Biblioteca de la Escuela Primaria N° 7
“Leopoldo Lugones” - Carlos Spegazzini
Leer en Comunidad. Jornadas de
Bibliotecas Escolares Abiertas
Primera Jornada:
Descubrir los paisajes de la escucha
15 de mayo 2024
Fundamentación
Las Jornadas Leer en Comunidad este año tendrán como eje transversal la escucha al otro, a la
otra, como condición de de apertura para otras lecturas (DGCyE, 2024, p.8).
Como sabemos, la escucha compartida de literatura amplia el corpus y la forma de circulación
de textos, además, fortalece lazos al ofrecer una experiencia de identidad cultural compartida
con los miembros de la comunidad.
En este sentido consideramos que las bibliotecas escolares son un espacio de y para la
democracia por su doble condición: la primera, como garantes del resguardo cultural de un
pueblo, de su multiplicidad de voces, conflictos y sueños contenidos en sus colecciones.
La biblioteca escolar se esgrime como un foro informal y un espacio de circulación de las
diferentes formas de la palabra. A través de las narraciones, el contacto con la voz del otro se
vincula la palabra propia con la palabra pública.
Nos interesa especialmente habilitar la construcción de caminos lectores que recuperen el
derecho a la palabra y la participación y, a partir de ellos, propiciar asociaciones, diálogos,
debates, análisis propios del quehacer democrático.
Propósitos
1. Fortalecer las comunidades de lecturas y escrituras en la EP 7.
2. Propiciar encuentros con la comunidad educativa en torno a narraciones de relatos.
3. Reconocer la biblioteca como espacio democratizador.
4. Desarrollar actividades de lectura e intercambio tendientes a valorar la democracia y la
democratización de nuevos derechos.
Objetivos:
Desarrollar la capacidad de escucha sin soporte visual de manera progresiva.
Establecer relaciones entre lo que es escucha y la propia biografía tanto vital como
lectora.
Instalar espacios para la escucha de literatura a lo largo del año.
Destinatarios: estudiantes, familias, docentes.
Actividades previas a la jornada:
Realización de cronogramas de narraciones a escuchar por estudiantes antes de la
jornada (patio, aula, biblioteca, etc.), narradas por maestr@s, profesor@s, familias.
PRIMER CICLO (“Ambientes sonoros”)
Escucha, identificación y registro de los sonidos del ambiente (aula, patio, etc.).
Realización de dibujos y collage acerca de los elementos identificados en la escucha del
ambiente registrado.
SEGUNDO CICLO (“Objetos que guardan historia”)
Escucha en clase de registros sonoros grabados por las familias acerca de algún objeto,
de un juguete recordado, de una mascota, de un lugar –la escuela, la iglesia, la cancha
del barrio, la casa de la abuela, etc.-, entre otros, pero que solo se describan sin
nombrarlos.
Identificación de los objetos que han sido descriptos pero no nombrados y registro grupal
escrito de los mismos.
Realización de descripción oral en voz alta de algún objeto, etc. Esta vez por parte de los
estudiantes.
Descripción de la propuesta:
A partir de la semana de la semana del 29 de abril, se desarrollarán actividades previas de
sensibilización con la escucha como modo de conocer y compartir cultura en ambientes
democráticos (“Ambientes sonoros” –primer ciclo- y “Objetos que guardan historia” –segundo
ciclo-).
El 15 de mayo toda la escuela, participará de la jornada “Descubrir los paisajes de la escucha”,
consistiendo en la escucha de una narración principal (o varias) en el patio de la escuela por
narrador/a designada/o.
Luego de la narración o de las narraciones, se habilitará el intercambio de impresiones entre la
comunidad educativa, moderado por el maestro bibliotecario, facilitando la conversación literaria
entre estudiantes, narrador/es, docentes, familias.
Después del intercambio, cada grupo se retirará con su maestra de grado al aula. Allí, podrán
acompañar las familias y realizar otras narraciones o juegos de escucha e identificación tales
como los trabajados antes de la jornada.
Se recomienda el registro de los títulos de las narraciones escuchadas, como ilustraciones con
epígrafes de los personajes, comentarios libres, etc.
Actividades de los estudiantes el día de la jornada
Escucha atenta de narración literaria por parte de narrador externo al plantel actual
docente.
Toma de la palabra en el intercambio posterior a la narración;
Escucha atenta de las participaciones de l@s demás;
Participación en juegos de escucha en el aula junto a las familias;
Escucha atenta de las narraciones realizadas por las familias invitadas al aula
correspondiente;
Toma de notas, escritura de apreciaciones, ilustración de personajes de los relatos
narrados.
Posibles relatos:
- La piedra de hacer sopa (anónimo). En: Leer x leer 1: educación primaria, 2021, p. 166-168.
La niña del libro / Graciela Pérez Aguilar. En: Leer x leer 1: educación primaria, 2021, p. 50.
Amor imposible (leyenda del pueblo qom). En: Leer x leer 2: educación primaria, 2021, p. 168-
169.
El cuento de Iván (cuento ruso adaptado por A. M. Shúa). En: Éste pícaro mundo / Ana María
Shúa, 25-30.
Extraño veneno (cuento japonés adaptado por A. M. Shúa). En: Éste pícaro mundo / Ana María
Shúa, 25-30.
Referencias bibliográficas
Argentina. Misterio de Educación, Ciencia y Tecnología (2007). Ley de Educación
Nacional: hacia una educación de calidad para una sociedad más justa [Ley Nº
26.206]. Buenos Aires: Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de la Nación.
Argentina. Ministerio de Educación. Portal Educar (2023). Memorias de la Democracia.
En: [Link]
Buenos Aires. Dirección General de Cultura y Educación (2024). Leer en Comunidad. Jornadas
de Bibliotecas Escolares Abiertas. Documento Base Primera Jornada: Descubrir: 10 de mayo.
La Plata: DGCyE.
Anexo I. Posibles relatos a narrar en la jornada
LA NIÑA DEL LIBRO (Graciela Pérez Aguilar)
Una vez, hace mucho tiempo, los seres humanos se reunían alrededor del fuego para contarse sus
historias.
Y, por esos tiempos, hubo una niña que quería recordarlas para contárselas a sí misma en las largas
noches de invierno.
Al principio, la niña guardó esas historias en su cabeza y las repetía cada vez que el tiempo bramaba en la
puerta de su choza.
Después se le ocurrió dibujarlas en trozos de piel de venado para recordarlas mejor. Y guardó esos trozos
de piel como si fueran un tesoro. Así juntó innumerables dibujos e historias.
Con el correr del tiempo, las gentes de distintos pueblos empezaron a llamar a la niña para que les
recordara las historias antiguas y ella recorrió aldeas y poblados con las historias dibujadas en su trozo de
piel.
La niña envejeció recorriendo pueblos y, cuando ya estuvo muy viejita, le encomendó a un viejo zapatero
que reuniera sus viejos relatos dibujados y los pusiera todos juntos dentro de una caja.
El zapatero, que había crecido escuchando las historias de la niña, inventó una caja muy bonita, de cuero
y con dos tapas para proteger sus cuentos, y los guardó en un estante de su taller. Así nacieron el primer
libro y la primera biblioteca.
Desde entonces, los habitantes del pueblo leyeron el libro y recordaron a la niña en cada día de mediados
de abril, cuando es otoño en el sur y primavera en el norte.
AMOR IMPOSIBLE (Leyenda qom - Versión de Oche Califa)
Hace muchos años, en lo profundo de las selvas del Chaco, vivía un joven llamado Cosakait, enamorado
de una joven de su aldea cuyo nombre ha borrado el paso del tiempo. Pero lo que no se ha borrado es la
historia de amor imposible que entre ellos se dio y lo que resultó luego.
Sí, porque Cosakait hacía lo imposible para que la joven le correspondiera, pero ella no se dignaba ni
siquiera a responder a sus insinuaciones y regalos. Si él le acercaba una flor de jacarandá para sus
cabellos, ella la tiraba y elegía colocarse una de quebracho. O al revés.
La negación tenía, como se ve, una cuota de desprecio. Y eso hizo enfermar de amor y tristeza a Cosakait,
que comenzó con una fiebre que no podía ser curada y siguió con fuertes dolores de cabeza y
convulsiones.
La madre de Cosakait se dio cuenta de que era un mal de amor y al escuchar el nombre de la amada en
los labios del enfermo, fue a buscarla y le pidió que, al menos, lo fuese a ver. A lo mejor su presencia
lograba mejorarlo.
Pero la joven se negó. Así, unos días después Cosakait murió. Sus familiares, compungidos, fueron a
enterrarlo en la selva, cerca de un río.
Una vez allí, el dios K’ata se apareció al espíritu de Cosakait y le dijo: —Sé que la amabas con pasión
sincera y que le desearías lo mejor, aun cuando no hubiese sido tu esposa. Eso será posible porque, de
ahora en más, serás muy útil para ella y todo tu pueblo.
Y entonces K’ata hizo que de la tumba de Cosakait creciera un nuevo tipo de árbol que nadie había visto
jamás y que tendría propiedades beneficiosas.
A los pocos días la joven fue al río a buscar agua y pasó por donde estaba el árbol.
Luego de observarlo con curiosidad, pensó en avisar a sus padres del hallazgo.
El médico de la aldea, tras hacer varias pruebas, se dio cuenta de que las hojas del árbol eran buenas para
combatir varias enfermedades y que el aroma, de gran fragancia, que se desprendía al quemar su tronco y
ramas servía para ahuyentar los mosquitos y otros insectos molestos.
Eso hizo que los pueblos del Chaco lo consideraran un árbol sagrado y lo llamaran palo santo.
LA PIEDRA DE HACER SOPA (Cuento tradicional de origen belga)
Erase una vez, un soldado que volvía de la guerra. Llegó un día a un pueblo, un día en que frío soplaba el
viento, el cielo era plomizo y el pobre soldado tenía hambre. Se detuvo ante una casa de las afueras y pi-
dió algo para comer.
―No tenemos nada ni siquiera para nosotros ―le dijeron, de modo que el soldado siguió su camino.
Se detuvo en la casa siguiente y volvió a pedir un mendrugo de pan.
―No tenemos ni para nosotros mismos ―le volvieron a decir.
― ¿Tenéis acaso una gran olla? ―preguntó el soldado.
―Sí, tenemos un gran caldero de hierro.
― ¿Tenéis un poco de agua? ―siguió preguntando.
―Sí, de eso hay mucho ―le contestaron.
―Llenad el caldero de agua y ponedlo en el fuego ―dijo el soldado―, pues yo tengo una piedra para ha-
cer sopa.
― ¿Una piedra para hacer sopa? ―preguntaron―. ¿Qué es eso?
―Pues es una piedra con que se hace sopa ―explicó el soldado. Todos se reunieron en su torno para ver
la maravilla.
La dueña de casa llenó la gran olla con agua y la colgó sobre el fuego. El soldado sacó una piedra de su
bolsillo, una piedra que no parecía muy diferente de las que uno puede recoger en la calle, y la arrojó a la
olla.
―Ahora, dejadla que hierva ―dijo. De modo que todos se sentaron a esperar que el agua hirviera―. ¿Po-
drías darme un poquito de sal? ―dijo el soldado.
―Por supuesto ―dijo la mujer, y sacó la sal de un tarro. El soldado tomó un puñado lleno y lo puso dentro
de la olla, ya que ésta era grande. Todos se sentaron de nuevo a esperar.
―Unas pocas zanahorias no vendrían mal en esta sopa ―dijo el soldado con añoranza.
―Oh, si es por eso, tenemos algunas ―dijo la mujer, y sacándolas de abajo de un banquillo, donde el sol-
dado las había visto, se las entregó. De modo que pusieron las zanahorias en el caldero. Y mientras éstas
hervían, el soldado les contaba las aventuras que había corrido.
―Unas pocas papas vendrían muy bien, ¿no les parece? ―dijo en eso el soldado―. Espesarían un poquito
la sopa.
―Tenemos algunas papas ―dijo la hija mayor de la familia―. Las traeré. ―De modo que pelaron las pa-
pas y las pusieron en la olla y siguieron esperando que ésta hirviera.
―Una cebolla da muy buen gusto ―dijo el soldado.
―Corre a la casa de al lado y pídele al vecino una cebolla ―dijo el granjero a su hijo menor. El chico así lo
hizo y volvió con tres cebollas. Mientras todos esperaban, siguieron contando chistes y narrando historias.
―…Y no he probado repollo desde que partí de casa de mi madre ―decía el soldado.
―Corre a la huerta y arranca un repollo ―dijo la madre. Y una niñita salió corriendo y volvió con un repo-
llo, que agregaron al caldo.
―No tardará mucho ―dijo el soldado.
―Sólo un poquito más ―dijo la mujer, revolviendo el caldo con un gran cucharón.
En ese momento llegó el hijo mayor de la familia. Había salido de caza y traía dos conejos.
― ¡Justo lo que necesitamos para darle el toque final! ―exclamó el soldado, y fue cosa de pocos minutos
que los conejos estuvieran limpios y cortados dentro de la olla.
― ¡Hum! ―dijo el cazador que tenía hambre―. ¡Huele a muy buena sopa!
―El viajero ha traído una piedra ―le explicó el granjero a su hijo― y está preparando una sopa con ella.
Por fin la sopa estuvo lista, y a todos supo muy bien. Hubo suficiente para todos: el soldado y el granjero y
su mujer, la hija y el hijo mayor, la niñita y el niñito.
―Es una sopa maravillosa ―dijo el granjero.
―Es una piedra maravillosa ―dijo su mujer.
―Lo es ―dijo el soldado― y siempre les dará el mismo resultado si utilizáis la receta que les he dado hoy.
De modo que terminaron la sopa. Y cuando el soldado se despidió, le regaló a la dueña de casa la piedra
para pagarle su hospitalidad. La buena mujer se lo agradeció muchísimo.
―No es nada ―dijo el soldado, y se fue de la casa sin su piedra.
Pero por fortuna, encontró otra justo antes de entrar al pueblo siguiente.