0% encontró este documento útil (0 votos)
117 vistas10 páginas

Chunchos Chilenos

Cargado por

Esteban Salazar
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
117 vistas10 páginas

Chunchos Chilenos

Cargado por

Esteban Salazar
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Interciencia

ISSN: 0378-1844
ISSN: 2244-7776
[email protected]
Asociación Interciencia
Venezuela

Daponte, Jean Franco; Díaz Araya, Alberto; Cortés Aliaga, Nicole


LOS CHUNCHOS EN LA TIRANA. BAILE, MÚSICA Y MEMORIA FESTIVA EN EL NORTE CHILENO
Interciencia, vol. 45, núm. 8, 2020, , pp. 361-369
Asociación Interciencia
Venezuela

Disponible en: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=33964324002

Cómo citar el artículo


Número completo Sistema de Información Científica Redalyc
Más información del artículo Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal
Página de la revista en redalyc.org Proyecto académico sin fines de lucro, desarrollado bajo la iniciativa de acceso
abierto
LOS CHUNCHOS EN LA TIRANA. BAILE, MÚSICA
Y MEMORIA FESTIVA EN EL NORTE CHILENO
JEAN FRANCO DAPONTE, ALBERTO DÍAZ ARAYA Y
NICOLE CORTÉS ALIAGA

RESUMEN

Este artículo aborda las expresiones simbólicas, musicales y cul- antecedentes etnohistóricos y musicológicos sobre los chunchos y los
turales que forman parte de la presencia histórica de los bailes de vínculos con las manifestaciones músico-coreográficas de la fiesta
chunchos que participan en la fiesta de la Virgen del Carmen de la de la Virgen de Paucartambo (Cusco), permitiendo reevaluar algu-
Tirana en la región de Tarapacá en el norte de Chile. Se exponen nas hipótesis sobre las influencias en la celebración a la Virgen.

Introducción la fiesta de la Tirana responde a un fenó- músico-coreográficas que vinculan a la


meno salitrero con una raíz vinculada al festividad de la Virgen del Carmen de la
a fiesta de la Virgen del altiplano boliviano, idea que en la actua- Tirana con ciertos atributos étnicos, reli-
Carmen de la Tirana es lidad funciona casi como un axioma. giosos y estéticos con manifestaciones y
una de las celebraciones Pese a que existen algunas influencias al- sonoridades que circularon longitudinal-
más concurridas en el tiplánicas sobre ciertos bailes que asisten mente por la sierra peruana, y en lo par-
norte de Chile, un santu- al santuario, como las ‘diabladas’, estos ticular, a los chunchos tarapaqueños con
ario donde suceden una gran cantidad de responderían a su presencia desde media- los ch’unchu de Paucartambo (Cusco).
expresiones de piedad y tradición, con la dos del siglo XX, y solo a partir de la
participación de feligreses, equipos pasto- década de 1980 hay expresiones de dan- Los chunchos en el territorio andino
rales, bailes religiosos, músicos y un nú- zas bolivianas como sambos, antawaras,
mero importante de peregrinos que llegan tinkus, entre otros, materias que merecen Al referirnos a los chun-
(más de 200.000 personas) cada 16 de ju- un análisis profuso (Díaz y Lanas, 2015). chos (ch’unchu en voz quechua), podemos
lio, el día de la Virgen. Una de estas ex- Nuestra experiencia de trabajo etnográfi- encontrar dos acepciones que evocan a
presiones características de la festividad, co, histórico y musicológico, nos permi- los indígenas de las zonas selváticas de
entre bailes de cuyacas, morenos o dia- ten conjeturar en este artículo que, el mo- los Andes tanto de Perú como de Bolivia:
blos, son los ‘chunchos’, una de las dan- delo trazado de influencia altiplánica no los guerreros y la danza. La primera de
zas guerreras más antiguas que participa solo es tardío en su temporalidad, respon- ellas correspondería a los ‘ch’unchu’, con-
en la Tirana (Van Kessel, 1987; Núñez, de además a una construcción de un ima- cepto que define a la población de la sel-
2004; Díaz, 2011). ginario religioso mediatizado por las au- va, considerados durante la Colonia como
La literatura sobre temas toridades eclesiásticas chilenizadoras que salvajes o bárbaros que habitaban los
religiosos se ha enfocado en sugerir que han invisibilizado prácticas culturales y yungas orientales (Vásquez, 1950;

PALABRAS CLAVE / Chunchos / Fiestas / Tirana /


Recibido: 15/07/2020. Modificado: 27/08/2020. Aceptado: 30/08/2020.

Jean Franco Daponte. Doctor en Musicología, Universidad de Valladolid, España. Docente,


Departamento de Educación, Universidad de Tarapacá, Chile. e-mail: [email protected].
Alberto Díaz Araya. Doctor en Antropología, Universidad Católica del Norte, Chile.
Académico Universidad de Tarapacá, Chile. Dirección: Departamento de Ciencias Históricas y Geográficas, Universidad de
Tarapacá. Avenida 18 de Septiembre N° 2222, Arica, Chile. e-mail: [email protected]
Nicole Cortés Aliaga. Licenciada en Ciencias Históricas y Geográficas, Universidad de
Tarapacá, Chile. Investigadora, Universidad de Tarapacá, Chile. e-mail: [email protected].

AUGUST 2020 • VOL. 45 Nº 8 0378-1844/14/07/468-08 $ 3.00/0 361


Martínez et al., 2014). Corresponden a
los indígenas del Antisuyu del imperio
inka, siendo descritos como “yndios des-
nudos y ací se llaman Anti runa micoc
(los del Anti, comedores de hombres).
Estos yndios de la montaña y de la otra
parte de la cierra” (Guaman Poma, 1615:
325). Por su parte, Cobo (1895 [1653])
complementa que los chunchos utilizaban
armas “unas eran para pelear de lejos y
otras para de cerca... Pero la arma más
general de todas las Indias, no sólo para
guerra, sino también para la caza, era el
arco y flecha. Hacia el arco tan largo y
más que la estatura humana, y algunos
de ocho y diez palmos, de cierta palma
negra llamada Chonta, cuya madera es
muy pesada y recia” (Cobo, 1895 [1653],
vol. 4: 194).
El lexicón de González
Olguín, de 1608, los caracteriza de la si-
guiente manera: “Chhunchu. Vna prouin-
cia o de Andes de guerra …Vinu maca-
na. Porra de armas, o de guerra hecha de Figura 1. Enfrentamiento inkas-antis. Tomado de Wichrowska y Ziólkowski (2000: 115).
chonta como baston …Chuqui. Lança sin
plumas …Sipittica o sipi. Gorjal de plu-
mas antiguo para bayles. …Tticallini tti-
callicuni. Ponerse flor o plumaje en la herido. A dicha imagen se le acompaña, a) batalla: muestra escenas de enfrenta-
cabeza” (González Olguín, 1608). Entre en la parte inferior, motivos florares con miento entre inkas y antis;
las armas de los guerreros se encontraba dos aves y dos monos (Wichrowska y b) presentación: un prisionero anti es lle-
la honda utilizada por los cusqueños Ziólkowski, 2000; Martínez et al., 2014). vado a presencia de un inka sentado que
(inkas), y largos arcos de madera deno- Otros qeros con escenas recibe una ofrenda floral de parte de un
minados chonta y flechas con veneno, similares que han sido registrados por personaje femenino o quya, arrodillado
siendo el arma de los chunchos. Los atri- Martínez et al., (2016), en los que el rela- (una variante muestra únicamente al inka
butos de la indumentaria que poseen las to visual refleja nuevamente el enfrenta- con la quya presentando flores);
tribus selváticas son las chontas, pena- miento entre dos grupos étnicos identifi- c) baile de chunchos: ya en contexto co-
chos con plumas, arcos y flechas. cados como cusqueños y antis o chun- lonial, muestra una comparsa de
Guaman Poma informa de una batalla chos. Guaman Poma (1615), afirmaba que
entre chunchos e inkas como parte de las en las festividades de los Andesuyos (al
llamadas guerras del Tawantinsuyu, rela- oriente del Cusco): “Cantan y baylan los
tos que también fueron representados en Antis y Chunchos, dici así: ‘Caya caya,
artefactos como los qeros coloniales, que cayaya caya, caya caya, cayaya caya, ca-
corresponden a vasos ceremoniales de yaya caya.’ Al son desto cantan y dansan
madera con escenas de batallas, visuali- y hablan lo que quiere en su lengua. Y
dades que no solo incluían la presencia rresponde las mugeres a este son: “Cayaya
de cusqueños y antis o chunchos, sino caya, cayraya caya”, y una tocando una
también a hombres alados que acompaña- flauta que llaman pipo. Y al son dello ha-
ban en el combate a dichos grupos étni- zen fiesta; andan al rruedo acidos las ma-
cos (Martínez et al., 2014). nos unos con otros. Se huelgan y hasen
Una representación vi- fiesta y baylan uarmi auca, todos los
sual de chunchos se puede apreciar en un hombres bestidos como muger con sus
qero de madera con forma de cabeza de flechas” (Guaman Poma, 1615: 325).
felino, policromado de origen colonial Esta performance, ob-
encontrado en Ollantaytambo, Perú; en él servada en la sierra peruana por Guaman
se encarna un conflicto entre los inkas y Poma, de los chunchos (danzando y can-
los chunchos (Figura 1), encontrándose al tando con sus flechas al compás de flau-
lado izquierdo de la imagen, personajes tas) hace referencia a la segunda acep-
vestidos con trajes tradicionales inkas su- ción que nos interesa relevar, como lo
jetando hondas con proyectiles, y en el constituye el baile chuncho (Figura 2).
centro uno de ellos posee un escudo; Dichos guerreros, con atuendos con plu-
mientas que a la derecha, se encuentran mas, son representados danzando con sus
otros cuatro sujetos con túnicas cortas, el arcos o flechas en los qeros. Según ex-
pelo largo y un tocado de plumas en la plican Martínez et al., (2016), dentro de
cabeza con cintas, llevando a su vez dos las narraciones visuales encontradas en Figura 2. Fiesta de los Andesuyos de la mujer
arcos largos; uno de los indígenas sostie- los qeros, se presentan siete temáticas enemiga, qaya qaya, warmi awqa. Tomado de
ne a uno de los personajes que está comunes: Guaman Poma (1615: 323)..

362 AUGUST 2020 • VOL. 45 Nº 8


bailarines antis o vestidos como tales, en
un ambiente urbano y con instrumentos
musicales europeos;
d) guerreros: aparecen uno o más antis,
entre árboles selváticos con arcos y
flechas;
e) autoridades: que muestra al inka y a
una autoridad anti, ambos en andas;
f) cazadores: en los que los antis enfren-
tan a un felino o están cazando monos
subidos en árboles;
g) aldeas, en las que aparecen hombres y
mujeres junto a chozas en la selva.
Siguiendo a Cummnins
(2004) esta danza (presente en los qeros)
representaría la conversión de los chun-
chos de un estado de salvajes, barbaros e
infieles a miembros de la sociedad colo-
nial, mediante su participación en bailes
durante las festividades religiosas, repre-
sentando batallas rituales (Martínez et
al., 2016). Ahora bien, la participación de
los indígenas en los bailes vinculados a Figura 3. La procesión de Corpus llega a las puertas de la catedral de Cuzco. Atribuido a
Basilio de Santa Cruz. Museo Virreinal, Cuzco. Tomado de Gisbert (2007: 40).
las fiestas ya sea en el canto, la danza o
ejecución de instrumentos musicales,
pudo tal vez haber servido como un me-
dio catequético al incorporarlos a las ce-
lebraciones religiosas. Avanzando el siglo descripción músico-coreográfica de los llevan coronas de plumas y máscaras (co-
XVII, se establecieron normas a las dan- bailes y músicos de las festividades del munes, de poca babas), cabello largo. Hay
zas, autos sacramentales y procesiones, área de La Paz. En sus apuntes exponía una variedad de detalles no solo en la va-
prohibiendo la presencia de mujeres indí- que el chuncho es un baile “más de in- riabilidad de la forma y material de cha-
genas, dado que el baile generaba desen- dios que de cholos, sin mujeres, ad libi- lecos, boleras y diadema de plumas.
voltura en ellas, indicando la presencia tum, acompañado de una orquesta. Algunos indican heridas sobre la másca-
del demonio en dichos actos (Díaz et al., Describía el autor: ra, algunas colgan la figura de un pesca-
2012). En un cuadro fechado en 1680, “a. Los bailantes, camisa blanca, pantalo- do en la espalda, etc, o llevan cuerno.
cuyo tema es la procesión del Corpus nes cortos blancos y medias de color. Todos con arcos y flechas, que en una
Christi en el Cusco (Figura 3) se observa Boleras cortas de plumas o ahora: borda- clase de baile de guerra suenan unos con-
en la parte inferior izquierda un conjunto das jaquete o chaleco de color bordado; tra las otras.
de hombres chunchos con sus atuendos,
tocados de plumas y sus chontas reveren-
ciando ante el paso de las cofradías y la
imagen de la Virgen.
Avanzado el periodo co-
lonial, el baile de los chunchos se fue po-
pularizando en las festividades religiosas
en diferentes regiones andinas, distribu-
yéndose longitudinalmente a lo largo de
la sierra peruana hasta sectores del alti-
plano boliviano y el norte chileno. Al pa-
recer, con la materialización de los dispo-
sitivos pastorales, las danzas aceptadas
por la curia tuvieron una amplia difusión,
como parte del repertorio visual y estéti-
co que incorporaba el mensaje evangeli-
zador; y en contrapunto, durante la coreo-
grafía, esquemas y sonoridades, también
se contenían memorias andinas que pug-
naban con el discurso catequético, reafir-
mando etnicidades en la Colonia.
A inicios del siglo XIX,
en su paso por Arica rumbo a La Paz, D'
Orbigny (2002) registró en una fiesta reli-
giosa andina un grupo de bailarines con
trajes emplumados y chontas (Figura 4). Figura 4. Indígenas bailando en los alrededores de La Paz. Alcide d' Orbigny Viaje a la
Por su parte, Uhle (1894) elaboró una América Meridional. Tomo III Institut français d’études andines, 2015.

AUGUST 2020 • VOL. 45 Nº 8 363


b. Música orquesta: flauta “phalawito”, es un pollerín a la rodilla, un ponchillo matices regionales, poseen atributos con
violinas que tocan alto y bajo (quizá para cubierto de cintas cosidas en círculo, una ropajes ataviados con plumas, pañuelos y
tonos guerreros) y un bombo redoblando. bolsita pequeña amarrada a la cintura y tocados o cintillos emplumados, además
También otra: bombos redoblantes (tam- decorada con caracoles, conchas y lente- del uso de máscaras, arcos y flechas
bor chico, clarinetes, pistones). Vi este juelas, zapatillas y medias largas; ade- (Jave 1987; Vásquez, 1950).
baile en La Calera, 6 de agosto 1894 y en más, un velo transparente de tul blanco En Paucartambo
Achacacha 18 de noviembre 1894 donde que cubre la cara, un turbante de plumas (Cusco), con un pasado colonial de orga-
lo retraté” (Uhle, 1894: 21). multicolor y una flecha adornada de cin- nización de cofradías (Martínez y Díaz
El reporte etnográfico tas y plumas con base de madera el cual 2019), se congregan cada año diferentes
de Max Uhle permite visualizar los com- hacen sonar (Varas, 1976). grupos de peregrinos y bailarines para
ponentes estéticos de los trajes de chun- En el Perú, los chunchos celebrar el 16 de julio a la ‘Mamacha
chos, con camisas y pantalones blancos, o ch’unchos asisten a las festividades re- Carmen’ (Virgen del Carmen). Durante
medias, chaquetas (boleras) con plumas y ligiosas en Cajamarca, como las Cruces los días de fiesta, diversas comparsas rea-
adornos, tocados emplumados, pelucas y de Porcón, San Juan de Llacanora, la lizan danzas, procesiones y ritos para
máscaras, tal como sucede en Virgen de la Aurora de Puyllucana, la culminar en la ‘guerrilla’ (17 de julio),
Paucartambo (Cusco). Asimismo, destaca Virgen de la Asunción, Virgen de la que corresponde a una escenificación de
el uso de arcos y flechas que dan cuenta Natividad en Huanchaco, la Virgen del la disputa entre los qhapaq ch’unchu (sel-
de “una clase de baile de guerra (que) Rosario en Pariamarca, San Esteban en va, Antisuyu) y los qhapaq qulla (altipla-
suenan”. La musicalización es interpreta- Chetilla y la fiesta del niño Jesús. no, Qullasuyu, collas), siendo acompaña-
da por ‘phalawitos’ (palahuitos) de tonos También están los chunchos de Pachitea dos por los saqra (diablos) quienes se en-
agudos y graves, que corresponde a un (Huánuco); chunchitos de Huamantanga, cargan de los fallecidos (Cánepa, 1998).
tipo de flauta transversal o pito amplia- participantes de la celebración en honor Dicho enfrentamiento ritual tendría al
mente difundido en los Andes, acompa- al Señor de Huamantanga (Provincia de parecer ciertas similitudes con las imáge-
ñada de un tambor para el redoble y Canta); chunchos de Luricocha en la fies- nes de los qeros, donde están representa-
bombos, a la usanza tradicional de ta de las cruces en Huante, Ayacucho; dos los chunchos con sus chontas y los
Paucartambo (Perú) y la Tirana (Chile). chunchos de Yauyos en las fiestas de los inkas con sus ondas (Wichrowska y
El epítome de chunchos pueblos de Aquicha, Huantan, Carania y Ziólkowski, 2000; Martínez, 2014).
se encuentra en diferentes festividades re- Yauyos (Lima); chunchos de Esquilaya La ‘guerrilla’ entre los
ligiosas que tienen lugar en Perú, Bolivia (Departamento de Puno); los chunchos qulla y ch’unchu contiene la puesta en
y Norte de Chile (Figura 5). En Bolivia, del Señor de Qoyllur Riti (Cusco); y, los escena de los qulla que se encuentran en
los chunchos participan en la fiesta de Qhapac Ch’uncho de Paucartambo el pueblo para intercambiar sus produc-
San Ignacio de Loyola, patrón de la pro- (Cusco), danzantes en la festividad de la tos. En un momento, irrumpen los
vincia de Moxos (Beni); chunchos ayma- Virgen del Carmen (Jave, 1987; Cánepa, ch’unchu quienes intentan raptar a la imi-
ras en las celebraciones del Corpus 1998; Vacaflores et al., 2017). Los bailes lla (mujer de los qulla), originando la ba-
Christi, San Juan, Virgen de los de chunchos, independiente de los talla entre ambas parcialidades. Los
Remedios y San Santiago en el
Departamento de La Paz; chunchus de
Anzaldo en Urkupiña (Cochabamba);
chunchos en la celebración de la Virgen
del Socavón (Oruro); silpuris de Vichacla
y Tupiza, o chunchos chicheños en
Corpus Christi en Chichas, Potosí.
Sambilantes promesantes de San Roque
en Reynecilla, quienes danzan con caña y
bombo; en la fiesta de la Inmaculada
Concepción en Tojo (Tarija) y en la festi-
vidad de San Roque (Tarija), lugar donde
el baile chuncho se acompaña de cañas
(Varas, 1976; Rodríguez, 1997; Civallero,
2013; Vacaflores et al., 2017).
Según Vacaflores (2018),
los chunchos de San Roque en Tojo
(Bolivia) habrían sido fundados en 1863,
pero para danzar a la Virgen de
Guadalupe, integrándose en 1880 a las
celebraciones de la Virgen del Rosario y
en 1889 comenzaron a participar en la
fiesta de San Roque. En ese momento la
prensa boliviana representaba negativa-
mente a los chunchos de San Roque,
quienes acompañados de diablos, toros y
cañas, causaban disturbios al orden públi-
co, participando en juegos de azar y em-
borrachándose en ocasiones durante la
fiesta (Vacaflores, 2018). La vestimenta Figura 5. Mapa de distribución de bailes chunchos en Bolivia, Chile y Perú. Basado en
tradicional de los chunchos de San Roque Vacaflores et al. (2017) y registros propios.

364 AUGUST 2020 • VOL. 45 Nº 8


vencedores son los ch’unchu, quedándose concurrir a honrar al Santo desde diver- cerca de 1.500 personas. La festividad no
con la imilla, la cual representara a la sas Oficinas Salitreras y pueblos del inte- se realizaba el 16 de julio, de acuerdo al
Virgen del Carmen (Cánepa, 1998). La rior” (El Tarapacá, 09/08/1945). En la fes- calendario católico, sino que los antiguos
teatralidad posee un rol significativo, tividad del Señor de Mamiña asistían “los feligreses, en su mayoría de origen perua-
pues actualiza el relato sobre la apropia- ‘chunchos’, las ‘llameras’, los ‘morenos’ y no y boliviano, con un sistema de cargos
ción de la imagen de la Virgen por los las ‘cuyacas’. No faltan tampoco, los ‘dia- con alférez o pasantes, organizaban la ce-
comuneros de Paucartambo, representa- blos’, que asustan a los niños y que los lebración sin la anuencia de la curia chi-
dos por los qhapaq ch’unchu, quienes tie- persiguen divirtiendo a los mayores. lena, permitiendo la congregación de con-
nen una especial cercanía con la Virgen y Estos ‘bailes’ vienen de una y otra parte” nacionales para celebrar a la Virgen en la
son quienes la custodian y acompañan (Plath, 1951: 4). Al Santuario de la fecha de sus fiestas patrias (González,
durante la procesión. Se sintetiza en la Virgen de Las Peñas acudían en ocasio- 2006). Así, el 6 agosto de 1898 (día de
‘guerrilla’, la evocación a un enfrenta- nes “los Morenos Pampinos, las Cuyacas Bolivia), participaron “chunchos, more-
miento ritual entre grupos étnicos y los y los Chunchos. Presentan dos quenistas nos, quillacas, cambas y lacas, indivi-
componentes del discurso catequético y un bombo las Cuyacas; dos flautines, duos que con distintos trajes alegóricos
performático en los espacios públicos co- una matraca, dos redoblantes y una caja representan el tiempo de los Incas …al
loniales. Es posible que en aquellos bai- los Morenos Pampinos y un conjunto de son de flautas, pitos y bombo” (El
les, sonoridades y/o teatralidades se re- flautines y cajas los de Chunchos” Nacional, 11/08/1898). Al año siguiente se
produjeran memorias andinas articuladas (Lavín, 1950: 28-29). Para la fiesta de informó que en agosto la fiesta: “En me-
en los dispositivos pastorales del auto-sa- San Andrés de Pica, acudían a la celebra- dio de la plaza se formó una rueda de
cramental, donde pugnaban moros y cris- ción “los ‘chunchos’, ‘morenos’, ‘calitas’, tres ó cuatro mil personas, en cuyo cen-
tianos, salvajes y civilizados o qollas y que han hallado el día anterior, de los di- tro los chunchos ó morenos de la oficina
chunchos. ferentes pueblos o centros salitreros que Constancia representaron con sus bailes
Con ciertos rasgos en co- circundan el oasis” (Plath, 1951: 61). al antiguo y tradicional drama del
mún, para la fiesta de la Virgen del Incluso hasta en el desierto atacameño, Recautivo” (El Imparcial, 06/08/1899).
Carmen de la Tirana (norte de Chile), anti- hubo un baile chuncho que fundó Abdón En los albores del siglo
guamente cada 16 de julio se dramatizaba Rosales en 1943 para danzarle a la XX, la festividad de la Tirana fue co-
el auto-sacramental ‘El Cautivo’, instancias Virgen de Guadalupe de Ayquina (Van brando mayor relevancia en una zona que
donde interactuaban los chunchos, more- Kessel, 2018). desde antes de la guerra del Pacífico ex-
nos, reyes, cuyacas, diablos, acompañán- A fines del siglo XIX, perimentaba un desarrollo económico
dose de bombos y flautas (Uribe, 1976); después de la guerra del Pacífico (1879- producto de la industria salitrera, lo que
relatos que tienen similitud y resonancia a 1883), acudían al poblado de la Tirana había generado un desplazamiento de
las escenas, danzas y músicas que reco-
rren la sierra peruana (Díaz, 2011).

La Tirana y los chunchos

En el norte chileno,
existen evidencias de imaginería religiosa
sobre los chunchos en cariátides o colum-
nas de un altar lateral en la Iglesia de
San Lorenzo de Tarapacá (Núñez, 2004),
cuya data correspondería al siglo XVIII,
y otra columna en el templo de Sibaya en
la precordillera (sierra tarapaqueña) al pa-
recer del mismo periodo. Sus elementos
ornamentales son análogos a las acuarelas
del siglo XVIII elaboradas por Martínez
Compañón (1991 [1789]) al registrar los
bailes de la zona de Trujillo al norte del
Perú, y en todos estos casos, se ilustran
los mismos atributos sobre los chunchos
(Figura 6). Los componentes icónicos de
las columnas de los templos coloniales
tienen consonancia con las vestimentas de
los grupos de bailes de chunchos de la
Tirana, tales como: turbante de plumas,
pelo suelto, camisa blanca, la banda que
atraviesa el pecho, faldellín hasta las ro-
dillas, calcetas blancas largas y zapatillas
del mismo color.
Adicionalmente, existe
información de la presencia de chunchos
que participaban en la fiesta de San
Lorenzo de Tarapacá, así como “diversas
comparsas de bailes cuyacas, lacas, chun- Figura 6. Izquierda: chuncho en Trujillo (Martínez Compañón, 1790 aprox). Centro y derecha:
chos y morenos se aprontan para cariátides de los templos de Tarapacá y Sibaya, Chile (siglos XVIII y XIX).

AUGUST 2020 • VOL. 45 Nº 8 365


población hacia la pampa provenientes conversión del moro al cristianismo al pantalón con plumas solamente en sus
desde el Centro y Sur de Chile, bautizarse (Uribe, 1976). Esta teatraliza- costados, y las mujeres con una falda
Cochabamba (Bolivia), Argentina, y paí- ción, con elementos de los auto sacra- hasta las rodillas con plumas decorando
ses europeos para trabajar en los cantones mentales coloniales, se desarrolló en la el borde inferir y superior de esta (Figura
y oficinas salitreras (González, 2006). Un Tirana hasta la década de 1950, siendo 7); antiguamente la fiesta no duraba más
antecedente a considerar es que la guerra además representada en las afueras de la de tres días, por lo que los bailarines po-
también significó que los territorios pe- catedral de Iquique (entre 1920 hasta seían un solo traje (llamado hoy ‘traje de
ruanos de Tarapacá, pasaran ahora a for- 1933) y en la capilla del Carmen en el gala’), que era utilizado cada 16 de julio
mar parte del Estado chileno, el cual im- barrio de la Plaza Arica (1934). y los otros días, los bailarines vestían
plementó una serie de acciones adminis- A partir de inicios del atuendos propios o cotidianos, utilizando
trativas, educacionales, reclutamiento mi- siglo XX, una serie de normativas, como solo el turbante de plumas y la chonta
litar y la instalación de una Vicaría para la programación de la fiesta, la asistencia para sus ritos.
instaurar una política de asimilación y de clérigos desde Pica, Huara e Iquique, Con el accionar de la
chilenizar a la sociedad regional peruana, y campañas de catequesis a los obreros, Vicaría en anuencia con la autoridad polí-
conformada históricamente por aymaras, fueron paulatinamente disciplinando la tica y militar, el proceso de chilenización
quechuas, mestizos, afrodescendientes y fiesta con un énfasis chilenizador. De incidió en las prácticas ceremoniales y
cholos (Díaz y Lanas, 2015). En tal com- esta manera, cada 16 de julio se debía expresiones de los bailes. A partir de
plejo escenario sociopolítico hay que ana- realizar la festividad de la Virgen del 1907, la prensa local en concomitancia
lizar las celebraciones religiosas. Carmen, consagrada como patrona del con la Vicaría comienza a darle realce al
Como era de suponer, Ejército chileno. Con el paso de los años, baile ‘chino’, integrado por obreros chile-
las tradiciones de los indígenas y tarapa- la fiesta fue cobrando vigor, con la asis- nos que migraron desde el centro del país
queños, sus creencias, devociones y ex- tencia mayor de peregrinos. Los reportes hacia las diversas oficinas salitreras de
presiones músico-coreográficas, no for- informan que en 1905 “en medio del es- Tarapacá (González, 2006). Es así que el
maban parte del repertorio cultural de las truendo de camaretas y cohetes, y en el baile ‘chino’ proveniente de Andacollo,
agencias y agentes chilenizadores, lo que centro de la pampa, la imájen de María ataviados de símbolos patrios, llevaban
significó que al establecerse la institucio- Santísima, es paseada por el pueblo en banderas y “son todos chilenos y a los
nalidad gubernamental y la Vicaría ecle- andas, que cargan sus devotos y acompa- cuales se les llama los chinos de la vir-
siástica se dispusiera el control de todas ñada por comparsas de indios danzantes, jen. A estos les corresponde presindencia
las manifestaciones públicas, como lo fue vestidos con sus plutorescos trajes nacio- en esta festividad y bajo su dirección se
el caso de la fiesta de la Tirana, regimen- nales. Hay comparsas de morenos, chun- efectuaron todos los desfiles. El baile y
tando las liturgias, procesiones e invisibi- chos lacas y otros, que bailan al compás vestuario de estos chinos son lo más ori-
lizando los cargos comunitarios como las de música improvisadas de acordeones, jinales. Los Chunchos, también usan un
prácticas locales de la piedad popular. quenas y bombos” (La Patria, traje de fantasía que armoniza, se puede
Con todo, los indígenas, afros, mestizos y 18/07/1905). decir, con su baile, pues desde el cuello
obreros que laboraban en los cantones sa- La vestimenta del chun- nace un crecido bonete de plumas con los
litreros, con un espíritu anticlerical pro- cho en la Tirana era de un pantalón y ca- cuales durante la danza se saludan entre
pio de los movimientos de los trabajado- misa manga larga blanca. Sobre ellos, ambos” (La Patria, 19/07/1907).
res, reorganizaron sus agrupaciones, inte- vestían por completo de plumas desde la La prensa chilena des-
grando a nuevos bailarines y, al unísono, cabeza hacia los pies. Llevaban un tur- cribió las coreografías de los chunchos
rearticularon los antiguos bailes familia- bante ataviado con plumas en vertical, como formas de expresiones profanas, ca-
res y/o comunitarios, conduciendo a la or- cuya base se adornada con espejos, lente- ricaturizándolos de ‘salvajes’, con trajes
ganización de corporaciones reconocidas juelas y cintas. Su torso era cubierto por extravagantes, danzando “desaforadamen-
posteriormente como bailes religiosos una capa con plumas hasta la cintura, lu- te al son de pitos y redobles” (La
(Díaz y Lanas, 2015). gar donde se encuentra una faja color ne- Provincia, 26/07/1914). No es extraña la
Dicho esto, volvamos a gro y adornado con espejos, cintas y len- denostación de la prensa chilena hacia los
los documentos. La información periodís- tejuelas, y donde se desprende un falde- chunchos por su condición de representar
tica de 1899 da cuenta del desarrollo de llín hasta las rodillas, completando el tra- las antiguas tradiciones tarapaqueñas ro-
la escenificación de ‘El Cautivo’, que co- je con unas muñequeras y tobilleras tuladas como “salvajes e incivilizadas”,
rresponde a una dramatización de la lu- llenas de plumas en vertical. La danza se personificando una agrupación que desde
cha entre moros y cristianos (representa- acompañaba (y aun se acompaña) de un antes de la guerra del Pacífico, eran los
dos por bailes morenos y chunchos), instrumento llamado chonta, vara o tabla custodios de la imagen de la Virgen du-
quienes demostraban la crueldad de los de madera larga que mide aproximada- rante la procesión (Figura 8), tal como
musulmanes versus a la actitud cristiana mente metro y medio, que posee un ocurría en Paucartambo. Pese a esta anti-
y civilizada de el cautivo. En el relato se alambre anudado en cada extremo con el gua costumbre, esto cambió durante las
hace referencia al Rey Moro, quien cap- cual simula ser un arco que utilizan primeras décadas del siglo XX, momento
tura a un príncipe cristiano (el cautivo) como elemento sonoro al realizar sus en que el baile ‘chino’ asumirá dicha res-
ofreciéndole salvar su vida si abandona cantos y mudanzas (coreografías). Según ponsabilidad procesional. Tanto los infor-
su religión. El cautivo reúsa la oferta, relata Gilberto Carrera (comunicación mes históricos como la tradición oral
pues no negará el nombre de Dios ni de personal), quien fue el segundo caporal confirman aquello. María Luz
María, causando que el Rey apuñale al del baile Chunchos del Carmelo, desde Galleguillos, ex bailarina del baile
cristiano, quien antes de fallecer señala mediados del siglo XX, la escases de plu- Chunchos del Carmelo de Iquique, co-
que resucitará por la gracia de Dios. mas junto a la petición de bailarines mas- mentaba que “El primer caporal se llama-
Seguidamente, diablos invocados por el culinos de dejar de ocupar falda (pollerín ba Serapio Cartagena Collao, él trabajaba
Rey, danzan alrededor del cadáver hasta emplumado) generó que se modificara el en la Iglesia Catedral por muchos años.
la llegada de los ángeles que lo salvan de traje: el faldellín de plumas fue reempla- Después de 3 años se formó el baile chi-
la muerte. Este milagro concluye con la zado, en el caso de los hombres, por un no y ellos nos pidieron permisos a

366 AUGUST 2020 • VOL. 45 Nº 8


feligreses y trabajadores que compartían
devociones y entornos laborales como in-
tegrantes de la misma clase obrera, con
un ethos pampino en construcción
(González, 2002; Díaz, 2011).

Chunchos de Paucartambo y la Tirana

Como se ha documenta-
do, existe una relación entre los chunchos
de la Virgen del Carmen de la Tirana y
los chunchos de la ‘Mamacha Carmen’ de
Paucartambo. Ambos han ocupado histó-
ricamente un lugar significativo en los ri-
tos y en la vinculación con la imagen de
la Virgen, aunque en el caso de los chun-
chos tiraneños fue suprimido por las ac-
ciones eclesiásticas chilenizadoras. En el
campo etnomusicológico, se encuentran
aspectos simétricos en la instrumentación
tradicional que ha sido la base sonora de
Figura 7. Izquierda: chunchos posando (del álbum familiar de Yeyson Carvajal); centro: chun- las mudanzas en la sierra, precordillera y
chos danzando en La Tirana (foto: Antonio Quintana, AUCh); derecha: chunchos en la Cruz del altiplano. Recordemos que antes de la
Calvario (foto: Marianne Fuentealba). irrupción en la Tirana de las bandas de
bronce hacia mediados de siglo XX
(Díaz, 2009; Cortés 2015), los chunchos
acompañaban sus coreografías de ‘saltos
nosotros para sacar a la Virgen; me re- Tradición”; https://www.youtube.com/ de guerreros’ con un bombo, caja redo-
cuerdo que vino el caporal de los chinos watch?v=hLvDQqWqbaU). blante y un flautín o pícolo (pito), tal
a hablar con nuestro caporal Serapio Este relato se confirma como sucede en la sierra peruana. La es-
Cartagena de los chunchos y ahí los chi- con los reportes periodísticos e históricos tructura melódica, patrones rítmicos y el
nos pudieron sacar la Virgen del Carmen. del siglo XIX, como asimismo con los uso de chontas son igualmente elementos
Actualmente ellos sacan la Virgen del testimonios de antiguos bailarines de las comparables entre la Tirana y
Carmen, no porque sean el primer baile familias Galleguillos, Carrera y Rivera. Paucartambo. En la Tabla I se compara el
creado… los primeros fuimos nosotros Según explica Guerrero (2008), el baile registro musical de las melodías de anti-
los chunchos” (Documental “Historia y ‘chino’ asume el cargo de sacar a la guos chunchos de la Tirana transcrito en
Virgen del templo y acompañar la proce- 1948 por Lavín (1950), con los análisis
sión debido a que era la única agrupación musicológicos de Sallnow (1974),
que portaba emblemas nacionales y for- Gruszczynska (1995) y nuestro equipo de
maba parte de costumbres religiosas pro- investigación en Paucartambo en 2019.
pias de la zona central del país (hoy área Sobre dichos componen-
reconocida como norte chico). tes musicológicos, Gruszczynska expone
Recordemos que el proceso de chileniza- que el tono “de ch´unchu caracteriza por
ción generó en la región un confuso esce- el movimiento ascendente o descendente
nario sociopolítico de aculturación y xe- dentro de una cuarta pura …La cuarta o
nofobia impulsado por las autoridades la quinta se llenan con la formula rítmica
gubernamentales, militares y eclesiásti- básica constituidas por seis corcheas se-
cas, junto al actuar de las ligas patrióti- guidas cerradas por una negra …el últi-
cas, provocando actos de violencia en mo elemento de la fórmula, sincopado,
contra la población tarapaqueña de origen tienen una importancia especial: durante
peruano (González, 2006). la presentación siempre se lo subraya in-
Tal como en el pasado, troduciéndolo en lugar de corcheas igua-
dos formas de manifestar la piedad popu- les o precediéndolo con el ritmo inverso.
lar alternaban en la explanada del santua- La melodía bimétrica del tono se caracte-
rio de la Tirana: una, el baile ‘chino’, in- riza por la sincopación y con oposición
tegrado por obreros chilenos promovidos de los motivos rítmicos ascendentes y
por la Vicaría; y la otra, los chunchos, descendentes” (Gruszczynska, 1995: 174).
donde participaban comuneros tarapaque-
ños, peruanos e indígenas, que también Conclusiones
eran obreros en las mismas oficinas sali-
treras. No obstante, debemos consignar El recorrido temporal,
que la imposición de símbolos patrios iconográfico y musical por la tradición de
como los cambios en el rito procesional, los chunchos en los santuarios nos acerca
Figura 8. Imagen pequeña con la custodia de fue una acción sostenida y aplicada por a cuerpos coreográficos de trajes atavia-
chunchos, año 1895. Museo de la Vivencia las agencias eclesiásticas, y no necesaria- dos de plumas, tocados, chontas, y un
Religiosa de Norte Grande, p. 14. mente aquello significó una pugna entre danzar ‘saltado’ que evoca a los

AUGUST 2020 • VOL. 45 Nº 8 367


TABLA I
COMPARACIÓN DE LAS CARACTERÍSTICAS MUSICALES Y COREOGRÁFICAS COMUNES ENTRE LOS CHUNCHOS
ANTIGUOS DE LA TIRANA Y LOS DE PAUCARTAMBO
Melodía de Chunchos Tirana. Carlos Lavín (1950). Melodía de Qhapac Chunchu. Sallnow Michael (1974).
Edición: Franco Daponte 2020 Edición: Franco Daponte 2020

Trascripciones

Qhapac Chunchu. Transcripción y Edición: William


Aravena Santander 2020.

Melodías de carácter descendente. Melodías de carácter descendente.


Melodía
Motivos en ámbito de cuarta o quinta. Motivos en ámbito de cuarta o quinta
Patrón rítmico que encadena patrones tribraquios y Patrón rítmico que tiende encadenamientos de tres y dos
trocaicos. notas.
Patrón rítmico
Acentuación bimétrica compuesta por seis corcheas en total, Acentuación bimétrica compuesta por seis corcheas en to-
con sincopación en del último motivo. tal, con sincopación en del último motivo.
Flautín. Flauta travesera.
Orgánico
Acompañamiento de bombo y redoblante. Acompañamiento de bombo y redoblante.
Parejas ordenadas en dos filas que realizan evoluciones co- Parejas ordenadas en dos filas que realizan evoluciones
Danza reográficas de carácter interdependientes. coreográficas de carácter interdependientes.
Utilizan la chonta que representa un arma nativa de la selva Utilizan la chonta que representa un arma de indio de la
Accesorios de (arco o lanza) y que hacen sonar durante las evoluciones selva (arco o lanza) y que hacen sonar durante las evolu-
danza coreográficas por medio de un alambre y por entrechoque. ciones coreográficas por entrechoque.
Fuentes: Lavín (1950), Sallnow (1974), Gruszczynska-Ziotkowska (1995).

guerreros del Antisuyu con un carácter al resguardar la tradición tarapaqueña. Cortés Aliaga N (2015) Historia y Organización
ontológico al ser reconocidos en clave co- Los chunchos, como antiguos centinelas de las Bandas de Músicos que Participan en
la Fiesta de la Virgen del Carmen de La
lonial como ‘salvajes’. Dicha condición se de la Virgen de la Tirana, custodiaron las Tirana. Siglo XX. Tesis. Universidad de
redime mediante una escenificación entre sonoridades que resuenan aún como con- Tarapacá. Chile. 148 pp.
mudanzas y melodías de flautas, para trapunto de la memoria festiva entre la Cummins T (2004) Brindis con el Inca: La
asumir la custodia de la Virgen durante sierra y la pampa. Abstracción Andina y las Imágenes
los ritos procesionales. Coloniales de los Queros. Universidad
Estos antecedentes que AGRADECIMIENTOS Nacional Mayor de San Marcos, Embajada
de los Estados Unidos de América y
vinculan la música de las festividades de Universidad Mayor de San Andrés. Lima,
la Virgen del Carmen de la Tirana y Esta publicación es re- Perú. 635 pp.
Paucartambo, dan cuenta de un paisaje sultado de los Proyectos FONDECYT Díaz Araya A, Lanas Castillo P (2015) Danza y
sonoro donde circularon longitudinalmen- 1181844 y UTA 5760-17. devoción en el desierto: Obreros e indígenas
te melodías, sonoridades y manifestacio- en la fiesta de la Virgen del Carmen de La
Tirana, Norte de Chile (siglo XX). Latin
nes músico-coreográficas por la sierra de REFERENCIAS Amer. Music Rev. 36(2): 145-169.
norte a sur, incluyendo al altiplano, que Díaz Araya, Galdames L, Muñoz W (2012)
reconfiguraron la piedad religiosa en los Cánepa G (1998) Máscara, Transformación e Santos patronos en los Andes: imagen, sím-
santuarios serranos y andinos en tiempos Identidad en Los Andes: La Fiesta de la bolo y ritual en las fiestas religiosas del
coloniales y republicanos, sacralizando Virgen del Carmen Paucartambo-Cuzco. mundo andino colonial (siglos XVI-XVIII).
las antiguas territorialidades indígenas, Pontificia Universidad Católica del Perú. Alpha (35): 23-39.
mestizas y afrodescendientes. La devo- Lima, Perú. 349 pp. Díaz Araya A (2011) En la pampa los diablos an-
Civallero E (2013) Las largas trompetas de los dan sueltos: Demonios danzantes de la fiesta
ción a la Virgen del Carmen de los chun- Andes. Miradero 5: 5- 14. del santuario de La Tirana. Rev. Musical
chos, representa una fe auténtica y origi- Cobo B (1895 [1653]) Historia del Nuevo Mundo. Chil. 65(216): 58-97.
nal, heredera de las costumbres y etnici- Tomo IV. Sociedad de Bibliófilos Andaluces Díaz Araya A (2009) Los Andes de bronce:
dades que se reactualizaron en la danza 1890-93, Imp. De E. Rasco, Sevilla. 420 pp. conscripción militar de comuneros andinos y

368 AUGUST 2020 • VOL. 45 Nº 8


el surgimiento de las bandas de bronce en el Jave Huangal J (1987) Fiesta del Huanchaco y la Uribe Echeverría J (1976) Fiesta de la Tirana de
norte de Chile. Historia 42(2): 371-399. danza de los Chunchos. Rev. Inst. Andino Tarapacá. Universidad de Valparaíso. Chile.
Equipo Gestión (2019) Notas Básicas de la Artes Populares 8: 63-68. 88 pp.
Imagen de la Virgen del Carmen de la Lavín C (1950) La Tirana. Fiesta ritual de la pro- Vacaflores D (2018) Performatividad y Conflicto:
Tirana y su Custodia. Museo de la Vivencia vincia de Tarapacá. Rev. Musical Chil. Clase, Etnicidad y Género como
Religiosa del Norte Grande. 16 pp. 6(37): 12-36. Imaginarios en Disputa en la Fiesta de San
D' Orbigny A (2002) Viaje a la América Martínez Compañón BJ (1991) Razón de las Roque en Tarija. Tesis. Universidad de Bonn
Meridional. Tomo III. Institut Français Especies de la Naturaleza y del Arte del Alemania. 462 pp.
D’études Andines y Plural. Lima, Perú. 446 Obispado de Trujillo del Perú [1789]. Ed. Vacaflores D, Maraz E, Arroyo G (2017) Otros
pp. Schjellerup I. Museo de Arqueología, Chunchos. Encuentro de Promesantes en
Gisbert T (2007) La fiesta en el tiempo. Unión Universidad de Trujillo. Perú. 346 pp. Tojo. La Pluma del Escribano. Tarija,
Latina. La Paz, Bolivia. pp. 35- 50. Martínez JL, Díaz C, Tocornal C, Arévalo V Bolivia. 288 pp.
Gobierno Regional Cusco (2005) Diccionario (2014) Comparando las crónicas y los textos Van Kessel J (2018) Bailarines en el Desierto.
Quechua-Español-Quechua. Qheswa- visuales andinos. Elementos para un análisis. Tres Sociedades de Baile (Las Peñas –
Español-Qheswa. Simi Taque. Academia Chungará 46: 91-113. Ayquina – La Tirana). Ediciones UC,
Mayor de la Lengua Quechua. Cusco, Perú. Martínez J, Díaz C, Tocornal C (2016) Inkas y Antofagasta, Chile. 400 pp.
928 pp. antis, variaciones coloniales de un relato an- Van Kessel J (1987) Lucero del Desierto; Mística
dino visual. Bol. Mus. Chil. Arte Precolomb. Popular y Movimiento Social. Universidad
González Holguín, D (1608) Vocabulario de la 21: 9-25. Libre de Amsterdam y Centro de
Lengua General de todo el Perú Llamada
Martínez P, Díaz Araya A (2019) Entre el cielo y Investigación de la Realidad del Norte.
Lengua Quichua. Corregido y renovado con-
el infierno: cofradías de indios en el Cusco Iquique. Chile. 284 pp.
forme a la propiedad cortesana del Cuzco.
y el programa iconográfico de las postrime- Varas V (1976) San Roque: Torbellino de “chun-
Francisco del Canto. Lima, Perú. 426 pp.
rías (siglos XVI y XVII). Estud. Atacam. chos” y “cañeros”. En Paredes Candia A
González S (2002) Hombres y Mujeres de la (61): 49-71. (Ed.) Fiestas Populares de Bolivia. Tomo II.
Pampa. Tarapacá en el Ciclo de Expansión Núñez L (2004) La Tirana del Tamarugal. 2ª ed. Ila y Librería Popular. La Paz, Bolivia. pp.
del Salitre. LOM. Santiago, Chile. 194 pp. Universidad Católica del Norte. Chile. 174 83-109.
González S (2006) La presencia indígena en el pp. Vásquez E (1950) Los Chunchos. Rev. Mus. Nac.
enclave salitrero de Tarapacá: Una reflexión Plath O (1951) La Virgen del Carmen en La Lima-Perú XIX-XX: 283-298.
en torno a la fiesta de La Tirana. Chungará Tirana. Viaje (212): 60. Wichrowska O, Ziólkowski M (Eds.) (2000)
38: 35-49. Rodríguez de Padilla D (1997) Danzas Iconografía de los Keros. Andes, Boletín de
Gruszczynsca-Ziotkowska A (1995) El Poder del Folklóricas del Beni: Danzas, Músicas y la Misión Arqueológica Andina nº 5.
Sonido. El Papel de las Crónicas Españolas Fiestas Costumbristas del Beni. Bolivia. 226 Universidad de Varsovia. Polonia. 143 pp.
en la Etnomusicología Andina. Aba Yala. pp.
Cayambe, Ecuador. 264 pp. Sallnow M (1974) La peregrinación andina, Documentos hemerográficos
Guamán Poma de Ayala F (1615) Nueva Allpanchis. VII. La Fiesta en los Andes.
Corónica y Buen Gobierno. Biblioteca Real Instituto de Pastoral Andina. Cuzco, Perú. Diario El Imparcial, Huara, Chile.
de Copenhague. 1189 pp. pp.101-142. Diario El Nacional, Iquique, Chile.
Guerrero B (2008) La Tirana. Flauta, Bandera y Uhle M (1894-1895) Bailes de los Aimaras. Diario El Tarapacá, Iquique, Chile.
Tambor: El Baile Chino. El Jote Errante. Preussischer Kulturbesitz. Ibero- Diario La Patria, Iquique, Chile.
Iquique, Chile. 166 pp. Amerikanisches Institut Berlin. Alemania. Diario La Provincia, Iquique, Chile.

THE CHUNCHOS IN LA TIRANA. DANCE, MUSIC AND FESTIVE MEMORY IN THE NORTH OF CHILE
Jean Franco Daponte, Alberto Díaz Araya and Nicole Cortés Aliaga
SUMMARY

This article addresses the symbolic, musical, and cultural expres- logical antecedents on the chunchos and the links with musical-cho-
sions that are part of the historical presence of the chunchos dances reographic manifestations of the festivities of the Virgin of Paucar-
that participate in the Virgen del Carmen de la Tirana festival in tambo (Cusco) are exposed, allowing to re-evaluate some hypothe-
the Tarapacá Region in northern Chile. Ethnohistorical and musico- ses regarding the influences on the celebration of the Virgin.

OS CHUNCHOS EM LA TIRANA. DANÇA, MÚSICA E MEMÓRIA FESTIVA NO NORTE DO CHILE


Jean Franco Daponte, Alberto Díaz Araya e Nicole Cortés Aliaga
RESUMO

Este artigo aborda as expressões simbólicas, musicais e e da musicologia sobre os chunchos e seus vínculos com as
culturais que fazem parte da presença histórica das danças manifestações músico-coreográficas da festa que homenageia
dos chunchos que participam na festa em homenagem a Nos- a Virgem em Paucartambo (Cusco), permitindo reavaliar algu-
sa Senhora do Carmo de La Tirana na região de Tarapacá mas hipóteses sobre as influências na celebração em homena-
no norte do Chile. São expostos antecedentes etnohistóricos gem à Virgem.

AUGUST 2020 • VOL. 45 Nº 8 369

También podría gustarte