérica 45

3.1. Belice 46
3.1.1. Principales ambientes pesqueros 46
3.1.2. Características de las pesquerías 47
3.1.3. Producción pesquera 48
3.1.4. Uso y comercialización de los recursos acuáticos 48
3.1.5. Pesca deportivo-recreativa 49
3.1.6. Pesca de peces ornamentales 49
3.1.7. Gestión, manejo y marco legal 49
3.1.8. Impactos y amenazas 49
3.1.9. Referencias 50

3.2. Costa Rica 51


3.2.1. Principales ambientes pesqueros 51
3.2.2. Características de las pesquerías 52
3.2.3. Producción pesquera 55
3.2.4. Uso y comercialización de los recursos acuáticos 55
3.2.5. Pesca deportivo-recreativa 56
3.2.6. Pesca de peces ornamentales 57
3.2.7. Gestión, manejo y marco legal 57
3.2.8. Impactos y amenazas 58
3.2.9. Referencias 59

3.3. El Salvador 60
3.3.1. Principales ambientes pesqueros 60
3.3.2. Características de las pesquerías 61
3.3.3. Producción pesquera 63
3.3.4. Uso y comercialización de los recursos acuáticos 64
3.3.5. Gestión, manejo y marco legal 65
3.3.6. Impactos y amenazas 65
3.3.7. Referencias 66
ANEXO 1 68

3.4. Guatemala 70
3.4.1. Principales ambientes pesqueros 70
3.4.2. Características de las pesquerías 71
3.4.3. Producción pesquera 72
3.4.4. Uso y comercialización de los recursos acuáticos 74
3.4.5. Pesca deportivo-recreativa 76
3.4.6. Pesca de peces ornamentales 76
x

3.4.7. Gestión, manejo y marco legal 76


3.4.8. Impactos y amenazas 77
3.4.9. Referencias 78
ANEXO 1 80

3.5. Honduras 84
3.5.1. Principales ambientes pesqueros 84
3.5.2. Características de las pesquerías 85
3.5.3. Producción pesquera 88
3.5.4. Uso y comercialización de los recursos acuáticos 90
3.5.5. Pesca deportivo-recreativa 91
3.5.6. Pesca de peces ornamentales 92
3.5.7. Gestión, manejo y marco legal 92
3.5.8. Impactos y amenazas 92
3.5.9. Referencias 93

3.6. México 94
3.6.1. Principales ambientes pesqueros 94
3.6.2. Características de las pesquerías 95
3.6.3. Producción pesquera 97
3.6.4. Uso y comercialización de los recursos acuáticos 98
3.6.5. Pesca deportivo-recreativa 99
3.6.6. Pesca de peces ornamentales 99
3.6.7. Importancia social de los recursos pesqueros 99
3.6.8. Gestión, manejo y marco legal 100
3.6.9. Impactos y amenazas 101
3.6.10. Referencias 101
ANEXO 1 104
ANEXO 2 105

3.7. Nicaragua 106


3.7.1. Principales ambientes pesqueros 106
3.7.2. Características de las pesquerías 107
3.7.3. Producción pesquera 110
3.7.4. Pesca deportivo-recreativa 111
3.7.5. Pesca de peces ornamentales 112
3.7.6. Uso y comercialización de los recursos acuáticos 112
3.7.7. Gestión, manejo y marco legal 113
3.7.8. Impactos y amenazas 113
3.7.9. Referencias 114

3.8. Panamá 116


3.8.1. Principales ambientes pesqueros 116
3.8.2. Características de las pesquerías 117
3.8.3. Producción pesquera 121
3.8.4. Uso y comercialización de los recursos acuáticos 122
3.8.5. Pesca deportivo-recreativa 122
3.8.6. Pesca de peces ornamentales 123
3.8.7. Gestión, manejo y marco legal 123
3.8.8. Impactos y amenazas 124
3.8.9. Referencias 124
xi

4 América del Sur 127

4.1. Argentina 131


4.1.1. Principales ambientes pesqueros 131
4.1.2. Características de las pesquerías 133
4.1.3. Producción pesquera 135
4.1.4. Uso y comercialización de los recursos acuáticos 137
4.1.5. Pesca deportivo-recreativa 140
4.1.6. Pesca de peces ornamentales y de carnada 141
4.1.7. Importancia social de los recursos pesqueros 142
4.1.8. Gestión, manejo, y marco legal 142
4.1.9. Impactos y amenazas 144
4.1.10. Referencias 145

4.2. Bolivia, Estado Plurinacional de 148


4.2.1. Principales ambientes pesqueros 148
4.2.2. Características de las pesquerías 149
4.2.3. Producción pesquera 154
4.2.4. Uso y comercialización de los recursos acuáticos 157
4.2.5. Pesca deportivo-recreativa 159
4.2.6. Pesca de peces ornamentales y de carnada 159
4.2.7. Importacia social de los recursos pesqueros 160
4.2.8. Gestión, manejo y marco legal 161
4.2.9. Impactos y amenazas 162
4.2.10. Agradecimientos 163
4.2.11. Referencias 164

4.3. Brasil 170


4.3.1. Principales ambientes pesqueros 170
4.3.2. Características de las pesquerías 171
4.3.3. Producción pesquera 176
4.3.4. Uso y comercialización de los recursos acuáticos 183
4.3.5. Pesca recreativo-deportiva 184
4.3.6. Pesca de peces ornamentales y de carnada 186
4.3.7. Importancia social de los recursos pesqueros 187
4.3.8. Gestión, manejo y marco legal 190
4.3.9. Impactos y amenazas 190
4.3.10. Referencias 191

4.4. Chile 198


4.4.1. Principales ambientes pesqueros 198
4.4.2. Producción pesquera 199
4.4.3. Pesca deportivo-recreativa 199
4.4.4. Marco legal y manejo 200
4.4.5. Impactos y amenazas 200
4.4.6. Referencias 200

4.5. Colombia 202


4.5.1. Principales ambientes pesqueras 202
4.5.2. Características de las pesquerías 203
4.5.3. Producción pesquera 205
4.5.4. Uso y comercialización de los recursos acuáticos 208
4.5.5. Pesca deportivo-recreativa 211
xii

4.5.6. Pesca de peces ornamentales y de carnada 212


4.5.7. Importancia social de los recursos pesqueros 212
4.5.8. Gestión, manejo y marco legal 213
4.5.9. Impactos y amenazas 214
4.5.10. Agradecimientos 216
4.5.11. Referencias 216
ANEXO 1 224

4.6. Ecuador 229


4.6.1. Principales ambientes pesqueros 229
4.6.2. Características de las pesquerías 230
4.6.3. Producción pesquera 231
4.6.4. Uso y comercialización de los recursos acuáticos 234
4.6.5. Pesca deportivo-recreativa 235
4.6.6. Pesca de peces ornamentales y de carnada 235
4.6.7. Importancia social de los recursos pesqueros 235
4.6.8. Gestión, manejo y marco legal 236
4.6.9. Impactos y amenazas 236
4.6.10. Referencias 237

4.7. Guayana francesa 239


4.7.1. Principales ambientes pesqueros 239
4.7.2. Producción pesquera 240
4.7.3. Referencias 241

4.8. Guyana 242


4.8.1. Principales ambientes pesqueros 242
4.8.2. Características de las pesquerías 243
4.8.3. Producción pesquera 244
4.8.4. Valor económico y social de los recursos acuáticos 245
4.8.5. Pesca de peces ornamnetales 246
4.8.6. Gestión, manejo y marco legal 246
4.8.7. Impactos y amenazas 247
4.8.8. Referencias 248

4.9. Paraguay 250


4.9.1. Principales ambientes pesqueros 250
4.9.2. Características de las pesquerías 251
4.9.3. Producción pesquera 255
4.9.4. Uso y comercialización de los recursos acuáticos 256
4.9.5. Pesca deportivo-recreativa 257
4.9.6. Pesca de peces ornamentales 258
4.9.7. Importancia social de los recursos pesqueros 258
4.9.8. Gestión, manejo y marco legal 258
4.9.9. Impactos y amenazas 259
4.9.10. Referencias 260

4.10. Perú 262


4.10.1. Principales ambientes pesqueros 262
4.10.2. Características de las pesquerías 263
4.10.3. Producción pesquera 268
4.10.4. Pesca de peces ornamentales 275
4.10.5. Uso y comercialización de los recursos acuáticos 276
4.10.6. Valor social de la pesca 276
xiii

4.10.7. Gestión, manejo y marco legal 277


4.10.8. Impactos y amenazas 277
4.10.9. Referencias 278

4.11. Suriname 281


4.11.1. Principales ambientes pesqueros 281
4.11.2. Características de las pesquerías 282
4.11.3. Producción pesquera 282
4.11.4. Pesca deportivo-recreativa 283
4.11.5. Importancia social de los recursos pesqueros 283
4.11.6. Gestión, manejo y marco legal 283
4.11.7. Impactos y amenazas 283
4.11.8. Referencias 284

4.12. Uruguay, República Oriental del 286


4.12.1. Principales ambientes pesqueros 286
4.12.2. Características de las pesquerías 287
4.12.3. Producción pesquera 290
4.12.4. Uso y comercialización de los recursos acuáticos 292
4.12.5. Pesca deportivo-recreativa 293
4.12.6. Importancia social de los recursos pesqueros 293
4.12.7. Gestión, manejo y marco legal 293
4.12.8. Impactos y amenazas 295
4.12.9. Referencias 295

4.13. Venezuela, República Bolivariana de 297


4.13.1. Principales ambientes pesqueros 297
4.13.2. Características de las pesquerías 298
4.13.3. Producción pesquera 303
4.13.4. Uso y comercialización de los recursos acuáticos 307
4.13.5. Pesca deportivo-recreativa 309
4.13.6. Pesca de peces ornamentales 309
4.13.7. Importancia social de los recursos pesqueros 310
4.13.8. Gestión, manejo y marco legal 312
4.13.9. Impactos y amenazas 312
4.13.10. Referencias 314
ANEXO I 319

5 Conclusiones 323

5.1. Producción pesquera 323


5.2. CaracterÍsticas de la pesca 325
5.3. La composición de las capturas 326
5.4. PESCA DEPORTIVO-RECREATIVA 330
5.5. Pesca de peces ornamentales y de carnada 330
5.6. Estado de los recursos 330
5.7. Usos de los recursos 331
5.8. Calidad de la información pesquera 331
5.9. Valor social y económico de la pesca 332
5.10. Consumo de pescado 333
5.11. Gestión y manejo 333
5.12. Amenazas e impactos 336
5.13. Referencias 338
xiv

Agradecimientos

La FAO agradece a los autores, a los fotógrafos y a las instituciones, quienes contribuyeron a la
realización de este trabajo.
Se extiende un reconocimiento especial a la Organización del Sector Pesquero y Acuícola del
Istmo Centroamericano (OSPESCA) por su apoyo y coordinación en las labores de recolección de
información en la subregión de Centroamérica y la República Dominicana.
Marcelo Vasconcellos y James Geehan revisaron partes del documento e hicieron comentarios
valiosos.
296 La situación y tendencia de las pesquerías continentales de América Latina y el Caribe

Diva-Gis. 2021. Country level. [Consultado el 1 de junio de 2021] https://diva-gis.org/


Data.
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Lehner, B., Reidy Liermann, C., Revenga, C., Vörösmarty, C., Fekete, B., Crouzet, P.,
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pdfs_publicaciones/Peces-del-Rio-Uruguay.pdf.
América del Sur 297

4.13. VENEZUELA, REPÚBLICA BOLIVARIANA DE

Antonio Machado Allison1 y Blanca Bottini2


1: College of the Environment, Wesleyan University.
2: INSOPESCA.

4.13.1. Principales ambientes pesqueros


El territorio de Venezuela (República Bolivariana de) posee más de un millar de ríos.
Las grandes cuencas que conforman su hidrografía son: vertiente Atlántica con los ríos
Orinoco y Cuyuní; vertiente Amazonas con el río Negro; vertiente Caribe con el lago
de Maracaibo y Mar Caribe; y la cuenca endorreica del lago de Valencia (Figura 4.13.1).

Figura 4.13.1: Los principales ríos, cuencas y cuerpos de agua en Venezuela (República
Bolivariana de).

Fuentes: Red Geoespacial de las Naciones Unidas. 2020. BNDA_CTY [Archivo vectorial]. Nueva York (Estados Unidos), Naciones Unidas.
Diva-Gis, 2021; Lehner y Grill, 2013; Messager et al., 2016; Natural Earth, 2021; Lehner et al. 2021.

Las pesquerías continentales en Venezuela (República Bolivariana de) se realizan


principalmente en la cuenca del río Orinoco, cuya longitud varía dependiendo del
origen que se tome. Así su extensión varía desde 1 700 km si se ubica su nacimiento en el
territorio venezolano o 2 750 km si el nacimiento se identifica en Colombia a través del
río Guaviare (Silva León, 2005). En todo caso, el Orinoco es el tercer río más caudaloso
del mundo transportando 33 000 m3/s. En total, la cuenca del Orinoco se extiende
sobre una superficie de 1 000 000 de km2, de los cuales 655 000 km2 se encuentran en
Venezuela (República Bolivariana de) y ello equivale a 71,5 por ciento (Silva León,
2005). Los principales afluentes son los ríos Apure (820 km de longitud; 2 000 m3/s)
298 La situación y tendencia de las pesquerías continentales de América Latina y el Caribe

en Venezuela (República Bolivariana de); Guaviare (1 500 km de longitud; 8 245 m3/s),


que corre totalmente por territorio colombiano; Meta (230 km de longitud; 6 490 m3/s)
y Portuguesa (600 km de longitud) en el sector andino; Aro (150 km de longitud;
500 m3/s en ambos países), Atabapo (131 km de longitud; 700 m3/s); Caroní (950 km
de longitud; 5 000 m3/s), Caura (700 km de longitud; 3 000 m3/s), Cuchivero (300 km
de longitud) y Ventuari (520 km de longitud; 2 000 m3/s), en el lado del escudo de
Guayana en Venezuela. Los diferentes cursos de agua que conforman la cuenca poseen
características limnológicas diferentes. Los tributarios que drenan desde la Cordillera
Oriental andina y fluyen a través de los piedemontes y las planicies aluviales situadas
en los llanos orientales colombianos forman los llamados ríos de “aguas blancas”, por
la gran cantidad de sólidos disueltos y suspendidos. Por otro lado, los tributarios que
drenan la parte suroriental de la cuenca fluyen por el antiguo Escudo Guayanés, de
origen precámbrico, considerados como de aguas negras por su baja conductividad
y color oscuro debido al carbono orgánico disuelto (Vásquez, 1989). Existen además
importantes ambientes lacustres, como es el lago Maracaibo (13 820 km2) y el lago de
Valencia (350 km2), aunque el primero de ellos posee una extensa superficie de agua
salobre debido a obras de dragado que han facilitado el ingreso de agua de mar.
Los principales cuerpos de agua donde se practica la pesca comercial con fines de
consumo son: 1) la cuenca del río Apure (121 000 km2) con los ríos Boconó, Masparro,
Portuguesa y el propio Apure; 2) la alta cuenca del río Orinoco que incluye los ríos
Atabapo, Ventuari y el Alto Orinoco (Sur y Sureste) y el Guaviare (Andes-Oeste).
El Alto Orinoco (Venezuela (República Bolivariana de) sólo tiene importancia local
para el mantenimiento de las poblaciones indígenas y algunos pueblos de la cuenca,
incluyendo la capital del estado Amazonas, Puerto Ayacucho. Sin embargo, tiene una
gran importancia desde el punto de vista del recurso pesquero ornamental y deportivo;
3) la cuenca media del río Orinoco, que recibe las aguas del Arauca, Meta y Apure por
su ribera Norte o Noroeste y los ríos Aro, Caura y Caroní proveniente del Macizo
Guayanés y 4) la baja cuenca del Orinoco-Delta, que incluye una mezcla de elementos
continentales con especies marinas temporales (Novoa, 1982, 1986; Lasso y Sánchez-
Duarte, 2011).
Otra pesquería de importancia regional se realiza en la Cuenca del lago de Maracaibo.

4.13.2. Características de las pesquerías


Venezuela (República Bolivariana de) posee entre 1 000 y 1 300 especies de peces de
agua dulce (Lasso et al., 2004a,b; Lasso, Machado-Allison y Taphorn, 2016; Machado-
Allison, 2005; Machado-Allison et al., 2010). De mil especies presentes en la cuenca del
Orinoco más o menos 60 poseen importancia tanto en el aspecto comercial (pesquero)
como en el de consumo de subsistencia en las poblaciones rurales e indígenas de la
cuenca (Machado-Allison y Bottini, 2010) (Anexo 1).
La pesca existente en casi todo el Orinoco puede catalogarse en pesca artesanal
y pesca de subsistencia. Las comunidades pesqueras se asientan principalmente en
los grandes ríos afluentes como el Apure, Arauca, Caura, Guanare, Portuguesa y
el propio Orinoco como en Pto. Ayacucho (Amazonas), San Fernando (Apure),
Cabruta (Guárico), Caicara (Bolívar), Ciudad Bolívar (Bolívar), Barrancas del Orinoco
(Monagas) y Tucupita (Delta Amacuro). Para las comunidades indígenas de la cuenca
amazónica la pesca es la principal fuente de proteínas, pero a diferencia de otras
pesquerías amazónicas y de la Orinoquia venezolana la pesca se concentra en especies
de mediano y pequeño tamaño, típicas de los sistemas de aguas negras (Lasso, 2011).
La Tabla 4.13.1 presenta embarcaciones, motores, artes de pesca, puertos y número
de pescadores por regiones (INSOPESCA, 2014), debiéndose mencionar que esta
información subestima el número de pescadores, ya que existe una importante pesca
informal o no registrada.
América del Sur 299

Tabla 4.13.1: Embarcaciones, motores, artes de pesca, puertos y número de pescadores por
regiones

Estado Embarcaciones Motores Principales artes de Puntos o N° de


(HP) pesca puertos de pescadores
registradas operativas tipo
desembarque registrados
57 1 700 Curiara y 40 Redes de ahorque y 11 771
canoa artes tradicionales
Amazonas
(anzuelo, cordel,
cacure, espiñel)
1 785 2 685 Curiara y 15, 30, Chinchorros (coporero 17 244
Apure canoa 40, 75 y bagrero), atarrayas y
cordeles
231 231 Canoa 15, 25, Atarrayas: 3 620
Barinas
30, 40 representan el 25%
197 200 Curiara y 15, 40 Tren, atarraya, espiñel 7 1 122
Bolívar
canoa y cordel
122 122 Curiara 8, 15, Atarrayas tramas 7 1 052
25, 30, 4, 6 y 8. Atarraya
Cojedes 40 caranadera, cordeles
simples y compuestos,
bichero y espinel
920 1 450 Canoa, 40, 75 Palangre, filete y red 10 1 970
Delta curiara de ahorque
Amacuro y fibra
vidrio
351 351 Curiara 40 Chinchorro, atarrayas, 26 3 402
cordel simple y
Guárico compuesto, boya,
espiñel, caña y carrete

Mérida 47 47 Canoa 40 Chinchorro 2 132

90 893 Canoa y 40, 75 Redes de ahorque 6 3 821


Monagas fibra de
vidrio

Fuente: Datos de INSOPESCA. 2014. Sector Pesca Continental: Dossier. Gerencia de Ordenación Pesquera. Instituto Socialista de la
Pesca y Acuicultura. Monografiado. 24 pp.

Para la pesca se utiliza la curiara o canoa, que es una embarcación típica de los ríos
venezolanos construida con madera y propulsada a remo o canalete o con motor fuera
de borda, tripulada generalmente por una o dos personas, con eslora de hasta 8 metros
de largo (Foto 4.13.1).
©CLAUDIO BAIGÚN.

Foto 4.13.1: Embarcaciones de pescadores en el río Apure.


300 La situación y tendencia de las pesquerías continentales de América Latina y el Caribe

Sin embargo, en el delta inferior o bajo delta del Orinoco se usa una embarcación
llamada peñero que está propulsado por motores de 15 - 40 Hp, con eslora de hasta
14 metros para el transporte de carga (víveres, combustible, mercancía, etc.), así como
de pescado. Las flotas más importantes para esas zonas se presentan en Ciudad Bolívar
y Cabruta. Para el año 2000 las embarcaciones registradas llegaban posiblemente a
las 630 unidades, aun cuando este valor sería muy inferior al real, ya que hay muchos
pescadores no registrados que viven en áreas remotas. Barletta et al. (2016) estiman que
en esa zona de la cuenca operan unos 2 500 pescadores. La pesca se realiza con redes
de enmalle y de arrastre playero, utilizándose asimismo atarrayas para la captura de
coporo (Prochilodus mariae), morocoto (Piaractus orinoquensis), palometa (Mylossoma
albiscopum) y zapoara (Semaprochilodus laticeps). El palangre o espinel de fondo se
emplea para la captura de los grandes bagres, así como el cordel o línea de anzuelo
simple. En las cercanías de Caicara y Cabruta se usa el arrastre bajo la modalidad de
pareja en ciertas zonas del canal principal, sobre todo durante el período de aguas altas
(FAO, 2005; Hoyos, 2013; INSOPESCA, 2014).
En el sistema fluvial del río Apure el arte más importante es el trasmallo o tres
telas, redes enmalladoras, anzuelos, red de arrastre y atarraya (Barletta et al., 2016).
Las embarcaciones pesqueras registradas para el año 2014 llegaban a 1 785 unidades,
habiéndose estimado, sin embargo, entre 3 000 y 4 000 embarcaciones, pero Barletta
et al. (2016) sugieren que en el Apure el número de embarcaciones registradas asciende
a más de 3 000, estimándose hasta un límite de 12 000 pescadores. Las pesquerías se
caracterizan por ser de tipo artesanal multiespecífica, ya que tienen varias especies
objetivo, utilizando para su captura diversos artes y métodos de pesca. Las capturas
se trasladan en contenedores con hielo hasta puertos de desembarco donde existe una
flota de camiones bien organizada para el traslado a los mercados (Foto 4.13.2).

©CLAUDIO BAIGÚN.

Foto 4.13.2: Flotas de camiones en sitios de desembarco esperando la llegada de intermediarios y pescadores con las capturas en el
río Apure.

Sin embargo, existen también pesquerías de tipo mono específica que son las
dirigidas a la captura de curito (Hoplosternum littorale), coporo, zapoara y bagre
zamurito (Calophysus macropterus). En el caso de curito la pesca se realiza usando
el chinchorro “curitero”, elaborado con una luz de malla de 1 o 1,5 cm de distancia
entre nudos y siendo arrastrado como método, en caños y sabanas inundables. De
esta forma se capturan además con este método, cantidades significativas de alevines
y juveniles de diferentes especies de peces que comparten durante la sequía el mismo
América del Sur 301

espacio y ambiente. La pesca de esta especie es particularmente importante en las


lagunas del bajo Apure, pero es de bajo valor comercial (Aguilera y Pérez Lozano,
2009). En el caso del bagre zamurito, esta especie es capturada manualmente, mientras
se concentran en las orillas de los caños, atraídos por la carnada (principalmente cerdo
o baba), generalmente en estado de descomposición (Hoyos, López y Fontiveros,
2012). Por su parte, la zapoara se captura con varios métodos formales (atarrayas y
chinchorros) e informales (baldes) durante la “ribazón” de miles de ejemplares aguas
arriba. La pesca comercial se adapta a los cambios estacionales que se dan a lo largo
del año, siendo máxima la actividad pesquera durante finales del verano y entrada de
lluvias (diciembre-mayo), momento en el cual se producen las grandes migraciones
(ribazones) con fines reproductivos (Foto 4.13.3).

©JULIO C. VELÁSQUEZ P.

Foto 4.13.3: "Ribazón" de Coporo (Prochilodus mariae), faena desembarcada en el puerto "Paso los Guamos", Guanarito, estado
Portuguesa.

Las mayores capturas se dan en los períodos de aguas descendentes (de septiembre
a diciembre) y aguas bajas (de enero a marzo), dado que el bajo nivel de las aguas
facilita las faenas de pesca y muchas de las especies realizan migraciones laterales
abandonando el plano inundable para ingresar en los cauces principales de los ríos,
donde se concentran facilitando la labor de los pescadores (Lasso y Sánchez-Duarte,
2011). Las artes de captura son variadas y dependen mucho del período de faena. En
verano (sequía) el principal arte usado es el chinchorro (red de cerco) playero, que se
cala principalmente en bajos del río y caños, generalmente contra las playas arenosas.
En áreas tranquilas (lagunas, caños o madreviejas) se usan redes de ahorque (agalleras,
monofilamento) y atarrayas (Foto 4.13.4).
302 La situación y tendencia de las pesquerías continentales de América Latina y el Caribe

©JULIO C. VELÁSQUEZ P.
Foto 4.13.4: Pescador ejerciendo faena de pesca, haciendo un lance de atarraya para captura de bagres. Río Guanare, Municipio
Guanarito, estado Portuguesa.

Durante el invierno (lluvias) y en zonas de permanente inundación como el


Delta del Orinoco, se usan espineles, “boyas” (con anzuelo) flechas, trampas y en
algunas comunidades indígenas se sigue utilizando el “barbasco” (ictiocida) natural.
Mediante el uso de grandes redes se capturan también especies de porte moderado y
que generalmente forman cardúmenes de consideración. El recurso incluye especies
como cachama (Colossoma macropomum), coporo, palometas (Mylossoma albiscopum
y M. aureum), morocoto, bagres sierra (Oxydoras sifontesi, y O. niger), cogotuo
(Pimelodus blochii), yaque (Leiarius marmoratus), doncella (Sorubimichthys planiceps),
Paulicea luetkeni, guavina (Hoplias malabaricus), mijes (Leporinus cf. friderici),
palambra (Brycon spp.). Con las redes agalleras y en remansos es abundante la captura
de sierra, pavona (Astronotus sp.), cogotuo, bagres, bagres zamurito, corroncho
(Hypostomus plecostomus), Pterigoplichthys multiradiatus y otros (Novoa y Ramos,
1978; Novoa, 1982; Machado-Allison, 2005; Machado-Allison et al., 2010; Hoyos,
López y Fontiveros, 2012; Velásquez, Castillo y Villegas, 2018). Los anzuelos (“boyas”
y espineles) y flechas generalmente se usan para la captura de los grandes bagres cuando se
“orillan” o se encuentran entre las “islas” de material vegetal flotante (Eichhornia spp.).
Ello incluye a cajaros (Phractocephalus hemiliopterus), valentones Brachyplatystoma
filamentosum, B. rousseaxi, B. juruense, B. platynemum y B. vaillantii) (Foto 4.13.5) y
rayas o mantas (Potamotrygon spp. y Paratrygon aereba).
América del Sur 303

©JULIO C. VELÁSQUEZ P.
Foto 4.13.5: Pescadores mostrando la captura de dos especies de bagres, matafraile, matarife o tumame (Pseudoplatystoma
tigrinum) y bagre doncella, cabo de hacha o paleto (Sorubimichthys planiceps) en el río Guanare, Estado Portuguesa.

Para el caso especial de algunas especies deportivo-recreativas y de sustento, como


es el caso de los pavones (Cichla orinocensis, C. temensis y C. intermedia), payaras
(Hydrolycus armatus) y sautas (Salminus hilarii), se usan señuelos artificiales o se
pescan con semillas y frutos (p. ej. el jimure (Montrichardia arborescens) y la carapa
(Carapa guianensis)) (Novoa y Ramos, 1978; Novoa, 1982; Machado-Allison, 2005;
Machado-Allison et al., 2010; Castro Lima, 2010; Hoyos, López y Fontiveros, 2012).
Las comunidades indígenas en el Alto Orinoco y Delta, tienen procedimientos
particulares para la pesca de subsistencia usando tapa de caño (subida de aguas),
arrendajo (anzuelo) con bejuco, bolla (flotador con anzuelo), arpón, zagalla, trampas
(cacure, manare) y “barbasco” (leche de Phillantus piscaturum entre otras), con los
que capturan peces de porte moderado y pequeños como el morocoto (Piaractus
orinoquensis), bocachico (Curimata spp. y Semaprochilodus kneri), rambao (Ageneiousus
spp.), corroncho (Hypostomus plecostomus, y Liposarcus multiradiatus), bagre
sierra (Oxydoras niger), mataguaro (Crenicihla spp.), mochorroca (Aequidens spp.),
mijeres (Leporinus spp., y Anostomus spp.), guavinas (Hoplerythrinus unitaeniatus, y
H. malabaricus) y una pléyade de Characiformes pequeños (Royero, 1993).

4.13.3. Producción pesquera


La producción pesquera en Venezuela (República Bolivariana de) se apoya en unas 60
especies que forman parte de las pesquerías tradicionales o históricas en las principales
cuencas del país y con una contribución promedio a la producción pesquera nacional
de aproximadamente 50 000 toneladas/año (Machado-Allison y Bottini, 2010; Novoa,
1982; Novoa, 2002; Novoa y Ramos, 1978). Otras estimaciones sugieren entre 16 000
- 60 000 toneladas, representando ello entre el 3 - 12 por ciento de la producción
pesquera del país (Novoa, 2002) y 79 000 toneladas (Lewis et al., 2001). Existen especies
como cariba (Pygocentrus cariba) y curito, que en el pasado carecían de valor comercial,
pero en los últimos años se han incorporado al circuito pesquero por un supuesto
deterioro de las especies tradicionales con mayor valor comercial (INSOPESCA, 2012,
2014). Petrere (2009) estimó una producción potencial de 422 920 t/año, indicando que
la misma es superior a las capturas oficiales registradas y sugiriendo que los stocks se
encuentran subexplotados, con excepción de algunas especies preferenciales como la
cachama y algunos bagres migratorios.
304 La situación y tendencia de las pesquerías continentales de América Latina y el Caribe

Las principales pesquerías se ubican dentro de las cuencas del Orinoco, Apure y
el sistema fluvial del lago Maracaibo (FAO, 2005). En el Orinoco el área de pesca
abarca desde las inmediaciones de Puerto Ayacucho hasta las desembocaduras de los
caños propias del Delta, en el Océano Atlántico. Se utilizan tanto el canal principal,
caños secundarios, así como las lagunas de inundación. La pesca tiene lugar todo el
año. No obstante, hay una estacionalidad muy marcada a lo largo del ciclo anual, con
rendimientos o niveles de abundancia máximos entre los meses de noviembre y abril del
siguiente año (estación seca), cuando la disminución del caudal en el canal principal y la
reducción de las lagunas facilitan las capturas, obteniéndose los mejores rendimientos.
Las especies objeto de mayor explotación en esta zona son diferentes bagres, entre ellos
Brachyplatystoma spp. y Pseudoplatystoma spp., que han representado por lo menos
un 30 por ciento del total desembarcado y cachama, bocachico, palometas, y morocoto,
particularmente esta última rica en la zona del Delta.
En el sistema fluvial del río Apure, la pesca se efectúa en toda su extensión, desde
la frontera con Colombia hasta su desembocadura en el Orinoco, en el río Meta y
algunos otros de menor tamaño tales como el Payara, Apure Viejo, Apurito, Ruende,
Uribante, Caparo, Portuguesa, Paguey, etc. Las especies con mayores capturas son
bagres (Pseudoplatystoma, P. metaense y P. orinocoense), coporo, cachama, morocoto,
curbinata (Plagioscion squamosissimus), curito y berbanche (Pinirampus pirinampu).
En la cuenca del lago de Maracaibo y en el mismo lago existen pesquerías artesanales
basadas en especies tanto de agua dulce (sector sur), como de especie de origen marino
(sector norte), las cuales le confieren a la cuenca una enorme importancia pesquera.
La ictiofauna del lago está compuesta por 172 especies de peces pertenecientes a 50
familias, de las cuales las especies comerciales más importantes son curvina de lago
(Cynoscion maracaiboensis), lisa (Mugil sp.), mana (Potamorrhina laticeps), bocachico
(Prochilodus reticulatus) y bagres (Learius sp., y Pimelodus sp).

Figura 4.13.2: Distribución porcentual de la captura de la pesca artesanal entre las principales
especies con escama.

Piaractus orinoquensis, 6%

Colossoma macropomum, 6%

Mylossoma albiscopum, 13%

Prochilodus mariae, 75%

Fuente: Elaborado por los autores con base en datos de INSOPESCA.

El comportamiento histórico que ha presentado la pesca fluvial artesanal durante


el período (1996-2011), muestra que el estado que presenta mayor participación en la
pesca comercial artesanal es el Apure, con un total de 201 225 toneladas para la década,
equivalente al 31 por ciento, seguido en importancia por los estados de Guárico y
Bolívar (Figura 4.13.2). En el año 2016 la cifra oficial en la pesca continental ascendió
a 26 350 toneladas/año, de las cuales se destacan la región centro occidental y andina
(Apure, Barinas, Guárico, Cojedes, Portuguesa, Táchira, Mérida y Trujillo) que aportan
16 188 toneladas/año, mientras los estados de la zona oriental y sur del país -incluyendo
América del Sur 305

Delta Amacuro (Amazonas, Bolívar, Monagas y Delta Amacuro)- que reportan una
producción de 1 258 toneladas/año y la región zuliana que tributa 5 130 toneladas/año
(Hoyos, 2013; INSOPESCA, 2014).
Las principales pesquerías de Venezuela (República Bolivariana de) se apoyan en
la captura de especies con escamas como cachama, palometa, morocoto y coporo, que
han representado históricamente el 49 por ciento de las capturas (Machado-Allison y
Bottini, 2010). Estas especies muestran una tendencia decreciente, particularmente en
el caso del coporo (Figura 4.13.3), aunque esta especie mostró cierta recuperación entre
los años 2012 al 2016 (INSOPESCA, 2014; Velásquez, Castillo y Villegas, 2018).

Figura 4.13.3: Evolución de las capturas de grandes Characiformes.

Mylossoma albiscopum Piaractus orinoquensis


Prochilodus mariae Colossoma macropomum
25 000

20 000
Capturas (toneladas/año)

15 000

10 000

5 000

0
96 97 98 99 00 01 02 03 04 05 06 07 08 09 10 11 12 13 14 15 16 17
19 19 19 19 20 20 20 20 20 20 20 20 20 20 20 20 20 20 20 20 20 20

Fuente: Elaborado por los autores con base en datos de INSOPESCA.

Por su parte los grandes bagres han constituido el 21 por ciento, siendo el bagre
(P. orinocoense) la especie que generó las mayores capturas (Figura 4.13.4). Se advierte
una tendencia decreciente en las capturas de estas especies y totales en general (Figura
4.13.5). En los llanos del Apure se destaca la captura de curito, que alcanza hasta
3 000 toneladas anuales, seguida por P. metaense (Aguilera y Pérez Lozano, 2009).

Figura 4.13.4: Participación de las especies de grandes bagres en las capturas (período 1996-2011).

P. tigrinum, 3%

B. filamentosum, 2%

B. juruense, 2%

B. platynemum, 4%
P. orinocense, 56%

B. rousseauxii, 11%

B. vaillantii, 22%

Fuente: Elaborado por los autores con base en INSOPESCA. 2014. Sector Pesca Continental: Dossier. Gerencia de Ordenación
Pesquera. Instituto Socialista de la Pesca y Acuicultura. Monografiado. 24 pp.
306 La situación y tendencia de las pesquerías continentales de América Latina y el Caribe

Figura 4.13.5: Evolución de las capturas comerciales de grandes bagres. El año 2009 sin datos
discriminados por especie.

P. orinocense B. filamentosum B. juruense B. platynemum

10 000

8 000
Capturas (toneladas/año)

6 000

4 000

2 000

0
1996

1997

1998

1999

2000

2001

2002

2003

2004

2005

2006

2007

2008

2009

2010

2011
Fuente: Elaborado por los autores con base en INSOPESCA. 2014. Sector Pesca Continental: Dossier. Gerencia de Ordenación
Pesquera. Instituto Socialista de la Pesca y Acuicultura. Monografiado. 24 pp.

Venezuela (República Bolivariana de) ha proporcionado datos de desembarque de


pescado a la FAO hasta 2016, para los años siguientes FAO ha estimado las capturas.
Las estadísticas presentan tendencias más irregulares, pero esta información puede
verse afectada por posibles cambios en la composición de las capturas y no debidamente
detectadas en los registros. No obstante, al integrarse las capturas de todas las especies
capturadas, se advierte una marcada tendencia decreciente a partir de 2004 (Figura
4.13.6).

Figura 4.13.6: Evolución de las capturas de la pesca continental de Venezuela (República


Bolivariana de) 1950 – 2019.

60 000

50 000
Capturas (toneladas/año)

40 000

30 000

20 000

10 000

0
1950
1952
1954
1956
1958
1960
1962
1964
1966
1968
1970
1972
1974
1976
1978
1980
1982
1984
1986
1988
1990
1992
1994
1996
1998
2000
2002
2004
2006
2008
2010
2012
2014
2016
2018

Fuente: Elaborado por los autores con base en FishStatJ. 2021. FishStatJ, una aplicación para analizar estadísticas de pesca. Versión:
4.02.03. Roma, FAO.
América del Sur 307

4.13.4. Uso y comercialización de los recursos acuáticos


Los principales puntos de desembarques que corresponden al sistema fluvial del
Orinoco son Ciudad Bolívar (50 por ciento), Cabruta (33 por ciento), Barrancas
(12 por ciento), Puerto Ayacucho y Tucupita. En el caso de la cuenca del Apure se
destacan San Fernando (36 por ciento), San Juan de Payara (22 por ciento), Achaguas
(16 por ciento), Arichuna (11 por ciento) y Guasdualito (5 por ciento). En el lago
Maracaibo San Carlos del Zulia y Puertos de Altagracia reportan alrededor de 30 000
toneladas anuales en desembarques (FAO, 2005).
La infraestructura de soporte para la comercialización de la pesca es pobre o incluso
inexistente en muchos sectores de la cuenca del Orinoco (FAO, 2005; MPPAT, 2007).
Las comunidades han improvisado sitios para el desembarque donde son esperados
por los transportistas comercializadores (caveros), lo que dificulta la obtención de
información adecuada de fiscalización (volumen, especies, valor, distribución, guías y
destino) sobre la actividad pesquera en el sector (Foto 4.13.6).

©CLAUDIO BAIGÚN.

Foto 4.13.6: Desembarcos de caveros en el río Arauca.

En general la relación de la cadena de comercialización es simple, dándose


dos modalidades. El 76 por ciento de los pescadores venden el producto de sus
faenas de pesca a los transportadores-comercializadores (caveros), el 8 por ciento a
comercializadores-acopiadores y el 16 por ciento restante comercializa el producto
por otras vías (transportistas fluviales, vendedores ambulantes, consumidores directos,
entre otros). Esta dependencia de los caveros limita las ganancias que pueden obtener
los pescadores (Novoa, 1982). Por otra parte, una gran parte del pescado capturado y
comercializado en los estados Guárico y Apure es llevado por “caveros” a centros de
distribución en la frontera con Colombia, donde son exportados a ciudades fronterizas.
Los pescadores proponen que se establezcan precios únicos de venta por especie de
acuerdo a la época del año, con lo que pretenden mejorar sus condiciones económicas
y evitar la actuación de intermediarios. Consideran además necesario la creación de
308 La situación y tendencia de las pesquerías continentales de América Latina y el Caribe

infraestructura de apoyo a la pesca con la activación de centros de acopio, surtidores


de combustible, plantas de hielo y tiendas de insumos o ferreterías.
En la actualidad muchos peces comerciales de la cuenca del Orinoco están siendo
explotados y comercializados en mercados municipales, pescaderías locales, carreteras,
entre otros, sin tomar en cuenta las tallas mínimas de captura contempladas en la
normativa legal vigente (Hurtado, 1997; Castillo, 1988; Cortés-Milán, 2002; Díaz, 2006;
Rueda, 2006; Bottini, 2009; INSOPESCA, 2012) (Foto 4.13.7 A, B, C). La reducción
de las especies que soportan mayor presión de pesca ha llevado a los mercados a
otras antiguamente consideradas como de descarte como caribes, doradidos y payara
(Hydrolycus tatauaia). Una de las especies más afectadas ha sido el coporo, cuya pesca
comercial ha sufrido un descenso en el cauce del Orinoco y se ha desplazado hacia sus
tributarios (Rodríguez et al., 2007; Velásquez, Castillo y Villegas, 2018).
Tradicionalmente el pescado se vende como fresco (eviscerado o no) y preservado en
salmuera (salado). El primer caso corresponde a los mercados locales y de distribución
regional en el centro del país.

©ANIELLO BARBARINO.

B C
©ANIELLO BARBARINO.

©ANIELLO BARBARINO.

Foto 4.13.7: A:. Oferta de pescado salado en el mercado de San Fernando de Apure B: Oferta de pescado en la carretera de “pavón”
(Cichla orinocensis) (veda por ley) y C: Oferta de pescado en la carretera de tallas pequeñas de “rayao” (Pseudoplatystoma spp.) en
estadios juvenil o preadulto.

Sin embargo, dado que muchos de los centros de acopio regionales no se encuentran
en condiciones aceptables para garantizar la cadena de frío necesaria, el producto de
la pesca es transportado a las “cavas”, donde es colocado en hielo e inmediatamente
América del Sur 309

transportado a los mercados locales o centros regionales de distribución (Pto. La


Cruz, Barcelona, Maracay, Barquisimeto y Táchira). El resto es comercializado para
consumo local en los sitios cercanos al desembarque, incluyendo rutas (Foto 4.13.8 A,
B). Un aspecto de particular interés es el destino de una pesca particular desarrollada
en el Delta del Orinoco sobre el curito. Esta especie es capturada en considerables
cantidades, colocadas en sacos y llevada a Trinidad y Guyana, donde es considerada una
“exquisitez”. Se conoce que en Trinidad es procesado, enlatado y enviado a mercados
en Europa. No se conocen estadísticas de esta actividad.

A B

©BLANCA BOTTINI.

©BLANCA BOTTINI.
Foto 4.13.8: Venta de bagre rayado (Pseudoplastystoma metaense y P. orinocoense), bagre toruno o amarillo (Zungaro zungaro),
como salado a orilla de la carretera Barinas – San Cristóbal (Troncal 5), Municipio Ezequiel Zamora, Barinas.

4.13.5. Pesca deportivo-recreativa


En Venezuela (República Bolivariana de) el desarrollo de la pesca deportivo-recreativa
continental está aún poco desarrollada. Esto se refleja en los escasos permisos de pesca
solicitados y por los costos involucrados en una actividad que parece ser todavía no
rentable y muy costosa. En las represas de Guri y Caruachi ocurren los mayores
torneos de pesca deportivo-recreativa del país, principalmente dirigida a la pesca del
pavón. La pesquería del pavón (Cichla nigrolineatus, C. interrmedia, C. orinocensis y
C. temensis) es la más frecuente y profesionalmente organizada. Esta pesca se realiza
tanto en aguas naturales como en los ríos Aguaro-Guariquito, Cinaruco, Capanaparo
y Ventuari y en los embalses Las Guanotas, Camatagua y Guri (Lasso y Machado-
Allison, 2001; Novoa 2001). Igualmente, se practica la pesca deportivo-recreativa de
la payara, tanto en Guri como el río Orinoco (Petrere, 2009). Más reciente es la pesca
de esta especie, principalmente desarrollada en aguas del alto Orinoco y Ventuari en el
estado Amazonas, donde existe infraestructura adecuada para los visitantes y turistas
dedicados a esta actividad. Otras especies blanco de la pesca deportivo-recreativa son
los grandes bagres (Rodríguez et al., 2007).

4.13.6. Pesca de peces ornamentales


El 92 por ciento de las especies de peces ornamentales exportados por Venezuela
(República Bolivariana de) provienen de aguas continentales (Cabrera, 2005). Esta
actividad proporciona una contribución financiera importante en el sector binacional
del Orinoco Colombo-Venezolano (Lasso, Machado-Allison y Taphorn, 2016). La
captura de peces ornamentales se basa en diversas especies (Tabla 4.13.2).
310 La situación y tendencia de las pesquerías continentales de América Latina y el Caribe

Tabla 4.13.2: Nombres comunes y científicos de especies ornamentales (Machado-Allison, 2005;


Petrere, 2009)

Nombre común Nombre científico Nombre común Nombre científico


Pechona marmolada o Carnegiella strigata Caribe jetudo Catoprion mento
estrigata
Agujeta Boulengerella laterestriga Carrancho, paleta o Sturisoma festivum
cucha
Crenucus Crenuchus spirulus Bobita Moenkhausia oligolepis
Sardinita Pyrrhulina brevis Abramites Abramites hypselonotus
Festivum o vieja bandera Mesonauta festivum Leporino o mijekayo Leporinus fasciatus
Pechona Gasteropelecus sternicla Palometa o silver dólar Metynnis luna
Apistograma o viejita Apistogramma hoignei Morocoto Piaractus orinoquensis
Sapuarita Semaprochilodus Pez hoja Polycentrus schomburgkii
theraponura
Cardenal o tetraneón Paracheirodon axelrodi Tetra diamante Moenkhausia pittieri
Chilodus o cabeza pabajo Chilodus punctatus Ramirense Mikrogeophagus ramirezi
Pez lápiz o anostomo Anostomus anostomus Cuchito fantasma Apteronotus albifrons
rayado
Escalar o franela Pterophyllum altum Mochorroca Aequidens pulcher
Panaque Panaque nigroleneatus Pictus, tigrito o bagre Pimelodus pictus
pintado
Bagre rayao Pseudoplatystoma Paletón o cabo de hacha Sorubimichthys planiceps
metaense
Corroncho paleta o cucha Sturisomatichthys Coridoras o cochinito Corydoras aeneus
festivum

Fuente: Machado Allison, A. 2005. Los peces de los llanos de Venezuela: Un ensayo sobre su historia natural. (3ra. edición). Caracas,
CDCHUCV. 222 pp.; Petrere Jr., M. 2009. Elaboración de modelo de plan de manejo integral de la pesquería artesanal en el eje
Orinoco-Apure. Informe Final Consultoría Técnica para la FAO, Caracas-Venezuela. 125 p.

4.13.7. Importancia social de los recursos pesqueros


Las comunidades de pescadores se ubican en los asentamientos ribereños. Las
tripulaciones pesqueras por lo general están conformadas por miembros del núcleo
familiar, usualmente de una a tres personas. La comercialización de los productos
pesqueros es fuertemente dependiente de los intermediarios y, dado que los pescadores
en muchos casos no poseen una infraestructura adecuada para refrigerar el producto,
se ven obligados a vender los productos pesqueros a bajo precio. El comercio de
los productos pesqueros se realiza a través de varios niveles de intermediación,
principalmente para el consumo en fresco. Las comunidades que no tienen acceso a
medios de transporte entregan su producción a los caveros, en algunos casos lancheros
quienes transportan el producto hacia los centros mayoristas que se comunican con los
mercados locales por vía terrestre. Las cavas son dirigidas a los mercados mayoristas
locales, en donde operan intermediarios con instalaciones refrigeradas que distribuyen
la producción pesquera principalmente con destino a Caracas y al centro del país.
Es muy habitual que el intermediario - quien por lo general es el comercializador,
transportador o acopiador (cavero)- sea quien se responsabiliza de la financiación de
las faenas de pesca al igual que lo concerniente a la adjudicación o préstamo del motor
y/o embarcación, así como a la reparación de estos, siempre y cuando el productor
garantice la exclusividad en la venta de su captura (Novoa, 2002; Bottini, 2009).
América del Sur 311

Figura 4.13.7: La distribución de las 223 comunidades de pescadores continentales registradas en


el año 2000 entre los estados.

Barinas, 18%
Apure, 21%

Portuguesa, 12%

Bolívar, 41% Tachira, 4%

Amazonas, 3%

Merida, 1%

Fuente: Elaborado por los autores con base en Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. 2005.
Resumen informativo sobre la pesca por países. Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación. https://
www.fao.org/fi/oldsite/FCP/es/ ven/profile.htm.

El número de comunidades identificadas hasta el momento en los sistemas de los


ríos Orinoco y Apure y estados ascendió de 200 a 223, siendo más numerosas en el
Estado Bolívar (Figura 4.13.7). Ello representaba 2 721 pescadores (FAO, 2005).
Las pesquerías artesanales y de subsistencia poseen relevancia socioeconómica,
siendo las del río Orinoco las más importantes tanto en volumen como en ingreso
económico. Una considerable cantidad de pescadores informales viven en las ciudades
cercanas y asisten a practicar la pesca de costa con líneas de mano con fines
alimentarios. Se dispone de poca información sobre el consumo de pescado como
parte de la dieta proteica. Lasso (2011) señala que en ciertas comunidades aborígenes
de la cuenca amazónica la ingesta diaria varía entre 83-163 g per capita por día, con un
promedio de 123 g per capita por día, equivalente a 44,7 kg por persona por año, lo que
demuestra su dependencia de la pesca como recurso. Ello representaría un consumo
total de 367 toneladas anuales. El crecimiento de la actividad pesquera ha sido natural,
espontáneo y no planificado motivado principalmente por la demanda de alimentos en
las diferentes regiones e influido por un incremento poblacional. Novoa (1982) indica,
entre otras causas, que el incremento de los costos de productos de origen marino, la
falta de ofertas de trabajo adecuado y el costo de oportunidad han sido factores que
han acentuado el consumo de pescado de agua dulce. Además, señala que no se han
desarrollado estudios socioeconómicos de las comunidades dedicadas a la explotación
de este recurso.
Royero (1993) cita un total de 175 especies identificadas con este potencial comercial.
Casi todas están presentes en los ríos afluentes del Orinoco, Macizo Guayanés y del
Brazo Casiquiare-Río Negro.
Cabrera (2005) destaca que las principales zonas de captura son los estados de
Amazonas, Apure, Bolívar, Cojedes, Miranda, Carabobo y Vargas. Los principales
destinos son Caracas y Puerto Ayacucho (Amazonas). Los centros de acopio a nivel
nacional se localizan en Caracas (23 por ciento), Apure (15,4 por ciento), Carabobo
(15,4 por ciento), Miranda (15,4 por ciento), Portuguesa, Zulia, Cojedes y Bolívar, cada
uno con el 7,7 por ciento. Lasso et al. (2013) señalan que la captura de peces con fines
ornamentales representa un 70 por ciento de las capturas en los ríos Atabapo, Guaviare,
Orinoco superando en importancia a las especies para consumo.
312 La situación y tendencia de las pesquerías continentales de América Latina y el Caribe

4.13.8. Gestión, manejo y marco legal


La República Bolivariana de Venezuela (República Bolivariana de) posee un conjunto
de leyes y normas bastante completas para regular la pesca y la acuicultura en el ámbito
nacional. La actividad pesquera se rige por el Decreto con Rango Valor y Fuerza de
Ley de Pesca y Acuicultura, N° 1.408, publicada en Gaceta Oficial de la República
Bolivariana de Venezuela N° 6.150 Extraordinario, de fecha 18 de noviembre de 2014.
Esta fue la cuarta modificación desde el año 2000 y se realiza bajo la instrucción de
simplificar los trámites administrativos que maneja el INSOPESCA. El marco legal de
la pesca continental ha promovido el fortalecimiento y consolidación del poder popular
planteando una transferencia del Poder Central a través de la figura organizativa de
los consejos nacionales de pescadores y acuicultores (CONPPA), así como de otras
instancias organizativas (Bottini, 2009). Hasta 2018 se tenía registrado un total de 95
organizaciones en el ámbito nacional que aglutinaban a poco más de 54 mil pescadores
y acuicultores, aun cuando estas cifras incluyen tanto a pescadores de agua dulce como
marinos. Ello ha generado el empoderamiento y protagonismo de los consejos de
pescadores y acuicultores en concordancia con la Ley del Poder Popular y básicamente
han sido atendidos desde el punto de vista formativo (Mijares, 2019). No obstante,
no hay documentación donde, bajo este perfil, se conozca la aplicación de un modelo
de co-manejo aplicado a la pesca continental, que coadyuve al mejoramiento del
ordenamiento de esta pesquería.
Las políticas del Estado apuntan entonces a través de la Ley, a brindar apoyo a los
asentamientos de pescadores, reconociendo sus derechos y posibilidades de acceso a
los recursos que tradicionalmente han explotado. Existen programas de asistencia a las
comunidades a nivel nacional, ejecutados a través de la administración pesquera, para
su consolidación desde el punto de vista social. El suministro de recursos financieros
para apuntalar la actividad extractiva también representa las principales bases sobre las
que se asientan los programas estatales de apoyo al sector pesquero. Sin embargo, no
existe una evaluación de estas. Cabe destacar que para las pesquerías continentales los
instrumentos normativos están bastante desactualizados, aun cuando la información
acopiada por los proyectos oficiales alertan sobre los riesgos de sobrepesca e
incumplimiento de la normativa legal (tallas no reglamentadas, uso de artes de pesca
ilegales como chinchorros o redes con aberturas entre nudos por debajo de los
estándares reglamentados) para las principales especies comerciales de esta cuenca
(INSOPESCA, 2012).

4.13.9. Impactos y amenazas


Se advierte una creciente acción de procesos de extracción minera (Arco Minero del
Orinoco) con alto uso de mercurio para la obtención de oro (Lasso y Pérez, 2006;
Machado-Allison, 2015; 2017; Trujillo et al., 2010), afectando no sólo la biodiversidad
sino al consumo de peces contaminados y a poblaciones indígenas y rurales (Machado-
Allison 2017). Por su parte, en la zona del delta Lasso-Alcalá y Sánchez-Duarte (2011)
mencionan diferentes amenazas asociadas al dragado, actividades petroleras, pesca
de arrastre de camarón, deforestación de manglares, etc. Se proyecta que todos estos
riesgos podrían agudizarse si planes de desarrollo de gran envergadura - tales como
el eje Orinoco-Apure, desarrollo y explotación de petróleo desarrollado en la Faja
y el continuo desarrollo del “Arco Minero del Orinoco”- se continúan llevando a
cabo, sin considerar una planificación construida con la inclusión de todos los actores
involucrados. La reciente resolución del Ministerio del Poder Popular del Desarrollo
Minero Ecológico (abril de 2020) podría afectar casi 700 km de ríos al sur de Venezuela
(República Bolivariana de) y un área directa de 254 km2 de las riberas de los ríos
Cuchivero, Caura, Aro, Caroní, que son afluentes del río Orinoco y de los ríos Cuyuní
y Yuruan (aunque en la Gaceta aparece mencionado como Yuruari), cuyas aguas fluyen
al río Esequibo.
América del Sur 313

La sobreexplotación pesquera con fines comerciales es considerada como un


problema, ya que en varias especies comerciales se ha encontrado que la talla de
primera captura se ubica por debajo de la talla de primera maduración (Castillo, 1988;
INSOPESCA, 2012; Velásquez, Castillo y Villegas, 2018). Petrere (2009), asimismo,
señala la pesca ilegal e indiscriminada durante las migraciones reproductivas de
cachama y morocoto y el uso no controlado de redes de monofilamento como unas de
las causas de sobrepesca. Por otro lado, la alteración hidrológica de los cursos de agua,
la colmatación de cauces por elevada deposición de sedimentos, la contaminación de
aguas en las adyacencias de los centros poblados y cultivos, el uso no controlado de
insecticidas y plaguicidas, el desarrollo petrolero y minero, entre otros, constituyen
importantes factores de riesgo para las poblaciones humanas y los ecosistemas fluviales
de la cuenca del Orinoco (Machado-Allison, 1994; 2005; 2013; 2015; Machado-Allison
y Bottini, 2010; Machado-Allison, Rial y Lasso, 2011; Machado-Allison et al. 2002;
Trujillo et al., 2010; Velásquez, Castillo y Villegas, 2018). La presencia de represas en
la alta cuenca del Orinoco igualmente ha afectado la migración de las poblaciones de
coporos (Prochilodus mariae) (Lilyestrom y Taphorn, 1980; Barbarino Duque, Taphorn
y Winemiller, 1998), lo cual se ve agravado por el calado de redes para bloquear los
movimientos migratorios de los peces en afluentes menores.
La sobrepesca ha afectado también a peces de interés deportivo como el pavón,
incluso en áreas remotas del Amazonas (Casiquiare) (Rodríguez et al., 2007). Otra
especie común en los sectores altos de la cuenca, con hábitos migratorios, el saltador,
ha sido reducido por deforestación, sedimentación, sobrepesca y construcción de
represas (Winemiller, Marrero y Taphorn, 1996). Un patrón similar debido al efecto
de las represas y la presión de pesca se ha observado para la palambra (Brycon
whitei) (Lilyestrom y Taphorn, 1983) y el Prochilodus mariae (Velásquez, Castillo y
Villegas, 2018) y otras especies de la pesca comercial (INSOPESCA, 2012). La Figura
4.13.8 presenta una referencia espacial de los principales impactos detectados en las
diferentes cuencas.

Figura 4.13.8: Esquema de la cuenca del río Orinoco mostrando actividades antrópicas que
afectan la calidad de aguas y el flujo hidrológico normal.

Fuente: Elaborado por los autores.


314 La situación y tendencia de las pesquerías continentales de América Latina y el Caribe

4.13.10. Referencias
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América del Sur 319

ANEXO I

Lista de las especies de peces continentales de importancia comercial y de consumo en


la cuenca del Orinoco.
Especie Nombre Común
MYLIOBATIFORMES
Potamotrygonidae
Paratrygon aiereba Manta-raya
Potamotrygon motoro Raya
Potamotrygon orbignyi Raya
CLUPEIFORMES
Pristigasteridae
Pellona castelneana Sardinata
Pellona flavipinnis Sardinata
CHARACIFORMES
Erythrinidae
Hoplias aimara Aimara
Hoplias malabaricus Guavina
Hoplerythrinus unitaeniatus Guavina
Cynodontidae
Hydrolycus armatus Payara
Hydrolycus tatauaia Payara
Serrasalmidae
Colossoma macropomum Cachama
Mylesinus schomburgki Suapire
Myleus spp. Pámpano
Mylossoma aureum Palometa
Mylossoma albiscopum Palometa
Piaractus orinoquensis Morocoto
Pygocentrus cariba Caribe
Serrasalmus rhombeus Caribe
Anostomidae
Schizodon scotorhabdotus Mije
Leporinus cf. friderici Mije, tuza
Curimatidae
Curimata abramoides Bocachico
Curimata cyprinoides Bocachico
Curimata cerasina Bocachico
Potamorhina laticeps Mana mana
Prochilodontidae
Prochilodus mariae Coporo
Prochilodus rubrotaeniatus Coporo
Prochilodus reticulatus Bocachico
Semaprochilodus kneri Bocachico
Semaprochilodus laticeps Zapoara
Triportheidae
320 La situación y tendencia de las pesquerías continentales de América Latina y el Caribe

Especie Nombre Común


Triportheus orinocensis Arenca
Bryconidae
Brycon bicolor Palambra
Salminus hilarii Sauta
SILURIFORMES
Auchenipteridae
Ageneiosus magoi Bagre rambao
Ageneiosus inermis Bagre rambao
Ageneiosus cf. dentatus Rambao
Doradidae
Oxydoras niger Sierra
Oxydoras sifontesi Sierra
Pimelodidae
Brachyplatystoma filamentosum Valentón
Brachyplatystoma juruense Cunaguaro
Brachyplatystoma rousseauxi Dorado
Brachyplatystoma vaillantii Atero
Brachyplatystoma platynemum Bagre hipi
Calophysus macropterus Zamurito
Hemisorubim platyrhynchus Paleto
Hypophthalmus celiae, Bagre paisano
Hypophthalmus donacimientoi Bagre paisano
Hypophthalmus oremaculatus. Bagre paisano
Leiarius marmoratus Yaque
Phractocephalus hemiliopterus Cajaro
Pimelodus blochii Cogotuo
Pinirampus pirinampu Berbanche
Platynematichthys notatus Bagre tigre
Pseudoplatystoma metaense Rayao
Pseudoplatystoma orinocoense Rayao
Sorubim lima Paleto
Sorubimichthys planiceps Doncella
Zungaro zungaro Toruno
Pseudopimelodidae
Batroglannis villosus Tongo
Callichthyidae
Callichthys callichthys Busco
Hoplosternum littorale Busco, curito
Loricariidae
Hypostomus plecostomoides Corroncho
Hypostomus plecostomus Corroncho
Liposarcus multiradiatus Corroncho
Pterygoplichthys multiradiatus Corroncho
PERCIFORMES
Scianidae
Cynoscion maracaiboensis Curvina del lago
Plagioscion squamossisimus Curbinata
Cichlidae
Astronotus cf. ocellatus Pavona
América del Sur 321

Especie Nombre Común


Cichla intermedia Pavón
Cichla orinocensis Pavón
Cichla temensis Pavón
Crenicichla spp. Mataguaro
Geophagus abalios Cara e caballo
Satanoperca daemon Chupatierra
Satanoperca leucosticta Chupatierra
MUGILIFORMES
Mugil sp. Lisa
323

5 Conclusiones
Claudio Baigún1 y John Valbo-Jørgensen2
1: Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, Roma
2: Instituto de Investigación e Ingeniería Ambiental (UNSAM-CONICET)

5.1. PRODUCCIÓN PESQUERA


Según FishStatJ las capturas continentales de pescado en América del Sur, Mesoamérica y el Caribe
alcanzaron 510 499 toneladas en 2019. Ello corresponde a solo un 4 por ciento de la captura
continental en el mundo (Figura 5.1.1).

Figura 5.1.1: Producción pesquera continental comparada por regiones y subregiones en 2019.

Caribe, 0%

Mesoamérica, 1%
Sudamérica, 3%
Europa, 3%
Norteamérica, 1%
Asia, 65%

Oceanía, 0%

África, 27%

Fuente: Elaborado por los autores con base en FishStatJ. 2021. FishStatJ, una aplicación para analizar estadísticas de pesca. Versión: 4.02.03. Roma, FAO.

Este nivel de captura es muy bajo en relación con el área de aguas continentales, si se compara con
los otros continentes donde existen pesquerías principalmente tropicales/subtropicales y se explica
por la baja densidad de pescadores que existe en en la región de América del Sur, Mesoamérica
y el Caribe. Al igual que ocurre en otros continentes, la pesca continental de la región sufre de
subvaloración importante, lo que se refleja en diversos indicadores pesqueros, pero también en
las condiciones sociales y económicas particulares que exhibe el sector de la pesca artesanal. Los
resultados presentados por los expertos de los países muestran importantes diferencias para varios
de ellos respecto a las estadísticas suministradas a FAO (p. ej. Funge-Smith et al., 2019), lo que
sugiere que solo parte de la información registrada por los gobiernos es comunicada.
En base a la información recopilada para este documento estimamos un volumen de captura
para toda la región de unas 850 000 toneladas (América del Sur 69 por ciento, Mesoamérica 30
por ciento y el Caribe insular 1 por ciento). Esta estimación, que representa un 40 por ciento
más de lo reportado en 2019, debe tomarse con precaución ya que la información estadística de
los países es incompleta al no considerar todas las cuencas y a menudo sin continuidad temporal.
Sin embargo, los estudios de consumo de pescado realizados en diferentes partes de la región
constituyen un importante testimonio que la pesca continental representa un valioso aporte para
las economías informales locales así como para la seguridad alimentaria, no existiendo adecuada
información por parte de las autoridades responsables. De tal modo, el valor de captura propuesto
puede considerarse incluso conservadora. COPESCAALC (FAO, 2018a), por ejemplo, estimó
324 La situación y tendencia de las pesquerías continentales de América Latina y el Caribe

que las capturas en la región podrían sobrepasar un millón de toneladas con una
participación de 73 por ciento de América del Sur, 26 por ciento de Mesoamérica y el
resto proviniendo del Caribe insular.
Según FishStatJ, la pesca continental de América del Sur, Mesoamérica y el
Caribe experimentó un fuerte crecimiento desde 1950 hasta la mitad de los años 80
cuando superó medio millón de toneladas por primera vez. A partir de entonces ha
experimentado grandes variaciones (433 000 – 572 000 toneladas) pero todavía con una
tendencia general de crecimiento (Figura 5.1.2).

Figura 5.1.2: Capturas continentales en las subregiones de América del Sur, Mesoamérica y el
Caribe insular.

Caribe Mesoamérica Sudamérica


600

500
Capturas (toneladas/año)

400

300

200

100

0
1950
1952
1954
1956
1958
1960
1962
1964
1966
1968
1970
1972
1974
1976
1978
1980
1982
1984
1986
1988
1990
1992
1994
1996
1998
2000
2002
2004
2006
2008
2010
2012
2014
2016
2018
Fuente: Elaborado por los autores con base en FishStatJ. 2021. FishStatJ, una aplicación para analizar estadísticas de pesca. Versión:
4.02.03. Roma, FAO.

El menor aporte corresponde a las islas del Caribe con apenas un 4 por ciento.
Dentro de esta subregión el país que históricamente ha sido más productivo es Cuba
(71 por ciento), seguido por la República Dominicana (17 por ciento). Otros países,
como Jamaica, han tenido un visible crecimiento durante la última década. El número
de países y territorios en esta subregión que reporta datos a la FAO es bajo (siete países
que han presentado datos a la FAO por lo menos una vez), lo que se debe a la reducida
importancia de la pesca continental en comparación de la marítima en términos de
volumen. Sin embargo en este estudio, aunque no se cuenta con datos cuantitativos, se
ha comprobado la existencia de pesca continental también en países/territorios donde
no se reporta a FAO.
Mesoamérica presentó una participación del 40 por ciento de la producción regional
en 2018, lo que corresponde al máximo histórico y que en 2019 se redujo un 31 por
ciento, siendo aproximadamente similar a los valores de 2016-2018. Las capturas
reportadas en promedio durante los diez últimos años en los diferentes países son
inferiores a 10 000 toneladas con excepción de México, donde creció la producción
pesquera a partir de 1980 debido a la siembra de tilapias en los numerosos embalses que
posee este país. Ello permitió alcanzar una producción anual de 223 625 toneladas en
2018 y aunque bajó a 155 714 toneladas en el 2019, todavía representa el 93 por ciento
de las capturas en los países de esta subregión.
Conclusiones 325

El aporte de los demás países ha sido muy reducido, si bien se puede afirmar que
existe una subvaloración considerable de las pesquerías continentales en los países del
istmo. Ello se debe a la falta de estadísticas reales y completas del subsector, que nunca
se ha tenido en cuenta, siendo considerada como una actividad complementaria y de
subsistencia en la mayoría de los casos.
Por el contrario, América del Sur es la subregión que más ha aportado a los
desembarcos de pescado continental a nivel de la región. Si bien en un principio cuando
FAO inició el proceso de recopilación de estadísticas (1950) casi toda la información
provenía de esta subregión, actualmente se reconoce que América del Sur representa
entre el 62 por ciento y el 68 por ciento de las capturas reportadas. Dentro de esta
subregión, Brasil contribuye entre un 42 por ciento y 71 por ciento y actualmente es
responsable de alrededor de 2/3 de la producción subregional. En orden de importancia
le siguen Colombia y Venezuela (República Bolivariana de) con 11 y 8 por ciento de
los desembarcos registrados desde 1950, respectivamente. En varios países las capturas
superan las 10 000 toneladas anuales declaradas, sobresaliendo Brasil con más de
300 000 toneladas, habiendo estimaciones previas que rozan las 400 000 toneladas
(Benett y Thorpe, 2008).

5.2. CARACTERÍSTICAS DE LA PESCA


La revisión de la información incluida en este informe muestra una marcada diferencia
entre las tres subregiones analizadas. En el Caribe insular dominan ríos pequeños que
en ciertos casos son represados, generando cuerpos de agua artificiales y en algunas de
las islas más grandes existen lagos y también hay islas con lagunas costeras y humedales.
Aquí la pesca continental en ríos es una actividad estacional que se concentra en la parte
baja de los cursos y en el estuario, dirigida a peces y crustáceos migratorios y moluscos.
En lagos y embalses en algunos casos - como p. ej. República Dominicana, Haití y
Jamaica - puede haber personas que se dediquen más tiempo a la pesca si el gobierno
los ha repoblado y en estos casos predominan las especies exóticas, principalmente
las tilapias. En este sentido, las pesquerías artesanales han ido transformándose en
pesquerías de especies exóticas provenientes de programas de repoblamiento, siembre
y de escapes de las pisciculturas.
En Mesoamérica, debido al reducido número de grandes ríos y lagos permanentes,
la pesca continental tiene lugar en ríos menores, lagunas costeras y en cuerpos de
agua artificiales usando redes, atarrayas, anzuelos y trampas. Sin embargo, la pesca
continental se considera una actividad relevante en casi trescientos cuerpos de agua
de Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá donde, en
la mayoría de los casos se desconoce la contribución de la pesca de los ríos, pero su
contribución es probablemente muy inferior debido al pequeño tamaño de los cauces
y caudal reducido y muy estacional. Por lo general es una ocupación de tiempo parcial
u ocasional en áreas rurales donde el calendario de trabajos agrícolas decide el ritmo
de la vida. Durante períodos con menos trabajo agrario muchas personas se dedican
a la pesca de subsistencia, que con poca inversión y a poca distancia de la casa, puede
suministrar suficiente alimento para suplir la dieta de los hogares y en el caso de
excedentes intercambiar o vender el pescado localmente. Únicamente en los cuerpos de
agua más grandes y productivos, como por ejemplo el lago Cocibolca, que es el cuerpo
de agua más grande en la subregión, existen pescadores que se dedican a la pesca de
tiempo completo. En las lagunas costeras, por su parte, hay personas que pescan parte
del tiempo en la laguna, otra parte en el mar según la época del año y las condiciones
climáticas. México presenta un caso un poco diferente dado el gran número de lagos y
embalses de gran extensión que permite el desarrollo de pesquerías mejor organizadas,
limitando el número de pescadores y artes de pesca permitidos y la realización de
programas de repoblamiento. Sin embargo, hay indicios de que todavía existe una
326 La situación y tendencia de las pesquerías continentales de América Latina y el Caribe

subestimación considerable del volumen de pescado desembarcado de lagos y embalses


en este país. Adicionalmente, hay una ausencia de información sobre la pesca en lagunas
costeras y de la pesca fluvial, que en los ríos grandes seguramente es muy importante.
Por el contrario, en América del Sur, las pesquerías continentales más productivas
se desarrollan principalmente en grandes ríos con planicies de inundación, donde
la pesca está fuertemente ligada a los ciclos hidrológicos y el rendimiento pesquero
es altamente dependiente de las condiciones climáticas. Es característico que los
pescadores se muevan entre los cauces principales y las llanuras de inundación según la
fase hidrológica. La pesca se realiza en casi todos los países con diversas artes de variada
complejidad que se adaptan a las condiciones hidrológicas y a los ciclos de vida de las
especies blanco, dominando el uso de redes de enmalle y palangres. Cobra cada vez más
relevancia, no obstante, la pesca que puede desarrollarse en los reservorios. Muchos
de estos embalses localizados en zonas tropicales han sido sembrados con especies no
autóctonas (tilapias o carpas comunes), mientras que en los embalses subtropicales
predomina la pesca de especies traslocadas de otras cuencas o que se han adaptado
a estos ambientes. Casi todas las pesquerías de la subregión son de pequeña escala,
aunque existen algunas notables excepciones como la pesca de arrastre que se practica
en el estuario del Amazonas para la captura de bagres y también en el sector peruano
de esta cuenca. Como la mayoría de las especies son de medio o gran porte, las artes
dominantes son redes de enmalle y palangres. Por su parte, en el Paraná medio y bajo
existe una pesquería de exportación de sábalo, que es un caso atípico, dado que la pesca
de agua dulce en el resto de los países generalmente es de subsistencia o está destinada
al mercado interno.

5.3. LA COMPOSICIÓN DE LAS CAPTURAS


Durante la última década los países han mejorado la identificación de las especies en las
capturas reportadas a la FAO. Actualmente el 87 por ciento de los desembarcos está
asociado con una de las 33 familias identificada para la región y el 39 por ciento se ha
reconocido hasta el nivel de especie (Tabla 5.3.1).

Tabla 5.3.1: La resolución taxonómica de los desembarcos continentales reportados a FAO para
América del Sur, Mesoamérica y el Caribe insular para 2019.

Taxón Número La parte de las capturas que se identifica hasta el nivel taxonómico que corresponde
Familia 33 87 %
Géneros 70 66 %
Especies 82 39 %

Fuente: Datos de FishStatJ. 2021. FishStatJ, una aplicación para analizar estadísticas de pesca. Versión: 4.02.03. Roma, FAO.

La Tabla 5.3.2 y Figura 5.3.1 resumen y clasifican los datos de FishStatJ según los
grupos taxonómicos. En Mesoamérica y el Caribe insular peces nativos de agua dulce
en general, son de pequeño tamaño y poco atractivos desde el punto de vista de los
pescadores, razón por la cual se han introducido varias especies exóticas como tilapia,
carpa y bagres que se adaptan bien a los ambientes lénticos donde se concentra la pesca
y se han constituido en las especies dominantes. En América del Sur las capturas aún
consisten principalmente en especies nativas, pero con la planificación de numerosas
represas para el siglo XXI, especialmente en la cuenca amazónica, es esperable que se
desarrolle un aumento de la siembra de especies exóticas como tilapias y carpas para
satisfacer la demanda pesquera y compensar la pérdida de producción pesquera causada
por la formación de los reservorios. En las aguas frías de varios países, tanto de América
del Sur como de Mesoamérica, existen poblaciones de salmónidos que han escapado
de instalaciones acuícolas o han sido introducidos para fines recreativos y ahora se
han vuelto autosostenibles e incluso han pasado a ser especies protegidas mediante
regulaciones por las legislaciones nacionales en algunos países.
Conclusiones 327

Figura 5.3.1: La distribución de las capturas entre diferentes grupos de peces en las tres
subregiones. Los números asociados con las barras representan el número de especies
identificadas en los respectivos grupos.

Sudamérica Mesoamérica Caribe

Invertebrados
Ranas
Salmonetes, palombas, dorados, machacas 5
Carácidos desdentados 3
Pejerrey, pescado blanco 1
Bogas y lisas 4
Crustáceos 2
Trahiras y aimaras 4
Peces no identificados
Cachamas, pacús y pirañas 5
Otros cíclidos 5
Corvinas 3
Otros carácinos 3
Otros peces 11
Otros bagres 9
Carpas 1
Surubíes, zúngaros, maparás 20
Sábalos, bocachico, coporo 4
Tilapias 2
0 20 000 40 000 60 000 80 000 100 000
Capturas (toneladas/año)

Fuente: Elaborado por los autores con base en FishStatJ. 2021. FishStatJ, una aplicación para analizar estadísticas de pesca.
Versión: 4.02.03. Roma, FAO.

De acuerdo a FAO (2016), el 63 por ciento de la producción pesquera continental en


la región proviene de especies nativas y el 24 por ciento de especies exóticas, siendo el
resto indefinido. En 2019 las tilapias, las carpas, los centrárquidos, la langosta australiana
y los salmónidos, grupos que principalmente son foráneos a la región, conjuntamente
representaron el 27 por ciento de las capturas. No obstante, la contribución real de
especies no nativas a las capturas sin duda es mucho mayor porque muchas especies de
la propia región han sido translocadas entre las cuencas y no es posible distinguir entre
nativas y no nativas utilizando solo FishStatJ. Esta tendencia se ha visto potenciada por
la visión de muchos países de recurrir a la siembra de especies como sustituto de aplicar
políticas de protección de los recursos nativos.
Según la información recopilada de los países, la captura de crustáceos, bivalvos y
caracoles, peces anfídromos, camarones anádromos y otros invertebrados eurihalinos
provenientes de estuarios y lagunas costeras constituyen recursos pesqueros importantes
en las islas del Caribe y también de algunos países de Mesoamérica. Sin embargo, ello
no queda bien reflejado en los datos de FishStatJ, dado que por un lado existe escasez
de información sobre pesca continental de la mayoría de esos países y territorios, y, por
el otro, en algunos casos se reporta la pesca de esos ambientes como pesca marítima.
Por el contrario, las pesquerías en América del Sur están sustentadas en una importante
proporción por especies migratorias de las familias Prochilodontidae (sábalos, bocachicos
y coporos), Serrasalmidae (cachamas, pacús y pirañas) y Pimelodidae (surubíes, zúngaros
y maparás), que se mueven por cuencas transfronterizas, lo que tiene importantes
implicaciones para su manejo y conservación. La mayoría de estas especies poseen
estrategias de vida de tipo periódico que les permite sobrevivir en ambientes con grandes
variaciones hidrológicas con tasas de mortalidad bastante altas, pero que, gracias a
su alta fecundidad, pueden generar cohortes muy numerosas cuando las condiciones
hidrológicas son favorables (Winemilller y Rose, 1992). Poseen, por lo tanto, gran
capacidad de recuperarse ante presiones de pesca muy elevadas o condiciones ambientales
adversas, siempre que otros factores no sean en extremo limitantes.
328

Tabla 5.3.2: Clasificación taxonómica de los desembarcos de la pesca continental en América Latina y el Caribe en el 2019.

Región Caribe insular Mesoamérica América del Sur

Capturas (t) Participación Capturas (t) Participación Capturas (t) Participación Capturas (t) Participación
Nombre del grupo Familias Principales especies (%) (%) (%) (%)
Tilapias Cichlidae: Oreochromis spp. 102 608 20,1 2 734 55,6 90 862 56,8 9 012 2,6
Prochilodontidae Prochilodontidae Sábalos, bocachicos, 88 916 17,4 88 916 25,7
boquichicos
Pimelodidae Pimelodidae Surubíes, zúngaros, 73 631 14,4 73 631 21,3
maparás, valentones,
laulaos
Cyprinidae Cyprinidae Carpas 40 131 7,9 160 3,3 39 180 24,5 791 0,2
Otros bagres Auchenipteridae Mandubas 38 068 7,5 4 680 2,9 33 388 9,7
Doradidae Sierras
Heptapteridae Barbudos
Loricariidae Viejas, corronchos,
chupapiedras
Pseudopimelodidae Tongos, Lophiosilurus
Bagres no
identificados
Otros peces Centrarchidae Lobinas, bass 30 605 6,0 670 13,6 2 732 1,7 27 203 7,9
Centropomidae Róbalos
Clupeidae Sardinas
Eleotridae Guavinas, dormilones
Lepisosteidae Gaspares
Mugilidae Lisas
Osteoglossidae Arawanas, pirarucus,
paiches
Potamotrygonidae Rayas de agua dulce
Pristigasteridae Sardinatas
Salmonidae Truchas y salmones
Synbranchidae Anguilas
La situación y tendencia de las pesquerías continentales de América Latina y el Caribe
Región Caribe insular Mesoamérica América del Sur

Capturas (t) Participación Capturas (t) Participación Capturas (t) Participación Capturas (t) Participación
Nombre del grupo Familias Principales especies (%) (%) (%) (%)
Conclusiones

Otros carácinos Triportheidae Arencas 29 861 5,8 29 861 8,6


Cynodontidae Payaras
Characidae Carácidos
Scianidae Scianidae Curvinas, curvinatas 19 035 3,7 95 0,1 18 940 5,5
Cichlidae Cichlidae Otros cíclidos 16 090 3,2 1 088 0,7 15 001 4,3
Serrasalmidae Serrasalmidae Cachamas, pacús y pirañas 13 034 2,6 13 034 3,8
Peces no 13 019 2,6 1 331 27,1 11 688 7,3
identificados
Erythrinidae Erythrinidae Trahiras y aimaras 11 664 2,3 11 664 3,4
Crustáceos Palaemonidae Langostinos de agua dulce, 9 835 1,9 20 0,4 3 466 2,2 6 349 1,8
Camarones de río
Parastacidae Langosta australiana,
langosta de agua dulce
Anostomidae Anostomidae Bogas y lisas 7 053 1,4 7 053 2,0
Atherinopsidae Atherinopsidae Pejerrey, pescado blanco 6 763 1,3 5 800 3,6 963 0,3
Curimatidae Curimatidae Dicas, manamanas, 6 505 1,3 6 505 1,9
bocachicos
Bryconidae Bryconidae Salmonetes, palombas, 3 377 0,7 54 0.0 3 323 1,0
dorados, machacas
Ranas Ranidae Ranas 223 0,0 223 0,1
Otros invertebrados Invertebrados acuáticos, 82 0,0 82 0,1
invertebrados no
identificados, lombrices
marinas,
Total 510 499 100 4 915 100 159 951 100 345 633 100

Fuente: Datos de FishStatJ. 2021. FishStatJ, una aplicación para analizar estadísticas de pesca. Versión: 4.02.03. Roma, FAO.
329
330 La situación y tendencia de las pesquerías continentales de América Latina y el Caribe

5.4. PESCA DEPORTIVO-RECREATIVA


La pesca deportivo-recreativa es una actividad que está ganando cada vez más
importancia en toda la región y en muchos casos, está desplazando a la pesca artesanal
en cantidad de usuarios (Valbo-Jørgensen, Soto y Gumy, 2008; FAO, 2009). La
pesca recreativa, aunque muy poco gestionada y evaluada despierta gran interés por
el movimiento económico que genera. En Mesoamérica y el Caribe juega un papel
significativo en México, mientras la importancia está creciendo en países como
Costa Rica, Honduras, Panamá y República Dominicana donde principalmente está
sustentada por especies exóticas. En diversos países de América del Sur como Brasil,
Argentina, Paraguay y Chile se practica con asiduidad y se estima que el número de
pescadores supera con creces a los de la pesca artesanal.
Desafortunadamente, la información sobre este sector es escasa, particularmente en
lo que se refiere al número de pescadores, al volumen de capturas, esfuerzos de pesca
y al movimiento económico que genera. Existe asimismo una pesca recreativa más
difusa que se orienta al consumo (Nyboer et al., 2022). En ese sentido y dado el muy
escaso control que el Estado ejerce sobre esta actividad es altamente probable que la
extracción de biomasa como producto de la pesca recreativa sea significativa. En países
como Brasil y Argentina los gobiernos ponen mucha atención en estimular la pesca
deportivo-recreativa, incluso con la idea de que la misma sea la única autorizada en
ciertos tramos o regiones de las cuencas sin repartir los beneficios con las comunidades
que han perdido acceso a sus lugares de pesca tradicionales. El desarrollo creciente
de este tipo de pesca sugiere que pueden generarse conflictos por el uso de especies
comunes con la pesca artesanal, utilización del espacio costero y fluvial y dificultades
para el control de las capturas (Baigun et al., 2022). La pesca deportivo-recreativa aún no
es reconocida como una fuente de impacto potencial sobre los recursos (Baigun et al.,
2022), ni asumida por los organismos de gobierno como una actividad que también
genera consumo de pescado y, por lo tanto, requiere ser evaluada apropiadamente. Si
bien se reconoce que puede causar conflictos con los pescadores tradicionales, se trata
de una actividad que genera a la vez empleo y movimiento económico y, por lo tanto,
requiere ser incluida por los países dentro de sus programas de estadísticas pesqueras y
los planes de gestión y manejo.

5.5. PESCA DE PECES ORNAMENTALES Y DE CARNADA


En muchos países sudamericanos también existe un importante comercio de peces
ornamentales para exportación, lo que representa la única fuente de ingreso para
muchas comunidades ribereñas (Valbo-Jørgensen, Soto y Gumy, 2008). Esta actividad,
usualmente no regulada, puede generar severos impactos sobre la biodiversidad por
la falta de control y métodos de captura, siendo muy importante el número de peces
que se extraen en algunos países. La captura de peces para fines ornamentales tiene un
importante epicentro en los países de la Amazonia y Orinoquia, pero también ocurre
en los vastos humedales de la cuenca del Paraná, incluyendo la región del Pantanal. En
Sud y Mesoamérica se reconoce que por lo menos hay 18 000 personas que se dedican
a la pesca ornamental y otros 1 000 a la pesca para carnada, que sostienen el sector
recreativo-deportivo.

5.6. ESTADO DE LOS RECURSOS


La gran diversificación de la actividad pesquera amortigua la presión de pesca, ya que
permite que las poblaciones de peces puedan recuperarse. En varias de las pesquerías
sudamericanas se encuentran aún ejemplares de gran porte, principalmente entre los
Siluriformes y Characiformes, lo que puede ser indicativo de un esfuerzo de pesca aún
moderado. Solamente en ciertas pesquerías más urbanas se ha detectado indicios de
sobrepesca (Batista y Petrere, 2003). Las pesquerías continentales más productivas en
esta subregión se registran principalmente en grandes ríos con planicies de inundación,
Conclusiones 331

pero cobran cada vez más relevancia las que pueden desarrollarse en los embalses.
También son importantes las capturas comerciales en algunos pocos grandes lagos
andinos en Bolivia (Estado Plurinacional de), embalses y en menor medida las de
los ambientes de la meseta patagónica argentina. Por su parte, los embalses de zonas
tropicales han sido sembrados con especies no autóctonas (tilapias o carpas comunes)
para mejorar su rendimiento. Se puede considerar que el potencial pesquero de
América del Sur no ha sido aún alcanzado y por lo tanto es la subregión del mundo
que posee las mayores posibilidades de expansión de sus pesquerías continentales. Ello
se observa, por ejemplo, al comparar la producción pesquera del Amazonas, que es
la mayor cuenca del mundo, pero que aporta solo el 4,3 por ciento de la producción
pesquera continental mundial, mientras que la producción del Mekong (que tiene
una extensión que corresponde a alrededor del 11 por ciento de la del Amazonas)
contribuye con alrededor del 15,3 por ciento de la producción (Ainsworth, Cowx y
Funge-Smith, 2021).
En Mesoamérica y el Caribe, donde la densidad poblacional humana alrededor
los cuerpos de agua es mayor y el esfuerzo pesquero potencialmente más grande, ha
habido programas de repoblamiento que, aunque no siempre se han llevado a cabo con
la regularidad y el protocolo adecuado, han contribuido a mantener las poblaciones de
peces en estado sostenible.

5.7. USOS DE LOS RECURSOS


Toda la región posee cadenas de comercialización por lo general cortas donde
participan pocos intermediarios para llevar las capturas a los mercados locales y
regionales. El agregado de valor es casi nulo en los países del Caribe y Mesoamérica y
de bajo desarrollo en los países de América del Sur con alguna excepción en Colombia
y Uruguay, donde se puede considerar como moderado. Por su parte, en Venezuela
(República Bolivariana de) los mecanismos de intermediación se encuentran muy
organizados y emplean personas especializadas en conservar las cadenas de frío. Un
denominador común en la comercialización de las pesquerías es la baja rentabilidad que
obtiene el pescador, particularmente aquellos que habitan las zonas más rurales, donde
se ven necesitados de canalizar la venta a través de intermediarios y acopiadores. En
muchos casos, y particularmente cuando los recursos son abundantes, el pescador se
ve obligado a aceptar el precio de venta que impone el acopiador. Las dificultades para
conservar el pescado y mantener la cadena de frío potencian esta dependencia.

5.8. CALIDAD DE LA INFORMACIÓN PESQUERA


Persiste en varios países una asimetría en la calidad de la información comparada con la
que se toma de la pesca marina. En todo caso, las estadísticas oficiales generalmente no
incluyen la pesca de autoconsumo y de comercialización informal y local.
Dada la naturaleza de las pesquerías continentales - informales, dispersas y
estacionales y por lo tanto muy difíciles de monitorear - las estadísticas de la región son
deficientes y a menudo poco fiables. Son además frecuentemente parciales, ya que se
limitan a los cuerpos de agua o cuencas de mejor acceso, donde se concentran el mayor
número de pescadores o donde hay puntos de desembarque bien definidos. Ello ha
conducido a que la información reportada a FAO sea incompleta, discontinuada y que
subestime las capturas.
En varios países o territorios insulares del Caribe (Dominica, Granada, Guadalupe,
Martinica, Montserrat, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucía, Trinidad y Tobago,
etc.) hay una casi falta de información estadística, pero también en Mesoamérica
(Belice). En otros países, la información ha quedado interrumpida, debiendo FAO
estimar los valores de captura (Costa Rica, Guatemala, y Honduras) o bien la misma
ha tenido que ser repetida, con la incertidumbre que ello implica (Haití, y Jamaica).
Asimismo, las capturas de las lagunas costeras que son importantes, a menudo no se
332 La situación y tendencia de las pesquerías continentales de América Latina y el Caribe

encuentran diferenciadas de las de la pesca marítima. Casi la mitad de los países no han
presentado datos a FAO en los últimos años.
En toda la región se observa que los datos oficiales provienen solo de las cuencas más
importantes y que se monitorea solo a aquellos pescadores que se dedican solamente a
la pesca, ignorando así la pesca de tiempo parcial como medio de vida. Es usual que en
muchas pesquerías rurales los pescadores también dediquen parte de su tiempo a una
agricultura de pequeña escala o en el caso de aquellos que habitan en centros urbanos
realicen otros trabajos, no registrándose dicha información. Muchas pesquerías rurales
tampoco son monitoreadas debido a su acceso limitado por las distancias o condiciones
hidrológicas. Por otro lado, a menudo las capturas de determinados taxones se reportan
en forma agrupadas también. En América del Sur, la mayoría de las estadísticas parecen
derivarse del sector más comercial, obviándose la producción de la pesca artesanal y
de subsistencia en menor escala. Gran parte del pescado capturado en zonas rurales se
destina al autoconsumo de los pescadores y sus familias y las capturas no se registran,
por lo que el nivel de explotación de muchas de las poblaciones puede ser subestimado
a nivel de cuenca o de región. De igual modo, no se diferencian los desembarques de
pesca de subsistencia, ni tampoco las capturas del sector deportivo-recreativo (FAO,
2011a). Falta además una adecuada planificación en los ríos transfronterizos para el
manejo de pesquerías compartidas, lo que debería practicarse por cuenca más que por
país a través de agencias u organismos específicas con incidencia regional.

5.9. VALOR SOCIAL Y ECONÓMICO DE LA PESCA


Los estudios realizados señalan que en la mayoría de los países los niveles de empleo
en pesca continental son similares o mayores a los generados por la pesca marítima. A
nivel de la región se estima que habría alrededor de 1 millón de pescadores artesanales,
de los cuales el 85 por ciento están ubicados en América del Sur. COPESCAALC
(FAO, 2018) estimó 1 145 000 pescadores artesanales en la región, pero ninguna de estas
estimaciones incluye en su totalidad a los pescadores de subsistencia ni ocasionales
que acuden a las pesquerías en ciertos momentos del año con mayor demanda. De
acuerdo con COPESCAALC (FAO, 2016), la pesca continental representa al menos
el 20 por ciento de los empleos directos en la pesca de captura en la región, pero estas
estimaciones pueden crecer si se incluyen a aquellos pescadores de dedicación parcial
que complementan la pesca con agricultura y ganadería.
Las pesquerías continentales en la región son normalmente de acceso abierto y
altamente intensivas en mano de obra. Ofrecen oportunidades de empleo permanente
u ocasional en períodos donde no hay otras fuentes de trabajo alternativas para los
pescadores. Por lo general, los pescadores integran un sector social marginado, de bajos
recursos, frecuentemente sin tierra propia, con escaso acceso a servicios básicos y a
mecanismos de financiación y créditos para mantener sus herramientas de pesca. Entre
los pueblos indígenas, la pesca continental juega un papel nutricional fundamental
por su aporte a la seguridad alimentaria, mientras que en otras regiones proporciona
un complemento a la alimentación y una fuente de empleo para sectores urbanos
empobrecidos. Estas limitaciones refuerzan el alto valor social que posee la pesca para
atender las necesidades alimentarias y mejorar el bienestar de un sector altamente
vulnerable que encuentran en ella un reaseguro para su supervivencia.
Un déficit común en los países de la región es la escasa atención que se destina a
fomentar el consumo interno y la aplicación de mejores prácticas pesqueras a través
del agregado de valor. Ello podría beneficiar los ingresos de los pescadores y expandir
las cadenas de comercialización, particularmente en las pesquerías más urbanas a través
de la venta de productos procesados. Permitiría además, aprovechar especies que no se
comercializan en los mercados en estado fresco, pero que que pueden tener demanda
si son procesados en forma de ahumado, escabechado, etc. La falta de facilidades para
conservar y de infraestructura de frío para trasladar el pescado largas distancias implica
Conclusiones 333

que la mayoría de la producción sea consumida dentro de la cuenca de donde proviene.


Algunas excepciones, no obstante, ocurren en puertos fronterizos. Este es el caso de
Leticia, que es un punto de exportación de pescado hacia Bogotá y que se abastece no
solo de Colombia sino también de Brasil y Perú.
Para toda la región, Valbo-Jørgensen, Soto y Gumy (2008) estimaron en 285
millones USD/año el valor de los desembarques comerciales reportados. Bayley (1998)
consideró que costaría 850 millones USD/año reemplazar el pescado en la dieta de la
población de la cuenca del Amazonas con proteína animal de origen alternativo, ya que
es una de las áreas con mayor consumo de pescado en el mundo. Para la misma cuenca
Benett y Thorpe (2008) estimaron que la pesca comercial en el sector brasileño genera
160 millones de dólares anuales. Si los estados se dedicaran a mejorar la logística y las
cadenas de comercialización y facilitaran el acceso de los pescadores a los mercados,
se podrían incrementar las ganancias de los mismos y al mismo tiempo garantizar la
calidad de los productos.

5.10. CONSUMO DE PESCADO


El consumo promedio de pescado en la región o país no se ajusta necesariamente a la
realidad que muestra la pesca continental que se concentra en sectores de las cuencas o
ambientes que frecuentemente abastecen a grandes poblaciones con elevada demanda
de proteína de origen animal. Por el contrario, en la mayoría de los países en la región
donde se ha estudiado el consumo de pescado continental hay comunidades rurales
con un consumo per cápita que es varias veces mayor al promedio del consumo por
cápita mundial. El pescado juega un rol central en la alimentación diaria, lo que se
puede confirmar en el gran número de estudios de caso entre las poblaciones que viven
en la cercanía de ríos o cuerpos de agua (p. ej. Camburn, 2011; Isaac y Almeida, 2011;
Lasso, 2011; Sirén, 2011; 2021a,b; Sirén y Valbo-Jørgensen, 2022). En todo caso, estas
estimaciones ofrecen amplia variabilidad según las cuencas en algunos países.

5.11. GESTIÓN Y MANEJO


El manejo de muchas pesquerías de América del Sur, Mesoamérica y el Caribe choca
con las limitaciones propias de una extensa región donde existe aislamiento y dispersión
de la actividad pesquera, legislaciones incompletas y un escaso cumplimiento de las
regulaciones. La pesca continental posee un nivel de organización muy bajo y ello
posiciona al sector en una situación altamente vulnerable para negociar con otros
usuarios y actores que se relacionan o interactúan con ella. Ello puede generar conflictos
por el uso de los recursos o de los espacios fluviales donde se realizan diferentes
actividades productivas y comerciales como turismo, obras de infraestructura,
dragados, etc. Si bien muchos países requieren disponer de un permiso para salir a
pescar no existe el control necesario y la pesca, en efecto, es de acceso abierto, lo que,
localmente, provoca una densidad de pescadores bastante alta y se verifica una fuerte
presión sobre el recurso pesquero, particularmente en las áreas más urbanizadas.
Los países de la región exhiben, por lo general, estructuras de manejo débiles, sin
adecuados recursos humanos y económicos, teniendo así escasa presencia y visibilidad
donde la pesca continental es más importante. Tampoco incluyen, por lo general, a
personal técnico con formación en ciencias sociales, limitando así la aplicación de
una visión más holística e integral de la pesca como una actividad social relevante. El
manejo, en todo caso es de tipo convencional, verticalista y centralizado y con escasa
participación y consulta con los pescadores en la mayoría de los países. Las normativas
se centran principalmente en regulaciones de artes, imposiciones de vedas temporales,
tallas mínimas, etc. y ponen poco énfasis en los aspectos institucionales, ambientales,
sociales y económicos que también deberían intervenir en normar la actividad pesquera.
La participación de los pescadores en los procesos decisorios también es aún escasa.
334 La situación y tendencia de las pesquerías continentales de América Latina y el Caribe

No obstante, en Venezuela (República Bolivariana de) existen numerosas asociaciones


de pescadores con personería jurídica. El mayor número de asociaciones está en las
lagunas costeras y prevalece el modelo de grupos comunales, asociaciones cooperativas y
grupos solidarios. En Brasil y Perú se cuenta con ejemplos exitosos en la implementación
de acuerdos de pesca, mientras que en Venezuela (República Bolivariana de) y Uruguay
poseen consejos de pesca zonales y regionales que intervienen en algunas instancias
de decisión de las políticas de manejo. Existen también algunos ejemplos exitosos de
manejo comunitario o de co-manejo en la cuenca del Amazonas (Brasil y Perú), donde
se restringe el libre acceso a los recursos para proteger a las comunidades locales (p. ej.
Almeida, Lorenzen y McGrath 2009; Castro y McGrath, 2003; Ruffino, 2014). Estos
acuerdos, sin embargo, se han limitado a pesquerías localizadas en ciertos sectores de
las cuencas, y en todo caso, han contemplado medidas dirigidas a resolver conflictos
pesqueros territoriales más que asociadas al uso de otros recursos y desarrollo de
proyectos de infraestructura que pueden afectar la integridad ecológica de las cuencas.
En el resto de los países no se han reportado avances importantes en esta dirección lo
que puede asociarse a una baja percepción sobre la importancia de mejorar los procesos
de gobernanza y adoptar enfoques alternativos al manejo convencional.
Los países de la región están aún lejos de poder aplicar un enfoque de manejo
ecosistémico debido a que no disponen de estructuras con adecuados recursos
económicos y humanos que permitan descentralizar la gestión y fomentar un manejo
más participativo y generar legislaciones apropiadas que sustenten dicho enfoque.
También carecen de una visión orientada a percibir la gestión de las pesquerías de
una manera más integral, incorporando herramientas que aborden aspectos sociales,
de gobernanza, de derechos de pesca, etc. como el Código de Conducta para la Pesca
Responsable (FAO, 1995), el Enfoque Precautorio (FAO, 1997), las Directrices
Voluntarias sobre la Gobernanza Responsable de la Tenencia de la Tierra, la Pesca y
los Bosques en el Contexto de la Seguridad Alimentaria Nacional (FAO, 2012) y las
Directrices voluntarias para lograr la sostenibilidad de la pesca en pequeña escala en
el contexto de la seguridad alimentaria y la erradicación de la pobreza (FAO, 2018b).
La falta de estadísticas confiables y continuas y la ausencia de planes de monitoreo
robustos atenta contra la visibilidad del sector y reduce su importancia para los
tomadores de decisiones, que en muchos casos ignoran el enorme valor social que
posee la pesca artesanal y de subsistencia. El conocimiento local o tradicional de los
pescadores no es valorado ni aplicado aún como una herramienta para evaluar o conocer
el estado de los recursos o detectar tendencias de las pesquerías, siendo ello coincidente
con el enfoque convencional aplicado en casi todos los países. Esta situación es aún más
grave cuando se trata de grandes cuencas y cuerpos de agua transfronterizos donde se
requiere un enfoque integral y el desarrollo de sinergias entre la gestión de los países
que comparten las cuencas con el fin de lograr una administración conjunta adecuada
y la protección de las especies migratorias. A pesar de que muchas cuencas poseen
comisiones administrativas que buscan integrar el manejo y gestión del agua, ello no se
ha plasmado de igual modo para los recursos pesqueros.
En América del Sur, Mesoamérica y el Caribe, las cuencas transfronterizas
representan un desafío por su complejidad y la existencia de especies que realizan
migraciones extendidas entre países donde se aplican marcos normativos a menudo
disímiles. COPESCAL (FAO, 2011b) ha podido reconocer la existencia de hasta 53
cuencas compartidas en la región, de las que 3 están localizadas en el Caribe insular,
11 en Mesoamérica y 39 en América del Sur (Figura 5.11.1). Un 50 por ciento de las
cuencas carecen de acuerdos o coordinaciones establecidas. Aun así, en ciertos casos
existen iniciativas locales propuestas por los propios pescadores que contribuyen a
acuerdos informales ante la necesidad de mantener un uso común sobre los recursos.
Conclusiones 335

Figura 5.11.1: Las subcuencas compartidas de la región que han sido identificadas como
prioritarias para la pesca.

# Río/lago/Sub-cuenca Países # Río/lago/Sub-cuenca Países


Hoya del Lago Bolivia, Brasil,
1 Haití y República Dominicana 28 Río Amazonas
Enriquillo Colombia y Perú
2 Río Artibonito Haití y República Dominicana 29 Río Madera Bolivia y Brasil
3 Río Dajabón Haití y República Dominicana 30 Río Mamoré Bolivia y Brasil
4 Río Paz El Salvador y Guatemala 31 Río Iténez Bolivia y Brasil
5 Lago de Guija El Salvador, Guatemala y Honduras 32 Lago Suches Bolivia y Perú
6 Río Lempa El Salvador, Guatemala y Honduras 33 Río Desaguadero Bolivia y Perú
Río Estero Real y
7 El Salvador, Honduras y Nicaragua 34 Río Mauri Bolivia y Perú
cuencas vecinas
8 Río Coco Honduras y Nicaragua 35 Lago Titicaca Bolivia y Perú
9 Río Negro Honduras y Nicaragua 36 Río Madre de Dios Bolivia y Perú
10 Río Sapoa Costa Rica y Nicaragua 37 Rio Catamayo-Chira Ecuador y Perú
11 Río San Juan Costa Rica y Nicaragua 38 Río Curaray Ecuador y Perú
12 Río Brito Costa Rica y Nicaragua 39 Río Morona Ecuador y Perú
13 Río Coto y vecinos Costa Rica y Panamá 40 Río Napo Ecuador y Perú
14 Río Sixaola Costa Rica y Panamá 41 Río Pastaza Ecuador y Perú
336 La situación y tendencia de las pesquerías continentales de América Latina y el Caribe

# Río/lago/Sub-cuenca Países # Río/lago/Sub-cuenca Países


15 Río Catatumbo Colombia y Venezuela 42 Río Santiago Ecuador y Perú
Parte de la Cuenca Argentina, Brasil
16 Colombia y Venezuela 43 Río Uruguay
de Maracaibo y Uruguay
Argentina,
17 Río Arauca Colombia y Venezuela 44 Río Paraguay Bolivia, Brasil y
Paraguay
Argentina, Bolivia
18 Río Juradó Colombia y Panamá 45 Río Pilcomayo
y Paraguay
19 Río Capanaparo Colombia y Venezuela 46 Río Blanco Argentina y Chile
20 Río Meta Colombia y Venezuela 47 Lago Ofhidro Argentina y Chile
Lago General
21 Río Atabapo Colombia y Venezuela 48 Argentina y Chile
Carrera
22 Río Cuyuní. Guyana y Venezuela 49 Lago Fagnano Argentina y Chile
Río Guainía/Rio
23 Brasil, Colombia y Venezuela 50 Lago B. O´higgins Argentina y Chile
Negro
Argentina y
24 Río Putumayo Brasil, Colombia, Perú y Ecuador 51 Río Bermejo
Bolivia
Argentina, Brasil
25 Río Caquetá/Japurá Brasil y Colombia 52 Paraná
y Paraguay
Tributarias de Río
26 Río Mira Colombia y Ecuador 53 Argentina y Chile
Grande
27 Río San Miguel Colombia y Ecuador

Fuente: FAO. 2011b. Resultados preliminares del estudio sobre identificación de cuencas transfronterizas con pesquerías compartidas
entre varios países. Comisión de Pesca Continental y Acuicultura para América Latina y el Caribe. XII reunión. Cuernavaca, México,
21 – 24 de noviembre de 2011. Documento informativo. FAO RLC COPESCAALC/XII/Inf.9. http://www.fao.org/docrep/meeting/023/
am902s.pdf.

5.12. AMENAZAS E IMPACTOS


Las pesquerías en la región enfrentan diversas amenazas, la mayoría de las cuales
provienen de problemas e impactos que tienen lugar en las cuencas más que relacionados
con la extracción pesquera. Así, la construcción de embalses, la navegación, la desecación
y aislamiento de humedales para la agricultura, la urbanización, la extracción de agua
para riego, la contaminación urbana, industrial agrícola y minera son todos factores que
pueden impactar directa o indirectamente sobre la calidad de la pesca. En Mesoamérica,
las principales amenazas e impactos se asocian al drenaje para usos agrícolas o
ganaderos, sedimentación por deforestación de cuencas, desvío de caudales de ríos.
En América del Sur, además de estas causas, se destaca el impacto que pueden
ocasionar numerosas represas ya instaladas y otras muchas planificadas, particularmente
en la cuenca Amazónica (Latrubesse et al., 2017). La formación de embalses ha tenido
en muchos casos impactos negativos sobre la pesca, tal como se ha evidenciado en la
alta cuenca del Paraná, donde se ha fomentado la introducción de especies exóticas
para compensar el bajo rendimiento (Agostinho, Gomes, y Pelicice, 2007). Un caso
paradigmático en la región, y que está asociado al manejo del agua y uso del suelo,
ha sido la reducción del bocachico en la cuenca del Magdalena, generando un colapso
de la pesquería de esta especie y esto mismo podría repetirse en el caso del dorado
(Brachyplatystoma spp.) para las pesquerías de la cuenca del Madeira (Van Damme et
al., 2019). El cambio climático, en algunas regiones, podría exacerbar estos problemas si
se reducen las precipitaciones en las cabeceras de los ríos que nacen en los Andes. Los
pasos para peces ya construidos en la región, por otro lado, han demostrado ser poco
eficientes para revertir el efecto de la fragmentación por represas y, por lo tanto, las
pesquerías de la subregión sufrirán un mayor deterioro en la medida en que progrese la
construcción de represas (Baigún, Oldani y Van Damme, 2011). Hay además signos de
sobrepesca en las áreas urbanas del Magdalena, Orinoco y Amazonas, donde la talla y
abundancia de los peces se ha reducido.
El avance de la acuicultura como una oportunidad de mercado y para incrementar
la producción pesquera regional, puede constituirse en una seria amenaza no solo por
propiciar la introducción de especies exóticas que pueden escapar al medio natural, sino
también por crear la falsa impresión de que la misma puede ser un sustituto eficiente de la
Conclusiones 337

pesca artesanal. Esta visión, cada vez más arraigada en muchos Estados, puede conducir
a descuidar el manejo de las pesquerías de especies nativas y a asumir que su deterioro
por causas antrópicas sea mitigable mediante la cría de peces. Dadas las condiciones
culturales y sociales de la mayoría de las comunidades pesqueras esparcidas a lo largo de
la región estos objetivos resultan acaso utópicos y por lo tanto urge fortalecer la gestión
y el manejo sostenible de las pesquerías aplicando enfoques ecosistémicos.
Al aplicar una mirada comparativa entre el Caribe, Mesoamérica y América del Sur
permite apreciar que las percepciones de amenazas e impactos más relevantes difieren
en algunos casos de manera importante y en otros son coincidentes, tal como es el
caso de la contaminación y la introducción de peces exóticos (Figura 5.12.1). La poca
información disponible del Caribe insular refleja tanto la poca atención que se presta
al sector en esos países y territorios como la importancia del repoblamiento como
estrategia de manejo, ya que el tema principal es la escasez de semilla. En Mesoamérica
la contaminación constituye el problema principal (agroquímicos, aguas negras,
metales pesados), seguido por actividades pesqueras ilegales y en tercer lugar peces
exóticos. En América del Sur, el represamiento constituye el problema más grave,
seguida por la contaminación (agroquímicos, petróleo, metales pesados, eutrofización,
etc.), la sobrepesca, la alteración de cuencas y cuerpos de agua y la deforestación.

Figura 5.12.1: Valoración de las principales amenazas e impactos identificados en las tres
subregiones examinadas (CAC = cuerpos de agua continentales).

Caribe Mesoamérica Sudamérica


12

10

8
Número de veces citadas

0
Pesca ilegal

Contaminación

Represas

Sobrepesca

Peces exóticos

Minería

Deforestación

Escasez de semillas

Cambio climático

Debilidad institucional

Alteración de cauces
o CAC

Colmatación y
secamiento

Fuente: Elaborado por los autores.

Se puede concluir que las pesquerías continentales de Sud y Mesoamérica y el


Caribe vienen sufriendo un paulatino deterioro más por factores externos asociados
al uso del agua y el suelo que por la propia explotación pesquera. Ello puede poner
en riesgo la seguridad alimentaria de aquellas comunidades más rurales e indígenas
que poseen una fuerte dependencia de estos recursos y tienen escasas alternativas a la
pesca para satisfacer sus requerimientos nutricionales y desarrollar un nivel de vida
aceptable. No obstante, América del Sur posee aún poblaciones de peces que gozan de
un estado saludable caracterizado por ejemplares de gran talla en zonas más alejadas de
338 La situación y tendencia de las pesquerías continentales de América Latina y el Caribe

los centros urbanos. Para conservar estas especies y revertir el estado de deterioro de
aquellas pesquerías más degradadas, urge mejorar los marcos normativos, desarrollar
políticas públicas orientadas a una gestión pesquera más eficiente, y aplicar un enfoque
de manejo ecosistémico que apunte a la conservación de las cuencas como la base
fundamental de la sustentabilidad pesquera.

5.13. REFERENCIAS
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Según FishStatJ de FAO, las capturas de las pesquerías continentales de América Latina y el
Caribe alcanzaron 510 499 toneladas en 2019 (4 % de la captura continental en el mundo),
pero la pesca continental de la región es aún subvalorada. Con base en la información
recopilada estimamos un volumen de captura en la región de unas 850 000 toneladas.
La pesca continental en la región es normalmente de acceso abierto, ofreciendo
oportunidades de empleo permanente u ocasional para alrededor de 1 millón de personas.
Aunque el consumo promedio de pescado es bajo, en los países de la región, existen
comunidades de pescadores rurales donde el consumo per cápita es varias veces mayoral
promedio mundial. En muchos ríos, las poblaciones de peces se encuentran todavía en
un estado saludable con individuos de gran tamaño, considerándose que aún no se ha
alcanzado el potencial pesquero y que existen todavía posibilidades de expansión de las
pesquerías aplicándose buenas prácticas de pesca. El cambio climático, la construcción de
embalses, la navegación, la desecación y aislamiento de humedales para la agricultura,
la urbanización, la extracción de agua para riego, la contaminación urbana, industrial
agrícola y minera son todos factores que pueden impactar directa o indirectamente sobre
la calidad de la pesca y comprometer el bienestar de las comunidades pesqueras.

ISBN 978-92-5-137512-9 ISSN 2070-7037

9 789251 375129
CC3839ES/1/02.23

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