Derecho de Familia y sucesiones
Tema 2. Los Efectos del Matrimonio
I.- Los efectos personales y patrimoniales del matrimonio
El matrimonio, como cualquier otra institución sujeta a la legislación del
Estado, produce una serie de consecuencias jurídicas para quienes lo
contraen. Suele hablarse de unos efectos puramente personales del
matrimonio frente a otros eminentemente patrimoniales.
Con carácter previo conviene aclarar, que el matrimonio no crea relación
de parentesco entre quienes lo contraen; esto es: los cónyuges no son
parientes entre sí. El matrimonio genera una relación de parentesco por
afinidad.
II. Efectos personales: los deberes conyugales
A) El deber de convivencia y el domicilio conyugal
En primer lugar, les impone el Código el deber de convivencia, toda vez
que el artículo 68 obliga a los cónyuges a vivir juntos, lo que llevarán a
cabo en el domicilio conyugal que de común acuerdo hayan fijado.
El incumplimiento de esta obligación podría dar lugar a un delito de
abandono de familia, tipificado en los artículos 226 y siguientes del CP.
Ese deber de convivencia sólo cesa, constante matrimonio, en caso de
separación judicial.
B) El deber de fidelidad
En segundo término, tienen también los cónyuges y por imperativo legal la
obligación mutua de guardarse fidelidad, cuyo incumplimiento, constituye
en la actualidad únicamente un ilícito civil, que bien pudiera ser causa de
separación matrimonial a petición del otro cónyuge sin necesidad de
esperar el transcurso de los preceptivos tres meses a los que alude el art.
81-1º del Cc, si puede acreditar que la infidelidad del otro ha supuesto
para él o los hijos de ambos, un riesgo para la integridad moral o libertad
o indemnidad sexual.
C) El deber de ayuda y socorro
Según resulta de los arts. 67 y 68, una tercera obligación que impone el
Código a los cónyuges es la de ayudarse y socorrerse mutuamente.
A pesar de que este deber de socorro y ayuda mutua comprende de forma
muy especial la obligación de alimentos entre los cónyuges, no puede
entenderse limitado a un ámbito estrictamente económico y material,
pues alcanza a todo tipo de auxilio que cualquiera de los dos pueda
necesitar para la satisfacción de sus propias necesidades (morales,
afectivas, profesionales, etc.)
El incumplimiento de este deber podría ser causa de separación
matrimonial sin necesidad de esperar el transcurso de tres meses desde la
celebración del matrimonio, cuando el otro cónyuge alegue que la
conducta del otro ha supuesto un riesgo para la vida, la integridad física,
moral, la libertad, etc.
D) El deber de respeto
Impone también el Código a los cónyuges un deber de respeto mutuo en
su art. 67, lo cual no es sino una clara manifestación del reconocimiento
que merece la personalidad de cada uno de ellos dentro del matrimonio.
En consecuencia, ninguno de ellos podrá interferir en la esfera íntima y
estrictamente personal del otro tratando de imponerle, por ejemplo,
ciertas convicciones políticas, morales o religiosas. Además de ello,
quedan también obligados a tratarse mutuamente con la debida lealtad y
respeto personal, evitando cualquier tipo de menosprecio para el otro, de
forma que ninguno de los dos pueda sentirse lesionado en su propia
dignidad.
El incumplimiento de ese deber de respeto mutuo podría provocar
también la petición de separación matrimonial sin necesidad de dejar
transcurrir ese plazo de tres meses que exige como norma general el art.
81-1.º del Cc.
III. Efecto patrimoniales
1.- Disposiciones generales: régimen económico matrimonial primario
1.- El levantamiento de las cargas del matrimonio
El párrafo primero del artículo 1318 dispone que “los bienes de los
cónyuges están sujetos al levantamiento de las cargas del matrimonio”.
Por cargas del matrimonio debe entenderse los gastos de sostenimiento
de la familia.
A los efectos de determinar qué bienes están sujetos al levantamiento de
las cargas matrimoniales han de tenerse en cuenta las reglas de cada
régimen económico.
En el régimen de gananciales, el art. 1362 pone a cargo de los bienes
comunes el sostenimiento de la familia, la alimentación y educación de los
hijos comunes y atenciones de previsión acomodadas a los usos y a las
circunstancias de la familia.
En los regímenes de separación y partición, los cónyuges contribuirán al
sostenimiento de las cargas del matrimonio, a falta de convenio, en
proporción a sus respectivos recursos económicos.
2.- Las litis expensas
Las litis expensas, o gastos necesarios causados en litigios por un cónyuge,
constituyen una carga del matrimonio, y, en consecuencia, corren a cargo
del caudal común o, si éste no existe o es insuficiente, del privativo del
otro cónyuge siempre que concurran las siguientes circunstancias:
-Que se trate de un litigio que un cónyuge sostenga contra el otro
cónyuge, sin mediar la mala fe, o contra tercero, siempre que el litigio
redunde en provecho de la familia.
-Que el cónyuge litigante carezca de bienes propios suficientes.
-Que la posición económica del otro cónyuge impida al litigante, la
obtención del beneficio de justicia justa.
3.- La potestad domestica
Según el párrafo primero del artículo 1319, “cualquiera de los cónyuges
podrá realizar los actos encaminados a atender las necesidades ordinarias
de la familia, encomendadas a su cuidado, conforme al uso del lugar y a
las circunstancias de la misma”.
Las atenciones familiares pueden estar “encomendadas al cuidado” de
uno solo de los esposos o distribuidas entre ellos, sea por los usos locales,
sea por los usos familiares, y sobre todo por el acuerdo expreso o tácito
de los cónyuges.
La regla contenida en el artículo 1319.2 indica que “de las deudas
contraídas en el ejercicio de esta potestad responderán solidariamente los
bienes comunes y los del cónyuge que contraiga la deuda y,
subsidiariamente, los bienes del otro cónyuge”.
4.- Protección de la vivienda habitual y de los muebles de uso ordinario.
El artículo 1320.1 protege el hogar familiar, en los siguientes términos:
“Para disponer de los derechos sobre la vivienda habitual y los muebles de
uso ordinario de la familia, aunque tales derechos pertenezcan a uno solo
de los cónyuges, se requerirá el consentimiento de ambos o, en su caso,
autorización judicial”.
El objeto de la protección es la vivienda habitual con los muebles incluidos
en su interior que sean los de “uso ordinario de la familia”.
El artículo 1320 exige consentimiento de ambos cónyuges, tanto si los
bienes objeto del negocio dispositivo son de la titularidad de los dos
esposos como si pertenecen a uno solo de ellos.
La falta de consentimiento o asentamiento, por imposibilidad o por
negativa injustificada a prestarlo, puede ser suplida por la autorización
judicial.
5.- El derecho del cónyuge sobreviviente al ajuar de la vivienda habitual de
los esposos
Según el artículo 1321, “fallecido uno de los cónyuges, las ropas, el
mobiliario y enseres que constituyan el ajuar de la vivienda habitual
común de los esposos se entregarán al que sobreviva, sin computárselo en
su haber”.
El segundo párrafo del mismo artículo establece que “no se entenderán
comprendidos en el ajuar las alhajas, objetos artísticos, históricos y otros
de extraordinario valor”.
6.- La regulación general del consentimiento dual
Con arreglo al artículo 1322.1 “cuando la ley requiera para un acto de
administración o disposición que uno de los cónyuges actúe con el
consentimiento del otro, los realizados sin él y que no hayan sido expresa
o tácitamente confirmados podrán ser anulados a instancia del cónyuge
cuyo consentimiento se haya omitido o de sus herederos”.
LEER
7.- Libertad de transmisiones y contratación entre cónyuges
8.- Confesión sobre la pertenencia de los bienes
El artículo 1324 previene que “para probar entre cónyuges que
determinados bienes son propios de uno de ellos, será bastante la
confesión del otro, pero tal confesión por sí sola no perjudicará a los
herederos forzosos del confesante, ni a los acreedores, sean de la
comunidad o de cada uno de los cónyuges”.
Resulta del precepto que la eficacia de la confesión es distinta entre los
cónyuges es distinta entre los cónyuges o frente a los herederos forzosos
del confesante y de los acreedores, sean de la comunidad o de cada uno
de los cónyuges:
a)- Entre cónyuges, la confesión de uno de ellos es bastante para probar
que determinados bienes son propios del otro.
b) Frente a los herederos forzosos del confesante y a los acreedores, la
confesión por sí sola carece de valor probatorio, por lo que no les
perjudica, debiendo aplicarse las normas legales que determinan la
titularidad de los bienes, entre las que se encuentran los artículos 1361 y
1441.
2.- Capitulaciones matrimoniales
1.- Concepto y naturaleza jurídica
Las capitulaciones matrimoniales son un contrato o negocio jurídico que
tiene por objeto la regulación de los intereses patrimoniales de los
cónyuges. En ellas, los futuros cónyuges o los ya cónyuges establecen las
reglas relativas a su régimen económico matrimonial o cualesquiera otros
pactos por razón del matrimonio.
Así, podemos decir que las capitulaciones matrimoniales son un negocio
jurídico de Derecho de familia, cuya finalidad típica y principal, es la de
regular el régimen económico conyugal.
2.- Sujetos de las capitulaciones y capacidad
Los únicos sujetos cuya intervención es imprescindible en el otorgamiento
de las capitulaciones matrimoniales son los cónyuges o futuros cónyuges.
Además, por tratarse de un acto personalísimo, estos no pueden actuar a
través de representante. Otras personas pueden intervenir en las
capitulaciones pero con carácter accidental, bien como otorgantes, o bien
a los únicos efectos de asistir a los cónyuges o futuros cónyuges para
complementar su capacidad.
El Código civil dedica dos preceptos a regular la capacidad para otorgar
capitulaciones: uno, relativo al menor no emancipado, y otro, al
incapacitado.
a) Menor no emancipado. Según el artículo 1329, “el menor no
emancipado que con arreglo a la ley pueda casarse podrá otorgar
capitulaciones, pero necesitará el concurso y consentimiento de sus
padres o tutor”.
Prohibición de que el menor de edad no emancipado no puede contraer
matrimonio según el art. 46.
b) Incapacitado. Con arreglo al artículo 1330 “el incapacitado
judicialmente sólo podrá otorgar capitulaciones matrimoniales con la
asistencia de sus padres, tutor o curador”.
Las capitulaciones han de ser otorgadas personalmente por el
incapacitado, aunque con asistencia de sus padres, tutor o curador.
3.- Tiempo y forma de las capitulaciones
Las capitulaciones matrimoniales pueden otorgarse antes o después de
celebrado el matrimonio.
Las otorgadas antes de la boda quedan subordinadas, en cuanto a su
eficacia, a la celebración del matrimonio. Las otorgadas después modifican
el régimen económico matrimonial vigente hasta ese momento, ya sea
legal o el pactado en anteriores capitulaciones.
El artículo 1327 exige, para la validez de las capitulaciones matrimoniales,
su constancia en escritura pública. Por tanto, la escritura pública tiene un
carácter constitutivo.
4.- Contenido de las capitulaciones
El artículo 1325 admite, con carácter disyuntivo, que el contenido de las
capitulaciones puede estar integrado por estipulaciones relativas al
régimen económico matrimonial o por cualesquiera otras disposiciones
por razón del matrimonio.
Respecto del contenido típico, en virtud del principio de libertad de
estipulación, los futuros esposos pueden convenir el régimen patrimonial
que tenga por conveniente, y quienes son ya cónyuges modificar o
sustituir el régimen existente entre ellos por otro distinto.
El contenido atípico lo integran las demás disposiciones por razón del
matrimonio, es decir, las que no tienen por objeto la determinación del
régimen patrimonial.
5.- Límites a la libertad de pacto en las capitulaciones
El principio de libertad de pacto para establecer el régimen económico
matrimonial, reconocido en el artículo 1315, está sujeto a las limitaciones
que con carácter general establece el artículo 1255 para los contratos,
esto es, la prohibición de estipulaciones contrarias a las leyes, a la moral y
al orden público, y a las específicas del artículo 1328 para las
capitulaciones matrimoniales.
En consecuencia, las limitaciones afectan, en primer lugar, a las
estipulaciones contrarias a las leyes.
En segundo lugar, el precepto se refiere a la prohibición de las
estipulaciones contrarias a las buenas costumbres.
Por último, es nula cualquier estipulación limitativa de la igualdad de
derechos que corresponde a cada cónyuge.
Por tanto, el principio de igualdad de los cónyuges dentro del matrimonio
es inderogable por pacto. Por su relevancia, nuestra doctrina se refiere a
los siguientes supuestos:
a)- Constitución del régimen dotal. Ha de entenderse que no es admisible
pactar este régimen, porque implica una esencial desigualdad entre
cónyuges, contraria al principio de igualdad del art. 1328.
b) Pacto de administración o de disposición de los bienes comunes por
uno solo de los cónyuges. El artículo 1375 indica que, en defecto de pacto
en capitulaciones, la gestión y disposición de los bienes gananciales
corresponde conjuntamente a los cónyuges.
c) Pacto por el cual un cónyuge entrega al otro la administración o
disposición de sus bienes privativos.
6.- Modificación de las capitulaciones
La modificación de las capitulaciones preexistentes, mediante el
otorgamiento de otras nuevas, puede afectar al régimen económico
matrimonial establecido por aquellas, o bien a las atribuciones
patrimoniales hechas por terceros a favor de los cónyuges otorgantes de
las mismas.
El art. 1331 dispone que “para que sea válida la modificación de las
capitulaciones matrimoniales deberá realizarse con la asistencia y
concurso de las personas que en éstas intervinieron como otorgantes si
vivieren y la modificación afectare a derechos concedidos por tales
personas”.
El consentimiento de los otorgantes no cónyuges es necesario cuando
concurran las siguientes circunstancias: a) que hayan realizado alguna
atribución patrimonial; b) que vivan al tiempo del otorgamiento, y c) que
la modificación afecte a los derechos por ellos concedidos.
7.- Publicidad del régimen matrimonial
Los instrumentos de publicidad existentes en nuestro Derecho son los
siguientes:
a)- Según el art. 1333 del Código civil, “en toda inscripción de matrimonio
en el Registro civil se hará la mención, en su caso, de las capitulaciones
matrimoniales que se hubieren otorgado, así como los pactos,
resoluciones judiciales y demás hechos que modifiquen el régimen
económico del matrimonio”.
b) Cuando las capitulaciones matrimoniales o los hechos modificativos del
régimen económico del matrimonio afectaren a inmuebles, se tomará
razón en el Registro de la Propiedad, en la forma y a los efectos previstos
en la Ley Hipotecaria.
c) El régimen económico del matrimonio puede ser objeto de publicidad,
también, en el Registro Mercantil.
d) Por último, el artículo 1332 del Código Civil prevé una publicidad
notarial.
8.- Ineficacia de las capitulaciones
Las capitulaciones matrimoniales pueden ser ineficaces en sentido estricto
o inválidas.
Al primer supuesto se refiere el artículo 1334: “Todo lo que se estipule en
capitulaciones bajo el supuesto de futuro matrimonio quedará sin efecto
en el caso de no contraerse en el plazo de un año”. Transcurrido el plazo
del año sin que el matrimonio se haya celebrado por cualquier causa, las
capitulaciones otorgadas caducan y quedan sin efecto. Igualmente quedan
sin efecto las capitulaciones, incluso antes del transcurso del año, si existe
la certeza absoluta de que el matrimonio no va a contraerse.
De la invalidez se ocupa el artículo 1335, el cual señala que “la invalidez de
las capitulaciones matrimoniales se regirá por las reglas generales de los
contratos”.
En el concepto de invalidez están incluidos los casos de nulidad,
anulabilidad y rescisión.
Las capitulaciones son nulas, además de por las causas de general
aplicación a los contratos, si no se han formalizado en escritura pública.
Las capitulaciones son meramente anulables cuando existe algún vicio del
consentimiento.
Finalmente, las capitulaciones son rescindibles conforme a los artículos
1290 y 1299 del Código civil. La causa mas frecuente de rescisión es el
fraude de acreedores.
3. Las donaciones por razón de matrimonio
1.- Concepto y caracteres
Según el artículo 1336, “son donaciones por razón de matrimonio las que
cualquier persona hace, antes de celebrarse, en consideración al mismo y
en favor de uno o de los dos esposos”.
Notas caracteristicas de la institución:
a)- Es una verdadera y propia donación, es decir, “un acto de liberalidad
por el cual una persona dispone gratuitamente de una cosa en favor de
otra, que la acepta” (art.618).
b) Ha de hacerse antes de celebrarse el matrimonio.
c) La donación, para ser por razón de matrimonio, ha de hacerse en
consideración al matrimonio proyectado, de cuya efectiva celebración
depende de la eficacia de la donación realizada.
d) La donación ha de hacerse en favor de uno o de los dos esposos.
2.- Capacidad y forma
Las reglas relativas a la capacidad para hacer y recibir donaciones por
razón de matrimonio son las generales de las donaciones ordinarias.
Las donaciones propter nuptias pueden hacerse en capitulaciones
matrimoniales o fuera de ellas. En este ultimo caso habrán de observarse
los requisitos de forma establecidos para las donaciones ordinarias.
3.- Objeto
Las donaciones por razón de matrimonio hechas por terceros tienen el
objeto y los límites de las donaciones ordinarias.
Las donaciones entre padre donantes e hijos donatarios es aplicable el
artículo 1044: “Los regalos de boda, consistentes en joyas, vestidos y
equipos, no se reducirán como inoficiosos sino en la parte que excedan en
un décimo o más de la cantidad disponible por testamento”.
Por razón de matrimonio, los futuros cónyuges pueden donarse bienes
presentes.
4.- Saneamiento
Las donaciones propter nuptias, por tratarse de atribuciones a título
gratuito, no dan lugar al saneamiento de los bienes donados.
5. Revocación
Según el párrafo primero del artículo 1343, las donaciones por razón de
matrimonio son revocables por las causas comunes, excepto la
supervivencia de hijos del donante.
Entre las causas de revocación se encuentran las siguientes:
a)- En las donaciones otorgadas por terceros, se reputa incumplimiento de
cargas la anulación del matrimonio por cualquier causa, aunque el
donatario lo sea de buena fe.
b) En las otorgadas por los contrayentes se reputa incumplimiento de
cargas la anulación del matrimonio, si el donatario ha obrado de mala fe.