0% encontró este documento útil (0 votos)
36 vistas51 páginas

Educación Vial: Formación y Responsabilidad

Cargado por

cuentapindonga
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
36 vistas51 páginas

Educación Vial: Formación y Responsabilidad

Cargado por

cuentapindonga
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Educación vial

En este primer módulo se busca poner énfasis en los usuarios de la red vial, es decir, aquellas
personas que la transitan, cualquiera sea el medio o la forma que utilicen para desplazarse. Desde
esta perspectiva, se puede armar que todos (seamos peatones, pasajeros o conductores) somos
transeúntes.
Como ciudadanos que transitamos el espacio público tomamos decisiones que impactan en la vida
individual y social, dado que nos comportamos con prudencia o sin ella, preservamos o ponemos en
riesgo la vida propia y la de los demás. Al mismo tiempo, somos actores capaces de participar en la
construcción de normas, en la regulación del tránsito y en nuestra sociedad.
El respeto a la normativa vial y la responsabilidad en el tránsito se resignifican en este marco, ya que
se los entiende como parte de un ejercicio cívico consciente, activo, constructivo. Y la educación vial,
como parte de la propuesta de capacitación de quien desea obtener la Licencia Nacional de Conducir,
se integra, de esta manera, en un horizonte de sentido mayor: la formación del ciudadano.
La inclusión de contenidos de Formación Ética y Ciudadana busca generar que los
ciudadanos respeten las normas de tránsito por convicción y no por mera obediencia a la autoridad. Es
por ello que el aprendizaje de las normas de tránsito resulta significativo en la medida en que instala la
reconstrucción de su sentido, contexto de origen y aplicación y
presenta las regulaciones como producto de un consenso social para la convivencia (y no como algo
arbitrario que debe ser aprendido de memoria).
Es un objetivo lograr que cada persona tome conciencia de que puede ser agente de salud y agente
de riesgo. Esto implica el aprendizaje de actitudes y comportamientos seguros para la prevención de
accidentes, para el cuidado y la preservación del bienestar psicofísico propio y de los demás en
situaciones de tránsito.
Teniendo en cuenta la importancia de los conceptos de convivencia y ciudadanía es importante
promover el sentido crítico y el comportamiento solidario para el desarrollo de acciones y
transformaciones del medio en que se habita. La educación del transeúnte procura generar actitudes y
compromisos responsables y respetuosos en el uso de las vías del tránsito, en tanto espacio público
de convivencia e interdependencia.

La educación vial es, por tanto, de vital importancia para el transeúnte, ya que le permite:
Circular por la vía pública con conciencia de los derechos y obligaciones que le corresponden al
ciudadano. Participar de los debates que se originen acerca de las modalidades y las regulaciones de
circulación. Asumir una actitud de participación crítica y creativa en la resolución de los conflictos que
conciernen al espacio público.

En este sentido, es fundamental la preparación del ciudadano para desempeñar diferentes roles: la
formación del peatón, la formación del usuario de transporte público de pasajeros y la formación del
conductor de vehículos. Asimismo, hay que considerar la existencia de una amplia diversidad de
situaciones de tránsito en las distintas regiones geográficas de nuestro país: no es lo mismo habitar en
grandes centros urbanos intercomunicados por autopistas y atravesados por redes de transporte
colectivo y ferrocarril, que en ámbitos rurales, surcados por caminos de tierra, en los que circulan autos
junto a caballos o carruajes, con escasa presencia de medios de transporte público.
Por otro lado, en un mismo centro poblacional, la circulación varía según el barrio, la hora, la época del
año: los vecinos transitan hacia adentro, hacia afuera o a través de su localidad en distintos momentos
del día; se desplazan de una ciudad a otra y de las zonas suburbanas o rurales a diario o en épocas
de vacaciones. Todas estas circunstancias requieren de una profunda preparación de los ciudadanos
para que comprendan las posibilidades, regulaciones y riesgos de las diferentes situaciones de
circulación en las que participan o pueden participar en el futuro.
El tránsito como construcción social
¿Siempre hubo semáforos? ¿Cuándo se instalaron? ¿Por qué? ¿Siempre hubo accidentes de
tránsito? ¿Ocurren en todas partes del mundo? ¿Qué accidentes ocurren con más frecuencia en zonas
rurales? ¿Y en la ciudad? ¿Cómo era la organización del tránsito en el pasado? El tránsito no fue
siempre lo que es hoy: vías, automóviles y normas de circulación fueron cambiando, conforme a los
avances tecnológicos y a la búsqueda de soluciones para los problemas que se iban suscitando. Los
transeúntes también fueron cambiando a lo largo del tiempo. Hoy coexisten muchas maneras de
circular y transitar, manifiestas en las costumbres de distintos lugares de nuestro país y del mundo.

Es importante tener en cuenta todo esto y preguntarnos por los cambios, ya que la posibilidad de
problematizar situaciones de circulación en la vía pública y de orientar las actitudes de los transeúntes
hacia una mayor protección de la vida depende en buena medida de que podamos concebir otras
modalidades posibles. Por ello, es de gran importancia reflexionar sobre la situación vial a partir de
comparar las redes y flujos del entorno cercano con las existentes en otros contextos; de conocer
experiencias de otras localidades argentinas o extranjeras, actuales o pasadas y de analizar
críticamente propuestas elaboradas desde diferentes organizaciones para disminuir los accidentes.

El tránsito desde diferentes perspectivas


Un recurso importante para comprender los problemas y desnaturalizar las conductas habituales es la
posibilidad de adoptar diferentes puntos de vista frente a una determinada realidad. En este caso, los
conflictos de tránsito se aprecian de diferente modo desde la óptica de los peatones, de quienes
conducen vehículos livianos o de los automovilistas. Suele ocurrir que los transeúntes perciben la
eficacia y pertinencia de las redes viales de una manera distinta que los funcionarios del gobierno o
quienes están en posición de definirlas. El transporte de pasajeros se evalúa de distinto modo por
parte de los usuarios, los empresarios o los trabajadores; el recorrido de una línea de transporte de
cargas puede ser indiferente para los habitantes de las ciudades que están en el inicio y el nal del viaje
y clave para los habitantes de zonas rurales o pequeñas localidades que se ven afectados por su
paso. Geógrafos, urbanistas, abogados e ingenieros analizarán los problemas del tránsito y la
circulación desde conceptos y perspectivas disímiles, poniendo en foco diferentes aspectos de una
misma realidad. Esto enriquece la comprensión del tránsito, ya que sin esta variedad de perspectivas,
difícilmente se podrían visualizar alternativas, comprender el sentido de las normas y adherirse a ellas.

Licencia nacional de conducir


La Licencia Nacional de Conducir es un documento único que la autoridad competente de cada
jurisdicción provincial, municipal y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires otorga a un ciudadano con
el objeto de habilitarlo legalmente a conducir un vehículo, sea con carácter particular o profesional,
previo cumplimiento de los requisitos establecidos por la Ley Nacional de Tránsito 24.449.

Clases
A1: Ciclomotores y Motocicletas.
A1.1: Ciclomotores hasta 50 cc de cilindrada o 4kw de potencia máxima continua nominal si se trata de
motorización eléctrica.
A1.2: Motocicletas hasta 150 cc de cilindrada u 11kw de potencia máxima continua nominal si se trata
de motorización eléctrica. Incluye
clase A 1.1
A1.3: Motocicletas de más de 150 cc y hasta 300 c.c. de cilindrada o de más de 11 kw y hasta 20 kw
de potencia máxima continua nominal si se trata de motorización eléctrica. A los efectos de obtener
esta clase de licencia se debe acreditar una antigüedad previa de 2 años en la clase A 1.2, excepto los
mayores de 21 años de edad. Incluye clase A 1.2.
A1.4: Motocicletas de más de 300 c.c. o de más de 20 kw de potencia máxima continua nominal si se
trata de motorización eléctrica. A los efectos de obtener esta clase de licencia se debe acreditar una
antigüedad previa de 2 años en la clase A 1.3, excepto los mayores de 21 años de edad que deberán
acreditar 1 año en motocicletas de cualquier cilindrada. Incluye clase A 1.3.
A2: Triciclos y cuatriciclos sin cabina de cualquier cilindrada o kilowatts de potencia máxima contínua.
A2.1: Triciclos y cuatriciclos sin cabina de hasta 300 c.c. o 20 kw de potencia máxima continua nominal
si se trata de motorización eléctrica con manillar o manubrio direccional.
A2.2: Triciclos y cuatriciclos sin cabina de más de 300 c.c. o 20 kw de potencia máxima continua
nominal si se trata de motorización eléctrica con manillar o manubrio direccional. A los efectos de
obtener esta clase de licencia se debe acreditar una antigüedad previa de dos años en la clase A 2.1,
excepto los mayores de 21 años de edad que deberán acreditar un año en triciclos o cuatriciclos de
cualquier cilindrada, según el caso. Incluye clase A 2.1.
A3: Triciclos y cuatriciclos cabinados de cualquier cilindrada o kilowatts de potencia máxima continua
con volante direccional.

B1: Automóviles, utilitarios, camionetas, vans de uso privado y casas rodantes motorizadas hasta
3.500 kg de peso total. Incluye clase A 3.
B2: Automóviles, camionetas, vans de uso privado y casas rodantes motorizadas hasta 3.500 kg de
peso con un acoplado de hasta 750kg o casa rodante no motorizada. Para la obtención de la misma se
requerirá un año de antigüedad en la clase B 1. Incluye clase B 1.
C1: Camiones sin acoplado, ni semiacoplado, ni articulado y vehículos o casa rodante motorizada de
más de 3.500 kg de peso y hasta 12.000 kg de peso. Incluye clase B 1.
C2: Camiones sin acoplado, ni semiacoplado, ni articulado y vehículos o casa rodante motorizada de
más de 12.000 kg de peso y hasta 24.000 kg. Incluye clase C 1.
C3: Camiones sin acoplado, ni semiacoplado, ni articulado y vehículos o casa rodante motorizada de
más de 24.000 kg de peso. Incluye clase C 2.
D1: Automotores para servicios de transporte de pasajeros hasta 8 plazas, excluido el conductor.
Incluye clase B 1.
D2: Automotores para servicios de transporte de pasajeros de más de 8 plazas y hasta 20 plazas,
excluido el conductor.
D3: Automotores para servicios de transporte de pasajeros de más de 20 plazas, excluido el conductor.
Incluye clase D 2.
D4: Vehículos para servicios de urgencia, emergencia y similares. Esta subclase D.4 deberá
encontrarse acompañada de la correspondiente subclase A, B, C, D o E según corresponda.
E1: Vehículos automotores de clase C y/o D, según el caso, con uno o más remolques y/o
articulaciones. Incluye clase B 2.
E2: Maquinaria especial no agrícola.

F: Vehículo automotor especialmente adaptado a la condición física de su titular. La licencia deberá


consignar la descripción de la adaptación que corresponda. Deberá encontrarse acompañada de la
correspondiente subclase que corresponda al vehículo que conduzca.
G1: Tractores Agrícolas.
G2: Maquinaria Especial Agrícola.
G3: Tren Agrícola, deberá encontrarse acompañada de la subclase B1 o G1 según corresponda y se
debe acreditar una antigüedad previa de un 1 año en la correspondiente subclase.
Requisitos
Edades mínimas: La Ley 24.449 establece edades mínimas para la obtención de la primera licencia de
conducir:
Veintiún (21) años para las clases de licencias C, D y E. Con experiencia previa de un año para la
clase B.
Diecisiete (17) años para las restantes clases.
Dieciséis (16) años para conducir ciclomotores, en tanto no lleven pasajero. Es necesario aclarar que
las personas menores de 18 años que deseen obtener la LNC deberán poseer la autorización del
representante legal.
Requisitos previos: El aspirante a una Licencia Nacional
de Conducir o su renovación, deberá presentarse a los exámenes con:
- su Documento de Identidad
- una Constancia de Grupo y Factor sanguíneo expedida por profesional médico
- el Formulario Único de Seguimiento del Trámite, en el que deberá constar la asistencia al Curso
Teórico-Práctico de Educación para la Seguridad Vial
- la Declaración Jurada sobre el padecimiento de afecciones, llenada y firmada por el solicitante. Es
necesario tener en cuenta que algunos municipios requieren, según propias ordenanzas, otra
documentación ampliatoria, por lo tanto, se requiere solicitar esta información en la jurisdicción a la
que el aspirante a la licencia pertenece.

Exámenes: Psicofísico: el fin de esta evaluación es el de determinar la capacidad física y mental de


una persona para la conducción de un vehículo, y constatar que la misma no se encuentre afectada
por enfermedad o deficiencia alguna, que pueda determinar su incapacidad para conducir.
Teórico: este examen de carácter obligatorio y eliminatorio tiene como objetivo verificar los
conocimientos teóricos que posee el aspirante a obtener la Licencia Nacional de Conducir, sobre
Educación Ética y Ciudadana, Conducción, Señalamiento y Legislación.
Práctico: el examen práctico tiene como finalidad comprobar la idoneidad, capacidad y conocimientos
básicos y necesarios para conducir aquel tipo de vehículo para el cual se solicite la licencia habilitante.

Requisitos para circular en Argentina


El conductor debe portar: La licencia que lo habilita para conducir ésa clase de vehículo.
Cédula de identificación del vehículo.
Comprobante de póliza de seguro vigente.
Placa patente correctamente colocada.
Certificado de la Revisión Técnica Obligatoria.

Requisitos exterior/mercosur
Mercosur: En el ámbito del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay,
Venezuela y Bolivia) se encuentra vigente la Resolución No 35/2002 del Grupo del Mercado Común,
aprobada en nuestro país mediante la Resolución AFIP 1419/2003, que establece que los vehículos
comunitarios del MERCOSUR, de propiedad de las personas físicas residentes o de personas jurídicas
con sede social en un Estado Parte, cuando sean utilizados en viajes de turismo, podrán circular
libremente en cualquiera de los demás Estados Partes, debiendo contar el conductor con la siguiente
documentación:
a. Documento de Identidad válido para circular en el MERCOSUR.
b. Licencia para conducir.
c. Título u otro documento oficial que acredite la propiedad del vehículo.
d. Comprobante de seguro vigente.
Chile, Italia y España: Argentina tiene firmados con Chile, Italia y España convenios bilaterales para
que sus Licencias sean válidas recíprocamente en cada país.
Resto del mundo: en la actualidad se encuentra vigente la CONVENCIÓN SOBRE CIRCULACIÓN
POR CARRETERA, suscripta en Ginebra el 19 de Septiembre de 1949. Nuestro país adhirió mediante
Ley 14.814 del año 1959, entrando en vigencia el 25 de Diciembre de 1960. Así, una persona a la cual
se le haya expedido una licencia en nuestro país será autorizada a conducir vehículos automotores de
la misma clase para la cual haya sido emitida la licencia sobre las carreteras de otro estado
contratante sin rendir nuevo examen.

CENAT
El Certificado Nacional de Antecedentes de Tránsito (CENAT) creado por Disposición
ANSV 188/10, que en forma previa a todo trámite relacionado con la Licencia Nacional de Conducir se
deberá consultar, a los efectos de verificar si el solicitante posee algún impedimento para conducir, en
cuyo caso no podrá obtenerla, de acuerdo a lo que establece la Ley 24.449 en su artículo14, último
párrafo. La información que se obtiene a través de este certificado es la existente en los Registros
Nacionales pertinentes, relativa a:
Las INHABILITACIONES PENALES relacionados con el Tránsito, que brinda el Registro Nacional de
Reincidencia Criminal (DNREC) dependiente del Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos
Humanos de la Nación.
Las INHABILITACIONES PENALES Y ADMINISTRATIVAS CONTRAVENCIONALES para conducir,
que brinda el Sistema Nacional de Antecedentes de Tránsito (SINAT).
Las INFRACCIONES DE TRÁNSITO,que suministra el Sistema Nacional de Administración de
Infracciones (SINAI). Este certificado es independiente de aquel que debe solicitarse a los efectos de
obtener una Licencia Nacional de Conducir para las clases profesionales.

Formulario CENAT con inhabilitaciones administrativas (SINAT) - En este supuesto la persona se


encuentra imposibilitada para continuar con el trámite,pues posee una inhabilitación administrativa o
penal, registrada en el Sistema Nacional de Antecedentes de Tránsito (SINAT). Por consiguiente, se le
informa lo detallado en el formulario y se le entrega el duplicado.

Formulario CENAT con inhabilitaciones penales en ocasión de tránsito - En este supuesto la persona
se encuentra imposibilitada para continuar con el trámite, razón por la cual se le informa lo detallado en
el formulario y se le entrega el duplicado.

Formulario CENAT con infracciones de tránsito - En este supuesto el solicitante deberá abonar las
infracciones del municipio en el cual tramita la licencia para poder continuar el trámite.

Formulario CENAT con licencia retenida - En este supuesto existe una Licencia Retenida por la
autoridad de constatación. Esto no bloqueará el trámite, pero el Centro de Emisión de Licencias
deberá obligar al solicitante a regularizar su situación previo a continuar con cualquier tipo de trámite.
El vehículo - ELEMENTOS Y SISTEMAS DE SEGURIDAD
Para comprender la noción de seguridad del vehículo es necesario distinguir entre seguridad activa,
seguridad pasiva y seguridad preventiva. Cada una de estas categorías, a su vez, cuenta con distintos
dispositivos y/o elementos de seguridad.
Seguridad activa
La seguridad activa aspira a evitar al máximo los siniestros viales. Comprende todas las soluciones
que garanticen una frenada estable y potente, buenas recuperaciones y un comportamiento previsible
que permita superar las posibles situaciones críticas.
Comprende:
a. Sistema de suspensión
b. Sistema de frenos
c. Sistema de dirección
d. Neumáticos

a. Sistema de suspensión:
La suspensión tiene una labor muy relevante en la seguridad activa: los amortiguadores dan
comodidad al vehículo, disminuyen la transmisión de irregularidades del terreno al habitáculo y
favorecen el agarre del automóvil al suelo y, por tanto, su estabilidad. Durante la conducción del
vehículo es beneficioso abordar cualquier tipo de recorrido con una estabilidad acorde, manteniendo
una trayectoria de marcha correcta.
Ante el mal estado de los amortiguadores:
La distancia de frenado aumenta y se vuelve más inestable. Los neumáticos se desgastan mucho
antes e inducen a la disminución del agarre; esto aumenta el riesgo del efecto planeo sobre el agua.
El nivel de confort de los ocupantes se ve reducido por las sacudidas durante la conducción.
Se deterioran algunos de los elementos de los sistemas de suspensión y dirección del vehículo. Se
puede provocar encandilamiento a los conductores que transitan en sentido contrario. Se acentúa la
inestabilidad de la dirección y la dificultad para controlar el vehículo en las curvas.

Sistema para comprobar el estado de los amortiguadores


El desgaste de los amortiguadores es difícil de detectar debido a que los conductores se habitúan, de
forma progresiva, a las deficiencias del sistema del auto. A primera vista, sólo se puede establecer si
los mismos presentan pérdida de aceite. Lo primero que se debe controlar es la estabilidad del
automóvil. La tendencia del vehículo a salirse de la vía mientras se encuentra en circulación indica que
los amortiguadores traseros se encuentran en mal estado. Si el automóvil tiene dificultad para girar en
las curvas puede ser una consecuencia del mal estado de los amortiguadores delanteros.
Con el motor en marcha:
Girar la dirección entera hacia la izquierda y mover el vehículo hacia adelante a poca velocidad; frenar
de golpe y mirar el capot. El lado izquierdo debe bajar, subir y, en la siguiente bajada, detenerse el
movimiento. Luego dar marcha hacia atrás y frenar. La parte trasera derecha debe bajar, subir y, en la
siguiente bajada, detenerse el movimiento. Luego, cambiar la dirección hacia el otro lado, y repetir los
pasos 1 y 2 para comprobar los otros dos amortiguadores.

b. Sistema de frenos
El freno es el mecanismo encargado de aminorar la marcha del vehículo o detenerlo mediante el
rozamiento o fricción del tambor o disco con las pastillas. Los frenos se clasifican según el sistema de
accionamiento: mecánico, neumático, hidráulico, eléctrico. Los frenos pueden ser de tambor o de
disco, aunque algunos fabricantes combinan ambos montando los frenos de disco en las ruedas
delanteras y los de tambor en las traseras. La fuerza de frenado debe asegurar una rápida detención
de las ruedas pero sin llegar a bloquearlas. Para que eso sea posible es fundamental tener en cuenta
las condiciones de la vía y el estado general de los mecanismos del vehículo (neumáticos,
suspensiones, etc.). El nivel del líquido de frenos debe mantenerse dentro de los límites establecidos y
por ello se debe revisar de forma periódica y/o sustituirlo según las recomendaciones del fabricante. Si
se encontrara bajo, además de agregar líquido hay que verificar posibles fugas. Si en algún momento
se observa que el pedal no ofrece la resistencia normal en la frenada, chequear el estado de los frenos
(cintas y/o pastillas de freno), ya que puede deberse a una fuga de líquido.
Se recomienda realizar una revisión completa del sistema de frenos una vez al año o cada 20.000
km. En esa revisión se debe verificar el estado de la bomba de freno y los bombines de rueda (que no
presenten síntomas de agarrotamiento ni fugas de líquido), el desgaste de las pastillas de freno, los
tambores y los discos, la presión del sistema y el servofreno. Es recomendable que se compruebe la
eficacia del freno de estacionamiento (freno de mano). Las pastillas de freno tienen una duración
media de 40.000 a 50.000 km. Aunque el freno no se utilice demasiado, las pastillas no deben estar en
uso durante más de 90.000 km, ya que se cristalizan y pierden capacidad de frenado.
Cuando se controlan las pastillas, se suele mirar sólo el lado de afuera. Sin embargo, la pastilla que se
gasta antes (por regla general) es la interior, ya que el bombín abre el pistón, el cual se encuentra en la
parte interior y es su pastilla la que empieza a frenar primero.

ABS (Sistema Antibloqueo de Ruedas)


El freno ABS optimiza la frenada y garantiza la gobernabilidad de la dirección en condiciones críticas.
Funciona a través de un sistema electrónico de control con tres fases cíclicas (que se repiten
constantemente): el aumento, el mantenimiento y la disminución de la presión del circuito hidráulico.
El ABS permite:
Controlar y maniobrar el automóvil durante
el frenado, incluso en una curva
Controlar la estabilidad durante el frenado
Sistema de frenos
Aprovechar los espacios de frenado

En el uso cotidiano del automóvil, se acostumbra a pisar el freno teniendo en cuenta la disminución de
velocidad que se quiere conseguir. La circulación por carreteras que se encuentran en buenas
condiciones no causa problemas ya que posibilita usar varias veces el freno y evitar el bloqueo de las
ruedas y la consiguiente pérdida de direccionalidad del vehículo. Al conducir por una vía en malas
condiciones o con neumáticos que no se encuentran en el estado adecuado, es necesario mantener
mayores precauciones. Frente a situaciones no esperadas como pueden ser una frenada de
emergencia o mala adherencia es difícil controlar el vehículo con el consiguiente alargamiento de la
frenada y la posible pérdida de maniobra. Esto puede ocurrir porque las ruedas patinan durante la
frenada y el neumático no puede controlar las fuerzas que actúan sobre él.

c. Sistema de dirección
La dirección orienta las ruedas a voluntad del conductor con precisión y suavidad e influye
directamente en la estabilidad del vehículo. Si la dirección es asistida, el esfuerzo sobre el volante se
reduce considerablemente a través de un sistema hidráulico que realiza la mayor parte del trabajo
necesario para girar la dirección. Estos sistemas de dirección servoasistida permiten hacer menos
fuerza en el volante a la hora de maniobrar el auto parado, y mantener una dirección correcta al
circular a altas velocidades. Estos sistemas de dirección también pretenden asegurar un perfecto
control del vehículo incluso en condiciones límite: coeficiente de roce diferente para las ruedas
delanteras, variaciones rápidas del ángulo de giro. Las presiones de trabajo del sistema hidráulico se
calibran para que el conductor sienta constantemente un alto grado de adherencia de los neumáticos a
la carretera, lo que permite un grado de seguridad muy alto.
Revisar de forma periódica todos los elementos del sistema de dirección:
1. en la barra de dirección: los extremos de dirección y la cremallera
2. en la columna de dirección, revisar el piñón de dirección
3. en el sistema hidráulico para direcciones asistidas, comprobar que la presión de la bomba es la
correcta y que no se produzcan fugas en el circuito.
Verificar con el vehículo en marcha que los elementos de la dirección (ya sea mecánica o asistida)
funcionen correctamente. Ajustar la alineación de la dirección y equilibrar los neumáticos si fuese
necesario. La falta de lubricante, mala presión o desgaste excesivo de los neumáticos, el mal estado
de los amortiguadores o el desgaste de los propios mecanismos de dirección son elementos que
perjudican seriamente la dirección del vehículo. Si la dirección se vuelve dura, inestable o hace ruidos
extraños, lo mejor es acudir al taller y pedir una revisión completa antes de que los daños sean
mayores. En el manual del vehículo se incluyen las recomendaciones para el mantenimiento del
sistema de dirección.

Neumáticos
Los neumáticos son elementos básicos en la seguridad activa de los automóviles. Para garantizar su
máxima prestación posible, su diseño y construcción deben cumplir con ciertas condiciones dinámicas.
Las ruedas son el último eslabón de transmisión de movimiento en el vehículo y su punto de apoyo en
el suelo. El neumático es un elemento de seguridad fundamental y su estado influye decisivamente
sobre el comportamiento del automóvil. La presión y el estado del dibujo son factores a tener en
cuenta para contar con la absoluta garantía de que el neumático cumple correctamente sus funciones.

Profundidad del dibujo


La profundidad del dibujo debe tener como mínimo 1,6 mm., aunque es más conveniente que no sea
inferior a 2 mm. Una profundidad menor compromete el agarre y, sobre pavimento mojado, puede
producir aquaplaning. Para comprobar el estado del neumático de forma casera sólo se debe colocar
una moneda de un peso ($ 1.00 Argentino) en el fondo del canal de drenaje; si se ve completamente el
círculo dorado de la moneda se debe acudir a un taller a cambiar las gomas. Tampoco se debe olvidar
la inspección visual de los costados del neumático: cortes, trozos de goma levantados o abultamientos
laterales que indican la rotura de las capas interiores y que ponen sobre aviso de cara a la seguridad.
Para conocer la presión correcta de los neumáticos de un vehículo basta con asistir a una estación de
servicio. Cabe recordar que cada vehículo usa una presión determinada. El manual de uso del
vehículo especifica el máximo y mínimo a poner.
Se recomienda controlar la presión a menudo, para que ningún susto o imprevisto pueda suceder en
carretera. Tener en cuenta que también influye el peso de la carga que soporte el vehículo. Existen
diversas sensaciones que indican que las ruedas llevan una presión inadecuada. Si un automóvil es
incapaz de mantener una línea recta o se desvía al frenar puede ser debido a que las ruedas
delanteras llevan una presión demasiado baja. Si la parte trasera del automóvil realiza movimientos
extraños en las curvas, es muy posible que los neumáticos traseros estén desgastados o con una
presión inadecuada. Si un neumático rueda con la presión más baja de lo recomendado sufre un
mayor desgaste y, por consiguiente es mayor la posibilidad de que reviente.

Desgaste de los neumáticos


Desgaste en el centro: las causas probables son una presión de inflado excesiva, no adaptada a la
utilización. Se identifica por un desgaste más pronunciado en el centro de la banda de rodamiento. Se
aconseja la supervisión de las presiones de inflado en frío según recomendaciones del fabricante y
adaptadas a las condiciones de uso. Este tipo de desgaste no se relaciona con el concesionario ni con
el fabricante del auto, y por tanto la garantía no lo cubre.

Desgaste en los talones: las causas probables son a una presión de inflado insuficiente, bajo inflado y
utilización en sobrecarga. Se identifica por tener un desgaste más acusado en los talones de la banda
de rodamiento. Se aconseja el cuidado de las presiones de inflado en frío y adaptarlas a las
condiciones de utilización, respetando la capacidad de carga máxima por neumático y eliminando las
posibles fugas de aire. Al igual que en el caso anterior, el fabricante o concesionario no es responsable
de que el neumático no lleve la presión adecuada.

Desgaste anormal rápido: un desgaste anormal rápido en uno de los lados del neumático
probablemente se deba a un paralelismo incorrecto entre los neumáticos traseros. Se identifica por las
estrías visibles en la banda de rodamiento. Se recomienda el control y la corrección de la alineación de
los neumáticos, teniendo en cuenta la forma de desgaste y las características propias del vehículo. Se
deberán verificar también los órganos de suspensión y de dirección.

Seguridad pasiva
Los elementos que componen este tipo de seguridad reducen al mínimo los daños que se pueden
producir cuando el accidente es inevitable.
Comprende:
a. Cinturones de seguridad y apoya cabezas
b. Columna de dirección articulada colapsable
c. Airbag
d. Volante con absorción de energía
e. Pedalera colapsable
f. Interior del habitáculo
g. Asientos
h. Depósito de combustible
i. Cristales y limpiaparabrisas
j. Cableado y elementos eléctricos
k. Chasis y carrocería
l. Silla portabebé

El cinturón de seguridad:
En la Argentina se estableció la obligación de usar cinturón de seguridad porque es uno de los
dispositivos más eficaces para evitar las lesiones o disminuirlas en los siniestros de tránsito. Evita ser
lanzado hacia delante, lo que haría que el cuerpo choque contra el parabrisas o el volante.

Condiciones para los cinturones de seguridad


Los cinturones de los asientos delanteros deben ser de tres puntos de sujeción, es decir, una
combinación de cinturones abdominal y diagonal, y deberán contar con hebillas de seguridad con un
botón de apertura rápida. Es conveniente que los cinturones de seguridad de los asientos traseros
sean del mismo tipo que los delanteros, de tres puntos.
Precauciones
El cinturón de seguridad y el airbag son dispositivos que se crearon para funcionar de manera
complementaria. En consecuencia, si los ocupantes no hacen uso del cinturón, el hinchado de la bolsa
de aire puede incluso resultar peligroso. Dejar más de 25 cm de separación entre el pecho del
conductor y el volante. Evita que las cabezas de los ocupantes de los asientos traseros golpeen la
nuca de los ocupantes de los asientos delanteros. En caso de rescate, el cinturón de seguridad se
suelta presionando un botón o se corta.

El cinturón de seguridad protege al individuo, porque al retenerlo en el asiento disminuye las


consecuencias del choque, y aunque resulte lesionado, las lesiones serán mucho menores que si su
cuerpo suelto golpeara en el interior del vehículo. Al viajar en un vehículo, sus ocupantes se desplazan
a determinada velocidad. En un choque el vehículo se detiene violentamente, pero sus ocupantes
siguen desplazándose a la misma velocidad con la que viajaban, hasta que se estrellan contra el
tablero, el volante o entre sí. Los órganos del cuerpo de los ocupantes también chocan entre sí dentro
del cuerpo, con peligro de producirse lesiones internas. A una velocidad aproximada de 20 km. por
hora nuestro cuerpo es lanzado contra el volante, el parabrisas y el tablero con una fuerza que
equivale a seis veces el peso del propio cuerpo. Esto aumenta a velocidades mayores: a 50 km/hora
es como caer de frente desde un cuarto piso.

Precauciones y consejos
Colocar el asiento y el respaldo en posición vertical y que resulte cómoda para el conductor. Cada
asiento y cinturón son para uso de una sola persona. Adultos y niños deben aprender a usar
correctamente el cinturón de seguridad y solicitar a los acompañantes que también lo usen. Es
necesario revisar periódicamente el estado de los cinturones de seguridad.

Uso correcto del cinturón de seguridad


La correa del cinturón se debe pasar entre la base del cuello y el hombro. Debe estar firme pero no
apretar. Se debe enganchar el dispositivo del costado del asiento. Las correas del cinturón deben tener
deslizamiento suave. No deben torcerse y frotarse con elementos rígidos. El cinturón no debe salirse
del dispositivo del costado del asiento. Si no se engancha y se usa suelto aunque las correas se hayan
pasado correctamente, el cinturón no cumple su función.

Uso incorrecto del cinturón de seguridad


Llevarlo flojo o suelto. Pasarlo por debajo del brazo. Transportar niños en las rodillas. Compartir el
cinturón con niños. Inclinar en demasía el respaldo del asiento hacia atrás ya que, frente a un impacto,
podría deslizarse la persona por debajo del cinturón (efecto submarino).

Apoya cabezas:
El apoya cabezas es un elemento de seguridad que fue incorporado a los vehículos hace medio siglo,
como un elemento de confort. La creciente violencia de los siniestros llevó a comprobar que protegía a
los tripulantes de sufrir lesiones cervicales y por ello varios países comenzaron a reglamentar su uso.
En Argentina, en la década del 90, se dispuso la obligación de utilizarlo.

El efecto latigazo
El apoya cabezas tiene por objetivo disminuir los riesgos de lesiones cervicales en los siniestros de
automóvil. Al controlar el desplazamiento de la cabeza en relación con la columna vertebral, evita el
llamado efecto latigazo.
El efecto latigazo en un siniestro de automóviles consiste en:
Si el vehículo es impactado de atrás:
a. El tórax se desplaza hacia adelante violentamente.
b. La cabeza inicialmente no acompaña al tórax en este movimiento.
c. La cabeza tiende a quedarse en el sitio en que se encontraba.
d. Surge un violento movimiento de la cabeza hacia atrás en relación al tórax que va hacia adelante.
e. Luego la cabeza se desplaza hacia adelante violentamente.

Si el vehículo es impactado de frente:


a. Al detenerse el auto por el impacto, la cabeza tiende a seguir el movimiento que transfería el
vehículo.
b. La cabeza se desplaza violentamente hacia adelante.
c. Luego la cabeza se mueve violentamente hacia atrás.
Este movimiento efectuado por la cabeza - primero hacia atrás y luego hacia adelante o viceversa - se
denomina efecto latigazo por su similitud con el golpe de un látigo, y produce lesiones en las vértebras
cervicales que se ven afectadas por el movimiento muy violento extremo. El apoya cabezas - bien
colocado - retiene la cabeza y evita el movimiento de flexión extremo contribuyendo a la excepción de
resultados lesivos para las vértebras cervicales que, de otra manera, podrían sufrir lesiones desde
leves hasta graves en la médula espinal, con consecuencias para los miembros superiores e inferiores.

Uso correcto del apoya cabezas


Altura correcta: el borde del apoya cabezas debe situarse entre el límite superior de la cabeza y la
altura de los ojos. De esta manera en caso de colisión retendrá la cabeza y evitará el efecto latigazo.
Distancia correcta: debe ubicarse a una distancia que permita mantener alineado el cuello con la
columna vertebral. La distancia entre el apoya cabezas y la nuca del usuario no debe ser mayor a 5
cm, evitando así una flexión extrema en caso de choque. Sin movimiento: el dispositivo debe estar
firmemente sujeto a la estructura del asiento (particularmente en dispositivos desmontables) sin
movimiento.

Uso incorrecto del apoya cabezas


Altura incorrecta: muy abajo. La parte saliente queda a la altura del cuello del usuario.
Altura incorrecta: muy arriba. Se da en casos de usuarios de dimensiones pequeñas, en los que la
parte saliente del dispositivo permanece por encima de la nuca. Muy atrasados en relación con la
posición de la cabeza.

Tipos de apoya cabezas


Desmontables: no forman parte de la estructura del asiento y pueden desmontarse. Por tener
movimiento necesitan ser ajustados en la altura adecuada para su uso.
Fijos: vienen de fábrica como un elemento que integra la estructura del asiento y no pueden
removerse.
No necesitan ajustarse: El fabricante calibra la altura y distancias, teniendo en cuenta un usuario de
dimensiones medias.

Columna de dirección articulada colapsable


Esta columna cuenta con zonas de absorción de deformaciones que se localizan en la parte inferior del
auto, donde se encuentran los pedales y en la parte superior, unida al volante. Se encuentra integrada
por tubos telescópicos situados en las partes mencionadas, que logran absorber el desplazamiento del
volante hacia el pecho del conductor. La finalidad de este sistema es evitar que, en caso de choque
frontal, la columna de dirección retroceda y el volante cause lesiones. Para ello, el árbol de dirección
posee una serie de rótulas y articulaciones que pueden deformarse o romperse y posibilitan que se
pliegue sobre sí mismo. El tramo inferior es de tipo colapsable, lo que permite mantener fija la posición
del volante.

Airbag
La elevada cantidad de siniestros ha llevado a la industria automotriz a mejorar sus dispositivos de
seguridad y a introducir otros nuevos que disminuyan las lesiones y los fallecimientos en siniestros de
tránsito. El airbag, o sistema de seguridad pasivo, comenzó a instalarse en la década del 90. Se trata
de un nuevo dispositivo (ahora ya reconocido mundialmente) que, si bien contribuye a la disminución
de las lesiones, su uso también puede provocarlas. Éstas eran mayores en sus comienzos, pero
disminuyeron gracias a su perfeccionamiento. La acción del airbag disminuye los efectos que tiene la
enorme fuerza de desaceleración sobre los ocupantes del vehículo, amortiguando el golpe contra el
volante, el tablero o asientos delanteros. En casos de airbag ubicados en el techo y puertas la
protección es mayor, principalmente de la parte media del tórax hacia arriba.

Airbag en acción
Dado que es un dispositivo de seguridad pasiva porque no se encuentra activado constantemente,
actúa sólo en el momento de un impacto. Está a la espera de la ocurrencia de un siniestro a diferencia,
por ejemplo, del cinturón de seguridad que permanece activado aún cuando no ocurra ningún siniestro.
Se acciona al chocar a unos 18 kilómetros por hora con un objeto indeformable, o a 45 kilómetros por
hora contra un obstáculo deformable.
No transportar en el habitáculo elementos que al deslizarse golpeen el lugar de ubicación del airbag.
No ubicar porta bebés, silla de bebés /niños en asientos protegidos por airbag.
El detector produce un impulso eléctrico. Se encienden unas pastillas de un generador de gas. Al
encenderse el combustible sólido del generador ocurre una reacción química. El combustible explota
-expansión violenta en milésimas de segundos y produce gas nitrógeno en cantidad y presión
suficiente como para inflar la bolsa en 20 centésimas de segundo. El gas despliega la bolsa. La bolsa
sale a una velocidad de 300 km por hora, aproximadamente. El proceso antes descripto dura
aproximadamente unas 70 milésimas de segundo. Inmediatamente después del inflado instantáneo, el
gas se escapa por unos orificios pequeños que tiene la bolsa permitiendo la movilidad de los
ocupantes del vehículo.

Volante con absorción de energía


Como medida de seguridad, se emplea el volante con absorción de energía, sin zonas rígidas y con
estructura deformable. La corona del volante y los radios son amplios y redondeados, cubiertos por un
material deformable que no produce astillas.

Pedalera colapsable
Minimiza los daños en las extremidades inferiores del conductor en caso de colisión frontal.

Interior del habitáculo


En caso de impacto, es importante que si algún pasajero se ve desplazado, no se golpee contra
elementos que le produzcan daños. Para optimizar la protección, es muy importante tanto el
revestimiento interior como la forma y posición de tableros, palanca de cambios, asientos, volante, etc.
Si bien los fabricantes de automóviles han trabajado incesantemente en tratar de lograr el diseño
interior lo menos agresivo posible, con materiales que absorban una máxima cantidad de energía en el
impacto, lo fundamental es limitar el desplazamiento. En la estructura están alojados todos los
mecanismos de ajuste: airbag, cinturón de seguridad, acolchado y revestimientos.

Asientos
Los asientos modernos están diseñados para brindar mayor seguridad a los ocupantes. Además, son
la única barrera entre los ocupantes delanteros y traseros y evitan que ellos choquen entre sí. Los
asientos están formados por el respaldo y la banqueta y constituidos por piezas de acero unidas entre
sí por medio de soldadura de puntos de resistencia, Mig-Mag, tornillos y articulaciones. Actualmente,
se están incorporando nuevos materiales, como acero de ultra alta resistencia, magnesio, aluminio,
etc., que confieren a la estructura una extraordinaria resistencia y rigidez. En caso de colisión, el
asiento debe soportar la carga de los pasajeros y los cinturones de seguridad que están fijados a la
estructura, así como cualquier esfuerzo transmitido desde la parte trasera.
Un buen asiento debe evitar que durante un choque la persona se deslice hacia abajo y adelante
(efecto submarino), ya que esto regularmente provoca lesiones abdominales. Para evitarlo, la
banqueta y el acolchado de los asientos están diseñadas con un ángulo determinado. Actualmente,
existen sistemas de seguridad que hacen que los asientos, al momento de sufrir un choque por detrás,
se deslicen automáticamente hacia atrás disminuyendo considerablemente la fuerza del latigazo en la
nuca. Asimismo, algunas automotrices incorporan un dispositivo que se activa cuando se produce un
siniestro y elevan la parte anterior de la banqueta.

Depósito de combustible (módulo trasero)


El objetivo de este depósito es amortiguar la energía en forma de deformaciones en caso de impacto.
Esta diseñado para deformarse de un modo programado, distribuyendo sus cargas entre los largueros
y montantes traseros, de modo que las fuerzas se propaguen de un modo uniforme protegiendo el
habitáculo y el depósito de combustible.
Actualmente se están fabricando vehículos con el dispositivo denominado Sistema de Prevención de
Incendio (FIRE PREVENTION SYSTEM). Este sistema consta de una válvula que, colocada en la boca
de llenado, evita el derrame del combustible, y no permite que emerja del tanque en el caso de que el
automóvil se encuentre volcado. Otra válvula denominada contrarreflujo, impide la salida del
combustible que se encuentra en las cañerías a presión, en caso de rotura de alguna de [Link]ás,
tanto el lugar donde se monta el depósito como su material o revestimiento interno, evitan que el
mismo se destruya por colisiones. Por último, un interruptor de la bomba de combustible actúa por
orden de un sensor inercial, e impide el flujo de combustible en caso de que, luego de un choque con
posibilidad de rotura de algún conducto, la batería siga conectada. Dicho interruptor inercial está
montado en un lugar protegido pero accesible y en el caso de haberse activado por algún movimiento
brusco del vehículo (pozo, cordón, etc.), impide volver a poner en marcha el motor hasta que se
oprima un botón ubicado en su parte superior. En el manual del usuario del auto se encuentra indicada
su localización.

Cristales y limpiaparabrisas
El compuesto del cristal parabrisas está preparado para que, en caso de siniestro, no salten astillas
que puedan dañar a los pasajeros del vehículo. En cambio, las ventanillas laterales que son más
débiles y pueden romperse, son las salidas si en caso de vuelco las puertas quedasen bloqueadas.
Cristales pegados: tanto el parabrisas como la luneta son montados a la carrocería con un fuerte
pegamento. Los objetivos son: por un lado, hacer trabajar a los cristales como parte integrante de la
carrocería, dándole a ésta mayor rigidez. Por el otro, evitar que, en caso de choque o vuelco, los
ocupantes no atados puedan salir despedidos. En accidentología las estadísticas demuestran que es
más probable lesionarse seriamente y hasta morir si se es despedido del vehículo.
Cristales laminados: estos cristales, utilizados solamente en parabrisas y luneta (aunque están
comenzando a ser montados en ventanillas de automóviles de alta gama), están construidos en forma
de sándwich: entre dos cristales se encuentra pegado un film de material sintético elástico y por
supuesto, transparente. En caso de recibir un impacto, por ejemplo de una piedra, salta el trozo de
cristal donde impactó pero solo del lado exterior. Si el objeto es más voluminoso, como puede ser un
pájaro, evitará que se introduzca en el automóvil, y aunque también se rajará, no se perderá la visión
como ocurre en el caso de los vidrios templados (que se trituran). Antes de emprender un viaje, se
deben limpiar a fondo el parabrisas y las escobillas y tener el depósito limpiador con desengrasante.
También se deben limpiar los conductos y los surtidores de agua para evitar la insuficiencia de la salida
del agua y la obstrucción de los conductos.

Cableado y elementos eléctricos


En la actualidad existe un sistema de conexiones electrónicas que permite evitar el uso de gran
cantidad de cables dentro del vehículo. Este sistema se denomina multiplexado y permite conducir por
un único cable varias informaciones codificadas y tratadas informáticamente para activar la función
deseada y así evitar la enorme cantidad de cables y conexiones utilizados en el sistema convencional.
Esta reciente tecnología disminuye el peso, mejora la eficiencia y está preparada para ser
diagnosticada a distancia desde cualquier punto de la tierra. Además, permite integrar todos los
sistemas electrónicos del automóvil: gestión de motor (inyección y encendido), transmisión (caja
automática, control de tracción, control de aceleración y ABS), confort (climatización, audio,
informaciones, comunicación y navegación), seguridad (airbags, pretensores, inmovilizador y alarmas),
dirección y suspensión.

Chasis y carrocería
En ambos existen zonas que absorben la energía en caso de un impacto. Si se produce un choque
frontal, se acomoda el motor para que no se introduzca en el automóvil.
Carrocería con deformación programada: actualmente los automóviles son diseñados y construidos
para que, tanto en caso de colisión delantera como trasera, su carrocería se deforme amortiguando,
para los pasajeros, las consecuencias que podrían sobrevenir por una brusca desaceleración. Sin
embargo, esta supuesta debilidad de la parte delantera y trasera de la carrocería no se corresponde
con el habitáculo, el cual es todo lo rígido que pueda lograrse para evitar deformaciones que durante
un vuelco, puedan aplastar a los ocupantes.

Silla portabebé
Si un bebé viaja en el asiento delantero queda más expuesto a lesiones que si viaja en el asiento
trasero. Excepto vehículos de una sola cabina, los niños y bebés siempre deben viajar en el asiento
trasero. Para proporcionar la protección adecuada se debe tener en cuenta la edad y dimensiones
físicas:
Para bebés: Deben viajar en sillas de seguridad diseñadas para bebés. Lo más apropiado es que la
silla se instale en el asiento trasero del vehículo. La silla se sujeta al asiento con el cinturón de
seguridad del vehículo. Sus elementos están diseñados teniendo en cuenta las dimensiones físicas del
bebé: peso, estatura, etc. Tienen un cinturón que abarca todo el abdomen del bebé: sujeta los
hombros hasta la cintura.
Para niños: Igual que los bebés NO deben viajar en las rodillas del conductor o pasajero. Tampoco
deben compartir cinturón de seguridad con otro niño o adulto. Los niños de hasta 6 años -depende de
sus dimensiones físicas- deben viajar en el asiento trasero del vehículo, si es posible con silla de
seguridad y con las mismas disposiciones que se indican para los bebés. Si una silla no tiene cinturón
de seguridad no cumple ninguna función de protección, es como viajar sin usar el cinturón de
seguridad. En ese caso, el niño debe usar el cinturón de seguridad del vehículo. Si es de baja estatura
y el cinturón no alcanza a cubrirlo adecuadamente, se debe usar una almohada. El aumento de las
dimensiones físicas de los niños permitirán que use el cinturón de seguridad del vehículo en el asiento
trasero. Aproximadamente a los 12 años (siempre tener en cuenta las dimensiones físicas) el niño
puede viajar en el asiento delantero usando el cinturón de seguridad.

La seguridad preventiva depende del conjunto de soluciones técnicas y del contenido de elementos
que hacen distendida la vida a bordo del automóvil.

Dispositivos que comprende:


La visibilidad
La amplitud de la superficie acristalada, extendida al mayor perímetro posible del vehículo, así como
los espejos retrovisores, limpia lunetas y limpiaparabrisas, permiten un mejor dominio de la carretera y
facilitan las maniobras, incluso en condiciones atmosféricas desfavorables.

Confort y ergonomía
La amplitud en el interior del automóvil, los mandos fáciles de accionar y leer, así como la marcha
silenciosa (insonorización), favorecen la concentración en la conducción y hacen más relajados los
viajes. Los colores claros en el interior otorgan la sensación de un entorno luminoso y acogedor (sobre
este tema hay varios estudios que analizan cómo la función del color aumenta o disminuye la
concentración al volante). También contribuyen los asientos de diseño sólido que evitan los ruidos
fastidiosos. En cuanto a los respaldos, los óptimos son lo que permiten una amplia variedad de
regulaciones para adaptarse a las necesidades específicas de todas las tallas de los conductores, con
mecanismos de tipo mariposa (abatimiento), que aseguran un soporte lumbar y una sujeción lateral
ideales para la conducción. Por otro lado, se recomienda que los comandos del automóvil se
encuentren en una posición ergonómica para acceder a ellos fácilmente y que posean una iluminación
precisa para permitir la concentración en la carretera, sobre todo en conducción nocturna. Finalmente,
el nivel sonoro acústico debe ser acorde y articulado para permitir comunicarse con los compañeros de
viaje sin elevar excesivamente el volumen de la voz.

Climatización
La temperatura y la humedad dentro de los automóviles contribuyen considerablemente a lograr las
condiciones de un viaje placentero. Por este motivo, un buen sistema de climatización que en cualquier
estación del año permita mantener valores de temperatura dentro de los límites ideales para el cuerpo
humano, contribuirá de manera importante a la seguridad preventiva, logrando el bienestar del
conductor y de los pasajeros. Los sistemas de climatización utilizados en el automóvil son de dos tipos:
Acondicionador manual: son aquellos que, para modificar los factores de humedad, aire y temperatura
necesitan de un control manual y puntual.
Acondicionador automático (climatizador): son aquellos que, una vez seleccionada la temperatura
deseada, se encargan de ofrecerla controlando automáticamente todos los factores necesarios para
brindar el máximo grado de confort.

Mantenimiento y revisación general del vehículo


La revisación regular del vehículo no sólo contribuye con su mantenimiento del mismo lo que beneficia
su valor sino que también posibilita la detección de fallas, roturas o deterioros que podrían derivar en
accidentes. La mayor parte de estas revisaciones pueden ser llevadas a cabo por el dueño del auto sin
necesidad de gastos, pero no sustituyen a las inspecciones efectuadas por personal calificado.
Aprender a realizar un buen mantenimiento del vehículo es velar no sólo por la vida útil del auto sino
también por la seguridad propia y de los demás.
Revisar semanalmente el nivel de agua del radiador. No quitar el tapón de presión cuando el motor se
encuentra todavía caliente.
Revisar mensualmente el líquido de transmisión, con motor en marcha y caliente. Cambiar a la 1ra.
marcha para avanzar y luego a marcha atrás para estacionar. Extraer la varilla de medición, limpiarla,
colocarla nuevamente y extraerla otra vez. Si es necesario, añadir el líquido adecuado acorde al auto.
Revisar aceite mensualmente. Extraer la varilla y limpiarla. Insertarla y extraer otra vez. Si el nivel es
bajo, añadir aceite. Cada vez que se realice el cambio del aceite, cambiar el filtro.
Revisar mensualmente el líquido de frenos. Si necesita líquido, añadir lo necesario sin sobrepasar la
línea de marca establecida en el depósito. Revisar el sistema, buscando escapes o pérdidas de líquido
de frenos.
Revisar el depósito de agua del limpiaparabrisas y mantenerlo lleno. En caso de zonas frías, controlar
si el depósito tiene el agua escarchada o congelada. Examinar mensualmente correas y conductos de
goma. Cambiar las correas desgastadas, deterioradas o picadas. Las correas deben estar siempre
tensas (algunos vehículos poseen tensores de correas y no necesitan ser ajustados). Cambiar los
conductos de goma deteriorados, rotos o quebradizos, y estirar las abrazaderas.
Revisar cada dos meses el filtro de aire. Renovarlo en caso de encontrarse con suciedad.

Mantenimiento y revisación general del vehículo


-Revisar la batería en cada cambio de aceite: los cables deben estar conectados de forma segura y
libre de corrosión en los bornes. Añadir solamente agua destilada a las partes que la necesiten.
-Mantener limpios los limpiaparabrisas. Cambiarlos regularmente evitando que se endurezcan, se
agrieten o se gasten.
-Verificar regularmente el funcionamiento de las luces del vehículo: luces de frenos, intermitentes,
luces de emergencia, altas y bajas.
-Revisar mensualmente las ruedas y la presión. Deben estar infladas con la presión correcta.
Inspeccionar que no tengan cortes o presenten desgastes. Si se encuentran gastadas en zonas
desiguales posiblemente la dirección necesite atención alineación y balanceo. Es conveniente rotar las
ruedas.
-Verificar si debajo del auto se presentan piezas oxidadas o picadas - caño de escape, tanque,
silenciador, caños u otras partes - y cambiarlas o arreglarlas.
-Revisar los amortiguadores. Verificar si tienen pérdidas. Apoyarse sobre el vehículo y presionarlo
hacia abajo para comprobar cómo trabajan. En caso de realizar cambio de amortiguador es
conveniente la sustitución de a dos.

RTO
Los talleres
Sólo los Talleres habilitados serán los encargados de realizar la Revisión Técnica Obligatoria (RTO).
Funcionarán bajo la dirección de un responsable, Ingeniero matriculado con conocimientos en la
materia. Siempre que el taller esté abierto, deberá estar presente el Director Técnico. La función de los
talleres será constatar mediante la revisión a realizar, evaluando los riesgos que pudieran ocasionar en
la vía pública, sea por su mal funcionamiento o por las deficiencias y/o desgaste de partes útiles.
La revisión se deberá efectuar siempre en un mismo establecimiento y en un solo acto.

El Taller de Revisión Técnica tiene un Sistema de Registro de Revisiones que se utilizará para asentar
las verificaciones realizadas, el resultado de las mismas y, de corresponder, el motivo de rechazo. El
propietario del vehículo y el Director Técnico responsable del taller deberán siempre firmar dicho
registro.
Validez del certificado de Revisión Técnica Obligatoria
Vehículos particulares cero kilómetros (0 km): tendrán un plazo máximo de gracia de treinta y seis (36)
meses, contados a partir de su fecha de patentamiento, para realizar su primera R.T.O.
Vehículos Particulares con menos de 7 años de antigüedad (desde patentamiento inicial): el plazo de
vigencia de la R.T.O. será de veinticuatro (24) meses contados a partir de la fecha de su revisión
anterior.
Vehículos particulares con más de 7 años de antigüedad (desde patentamiento inicial): el plazo de
vigencia de la R.T.O será de doce (12) meses, también contados de la misma forma precedentemente
enunciada.
Vehículos de uso no particular: Deberán realizar la Revisión Técnica Obligatoria en un plazo que nunca
excederá de doce (12) meses desde su patentamiento inicial.
Vehículos propulsados a gas natural: En este caso se deberá acreditar mediante la exhibición de la
oblea correspondiente, el cumplimiento de las revisiones y/o verificaciones y/o requisitos exigidos
legalmente, por el Ente Nacional Regulador del Gas para poder circular con vehículos de estas
características.

Calificación de resultados de la R.T.O.


Después de realizarse la R.T.O. la autoridad responsable se expedirá conforme tres grados de
calificación:
a. Apto: significa que el vehículo no presenta deficiencias o que estas no inciden sobre la seguridad
para circular en la vía pública.
b. Condicional: denota deficiencias que exigen una nueva inspección. En este caso: Los vehículos que
sean de carácter particular tendrán un plazo máximo de sesenta (60) días para realizar la nueva
inspección. Los vehículos que no sean de carácter particular, tendrán un plazo máximo de treinta (30)
días para realizar la nueva inspección, intervalo durante el cual no podrán prestar servicios de
transporte. Los aspectos a controlar en la nueva inspección serán aquellos que presentaron
deficiencias en la primera oportunidad.
c. Rechazado: impedirá al vehículo circular por la vía pública. Exigirá una nueva inspección técnica
total de la unidad.
Vehículos que hayan sufrido siniestros: Los vehículos que hayan sufrido cualquier tipo de siniestro,
deberán revalidar el certificado de Revisión Técnica, pero si se trata de vehículos que padecen un
evidente deterioro de los elementos de seguridad (frenos, dirección, tren delantero, partes
estructurales de chasis o carrocería) el certificado perderá su vigencia. En este último caso, una vez
reparado el vehículo se deberá realizar una revisión.
La revisión rápida y aleatoria: Esta es una revisión que se podrá exigir a cualquier vehículo que se
encuentre en circulación. La autoridad competente hará detener el vehículo a examinar al costado de
la calzada, y hará una revisión rápida y general aplicando el sentido común y criterios razonables de
acuerdo a los conocimientos específicos que deberá tener en la materia. Desde la detención, la
revisión nunca podrá exceder los 20 minutos en total.
Vehículos en inobservancia a las reglas que rigen la Revisión Técnica Obligatoria: Los vehículos
detectados en inobservancia a las reglas de Revisión Técnica Obligatoria, podrán ser emplazados en
forma perentoria por la Autoridad Jurisdiccional (AJ) para efectuarla y no podrán salir de la jurisdicción
en la que se encuentran radicados, sin perjuicio de la aplicación de las penalidades correspondientes.

Reglas para una conducción eficiente


A continuación se ofrecen algunos consejos para llevar a cabo una conducción eficiente, esto es,
cuidando el vehículo, ahorrando energía y, sobre todo, reduciendo los riesgos. Realizar una
conducción eficiente a través de la circulación en velocidades largas posibilita un ahorro comparativo
del 20% en el número de cambios realizados, lo que significa un ahorro en el uso del embrague, de los
frenos, de la caja de cambios y del motor.

Principales claves para optimizar la conducción:


-Circular en una marcha cómoda y con el motor lo menos exigido posible.
-Mantener la velocidad de circulación lo más uniforme posible.
-En los procesos de desaceleración, reducir de marcha lo más tarde posible.
-Realizar siempre la conducción con anticipación y previsión.

Con estas técnicas se logra también un cambio de actitud en la conducción, estableciendo un estilo
menos agresivo, basado en la anticipación y en la previsión, que permite una disminución del estrés
para el conductor y una reducción del número de accidentes. Una recomendación importante consiste
en llevar el control del consumo del vehículo a lo largo del tiempo. Este control se realiza mediante
anotaciones de los kilómetros recorridos y litros de combustible consumidos cada vez que se procede
a llenar el depósito. Esta sencilla actuación incrementa la eficacia de las técnicas de la conducción
eficiente en el ahorro de combustible y logra conservar la actitud de prudencia evitando que se pierda
con el transcurso del tiempo. También resulta útil a la hora de detectar y ubicar desperfectos al advertir
variaciones significativas de consumo.

Encendido del motor


Para realizar el arranque de una forma correcta desde el punto de vista mecánico y del consumo, es
conveniente encender el motor sin acelerar. Se gira la llave de contacto e inmediatamente la
regulación del motor ajusta las condiciones necesarias para un arranque efectivo.
En un automóvil moderno se realizan de forma automática todos los preparativos necesarios para el
arranque del vehículo. Por lo tanto, la costumbre de acelerar cuando se enciende el motor sólo sirve
para desajustar la regulación electrónica y restar rendimiento a la operación de arranque.

El cuentarrevoluciones
Cuando se acelera, las revoluciones aumentan y se hace necesario pasar a la marcha siguiente,
tratando de alcanzar la marcha más larga para lograr así la conducción eficiente. El indicador clave a
seguir para realizar los cambios de velocidad, así como para controlar el desarrollo de la conducción,
es el cuentarrevoluciones.
En la mayoría de los automóviles se encuentra ubicado en el tablero de mando. Sin embargo, existen
vehículos que no lo incorporan y, en este caso, el conductor debe realizar la conducción basándose en
la velocidad y en su propia sensibilidad, es decir, escuchando el [Link] forma equivalente de
controlar el régimen de funcionamiento del motor, se posea o no el cuentarrevoluciones, es mediante
el indicador de velocidad, ya que cada velocidad tiene asignadas las revoluciones adecuadas para su
funcionamiento.

Realización general de los cambios de velocidad


En los procesos de aceleración, las modificaciones de velocidad se realizan cambiando de forma
rápida hasta la velocidad más larga en la que se pueda circular, según indica el cuadro:
La 1a marcha
Una vez encendido el motor (o cuando el vehículo está detenido con el motor
en marcha), se encuentra en régimen de ralentí. Para comenzar a circular, se precisa
de más fuerza o energía que para mantener el automóvil a una determinada velocidad. Facilitar esta
labor es el trabajo de la primera velocidad. Esta velocidad es la más corta de todas y la
que mayor fuerza transmite al vehículo. Pero, en contrapartida, es la que provoca un mayor consumo
de combustible. En consecuencia, se debe acelerar de forma suave y progresiva para cambiar
rápidamente a la 2a velocidad, aproximadamente a unos 6 metros de trayecto recorrido. Se utiliza la
primera marcha sólo para lo que resulta imprescindible: el inicio de la velocidad. Inmediatamente
después de cambiar a una velocidad superior, se debe pisar rápidamente el acelerador, moviendo el
pedal hasta la posición necesaria para mantener la velocidad o la aceleración
La 5a marcha
Se aconseja cambiar a la 5o marcha dentro requerida. de un intervalo de velocidades que va desde
los 50 km/h en vehículos de pequeña y media cilindrada hasta los 60 km/h en los de gran cilindrada.
En determinadas circunstancias no es conveniente realizar el cambio a la 5o marcha, como puede ser
en vías con intersecciones reiteradas que obligan a mantener una menor velocidad de circulación con
el fin de prever a posibles incorporaciones de vehículos. Tampoco resulta válido el rango de
velocidades mencionadas si el vehículo circula cargado en exceso, hecho que dificulta la circulación en
las marchas más altas a las bajas velocidades a las que se hace referencia.
Se podrá circular en la 5o marcha sin ningún tipo de problema siempre que se vaya por encima de las
1.500 revoluciones del régimen del motor.
El límite inferior del intervalo de revoluciones para circular es más restringido que en el resto de las
marchas en las que se sitúa en torno a las 1000 revoluciones.

El freno motor y las reducciones de marchas


En caso de desaceleración por disminución de velocidad de circulación en la carretera o ante una
posible detención, utilizar el freno motor, si es posible sin reducción de marcha y el freno de pie para
las pequeñas correcciones necesarias para acomodar la velocidad o la detención final.
Es importante insistir aquí en el concepto de freno motor, el cual consiste en dejar rodar el vehículo por
su propia inercia, con una marcha establecida y sin pisar el acelerador. Sólo en caso necesario el
proceso de desaceleración es acompañado de una reducción de marcha. De esta forma, se logra que
las ruedas arrastren al motor en su movimiento de giro. La resistencia del motor a girar actúa como
freno, provocando una reducción progresiva de la velocidad del vehículo a mayores revoluciones del
motor, es decir, con marchas más cortas, mayor fuerza de retención, y por lo tanto, mayor reducción de
velocidad. De esta forma se experimenta un frenado progresivo con un menor desgaste del
embrague y de la caja de cambios y, sobre todo, un menor consumo de carburante. Al no reducir de
marcha, se evita pasar por el punto muerto en el cual el consumo de combustible no es nulo. Aunque
el consumo provocado por un solo cambio de marcha no sea muy elevado, si se añaden los consumos
de todas las reducciones de marcha inútiles en procesos de desaceleración, se obtiene un consumo
total relevante. Si las condiciones de circulación de la vía lo requieren, se debe reducir desde que el
motor baja de las 2.000 rpm, a una marcha inferior. Esta debe ser la marcha más larga en la que se
pueda circular.

Cambios de marchas con caja de cambios automática


Las cajas de cambios automáticas eligen la relación de marcha adecuada sin intervención del
conductor, en función de las revoluciones del motor y de la posición del acelerador. Existen muchos
modelos: en algunos de ellas se tiene la opción de seleccionar la posición de conducción económica
(ECO), la cual permite realizar una conducción eficiente. En esta posición el control de la caja regula
los cambios de marcha siguiendo pautas similares a las explicadas para cajas de cambios manuales.
En general, existe una forma de pasar a una marcha superior a unas revoluciones más bajas que las
programadas en el sistema de cambio automático. Durante el proceso de aceleración, consiste en
reducir brevemente la presión sobre el acelerador para, inmediatamente después, volver a acelerar de
forma ágil, siempre sin llegar al fondo. Cuando se pisa el acelerador rápidamente hasta el fondo, se
activa el kickdown, esto es, un interruptor que hay en los autos automáticos al final del recorrido.
Cuando el conductor pisa a fondo el acelerador y pulsa ese interruptor, la caja de cambio selecciona la
marcha más corta posible dada la velocidad del coche en ese momento. En esta situación, los cambios
de marcha se retrasan y se realizan a muy altas revoluciones. Se procede así sólo cuando se
requieran fuertes aceleraciones en situaciones especiales. Muchas cajas de cambios automáticas
modernas incorporan la opción de cambio manual con 4 ó 5 marchas. En este caso, seleccionando la
posición manual se puede realizar una conducción eficiente siguiendo las reglas explicadas para cajas
manuales; y el consumo será normalmente menor que el obtenido con la posición automática.

El motor de combustión interna de un automóvil, ya sea de nafta o de gas oil (diesel), consume
combustible enviado desde el depósito por una bomba. En los motores modernos, la regulación del
caudal es realizada por control electrónico, tomando como dato la posición del pedal del acelerador y
otros datos de funcionamiento como las revoluciones y la temperatura del agua.

El motor: variables relevantes en el consumo


Para entregar una cierta potencia y rodar en una determinada velocidad, existen dos o tres posibles
combinaciones de caja de cambios y posición de pedal. Por ejemplo, la selección de una marcha más
larga hace que para la misma velocidad el motor funcione a menos revoluciones y consuma menos.
A partir de las 1.000 o 1.500 rpm, para una potencia dada, el consumo en litros/100 km crece al
aumentar las revoluciones. Es evidente que a menor potencia demandada, corresponde menor
consumo de combustible en litros/100 km. Se demanda menos potencia del vehículo cuando se utiliza
menos aceleración, cuando se está en pendiente descendente o cuando se circula a menor velocidad
en carretera. Cuando un motor está en ralentí (vehículo a muy baja velocidad o parado) consume poco
combustible, sólo el necesario para generar la potencia imprescindible que permite hacer girar el motor
a bajas revoluciones venciendo sus propios rozamientos internos. Sin embargo, como el automóvil no
se mueve pero sí consume combustible, el gasto medio en litros/100 km aumenta. Por ello, estos
períodos de ralentí con vehículo detenido son una importante causa de que el consumo medio en el
uso urbano se eleve tanto respecto al uso en carretera. En este caso no puede utilizarse el concepto
de litros/100 km pues no se recorre ningún kilómetro. El consumo a ralentí se expresa en litros/hora,
con un caudal normal entre 0,4 y 0,7 litros/hora según la cilindrada y el tipo de motor, que se encuentra
en un régimen de revoluciones cercano a las 900 rpm.

El combustible
El combustible se introduce al motor y en su interior realiza una reacción química de combustión. En
los motores modernos, esta combustión es prácticamente completa y se genera CO2 y vapor de agua
que salen por el tubo de escape. Pequeñas cantidades de otros productos forman las emisiones
contaminantes. El catalizador del tubo de escape tiene como objeto hacer que esas cantidades sean
aún menores antes de que los gases lleguen a la atmósfera. Sin embargo, son cantidades suficientes
para causar importantes problemas de contaminación. Cada volumen de combustible consumido
genera una cierta cantidad de energía en el motor (es el llamado poder calórico), pero las leyes de la
física hacen que sólo un escaso porcentaje de esta energía llegue en forma de trabajo o potencia al
eje de las ruedas para propulsar al vehículo. Es importante mencionar que el gasoil tiene
aproximadamente un 13 % más de poder calórico que la nafta, siendo ésta una de las causas del
menor consumo de los motores diesel (para la misma energía producida necesitan menos
combustible).

Mantenimiento preventivo
El mantenimiento del vehículo puede tener una influencia importante sobre el consumo de
combustible. Los automóviles actuales cada vez necesitan menos mantenimiento, tanto por parte del
conductor como por parte de personal experto. Los principales factores que influyen sobre el consumo
de combustible y las emisiones contaminantes son:
Diagnosis del motor: la diagnosis computarizada de la central de control electrónico debe realizarse
cada cierto tiempo para detectar averías ocultas que producen aumentos de gasto de combustible y
emisiones contaminantes.
Control de niveles y filtros: los niveles y filtros son muy importantes para mantener un motor en
condiciones óptimas, y en consecuencia, para el ahorro de combustible y la reducción de emisiones.
Presión de los neumáticos: la principal tarea de los neumáticos de un automóvil es la de otorgarle la
tracción y adherencia fundamentales para el avance, el frenado y la estabilidad en las curvas. La falta
de presión en los neumáticos provoca que el vehículo ofrezca mayor resistencia a la rodadura y que el
motor tenga que desarrollar una potencia superior para mantener en movimiento al vehículo. La falta
de presión en los neumáticos aumenta el consumo de combustible y es, además, una causa
importante de accidentes en las carreteras.

Eficiencia energética en el motor


El combustible (nafta o gasoil) libera energía térmica a través de la combustión dentro de los cilindros
del motor. Esta energía se transforma en trabajo mecánico proporcionando el movimiento a las ruedas
del vehículo. En el mejor de los casos, de la energía que libera el combustible sólo se aprovecha el
38%, pero este porcentaje es bastante menor, sobre todo cuando se circula por ciudades con
frecuentes arranques y paradas. De la energía contenida en un litro de nafta, el 62% se pierde por
fricción y calor en el motor.

Las resistencias al avance del automóvil


La potencia suministrada a la rueda del vehículo es, en cada instante, la necesaria para vencer sus
resistencias al avance. La potencia resulta de multiplicar la fuerza total de resistencia por la velocidad
del automóvil. La fuerza total de resistencia al avance del mismo es la suma de cuatro resistencias:
1. De rodadura: es debida a la ligera deformación del neumático. Depende del peso del automóvil, del
tipo de neumático, del tipo de pavimento y, sobre todo, de su presión de inflado.
2. Por pendiente: depende del peso del automóvil y de la pendiente. Es positiva si la pendiente es
ascendente, pero si la pendiente es descendente esta fuerza se hace negativa y resulta impulsora en
lugar de resistente.
3. Por aceleración: según la ley de Newton, es el producto de la masa del vehículo por la aceleración
(incremento de velocidad por unidad de tiempo). Cuando un automóvil está desacelerando esta fuerza
se hace negativa y se convierte en impulsora en lugar de resistente.
4. Aerodinámica: depende de las dimensiones del vehículo, de su forma (coeficiente Cx de resistencia
aerodinámica), de la temperatura y presión del aire. También de la velocidad respecto al aire que le
rodea, elevada al cuadrado. Como se puede ver, las tres primeras resistencias dependen del peso del
vehículo, mientras que la resistencia aerodinámica depende de la velocidad al cuadrado.

Características generales del vehículo


En la actualidad, los automóviles consumen cerca de un 25% menos que hace 20 años, y en el caso
de algunos modelos, menos de cinco litros cada 100 kilómetros. Durante el año 2008, los fabricantes
se comprometieron a reducir el consumo medio de los vehículos en un 19% más. La tecnología de los
automóviles está evolucionando, permitiendo menor consumo de combustible y mayores rendimientos.
Sin embargo, la utilización de forma indebida de un vehículo puede anular totalmente la eficiencia
lograda con las mejoras tecnológicas.
En los automóviles existen diversos sistemas que permiten consumir más o menos energía, por
ejemplo: Los cambios automáticos convencionales ahorran esfuerzos al conductor, pero a la vez
consumen más que los cambios manuales. Sin embargo, los cambios automáticos de nueva
generación inteligentes y los de tipo CVT (relación variable) pueden llegar a consumir menos
combustible. La utilización de turbocompresores aumenta la potencia y el rendimiento de los motores,
aprovechando la energía de los gases de escape. La utilización óptima en los vehículos modernos del
control electrónico del motor con gestión de la inyección y el encendido de acuerdo con los
requerimientos de la marcha: posición del acelerador, régimen de giro, temperatura del motor,
condiciones ambientales, etc., así como los parámetros de funcionamiento en algunos casos, permite
no sólo reducir el consumo de combustible, sino también reducir las emisiones contaminantes a los
valores marcados por la legislación. Una vez elegido el modelo de vehículo, el compromiso con el
consumo y el medio ambiente comienza con la mentalización de que al conducir se puede favorecer:
Una reducción del gasto de combustible.
Una reducción de la contaminación ambiental.
Una considerable mejora del confort y de la seguridad.

Aire acondicionado
El aire acondicionado o el climatizado es uno de los equipos accesorios con mayor incidencia en el
consumo global de combustible. Para mantener una sensación de bienestar en el automóvil, se
recomienda una temperatura interior del habitáculo de 23 a 24o C. A no ser que las condiciones del
servicio requieran temperaturas más bajas, se aconseja utilizar el aire acondicionado sólo cuando se
supere esta temperatura media. En general, las temperaturas inferiores no aportan mayor confort a los
pasajeros.

Ventanillas: Al conducir con las ventanillas bajas se modifica el coeficiente aerodinámico del vehículo,
provocando una mayor oposición al movimiento del vehículo y por lo tanto mayor esfuerzo del motor.
Para ventilar el habitáculo lo más recomendable es utilizar de manera adecuada los dispositivos de
aireación y circulación forzada del vehículo.

Carga del vehículo


La resistencia a la rodadura viene determinada por el peso del vehículo y la presión de los neumáticos.
El peso del propio vehículo y sus ocupantes influye sobre el consumo de manera apreciable, sobre
todo en los arranques y periodos de aceleración. Además de someter a un esfuerzo importante al
motor, a las suspensiones y a los frenos, afecta a la seguridad y aumenta los gastos por
mantenimiento y reparación. Una desequilibrada distribución de la carga puede ofrecer mayor
resistencia al aire e inestabilidad provocada por la disminución de adherencia del eje delantero.
Accesorios exteriores Transportar equipaje en la superficie aumenta la resistencia del vehículo al aire,
y en consecuencia incrementa el consumo. Sólo si no queda otra solución, se puede recurrir a
transportar objetos en el exterior del vehículo, colocándolos de manera que afecten en la menor
medida el perfil del mismo.

La conducción
Tránsito y comportamiento humano
El comportamiento humano es un factor clave en la construcción de hábitos seguros que posibilitan
una mejora social del tránsito. El tránsito debe ser entendido como un sistema complejo, dinámico y
cambiante del que surgen demandas o exigencias continuas para sus protagonistas, que deben
satisfacer y superar con su desempeño (forma en la que conducen) para mantener cierto margen de
seguridad. Se considera que una persona sabe conducir cuando:
-Demuestra que conoce los procedimientos y técnicas que le permiten dominar el vehículo y conducirlo
(modalidad sujeto-vehículo).
-Demuestra que tiene conciencia de cuidado, es decir, es consciente de que su conducta aumenta o
disminuye el riesgo para la comunidad y, por lo tanto, cuando maneja, lo hace con el debido cuidado
(modalidad sujeto-comunidad).

Marcha y velocidad
Cuando se circula con el vehículo a una determinada marcha, el motor funciona de forma más eficiente
a bajas revoluciones, (entre las 1000 y 2500 rpm). Por lo tanto, es recomendable circular dentro de
este intervalo. En la 5a velocidad se pueden superar las 2.500 revoluciones siempre que no se
excedan los límites de velocidad impuestos por la legislación de tránsito vigente. Sin embargo, ante
situaciones de emergencia o imprevistos que pueden surgir durante la conducción, como pueden ser la
incorporación a una calle, autopista, rotonda o la pérdida de control del vehículo, los conductores
pueden utilizar procedimientos especiales como la aceleración o la reducción repentina para evitar
accidentes y/o siniestros. La experiencia demuestra que los procedimientos de emergencia en la
conducción son excepciones que se justifican con el fin de preservar la seguridad, fin que prevalece
sobre todo lo demás en la conducción de un vehículo. Asimismo, se recomienda mantener la velocidad
de circulación lo más uniforme posible y evitar frenadas innecesarias que conlleven sus
correspondientes aceleraciones. Se recomienda, además, respetar una adecuada distancia de
seguridad entre los automóviles, realizar la conducción con suficiente anticipación y previsión y
mantener el pedal del acelerador estable en una determinada velocidad.

Prioridades de paso y circulación


En las encrucijadas, el conductor debe ceder siempre el paso al que cruza desde su derecha. Esta
prioridad sólo se pierde en caso de:
[Link]ñalización específica que indique lo contrario.
2. Los vehículos ferroviarios.
3. Los vehículos del servicio público de urgencia, en cumplimiento de su misión.
4. Los vehículos que circulan por una semiautopista. Antes de ingresar o cruzarla
se debe siempre detener la marcha.
5. Los peatones que cruzan lícitamente la
calzada por la senda peatonal o en zona
peligrosa señalizada como tal; el conductor
debe detener el vehículo si pone en peligro
al peatón.
6. Las reglas especiales para rotondas.
7. Cualquier circunstancia cuando:
Se desemboque desde una vía de tierra a una pavimentada.
Se circule al costado de vías férreas, respecto del que sale del paso a nivel.
Se haya detenido la marcha o se vaya a girar para ingresar a otra vía.
Se conduzcan animales o vehículos de tracción a sangre.
8. Si se dan juntas varias excepciones, la prioridad es según este orden. Para cualquier otra
maniobra, tiene prioridad quien conserva su derecha.

En las cuestas estrechas debe retroceder el que desciende, salvo que este lleve acoplado y el que
asciende no.

Circulación por carril derecho


Se recomienda evitar los carriles rápidos en las vías y circular por el carril de la mano derecha a la
velocidad correspondiente. Al circular por la derecha, es necesario tener en cuenta:
-La estructura del camino (observar si está dividido en varios carriles de distintas direcciones y/o si
dispone de carriles para bicicletas y peatones).
-Determinar qué tipo de camino es: autopista o calle común.
-Observar si el camino se encuentra dentro o fuera de una zona habitada. Prestar atención a la
señalización existente.
-Circunstancias contextuales (congestión de tránsito, condiciones climáticas, visibilidad, etc).

En caravana
Se debe evitar la constante aceleración y detención. Si se circula con fluidez, sin realizar continuas
aceleraciones y frenadas, se evitarán desgastes innecesarios del automóvil y se ahorrará combustible.
Además, de esta manera se contribuye a la circulación fluida del tránsito. La opción de desacelerar
representa una forma de frenar más segura, con aprovechamiento de la inercia y con nulo consumo de
combustible.

Campo visual: El campo visual es la zona abarcada por la vista del conductor y de donde proviene el
80% de la información que este recibe. La zona de visión más amplia es de aproximadamente 170
grados; sin embargo, existen varios factores que pueden limitarla. La luz diurna facilita un amplio
campo visual, por la posibilidad de utilizar los espejos y de girar la vista.
Recomendaciones para tener un adecuado campo visual:
-Mirar hacia adelante a suficiente distancia, unos 200mts.
-Utilizar los espejos retrovisores (interiores y exteriores).
-Mirar con atención alternativamente a mayor o menor distancia.
-Mantener una posición adecuada tanto de los espejos como de los asientos del vehículo y es
recomendable no obstaculizar la visión con elementos y vidrios que reduzcan la visibilidad.

Puntos ciegos: Es la zona que el conductor no visualiza por no estar cubierta por los tres espejos Se
debe ajustar el espejo retrovisor, retrovisores al interior y los espejos laterales exteriores para reducir
los puntos ciegos, es decir las zonas que el conductor no puede observar detrás de su automóvil a
través de los espejos retrovisores. Por ello es importante la verificación mediante el giro de la cabeza
hacia la derecha e izquierda o bien incorporando el torso al mirar por los espejos externos, sobre todo
al ingresar a la autopista. Los espejos exteriores se deben ajustar de modo que se pueda ver el
extremo de la manija de la puerta delantera en el ángulo inferior derecho, lo que permitirá advertir una
parte de los carriles de tránsito a la izquierda y detrás del automóvil.

La distancia de seguridad
Es el espacio que se deja de margen entre el vehículo precedente y el propio. En ciudad, a 50km/h,
debe ser de 30 metros y superior a los 2 segundos. En la autopista o ruta, a 100km/h, debe ser de
80 metros y superior a los 3 segundos. Estas distancias pueden modificarse en función de variables
que alteren la visibilidad del camino (clima, estado del asfalto, ripio, obras, etc). Una distancia
adecuada reduce siniestros ya que otorga más tiempo de reacción a los conductores.

Las maniobras: de giro, tramos con pendientes y anticipación.


Maniobrar en el tránsito implica una alteración en el desplazamiento o circulación del vehículo: cambio
de velocidad, sobrepasó, estacionamiento, cambio de dirección o de sentido de desplazamiento, etc.
Al momento de realizar un giro, se debe tener presente que la preferencia de paso la tienen los demás,
ya sean los peatones que cruzan la calle o los vehículos que circulan en sentido transversal o en
sentido contrario por la calle que se transita. La maniobra de giro debe ser indicada con anticipación y
no debe realizarse de manera imprevista. Para ello será necesario circular desde 30 metros antes por
el costado más próximo al giro a efectuar, y cerciorarse, a través de los espejos retrovisores, de que
los vehículos que circulan detrás han percibido y entendido la señal de giro. También se recomienda
disminuir la velocidad a niveles razonables para poder girar con comodidad y mantenerse cerca del
sitio hacia el cual se pretende girar.
Giro a la izquierda
En caso de circular por calles de sentido único es necesario acercarse al cordón de la misma mano,
con las precauciones mencionadas anteriormente, para realizar el giro. En caso de circular por calles
de doble sentido se debe acercar el automóvil al centro de la misma, sin intentar aventaja al tránsito
que viene de frente, cediendo el paso al que viene por la derecha (ambos tienen derecho de paso).
Hay que recordar que en estas circunstancias, si se encuentran las ruedas en posición de giro,
dobladas, y un automóvil embiste desde atrás, el mismo se impulsará contra el tráfico que viene de
frente.

Giro a la derecha
Cuando se gira hacia la derecha se debe acercar el vehículo al cordón de esa mano
para evitar que otros intenten el traspaso por la misma, guardando los cuidados ya mencionados. Al
acercarse a una intersección, siempre hay que situarse en la senda correcta y mirar por los espejos
retrovisores para asegurarse de que el conductor que viene detrás ha comprendido las intenciones de
girar, ya que podría intentar un traspaso justo en el momento en que uno ha comenzado a doblar. No
se debe girar sin haber disminuido convenientemente la velocidad ni se debe efectuar un radio de giro
muy amplio dado que posibilita el riesgo de colisionar con otros vehículos. Este riesgo aumenta en
caso de calles de doble circulación. Si el vehículo que circula delante va a girar y se trata de un
vehículo de mayor porte como camiones con acoplado, micros, ómnibus, es importante recordar que
debido a su tamaño necesitan un radio de giro más amplio.

Pendiente descendente
En las regiones montañosas resulta de gran importancia la correcta utilización de los frenos, los
cambios de marchas y el acelerador, para conseguir un relevante ahorro de consumo de combustible y
una mayor seguridad. Cuando en una vía con pendiente descendente se realiza un proceso de
aceleración, el intervalo de revoluciones asignado para el cambio de marchas se adelanta en cierta
medida, es decir, se cambia de velocidad a un número más bajo de revoluciones dada la ayuda del
proceso de aceleración producida por la pendiente que presenta la vía. El adelanto en el cambio
depende de las características de la pendiente. En las pendientes pronunciadas, el uso del freno
resulta de vital importancia para conseguir circular de un modo económico y con seguridad.

Las técnicas de conducción eficiente enunciadas hasta ahora hacen referencia a una conducción
desarrollada en terreno llano. Se ha de hacer una mención especial en caso de la conducción en
tramos que presenten pendiente, ya sean de bajada o de subida.

Tramos con pendiente


El procedimiento óptimo es el siguiente:
Sin reducir de marcha, levantar el pie del acelerador y dejar bajar el vehículo rodando por su propia
inercia. Si se mantiene la velocidad controlada, continuar en la marcha seleccionada. Si no se
mantiene la velocidad controlada y se acelera en exceso, realizar pequeñas correcciones puntuales
con el freno de pie. En caso de no poder mantener controlada la velocidad o si ésta aumenta más de lo
que se desea, incluso con las correcciones puntuales de freno, proceder entonces a reducir a una
velocidad inferior. En la nueva marcha inferior, volver a repetir todos los pasos anteriores. Si la vía no
presenta una elevada pendiente y es simplemente una vía con una ligera bajada, se recomienda
circular en la 5a velocidad.

Pendiente ascendente
En las vías de pendiente ascendente se recomienda circular en la marcha más alta posible pisando el
pedal acelerador en la posición que permita mantener la velocidad deseada y reducir a una marcha
inferior lo más tarde posible para mantener la 5o velocidad hasta los 50 o 60 km/h. En este tipo de vía,
cuando se realiza un proceso de aceleración, el intervalo de revoluciones asignado para el cambio de
marchas se atrasa en cierta medida. Se cambia entonces de marcha a un número más alto de
revoluciones, al venir frenado el proceso de aceleración por la pendiente que opone la vía. El retraso
en el cambio depende nuevamente de la pendiente que presente el camino.

Conducción racional y anticipación


Mediante la anticipación, junto con una adecuada distancia de seguridad, es posible reconocer las
características del tránsito y sus potenciales situaciones, lo que permite contar con más tiempo de
reacción ante posibles imprevistos derivados del entorno. Advertir a tiempo las situaciones peligrosas y
adoptar oportunamente medidas convenientes evita tener que enfrentar situaciones inminentes.
Además, esta actitud anticipativa supone un descanso para el conductor, habitualmente sometido al
estrés generado por las ciudades con mucho tránsito y complejidad, así como por la agresividad que
pueden mostrar los conductores circundantes. La anticipación se pone en práctica cuando se circula
con un amplio campo de visión del camino y de las circunstancias de la circulación. Un campo de
visión adecuado es el que permite ver 2 o 3 vehículos delante del propio.

Las curvas: técnicas de circulación en curvas, trazado de la curva.


Cuando el vehículo se acerca a una curva, se recomienda reducir la velocidad en forma progresiva
siguiendo los mismos pasos que en cualquier desaceleración:
-Levantar el pie del acelerador y dejar rodar el automóvil por inercia.
-Efectuar con el freno de pie las correcciones necesarias para acomodar la velocidad.
-Una vez en la curva, mantener la velocidad requerida para completar el recorrido.

Frenar bruscamente antes de entrar en una curva y acelerar durante su trazado es una mala
costumbre que quita estabilidad al vehículo y aumenta las posibilidades de provocar un siniestro.

Aspectos a valorar en el paso de curvas: señales de indicación, desarrollo de la curva, anchura del
camino y estado del suelo.
Razado de la curva: El recorrido de la curva se debe realizar por el centro del carril correspondiente,
sin acortar su trazado. De esta forma se anticipan y evitan posibles imprevistos: desperfectos en el
camino, no visualización de vehículos, ciclistas o peatones al momento de doblar.

Adelantamiento: maniobras de sobrepaso


El adelantamiento debe tener siempre una utilidad. Si el conductor, al adelantarse, sólo consigue
avanzar un par de lugares en la fila de automóviles, la ganancia de tiempo es nula mientras que el
gasto de combustible es alto y la seguridad vial se compromete. Para realizar la maniobra de
adelantamiento es imprescindible que haya espacio y tiempo suficientes. También en este caso es de
gran importancia la distancia de seguridad y el análisis de las condiciones contextuales. Si el conductor
tiene la garantía de que existe margen para adelantarse con seguridad, no es necesario realizar una
aceleración intensa y, en la mayoría de los casos, puede adelantar sin peligro con un incremento de
velocidad de 10 a 20 km/hora (teniendo en cuenta las velocidades máximas).

Choque frontal por adelantamiento


La maniobra de adelantamiento es muy peligrosa y es la principal causante de siniestros en zonas
suburbanas. El peligro de la colisión frontal aumenta cuando el conductor que efectúa la maniobra se
desplaza por una vía de doble sentido de circulación (dos carriles) lo que implica efectuar un trayecto
por el carril de mano contraria. Los choques frontales son particularmente graves, porque la velocidad
del impacto es la suma de la velocidad de ambos vehículos.

El adelantamiento a otro vehículo debe hacerse por la izquierda conforme a las siguientes reglas:
El que sobrepasa debe constatar que la vía de su izquierda esté libre en una distancia suficiente como
para evitar todo riesgo, y que ningún conductor que lo siga, esté a su vez sobrepasando. Debe tener
visibilidad suficiente ciente y no iniciar la maniobra si se aproxima una curva, una encrucijada, un
puente, la cima de una vía o un lugar peligroso. Debe advertir al sobrepasado su intención de
sobrepasar por medio de destellos con las luces frontales bajas y altas o la bocina en zona rural.
Debe efectuar el sobrepaso rápidamente de forma de retomar su lugar a la derecha, sin interferir en la
marcha del vehículo sobrepasado, Esta acción debe realizarse con el indicador de giro en
funcionamiento. El vehículo sobrepasado debe reducir su velocidad.

Eventos durante la conducción


Cruces: Es imprescindible tener una correcta visibilidad de la situación y del panorama del tránsito
para poder adoptar una velocidad responsable.

Rotondas
Al acercarse a una rotonda, al igual que cuando se trata de una curva, es importante que se adopte
una velocidad adecuada al trazado de la misma ya que economiza combustible e incrementa la
seguridad en la maniobra.
En la entrada a la misma se debe reconocer:
La amplitud de la calzada.
Las características de sus curvas.
La existencia de un carril para bicicletas o peatones.
La presencia de otros vehículos en circulación o espera.
La circulación dentro de la rotonda será ininterrumpida y sin detenciones y dejando la zona central, no
transitable, a la izquierda.
El que circula por ella tiene prioridad de paso sobre el que intenta ingresar y debe cederla al
que sale o la abandona, salvo señalización que indique lo contrario.

Incorporaciones a las carreteras


Para la incorporación adecuada a caminos y autopistas, es necesario que se alcance la
velocidad que el tránsito tiene o debe tener en la vía a la cual se pretende ingresar.
Salida de la carretera
Debe realizarse sin estorbar a los vehículos que circulan detrás, lo que significa salir de
la calzada principal sin reducir la velocidad hasta entrar en el recorrido de desviación de la
circulación.

Paso a nivel ferroviario


Por cuestiones de seguridad, estos pasos a nivel están señalizados con uno o varios
dispositivos de advertencia: marcas en el pavimento (cruces), luces intermitentes y barreras. En caso
de observar luces intermitentes, señales de bandera o escuchar campanas, hay que detenerse a una
distancia mayor a 5 metros. Una barrera baja o que está bajando, significa que el automóvil debe
detenerse inmediatamente. Nunca se debe cruzar la vía ferroviaria hasta que vuelva a subir la barrera
y las luces intermitentes se hayan apagado.
La máxima velocidad para cruzarlo es de 20 km/h.
Nunca se debe detener el vehículo si el cruce se ha comenzado a realizar. Si por alguna razón el
vehículo no puede finalizar el cruce, se lo debe abandonar y alejarse de la vía. Cuando un vehículo
circula por una calle ubicada en paralelo a una vía de ferrocarril, tiene la obligación de dar paso a los
vehículos que salen del paso a nivel.
Cuando el paso a nivel no está señalizado, tener en cuenta que puede pasar un tren en cualquier
momento. Es necesario detenerse a mirar, escuchar y luego proseguir el camino.

Detención y estacionamiento
Vehículo detenido: es el que detiene la marcha por circunstancias de la circulación (señalización,
embotellamiento) o para ascenso o descenso de pasajeros o carga, sin que el conductor deje su
puesto.
Detención: Cuando se circula en el automóvil y es necesario efectuar una detención, por ejemplo ante
un control de tránsito o una cabina de peaje, se debe realizar de la siguiente forma:
-Anticipar la operación prestando atención a las señales de indicación.
-Levantar el pie del acelerador y dejar rodar el automóvil por su propia inercia.
-Efectuar con el freno de pie las pequeñas correcciones necesarias para acomodar la velocidad.
-Reducir de marcha en caso de ser necesario.
-Detención y parada final.
Paradas durante la marcha: Cuando el automóvil está parado con el motor encendido, se encuentra
funcionando al ralentí, con un consumo de 0,4 a 0,7 litros/hora. Estas cifras, aunque no sean altas,
representan un consumo considerable si se computan de forma acumulada en todos los tiempos de
parada realizados. Las paradas intermedias realizadas con frecuencia no perjudican al motor de
arranque.

Detención y estacionamiento
Vehículo estacionado: es el que permanece detenido por más tiempo del necesario para el ascenso o
descenso de pasajeros o carga, o del impuesto por circunstancias de la circulación o cuando tenga al
conductor fuera de su puesto.

Estacionamiento
Estacionamiento en paralelo
Esta maniobra requiere que el automóvil efectúe una curva, generalmente en marcha atrás, para
quedar en posición de estacionado en línea paralela al cordón de la calzada y en línea con los otros
vehículos del lugar.
Pasos para estacionar:
1. Encender las balizas para avisar a los conductores que vienen detrás. Sobrepasar el sitio elegido y
detener el vehículo a un costado y delante del mismo, comprobando que el área ofrezca el espacio
suficiente.
2. Girar las ruedas para realizar una curva hacia atrás con un ángulo de 45° respecto al lugar donde se
pretende estacionar.
3. Una vez introducida la parte trasera en la línea de vehículos estacionados, girar las ruedas en el otro
sentido para acompañar la curva. Completar la maniobra retrocediendo y ubicando en línea con el
resto de los vehículos estacionados.
4. Una vez en línea, avanzar hacia atrás o adelante según permita el espacio del lugar del
estacionamiento. Observar que el vehículo respete los 50 cm de diferencia con los ubicados detrás y
delante y la distancia del cordón.

La conducción y los factores climáticos


Lluvia
Es uno de los factores más frecuentes en las causas de siniestros viales, ya que:
Disminuye el campo visual
Modifica la distancia comúnmente necesaria para detener el vehículo.
La lluvia disminuye la adherencia de los neumáticos hasta en un 50% y aumenta las posibilidades de
resbalar. Es por ello que, en caso de lluvia, es necesario guardar una distancia mayor con el vehículo
que circula delante. Asimismo, la lluvia afecta el campo visual del conductor , por ello es necesaria la
revisación regular del limpiaparabrisas.

Efecto planeo o aquaplaning


El agua acumulada en el pavimento puede provocar la pérdida de dominio del vehículo, produciendo el
efecto planeo o aquaplaning.
A velocidades superiores a los 50 km/h las cubiertas pierden contacto con el pavimento y se produce
el efecto planeo. Si esto ocurre no hay fricción alguna para frenar, acelerar o girar. Para evitar el
aquaplaning no se debe manejar con cubiertas desgastadas
Niebla: Este efecto climático puede aparecer en lugares bajos, al salir de una curva, o en lugares de
poco viento que favorecen la permanencia de bancos de niebla. La niebla produce una película de
humedad sobre el pavimento que reduce la adherencia de las cubiertas de manera considerable. Por
ello, es necesario tener en cuenta lo siguiente:
-Conducir con regularidad, evitar frenar bruscamente o constantemente.
-No sobrepasar a otros vehículos.
-Mantener la distancia adecuada con el vehículo que circula delante.

En caso de conducción con niebla:


Guiarse por la señalización de la vía de circulación. La línea blanca al costado de la ruta sirve de
referencia para orientarse.
Mantener encendidas las luces bajas. Las luces altas encandilan a los demás conductores.
Utilizar faros antiniebla.
Apagar la radio para concentrarse en los sonidos de otros vehículos y tratar de ubicar su posición.
Encender la calefacción para desempañar el parabrisas y la luneta.
Los acompañantes deben mantener silencio.
En caso de detención del vehículo, hacerlo en lugares seguros como estaciones de servicio o peajes.
De ser necesario detenerse en la banquina, hacerlo lo más lejos posible del camino, con las luces y
balizas encendidas.
Utilizar faros antiniebla
Desempañar parabrisas y luneta
No sobrepasar a otros.
Guiarse por la señalización de la vía de circulación

Nieve o hielo: La nieve produce como primer efecto negativo la falta de visibilidad y afecta la
adherencia de los neumáticos y la tracción. Cuando la nieve se convierte en hielo representa una
dificultad aún mayor ya que el pavimento se vuelve resbaladizo y la adherencia es casi nula. Cualquier
acción brusca sobre el vehículo generará un trompo.

Consejos para conducción por caminos con nieve o hielo:


Reducir la velocidad en zonas donde es posible encontrar hielo (puentes, zonas de sombra y
proximidades de arroyos).
Frenar con mucha suavidad para evitar el bloqueo de las ruedas. Si el vehículo cuenta con ABS, pisar
el pedal de freno a fondo.
Si se pierde el control del vehículo, no frenar, levantar suavemente el pie del acelerador e intentar
controlar el vehículo utilizando el volante.
Las acciones sobre la dirección deben ser mínimas para que el vehículo copie las maniobras.
Colocar, de ser posible, clavos o cadenas siempre en las 4 ruedas.

Contextos de conducción
Conducción nocturna - Encandilamiento
Durante la conducción nocturna las pupilas se encuentran totalmente abiertas para poder captar el
máximo de luz posible. Cuando las luces altas del vehículo contrario encandilan al conductor, sus
pupilas demoran de cuatro (4) a siete (7) segundos aproximadamente en re establecer la visibilidad
(esto varía en función de la edad, el estado psicofísico, los hábitos de descanso, etc.). Conducir a 100
kilómetros por hora implica recorrer una distancia de, aproximadamente, 30 metros en un segundo, por
lo que en caso de encandilamiento se recorrerían de 120 a 210 metros a ciegas. Al observar un
vehículo desplazándose en sentido contrario con las luces altas encendidas, se debe disminuir la
velocidad y aumentar la distancia entre el vehículo de adelante y el propio; hacer guiño con las luces
altas/bajas y, finalmente, dirigir la vista hacia la derecha, es decir, hacia la línea de banquina.

Conducción en zonas urbanas


En las grandes y medianas ciudades del país, el gran crecimiento del parque automotor sumado a
especiales situaciones que se dan en ellas, hace necesario que los conductores de vehículos, motos y
peatones adopten criterios de conducción segura. En horarios pico, el conductor se puede encontrar
con un flujo de tránsito intenso caracterizado por diferentes situaciones: la posible circulación de
vehículos en estado de emergencia (ambulancias, autos de la policía, etc.), vehículos que se
transponen y traspasan constantemente, cruce inoportuno de peatones, semáforos, circulación
obligatoria por determinados carriles, respeto de determinadas señales de tránsito frecuentes de la
ciudad indicando la cercanía de escuelas, hospitales, etc. Es necesario que los conductores que
circulen en zonas urbanas:
-Respeten los semáforos.
-Estén atentos al obrar de los demás conductores.
-Tengan un comportamiento cauteloso y preventivo en determinados lugares con gran caudal de
personas (escuelas, hospitales, centros recreativos, etc.).
-Señalicen correctamente cada maniobra que realicen a través del uso de las luces de giro en forma
anticipada y el uso de balizas cuando corresponda.
-Respeten el derecho de prioridad de paso en intersecciones como calles, avenidas, rotondas, etc.
-Mantengan la distancia adecuada para poder maniobrar anticipadamente para evitar una colisión.

Conducción en caminos en zona rural (rutas)


Antes de comenzar un viaje es necesario que el conductor verifique el estado de los siguientes
elementos del vehículo: neumáticos, luces, dirección, frenos, limpiaparabrisas, bocina, aceite y agua.
El conductor debe estar descansado, para lo cual es necesario que previamente haya dormido al
menos 6 horas y que no haya ingerido bebidas alcohólicas durante las 6 horas previas al viaje, ya que
estas afectan el tono muscular y nervioso del organismo. Para tener un viaje más seguro, se debe
prestar permanente atención a la conducción, manteniéndose alerta a la circulación de los demás
vehículos, utilizando el espejo retrovisor y ajustando la velocidad según las condiciones del tiempo y
las características del camino. En los viajes largos es aconsejable hacer paradas de 10 minutos cada 2
horas.
En rutas nacionales es obligatorio circular con luces bajas encendidas, tanto de día como de noche.
En caso de reventar un neumático durante la marcha, no es adecuado frenar, sino levantar el pie de
acelerador y sujetar el volante con firmeza para mantener el vehículo en línea recta hasta que se
detenga.

Conducción en semiautopistas y autopistas


Siempre se debe circular por el carril de la derecha en caso de circular a baja velocidad.
El cambio de carril se utiliza sólo para efectuar un adelantamiento, luego del cual se retoma
gradualmente la circulación por el carril derecho. Para hacer maniobras de adelantamiento es
necesario advertir a los demás conductores mediante destellos luminosos con las luces, siempre
observando por el espejo retrovisor.
La maniobra de cambio de carril se debe comenzar con mayor antelación que en las calles usuales.
Todo conductor, que por razones de emergencia, se vea obligado a circular con una velocidad inferior
a la mínima permitida, debe abandonar la autopista o autovía en la primera salida permitida. En caso
de
necesidad de detener el vehículo, hacerlo lo más alejado posible de la autopista.

Conducción en caminos de ripio y caminos naturales


Los caminos de ripio son aquellos caminos de tierra cubiertos con partículas rocosas, muy comunes en
las zonas rurales argentinas.
Consejos para conducir en caminos de ripio y caminos naturales:
-Seguir la huella marcada en el camino.
-Viajar a velocidad moderada.
-En los caminos de ripio los vehículos pierden adherencia, por ello, no utilizar cubiertas lisas ni
excesivamente reparadas.
-Evitar maniobras bruscas que puedan hacer perder el control.
-Proteger el parabrisas y ópticas para evitar roturas causadas por las piedras.
-En puentes, curvas o pendientes, mantenerse a la derecha.
-En caso de pendiente, otorgar prioridad al vehículo que asciende.
-Al encontrarse con un vehículo de frente, hacer señas de luces, disminuir la velocidad para evitar la
proyección de piedras y mantenerse a la derecha. Si al pasar un vehículo se pierde la visibilidad por la
tierra, detenerse a la derecha con balizas y esperar que el polvo se disipe.
-No sobrepasar vehículos ni circular cerca de ellos ya que el automotor proyecta piedras hacia atrás.
En caso de hacerlo, tratar de ser visto por el otro conductor utilizando luz de giro izquierdo y esperar su
habilitación.
-En las curvas no se debe exceder los 40 km/h.
-No cruzar ríos, arroyos y cañadas sin conocer previamente su profundidad.

Uso de luces
En la vía pública, los conductores deben encender:
a. Luces bajas: mientras transite por rutas nacionales, tanto de día como de noche,
independientemente del grado de luz natural o de las condiciones de visibilidad que se registren,
excepto cuando corresponda la luz alta y en cruces ferroviales.
b. Luz alta: su uso es obligatorio sólo en zona rural y en autopistas cuando la luz natural sea
insuficiente o las condiciones de visibilidad o del tránsito lo reclamen.
c. Luces de posición y de chapa patente: siempre.
d. Destello entre luz alta y luz baja: debe usarse en los cruces de vías y para advertir los sobrepasos.
e. Luces intermitentes de emergencias: deben usarse para indicar la detención en estaciones de peaje,
zonas peligrosas o en la ejecución de maniobras riesgosas.
f. Luces rompenieblas, de freno, de giro y adicionales: sólo para cada uno de sus fines.
g. Luces de freno, giro, retroceso o intermitentes de emergencia: deben encenderse conforme a sus
fines propios, aunque la luz natural sea suficiente.

Peatones y bicicletas.
Los peatones
El espacio público es un espacio complejo y desplazarse en él tiene sus reglas. El peatón debe ser el
protagonista y por ello el principal beneficiario de la circulación en la ciudad. Pero esta actividad en la
que todos estamos involucrados tiene dos aspectos fundamentales. En primer término, es de vital
importancia el respeto que los vehículos deben observar para con el peatón, ya que es la parte más
vulnerable en caso de producirse un siniestro vial. En segundo lugar, es el propio peatón quien debe
cumplir con las leyes de tránsito y seguir los consejos de seguridad vial, es su propia vida la que está
en riesgo.

Los peatones transitarán:


En zona urbana: por la vereda siempre que sea posible o por otros espacios habilitados a ese fin. En
las intersecciones, por la senda peatonal. Excepcionalmente, rodeando el vehículo. Para el ascenso o
descenso del vehículo los ocupantes rodearán el mismo.
Las mismas disposiciones se aplican para sillas de ruedas, coche de bebés y demás vehículos que no
ocupen más espacio que el necesario para los peatones ni superen la velocidad que establece la
reglamentación.
En zona rural: por sendas o lugares lo más alejados posible de la ruta. Cuando los mismos no existan,
transitarán por la banquina en sentido contrario al tránsito de los automóviles.
Durante la noche: portarán brazaletes u otros elementos retrorreflectivos para facilitar su detección.
El cruce de la calzada: se hará en forma perpendicular a la misma, respetando la prioridad de los
vehículos
En zonas urbanas y rurales: si existen cruces a distinto nivel con sendas para peatones, su uso es
obligatorio para atravesar la calzada.

Consejos para el peatón:


Antes de atravesar una calle o camino, se recomienda parar la marcha, mirar hacia ambos lados,
escuchar y luego cruzar. Hacerlo por las zonas permitidas, esto es, por el paso para peatones y las
esquinas. En caso de caminar por lugares donde no hay veredas, se debe hacer lo más alejado
posible de la calle o camino donde circulan los vehículos y en sentido contrario a estos. No cruzar
entre vehículos que estén detenidos o estacionados.
Respetar los semáforos.
Al caminar de noche, usar ropa de colores vistosos.
Con niños, tomarlos firmemente de la mano para cruzar la calzada.
No subir ni bajar mientras el micro, colectivo o taxi se encuentra en segunda fila o en movimiento; al
descender debe mirar hacia atrás.
No cruzar en diagonal las calles y avenidas.

Consejos para el conductor:


El peatón tiene prioridad sobre todos los conductores de la vía pública.
Como conductores se debe tener una actitud de consideración hacia los peatones, se transite por una
avenida de la ciudad, por una carretera o por un camino rural. Conducir con cuidado y bajar la
velocidad cuando haya peatones cerca, especialmente en las calles concurridas, con paradas de
autobuses, colegios, o al atravesar pequeños poblados.
No olvidar que alguien puede aparecer de manera imprevista, por detrás o delante de vehículos
estacionados. Los ancianos y los discapacitados necesitan más tiempo para cruzar la calle: esperar
hasta que completen el recorrido. Ser especialmente prudentes en la conducción cuando haya niños
en las cercanías.
Las bicicletas
Es un medio de transporte con gran capacidad para interactuar con el entorno, adaptarse tanto a los ritmos de la
ciudad como al de las zonas rurales, de fácil conducción y escaso mantenimiento, pero que comparte las mismas
desventajas que los peatones, los ciclomotores y las motocicletas a la hora de protagonizar un siniestro vial. El
conductor permanece expuesto y sin defensa ante una caída, lo que aumenta las posibilidades de sufrir lesiones
severas, incapacidades permanentes o incluso perder la vida. Por lo tanto, el compromiso y respeto de las
normas de tránsito es un compromiso con la vida.
La bicicleta es un vehículo de dos ruedas propulsado por el esfuerzo de quien lo utiliza. Existen varios modelos y
pueden llegar a tener hasta cuatro ruedas alineadas. Teniendo en cuenta la relación entre la energía utilizada y la
distancia recorrida, la bicicleta es el medio de transporte más económico. Al ser impulsada por el propio
conductor, la emisión de contaminantes atmosféricos es nulo, al igual que la contaminación sonora. En ciudades
con mucho tránsito puede ser el vehículo más rápido para distancias inferiores a 5 km. También tiene la ventaja
de que no consume combustible. Las bicicletas son aptas para las calles, avenidas, senderos o a campo
traviesa. También existen en las ciudades lugares exclusivos de circulación para ellas, como las ciclovías o
bicisendas, las cuales se presentan físicamente separadas de los carriles de circulación normal de automóviles,
delimitadas por líneas pintadas sobre las calles. La edad mínima para conducir una bicicleta en la vía pública es
de doce años.
Requisitos para circular: Para una conducción segura, la bicicleta debe contar con:
Guardabarros sobre ambas ruedas.
Faro que ofrezca buena visibilidad.
Espejos retrovisores en ambos lados.
Un timbre o bocina que pueda ser escuchado a una distancia suficiente para ser detectado y evitar un siniestro.
Frenos en condiciones adecuadas de funcionamiento. Se recomienda en horas nocturnas usar ropa clara, luces,
señalización y marcas retrorreflectivas.
Los ciclistas no deben sostenerse o ser desplazados por otros vehículos.
No deben llevar a otra persona en la bicicleta, a excepción de un niño ubicado en un portaequipaje o asiento
especial, cuyo peso no ponga en riesgo la maniobrabilidad y estabilidad del vehículo. Lo mismo vale para el
transporte de una carga.
Se debe mirar con atención en las intersecciones antes de entrar o dar vuelta en ellas y ceder paso a las
bicicletas cuando sea necesario. Cuando los motoristas cambien de carril, giren o retroceden deben verificar
cuidadosamente la presencia de ciclistas más allá de su campo visual normal.

Consejos para ciclistas


Conducción en la ciudad: Las calles y avenidas son lugares de circulación natural para las bicicletas, pero de
todas maneras, se debe conducir con precaución para evitar una caída o un siniestro vial. Por ello, es necesario
circular por la derecha, ceder el paso a peatones y ser cuidadosos en cruces, entradas para garaje y en
bocacalles. Asimismo, disminuir siempre la velocidad y asegurarse de haber sido vistos por los automovilistas.

Conducción preventiva:
Evitar las calles concurridas.
Conservar una distancia prudente con los demás vehículos.
Cumplir con las señales de tránsito.
Circular en el mismo sentido de los otros vehículos.
Obedecer las indicaciones de los semáforos.
Tener la cadena de la bicicleta en buen estado.
Comprobar que la cadena, frenos y pedales se encuentren ajustados y aceitados.
Verificar la presión en las ruedas.
Usar ropa suelta que sea preferentemente de colores claros y calzado que se afirme con seguridad en los
pedales.
Circular en forma predecible y defensiva.
Evitar conducir en zigzag y fuera del carril de estacionamiento.
Dejar aproximadamente tres pies entre la bicicleta y los autos estacionados de modo que una puerta abierta no
obstruya el paso.
Verificar los peligros del camino. Tener cuidado con las superficies húmedas o congeladas, con las áreas con
escasa iluminación, alcantarillas ranuradas para tormentas, baches y vías de ferrocarril.
Transitar a velocidad apropiada según las condiciones.
Ceder siempre el paso a peatones y verificar la circulación de vehículos antes de entrar o cruzar por un camino.
Nunca circular contra el tránsito ya que los motoristas no ven o no esperan ciclistas circulando en el lado
equivocado del camino.
Tener cuidado con los perros porque son atraídos por el giro de las llantas y los pies.

Alcantarillas: Al pasar sobre una alcantarilla se debe tener cuidado con el espacio existente entre las rejillas ya
que el rodado puede quedar trabado entre ellas y producir una caída.
Vías de ferrocarril: Las vías deben cruzarse con precaución, siempre por el paso a nivel y mirando hacia ambos
lados. Observar que las vías no sobresalgan del suelo. Cruzar de manera perpendicular para evitar el derrape de
las ruedas.
Ceder el paso a peatones. Las aceras son para que la gente camine por ellas y no para los ciclistas; cuando se
pase a un peatón disminuir la velocidad.
Conducción a campo traviesa: Tener en cuenta las depresiones naturales y los descensos bruscos por
pendientes. Nunca pasar por encima de un pozo. En caso de no poder evitar pasar por un arroyo, pedalear solo
en cuarto de vuelta, para que los pies queden alejados del agua. Usar anteojos para evitar el contacto de la cara
con proyectiles y ramas.

Cascos para bicicleta: El casco constituye un elemento de protección imprescindible, ya que puede salvar la vida
del conductor en caso de accidente y porque reduce en un 70% el riesgo de sufrir lesiones en la cabeza. Se debe
utilizar siempre el casco colocado y sujetado de forma correcta.
Características del casco:
Debe ser cómodo, ventilado y liviano.
Debe contar con un sistema de correas ajustables a cada persona.
Debe cumplir con los estándares impuestos por la ley.
Se debe inspeccionar el casco en caso de caída.

Prestar atención en estas circunstancias:


Cuando las luces de los vehículos vienen en sentido contrario.
En horas de amanecer u ocaso, cuando el reflejo del sol en el parabrisas de los vehículos reduce la visibilidad.
Mientras se circula por intersecciones que tengan escasa visibilidad por edificios o árboles.
Circulación en marcha atrás en la vía pública o entradas y salidas en reversa en espacios de estacionamiento.

Velocidades permitidas
Reglas de velocidades
De los tres elementos que necesariamente componen la circulación, las vías, el automóvil y el
conductor, este último es el que más se ve involucrado con las causas que le dan origen a
los siniestros de tránsito, más precisamente en el 85% al 90% de los casos. La alta velocidad en
combinación con un déficit del estado psicofísico del conductor es una de las más importantes causas
de los siniestros viales. El conductor, para no entorpecer el tránsito ni ser un riesgo para sí ni para
terceros, debe guiar su vehículo a una velocidad tal que le permita mantener el dominio sobre el
mismo, teniendo en cuenta los distintos factores que inciden en forma directa sobre el dominio que el
conductor tiene sobre su máquina. Aplicar una velocidad superior o inferior a la establecida, es
desarrollar una velocidad peligrosa, ya que esta aumenta el riesgo de siniestro, tanto para el conductor
como para terceras personas.

Señales viales
La vía pública se encuentra señalizada y demarcada conforme a un sistema de reglas de circulación,
las cuales se expresan a través de las señales, símbolos y marcas de señalamiento vial. Estas
señales son los medios que indican a los usuarios la forma adecuada y segura de circular, y es por
ello que deben ser respetadas. Se eligen para los señales los colores más fácilmente identificables y
rconocibles rápidamente, tales como elrojo, el amarillo, el vede, el azul, el negro y el blanco.

Demarcación horizontal
Este tipo de demarcación se encuentra aplicada sobre el pavimento a fin de regular, advertir, informar y
encauzar la circulación y permite obtener resultados que no son posibles de lograr con otro tipo de
dispositivos. Los conductores deben tener en cuenta que no se debe circular sobre ellas. Los colores
usados para la demarcación de las señales horizontales son el blanco, el amarillo y el rojo.
Longitudinales a lo largo de la vía: tienen por función ubicar al conductor dentro de la calzada. Se
denominan líneas divisorias de carril o de manos (centrales) y de borde de calzada.
Longitudinales blancas: separan las corrientes de tránsito de una misma dirección.
Longitudinales amarillas: separan las corrientes de tránsito en dirección opuesta.
Blancas de trazo intermitente: Delimitan los carriles de circulación. Tienen carácter permisivo para
cambiar de carril.
Continuas blancas o amarillas: son de carácter restrictivo, no pueden ser cruzadas y no habilitan el
cambio de carril. Cuando se presentan como líneas dobles (perpendiculares contiguas) indican un
máximo riesgo y restricción.
Doble línea adyacente con una línea continua y otra discontinua: indican la permisión de traspasar por
el lado de la línea discontinua y prohíbe el traspaso en sentido contrario. Se encuentran en caminos al
comienzo y finalización de zonas con adelantamiento prohibido: cruces, curvas horizontales o
verticales.
Líneas y marcas trasversales: se utilizan en intersecciones o aproximaciones a las mismas: línea de
pare y senda peatonal.

Demarcación horizontal
Las flechas sobre los carriles pueden ser rectas o curvas e indican las direcciones posibles de tomar:
seguir en la misma dirección, girar o unitaria (solo para seguir o solo para doblar).
Otras marcas horizontales: cruce ferroviario a nivel, velocidad del carril, líneas vibrantes o sonoras que
al ser pisadas por neumáticos producen sonidos audibles. También se completa la marcación con
tachas metálicas, cerámicas o retrorreflectivas.

Marcas de estacionamiento
Este tipo de señales son de color blanco e indican la forma correcta en la que se debe
estacionar el vehículo: paralelo al cordón, en ángulo o en lugares permitidos.
Señalización luminosa
Los semáforos regulan la circulación de vehículos y personas en las intersecciones
separando en un punto las distintas corrientes de tránsito que pasan por el mismo sitio. Si bien el
sentido común establece que para reducir el número de víctimas se deben instalar más semáforos,
sucede que las estadísticas muestran que un alto porcentaje de víctimas fatales se producen en
intersecciones con señalización luminosa. Son los conductores y los peatones quienes posibilitan la
efectividad de los semáforos.
El ciclo de un semáforo es el tiempo total que transcurre hasta que vuelve a aparecer la misma luz con
la que se inició el ciclo. Se utilizan ciclos que varían entre 40 y 130 segundos. Los ciclos cortos
minimizan las demoras, pero tienen poca capacidad de cruce. Para volúmenes altos de tránsito se
utilizan ciclos largos.
En una intersección de dos arterias se reparte el tiempo total del ciclo, dando luz verde, en forma
directamente proporcional al volumen de tránsito y en forma inversamente proporcional al ancho del
acceso.
En intersecciones sucesivas se coordinan las luces verdes que se encienden en forma progresiva
dando una onda verde. La velocidad de la onda verde se reduce a medida que el volumen de tránsito
es mayor.

Señalización vertical
Las señales se dividen en 4 categorías:
a. Señales reglamentarias:
Indican lo que se puede hacer o lo que está prohibido hacer durante la circulación.
Generalmente, estas señales son de forma circular de color blanco con borde rojo y símbolo en color
negro, con excepción de las señales PARE, CEDA EL PASO y CONTRAMANO. Las señales con fondo
azul y borde rojo son de permisión con restricción.
b. Señales preventivas: Este tipo de señales cumplen la función de avisar sobre el peligro
presente al circular por las calles. Se caracterizan por tener forma cuadrada y fondo amarillo con
diagonal vertical, borde y símbolo negro.
c. Señales informativas: Sirven para indicar a los conductores cuestiones relacionadas con la ruta, el
destino o los servicios. Las señales de ruta o destino son rectangulares con fondo verde, símbolo y
texto en color blanco. Las señales de servicio poseen fondo de color azul, símbolo negro con texto y
cuadrado interior en color blanco.
d. Señales transitorias: Las señales transitorias son de color anaranjado. Las mismas indican cambios
ocasionales en la vía o la presencia de trabajadores o maquinarias sobre la misma.
Señales reglamentarias o prescriptivas

Señales de restricción

Señales de prioridad
Señales de fin de la prescripción

Advertencias de máximo peligro

Características de la vía
Posibilidad de riesgo eventual

Anticipo de otros dispositivos de control de tránsito

Fin de la prevención

Señales informativas - Nomenclatura vial urbana. Destinos y distancias


Características de la vía

Información turística y de servicios

Señalamiento horizontal - Marcas longitudinales

Marcas horizontales
Señalamiento horizontal - Marcas especiales

Señalamiento transitorio - Señales de prevención

Señales de información

Condiciones psicofísicas del conductor


El factor humano es una de las principales causas de siniestros viales. Por esta razón, evaluar si el
estado físico y mental del conductor es adecuado a la hora de conducir el vehículo forma parte de la
conducción responsable.
La vista: La vista es uno de los sentidos más importantes para el desarrollo de una conducción segura.
Vista hacia los lados: Es importante que el conductor logre ver con el rabillo de los ojos para obtener la
llamada visión periférica, que permite la observación lateral sin perder la visión frontal. Este tipo de
visión permite ver los vehículos y detectar problemas a los lados del automóvil mientras se conduce y
se mira hacia el frente. Si es necesario ver a los lados con mayor profundidad, se deben utilizar los
distintos espejos (retrovisor frontal y laterales).

Estimar las distancias y velocidades: Aunque se alcance a ver claramente, muchas personas tienen
problemas para calcular y apreciar distancias y velocidades. Es importante que el conductor sepa a
qué distancia se encuentra de otros vehículos y evaluar espacios seguros en situaciones de
acercamiento o sobrepaso a terceros en caminos de dos carriles. También es significativa la
determinación de la velocidad de un tren antes de cruzar un paso a nivel.

La vista durante la noche: Algunos conductores tienen problemas con el brillo e intensidad de las luces
que relumbran cuando se conduce durante la noche, particularmente con las luces delanteras de
vehículos que se presentan de frente. En caso de padecer dificultades de visión durante la noche, no
se debe conducir más de lo necesario y se deben tomar las debidas precauciones al hacerlo. Si el
conductor debe usar lentes aéreos o de contacto durante el manejo vehicular, no puede prescindir de
los mismos nunca. A su vez, no se deben utilizar lentes oscuros ni de contacto de color durante la
noche, ya que no ayudarán a mejorar la visión en ningún caso.

El oído: Poseer una buena audición es tan necesario como una buena visión, ya que se pueden
prevenir siniestros de tránsito a través de bocinas, campanillas de paso a nivel y chirridos de
neumáticos entre otros sonidos. Por estas razones, además del examen psicofísico, se recomienda no
escuchar música a volúmenes altos ni hablar por celular mientras se conduce.

La conducción con capacidades diferentes:


Se entiende por conductor con capacidades diferentes aquel que presenta una disminución o
deficiencia física del aparato locomotor, básicamente de las extremidades, y que le impide el manejo
estereotipado de los mandos y palancas que se utilizan habitualmente para la conducción de los
vehículos a motor. Estas pueden ser de origen neurológico, óseo o muscular, malformaciones,
deficiencias congénitas, enfermedades, traumatismos, etc. Para poder conducir correctamente se
deben efectuar las modificaciones y/o adaptaciones que se requieran en cada caso en particular, ya
sea en la persona, el vehículo o en ambos. Las modificaciones tienen que suplir las deficiencias para
permitir la conducción segura.
Si una persona se acostumbra a utilizar una palanca como acelerador y freno en lugar de dos pedales,
no significa que no está capacitada para conducir en el tránsito, sino que aprendió a manejar con otras
estructuras y con mecanismos diferentes.
Una persona con movilidad reducida puede manejar y hacerlo de forma correcta siempre que lo haga
con un automóvil adaptado de acuerdo a la dificultad que presente.
La conducción debe ser apta para la persona que lo necesita y no se deben suprimir los comandos
estándares para posibilitar que familiares o amigos puedan utilizar el auto en caso de ser necesario.
Resulta importante que las personas con dificultades para trasladarse tengan la posibilidad de ser
independientes para abordar y bajar del vehículo, como así también operar el auto con total
naturalidad.
La licencia: El trámite para obtener la licencia de conducir es igual al que debe realizar cualquier
postulante, con la salvedad que se deberá concurrir a rendir el examen teórico-práctico con el auto
adaptado. Se debe verificar que la adaptación sobre el vehículo supla correctamente la capacidad
disminuida y resulte tan efectiva

Los factores que afectan las condiciones físicas


El cansancio
Para conducir con seguridad y precaución la persona debe estar descansada. El cansancio provoca
falta de visión y disminuye la capacidad de reacción para tomar decisiones en las diversas maniobras
que se pueden presentar. Un conductor cansado no toma buenas decisiones y pone en peligro su vida
y la de los demás.

Consejos para evitar el cansancio en viajes de larga distancia:


-Antes de salir de viaje, dormir adecuadamente la noche anterior.
-No salir de viaje cansado.
-No tomar medicamentos que provoquen somnolencia.
-No comer demasiado y evitar alimentos de difícil digestión debido que a algunas personas les provoca
sueño.
-Hacer pausas para descansar. Parar cada hora, aproximadamente, o tomar un descanso en caso de
considerarlo necesario. Un descanso de pocos minutos puede salvar la vida.
-Tomarse el tiempo suficiente para completar el viaje con seguridad.
-En caso de tener sueño, no seguir conduciendo.
-Alternar la conducción con otras personas para descansar.

Peligros por consumo de bebidas alcohólicas


Un alto índice de muertes asociadas a siniestros viales se debe al consumo de bebidas alcohólicas.
Las personas que conducen en estas circunstancias ponen en peligro la vida de terceros y la propia.
Corren el riesgo de ser sancionadas con multas graves, de que se les secuestre el automóvil e incluso
de ser arrestadas.
Efectos de las bebidas alcohólicas
Las bebidas alcohólicas reducen todas las capacidades elementales necesarias para conducir sin
peligro. Una vez ingerido, el alcohol circula por medio de la sangre desde el estómago hacia todo el
cuerpo y entre veinte y cuarenta minutos después llega al cerebro, donde afecta principalmente las
funciones que controlan la capacidad de la persona. La ingesta de bebidas alcohólicas afecta los
reflejos y retarda el tiempo que el conductor necesita para reaccionar, reduciendo la capacidad de ver
claramente. Por consiguiente, se pierde el alerta imprescindible que se requiere para una conducción
segura. Bajo los efectos de bebidas alcohólicas, se dificulta la estimación de distancias, velocidades y
movimientos de otros vehículos lo que implica perder la capacidad para controlar totalmente el
vehículo.
Alcoholemia
El porcentaje de alcohol contenido en la sangre se denomina alcoholemia y puede medirse por la
cantidad de gramos de alcohol contenidos en un litro de sangre o por la cantidad de miligramos de
alcohol contenidos en el aire exhalado.
El porcentaje de absorción de alcohol en la sangre no es igual en todas las personas, ya que
dependerá entre otros factores, del peso y la contextura del individuo, del sexo y del momento en que
se consume (por ejemplo, se absorbe más alcohol estando en ayunas que después de un almuerzo o
cena). Se entiende que una persona se encuentra en estado de intoxicación alcohólica cuando la
medición alcohilimétrica supera las cinco décimas de gramo por litro (0,5 gr/l) de sangre.
Se considera alcoholemia riesgosa entre las cinco décimas (0,5 gr/l) y el gramo (1 gr/l) por litro de
sangre; y alcoholemia peligrosa superado el gramo por litro de sangre. Con una intoxicación alcohólica
de entre 0,5 gr/l y 1 gr/l en sangre se procede al secuestro del vehículo y se impone una sanción de
multa. Con más de 1 gr/l en sangre se procede al secuestro del vehículo y se incurre en falta grave. La
autoridad interviniente retiene la licencia al conductor, e incluso lo podrá arrestar.
Para los conductores profesionales no hay tolerancia alguna, deben registrar siempre 0,0 gr/l de
alcohol en sangre, es decir, nunca deben ingerir bebidas alcohólicas antes de conducir.
Para conductores de automóviles, el límite de tolerancia es de 0,5 gr/l de alcohol en sangre.

Uso del teléfono celular


El uso del teléfono celular afecta la conducción ya que reduce la atención del conductor durante el
manejo. Se desatiende el obrar propio y el alerta preventivo con respecto al comportamiento de otros
conductores y/o de peatones. Por otra parte, cualquier comunicación inesperada que se reciba puede
alterar la paciencia y la tensión del conductor, generando ansiedad, obsesión y/o diversos trastornos
que afectan la conducción segura. Por ello, para realizar llamadas o atender el teléfono celular es
necesario detenerse al costado de la vía o en donde sea oportuno.
Los medicamentos y la conducción
Existe una gran variedad de medicamentos que pueden afectar gravemente la conducción. Es
importante realizar una consulta médica para saber los efectos, consecuencias y/o contraindicaciones
que puede ocasionar un determinado fármaco en el organismo y leer el prospecto correspondiente
para saber si afecta o no la capacidad de conducir.
Se consideran alterados los parámetros normales para una conducción segura, cuando existe
somnolencia, fatiga o alteración de la coordinación motora, la atención, la percepción sensorial o el
juicio crítico, variando el pensamiento y el razonamiento.
Medicinas contra la depresión, trastornos de ansiedad, tensión nerviosa, tratamiento de alergias, virus
en general, etc., pueden ocasionar los efectos antes descriptos, dependiendo siempre de cada caso en
particular.

Las drogas y su relación con los accidentes de tránsito


Al igual que el alcohol y algunos fármacos, las drogas pueden alterar gravemente la capacidad de
conducción. Entre las más comunes podemos enumerar las siguientes: el cannabis, la cocaína, el
éxtasis, los alucinógenos y las anfetaminas. Es importante tener presente los peligros concretos y
reales que derivan de la conducción bajo los efectos de estas sustancias recordando siempre el riesgo
que producen a la salud en su integridad.
Efectos de las drogas
Alteran la percepción del entorno del tránsito, por ejemplo, la visión de los colores.
Alteran la percepción del tiempo y del espacio, provocando un mal cálculo de las distancias.
Dificultan la concentración y aumenta la probabilidad de sufrir distracción al volante.
Aumentan el tiempo de reacción, por lo que se recorren más metros antes de poder detener el
vehículo ante una emergencia.
Causan somnolencia.
Provocan comportamiento más competitivo o agresivo con los demás conductores.
Causan conductas impulsivas que potencian los errores al volante.
Provocan la sobrevaloración de las propias capacidades al volante y aumentan la tolerancia frente al
riesgo.
Hacen que se cometan más infracciones y tornan la conducción más peligrosa.

RESPONSABILIDADES Y DEBERES DEL CONDUCTOR


La responsabilidad jurídica se presenta cuando una persona incumple un deber de conducta que ha
sido señalado previamente por una norma jurídica.
Cuando un conductor trasgrede una norma de tránsito debe responder por las consecuencias que ello
genera y que están determinadas por las normas vigentes. Así surgirán responsabilidades penales,
civiles y contravencionales.

Responsabilidad civil: El conductor está sujeto a una serie de deberes, cuya violación implica un
incumplimiento, una transgresión a la normativa vigente. Entre ellos se pueden mencionar los
siguientes:
Conservar el dominio efectivo del vehículo.
Conservar apropiadamente el vehículo.
Someterse a las reglas de tránsito.

El incumplimiento de alguno de estos deberes generará responsabilidad por el accidente que se


produzca. Será obligación del conductor y/o del asegurador reparar el daño que se haya causado. El
plazo para reclamar por parte de quien ha sufrido un daño proveniente de un accidente vehicular es de
2 años contados desde la fecha en que se produce el mismo. En el supuesto de un accidente
ocasionado por menores de 21 años, la responsabilidad administrativa y/o civil es transferible a los
padres, y/o a su tutor.

Responsabilidad penal: Se configura cuando se comete un delito de los enumerados en el Código


Penal. Los delitos más comunes relacionados con la conducción son: lesiones leves, lesiones graves,
lesiones gravísimas, abandono de personas, homicidios dolosos, culposos y/o con dolo eventual. En el
caso de la responsabilidad penal esta es personal e intransferible.

Responsabilidad contravencional: En este caso, actúa la justicia de faltas de cada jurisdicción.


Resultan responsables los mayores de 14 años.

Obligaciones ante un siniestro


Detenerse inmediatamente.
Suministrar los datos de su licencia y del seguro obligatorio.
Hay un plazo de 72hs, para hacer la denuncia ante las aseguradoras de los vehículos siniestrados,
caso contrario se corre el riesgo de quedar sin cobertura.

Si hay heridos, se debe dar intervención a la policía para que inicie la causa. Ante lesiones leves,
dependerá del damnificado instar la acción penal. Compadecer y declarar ante la autoridad de
juzgamiento y/o de investigación administrativa cuando se sea citado. Es conveniente tomar los datos
de posibles testigos para que puedan declarar en caso de necesidad ante un juicio civil, penal o de
otra índole.

Velocidades y siniestros viales


La alta velocidad en combinación con un déficit del estado psicofísico del conductor, es una de las más
importantes causas de los siniestros viales. El conductor, para no entorpecer el tránsito ni ser un riesgo
para sí ni para terceros, debe guiar su vehículo a una velocidad tal que le permita mantener el dominio
sobre él, teniendo en cuenta los distintos factores que inciden directamente:
a. el estado en el que se encuentra
el vehículo,
b. la carga que transporta,
c. el grado de visibilidad,
d. las condiciones de la calzada,
e. las condiciones atmosféricas,
f. la necesidad del tránsito
g. su estado psicofísico.
Esta velocidad es la que se conoce como velocidad precautoria, concepto no muy conocido entre los
conductores.
La velocidad debe ajustarse a los topes permitidos, considerándose excesiva la que no permite
detener el vehículo en tiempo oportuno. Aplicar una velocidad superior o inferior a la establecida es
desarrollar una velocidad peligrosa, ya que se aumenta el riesgo de siniestros viales, de los que
pueden ser víctimas el conductor y/o terceras personas.
Siniestros
Se denomina siniestro de tránsito a todo hecho que produzca daño en personas o cosas como
consecuencia de la circulación. Refiere a un hecho socialmente construido que perjudica a un
transeúnte ocasionándole daños materiales y/o no materiales, como consecuencia de un conjunto de
actitudes y aptitudes humanas articuladas producto de múltiples causas que perturban la circulación.
Es importante destacar que la mayor parte de los siniestros de tránsito son producto de la violación de
la normativa vigente por parte de un conductor y/o de un peatón. La trasgresión a la ley, ya sea con
intención o sin ella, es lo que genera la condición necesaria que da lugar a los siniestros.
Causas
Los hechos de tránsito no son consecuencia de la mera casualidad, por el contrario existe relación de
causalidad entre éstos y los diversos factores que los producen. Podemos hablar de causas diversas
(biológicas, psicológicas o sociales), como así también de factores externos (las condiciones del medio
ambiente o del vehículo conducido).
Recaudos a tener en cuenta ante un siniestro vial:
Lo primero es quitar la llave de contacto, para evitar posibles explosiones provocadas por una fuga de
combustible. En la medida de lo posible, hay que colocar el vehículo en un lugar seguro, apartado del
camino, si es posible con las luces de emergencia y con balizas activadas. Es muy importante
señalizarlo lo antes posible, colocando los triángulos de emergencia a unos 50 metros del vehículo, en
ambos sentidos. También habrá que señalizar los posibles derrames de combustible y/o aceite, y ante
el menor riesgo de incendio desconectar la batería.

Llamar rápidamente desde el lugar del siniestro a los servicios de emergencia e indicar: el teléfono
desde donde se llama, el lugar exacto del siniestro y la cantidad de vehículos implicados, así como el
número y el estado de las personas heridas y si hay riesgo de incendio y/o explosión, entre otros. Una
vez que lleguen los equipos asistenciales, informarles de todo lo sucedido para que puedan comenzar
su trabajo debidamente, con conocimiento previo de los hechos.

Las principales causas que ocasionan siniestros son:


a. Conducir a una velocidad que supere las máximas permitidas.
b. No usar casco.
c. Conducir bajo los efectos del alcohol, de estupefacientes o de alguna sustancia que disminuya las
condiciones psicofísicas normales.
d. La somnolencia.
e. Causas que generan falta de atención al manejar (usar teléfono celular, comer o ingerir bebidas).

Primeros Auxilios
Se trata de medidas o acciones de emergencia que pueden efectuarse sobre el lesionado en espera
de personal especializado. El objetivo es reducir los efectos del daño y dar estabilidad al herido, de lo
cual va a depender su estado general posterior. Para aplicarlos, se requiere contar con una
preparación especial.
Resguardar a la víctima de cualquier peligro, tratando siempre de no movilizar al herido grave,
primordialmente la columna y el cuello. En caso extremadamente necesario, para protegerlo y evitar el
agravamiento de cualquier herida, se puede improvisar una camilla con algún material firme que
garantice no perjudicar aún más la situación de la víctima. Es imprescindible examinar al accidentado
para conocer su estado: saber si está consciente, revisar su pulso y respiración, si está sangrando o
presenta fracturas. Así se procederá a aplicar las medidas auxiliares correspondientes. Si se trata de
una persona en moto, quitar el casco solo en caso de que dificulte su respiración y hacerlo con sumo
cuidado, sujetándole el cuello y el tórax de manera que no se flexionen. En caso de que una persona
esté en estado de shock, posiblemente se observará que su presión sanguínea ha cambiado, se
pondrá pálida y sudorosa y se sentirá confusa. Para evitar que su situación empeore se debe
tranquilizar a la persona, aflojar cualquier ropa ajustada, acostarla de espalda con las piernas
levantadas y mantenerla abrigada. Siempre que fuese necesario, se debe aplicar respiración artificial y
masaje cardíaco, para restablecer la respiración y sacarlo de un posible estado inconsciente. Se puede
realizar el método de respiración boca a boca (en personas mayores) o boca-nariz (en niños). Consiste
en introducir en los pulmones de la víctima el aire contenido en nuestra boca, faringe, laringe, tráquea
y bronquios antes de que quede viciado por nuestra propia respiración, es decir, el aire que aún no ha
sufrido el total intercambio gaseoso en nuestros pulmones.
Si el accidentado tiene heridas o hemorragias, se lo debe acostar con las piernas elevadas y aplicar
presión con un pañuelo limpio o una gasa durante diez minutos, por lo menos. La zona de la herida
debe mantenerse limpia; sin embargo, si el objeto que causó el daño continúa insertado
profundamente en la piel, no debe ser extraído. Cuando la herida cesa de sangrar, se debe colocar un
vendaje bien sujeto y no quitarlo hasta que sea atendido, ya que esta podría volver a abrirse. Cuando
existe traumatismo, se debe sujetar la fractura, en lo posible utilizando varillas para mantener firme la
zona afectada.

Prohibiciones y régimen de sanciones


En la vía pública está prohibido:
-Conducir con impedimentos físicos o psíquicos, sin la licencia especial correspondiente.
-Conducir luego de haber consumido estupefacientes o medicamentos que disminuyan la aptitud para
conducir. Para quienes conduzcan motocicletas o ciclomotores queda prohibido conducir con una
alcoholemia superior a 200 miligramos por litro de sangre.
-Ceder o permitir la conducción a personas sin habilitación para ello.
-Circular a contramano, sobre los separadores de tránsito o fuera de la calzada, salvo sobre la
banquina en caso de emergencia.
-Disminuir arbitraria y bruscamente la velocidad, realizar movimientos zigzagueantes y/o maniobras
caprichosas e intempestivas.
-Para los menores de 18 años que tengan LNC, conducir ciclomotores de menos de 50 cc en zonas
céntricas, de gran concentración de vehículos o vías rápidas.
-Obstruir el paso de peatones u otros vehículos en una bocacalle, si del otro lado de la encrucijada no
hay espacio suficiente que permita su avance.
-Conducir a una distancia del vehículo que lo precede menor de la prudente, de acuerdo a la velocidad
de marcha.
-Circular marcha atrás, excepto para estacionar, egresar de un garage o de una calle sin salida.
-La detención irregular sobre la calzada, el estacionamiento sobre la banquina y la detención en ella, a
menos que sea una emergencia.
-Cambiar de carril o fila, adelantarse, no respetar la velocidad precautoria y detenerse en curvas,
encrucijadas y otras zonas peligrosas.
-Cruzar un paso a nivel si se percibiera la proximidad de un vehículo ferroviario, o si desde el cruce se
estuvieran haciendo señales de advertencia o si las barreras estuviesen bajas o en movimiento, o la
salida no estuviere expedita. También está prohibido detenerse sobre los rieles o a menos de cinco
metros de ellos cuando no hubiere barreras, o quedarse en una posición que pudiere obstaculizar el
libre movimiento de las barreras.
-Circular con cubiertas con fallas o sin la profundidad legal de los canales en su banda de rodamiento.
-Para los conductores de bicicletas, de ciclomotores y motocicletas, circular atados a otros vehículos o
en lados inmediatamente tras otros automotores.
-Para los ómnibus y camiones transitar en los caminos manteniendo entre sí una distancia menor a
cien metros, salvo cuando tengan más de dos carriles por mano o para realizar una maniobra de
adelantamiento.
-Remolcar automotores, salvo para los vehículos destinados a tal fin. Los demás vehículos podrán
hacerlo en caso de fuerza mayor utilizando elementos rígidos de acople y con la debida precaución.
-Circular con un tren de vehículos integrado con más de un acoplado, salvo lo dispuesto para la
maquinaria especial y agrícola.
-Transportar residuos, escombros, tierra, arena, grava, aserrín u otra carga a granel, polvorienta, que
difunda olor desagradable, emanaciones nocivas o sea insalubre, en vehículos o continentes no
destinados a ese fin.
-Transportar cualquier carga o elemento que perturbe la visibilidad, afecte peligrosamente las
condiciones aerodinámicas del vehículo, oculte luces o indicadores o sobresalga de los límites
permitidos.
-Efectuar reparaciones en zonas urbanas, salvo arreglos de circunstancia, en cualquier tipo de
vehículo.
-Dejar animales sueltos y arrear hacienda, salvo en este último caso, por caminos de tierra y fuera de
la calzada.
-Estorbar u obstaculizar de cualquier forma la calzada o la banquina y hacer construcciones, instalarse
o realizar venta de productos en zona alguna del camino.
-Circular en vehículos con bandas de rodamiento metálicas o con grapas, tetones, cadenas, uñas u
otro elemento que dañe la calzada salvo sobre el barro, nieve o hielo, y también los de tracción animal
en caminos de tierra.
-Usar la bocina o señales acústicas, salvo en caso de peligro o en zona rural, y tener el vehículo,
sirena o bocina no autorizadas.
-Circular con vehículos que emitan gases, humos, ruidos, radiaciones u otras emanaciones
contaminantes del ambiente, que excedan los límites reglamentarios.
-Conducir utilizando auriculares y sistemas de comunicación de operación manual continua.
-Circular con vehículos que posean defensas delanteras y/o traseras, enganches sobresalientes o
cualquier otro elemento que exceda los límites de los paragolpes o laterales de la carrocería y sea
potencialmente peligrosos para el resto de los usuarios de la vía pública.

Sanciones
Las sanciones por infracciones a la ley son de cumplimiento efectivo, es decir, no pueden ser aplicadas
con carácter condicional, ni en suspenso y consisten en:
Arresto: La sanción en cuestión sólo procede cuando existe un alto riesgo, falta de responsabilidad
como así también falta de conciencia por parte de quien incurre en una infracción.
El arresto procede:
- Por conducir en estado de intoxicación alcohólica o por estupefacientes.
- Por conducir automotor sin habilitación.
- Por hacerlo estando inhabilitado o con la habilitación suspendida.
- Por realizar en la vía pública destrezas no autorizadas (participar en picadas).
- Por ingresar a una encrucijada con semáforo en rojo, a partir de la tercera reincidencia.
- Por cruzar las vías del tren sin tener espacio expedito.
- Por pretender fugarse en caso de haber participado de un accidente.
Inhabilitación: Es la pérdida del privilegio de conducir sobre cualquier vehículo o solo una clase de
ellos, ya sea por sentencia de la justicia ordinaria o por la de faltas, por un determinado lapso o en
forma definitiva.
Multa: Sanción económica que se impone a los responsables de infracciones.
Concurrencia a cursos especiales de educación y capacitación para el correcto uso de la vía pública:
Este tipo de sanción tiene por objeto potenciar la educación vial e incidir culturalmente en la
disminución de transgresiones a la normativa vigente. El Estado de esta manera, busca concientizar a
los ciudadanos, involucrándolos en un papel activo y un compromiso social con la comunidad.
Decomiso: Es una sanción accesoria a otra principal que importa la pérdida de los instrumentos o
elementos expresamente prohibidos por la ley (reflectores, sirenas, escapes libres).

Características del obrar


Imprudencia: Es el actuar con peligro, es decir, realizar un acto que las reglas de la prudencia indican
no hacer.
Impericia: Es no actuar en forma adecuada ante una situación determinada, por desconocimiento y
falta de práctica en la conducción del vehículo.
Negligencia: Es la ausencia de precaución, omisión, descuido voluntario y consciente en la conducción
del vehículo, realizando un acto contrario al que exige la normativa vigente. Ej: quien circula con el
vehículo en mal estado.

Estados de intoxicación general. Medidas cautelares. Sanciones.


La autoridad de comprobación y/o aplicación correspondiente, dando inmediato conocimiento a la
autoridad de juzgamiento, puede retener preventivamente al conductor si este es sorprendido in
fraganti en estado de intoxicación alcohólica o de estupefacientes u otra sustancia que disminuya las
condiciones psicofísicas normales o, en su defecto, ante la presunción de alguno de los estados antes
mencionados. Al tiempo de la retención, a través de un comprobante médico o de un dispositivo
aprobado, se acreditará el estado del conductor y el tiempo necesario para recuperar el estado normal.
No obstante lo previamente mencionado, también se podrá retener la licencia. La conducción bajo
estos estados psicofísicos es considerada falta grave, por lo que se le impondrá al responsable la
sanción de multa e incluso el arresto. En los controles preventivos masivos para la determinación de
intoxicación alcohólica o por el uso de estupefacientes, psicotrópicos, estimulantes y/o cualquier
sustancia análoga, se requerirá a los conductores el sometimiento voluntario a las pruebas que se
establezcan.

La negativa del conductor a someterse a las pruebas que se le indiquen constituirá falta y presunción
en su contra; es decir, se presumirá que conduce en estado de intoxicación alcohólica, de
estupefacientes o medicamentos que disminuyen su aptitud para conducir. Si la intoxicación alcohólica
resultara manifiesta y evidente, la autoridad correspondiente podrá retener preventivamente al
conductor. Si el resultado diera positivo, se aplicará la sanción por falta grave, el arresto, secuestro y/o
retención preventiva del vehículo, y se requerirá la intervención de la autoridad sanitaria
correspondiente del lugar para la debida atención médica. A petición del interesado se podrán repetir
las pruebas consistentes en análisis de sangre y/u orina u otros análogos conforme lo determine la
Agencia Nacional de Seguridad Vial.

También podría gustarte