Pregunta 1.
Características generales de la arquitectura gótica
El gótico nació en la segunda mitad del siglo XII, cuando los arquitectos medievales decidieron sustituir
el arco de medio punto por el ojival y la bóveda de cañón por la de crucería. El desarrollo progresivo de
esta cubierta permitió una mayor altura y longitud del edificio y, lo más importante, abrir en las paredes
grandes ventanales de iluminación. Todas estas transformaciones se produjeron en la región de París y
los contemporáneos denominaron a los edificios que incorporaban estos nuevos avances: opus
francigenum = estilo a la manera francesa.
El gótico nació en la segunda mitad del siglo XII, cuando los arquitectos medievales decidieron sustituir
el arco de medio punto por el ojival y la bóveda de cañón por la de crucería. El desarrollo progresivo de
esta cubierta permitió una mayor altura y longitud del edificio y, lo más importante, abrir en las paredes
grandes ventanales de iluminación. Todas estas transformaciones se produjeron en la región de París y
los contemporáneos denominaron a los edificios que incorporaban estos nuevos avances: opus
francigenum = estilo a la manera francesa.
Arco ojival
Bóveda de crucería
Las dos características principales de la arquitectura gótica son, por tanto, el arco ojival y la bóveda de
crucería. Este arco tiene la ventaja sobre el de medio punto, usado en el románico, que reparte mejor
las cargas y las presiones y ello permite hacer edificios más altos y abrir huecos grandes en los muros.
Estas bóvedas de crucería con el tiempo irán ampliando el número de nervios y se van complicando,
pasando a ser conocidas como bóvedas estrelladas. Asimismo, se diversifican los tipos de arcos, siendo
el carpanel, el escarzano y el conopial los más utilizados.
Pero tanto el arco ojival como la bóveda de crucería se conocían con anterioridad. Si empiezan a usarse
ahora de forma casi exclusiva es porque la nueva sociedad exigía un nuevo de tipo de iglesias más acorde
con la nueva forma de entender la religión. Las nuevas iglesias tenían que ser verticales y luminosas,
distintas, por tanto, a las románicas, en la predominaba la horizontalidad y la oscuridad. Usando arcos
ojivales y bóvedas de crucería, los arquitectos del gótico idearon un sistema en el que los soportes están
repartidos y las cargas están distribuidas racionalmente. Ahora, el espacio interno está más lleno de
aire que de masa, y los edificios se elevan mucho, con la idea de simbolizar la ascensión al cielo. Esta
búsqueda de altura produjo unos interiores elevadísimos en los que el hombre se sentía muy pequeño.
Pronto se pasó de los 33 m. de altura de la Catedral de NotreDame (París) a los 42 de la de Amiens o a
los 48 de Beauvais. Las fachadas contribuyeron también a que los edificios dieran sensación de elevarse
hasta el cielo. Solían tener dos torres gemelas, cubiertas por pináculos. La Catedral de Colonia llega a
los 157 m. de altura, y la de Ulm, a los 197 (terminó de construirse en el siglo XX sobre planos del XV).
Catedral de NotreDame París. Siglos XII-XIII.
Las plantas son de tres o cinco naves: Los transeptos y cruceros adquieren gran desarrollo. A menudo,
ellos mismos se dividen en tres naves y sus extremos se convierten en auténticas fachadas
complementarias. Normalmente, el altar se situaba al este, para identificar a Dios con el símbolo del
Sol naciente. La zona del altar se rodea de una amplia girola o deambulatorio, detrás del cual se sitúan
las llamadas capillas radiales, con sus propios altares. Con frecuencia, estas capillas son costeadas por
familias poderosas que quieren tener su propio espacio en la catedral. El soporte típico es el pilar
fascicular, un grupo de columnillas que conectaban con los nervios de las bóvedas.
Los gruesos muros románicos habían desaparecido. El muro gótico solo sirve para cerrar los espacios
existentes entre los soportes, que son reforzados en los puntos débiles por contrafuertes y arbotantes
.
Si los muros no sirven para sostener el edificio, es posible abrir en ellos amplios huecos y rellenarlos
con vidrieras, lo que permitirá que la luz inunde el edificio y recuerde a los fieles el fulgor de la Luz
divina. Y pensemos que se trata de una luz modificada por los colores y las formas de los cristales. Puede
ser cierto, por tanto, lo que algunos observadores han dicho de que, más que el arco apuntado u ojival,
la esencia del Gótico, esa luz a veces mágica que se filtra a través de las vidrieras.
Las vidrieras no son un mero adorno sino parte de la esencia de los edificios. Son grandes paños de
cristal que representaban escenas sagradas. Dado que Dios es la luz del mundo en el catolicismo, cuanta
más luz reciban los objetos en la tierra, más cerca de Dios estarán y más esencia divina poseerán. Su
realización es similar a la de los mosaicos, con cristales en lugar de teselas. Los colores tenían una gama
limitada: amarillo, rojo, azul y verde. Los diferentes tonos se obtenían variando el grosor, entre 2 y 6
mm. Los artistas, vidrieros y pintores, mejoran su técnica constantemente. Uno de sus hitos fue el
descubrimiento del amarillo de plata, en 1295.
Vidriera del árbol de Jesé 1145-1155. Catedral de Chartres Francia
En los tejados estaban las gárgolas que tenían generalmente figuras fantásticas y se utilizaban para
expulsar el agua.