Historia y Fundación de Alejandría
Historia y Fundación de Alejandría
(en árabe: اإلسكندريةAl-ʼIskandariya, árabe egipcio: اسكندريهIsindireyya, en griego antiguo, Αλεξάνδρεια, copto: Ⲣⲁⲕⲧⲉ
Rakotə) es una ciudad del norte de Egipto, en la zona más occidental del delta del Nilo, sobre una loma que separa el
lago Mariout del mar Mediterráneo. Es capital de la gobernación del mismo nombre, y el principal puerto del país. Es
la segunda ciudad más importante de Egipto tras El Cairo. Fundada por Alejandro Magno en el año 331 a. C. en una
estratégica región portuaria, se convirtió en pocos años en el centro cultural del mundo antiguo.
En abril de 331 a. C., fundó la ciudad que llevaría su nombre en un lugar del delta del Nilo, sobre un poblado llamado
Rakotis habitado por un puñado de pescadores. La elección del emplazamiento fue muy afortunada pues estaba al
abrigo de las variaciones que pudiera tener el río Nilo, y por otro lado, lo suficientemente cerca de su curso como
para que pudiesen llegar a través de sus aguas las mercancías destinadas al puerto, a través de un canal que unía el
río con el lago Mareotis y el puerto.
Al este de Alejandría en la antigüedad (donde ahora está la bahía de Abu Kir) hubo varias islas y pantanos donde
desde el siglo vii a. C. existían importantes ciudades como Canopo y Heracleion. Esta última fue redescubierta
recientemente bajo el agua.
El lugar estaba frente a una isla llamada Faro, que con el tiempo y las múltiples mejoras que se harían quedaría unida
por un largo dique a la ciudad de Alejandro. El arquitecto que realizó esta obra se llamaba Dinócrates de Rodas. El
dique tenía una longitud de siete estadios (185 m cada estadio), por lo que se le llamó Heptastadio (Επτασταδίων).
La construcción del dique conformó dos puertos, a ambos lados: el Gran puerto hacia el este, el más importante; y el
Puerto del buen regreso (Εύνοστος), al oeste, que es el que continúa utilizándose en la actualidad.
En los amplios muelles del gran puerto atracaban barcos que habían surcado el Mediterráneo y el Atlántico. Traían
mercancías que se apilaban en los muelles: lingotes de bronce de la península ibérica, barras de estaño de Bretaña,
algodón de las Indias, sedas de China. El famoso faro construido en la isla de Faros por Sóstrato de Cnido, en 280 a.
C., dispuso en su cúspide un fuego permanentemente alimentado que guiaba a los navegantes, hasta 1340, cuando
fue destruida la edificación.
El arquitecto Dinócrates se ocupó también del trazado de la ciudad y lo hizo según un plan hipodámico, sistema que
se venía utilizando desde el siglo v a. C.: una gran plaza, una calle mayor de treinta metros de anchura y seis
kilómetros de largo que atravesaba la ciudad, con calles paralelas y perpendiculares, cruzándose siempre en ángulo
recto. Se construyeron barrios, semejantes a los que levantaron los españoles en las ciudades hispanoamericanas,
las llamadas cuadras. Las calles tenían conducciones de agua por cañerías. Administrativamente se dividió en cinco
distritos, cada uno de los cuales llevó como primer apelativo una de las cinco primeras letras del alfabeto griego.
Cuando Alejandro se marchó de Egipto para continuar sus luchas contra los persas dejó como administrador de
Alejandría a Cleomenes de Naucratis.
Fue una ciudad opulenta. Los Ptolomeos construyeron un palacio de mármol con un gran jardín en el que había
fuentes y estatuas. Al otro lado de ese jardín se levantaba otro edificio construido en mármol al que llamaban Museo
(Μουσείον). Fue una innovación del rey Ptolomeo I Sóter y en él se reunía todo el saber de la época. El museo tenía
una gran biblioteca. Cerca de este edificio se levantaba el templo de Serapis, el nuevo dios greco-egipcio. En el
centro de la ciudad se hallaban la Asamblea, las plazas, los mercados, las basílicas, los baños, los gimnasios, los
estadios y demás edificios públicos y necesarios para las costumbres de aquellos siglos. Los habitantes de esta
magnífica ciudad eran en su mayoría griegos de todas las procedencias. También había una colonia judía y un barrio
egipcio, de pescadores, el más pobre y abandonado de la gran urbe.
Alejandría se convirtió pronto en el centro de la cultura griega en la época helenística, pero aún con todo, solo se
helenizó a las altas esferas y la administración; se mantuvo el arte y la arquitectura mayormente egipcia, con
pequeños rasgos e influencias griegas. Era tan grande la separación cultural, que la única persona de toda la dinastía
de Ptolomeo I que hablaba egipcio, la lengua de la mayor parte de su pueblo, fue Cleopatra, la última de los
faraones. Tan importante llegó a ser y tan grandiosa que la llamaron Alexandria ad Aegyptum, es decir, "Alejandría
que está cerca de Egipto", perdiendo importancia el resto del país.
EL SUEÑO DE ALEJANDRO
El escritor griego Plutarco (c. 46-125) que escribió la biografía de Alejandro Magno, cuenta cómo este se inspiró para
tomar la determinación de fundar la ciudad en este sitio. Según parece, tuvo un sueño en el que se le apareció un
anciano de cabellos muy blancos y que le recitaba insistentemente cierto pasaje de la Odisea: "Hay a continuación
una isla en el mar turbulento, delante de Egipto, que llaman Faros (Φάρος)". Cuando se levantó quiso ir a la isla y se
dio cuenta de su situación privilegiada y más aún si, por medio de un dique, se la unía a la costa. Entonces mandó
traer harina para marcar él mismo el enclave de la futura Alejandría (pues no se disponía del yeso con que solía
hacerse) y él mismo dibujó el círculo en forma de manto macedonio. No bien hubo terminado cuando empezaron a
llegar desde el río y desde el mar pájaros grandes y diversos que se dedicaron a comer toda la harina esparcida.
Cuando vio lo que estaba ocurriendo, Alejandro se turbó muy preocupado pensando que se trataba de un mal
augurio. Pero Aristandro, el vidente que lo acompañaba supo interpretar el buen augurio y que el proceder de los
pájaros pronosticaba que la ciudad sería tan rica y próspera que podría nutrir a todos los hombres de todas las razas.
EL MUSEO
Ptolomeo I mandó construir el gran palacio que serviría de alojamiento a toda la dinastía ptolemaica. Su hijo,
Ptolomeo II Filadelfos fue el impulsor y creador del edificio levantado al otro lado del jardín y conocido desde el
principio con el nombre de museo. Le llamaron así por respeto a la sabiduría, porque lo consideraron como un
santuario consagrado a las musas, que eran las diosas de las artes y de las ciencias. Se considera como el
establecimiento científico más antiguo del mundo, con una Universidad de enseñanza superior.
El edificio constaba de varios apartados dedicados al saber, que con el tiempo fueron ampliándose y tomando gran
importancia. Uno de esos apartados se dedicó a biblioteca y fue quizás el que más creció y el que más fama adquirió
en el mundo de la antigüedad. Había también un jardín botánico con plantas de todos los países conocidos, una
colección zoológica, un observatorio astronómico y una sala de anatomía donde se hacía la vivisección en cuerpos de
criminales y donde, durante algún tiempo, se llegaron a disecar cadáveres. Contenía habitaciones a modo de
residencia para sabios, gramáticos y médicos y todos los gastos corrían por cuenta de los reyes que estaban
orgullosos de esta institución y comían muchas veces allí en su compañía. Los sabios además de investigar y estudiar,
daban conferencias y lecciones a los jóvenes que quisieran aprender. En Alejandría llegó a haber hasta 14.000
estudiantes. Allí vivieron los famosos gramáticos alejandrinos que determinaron las leyes de la retórica y la
gramática, los famosos geógrafos que diseñaron mapas del mundo y los famosos filósofos cuyo grupo acabó
fundando una especie de religión.
Entre los grupos de sabios se encontraban personajes tan famosos en la Historia como Arquímedes (ciudadano de
Siracusa), Euclides, que desarrolló allí su geometría; Hiparco de Nicea, que explicó a todos la trigonometría y
defendió la visión geocéntrica del Universo, enseñó que las estrellas tienen vida, que nacen y después se van
desplazando a lo largo de los siglos y finalmente, mueren; Aristarco de Samos, que defendió todo lo contrario, es
decir, el sistema heliocéntrico (movimiento de la Tierra y los demás planetas alrededor del Sol); Eratóstenes, que
escribió una geografía y compuso un mapa bastante exacto de "el mundo conocido", consiguiendo medir la
circunferencia terrestre con un error inferior al 1%; Herófilo de Calcedonia, un fisiólogo que llegó a la conclusión de
que la inteligencia está en el cerebro y no en el corazón; Apolonio de Pérgamo, gran matemático; Herón de
Alejandría, un inventor de cajas de engranajes y también de unos aparatos de vapor asombrosos (es el autor de la
obra Autómatas, la primera obra que conocemos en el mundo sobre los robots), etc.
Más tarde, ya en el siglo ii, allí mismo trabajaron y estudiaron el astrónomo y geógrafo Claudio Ptolomeo y el médico
Galeno, que escribió bastantes obras sobre el arte de la curación y sobre la anatomía; sus enseñanzas y sus teorías
fueron seguidas hasta muy entrado el Renacimiento.
En el siglo iii a. C. nació en este templo del saber una nueva ciencia: la alquimia, basada en la sabiduría y
conocimientos de los egipcios sobre las sustancias materiales y en las teorías griegas sobre los elementos. Esta
ciencia fue el embrión de lo que siglos más tarde sería la química, cuyas bases como ciencia experimental sentó
Antoine Laurent Lavoisier.
ESCUELA DE ALEJANDRÍA
La denominación Escuela de Alejandría, en filosofía, se ha empleado en tres sentidos:1
Se denomina así a una corriente de la filosofía neoplatónica que se desarrolló entre los siglos iii y vii en la ciudad, con
ciertos vínculos con la escuela neoplatónica ateniense, caracterizada por la erudición, el sincretismo y el
eclecticismo, incluso tendiendo puentes con el cristianismo, alternando con estallidos de violencia. A ella
pertenecen, entre otros, Olimpiodoro e Hipatia.1
Se da también este nombre a la filosofía de Filón de Alejandría, judío, que en el siglo i a. C. interpretó la Biblia
aplicando los métodos del platonismo y del estoicismo. Es la escuela filosófica seguida por los pensadores cristianos
alejandrinos o vinculados a esta ciudad, de los siglos ii y iii, cuyas ideas tienen una poderosa influencia en toda la
teología del cristianismo primitivo. Los principales representantes de esta llamada escuela catequística de Alejandría
fueron Clemente de Alejandría (filósofo cristiano griego) y Orígenes (Padre de la Iglesia, alejandrino). Según el
Diccionario filosófico de Mark Rosental y Pavel Iudin, es a esta escuela de Filón y los primeros cristianos alejandrinos
a la que corresponde en rigor el apelativo de escuela de Alejandría.2
En un sentido más amplio, hasta comienzos del siglo xix recibieron el nombre de escuela de Alejandría las escuelas
filosóficas, científicas, geográficas y lingüísticas que surgieron y se desarrollaron principalmente en la ciudad durante
los primeros siglos e influyeron en otras ciudades con ideas eclécticas y del neopitagorismo pagano tanto como el
conjunto de las corrientes neoplatónica y el pensamiento filosófico del judaísmo y del cristianismo primitivo. En ese
conjunto muy diverso de ideas y tendencias destacaron Aristarco de Samos (astrónomo y matemático griego),
Hiparco de Nicea (astrónomo, geógrafo y matemático griego), Claudio Ptolomeo (geógrafo y matemático greco-
egipcio), Diofanto (matemático greco-egipcio), Eratóstenes (matemático, astrónomo y geógrafo griego, quien calculó
la circunferencia de la Tierra), Ammonio Saccas (fundador del neoplatonismo ateniense), Filón de Alejandría (filósofo
judío greco-egipcio) y Clemente de Alejandría.3
ALEJANDRÍA ROMANA, 30 A. C.
Julio César, a petición de Cleopatra, tomó el control de las fuerzas de la ciudad (Sitio de Alejandría (47 a. C.)), para
zanjar la guerra dinástica entre la reina y su hermano (y corregente) Ptolomeo XIII. Durante la batalla en el mar se
produjo un incendio en Alejandría, en el cual ardieron algunos almacenes de libros en el puerto, pero no esta claro si
llegó a la Gran Biblioteca. Después de asegurar a Cleopatra en el trono egipcio y casarla estratégicamente con su
hermano mucho menor, Ptolomeo XIV, Julio César regresó a Roma. Julio Cesar y Cleopatra mantenían un estrecho
vínculo amoroso, y dejaron descendencia, Cesarión.4 A la muerte de Julio César, le sucede su sobrino e hijo
adoptivo, Octavio Augusto. Cleopatra y Marco Antonio inician un vínculo amoroso, y paralelamente se libra una
disputa entre Marco Antonio y Octavio, que pretendía el reino de Egipto (repercutiendo en la Batalla de Alejandría
(30 a. C.)). Derrotado, muere Marco Antonio, y Octavio visita a Cleopatra. La reina, al ver que no tenía posibilidades
de presentar batalla, se suicida, haciéndose morder por una serpiente. De esta manera, Octavio toma de la ciudad
en el año 30 a. C., y convirtió Egipto (último bastión no romano del Mundo conocido), en provincia romana, y en
propiedad particular suya, acabando así con la independencia del país.
Los romanos convirtieron al país en el granero del Imperio, con lo que aumentó la importancia de la ciudad, en cuyos
almacenes debía depositarse toda la cosecha: cada año, debía enviarse a Roma una cantidad de trigo que era el
equivalente a la tercera parte de su abastecimiento, cantidad y precio que se fijaba en la bolsa de Alejandría por la
annona egipcia. Para mantener aislado al país, se prohibió el uso de la moneda romana, que debía cambiarse por la
local de Alejandría. Todos estas disposiciones convirtieron a la ciudad en una próspera metrópolis con varios cientos
de miles de habitantes, cosmopolita y centro financiero de la zona.
Durante el período romano la ciudad experimentó numerosos desastres militares: sufrió parte de la guerra de Kitos
en el 117 durante Trajano, luego fue saqueada por un capricho de Caracalla en 215, después destrozada por
Valeriano en 253, posteriormente conquistada por las tropas de Zenobia, reina de Palmira en 269, y reconquistada
por Aureliano en 273, quien saqueó y destruyó completamente el Bruchión, desastre que dañó el Museo y la
Biblioteca (se dice que en aquella ocasión los sabios griegos se refugiaron en el Serapeo, que nunca sufrió con tales
desastres, y otros emigraron a Bizancio). Finalmente, en 297 la revuelta del usurpador Lucio Domicio Domiciano
acabó con Alejandría, tomada y saqueada por las tropas de Diocleciano, tras ocho meses de asedio (victoria
conmemorada por el llamado «Pilar de Pompeyo»). Se dice que tras la capitulación de la ciudad, Diocleciano ordenó
que la carnicería continuara hasta que la sangre llegara a las rodillas de su caballo, librando a los alejandrinos de la
muerte la caída accidental de este, al resbalar en un charco de sangre.
Además hubo en el período varios desastres [Link] devastador fue el terremoto de Creta en julio
del 365,5 que fue seguido horas después de un tsunami6 que devastó particularmente en las costas de Libia y
Alejandría. Hubo alrededor de 50 000 víctimas.7 El equipo de Franck Goddio del Institut Européen d´Archéologie
Sous-Marine, ha encontrado en el fondo de las aguas del puerto cientos de objetos y pedazos de columnas que
demuestran que al menos el veinte por ciento de la ciudad de los Ptolomeos se hundió en las aguas, incluyendo el
Bruchión, supuesto enclave de la Biblioteca.
EL CRISTIANISMO, SIGLO I D. C.
Una tradición muy antigua asegura que el primer cristiano que llegó a Alejandría para predicar la nueva religión fue
san Marcos. Esto sucedía en el año 61 después de Cristo. La misma tradición cuenta que el primer cristiano
convertido fue Aniano, de oficio, zapatero. San Marcos le curó la herida de una mano y al mismo tiempo le habló del
significado del cristianismo. Desde esos tiempos de predicación, los cristianos de Alejandría y del resto de Egipto
mantuvieron una gran tradición evangélica. San Marcos fue perseguido bajo el mandato del emperador Nerón y en
el año 68 fue martirizado y muerto. Desde entonces hasta la época del emperador Trajano (comienzos del siglo ii),
los cristianos tuvieron que ocultar sus creencias, amenazados por las persecuciones. A partir de este momento se les
permitió con tolerancia extenderse por toda la ciudad de Alejandría y poco a poco, a lo largo de todo el valle del Nilo.
En el siglo ii, Panteno y, posteriormente, Clemente de Alejandría y su discípulo Orígenes establecieron en esta ciudad
un verdadero semillero de teólogos, hasta tal punto que el resto de la cristiandad les miraba con cierto recelo. Es la
que se conoce como Escuela catequística de Alejandría. Al llegar al siglo iv, con el emperador Constantino I el
Grande, existían graves disensiones cristianas en el norte de África y en Alejandría. Las tensiones con el resto de la
comunidad cristiana condujeron al cisma con la aparición además del presbítero Arrio y su doctrina el arrianismo.
Por esta razón, el emperador convocó el concilio de Nicea, donde se establecieron las bases del credo (declaración
resumida de la fe católica).
Por otra parte, se desencadenó una abierta rivalidad entre las dos ciudades más importantes del momento:
Constantinopla y Alejandría. Esta rivalidad afectó bastante a los eternos debates teológicos sobre la naturaleza o
naturalezas de Cristo. Era la “guerra” entre los monofisitas y los ortodoxos de Calcedonia.
Pero las luchas y disputas entre cristianos continuaron sin remedio y ya en el siglo vi, en el año 553, en el segundo
concilio de Constantinopla, con el emperador romano Justiniano I al frente, fue declarada herética la ortodoxia de
los cristianos de Alejandría que seguían enfrentados a los cristianos de Calcedonia. En los últimos años de mandato
de este emperador, los monofisitas de Siria empezaron a organizar su iglesia separada del resto de los cristianos, con
una estructura propia.
Cuando el pueblo árabe musulmán llegó en plan de conquista a Egipto en el 641 dieron el nombre de qubt al
cristiano de Alejandría. Esta es la palabra que nosotros conocemos como copto. El símbolo de la cruz de Cristo se
empezó a emplear en Alejandría, entre los cristianos coptos, fue una costumbre que nació allí; se sabe que no existía
en las catacumbas ni en el lábaro de Constantino que llevaba un crismón.
Los cristianos coptos son la mayor religión en esta región del norte de Egipto, aunque en el siglo xix, los misioneros
católicos y protestantes convirtieron algunos de los seguidores ortodoxos a sus respectivas iglesias.
EL ISLAM
Alejandría seguía siendo una de las mayores metrópolis mediterráneas en el momento de la conquista musulmana.
Su patriarca, Ciro, capituló ante los invasores en abril de 641, al ser derrotadas las fuerzas imperiales locales. Sin
embargo, el gobierno imperial no reconoció la capitulación, y sus habitantes se alzaron contra el yugo musulmán.
Tras catorce meses de asedio, la ciudad fue conquistada por los musulmanes a finales de 642. El historiador Eutiquio
cita una carta escrita el viernes de la luna nueva de Moharram del año vigésimo de la Hégira8 donde el comandante
musulmán Amr ibn al-As, al entrar en la ciudad, se dirigió al segundo sucesor de Mahoma, el califa Umar ibn al-Jattab
e hizo un inventario de lo encontrado en la ciudad de Alejandría: «4.000 palacios, 4.000 baños, 12.000 mercaderes
de aceite, 12.000 jardineros, 40.000 judíos y 400 teatros y lugares de esparcimiento». El cronista Ibn al-Kifti afirmó
en su Crónica de los sabios que en aquel momento fue destruida la Gran Biblioteca. Aunque los árabes pudieran
destruir numerosos libros, lo cierto es que ni la Biblioteca ni la biblioteca-hija del Serapeo existían ya por entonces,
víctimas de las guerras civiles entre romanos, de los desastres naturales y el fanatismo de los coptos.
Una flota imperial desembarcó en la ciudad a comienzos de 645 para reconquistar Egipto, pero el ejército que
transportaba fue derrotado por las superiores fuerzas árabes, y acabó por retirarse. Tras un nuevo y largo asedio, en
646 los árabes tomaron la ciudad por tercera vez, destruyéndola en buena parte para evitar que los bizantinos
volvieran a atrincherarse en ella vía marítima. Acabaron así 975 años de pertenencia al mundo grecolatino.
Durante un intervalo, entre 811 y 827, la ciudad estuvo en manos de piratas andalusíes, en cierto modo
antecedentes de los almogávares, para retornar a manos árabes. En 828, el cadáver de San Marcos fue recuperado
de la ciudad por navegantes venecianos, que lo depositaron en la basílica de San Marcos, construida expresamente
para albergar sus restos.
Tras un largo declive, Alejandría resurgió como gran metrópoli en la época de las Cruzadas y vivió un período
floreciente gracias al comercio, con convenios con los aragoneses, genoveses y venecianos que distribuían los
productos llegados de Oriente a través del mar Rojo. En 1365 la ciudad fue brutalmente saqueada tras ser tomada
por los cruzados dirigidos por el rey Pedro I de Chipre. En los siglos xiv y xv, Venecia eliminó a la competencia y su
almacén alejandrino se convirtió en el centro de la distribución de especias hasta que los portugueses abrieron la
ruta del Cabo en 1498, fecha que marca el declive comercial, agravado por la invasión turca. Cuando Napoleón entró
en la ciudad, era un pueblo medio arruinado de sólo 7000 habitantes. Mehmet Alí la reconstruyó en el siglo xix,
convirtiéndose nuevamente en el gran puerto egipcio.
El 19 de mayo de 1798, los franceses salen de Toulon con más de 400 barcos, 40 000 hombres y 10 000 marineros y
llegan a Alejandría el 30 de junio, el desembarco de tropas se hizo en barcas de remo hasta la noche por lo que se
coloca su flota en la amplia bahía de Abukir, donde es destruida por Nelson un mes más tarde, tomando los ingleses
el control del puerto Alejandría y dando fin a la expedición francesa.
La flota británica bombardeó el puerto en el año 1882, lo que provocó un gran incendio y el saqueo de las ruinas por
parte de los beduinos. Al cabo de un mes desembarcó un gran ejército británico que restauró el orden y dio inicio el
protectorado británico sobre Egipto.
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LOS JUDÍOS DE ALEJANDRÍA
Los papiros de Elefantina nos dan información acerca de la vida de la comunidad judía asentada en la zona de
Alejandría tras la toma de Jerusalén en 586 a. C. por Nabucodonosor II, aunque existen datos de asentamientos en
época de Manasés. Desde los reyes lágidas, los judíos de la Diáspora se establecieron en la ciudad atraídos por el
Museo, protegidos por la tolerancia del mundo pagano en materia de diversidad religiosa, y crearon un activo foco
intelectual con un centro de estudios hebraicos.
Los judíos gozaban de todos los derechos civiles, como cualquier ciudadano griego, pero mantenían las prerrogativas
concedidas por los reyes persas, y constituían una comunidad política independiente y autónoma, limitada solo por
la subordinación a los Ptolomeos primero y a los romanos después. A su frente tenían los cargos de las comunidades
de la diáspora: arcontes, que regían los asuntos administrativos y judiciales, y el archisinagogo a quien correspondía
todo lo referente al culto, además de un etnarca con grandes poderes civiles que le permitían tratar con los
funcionarios de Egipto o del Imperio romano. Constituyeron así un grupo étnico apartado de la población de
Alejandría, con un aislamiento lingüístico, económico y cultural que les permitió conservar su identidad y religión,
fieles a la ley y a las tradiciones ancestrales.
Los romanos, que antes del Imperio habían sido aliados de los judíos, les otorgaron algunos privilegios más, como la
celebración del shabat. Sin embargo, el sentimiento antijudío fue alentado por los escritores griegos alejandrinos,
que les acusaban de exclusivismo, grosería y deslealtad.
Probablemente a los egipcios les irritaba la tolerancia que el imperio había otorgado a los judíos, y no faltaba entre
ellos el descontento por la dominación foránea, primero griega y luego romana. Ese resentimiento se tradujo en una
xenofobia que terminó por descargarse contra el pueblo hebreo. Esto, más la envidia social frente al florecimiento
de esa colectividad, fue caldo de cultivo para las primeras agresiones escritas, como las de Apión, iniciador de las
agitaciones antijudías que el año 38 provocaron que decenas de miles de judíos fueran asesinados. Dos personajes
se enfrentaron a Apión: Flavio Josefo, que tituló una de sus obras Contra Apión, y el filósofo Filón de Alejandría, que
encabezó una delegación para entrevistarse con Calígula, intentando acabar con la violencia en la ciudad.
La negativa judía a practicar el culto oficial al Emperador, junto a las dos revueltas judías, provocó la hostilidad
romana y diezmó la población judía en Alejandría (al igual que en Jerusalén), que constituía un 40% de la ciudad
hasta el siglo ii a. C. Las relaciones entre judíos y griegos siguieron siendo tensas y Alejandría se convirtió
paulatinamente en un foco de antisemitismo. El mismo Lisímaco, director de la Biblioteca de Alejandría, fue uno de
los instigadores de desórdenes contra los judíos. Aunque en los siglos siguientes Egipto fue casi siempre un lugar
relativamente seguro para los judíos, Alejandría conservó su tradición antisemita y se producían brotes esporádicos
antijudíos.
Helenizados en la época macedónica, tuvieron una gran influencia sobre sus correligionarios en la época de los
seleúcidas y asmoneos. Tradujeron al griego la Biblia, la llamada versión de los setenta o Septuaginta en los siglos iii y
ii a. C., además de producir una abundante literatura hebrea en lengua griega: epopeyas, dramas, obras
moralizantes. Las más conocidas son la Carta de Aristea, los Oráculos sibilinos, el Libro de la Sabiduría de Salomón.
Entre los autores conocidos, se puede citar a Eupolemo, Artipon Demetrio, Aristeo y Filón.
La que se llamó escuela judía de Alejandría está fuertemente influenciada por la filosofía griega. Al estudiar esta
filosofía encuentran conceptos espirituales y morales que desean conciliar con la Ley mosaica, considerando esta ley
como fuente en la que se inspiraron aquellos filósofos, especialmente Platón. El método para demostrar esta
identidad fue la interpretación alegórica, ya conocida por los judíos de Palestina y muy estimada en los ambientes
griegos.
El primer representante conocido es Aristóbulo, del que sólo se sabe que era vecino de Alejandría en tiempos de
Ptolomeo VI Filometer. Explica alegóricamente los pasajes bíblicos, limando las dificultades que presentan la Biblia y
los mitos griegos. Filón, contemporáneo de Jesucristo, dedica su obra a unir sistemáticamente las ideas judías y
griegas, y es el predecesor del neoplatonismo de Plotino y de gran parte de las ideas de los Padres de la Iglesia.
La Escuela exegética de Alejandría, que intenta hermanar la filosofía griega y el cristianismo, se considera sucesora
de la judía.
La persecución contra las religiones monoteístas emprendida por los emperadores romanos acabó con esta actividad
literaria.
CONFLICTO
El 11 de junio de 1882, estalla en Alejandría un movimiento xenófobo que se extiende a otras ciudades del delta del
Nilo y en el transcurso del cual son asesinados 200 extranjeros. El conflicto tuvo su origen en la entrada de barcos
ingleses y franceses en el puerto de Alejandría para oponerse al derrocamiento del Jedive Tewfik. El 11 de julio de
1882, una escuadra británica abre fuego sobre la ciudad y la ocupa. El 13 de septiembre de 1882, Egipto es declarado
protectorado británico, statu quo que se mantuvo hasta 1946.
ALEJANDRÍA EN LA ACTUALIDAD
La Alejandría del siglo xxi es una ciudad moderna, con un trazado en cuadrícula (plan hipodámico), al estilo griego, o
europeo del siglo xix, que difiere de las laberínticas ciudades islámicas. Es un centro del comercio del algodón,
principal producto agrícola del país, y con un importante núcleo de industrias textiles, químicas, de construcción
mecánica y naval y centro bancario. Su aeropuerto es el segundo de Egipto, con un gran tráfico internacional.
El Plan Toshka o "New Valley", inaugurado en enero de 1997, cuya finalidad es hacer un delta alternativo paralelo al
valle del Nilo que recuperará tierras del desierto, ampliará sus perspectivas de negocio.
PILAR DE POMPEYO.
Aquellos antiguos monumentos de que habla la historia de Alejandría desaparecieron casi todos; solo de algunos han
llegado hasta nuestros días restos y ruinas desperdigados:
ÉPOCA GRECORROMANA
EL FARO, monumento llevado a cabo por el segundo de los Ptolomeos y que, según cuenta la Historia, llegó a
estar catalogado como una de las Siete maravillas del mundo antiguo. Recientemente se han hecho estudios
submarinos y parece ser que se han encontrado bastantes vestigios de esta gran torre.
LA COLUMNA O PILAR DE POMPEYO que pertenecía al Serapeo o templo del dios egipcio Serapis y
que se halla situada sobre un montículo en el antiguo distrito de Racotis.
EL SERAPEO del que apenas queda nada sino algunos túneles, criptas y nichos y alguna columna de mármol.
EL CESAREUM es uno de los monumentos desaparecidos, arrasado por las turbas de Teófilo; en su lugar está
la estatua del nacionalista alejandrino Saad Zaghloul.
La fortaleza de Qaitbey, una grandiosa fortaleza defensiva, mandada construir en el año 1480 por el sultán
Qaitbey. Su atractivo radica en que está construida exactamente en el mismo lugar donde se supone que se
encontraba el famoso faro.
Las tumbas de Anfushi, descubiertas en los años 1901 y 1921.
Las tumbas de El Shatby.
Las catacumbas egípcias y greco-romanas de Kom el Shukafa, de los siglos i y ii.
El teatro romano y la Villa de los pájaros.
El templo de Taposiris Magna, contemporáneo de la fundación de Alejandría. Hoy solo quedan restos de un
muro exterior y un pilono.
LITERATURA
Los Idus de Marzo de Thornton Wilder.
El cuarteto de Alejandría de Lawrence Durrell, compuesto por cuatro libros: Justine, Balthazar, Mountolive y
Clea, tiene lugar en la Alejandría de entreguerras.
Miramar, del Premio Nobel de Literatura egipcio Naguib Mahfuz se desarrolla en la Alejandría de los años 1960.
"No digas que fue un sueño", del español Terenci Moix (Premio Planeta 1986), desarrolla gran parte de su trama
en la Alejandría del siglo i antes de Cristo, en la etapa final del reinado de Cleopatra. La obra halló continuación
en El sueño de Alejandría. Tras la muerte del escritor, sus cenizas fueron esparcidas por la bahía de Alejandría y
sus obras completas donadas en un acto oficial a la biblioteca de la ciudad.
LA BIBLIOTECA DE ALEJANDRÍA
(en griego antiguo, Βιβλιοθήκη τῆς Ἀλεξάνδρειας; en latín, Bibliotheca Alexandrina) fue una de las bibliotecas más
importantes y prestigiosas y uno de los mayores centros de difusión del conocimiento de la Antigüedad. Instituida en
el siglo III a. C. en el complejo palaciego de la ciudad de Alejandría durante el período helenístico del Antiguo Egipto,
la biblioteca formaba parte de una institución de investigación conocida como Museion, que estaba dedicada a las
musas, las nueve diosas de las artes. La idea de su creación puede haber sido una propuesta de Demetrio de Falero,
un estadista ateniense exiliado, al sátrapa de Egipto y fundador de la dinastía ptolemaica, Ptolomeo I Sóter, quien, al
igual que su predecesor, Alejandro Magno, intentaba promover la difusión de la cultura helénica. Sin embargo
probablemente no fue construida hasta el reinado de su hijo, Ptolomeo II Filadelfo. Se adquirieron un gran número
de rollos de papiro, gracias sobre todo a las políticas agresivas y bien financiadas de los reyes ptolemaicos para la
obtención de textos. No se sabe con exactitud cuántas obras componían su fondo, pero se estima que albergaba
entre treinta mil y setecientos mil volúmenes literarios, académicos y religiosos. El fondo de la biblioteca creció tanto
que, durante el reinado de Ptolomeo III Evergetes, se creó una dependencia de la misma en el Serapeum de
Alejandría.
Además de servir como una demostración del poder de los gobernantes ptolemaicos, desempeñó un papel
importante en el desarrollo de Alejandría como sucesora de Atenas como centro promotor de la cultura griega.3 En
ella trabajaron numerosos eruditos importantes e influyentes, en particular Zenódoto de Éfeso, que trató de
normalizar los textos de los poemas homéricos y elaboró el registro más antiguo del que se tiene conocimiento de la
utilización del orden alfabético como método de organización; Calímaco, que escribió los Pinakes, probablemente el
primer catálogo de biblioteca del mundo; Apolonio de Rodas, que compuso el poema épico las Argonáuticas;
Eratóstenes de Cirene, que calculó por primera vez, con una precisión sorprendente para la época, la circunferencia
de la Tierra; Aristófanes de Bizancio, que sistematizó la puntuación, pronunciación y acentuación del griego; o
Aristarco de Samotracia, que redactó los textos definitivos de los poemas homéricos y extensos comentarios sobre
los mismos. También existen referencias de que la comunidad de la biblioteca y el Museion también habría contado
temporalmente con otras numerosas figuras que contribuyeron decisivamente al conocimiento, como Arquímedes y
Euclides.
A pesar de la creencia moderna generalizada de que la biblioteca fue incendiada y destruida de forma catastrófica en
su apogeo, en realidad fue decayendo gradualmente a lo largo de varios siglos, que se inició con la purga de
intelectuales de Alejandría en el año 145 a. C., durante el reinado de Ptolomeo VIII, lo que dio lugar a que Aristarco
de Samotracia, el bibliotecario, abandonara su puesto y se exiliara en Chipre y que otros eruditos, como Dionisio de
Tracia y Apolodoro de Atenas, huyeran a otras ciudades. La biblioteca, o parte de su fondo, fue incendiada
accidentalmente por Julio César en el año 48 a. C., durante la segunda guerra civil de la República romana, pero no
está claro en qué medida fue realmente destruida, ya que las fuentes indican que sobrevivió o fue reconstruida poco
después. El geógrafo Estrabón menciona haber frecuentado el Museion alrededor del año 20 a. C. y la profusa
producción académica de Dídimo de Alejandría de esa época indica que tuvo acceso a al menos parte de los recursos
de la biblioteca. Bajo control romano perdió vitalidad por falta de fondos y apoyo y a partir del año 260 d. C. no se
tiene conocimiento de intelectuales vinculados a ella. Entre los años 270 y 275 d. C. la ciudad de Alejandría sufrió
disturbios que probablemente destruyeron lo que quedaba de la biblioteca, si es que todavía existía, pero la del
Serapeum pudo haber sobrevivido más tiempo, tal vez hasta el año 391 d. C., cuando el papa copto Teófilo I instigó
el vandalismo y la demolición del Serapeum en su campaña de destrucción de templos paganos.
La Biblioteca de Alejandría fue más que un repositorio de obras, y durante siglos constituyó un destacado centro de
actividad intelectual. Su influencia se hizo sentir en todo el mundo helénico, no solo a través de la puesta en valor
del conocimiento escrito, que condujo a la creación de otras bibliotecas inspiradas en ella y a la proliferación de
manuscritos, sino también a través de la labor de sus eruditos en numerosas áreas del conocimiento. Las teorías y
modelos desarrollados por la comunidad de la biblioteca continuaron influyendo en las ciencias, la literatura y la
filosofía hasta por lo menos el Renacimiento. Su legado ha tenido efectos que llegan hasta nuestros días, y puede
considerarse un arquetipo de la biblioteca universal, del ideal de la conservación del conocimiento y de la fragilidad
de ese conocimiento. La Biblioteca y el Museion han contribuido a distanciar a la ciencia de corrientes específicas de
pensamiento y, sobre todo, a demostrar que la investigación académica puede contribuir a los problemas prácticos y
a las necesidades materiales de las sociedades y los gobiernos.
CONTEXTO HISTÓRICO
La Biblioteca de Alejandría no fue la primera de su tipo,42 ya que formaba parte de una larga tradición de bibliotecas
que existía tanto en la Antigua Grecia como en el Oriente Próximo.5 El primer testimonio de acumulación de
documentos escritos proviene de la ciudad-estado sumeria de Uruk, hacia el año 3400 a. C., cuando la escritura
apenas había comenzado a desarrollarse; la preservación de textos literarios comenzó hacia el año 2500 a. C.6 Varios
reinos e imperios posteriores del antiguo Oriente Próximo desarrollaron políticas de colección de obras.7 Los
antiguos hititas y asirios tenían grandes archivos que contenían documentos en varios idiomas;7 la biblioteca más
famosa del antiguo Oriente Próximo era la Biblioteca de Nínive, fundada entre los años 668 y 627 a. C. por el rey
asirio Asurbanipal.6 También existió una gran biblioteca en Babilonia durante el reinado de Nabucodonosor II (r.
605-562 a. C.),7 y en Grecia se afirmaba que el tirano ateniense Pisístrato fundó la primera gran biblioteca pública en
el siglo VI a. C.8 Sin embargo, la proliferación de bibliotecas en el mundo de cultura helénica llegó relativamente
tarde, probablemente no mucho antes del siglo IV a. C.,9 y fue a partir de esa herencia de bibliotecas griegas y del
Oriente Próximo de donde surgió la idea de una biblioteca en Alejandría.10
Alejandro Magno y sus sucesores macedonios trataron de difundir la cultura helénica y su conocimiento en los
territorios bajo su dominio,11 porque la apreciaban12 y también con el objetivo de imponer su influencia a través de
la cultura.13 Alejandro y sus sucesores también creían que su proyecto de conquista de otros territorios y pueblos
implicaba comprender su cultura y su lengua, a través del estudio de sus textos.14 De este doble objetivo surgirían
bibliotecas universales, que contarían con textos de diversas disciplinas y que provendrían de distintos idiomas.15
Además, los gobernantes posteriores a Alejandro buscaban legitimar su posición como sus sucesores,1617 y vieron a
las bibliotecas como una forma de aumentar el prestigio de sus ciudades, atraer a eruditos extranjeros y recibir
asistencia práctica en asuntos de gobierno.1819 Por estas razones, todos los grandes centros urbanos helénicos
contarían con una biblioteca real,142021 y los territorios bajo el control de los sucesores de Alejandro fueron
testigos del nacimiento de algunas de las bibliotecas más ricas de la antigüedad.22 22
Sin embargo la Biblioteca de Alejandría era única debido a la magnitud de las ambiciones de la dinastía
ptolemaica,23 pues a diferencia de sus predecesores y contemporáneos, los monarcas ptolemaicos pretendían ser
depositarios de todo el conocimiento humano.122425 A través de la acumulación de este conocimiento y,
potencialmente, de su monopolio, buscaron diferenciarse de los demás sucesores de Alejandro y liderarlos en los
ámbitos cultural y político.26 Con el tiempo, la Biblioteca contribuirá decisivamente a hacer de Alejandría el principal
centro intelectual del mundo helénico.2716
PLANIFICACIÓN
Aunque esta biblioteca fue una de las más grandes e importantes del mundo antiguo, las fuentes de información
sobre ella son escasas y a veces contradictorias,28 y gran parte de lo que se ha escrito sobre ella mezcla leyendas y
hechos históricos.1029 La primera fuente documentada sobre su creación es la seudoepígrafa Carta de Aristeas,
escrita entre los años 180 y 145 a. C.,1830 en la que se afirma que fue fundada en la ciudad de Alejandría durante el
reinado de Ptolomeo I Sóter (r. 323-283 a. C.), y que fue planificada inicialmente por Demetrio de Falero, un
estudioso de Aristóteles exiliado de Atenas que había buscado refugio en la corte ptolemaica de Alejandría.307 Sin
embargo esta carta es considerablemente posterior a ese período y contiene información que actualmente se sabe
que es inexacta o muy discutida,30 como la afirmación de que la Septuaginta se elaboró en la biblioteca.3132
Otras fuentes afirman que la Biblioteca fue creada bajo el reinado de su hijo, Ptolomeo II Filadelfo, que reinó entre
283 y 246 a. C.,2 y de hecho la mayoría de los estudiosos contemporáneos están de acuerdo en que, si bien es
posible que Ptolomeo I sentara las bases para su establecimiento, es probable que solo se creó como institución
física durante el reinado de Ptolomeo II.133 Para entonces, Demetrio de Falero había caído en desgracia ante la
corte ptolemaica y no habría podido desempeñar ningún papel en el establecimiento de la Biblioteca como
institución,1 si bien los historiadores consideran que es muy probable que desempeñara un papel importante en el
acopio de los primeros textos que pasarían a formar parte de los fondos de la biblioteca.1 Es posible que alrededor
del año 295 a. C. Demetrio adquiriera originales o reproducciones de primer orden de los escritos de Aristóteles y
Teofrasto ya que, siendo un ilustre miembro de la escuela peripatética, su posición le permitiría un acceso
privilegiado a estos textos.3435
Independientemente del período exacto de su creación, parece relativamente claro que Aristóteles y su Liceo de
Atenas, que albergaba la escuela peripatética, ejercieron una gran influencia en la organización de la biblioteca y de
las demás instituciones intelectuales de la corte ptolemaica de Alejandría, sin duda debido a la influencia de
Demetrio de Falero,36 pero también al hecho de que Ptolomeo II fue educado por Estratón de Lámpsaco, miembro
de la escuela peripatética y posteriormente director del Liceo,37 además de que Aristóteles había sido el tutor del
joven Alejandro Magno y la creación de una institución inspirada en el Liceo aristotélico ofrecería a la dinastía
ptolemaica una oportunidad adicional para justificar sus pretensiones como sucesores de Alejandro.38 Se sabe que
la biblioteca se construyó en el Brucheion, el complejo palaciego de Alejandría, al estilo del Liceo.39 El lugar elegido
para su construcción estaba junto al Museion —en griego antiguo, Μουσεῖον (en español, templo de las musas)—, la
institución de la que dependería la Biblioteca.403 Se desconoce el diseño exacto de la biblioteca, pero se ha
propuesto que la Biblioteca de Pérgamo, construida unas décadas después, habría replicado su arquitectura. De ser
así, habría contado con salas en línea, frente a una columnata por la que los lectores podrían caminar al aire libre.41
Fuentes antiguas describen la Biblioteca de Alejandría con columnas griegas, paseos, una dependencia colectiva para
comer, una sala de lectura, salas de reuniones, jardines y aulas,42 un modelo que la aproximaría a un campus
universitario moderno.43 Una dependencia contenía estanterías o depósitos —en griego antiguo, θήκη (thēke)—
para los fondos de rollos de papiro —en griego antiguo, βιβλίον (biblíon)— que se conocía como la biblioteca
propiamente dicha —en griego antiguo, βιβλιοθῆκαι (bibliothēkai)—. Según el historiador Hecateo de Abdera, que
probablemente la visitó en su fase inicial, una inscripción sobre las estanterías decía «El lugar de la curación del
alma» —en griego antiguo, ψυχῆς ἰατρείον (psychés iatreíon)—.4445
Aunque se sabe poco sobre la estructura de la biblioteca, del Museion se conservan más testimonios y se sabe que
era una institución de investigación, aunque oficialmente era una institución religiosa administrada por un sacerdote
nombrado por el rey, del mismo modo que los sacerdotes administraban otros templos.46 Además de conservar
obras del pasado en la biblioteca, el Museion también acogió a numerosos eruditos, poetas, filósofos e
investigadores internacionales16 que, según el geógrafo griego Estrabón en el siglo I a. C., recibían un salario
elevado, comida y alojamiento gratuitos y exención de impuestos.474849 Según el especialista en estudios clásicos
estadounidense Lionel Casson la idea subyacente en la organización del Museion era que si los estudiosos se
liberaban de los lastres de la vida cotidiana, podrían dedicar más tiempo a la investigación y a las actividades
intelectuales.50 Estrabón denominó al grupo de estudiosos que vivían en el Museion «comunidad» —en griego
antiguo, σύνοδος (súnodos)—,48 un grupo que, en el año 283 a. C., puede haber estado compuesto por entre treinta
y cincuenta eruditos.48
El Museion contaba con numerosas aulas en las que se pretendía que los académicos, al menos ocasionalmente,
enseñaran a los alumnos; un gran refectorio circular con un techo alto y abovedado en el que los alumnos y los
investigadores se reunían para comer juntos; un santuario dedicado a las musas, que era el museion propiamente
dicho y el lugar que los investigadores visitaban en busca de inspiración artística, científica o filosófica (Mouseîon es
el origen de la palabra «museo»);51 además de un paseo, una galería y paredes con coloridas pinturas;14 y
probablemente jardines y un observatorio.48 Hay indicios de que Ptolomeo II tenía un gran interés en la zoología, y
al menos una fuente menciona que el Museion habría albergado un zoológico con animales exóticos.4852
Posiblemente al menos parte de las obras del Liceo de Aristóteles fue adquirida por la Biblioteca de Alejandría.
Se preferían las copias más antiguas de los textos antes que las más recientes, porque se suponía que las copias más
antiguas eran el resultado de un menor número de transcripciones y, por lo tanto, tendían a ofrecer un contenido
más acorde con el original escrito por el autor.50 Esta política requería viajar a los mercados de libros de Rodas y
Atenas,54 y es posible que la biblioteca adquiriera toda o al menos parte de la colección de obras del Liceo de
Aristóteles.5535 La biblioteca se centró particularmente en la adquisición de manuscritos de los poemas homéricos,
que constituían la base de la educación griega y que eran reverenciados por encima de todos los demás poemas,50 y
finalmente consiguió adquirir numerosos manuscritos de estos poemas, que estaban marcados individualmente con
etiquetas que indicaban sus orígenes.50
Además de con la compra de obras, sus fondos también se nutrieron del trabajo de copistas y traductores.1256
Según el historiador bizantino Juan Tzetzes se contrataron traductores extranjeros que hablaban muy bien el griego
para traducir los textos vendidos o prestados a la biblioteca por gobiernos extranjeros.15 Según Galeno, un decreto
de Ptolomeo II dispuso que todo libro que se encontrara en un navío que atracara en Alejandría debía ser llevado a
la biblioteca, donde sería copiado por los escribas oficiales.25719 Las copias se entregaban a los propietarios y los
textos originales se conservaban en la biblioteca, con la anotación «de las naves».5819 También según Galeno, la
ambiciosa política de adquisiciones de la dinastía ptolemaica propició la competencia de otras bibliotecas y provocó
la inflación de los precios de las obras y la proliferación de falsificaciones.58
Dado que en la actualidad se cree que Demetrio de Falero no trabajó de forma directa en la biblioteca, su primer
bibliotecario del que existe constancia fue Zenódoto de Éfeso, que vivió entre c. 325 y c. 270 a. C.62 Especialista en
Homero, Zenódoto elaboró las primeras ediciones críticas de la Ilíada y la Odisea.63 Aunque criticado por la calidad
de sus obras, se le atribuye un papel fundamental en la historia de los estudios homéricos, ya que tuvo acceso a
textos que luego se perdieron64 y realizó contribuciones definitivas al establecer patrones de texto para los poemas
homéricos y los primeros poetas líricos griegos.62 La mayor parte de lo que se sabe de él proviene de comentarios
posteriores que mencionan pasajes específicos,65 pero Zenódoto también es famoso por haber escrito un glosario
de palabras raras e inusuales, que fue organizado en orden alfabético, lo que lo convierte en la primera persona
conocida en emplear este método de organización.6266 Dado que los fondos de la Biblioteca de Alejandría parece
que se organizaron en orden alfabético desde los primeros años, por la primera letra del nombre del autor, es muy
probable que Zenódoto los organizara de esta manera.62 Sin embargo su sistema de organización solo utilizaba la
primera letra de cada palabra,62 y los registros históricos indican que no fue hasta el siglo II cuando este método
también consideró las demás letras de los vocablos.62
En esa época es probable que la biblioteca ofreciera sus servicios a Euclides, que había llegado a Alejandría por
invitación de Demetrio de Falero y que estaba en proceso de completar su mayor obra, los Elementos.48 También
por entonces el erudito y poeta Calímaco compiló los Pinakes —en griego antiguo, Πίνακες (en español, tablas)—,
compuestos por 120 volúmenes con una lista de autores y sus respectivas obras conocidas,6159 y que muy
probablemente se convirtieron en el instrumento utilizado para catalogar los cuantiosos fondos de la biblioteca.67 A
veces considerado el «poeta-académico por excelencia» y reconocido por haber utilizado por primera vez que se
tenga conocimiento el dístico elegíaco, Calímaco adquirió notoriedad sobre todo gracias a la elaboración de este
documento. Aunque los Pinakes no sobrevivieron hasta nuestros días, fragmentos y referencias a esta obra
permitieron a los estudiosos reconstruir su estructura básica.6868 Estaban divididos en secciones, cada una de las
cuales contenía referencias a autores de un determinado género de texto.5968 Su división básica era entre autores
de poesía y prosa y cada sección se dividía en subsecciones que listaba autores en orden alfabético,68 y los registros
de los autores incluían sus nombres, los de sus padres, sus lugares de nacimiento y otra breve información
biográfica, como los apellidos con los que se les conocía, seguidos de listas de sus obras conocidas.69 La información
sobre autores prolíficos como Esquilo, Eurípides, Sófocles y Teofrasto debe haber sido muy extensa, con múltiples
columnas de texto.69 Este trabajo de selección, categorización y organización de los clásicos griegos ha influido
desde entonces no solo en la estructura con la que se conocen estas obras, sino también en innumerables obras
publicadas posteriormente. Por ello, Calímaco ha sido definido como el «padre de la biblioteconomía»70 y «una de
las personalidades más importantes del mundo antiguo»;71 aunque realizó su obra más famosa en la Biblioteca de
Alejandría nunca fue su bibliotecario.6159
Después de la muerte o el retiro de Zenódoto, Ptolomeo II nombró como segundo bibliotecario y tutor de su hijo, el
futuro Ptolomeo III Evergetes,7273 a Apolonio de Rodas, aparentemente un discípulo de Calímaco73 y natural de
Alejandría.7274 Se le conoce sobre todo como el autor del poema épico las Argonáuticas, que trata de las aventuras
de Jasón y los argonautas en busca del vellocino de oro. Este poema, cuyo texto completo ha sobrevivido hasta
nuestros días, muestra el vasto conocimiento de Apolonio sobre literatura e historia, y hace alusión a una extensa
variedad de acontecimientos y textos, a la vez que imita el estilo de los poemas homéricos.75 Se convirtió en un
personaje de gran influencia en los siglos siguientes, que sirvió como modelo de autores como Virgilio o Valerio
Flaco.75
Aunque Apolonio es más reconocido como poeta, también han sobrevivido hasta nuestros días algunos fragmentos
de sus escritos científicos.65 Durante su mandato probablemente convivió con el matemático e inventor
Arquímedes, que pasó algunos años en Egipto y que existen constancia de que realizó investigaciones en la
biblioteca.74 Se dice que en esa época Arquímedes observó los ascensos y descensos del caudal del Nilo, lo que le
llevó a inventar el dispositivo gavimético conocido como tornillo de Arquímedes, un aparato para transportar el agua
desde los lechos bajos hasta las acequias de irrigación.74 Según dos biografías tardías, Apolonio de Rodas finalmente
renunció a su puesto de bibliotecario y se exilió voluntariamente en la isla de Rodas,75 tras la hostil recepción que
recibió en Alejandría su Argonáuticas, especialmente por parte de Calímaco.76 Sin embargo algunos autores
consideran más probable que la dimisión de Apolonio fuera en realidad causada por la ascensión al trono de
Ptolomeo III en el año 246 a. C.75
Se afirma que Eratóstenes permaneció en el cargo durante cuarenta años,8283 y durante su mandato otros eruditos
de la Biblioteca de Alejandría se interesaron en temas científicos.8485 Arquímedes dedicó dos de sus obras a
Eratóstenes, y el astrónomo Aristarco de Samos introdujo la idea del heliocentrismo.86 Su contemporáneo Baqueo
de Tanagra editó y comentó los Tratados hipocráticos,84 y los médicos Herófilo de Calcedonia (c. 335-280 a. C.) y
Erasístrato (c. 304-250 a. C.) estudiaron la anatomía y la fisiología humanas, aunque sus estudios se vieron
obstaculizados por las protestas en contra de la disección de cadáveres humanos, que se consideraba inmoral.8788
Según Galeno, en esa época Ptolomeo III solicitó a los atenienses el préstamo de manuscritos originales de Esquilo,
Sófocles y Eurípides, aunque los atenienses exigieron la enorme cantidad de quince talentos (unos 450 kg) de un
metal precioso como garantía de que se los devolverían;588924 Ptolomeo III mandó realizar copias de estas obras en
papiro de la más alta calidad y las envió a los atenienses, conservando los manuscritos originales en la biblioteca y
permitiéndoles que se quedaran los talentos de metal.8924 Esta historia ilustra la vehemencia de la política
ptolemaica de adquisición de obras,54 además del poder de Alejandría en la época, debido sobre todo al puerto que
habían construido y que acogía el comercio de Oriente y Occidente,90 y que pronto se convirtió en un centro
internacional de comercio y en el principal productor de papiros y manuscritos.48 A medida que los fondos de la
biblioteca se fueron ampliando se fue quedando sin espacio para albergarlos, por lo que durante el reinado de
Ptolomeo III parte de estos fondos se trasladó a una biblioteca filial en el Serapeum de Alejandría,5991 un templo
dedicado al dios grecoegipcio Serapis situado en las inmediaciones del palacio real.50 Sin embargo, los escritos de la
época señalan que la biblioteca del Serapeum era mucho más pequeña.92
APOGEO
Aristófanes de Bizancio se convirtió en el cuarto director de la biblioteca alrededor del año 200 a. C.9394 Según una
leyenda del escritor romano Vitruvio, Aristófanes fue uno de los siete jueces nombrados para un concurso de poesía
organizado por Ptolomeo III.9394 Mientras que los otros seis jueces favorecieron a un competidor, Aristófanes se
decantó por el que menos le había gustado al público,9395 aduciendo que los demás habían cometido plagio y por lo
tanto debían ser descalificados.9395 El rey le exigió que lo probara y Aristófanes buscó en la biblioteca los textos que
los autores habían plagiado, localizándolos de memoria,9395 por lo que gracias a su impresionante memoria y
diligencia, Ptolomeo III lo nombró bibliotecario.95
Su mandato está considerado como el inicio de una fase más madura en la historia de la Biblioteca de Alejandría.87
96 Durante esta etapa la crítica literaria alcanzó su punto álgido y llegó a dominar la producción académica de la
biblioteca.97 Aristófanes editó textos poéticos e introdujo la división de los poemas, que anteriormente estaban
escritos en prosa, en líneas separadas en la página.98 También inventó los signos diacríticos para el alfabeto
griego,8799 escribió importantes obras sobre lexicografía65 e introdujo una serie de señas para la crítica textual.100
Escribió la introducción de muchas obras, algunas de las cuales sobrevivieron parcialmente a través de versiones
reescritas.65
El quinto bibliotecario fue Apolonio, conocido por el epíteto «Eidógrafo» —en griego antiguo, εἰδογράφος
(eidográfos, en español, clasificador de géneros [literarios])—.10173102 Una fuente lexicográfica tardía explica que
este epíteto se refiere a la clasificación de la poesía basada en formas musicales.102 A principios del siglo II a. C.
varios miembros de la biblioteca se dedicaron al estudio de la medicina.84 A Zeuxis de Tarento se le atribuyen
comentarios sobre los Tratados hipocráticos y trabajó activamente para conseguir textos médicos para el fondo de la
biblioteca, y un erudito llamado Ptolomeo Epithetes escribió un tratado sobre las heridas en los poemas homéricos,
un tema que se inscribe en el marco tanto de la filología tradicional y la medicina.84 En esa época y tras la batalla de
Rafia en 217 a. C., el poder político del Egipto ptolemaico comenzó a decaer y a volverse cada vez más inestable;103
las revueltas de sectores de la población egipcia se multiplicaron y en la primera mitad del siglo II a. C., la conexión
con el Alto Egipto se vio seriamente mermada.103 Los gobernantes ptolemaicos también comenzaron a hacer
énfasis en la faceta egipcia de su nación más que en la griega,103 por lo que muchos eruditos griegos comenzaron a
abandonar Alejandría en busca de países más seguros y de mecenas más generosos.103
Aristarco de Samotracia (c. 216-145 a. C.) fue el sexto bibliotecario y también tutor de los hijos de Ptolomeo VI
Filométor.73 Se ganó la reputación de ser posiblemente el más grande de todos los eruditos antiguos, y escribió no
solo poemas de estilo clásico y obras en prosa, sino también hipomnemata (en griego antiguo, ὑπομνήματα)
completos, es decir, comentarios extensos e independientes sobre otras obras (un fragmento de uno de los
comentarios de Aristarco sobre las Historias de Heródoto sobrevivió en un fragmento de papiro).65 Estos
comentarios por lo general citaban un pasaje de un texto clásico, explicaban su significado, ofrecían una definición
de las palabras inusuales que se habían utilizado, e indicaban si las palabras del pasaje eran realmente las utilizadas
por el autor original o si eran interpolaciones añadidas posteriormente por los escribas.104 Hizo muchas
contribuciones sobre distintos temas, pero particularmente al estudio de poemas homéricos;65 además de organizar
la Ilíada y la Odisea con las divisiones y subdivisiones con las que las conocemos,105 durante siglos sus opiniones
editoriales fueron citadas por los autores antiguos como autoritativas.65 En el año 145 a. C. Aristarco se vio envuelto
en una disputa dinástica, en la que apoyó a Ptolomeo VII Neo Filopátor como gobernante de Egipto; Ptolomeo VII
fue asesinado y Ptolomeo VIII «Fiscón» accedió al trono e inmediatamente castigó a los que habían apoyado a su
predecesor, obligando a Aristarco a huir de Egipto y refugiarse en Chipre.10665 Ptolomeo también expulsó de
Alejandría a otros eruditos extranjeros.103
DECLIVE
LAS EXPULSIONES DE PTOLOMEO VIII
La expulsión de los eruditos alejandrinos por parte de Ptolomeo VIII fue parte de un proceso más amplio de
persecución de la clase dominante alejandrina,107 y causó una diáspora de la erudición helenística.41 Los estudiosos
de la Biblioteca de Alejandría, y sus estudiantes, continuaron investigando y escribiendo tratados, pero la mayoría ya
no están vinculados a la Biblioteca,108 sino que se dispersaron primero por el Mediterráneo oriental y
posteriormente también por el Mediterráneo occidental.108 Un discípulo de Aristarco, Dionisio de Tracia (c. 170-90
a. C.), estableció una escuela en la isla griega de Rodas.109110 Dionisio escribió el primer libro sobre gramática
griega, Tékhne Grammatiké, una guía para hablar y escribir de manera clara y precisa.110 Los romanos utilizaron
este libro como referente para sus textos gramaticales, que siguió siendo el principal manual de gramática para los
estudiantes de griego hasta el siglo XII,110 y en nuestros días sigue sirviendo como guía gramatical de muchos
idiomas.110 Otro discípulo de Aristarco, Apolodoro de Atenas (c. 180-110 a. C.), se trasladó a Pérgamo, el mayor
rival de Alejandría como epicentro de la cultura griega, donde se dedicó a la enseñanza y a la investigación.109 Esta
diáspora llevó al historiador Menecles de Barca a comentar con sarcasmo que Alejandría se había convertido en
maestra tanto de griegos como de bárbaros.111
En Alejandría a partir de mediados del siglo II a. C. el dominio ptolemaico en Egipto experimentó una creciente
inestabilidad.112 Enfrentados a los constantes disturbios sociales y otros problemas políticos y económicos, los
últimos gobernantes ptolemaicos no dedicaron la misma atención al Museion que sus predecesores.112 El prestigio
tanto de la biblioteca como de su bibliotecario disminuyó.112 Distintos gobernantes ptolemaicos posteriores
utilizaron el puesto de bibliotecario como recompensa política para sus partidarios más leales.112 Ptolomeo VIII
nombró como bibliotecario a un hombre llamado Cidas, descrito como lancero112 y posiblemente uno de sus
guardias de palacio;60113 Ptolomeo IX, que gobernó de 88 a 81 a. C., se dice que le otorgó al puesto a uno de sus
partidarios políticos.112 El puesto de máximo responsable de la biblioteca perdió tanto de su antiguo prestigio que
incluso los autores de la época dejaron de registrar los nombres y mandatos de sus ocupantes.113
El historiador romano Dion Casio escribió que «Muchos lugares se incendiaron, con el resultado de que, junto con
otros edificios, se quemaron los astilleros y los almacenes de grano y libros, que se dice que son grandes en número
y de la mejor calidad».115117 Algunos especialistas han interpretado este texto de Dion Casio como una indicación
de que el incendio no destruyó realmente toda la biblioteca, sino probablemente solo un almacén situado cerca de
los muelles, que según Galeno se utilizaba para depositar rollos de papiro,118119 probablemente hasta que se
catalogaran y se añadieran a los fondos de la biblioteca.120 De hecho, esto es lo que en general se desprende de las
fuentes cronológicamente más cercanas al incendio,121 y en cualquier caso fuera cual fuese la devastación que
hubiera causado parece claro que la biblioteca no fue completamente destruida.113119 El geógrafo Estrabón hace
mención a su presencia en la biblioteca entre los años 25 y 20 a. C.,52 poco más de dos décadas después del asedio a
César y ni siquiera hace mención a las huellas del incendio, lo que indica que sobrevivió con pocos daños o que fue
reconstruida poco tiempo después.11591122 Sin embargo, la forma en que Estrabón habla del Museion muestra que
no era ni mucho menos tan prestigiosa como lo había sido unos pocos siglos antes.
Según afirma Plutarco en su Vida de Marco Antonio, en los años anteriores a la batalla de Accio, en 33 a. C., se
rumoreaba que Marco Antonio había obsequiado a Cleopatra con los doscientos mil volúmenes que componían la
Biblioteca de Pérgamo, que se incorporaron a los fondos de la Biblioteca de Alejandría.115113 Sin embargo el propio
Plutarco hace notar que su fuente para esta anécdota podría no ser fiable,122 y posiblemente se tratara de mera
propaganda con la intención de demostrar que Marco Antonio era leal a Cleopatra y a Egipto, en lugar de a Roma.
Historiadores como Edward J. Watts consideran que la donación de Marco Antonio pudo ser un medio para reponer
los fondos de la biblioteca tras los daños causados por el incendio de César, que había ocurrido unos quince años
antes.113 En cualquier caso, autores contemporáneos como Lionel Casson sostienen que incluso si la historia fuera
inventada, no habría sido creíble a menos que la biblioteca siguiera existiendo.115
Otra prueba de la existencia de la biblioteca después del año 48 a. C. proviene del comentarista más notable de
finales del siglo I a. C. y principios del I d. C., un erudito que trabajaba en Alejandría llamado Dídimo de
Alejandría.123115 Se dice que escribió entre tres y cuatro mil obras, lo que lo convertiría en el escritor más prolífico
de la Antigüedad.123124 Partes de los comentarios de Dídimo se han conservado en citas posteriores y estos pasajes
son una de las fuentes más importantes de información de los historiadores contemporáneos sobre las obras de
antiguos eruditos de la Biblioteca de Alejandría.123 Casson afirma que la prodigiosa producción de Dídimo «habría
sido imposible sin al menos una gran parte de los recursos de la biblioteca a su disposición».115
PERÍODO ROMANO
Se sabe muy poco sobre la Biblioteca de Alejandría en tiempos del Principado romano.122 Aparentemente Augusto
mantuvo la tradición de nombrar al sacerdote responsable de la biblioteca,122 y Claudio encargó la ampliación del
edificio que la albergaba.126 A principios del siglo II, Suetonio escribió que Domiciano, con el propósito de
reabastecer las bibliotecas romanas, ordenó la compra y transcripción de libros que se incorporaron a los fondos de
la biblioteca.122
Aparentemente el destino de la biblioteca estuvo ligado al de la propia ciudad de Alejandría. Tras su incorporación al
dominio romano, su prestigio fue disminuyendo paulatinamente, al igual que el de su biblioteca. Aunque el Museion
continuaba existiendo, la pertenencia a esta institución no se concedía por razones académicas, sino sobre la base
de la distinción en el gobierno, las fuerzas armadas o incluso el atletismo.112 Lo mismo ocurrió con el puesto de
bibliotecario jefe;112 el único de esa época del que se tiene constancia es un hombre llamado Tiberio Claudio
Balbilo, un importante político, administrador y astrólogo, pero sin antecedentes de logros académicos
reseñables.112 Para ser miembro del Museion ya no era necesario enseñar, investigar o incluso vivir en
Alejandría;127 el escritor griego Filóstrato señaló que el emperador Adriano, que gobernó de 117 a 138, nombró a
los sofistas Dionisio de Mileto y Polemón de Laodicea como miembros del Museion, aunque nunca permanecieron
un tiempo significativo en Alejandría.127
Si bien la biblioteca y Museion continuaron generando conocimiento, como es el caso de los trabajos de Claudio
Ptolomeo, que vivió en Alejandría en esa época y se supone que pasó gran parte de su tiempo trabajando e
investigando en la biblioteca,12 o de Galeno,128 Herón128 y Papo de Alejandría,129 pero es innegable que su
reputación académica estaba disminuyendo, mientras que la de otras bibliotecas del Mediterráneo estaba
aumentando. También se crearon otras bibliotecas en la misma ciudad de Alejandría,113 y es posible que algunos
volúmenes de la gran biblioteca se transfirieran a algunas de estas bibliotecas más pequeñas.113 Se sabe que el
Caesareum y el Claudianum en Alejandría albergaron importantes bibliotecas hasta finales del siglo I a. C.,113 y que
la biblioteca filial del Serapeum probablemente también se amplió durante este período.130
En el siglo II a. C. Roma se hizo menos dependiente de la producción agrícola egipcia y durante este período los
romanos también perdieron interés en Alejandría como centro cultural.131 La reputación de la biblioteca siguió
decayendo al convertirse Alejandría en una mera ciudad de provincias.132 Los eruditos que trabajaron y estudiaron
en la Biblioteca de Alejandría durante el periodo romano eran menos conocidos que los que estudiaron allí durante
el periodo ptolemaico131 y, a la larga, el término «alejandrino» se convirtió en sinónimo de edición y corrección de
textos y redacción de comentarios sintéticos a partir de los de eruditos anteriores, con connotaciones de melancolía,
monotonía y carencia de originalidad.131 Quizás el último científico notable que investigó en la biblioteca y el
Museion fue el matemático Diofanto de Alejandría, considerado uno de los padres del álgebra.128
Todo esto, sin contar los desastres naturales que azotaron la zona. Particularmente devastador fue el terremoto de
Creta en julio del 365,135 que fue seguido horas después de un tsunami136 que devastó particularmente en las
costas de Libia y Alejandría.137
EL SERAPEUM
Referencias dispersas indican que, en algún momento del siglo IV, una institución conocida como el «Museion» pudo
haber sido restablecida en un lugar diferente en algún lugar de la ciudad de Alejandría, aunque no se sabe nada
sobre las características de esta organización.139 Puede que poseyera algunos recursos bibliográficos, pero
cualesquiera que fueran, no eran comparables a los de su predecesora.140 A finales del siglo I a.C., el Serapeum
seguía siendo un importante lugar de peregrinación para los paganos, y su biblioteca era probablemente la mayor
colección de libros de la ciudad de Alejandría.141 Además de poseer la biblioteca más grande de la ciudad, el
Serapeum seguía siendo un templo en pleno funcionamiento y contaba con aulas para que los filósofos impartieran
clases.142 Por su naturaleza tendería a atraer a los seguidores del neoplatonismo, especialmente en su vertiente
jámblica;142 la mayoría de estos filósofos se interesaron principalmente por la teúrgia, el estudio de los rituales de
culto y las prácticas religiosas esotéricas.142 Así, el filósofo neoplatónico Damascio (c. 458-538) registra que un
hombre llamado Olimpo vino de Cilicia para impartir clases en la Terapéutica, donde enseñó a sus alumnos «las
reglas del culto divino y de las prácticas religiosas antiguas».143
En el año 391 un grupo de obreros cristianos descubrió los restos de un antiguo mitreo en Alejandría.143 Entregaron
algunos de los objetos de culto encontrados al papa copto local, Teófilo de Alejandría,143 quien hizo que estos
objetos se exhibieran por las calles y fueran ridiculizados.143 Los paganos de Alejandría se indignaron por este acto
de profanación, entre ellos los profesores del Serapeum que enseñaban filosofía neoplatónica y teúrgia,143 que
tomaron las armas y lideraron a sus estudiantes y otros seguidores en un ataque contra la población cristiana de
Alejandría.143 Como represalia, los cristianos, bajo las órdenes de Teófilo, vandalizaron y demolieron el
Serapeum.144 La hipótesis de que la Biblioteca de Alejandría fuera destruida en ese momento ha tenido cierto
crédito entre los historiadores del pasado,145 pero en la actualidad se considera poco factible, ya que ninguno de los
relatos de la destrucción del Serapeum menciona nada acerca de una biblioteca y fuentes escritas anteriores de su
destrucción hablan de su colección de libros en tiempo pasado, lo que indica que probablemente no contaba con
ninguna colección significativa de manuscritos en el momento de su destrucción.146
A menudo se relaciona a Hipatia con la Biblioteca de Alejandría y su posible destrucción, como en el último episodio
de la popular serie de Carl Sagan Cosmos donde se narra un melodramático relato sobre la muerte de Hipatia como
resultado del incendio de la «Gran Biblioteca de Alejandría» por parte de cristianos fanáticos pero, aunque si bien es
cierto que los cristianos dirigidos por Teófilo prendieron fuego al Serapeum en el año 391, la biblioteca ya había
dejado de existir siglos antes del nacimiento de Hipatia.154
EL CALIFA OMAR
Hipatia no fue la última pagana de Alejandría ni el último filósofo neoplatónico.155 El neoplatonismo y el paganismo
sobrevivieron en Alejandría y en todo el Mediterráneo oriental durante siglos después de su muerte.155 La
egiptóloga británica Charlotte Booth afirma que poco después de la muerte de Hipatia se construyeron nuevos
centros de enseñanza en Alejandría, lo que indica que la filosofía todavía se impartía en las escuelas locales, y
escritores de finales del siglo V como Zacarías de Mitilene y Eneas de Gaza, hablan de un «Museion» como si ocupara
algún tipo de espacio físico en la ciudad.139 Los arqueólogos han identificado aulas que datan de esta época,
situadas cerca pero no en el emplazamiento de Museion ptolemaico, que pueden haber pertenecido al «Museion» al
que se refieren estos autores.139
Es posible que este nuevo «Museion» sea el protagonista de la extendida historia de que la Biblioteca de Alejandría
fue incendiada en el año 640 d. C. cuando Alejandría fue conquistada por el ejército musulmán del Amr ibn al-As.
Algunas fuentes árabes posteriores describen la destrucción de la biblioteca por orden del califa Omar.156 El escritor
del siglo XIII Bar Hebraeus cita a Omar diciéndole a Yaḥyā al-Naḥwī (conocido en español como Juan Filópono): «Si
esos libros están de acuerdo con el Corán, no tenemos necesidad de ellos; y si se oponen al Corán, destrúyelos.»157
158 Sin embargo, ya en el siglo XVIII el historiador Edward Gibbon en su obra Historia de la decadencia y caída del
Imperio romano dudaba de la veracidad de esta historia,157 y los estudiosos posteriores se han mostrado
igualmente escépticos al respecto, debido a las contradicciones que se desprenden de las escasas fuentes históricas
de las que se tiene conocimiento sobre la misma, la brecha de tiempo de, como mínimo, quinientos años entre la
supuesta destrucción y la primera de estas fuentes, así como los motivos políticos de sus autores.159160161162
FONDOS
Se sabe que inicialmente el fondo de la Biblioteca de Alejandría estaba formado por rollos de papiro y que
posteriormente se le añadieron códices.121 Sin embargo no existen menciones a que incluyera volúmenes de
pergamino, tal vez debido a los fuertes vínculos de Alejandría con la producción y el comercio del papiro. Sin
embargo la biblioteca desempeñó un papel importante en la difusión de la escritura de este nuevo material porque,
debido a su colosal consumo de papiro, sus exportaciones eran escasas.163 En particular, se cree que Ptolomeo V
Epífanes, celoso de la expansión de la Biblioteca de Pérgamo, habría prohibido la exportación de papiro en un
intento de reducir el crecimiento de esta biblioteca rival.121 Por una u otra razón, la escasez de papiro alejandrino
parece haber provocado la necesidad de una fuente alternativa de material de copia, especialmente en grandes
centros de producción cultural como Pérgamo,163 ciudad dio nombre a la tecnología que reemplazaría al papiro, el
pergamino.121
El catálogo de la biblioteca, los Pinakes de Calímaco, sobrevivió solo en forma de unos pocos fragmentos y no es
posible saber con certeza el tamaño y diversidad de sus fondos. En el siglo XII el historiador bizantino Juan Tzetzes
escribió, presumíblemente basándose en los comentarios de eruditos que trabajaban en la biblioteca, que cuando se
confeccionaron los Pinakes catalogaban cuatrocientos noventa mil volúmenes almacenados en la Biblioteca de
Alejandría y cuarenta mil en la del Serapeum.164 Si además fuera cierto que Marco Antonio donara los doscientos
mil volúmenes de Pérgamo a la biblioteca, en el siglo I a. C. habría contado con unos setecientos mil volúmenes, que
es la cantidad indicada por Aulo Gelio en el siglo II d. C.58 Sin embargo, el cálculo del fondo de la biblioteca implica
otras cuestiones además del número de volúmenes depositados, como la cantidad distinta de obras que lo
componían, ya que la biblioteca contenía numerosas copias de algunas obras clásicas, por lo que la misma obra
podría ocupar varios pergaminos, y también podría darse el caso de que un mismo pergamino podría contener más
de una obra.165 Algunos estudiosos modernos que han investigado el tema estiman que en la época de Calímaco la
biblioteca contaba con entre treinta y cien mil volúmenes.58166 Dado el precio de los manuscritos y su escasez en la
época, incluso la menor de estas cantidades constituiría una colección formidable, al menos el doble de la de las
mayores bibliotecas del Imperio romano.166
Al igual que con el cálculo de los volúmenes que contenía, la cuestión de qué obras formaban parte de su catálogo
tampoco goza de un consenso significativo, y los intentos de conocer el contenido sus fondos se basan en referencias
escasas y en suposiciones. Teniendo en cuenta el enfoque inicial de la biblioteca hacia las obras que constituían la
base de la educación helenística, se supone que contaba con una extensa colección de obras de poetas y filósofos
griegos de la Antigüedad,5013 incluidas muy probablemente varias obras que no han perdurado hasta nuestros días,
de autores como Esquilo (de las cuales solo siete de las noventa que se estima que escribió han sobrevivido hasta la
actualidad);167 Sófocles (siete de más de cien);168 Eurípides (diecinueve de noventa y dos),169 o Aristófanes (doce
de cuarenta).1705813 También se supone que la biblioteca fue el principal repositorio de obras de los autores que
trabajaron allí, especialmente Calímaco y los bibliotecarios que la dirigían. Esto incluye, por ejemplo, la obra en la
que Aristarco de Samos concluye que la Tierra orbita el Sol, conocimiento que se perdería hasta su redescubrimiento
por Nicolás Copérnico y Galileo Galilei;171 los trabajos en los que el ingeniero Herón de Alejandría sienta las bases
para la creación de turbinas y motores, en algunos casos anticipándose a la Edad Moderna;172 los primeros trabajos
sobre anatomía de Herófilo, en los que se aparta de la tradición aristotélica alegando que el cerebro sería el centro
de la inteligencia, describe los sistemas nervioso y digestivo y diferencia los músculos de los tendones y las venas de
las arterias;173 o los primeros trabajos sobre fisiología de Erasístrato, que contienen descripciones detalladas del
corazón humano, incluidas sus válvulas y su funcionamiento y del sistema circulatorio.174 Fuentes históricas indican
que la biblioteca tenía la mayoría de las obras de Hiparco de Nicea, fundador de la trigonometría y posiblemente el
astrónomo más importante de la Antigüedad;175; la mayoría de las obras sobre Hipócrates y el conjunto del Corpus
hippocraticum original, que se elaboró en ella;52 el conjunto del léxico instrumental de Nicandro;52 volúmenes
sobre la historia de la geometría y la aritmética de Eudemo de Rodas;52 obras precursoras en el campo de la
balística de Filón de Bizancio;176177 o numerosos volúmenes sobre ingeniería, incluidas obras de Ctesibio.107177
Asimismo, hay motivos para creer que la biblioteca incluyó en sus fondos muchas obras sobre religión, en particular
las obras más importantes de la religión del Antiguo Egipto elaboradas por Manetón; obras completas de Hermipo
de Esmirna sobre el zoroastrismo; obras de Beroso el Caldeo sobre la historia y la religión de Babilonia; obras
antiguas sobre el budismo provenientes de las relaciones de la dinastía ptolemaica con el rey indio Aśoka; y obras
sobre el judaísmo, provenientes de la amplia población judía de Alejandría, que incluía autores como Filón de
Alejandría.178
RESTOS ARQUEOLÓGICOS
Aunque Alejandría fue una ciudad de gran riqueza y un importante centro cultural de la Antigüedad, que captó el
interés de autores y estudiosos a lo largo de los siglos, su patrimonio arqueológico ha sido relegado históricamente a
un segundo plano por los investigadores de la Antigüedad clásica, que se centraron en los templos más accesibles de
Grecia y de los ricos complejos funerarios a lo largo del río Nilo.179 El arqueólogo británico D. G. Hogarth, tras una
infructuosa excavación en la región a finales del siglo XIX, dijo que «no esperéis nada de Alejandría» y recomendó a
sus colegas que se olvidaran de Alejandría para concentrarse en Grecia y Asia Menor.179 Esta situación comenzó a
cambiar a mediados del siglo XX.180 En los años 1950, la arqueóloga subacuática Honor Frost estaba convencida de
que vestigios del gran Faro de Alejandría estaban dispersas por el fondo del océano en torno al fuerte de Qaitbey y,
en el marco de la guerra de los Seis Días, encabezó una misión de reconocimiento de la Unesco en la zona. Esta
misión reveló que al menos parte de las ruinas del faro y los palacios de Alejandro y Ptolomeo I se encontraban en la
región; a pesar de este hallazgo, no se llevó a cabo ningún trabajo más preciso de prospección del patrimonio
local.181
En la década de 1990, las obras realizadas por el gobierno egipcio para reducir la erosión de los fondos marinos
locales suscitaron un mayor interés por los objetos históricos de la zona. Durante la filmación de un documental, el
arqueólogo francés Jean-Yves Empereur observó enormes bloques de piedra, columnas y estatuas en las aguas del
antiguo puerto.179 Con el apoyo de los gobiernos de Egipto y Francia, entre 1994 y 1998 se llevó a cabo una
importante labor de recopilación y catalogación de objetos en el lugar.181 Estos trabajos permitieron la catalogación
de más de tres mil objetos, y en 2007 había otros dos mil pendientes de registro. Se descubrieron enormes bloques
cilíndricos de piedra, sin duda pertenecientes al faro; columnas y esculturas que adornan esta estructura; estatuas y
piezas que decoran los palacios de la dinastía ptolemaica (entre ellas, algunas de las que datan del reinado de
Ramsés II); estatuas de gran tamaño (algunas de más de doce metros de altura); cinco obeliscos y treinta
esfinges.179 Paralelamente, el arqueólogo Franck Goddio trazó un mapa de parte de la antigua Alejandría, hundida
bajo el nivel del mar, y arrojó luz sobre lo que probablemente fue el palacio de Cleopatra en la isla de Antírodes.182
A pesar de estos esfuerzos, hasta las primeras décadas del siglo XXI no se anunciaron descubrimientos arqueológicos
relacionados directamente con la Biblioteca de Alejandría. Esto se debe sobre todo a que su ubicación exacta en la
zona palaciega sigue sin conocerse.179182
LEGADO
Ya en su época suscitó el interés del público en general, convirtiendo a su ciudad anfitriona en el principal centro de
la intelectualidad helénica;27 contribuyó a poner en valor el conocimiento almacenado en los textos escritos, así
como a fomentar las iniciativas encaminadas a preservarlo y a difundirlo.183 La Biblioteca de Alejandría ha
contribuido a reforzar una tradición que considera la palabra escrita «un don del pasado y un legado para el
futuro».132 Pero también fue más que un famoso repositorio de textos, ofreciendo «oportunidades sin precedentes
para la erudición y la investigación científica» al proporcionar las herramientas básicas para la generación de
conocimiento.132 Su modelo de «biblioteca de investigación» ejerció una profunda influencia y se extendió por todo
el mundo helénico, incluidas Antioquía, Cesarea y Constantinopla, que desempeñarían un destacado papel en la
preservación de la cultura griega en el seno del imperio bizantino.9 A finales del período helenístico casi todas las
grandes ciudades del Mediterráneo oriental contaban con una biblioteca pública de este tipo, al igual que muchas
ciudades de tamaño medio.14 Durante la época romana la cantidad de bibliotecas incluso aumentó,9 y en el siglo I a.
C. la ciudad de Roma tenía al menos dos docenas de bibliotecas públicas.9 En la Antigüedad tardía, cuando el
imperio romano se convirtió al cristianismo, se fundaron bibliotecas cristianas, inspiradas directamente en la
Biblioteca de Alejandría y otras grandes bibliotecas paganas, en toda la parte oriental del imperio, donde se hablaba
la lengua griega. 9
Ejerció un profundo y duradero impacto en distintas ramas del conocimiento. En un contexto en el que las copias
eran numerosas y de contenido diverso,55 ya en sus primeros siglos de existencia se hizo famosa por establecer
patrones de texto para las obras de autores griegos clásicos, y durante siglos fue un centro de referencia en el
establecimiento de estándares editoriales para obras de poesía y prosa,18418 que más tarde se aplicarían a
innumerables obras de diferentes ciencias y autores.55 Los patrones empíricos desarrollados en la biblioteca la
convirtieron en uno de los primeros y sin duda más importantes centros de crítica textual, actividad que contribuyó
además a su propia financiación y a hacerla rentable. Dado que a menudo existían múltiples versiones de una misma
obra, la crítica textual desempeñó un papel crucial en la determinación de la veracidad y la exactitud de las copias,
así como en la identificación de su fidelidad a los originales. Una vez identificadas las copias más fieles, se
reproducían y luego se vendían a ricos eruditos, reyes y bibliófilos de todo el mundo conocido.185 Los intelectuales
de la biblioteca y el Museion desempeñaron un papel destacado en múltiples artes y ciencias, y su influencia se
extendió más allá de los miembros de la propia Escuela catequística de Alejandría. Mientras que eruditos como
Calímaco, Apolonio de Rodas o Teócrito se encontraban entre los poetas más influyentes de toda la Antigüedad e
hicieron valiosas contribuciones a la literatura,186 por su parte numerosos académicos de la biblioteca
desempeñaron un papel significativo en el establecimiento de modelos y teorías en matemáticas, geografía,
astronomía, ingeniería, medicina, gramática, filosofía y otras ciencias que influenciaron a las generaciones de
eruditos posteriores y que, en muchos casos, permanecieron sin cambios durante siglos;187 en algunos casos, las
teorías y métodos elaborados en Alejandría se mantuvieron invariables incluso hasta el Renacimiento.9
Algunos autores consideran que los mitos en torno a la destrucción de la biblioteca por paganos, cristianos y
musulmanes, habrían contribuido a la promoción del conocimiento inspirando, a través de imagen de sus tesoros
literarios en llamas, un «sentimiento de pérdida cultural incalculable», incluso mucho tiempo después.188 Aunque
esta idea tiene opiniones discrepantes,188189 la Biblioteca de Alejandría sin duda ha captado la imaginación de
generaciones posteriores190 y, como símbolo, encarna algunas de las principales aspiraciones humanas:29 además
de una predecesora de las universidades,191 se ha descrito como arquetipo de la biblioteca universal,3115 del ideal
de preservación del conocimiento192 y de la fragilidad de este ideal, sobre todo frente al supremacismo
religioso.157
Quizás el principal legado a largo plazo de la biblioteca pueda residir en el hecho de que, junto con Museion, ha
contribuido a establecer la investigación académica como una actividad legítima y a desvinculada de corrientes de
pensamiento específicas,193 evidenciando que, además de ser un ejercicio teórico capaz de dar respuesta a
preguntas abstractas, también puede ser de utilidad para las cuestiones de carácter mundano y a las necesidades
materiales de las sociedades y los gobiernos.194195 Es posible que en la biblioteca y en el Museion se aplicaran por
primera vez los principios del método científico a diversas ramas de la ciencia y que el espíritu crítico de los
investigadores alejandrinos, para los que ningún autor estaba por encima de la verificación empírica de sus
argumentos, tuvo implicaciones a muy largo plazo.193 Bajo la premisa de que el papel de la biblioteca y de otras
instituciones alejandrinas debe entenderse dentro de su propio contexto histórico y cultural,196 puede decirse que,
bajo la dinastía ptolemaica, tal vez por primera vez la ciencia dejó de ser un mero entretenimiento para pasar a ser
una actividad que hay que promocionar, y que justifica el trabajo de planeamiento, la institucionalización y la
continuidad de la misma.1819537
EN LA CULTURA
La Biblioteca de Alejandría es la protagonista en documentales televisivos como el episodio The Lost Treasure of the
Alexandria Library, que forma parte de la serie Misterios de la antigüedad, emitida por los canales estadounidenses
A+E Networks e History Channel, se proyectó en 1996 y trata sobre la biblioteca y su destrucción.197 El mismo tema
se narra en el episodio Library of Alexandria de la serie Misterios de la historia de History Channel que se emitió en
1999.198 En En la orilla del océano cósmico (1980), primer episodio de la popular serie Cosmos, Carl Sagan trata de
forma extensa el tema de la biblioteca y su papel como símbolo de la fragilidad del ideal de preservación del
conocimiento;199 el episodio Sin miedo a la oscuridad de la serie Cosmos: A Spacetime Odyssey, secuela de la
anterior, comienza con referencias a la biblioteca y su destrucción, afirmando que habría causado la pérdida de gran
parte del conocimiento disponible por entonces.200
El suceso del incendio provocado por las tropas de Julio César, que supuestamente destruyó la biblioteca, se recoge
en numerosas obras, como el poema de John Lydgate Fall of Princes,188 escrito entre 1431 y 1438; la ópera Julio
César en Egipto (1723), de Georg Friedrich Händel;201 el poema satírico The Dunciad de Alexander Pope, publicado
por primera vez en 1728; la obra teatral César y Cleopatra (1898), de George Bernard Shaw;188 o la película
estadounidense de 1963 Cleopatra, ganadora de cuatro premios Óscar.202
Jorge Luis Borges menciona la supuesta destrucción de la biblioteca durante la conquista árabe en su poema Historia
de la noche (1977), a través de la orden que el califa Omar habría dado a Juan Filópono.203 En 2002 el astrofísico y
escritor Jean-Pierre Luminet en su obra Le Bâton d'Euclide : Le roman de la bibliothèque d'Alexandrie cita el mismo
episodio y describe el papel de Filópono tratando de disuadir a Omar.204
Umberto Eco se inspiró en el imaginario colectivo que rodea al incendio de la Biblioteca de Alejandría para describir
el incendio de la biblioteca de su novela superventas El nombre de la rosa.205
En el argumento del videojuego Tomb Raider: The Last Revelation, lanzado en el año 2000, se incluye el
descubrimiento de yacimientos arqueológicos en Alejandría, incluida la biblioteca y los aposentos de Demetrio de
Falero.206
En la película española Ágora (2009), que se centra principalmente en Hipatia pero tiene como telón de fondo el
Serapeum de Alejandría, se menciona la supuesta destrucción de la biblioteca por parte de los cristianos; en la
película, Hipatia intenta salvar manuscritos de la biblioteca antes de la destrucción del Serapeum.207 También
aparece en la película Alejandro Magno (2004); en ella se muestra a Ptolomeo I escribiendo sus memorias en la
biblioteca y al final de la película se dice que estos recuerdos se perdieron con su destrucción.208
LA BIBLIOTHECA ALEXANDRINA
La idea de recuperar la antigua Biblioteca de Alejandría en la era contemporánea fue propuesta por primera vez en
1974, durante el mandato de Nabil Lotfy Dowidar como presidente de la Universidad de Alejandría. En mayo de
1986, el gobierno egipcio pidió al Consejo Ejecutivo de la Unesco la realización de un estudio de viabilidad del
proyecto, iniciando así la participación de este organismo intergubernamental y de la comunidad internacional en el
proceso de llevar a cabo su construcción.209 En 1988 la Unesco y el Programa de las Naciones Unidas para el
Desarrollo organizaron un concurso de arquitectura a nivel internacional para seleccionar un diseño para la nueva
biblioteca. El gobierno egipcio asignó cuatro hectáreas de terreno para su construcción y creó el Alto Comisionado
Nacional para la Biblioteca de Alejandría.210 El por entonces presidente egipcio Hosni Mubarak se interesó
personalmente por el proyecto, lo que contribuyó de manera significativa en su avance.211
Las obras se iniciaron en 1995 y se inauguró el 16 de octubre de 2002. La Bibliotheca Alexandrina es la más grande
de Egipto y una referencia en el norte de África. Funciona como centro cultural y biblioteca moderna y, en la línea de
los objetivos de la biblioteca de la Antigüedad, además de la biblioteca principal, con capacidad para ocho millones
de volúmenes, el complejo también alberga un centro de conferencias, seis bibliotecas especializadas, cuatro
museos, galerías de arte para exposiciones permanentes y temporales, un planetario, un laboratorio de restauración
de manuscritos y la Escuela Internacional de Ciencias de la Información, una institución cuyo objetivo es formar
profesionales para las bibliotecas de Egipto y otros países de Oriente Medio.212
FARO DE ALEJANDRÍA
HISTORIA
Lo construyó el arquitecto Sóstrato de Cnido durante el reinado de Ptolomeo II en la isla de Faro (Pharos), frente a
Alejandría. Consistía en una gran torre sobre la que una hoguera nocturna marcaba la posición de la ciudad a los
navegantes, dado que la costa en la zona del delta del Nilo es muy llana y se carecía, por tanto, de cualquier
referencia para la navegación marítima.
Su altura alcanzaba los 134 metros y en su construcción se utilizaron grandes bloques de vidrio que fueron situados
en los cimientos para evitar la erosión y aumentar la resistencia contra la fuerza del mar. El edificio, erigido sobre
una plataforma de base cuadrada, era de forma octogonal y estaba construido con bloques de mármol ensamblados
con plomo fundido. En la parte más alta un gran espejo metálico reflejaba la luz del sol durante el día, y por la noche
proyectaba la luminosidad de una gran hoguera a una distancia de hasta cincuenta kilómetros.
Junto con el Mausoleo de Halicarnaso, el faro logró sobrevivir intacto todo un milenio. Sin embargo, fue
severamente dañado por los terremotos de 1303 y 1323 hasta el punto de que el avezado viajero árabe Ibn Battuta
escribió que le había sido imposible entrar en las ruinas.
Los restos desaparecieron en 1480 cuando el sultán de Egipto Qaitbey empleó los bloques pétreos de las ruinas para
construir un fuerte.
En la actualidad existe un proyecto de reconstrucción del faro (estimado en 48 millones de dólares), promovido por
varios países de la Unión Europea (Francia, Alemania, Italia y Grecia) que están dispuestos a incluir el Faro en el
ambicioso proyecto Medistone, concebido para recrear y conservar los monumentos arquitectónicos de la época
ptolomea.[1]
PELÍCULAS
Ágora (película), en esta película se recrea la imagen del Faro de Alejandría.