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Oralidad y Escritura en el Proceso Civil

Este documento describe la historia del uso de la oralidad y la escritura en el proceso civil mexicano. Explica que históricamente se usaba principalmente la oralidad, pero con el tiempo se adoptó más el uso de la escritura para dejar constancia de los procesos. También analiza el desarrollo histórico en el derecho romano y medieval.

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Oralidad y Escritura en el Proceso Civil

Este documento describe la historia del uso de la oralidad y la escritura en el proceso civil mexicano. Explica que históricamente se usaba principalmente la oralidad, pero con el tiempo se adoptó más el uso de la escritura para dejar constancia de los procesos. También analiza el desarrollo histórico en el derecho romano y medieval.

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Esta obra forma parte del acervo de la Biblioteca jurídica Virtual clel Instituto

de Investigaciones jurídicas ble la UNAM


www.jurídicas.umm.mx www.derecho.unam.mx

ORAL IDAD Y ESCRITURA EN EL PROCESO CIVIL MEXICANO •


Por eI doctor Ignacio MEDINAJIMA
Director del Seminario de Derecho
Procesal de la Facultad de Derecho
de la UNIVERSIDAD NACIONAL
AUTONOMA DE MEXICO
En una materia tan ex iensamente tratada y discutida como lo es
la de las formas procesales y en particular la que se refiere a oralidad y
escritura en el proceso civil, dos panorama s conviene esbozar, siquiera
sea en la medida compendiosa que nos impone el breve tiempo de que
clisponemos en esta ocasió n: por una parte el espectá culo histó rico en
algunos ‹le sus rasgos má s salientes, sin el cual el asu nto resultaría poco
menos que incomprensible, y por la otra el teó rico, que a su vez ha
de llevarnos a considerar en qué medida el influjo de la doctrina
ha logrado proyectarse en la obra del legislador y có mo en el á mbito
forense ha operado entre nosotros su aplicació n prá ctica.
Desde luego, resulta inaceptable imaginar hoy día por una parte,
una admi ilistraciÓ n de justicia en la que la comunicació n entre el tribu-
nal y las partes se realizara exclusivamente por medio de la palabra
hablada entre presentes, como habrá ocurrido en los primeros tiempos,
a partir del momento en que los pueblos alcanzaron un nivel de
evolució n social suficiente para hacerles adoptar la solució n pacífica
de sus conflictos como la mejor fó rmula para mantener la convivencia.
De igual modo habrá que descartar la posibilidad de que el proceso
pudiera desarrollarse íntegramente con la sola ayuda del lenguaje
escrito.
N o cabe, por tanto, sino la consideració n del tercer extremo, es decir,
de la conjugació n de ambas formas de la proporció n en que má s con-
venga armonizar uno con otro de esos elementos.
Por cuanto »l uso de la escritura, el profesor Robert Wyness Mi-
llar hace observar en su estudio “the formative piiitcip les of civil
procedure” que ésta no es tan só lo un medio de COmunicació n, si-
no también una manifestació n del principio de “ ecordntion” pala-
bra que puede traducirse por documentació n o, mejor, por protoco-

• Conferencia sustentada por el autor en el aula “Jacinto Pallarcs” ne la Fa-


cultad de Derecho de III UNAM, el día 10 de febrero de 1978.
' En A hístory of oJ Continental ciui l procedutc, by Arthur EncmxANx and
others. New York, N. Y. l9fi9, p. 49.
I GNA C10 MTSDINA LIDIA

lización voz empleada por la doctora Catalina Grossman en su tra-


ducció n a nuestro idioma, del mencionado estudio del eminente ca-
tedrá tico escocés.*
Por nuestra parte pensamos, en vista de la finalidad que en tal
sentido cumple la letra en el proceso, que debe hablarse del prin-
cipio de historicidad, pues lo que se busca con la materialidad de
la escri tura es dejar constancia perdurable de lo dicho y de lo acon-
tecido en un proceso jurisdiccional, a fin de no confiar tan só lo a la
memoria de los protagonistas el recuerdo de cuanto en é l se haya di-
cho o haya acaecido en su presencia, y especialmente de los té rminos
precisos en que la decisió n se hayan pronunciado.
Ejemplo, por demá s interesante, del trá nsito paulatino entre una
y otra de las mencionadas formas de comunicació n, se encuentra en
la historia de las instituciones judiciales del antiguo Derecho romano,
en las que en primer Iuga'r se impuso el ceremonial iituario y la
expresió n verbal entre presentes durante la época preclá sica, y pos-
teriormente, al transcurso de varios siglos, se llegó a la ex traOrdina-
ria cognitio de la Roma imperial, en la que predominaba la torma
escrita en el procedimiento a partir de la demanda (¡ivel fmts conven-
tiotiis) y la contestació n (libellus contradice ionis).
Algo semejante se manifestó en al Edad Media. Gon una cita de
von Bar, Wyness Millar refiere có mo en el procedimiento germá nico
de esa época ú nicamente se empleaba la palabra hablada de suerte
que cuando el conocimiento de un asunto tenía que elevarse a un tri-
bunal superior, éste para resolver sobre la impugnació n hecha valer re-
quería informació n de los funcionarios judiciales que antes habían in-
tervenido, de tal suerte que en tal si tuació n, los que antes habían
fungido como juzgadores después tenían que actua'r como testigos.
El derecho lombardo obligaba a los tribunales seculares de Italia a
preparar un informe escrito sobre sus procedimientos y su senten-
cia, y a partir del siglo IX requirió que se llevaran apuntes por
escrito.•
El principio procedimental de escritura que imperó en el derecho
romano - econó mico se concretó en el conocido brocado, “good non
est in acf is non est in mundo” hacia el siglo XIII. El profesor Mau-
ro Cappelletti, que ha estudiado profundamente los miá 1tipIes aspec-
tos, del tema, ha encontrado que dicho principio puede descubrirse ya en
ciertos aspectos, en una célebre decretal del Papa Inocencio III dada en
1216 (es decir, cuyo nombre era Lorenzo de Segni) .* Afirma Cappelletti
que por efecto de esa decretal se suprimió todo vestigio de relació n

° Robert Wyness Mae, 0p.ció . p. 50.


• $u £alleó miento acaecio en Roma, a 17 de julio de t2l6. GRACIAS

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