REPRESIÓN Y OPOSICIÓN POLÍTICA (1939-59)
1º Franquismo
Represión política, social y cultural:
La represión se lleva a cabo con dos leyes: Ley de Responsabilidades Políticas y Ley
de Represión de la Masonería y el Comunismo, según las cuales, los delitos se
sometían a jurisdicción militar. Los principales dirigentes exiliaron, sin embargo,
muchos otros fueron encarcelados. Se aplica la pena de muerte a sus opositores hasta
1975. El mecanismo más utilizado fue la acusación forzada por las autoridades. Se
caracterizaba por tener que defender su inocencia sin saber, ni siquiera, ni lo que
habían hecho. Muchos funcionarios fueron separados de sus puestos. Mediante libros
de texto, favorables a Franco, se impusieron los valores del régimen.
Oposición durante la fase totalitaria (1939-1959):
Dos frentes abiertos, en el exterior y en el interior. Tras la Guerra Civil, exilian muchos
republicanos pasando por Cuba, la URSS o México, país que acoge a un gran número
de españoles. Los exiliados duraron tanto como el régimen, desarrollándose una
buena parte de la oposición. En México, reanudan su actividad en 1945, se celebraron
Cortes republicanas y se eligió un gobierno republicano (José Giral).
En España, destacan el movimiento obrero, los grupos monárquicos y el maquis o la
guerrilla. La actividad del PCE, CNT y PSOE nunca se interrumpió.
Los monárquicos (nobleza y alta burguesía), oposición por conspiración. En 1943, los
tenientes generales mandan una carta a Franco pidiéndole la restauración
monárquica. Mas tarde, el Conde de Barcelona, Don Juan de Borbón, publicó un
manifiesto solicitando la retirada de Franco y la restauración de la monarquía. A pesar
de ello, Don Juan accedió a que Juan Carlos se formase en España bajo la
supervisión de Franco.
El maquis se constituye por grupos diferentes. El primero estaba formado por núcleos
que subsistían en zonas de montaña, con la intención de continuar la guerra
esperando el momento oportuno para iniciar una ofensiva exterior contra la dictadura.
El segundo lo formaban las unidades que habían luchado contra los alemanes en
Francia, intentando hacer lo mismo en España. Intervienen en varias zonas, pero
destaca la ocupación del valle de Arán en 1944. Sin embargo, fracasan por el
aislamiento entre grupo de guerrilleros, represión militar y guardia civil.
La oposición interior en e 1950 experimenta tres cambios:
- Objetivos (renuncia a la violencia)
- Composición (política, social y generacional)
- Formas de organización con la actuación opositora en las universidades y en
sindicatos franquistas
Estalla en 1956 la revuelta estudiantil. Católicos, comunistas y socialistas solicitan
permiso para celebrar un congreso al margen del SEU. En las elecciones a la facultad
de derecho de Madrid, este grupo derrota al oficial y ocupan CIU. Se termina con una
dura represión policial y con el cierre de la Universidad. El ministro de educación, Ruiz-
Giménez, tuvo que dimitir. Se mantiene este movimiento hasta la eliminación del SEU.
Las acciones de la oposición obrera eran convocar huelgas ilegales reivindicando
mejoras económicas (tranvías, industria vasca y minera asturiana). El régimen
endurece la represión con la Ley del Bandidaje y el Terrorismo, y Ley de Orden
Público, aunque en flexible con las demandas salariales con la Ley de Convenios
Colectivos.
2º Franquismo
Oposición al régimen:
Movimientos sociales; En los 50 se producen agitaciones sociales. La protesta de los
trabajadores fue el principal foco de tensión. Solo la UGT tenía actividad clandestina.
Mientras se creaba el Sindicalismo, en la Universidad aparecen organizaciones frente
al SEU, de afiliación obligatoria. En febrero de 1956 se producen incidentes en Madrid,
con grupos con tendencias políticas diversas: relación con partidos como el caso de
ASU u obedecían a impulsos como el Frente de Liberación Popular. Surgen nuevos
movimientos sociales como asociaciones de vecinos o agrupaciones culturales.
Partidos políticos e la oposición; Demócratas cristianos que realizaron la reunión en
1965 en el Congreso de Múnich, coincidiendo con los opositores exiliados y los
llegados desde el interior de España, donde se pidió el fin del régimen y una España
democrática. El PCE (Santiago Carrillo) y el PSOE (Felipe González en 1974), a pesar
de los pocos militantes, se configuran como partidos clandestinos más importantes.
Se continuó con la conspiración monárquica. El movimiento obrero se volvió más
fuerte coincidiendo con la revuelta universitaria. Se llevan a cabo acciones terroristas
(FRAP y ETA) en un momento cuando el movimiento obrero y el de estudiantes se
mezclaban con las reivindicaciones económicas, laborales y políticas.
Finalmente, los nacionalistas empiezan a tomar importancia. En el País Vasco, con la
hegemonía del PNV y la aparición de ETA en 1959. La organización, mezcla de ideas
socialistas y nacionalistas radicales, propugnó una estrategia a partir de 1968.
La difusión de los postulados del Concilio Vaticano II y la preocupación de sectores
católicos por la injusticia social y política, propician actitudes críticas contra la
dictadura. Esto incrementó en los años 70 y representó el distanciamiento de la
jerarquía eclesiástica y la expansión antifranquista entre sacerdotes jóvenes.
La Junta Democrática (PCE) (1974) y la Plataforma de Convergencia Democrática
(1975) (PSOE) afirmaron que la alianza antifranquista unía diversas clases sociales.