Pregunta 3: La escultura: portadas y retablos
La portada gótica sigue cumpliendo, para la población iletrada, la misma función catequética y
docente que ejerció durante el románico. Los sencillos, los ignorantes, aquellos a quienes se
llama el pueblo santo de Dios, aprendían con los ojos. Las diferencias con respecto a la Alta
Edad Media hay que buscarlas, ahora, en la supremacía de la escultura sobre los elementos
arquitectónicos que configuran el portal, en la masiva presencia de imágenes, en la novedad
iconográfica de los temas y en su composición naturalista.
Ya en 1155, aparece en el Pórtico Real de Chartres un cortejo de reyes y reinas del Antiguo
Testamento, concebidos como estatuas-columnas que ocultan las jambas.
Estatuas-columnas con reyes y reinas del Antiguo Testamento. 1145-1155. Pórtico Real.
Catedral de Chartres.
Otra innovación serán las arquivoltas esculpidas que contornean el tímpano con la
representación de las Artes Liberales, los signos del Zodiaco y un calendario con los trabajos
que se realizan en los doce meses del año.
Paralelamente, comienza a desplegarse un exuberante ornato floral, en el que las ramas, los
tallos de rosal y los sarmientos de vid cubren de vegetación los perfiles tectónicos. La autoridad
de este pórtico haría que sus experimentos se propagaran por todas las entradas góticas que
se labraron en los siglos XIII, XIV y XV.
La invasión de imágenes se explica por la necesidad narrativa, por el apuntamiento ojival del
tímpano, que ofrece mayor espacio para representar personajes y escenas, y por hacer
concordar el número de portadas con las naves transversales y longitudinales del templo, lo cual
obliga a decorar habitualmente seis accesos en los brazos del transepto y tres en la fachada
de los pies, multiplicándose hasta cinco en Bourges.
La piedad popular rinde culto en las portadas a los santos protectores contra la enfermedad y
la peste, a los mártires milagreros y a los patronos de las ciudades; pero la principal fuente de
inspiración iconográfica es el Nuevo Testamento. Frente a los doce patriarcas de las tribus de
Israel se oponen los doce apóstoles, frente a los cuatro profetas mayores (Isaías, Jeremías,
Ezequiel y Daniel) se oponen los cuatro evangelistas (Mateo, Marcos, Lucas y Juan), La Maiestas
Domini del Juicio Final que amenazaba a los peregrinos del siglo XI, es suplantada por el Beau
Dieu: un Cristo humanizado, que apareció en 1230 en Amiens.
Le Beau Dieu (El bello Dios). 1230. Parteluz de la portada occidental. Catedral de Amiens.
Durante el románico se había intentado infundir temor a través de un Dios terrible e implacable
en su justicia, ahora se intenta atraer al fiel mediante un Dios amable que sufre como los seres
humanos. Para conseguirlo toman gran protagonismo escenas que narran la vida de la Virgen y
los santos, las representaciones de la Virgen con el niño cobran vida y transmiten alegría, las
figuras se comunican entre sí, se sonríen e incluso se tocan. Las figuras van a expresar
sentimientos.
Adquieren un gran desarrollo las escenas de la vida de Jesús, sobre todo de su infancia. El
creciente culto a la Virgen se manifiesta con imágenes como la Anunciación, los Desposorios, la
Asunción y la Coronación. Los santos también son frecuentemente representados a través de
escenas sacadas del libro La Leyenda Dorada, del obispo Jacopo della Vorágine. El interés por
los lugares lejanos y exóticos da lugar a escenas sacadas de libros de viajes de personajes como
Ruysbroek o Marco Polo.
Observamos pues, el naturalismo como rasgo característico clave del gótico y que lo diferencia
claramente con el hieratismo del románico.
Además de las fachadas, también se empezarán a esculpir las sillerías de los coros, los retablos
y los sepulcros, totalmente liberados del marco arquitectónico.
Y cambiará también la representación de los crucificados. Se representa a Jesús sufriendo en
su cruz. El cuerpo no aparece rígido, sino que cae de forma pesada Se acorta el vestido que lo
cubre, convirtiéndose en un faldellín. La corona de rey se sustituye por una de espinas.
La mayoría de las catedrales francesas, alemanas y españolas están consagradas a Santa María.
Notre-Dame de París le dedica cuatro puertas, desarrollando un ciclo mariano en el que tienen
cobijo desde la Presentación de la Virgen niña en el templo hasta su gloriosa Asunción y
Coronación. Sus frecuentes milagros y apariciones durante el siglo XIII la habían aproximado
tanto a los hombres, que en la Virgen Dorada de Amiens y la Virgen Blanca de Toledo, aparece
ya como una doncella coqueta, que sostiene al Niño en brazos, gira la cabeza y sonríe.
Virgen Blanca de Toledo Siglo XIII
Virgen Dorada de Amiens
Grupos de Anunciación y Visitación. Catedral de Reims. Jamba derecha de la portada central
de la fachada occidental. 1230-1260. (Postura contraposto clásico)
La composición de estas imágenes marianas, levemente arqueadas y animadas de viveza.
Inauguraban ese naturalismo gótico, quebrando para siempre el hieratismo de la ley de
frontalidad románica.
Ángel sonriente. Catedral de Reims. En Reims trabajó un escultor conocido como el maestro de
los ángeles. Realizó numerosos y todos ellos se caracterizan por su dulce sonrisa.
Coronación de la Virgen en la Catedral de NotreDame de Paris
Pozo de Moisés en la Cartuja de Champmol en Dijon , Francia. Siglo XIV.
Grupo escultórico que servía de base a un crucifijo. Autor: Claus Sluter. Uno de los artistas
más valiosos de la Edad Media. Estaba lleno de realismo, desde sus ropas hasta la
individualización de las cabezas de los personajes. Son los profetas: Daniel, Ezequiel, Isaías,
Jeremías, David y Moisés. Del calvario –Jesucristo crucificado acompañado de la Virgen y San
Juan- que debía coronar el pedestal apenas quedan restos tan sólo el torso y la cabeza de
Cristo.
Púlpito del baptisterio de Pisa. 1260. Los relieves recogen escenas de la vida de Cristo.
San Pedro y San Pablo, Catedral de Palma de Mallorca 1420 autor Guillem Sagrera.
Sepulcro de Felipe el Atrevido. Cartuja de Champmol. Autor: Claus Sluter. Siglo XIV.
Sepulcro de Juan sin miedo y Margarita de Baviera (Dijon, Francia). Realizado por varios
escultores siendo el principal Claus Werbe basándose en el sepulcro de Felipe el Atrevido.
En ambas obras las figuras de los yacentes están rodeadas en la parte inferior por esculturas
de la procesión del duelo. Estas aparecen encapuchados dejando invisibles sus rostros. Sin
apenas gestos, se logra trasmitir el patetismo que caracterizará a la escultura del siglo XV. El
patetismo es la angustia, agobio, drama o padecimiento que se puede sentir, capaz de llegar a
conmover profundamente y agitar el ánimo con violencia.
Portada de Sarmental, Catedral de Burgos. XIII
Puede que sea la primera portada gótica de España, por ello todavía encontramos cierta
severidad unida a un naturalismo idealizado. El tema es aún románico (pantocrátor) pero las
figuras ya se relacionan entre sí y son prácticamente exentas. Estas características son ya del
gótico.
Dentro del templo, los fieles continúan adoctrinándose al contemplar el retablo que decora la
capilla central. Se concibe como una portada interior, confeccionándose en madera policromada,
cuya espléndida vitalidad en el arte español lo convierte desde el Gótico al Barroco, en un
producto autóctono, aunque sus orígenes son extranjeros: los trípticos y polípticos italianos y
flamencos. El programa iconográfico que reciben los retablos puede ser pictórico o escultórico,
y la disposición que adoptan las tablas y los relieves es la de casillero.
Cataluña optó por retablos pintados, y durante la segunda mitad del siglo XIV el taller
barcelonés de los hermanos Serra surtió de obras a toda la región, el estilo de las tablas apunta
al trecento italiano, llegando estas influencias por el Mediterráneo.
Pere Serra. Retablo de la Cofradía del Espíritu Santo (1394). Iglesia de Santa María, Manresa,
Barcelona.
Castilla preferió los retablos escultóricos flamencos. A lo largo del siglo XV, Bruselas, Malinas
y Amberes se convierten en centros de exportación de retablos, inaugurando en Europa un
comercio artístico a gran escala con puntos de venta en las ferias vallisoletanas de Medina del
Campo, Medina de Rioseco y Villalón.
Retablo mayor de la Cartuja de Miraflores en Burgos. Autor: Gil de Siloé y policromia de Diego
de la Cruz. 1496-1499. Representa la crucifixión, rodeada de escenas de la vida de Cristo. El
retablo presenta profusión decorativa con relieves y esculturas de bulto redondo doradas y
policromadas.
Paralelamente, se afincan en las ciudades castellanas retablistas nórdicos con el propósito de
hacer fortuna. En 1481, Pyeter Dancart trazaba el de la catedral de Sevilla, cuya colosal
envergadura lo convierte en el más grande del cristianismo.
Retablo del altar mayor de la Catedral de Sevilla. Pyeter Dancart. 1481-1564. Cuando murió Dancart, le sucedió
el Maestro Marco, y a este artífice, los hermanos Alejo y Jorge Fernández.