INSTITUTO DE CIENCIAS Y ESTUDIOS SUPERIORES
DE TAMAULIPAS, A.C.
FORMATO DE EDUCACIÓN A DISTANCIA
“EL SEGURO POPULAR EN MÉXICO”
Alumna: Diana Areli Coronado Rivera
Tampico, Tamaulipas, 28 abril 2024
El Seguro Popular de Salud se enmarca en la estrategia del Programa Nacional de Salud
2001-2006.
Su propósito es brindar protección a la población no derechohabiente mediante un seguro
de salud, público y voluntario, orientado a reducir los gastos médicos de bolsillo y
fomentar la atención oportuna a la salud.
Los gastos médicos ocurren normalmente en las condiciones más adversas para las
familias de menores ingresos no aseguradas, por lo que el Seguro Popular de Salud es un
programa innovador de carácter federal, cuyo propósito central está encaminado a la
prestación de servicios médicos y a evitar que éstos sigan cubiertos mayoritariamente por
el gasto bolsillo. En consecuencia, es un mecanismo de protección de las finanzas
familiares. (Publica, 2017)
Los objetivos de esta institución son:
Disminuir el gasto de bolsillo
Reducir el riesgo de empobrecimiento a familias.
Preservar la salud de las familias afiliadas.
Fomentar la atención oportuna de la salud.
El Seguro Popular (SP) entró en funcionamiento en 2004 como mecanismo de ejecución
del Sistema de Protección Social en Salud (SPSS). El SP era un esquema de
aseguramiento público en salud a través de afiliación voluntaria, dirigido a la población
que no contaba con seguridad social vía una relación laboral, con el fin de disminuir sus
gastos en salud. La incorporación al SP tenía una vigencia de tres años. Mediante esta
afiliación, las familias beneficiarias recibían el acceso a un conjunto de beneficios de
atención médica comprendidos en el Catálogo Universal de Servicios de Salud (CAUSES)
que contemplaba 284 intervenciones médicas hasta 2019, agrupadas en 5
conglomerados: prevención y promoción en salud, medicina general y de especialidad,
urgencias, cirugía general y obstetricia. Asimismo, otorgaba acceso a servicios médicos
de alta especialidad para la atención de enfermedades de alto costo que podían poner en
riesgo la vida y el patrimonio familiar mediante el Fondo de Protección contra Gastos
Catastróficos, el cual era operado por la Comisión Nacional de Protección Social en
Salud. El modelo financiero del SPSS se sustenta en un esquema tripartita con
aportaciones del gobierno federal, de las entidades federativas y contribuciones de los
afiliados conforme a su capacidad económica. Las aportaciones al SPSS y el mecanismo
de actualización estaban contenidos en la Ley General de Salud. El Gobierno Federal
realizaba una aportación anual, por persona afiliada al SPSS, la cual se integraba de los
siguientes conceptos: 1) Una Cuota Social (CS), equivalente a 3.92% de un Salario
Mínimo general vigente diario del 2009, para la Ciudad de México, que se actualiza
anualmente de conformidad con la variación anual observada en el Índice Nacional de
Precios al Consumidor. Para el ejercicio 2018, el monto de esta aportación era de
1,111.83 pesos, y 2) Una Aportación Solidaria Federal (ASF), equivalente a un monto que
debe representar al menos una y media veces el importe de la Cuota Social. El promedio
nacional para 2018 ascendió a 1,667.74 pesos. Los gobiernos de las entidades
federativas efectuaban una Aportación Solidaria Estatal (ASE), por persona afiliada, la
cual debe ser, al menos, en un monto equivalente a la mitad de la Cuota Social. En 2018,
el monto mínimo de este concepto era de 555.91 pesos por persona. (Social, 2018)
El Seguro Médico Siglo XXI (SMSXXI) inició operaciones en 2007. Su objetivo era
financiar, mediante un esquema público de aseguramiento médico universal, la atención
de las niñas y niños menores de cinco años incorporados al SPSS, a través del
otorgamiento de intervenciones de salud complementarias a las establecidas en el
CAUSES y a los servicios médicos de alta especialidad para enfermedades de alto costo
cubiertas por el FPGC. En 2019, se reportaron poco más de 4.4 millones de niños
afiliados al SMSXXI. Para el periodo 2008-2018, la carencia por acceso a servicios de
salud (medida únicamente como afiliación) se redujo 22.9 puntos porcentuales. La
disminución presentada en este indicador se debió sobre todo al avance en la afiliación al
Seguro Popular.
Uno de los objetivos del actual gobierno federal es que todas y todos los habitantes de
México reciban atención médica y hospitalaria gratuita, incluidos el suministro de
medicamentos, materiales de curación y exámenes clínicos (Bienestar, 2020). Este
propósito se remonta a principios del milenio y ha sido común en tres administraciones
públicas diferentes.
En el 2000, 55.6 millones de personas en México no contaban con afiliación a alguna
institución de seguridad social. En el 2018, con el SP, la cifra se redujo a 22.4 millones de
personas sin acceso a los servicios públicos de salud (INEGI, 2019); esto es más de la
mitad. El INSABI proyecta que para 2024, el número de personas sin afiliación al sistema
público bajará a 11.8 millones (Bienestar, 2020).
A pesar de que se ha reducido la población que no cuenta con afiliación a alguna
institución de seguridad social, en los últimos diez años este aumento no se ha reflejado
en mayores tasas de atención, ni en reducciones del gasto de bolsillo
A nivel nacional, de 2014 a 2018, 4 millones de personas más ejercieron gasto de
bolsillo. Continuar incrementando el número de personas afiliadas sin aumentar los
recursos económicos disponibles limita los resultados que pudieran alcanzarse en materia
de cobertura universal y atención efectiva. (INEGI, 2019).
Fortalezas del SPSS:
El SP se consideraba de gran relevancia dado que era el principal instrumento con
el que contaba el Estado Mexicano para garantizar el derecho humano de la
protección de la salud y disminuir el rezago por acceso a los servicios de salud, a
través de un esquema de aseguramiento público.
La afiliación al SP creció de manera pronunciada en los últimos años. La población
afiliada aumentó de 15.7 millones de personas en 2006 a alrededor de 51 millones
en 2019, de acuerdo con registros administrativos.
La evaluación de impacto del SP de 2008 mostró que la afiliación al SPSS reducía
en seis puntos porcentuales la prevalencia del gasto en salud y en tres puntos
porcentuales la probabilidad de incurrir en gastos catastróficos por motivos de
salud, y evitaba que miles de familias pusieran en riesgo su estabilidad financiera
por cuestiones de salud.
La reducción general en el gasto de bolsillo por motivo de salud muestra una
mejora en las condiciones en los hogares con mayor vulnerabilidad financiera.
Las diferentes evaluaciones con las que cuenta el SP, muestran que el programa
tenía una eficiencia de cobertura por arriba de 99% de su población objetivo.
Los hospitales parecían responder a los incentivos del SPSS, en particular, una
evaluación al SMSXXI1 documenta mejoras en la disponibilidad de recursos en
salud para la atención hospitalaria. Se observa un aumento de los recursos
específicos de la atención neonatal, como incubadoras y cunas, obstétricos y de
los médicos especialistas.
El efecto del Seguro Popular en cuanto al acceso a servicios de salud es en
especial significativo en la población con menores ingresos. Al respecto, los
deciles más bajos de ingreso estaban mayormente afiliados al Seguro Popular.
La población con carencia por acceso a la salud, de acuerdo con la medición de
pobreza del CONEVAL, disminuyó alrededor de 22 puntos porcentuales. Esta es la
carencia que disminuyó de manera más pronunciada entre las consideradas para
la medición de la pobreza (gráfica 4). La reducción de la carencia de acceso a los
servicios de salud coincide con el avance de cobertura del SP.
Retos del SPSS
El SPSS centraba sus esfuerzos en la afiliación, sin considerar de forma prioritaria
la calidad de los servicios que se brindaban a la población afiliada.
El SPSS operaba a través de diferentes catálogos (CAUSES, FPGC, SMSXXI)
que definen las intervenciones que son susceptibles de ser ofrecidas por los
prestadores, lo cual, limita la garantía del derecho al acotar la protección a una
serie de intervenciones predefinidas.
La prestación de los servicios se realizaba, principalmente, a través de los
Sistemas Estatales de Salud, los cuales cuentan con una capacidad de respuesta
y calidad de los servicios muy heterogénea entre estados.
No se contemplaban esquemas de incentivos relacionados con financiamiento
basado en resultados, que asociaran las transferencias a las entidades con
indicadores de resultados de salud de la población.
El SP generó un aumento del uso de servicios de salud que no fue acompañado
por un aumento en la capacidad de respuesta de los sistemas estatales a través
del incremento en infraestructura y recursos humanos.
Se podían generar incentivos para que los posibles usuarios ocultaran su estatus
de afiliación a instituciones de seguridad social para poder recibir los beneficios del
programa en el caso de considerar que los mismos se ajustaran más a sus
necesidades, como puede ser la proximidad geográfica de las unidades médicas
de atención que, en el caso de las zonas geográficas de más difícil acceso, casi
siempre corresponden a unidades de los Servicios Estatales de Salud.
Sobre la percepción de los beneficiarios, los aspectos peor valorados del SP se
refieren a los tiempos de espera para recibir atención tanto en urgencias como en
citas programadas, así como el surtimiento de medicamentos.
Respecto al SMSXXI, este enfocaba sus esfuerzos en la afiliación sin considerar la
tutela de los derechos de los beneficiarios. Esto es que, una vez ingresados al
sistema, no había un seguimiento en la atención del beneficiario, de tal forma que
se pudiera conocer si había logrado acceder a la atención requerida de forma
oportuna y había logrado resolver sus necesidades de atención.
Aun cuando las Reglas de Operación del SMSXXI señalaban la importancia de la
prevención y atención integral en los primeros años de vida, el objetivo del
programa se enfocaba en la protección financiera de las familias y no en la
protección, promoción o restauración de la salud de su población objetivo.
El SMSXXI no contaba con indicadores adecuados que aportaran información
suficiente para emitir un juicio sobre el desempeño del programa.
Que ofrece a los derechohabientes el Seguro Popular
1. Acceso equitativo a la atención.
2. Trato digno y atención de calidad.
3. Protección financiera a la población no asegurada
4. Elimina cuotas de recuperación y establece un esquema de aseguramiento
con aportaciones de las familias.
5. Ofrece un paquete explícito de servicios de salud que cubre las
enfermedades más frecuentes.
6. Garantiza el abasto de medicamentos asociados al paquete de
intervenciones.
7. Promueve formas innovadoras de mejoramiento en el acceso a los servicios
de salud.
8. Programación de exámenes preventivos.
9. Programación de citas para consulta.
10. Integración de expedientes clínicos
11. Mecanismos de referencia y contrarreferencia.
12. La posibilidad de interponer quejas, reclamos o sugerencias sobre la
atención brindada, así como recibir respuesta escrita sobre las mismas, en
un plazo no mayor a 30 días.
Conclusión
El Seguro Popular es de las mejores ideas institucionales que el gobierno haya
implementado, especialmente para todos aquellos que no han sido derechohabientes por
otra institución de salud como el ISSTE y el IMSS, o bien por todos aquellos que no
pueden pagar un servicio de salud particular, en el cual es bien sabido que los gastos que
estos ejercen son insuperables, muchas de las veces quedando a deuda con los gastos
de insumos y servicio medico que estos nos ofrecen, incluso he sido beneficiaria por el
Seguro Popular cuando aun no contaba con servicio medico como le IMMS, obteniendo
un servicio de calidad humana y profesional.
Gracias a esto se ha alcanzado una esperanza de vida mas elevaba en la población del
país y los costos muy por debajo de incluso lo que pueden llegar a solicitar las
instituciones gubernamentales de salud conocidas, beneficiando con esto a miles o quizás
millones de personas que viven con el salario por debajo del mínimo y en zonas rurales
donde el servicio medico es nulo.
Esperando con el nuevo gobierno que estamos por tener que estos tipos de servicios
médicos e instituciones se fortalezcan con mejores insumos, equipo medico y que los
trabajadores que laboran en estas dependencias se vean beneficiadas en cuanto a
mejores prestaciones y sueldos, puesto que con esto se dará un mejor servicio del que ya
se otorga y se abriría una bolsa de trabajo amplia para las nuevas generaciones con ideas
innovadoras en cuanto a tratamientos y diagnósticos.
BIBLIOGRAFIA
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Publica, S. d. (23 de AGOSTO de 2017). SECRETARIA DE SALUD MEXICO. Obtenido de
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