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RESUMEN
A través de políticas de control de medios, modificaciones en el marco legal, sanciones
y detenciones a periodistas críticos, Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, desde 2013, ha
establecido en el país un régimen de censura, donde la libertad de expresión y prensa es
prácticamente inexistente. Según la literatura disponible hasta ahora, estas políticas forman
parte de una estrategia modelo de supervivencia de cualquier régimen autoritario. No obstante,
con el impacto de fenómenos transnacionales, como la globalización, la capacidad de control
de información se está complicando y los regímenes se están viendo obligados a remodelar sus
estrategias. Este trabajo evalúa la relevancia de la censura en la permanencia del régimen de
Maduro: si es cada vez más fácil evadir las medidas de censura, ¿por qué el régimen sigue
sobreviviendo? Se hallará que, aun existiendo numerosas políticas de restricción de
información, estas no logran impedir la creación de espacios críticos. No obstante, la mera
existencia de estos espacios, por sus propias limitaciones, no supondrá suficiente desafío para
la permanencia del régimen. Las noticias falsas, los bots políticos o la corrupción en el país
serán algunos de los factores que limitarán el mejor funcionamiento de estos espacios y que
contribuirán a que el régimen sigue sobreviviendo.
Palabras clave: propaganda, censura, Maduro, Venezuela, libertad de expresión, espacio
crítico, medios de comunicación, regímenes autoritarios
ABSTRACT
Through policies of media control, changes in the legal framework, sanctions and arrests
of critical journalists, Nicolás Maduro, Venezuela's president since 2013, has established a
regime of censorship in the country, where freedom of expression and press is practically non-
existent. According to the literature up to date, these policies are part of the model survival
strategy of any authoritarian regime. However, with the impact of transnational phenomena,
such as globalization, the ability to control information is becoming more complicated and
regimes are being forced to reshape their strategies. This paper evaluates the relevance of
censorship in the permanence of the Maduro regime: if it is increasingly easy to evade
censorship measures, why does the regime continue to survive? It will be found that, even
though there are numerous policies of information restriction, they do not manage to prevent
the creation of critical spaces. However, the mere existence of these spaces, due to their own
limitations, will not pose enough of a challenge to the regime's permanence. Fake news,
political bots or corruption in the country will be some of the factors that will limit the best
functioning of these spaces and will contribute to the regime's continued survival.
Key words: propaganda, censorship, Maduro, Venezuela, freedom of expression, critical
space, media, authoritarian regimes
ii
ÍNDICE
ÍNDICE DE SIGLAS................................................................................................................v
1. INTRODUCCIÓN..............................................................................................................1
2. OBJETIVOS Y PREGUNTAS DE INVESTIGACIÓN..................................................3
2.1. Objetivo general y preguntas de investigación .............................................................3
2.2. Objetivos específicos.....................................................................................................3
2.3. Hipótesis........................................................................................................................3
3. ESTADO DE LA CUESTIÓN...........................................................................................5
3.1. Supervivencia de los regímenes autoritarios.................................................................5
3.2. Propaganda, censura y cooptación.................................................................................7
3.3. Discusión de la literatura...............................................................................................9
4. MARCO TEÓRICO.........................................................................................................11
4.1. Teorización de la cuestión...........................................................................................11
4.2. Conceptos....................................................................................................................12
4.2.1. Libertad de expresión....................................................................................... 13
4.2.2. Hegemonía comunicacional o censura..............................................................13
4.2.3. Oposición o Espacio crítico..............................................................................14
5. METODOLOGÍA............................................................................................................16
5.1. Datos cuantitativos......................................................................................................16
5.2. Datos cualitativos........................................................................................................17
6. EL GOBIERNO Y LAS MEDIDAS DE CENSURA....................................................19
6.1. Antecedentes: legado de Hugo Chávez y ascenso al poder de Nicolás Maduro........19
6.2. Medidas para censurar los medios de comunicación..................................................20
6.2.1. Marco legal.......................................................................................................20
6.2.2. Espacio ocupado por los medios de comunicación..........................................22
6.2.3. Detenciones, deportaciones y confiscación de equipos....................................26
7. LA VISIÓN INTERNA Y EXTERNA SOBRE LA LIBERTAD DE PRENSA..........29
7.1. Posicionamiento de Venezuela en índices internacionales..........................................29
7.1.1. Freedom House.................................................................................................29
7.1.2. Reporteros Sin Fronteras..................................................................................31
7.2. Percepción actual de la población...............................................................................32
7.2.1. Percepción del gobierno...................................................................................32
iii
7.2.2. Percepción de la democracia............................................................................34
8. EL ESPACIO CRÍTICO..................................................................................................37
8.1. Composición de los medios críticos............................................................................37
8.2. Limitaciones del espacio crítico..................................................................................39
8.2.1. Presencia del régimen en las redes...................................................................40
8.2.2. Acceso a los servicios de internet.....................................................................41
8.2.3. Noticias falsas, bots políticos y corrupción.......................................................42
9. CONCLUSIÓN.................................................................................................................46
9.1. Conclusión..................................................................................................................46
9.2. Propuestas...................................................................................................................49
10. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS...........................................................................52
11. ANEXOS...........................................................................................................................56
iv
ÍNDICE DE SIGLAS
v
1. INTRODUCCIÓN
El régimen de Nicolás Maduro tiene una larga trayectoria de políticas de censura en
Venezuela, desde bloqueos a redes sociales, hasta sanciones, confiscación de equipos y
detenciones de aquellos que expresan opiniones críticas al gobierno. Actualmente, ocupando
el puesto 148 de 180 en la clasificación de libertad de prensa de Reporteros Sin Fronteras –en
orden de más a menos libertad– Venezuela se considera un país con una preocupante falta de
libertad de expresión, donde la información está restringida, manipulada y bloqueada. Aunque
el país disfruta de acceso a numerosos canales de televisión, radio o periódicos, la gran mayoría
pertenecen al gobierno. Los pocos medios privados independientes y críticos con la
administración de Maduro que siguen sobreviviendo existen solo en formato digital, sufren
bloqueos, intimidación a los periodistas, amenazas con detenciones y sanciones desmesuradas.
Aunque el espacio que le queda a la oposición es muy limitado, gracias a la globalización
está cada vez más adaptado para contrarrestar las medidas impuestas por el gobierno. El
presente trabajo tiene como objetivo analizar hasta qué punto la censura de medios es
determinante para explicar la supervivencia del régimen de Maduro. Es innegable que la
censura existe y que sus consecuencias son flagrantes para la democracia y las libertades
fundamentales de los venezolanos; sin embargo, este trabajo pretende estudiar hasta qué punto
la censura, en este contexto de sofisticación digital, realmente impide la mayor eficacia, si no
la existencia, de un espacio crítico. En el caso de observar que las políticas de censura no son
tan eficaces como se esperaría en un principio, se podría argumentar que tampoco son
relevantes para explicar la permanencia del régimen; si sobrevive, se deberá a otros factores.
Este trabajo de investigación se originó al detectar una desactualización en la literatura
acerca de los requisitos para la pervivencia de un régimen autoritario. Debido a la irrupción de
la globalización, de la misma manera que los regímenes se han visto obligados a cambiar sus
métodos de control social y político, los modelos teóricos también deben actualizarse. Aunque
algunos autores incorporan el fenómeno en su estudio, este trabajo considerará que fallan al
intentar recetar requisitos necesariamente válidos para todos los regímenes. En este contexto
de modernización, que ha afectado al mundo de manera tan desigual, se tendrá que estudiar la
permanencia de cada régimen, caso a caso.
Con respecto a Venezuela, objeto de la investigación de este trabajo, se pretende analizar
la relevancia de la censura actual para explicar la permanencia del régimen de Maduro. De no
considerarse determinante, pues existe un espacio crítico suficientemente capaz de esquivar la
censura, volverá a surgir la pregunta de qué otras razones son las que permiten que sobreviva
1
el régimen. Aunque existe toda una serie de factores que permiten la permanencia del régimen,
no son objeto de este estudio y, por tanto, este trabajo se centrará en la relevancia del espacio
crítico. Se hallará que, aunque el espacio crítico funcione a pesar de la censura, tendrá sus
propias limitaciones que, de cierto modo, impedirán derrocar al régimen.
Para conseguir la finalidad del presente trabajo, se empezará explorando el estado de la
cuestión, en el que se analizará la literatura hasta la fecha, en materia de la supervivencia de
regímenes y sus limitaciones. A continuación, en el marco teórico se aportará la teoría en la
que se basará el análisis de este trabajo y los conceptos que se emplearán, para poder explicar
de manera más efectiva la investigación posterior. Después, se presentarán las preguntas de
investigación, incluyendo el objetivo general, los específicos y la hipótesis del trabajo.
Posteriormente, se explicará la metodología empleada en la recolección de datos, tanto
cuantitativos como cualitativos. Para finalizar, el apartado análisis y discusión intentará
alcanzar los objetivos y responder a las preguntas de investigación a través de un estudio de
tres bloques: la censura en Venezuela, la visión interna y externa de la libertad de prensa y el
espacio crítico. El trabajo acabará concluyendo la investigación con los principales hallazgos,
las limitaciones del trabajo y las propuestas para investigaciones futuras en este campo de
estudio.
2
2. OBJETIVOS Y PREGUNTAS DE INVESTIGACIÓN
2.3. Hipótesis
La hipótesis de este trabajo es que la censura de los medios de comunicación en
Venezuela no es determinante a la hora de impedir que la oposición logre sus objetivos, pues
existen suficientes medios alternativos para evadir la censura. Si, por tanto, sigue existiendo el
3
régimen autoritario de Maduro, deberá explicarse con otros elementos, entre ellos la
incapacidad de organización de la oposición.
Esta hipótesis inicial se justifica con la siguiente construcción de apreciaciones. En un
mundo tan globalizado y avanzado tecnológicamente, los supuestos tradicionales de que un
régimen autoritario se puede mantener mediante el aislamiento, a través de la censura en los
medios de comunicación, ya no son válidos ni posibles para todos los casos. Como sucede con
Venezuela, el régimen ya no tiene la misma capacidad real y efectiva de censurar los medios
de comunicación, porque muchos se encuentran fuera de su alcance. Por tanto, si sigue
sobreviviendo en un mundo donde la información es global, inmediata e incontrolable, el
aislamiento no puede ser considerado un elemento tan –o incluso en absoluto– esencial en la
permanencia de dicho régimen.
Al no ser tan relevante la censura en los medios de comunicación para explicar la
permanencia del régimen de Maduro, la propuesta es que sea una razón de mayor peso, no la
única, la incapacidad de la oposición para organizarse en contra del gobierno por razones de
corrupción interna, limitaciones de las redes sociales y falta de liderazgo. Esto no eximirá al
régimen de responsabilidad por sus actividades autocráticas ni restará importancia a otras
variables que también contribuyan a la supervivencia, solo propondrá que las deficiencias
internas de la oposición serán más determinantes que la censura de medios.
4
3. ESTADO DE LA CUESTIÓN
5
sí: la censura y la cooptación1. Según la composición del régimen, su imagen y la sociedad que
intente gobernar será más conveniente una estrategia que equilibre la propaganda con la
censura o la propaganda con la cooptación. Solo en el caso de que ninguno de estos dos
equilibrios funcione en un país, deberá el régimen considerar la represión como medida
alternativa (Guriev & Treisman, 2015, p. 5).
La tiranía tradicional del siglo XX dependía fundamentalmente de su capacidad de crear
terror, violencia para intimidar y adoctrinamiento para mantenerse en el poder. Sin embargo,
en las últimas décadas, otra forma de gobierno autocrático ha emergido, uno más adaptado a
los medios globalizados y las tecnologías sofisticadas del siglo XXI. En lugar de aislar a los
países de la economía mundial, participar en masacres y crear un ‘nuevo orden’, los regímenes
actuales simulan la democracia: tienen elecciones, pero las amañan, no eliminan los medios,
pero los censuran, y defienden una libertad de expresión, pero la inundan de propaganda y
resentimiento ante la oposición (Merkel, 2017, p. 48).
Los líderes de estos regímenes suelen disfrutar de una popularidad que, además de dar la
impresión de mayor competencia en su puesto y capacidad de asegurar prosperidad en el país,
también otorga una especie de legitimidad por rendimiento. La propaganda, por tanto, les sirve
no para transmitir un discurso o ideología totalitaria, sino para ensalzar esta imagen y mejorar
la percepción del líder. La propaganda también se utiliza para dirigir el acoso a la oposición
política, humillándoles y acusándoles de crímenes para obligarles a emigrar y, así disminuir la
crítica (Guriev & Treisman, 2015, p. 2).
Siguiendo los mismos autores, la utilidad actual de la propaganda es distinta a la que le
daban los autócratas del siglo anterior: estos no intentan cambiar la mentalidad de los
ciudadanos imponiendo ideologías, sino que convencen a los ciudadanos de su competencia
para gobernar. Para Guriev y Treisman, si suficientes ciudadanos infieren, según la
información de los medios estatales, medios independientes y sus estándares de vida, que el
líder es incompetente, buscarán derrocarle a través de la revolución.
Por tanto, los líderes autoritarios pueden, y deben, tomar control de todos los canales de
información, para asegurarse de que difunden un mensaje de convencimiento y favorable al
Estado. Sin embargo, esto conlleva un gasto -sobornar a la élite, filtrar las comunicaciones,
equipar a la policía con herramientas de represión ...- que debe pagar el régimen, a través de
un aumento de los impuestos o reduciendo los gastos del gobierno en otras áreas. Esto tiene la
1
Entenderemos ‘cooptación’ como cualquier acto de soborno o nepotismo empleado por el gobierno para
garantizar que la élite es afín al régimen. Esto incluirá otorgar cargos públicos sin pasar por el procedimiento
oficial, financiar ciertas organizaciones a cambio de votos...
6
contrapartida de que puede acabar llevando a una peor calidad de vida, que haga cuestionar,
por tanto, la legitimidad del líder; de ahí la importancia de saber diseñar una buena estrategia
de propaganda (Guriev & Treisman, 2015, p. 3).
7
Ambas medidas –propaganda y censura– obligan al gobierno a disminuir sus inversiones
en producción o programas de seguridad social, lo cual puede ser muy costoso para el gobierno;
aunque, a su vez, también razonable si el beneficio obtenido de imagen es mayor. La inversión
en la censura y propaganda tiende a ser más alta en momentos de crisis económica, cuando
resulta más cuestionable la eficacia del gobierno.
Según el modelo que realizan Guriev y Treisman (2015, p. 6), manteniendo una estrategia
de propaganda, es más probable que un régimen autoritario perdure con medidas de cooptación
de la élite que con medidas de censura de los medios privados. Sin embargo, debido a la
modernización y el desarrollo económico, el coste de cooptar -al dar cargos públicos a la élite
para que sean afines, por ejemplo- y de censurar mensajes se ha elevado. Esto supone un
desafío significativo para los líderes, especialmente aquellos más incompetentes que dependen
más de estas medidas. En este escenario, incluso pequeñas perturbaciones económicas podrían
ser suficientes para deponer a un líder. En el caso de que la modernización del país esté muy
avanzada, aunque el régimen pueda soportar los costes elevados, es posible que la sofisticación
tecnológica también impida que la censura funcione. Al ver fracasar las estrategias de censura,
cooptación y propaganda, el régimen puede ver necesario, por tanto, recurrir a medidas de
represión.
Existen más estudios con distintas perspectivas acerca de los mecanismos que emplean
los dictadores para manipular o restringir la información en sus países. Chen y Xu (2015,
p.164), por ejemplo, desarrollan un modelo para explicar cómo la propaganda y censura
permiten al gobierno prevenir acción colectiva contra el régimen. Huang (2015, p. 424), sin
embargo, estudia la propaganda del Estado como una medida para mostrar y dar señales de la
capacidad opresiva del gobierno. En su modelo, no es el contenido del mensaje lo que permite
la supervivencia del régimen, sino la cantidad de propaganda que llega a los ciudadanos. Huang
asume que la capacidad para divulgar propaganda y para reprimir rebeliones está relacionada
de manera lineal y positiva.
Shadmehr y Bernhardt (2015, p. 280), sin embargo, exponen que la propaganda y censura
se deben medir con mucha cautela, pues estas no siempre son deseables: ante una falta reiterada
de ‘malas noticias’, los ciudadanos empiezan a sospechar de los medios, cuestionando si se
trata de una censura por parte del gobierno. Esto puede llevar inmediatamente a una falta de
credibilidad del gobierno, que es muy complicada de revertir.
Otros estudios entran a valorar el efecto de la modernidad y las nuevas tecnologías de
información, especialmente las redes sociales, en las dictaduras. Explican cómo estos medios
8
llevan a la posibilidad, en algunos casos no aprovechada, de una mejor coordinación de la
oposición contra el régimen. Estos estudios tienen un discurso muy concreto: sostienen que la
misma tecnología que debilita al líder autoritario pone los cimientos para la inestabilidad del
siguiente gobierno democrático que se instaure. La tecnología, al fin y al cabo, puede afectar
de igual manera a todo tipo de liderazgo, sea autocrático o democrático (Dagaev et al., 2013).
MODELO
SECCIÓN ANÁLISIS AUTORES
TEÓRICO
Es determinante la
Ronald A.
The Dictator’s represión, y no la
Francisco
Dilemma opinión favorable de la
Requisitos para (2015)
población
la permanencia
How Modern Depende de la
de un régimen
Dictators Survive: An capacidad del régimen Sergei Guriev &
autoritario
Informational Theory para coordinar Daniel Treisman
of the New propaganda con (2015)
Authoritarianism cooptación o censura
Exceso de censura lleva
a una falta de Mehdi Shadmer &
State Censorship
credibilidad de las Dan Bernhardt
noticias por parte de la (2015)
población
La censura como
Propaganda as medida para dar señales Haifeng Huang
Signaling de la capacidad de (2015)
oposición del gobierno
Consideraciones
La amplia
de la censura
disponibilidad de la Dagaev,
Technological
tecnología debilita a Lamberova,
Foundations of
todos los gobiernos, Sobolev & Sonin
Political Instability
sean autocráticos o (2013)
democráticos
Information
La censura ayuda a Jidong Chen &
Manipulation and
prevenir acción Yiqing Xu
Reform in
colectiva (2015)
Authoritarian Regime
9
que no se corresponden con los que existen ahora: dependientes de la represión y violencia, sin
estrategias de consolidación y comunicación más sutiles.
Los estudios que consideran que el rol de la información y la opinión pública sí es
esencial para determinar la permanencia de un régimen, están escritos principalmente de 2010
a 2015. Por tanto, también están desactualizados en su capacidad para explicar el impacto de
la irrupción de la globalización y digitalización en sus modelos teóricos. Algunos, como Guriev
y Treisman (2015, p. 6), tienen en cuenta la existencia de estos fenómenos, pero consideran
que su modelo en esencia se mantiene intacto: ahora, la censura y propaganda tiene otras vías
para llegar a la población –como las redes sociales o el internet– pero, siguen funcionando
igual y su impacto es el mismo. Por tanto, conduce a propuestas teóricas que siguen
perpetuando la necesidad de censurar y manipular los medios para que la población no esté
informada o esté mal informada para legitimar el gobierno. Consideran, por tanto, internet y
las redes sociales como vías para censurar –top down– pero no para que la población se informe
o se exprese de vuelta; no contemplan la posibilidad de que la población utilice estos recursos
para esquivar y contrastar las medidas del gobierno.
Los marcos teóricos explican cómo se han mantenido los regímenes autoritarios hasta
ahora, pero no explican cómo pueden seguir sobreviviendo en un contexto de globalización,
con procesos digitalizados y una sociedad ‘hiperconectada’ –entenderemos la globalización
como un proceso económico, social y político, que une a nivel mundial el conocimiento y
genera cambios en la forma de abordar procesos (Flores, 2016, p. 27). En este contexto de
revolución tecnológica avanzada, en el que el acceso a la información se ha democratizado –
siendo para casi todos, ilimitado y universal–, se han creado espacios sociales transnacionales
que alteran inevitablemente el funcionamiento de la esfera política.
Sin embargo, hasta ahora, ningún modelo teórico ha tomado conciencia de esto y ha
evaluado cómo este fenómeno puede transformar la mentalidad ciudadana y, por ende, desafiar
las estrategias tradicionales de permanencia de un régimen autoritario. Por tanto, la literatura
existente, desactualizada, está limitada a la hora de explicar qué elementos son necesarios para
la supervivencia de un régimen autoritario del presente.
10
4. MARCO TEÓRICO
11
manera insostenible. Como consecuencia de esto, el modelo sugiere como únicas opciones
actuales para un régimen autoritario la estrategia ‘propaganda-cooptación’ o la represión.
Sin embargo, el modelo teórico que empleará esta investigación irá más allá de este
pensamiento y explicará que como la modernización es desigual y afecta a cada régimen de
manera distinta, no se pueden diseñar estrategias estáticas de permanencia. Al contrario de lo
que sugieren los autores, se darán ocasiones en las que el binomio ‘propaganda-censura’ siga
funcionando, otras en las que no funcione, pero no se deba a razones económicas, y otras
ocasiones en las que el binomio ‘propaganda-cooptación’ no sea, como dicen los autores, una
alternativa. Dependiendo de cada caso concreto, el régimen tendrá más o menos capacidad de
asumir el coste de la censura, poner su tecnología al ritmo de la globalización, cooptar a una
parte mayor o menor de la élite, o reprimir a una sociedad más o menos informada. Por tanto,
al contrario de lo que sugieren los autores y debido al efecto tan desigual de la globalización,
ya no es posible anticipar los escenarios que se pueden dar en los regímenes y, por tanto, no es
posible elaborar estrategias similares de permanencia para todos los gobiernos.
En esta línea, y como depende del grado de adaptación del régimen a la modernización
y del comportamiento de la población, no existe un modelo interpretativo único que explique
la estrategia perfecta para la permanencia de todos los regímenes autoritarios actuales. A falta,
por tanto, de un modelo integral y de planteamiento generalista que se adecúe a los fenómenos
transfronterizos actuales, el marco teórico de esta investigación plantea que cada régimen tiene
su receta –que puede distar significativamente de las opciones propuestas por los autores. Dado
que las recetas dependerán de las distintas circunstancias del régimen y país en cuestión, los
estudios de supervivencia de regímenes se tendrán que realizar de manera adaptada a casos
concretos.
4.2. Conceptos
A partir de este marco teórico, se estudiará, en el caso de Venezuela, la relevancia de la
censura de medios para explicar la permanencia del régimen de Maduro. Por tanto, antes de
proceder a la metodología llevada a cabo en el trabajo, será imprescindible definir y acotar los
conceptos que se van a emplear a lo largo de la investigación, puesto que solo de esta manera
se podrá realmente ilustrar un enfoque de estudio adecuado.
12
4.2.1. Libertad de expresión
La libertad de expresión, entendida como la capacidad de exponer, recibir e impartir
opiniones e ideas sin injerencias, es un derecho humano fundamental y un pilar para la
democracia, cuyo límite está en el derecho de propiedad y la libertad y vida de terceros.
Además, necesariamente ligadas a la libertad de expresión, se encuentran otras libertades
fundamentales: de prensa –en cualquiera de sus manifestaciones–, a la información, a la
propiedad privada y a la democracia (Páez, 2013, p. 34).
Al ser una piedra angular para una sociedad democrática, se reconoce que la libertad de
expresión tiene tanto una dimensión individual, como una social, que requiere de la opinión
pública proveniente de fuentes independientes de la ideología del gobierno (Corte
Interamericana de Derechos Humanos, 2017, p. 7). Por tanto, en este sentido, el rol del Estado
se limitará a minimizar las restricciones que existan y fomentar el pluralismo de los medios
(Centeno & Mata, 2017, p. 37).
Quienes atentan contra la libertad de expresión suelen coincidir en expresar la necesidad
de una intervención abierta por parte del Estado. Esta intervención puede darse de distintas
maneras: desde el Estado asumiendo la responsabilidad de controlar todos los medios hasta
una intervención por razones éticas, para defender principios como la paz o la convivencia o
una modificación de la legislación para no cubrir noticias consideradas sensibles (Centeno &
Mata, 2017, p. 38).
Ninguna intervención de formato totalitario por parte del Estado es aceptable, pues los
medios privados independientes son un elemento fundamental para la democracia y no deben
estar nunca limitados en lo que escriben, divulgan o piensan. Por tanto, cualquier intento de
crítica contra la propiedad privada que se alegue es considerado un ataque a la democracia y la
libertad, y sus consecuencias se manifiestan en todos los ámbitos sociales y económicos.
Además, constituiría una violación flagrante de numerosas declaraciones, como la
‘Declaración Universal de los Derechos Humanos’ de la Organización de las Naciones Unidas,
la ‘Convención Europea para la Protección de los Derechos Humanos y Libertades’ o la ‘Carta
Democrática Interamericana’, en las que se coincide que la libertad de expresión y de prensa
tienen un valor insustituible y necesario para la democracia (Páez, 2013, p. 38).
13
cualquier tipo” (Real Academia Española, 2020). En su sentido más amplio, la supremacía se
puede ejercer en cualquier ámbito de la vida, sin tener que limitarse necesariamente a la esfera
política o comunicacional que se estudia en este trabajo. Por su propia definición, las distintas
hegemonías entrarán en conflicto y requerirán de un elemento que medie entre ellas y las una
en una misma dirección (Gramsci, 1975, p. 32). En política ese elemento mediador, aun sin
utilizar Gramsci este término, es el partido político (Gruppi, 1978, p. 90).
Aunque coinciden inicialmente con Gramsci, Laclau y Mouffe (2001, p. 123) añadirán
un matiz adicional a la interpretación de la hegemonía. Para estos autores, el elemento
mediador que da sentido a las luchas también es un “concepto clave para entender la unidad
existente en una formación social concreta”. En otras palabras, gracias a Laclau y Mouffe,
ahora se entiende que la hegemonía ganadora, ese partido político que citábamos antes, tiene
un efecto transformador también en la sociedad del país: dependiendo de la existencia, grado
y eficacia de la hegemonía predominante, se desarrolla una sociedad concreta u otra. Por esta
razón, para profundizar en las dinámicas entre actores de un país, será relevante conocer quién
unifica las distintas hegemonías, sobre qué ámbitos tiene control y de qué manera influye en la
sociedad.
En Venezuela, y con objeto de este trabajo, se tratará la hegemonía en el sentido
comunicacional, la cual pertenece íntegramente al Estado: bajo la orden tanto de Hugo Rafael
Chávez, como de su sucesor Nicolás Maduro Moros, ha sido siempre el gobierno quien ha
ejercido la supremacía sobre los procesos, control y restricciones de los canales de
comunicación públicos y privados (Centeno & Mata, 2017, p. 38). La hegemonía
comunicacional o censura tendrá un rol estratégico que pretenderá formatear la opinión pública
venezolana a través de la divulgación recurrente y masiva de una retórica concreta e imponer,
así, una concepción del mundo (Orozco, 2005, p. 6). Esta censura no solo incluirá limitaciones
de contenido en medios escritos, radiales, audiovisuales y digitales, sino que también
considerará filtración de registros, confiscación de equipos periodísticos, detenciones de
personas con opiniones críticas, sanciones y sobornos para divulgar un contenido y no otro.
14
organizados, no tienen representación parlamentaria (Espronceda Rodríguez, 2017, p. 30). Sin
embargo, este trabajo va a considerar la definición más amplia empleada por Giampaolo
Zucchini: “la unión de personas o grupos que persiguen fines contrapuestos a aquellos
individualizados y perseguidos por el grupo o por los grupos que detentan el poder económico
o político o que institucionalmente se reconocen como autoridades políticas, económicas o
sociales respecto de los cuales los grupos de oposición hacen resistencia sirviéndose de
métodos y medios constitucionales-legalistas o ilegales y violentos” (Bobbio et al., 1991,
p.1084).
Esta definición, por tanto, nos permitirá incluir en el concepto de la oposición o espacio
crítico a una diversidad de actores de distintos niveles de influencia, geografía o tipos de
actividad: partidos políticos –como MUD, la fuerza opositora venezolana–, medios de
comunicación privados, movimientos estudiantiles, grupos de militares y otras organizaciones
civiles (Espronceda Rodríguez, 2017, p. 32). Si bien es cierto que los partidos políticos juegan
un papel muy protagonista a la hora de liderar a la oposición actual, no constituyen, por sí
solos, el concepto de espacio crítico u oposición a la Revolución Bolivariana de Venezuela2
liderada actualmente por Maduro.
2
La Revolución Bolivariana es el término que los partidarios del régimen utilizan para definir el movimiento de
cambio ideológico y social iniciado por Hugo Chávez. https://www.ecured.cu/Revoluci%C3%B3n_bolivariana
15
5. METODOLOGÍA
La metodología de trabajo se compone de una combinación de técnicas cuantitativas y
cualitativas para el propósito de este estudio. A continuación, figura la recolección de datos
llevada a cabo, junto con la justificación de las técnicas escogidas y la explicación del análisis
posterior realizado. Cabe mencionar que, en todos los casos, se han encontrado ciertas
limitaciones metodológicas pues, al tratarse precisamente de un tema de ‘censura’ y falta de
información, muchos datos no estaban disponibles o provenían de informes desactualizados.
Por tanto, la mayor limitación encontrada a lo largo de la investigación ha sido el acceso a
fuentes primarias debido a su opacidad y falta de transparencia.
3
El estudio Latinobarómetro 2018 es una ficha técnica producida por la ONG Corporación Latinobarómetro que,
basándose en 20.240 entrevistas realizadas cara a cara en 18 países de América Latina, estudia las distintas
percepciones de la población acerca de áreas como la corrupción, la violencia o la democracia.
http://www.latinobarometro.org/latContents.jsp
16
dispuesta a condenar ciertas acciones del gobierno. Esto ayudará a realizar un análisis de la
capacidad que tiene la oposición para organizarse o esquivar las medidas de censura impuestas.
Para estudiar el grado numérico de censura del gobierno, se han utilizado los informes de
Netblocks. Estos han permitido ver hasta qué punto ciertas redes sociales o páginas web
estaban bloqueadas, durante cuánto tiempo y por quién. Conocer el grado de restricción de
ciertos contenidos permite entender la eficacia de las medidas impuestas y la posibilidad de
esquivarlas. El índice de democracia elaborado por The Economist, nos ha facilitado una visión
de cómo las medidas concretas del régimen han ido impactando en la calidad de democracia y
respeto de las libertades fundamentales del país a lo largo de los últimos quince años.
17
como El Nacional. Todos estos medios han permitido identificar la expresión de la crítica
venezolana y su posibilidad de organización y debate.
Por último, para estudiar los regímenes autoritarios, sus requisitos de permanencia y los
conceptos troncales del trabajo, se cuenta con la literatura explorada en el estado de la cuestión.
A través del estudio evolutivo de distintos académicos, politólogos y sociólogos, se ha podido
plantear un marco teórico que guía la siguiente investigación.
18
6. EL GOBIERNO Y LAS MEDIDAS DE CENSURA
Para evaluar hasta qué punto la censura en los medios de comunicación ha impedido que
la oposición transmita su mensaje a la población, se organice y alcance sus objetivos, el análisis
y discusión se ha dividido en tres bloques fundamentales. En primer lugar, estudiaremos la
evolución de la libertad de prensa en el país y las herramientas que se han empleado para llevar
a cabo el proyecto de censura. En el segundo capítulo, pasaremos a explorar de qué se compone
la crítica contra Maduro y cuáles son las percepciones del gobierno en cuestión. Por último, en
el tercer capítulo de análisis se estudiará el espacio crítico de los medios en el país, su alcance
y su capacidad de movilización. Conociendo cómo es el espacio crítico que existe y que
consigue esquivar las restricciones, se podrá pasar a evaluar qué capacidad real tiene el
gobierno de Maduro para impedir una mayor eficacia de la oposición.
Además, en el caso de que, efectivamente, exista un espacio crítico para los medios de
comunicación, relevante y lo suficientemente accesible como para contrarrestar las medidas
del régimen, se considerarán sus limitaciones y se pasará a ponderar la existencia de otros
motivos más determinantes que obstaculicen a la oposición venezolana de lograr sus objetivos.
Este primer capítulo se centrará en conocer, por un lado, a los dirigentes del gobierno que
diseñarán e implementarán las medidas de censura en el país y, por otro lado, las políticas
concretas llevadas a cabo con el fin de obtener una panorámica de la magnitud y forma de la
censura en Venezuela.
19
partido Primero Justicia, junto con Leopoldo López, entre otros; Maduro obtuvo un 50.7%,
frente a Capriles con un 49.1% (Media Support, 2016).
Sin embargo, Maduro, presidente desde entonces, no ha sido capaz de mantener la
revolución con el mismo éxito que su predecesor; su falta de carisma y el contexto económico
de caída en el precio del petróleo e hiperinflación han deteriorado de manera significativa su
popularidad y llegado, incluso, a cuestionar su legitimidad. Una muestra de esto fue la derrota
contra la opositora Mesa de Unidad Democrática (MUD), que pasó a controlar la Asamblea
Nacional en diciembre de 2015 (Arenas, 2016, p. 21). No obstante, aunque el régimen de
Maduro se ha visto desafiado con mayor frecuencia que el de Chávez, ha seguido
sobreviviendo –ante esa derrota, por ejemplo, Maduro dictaminó todos los actos de la
Asamblea Nacional nulos y sin efecto– y endureciendo sus políticas como se verá a
continuación con las medidas de censura (Access Now, 2019).
20
de ‘Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión y Medios Electrónicos’ –también
conocida como ley Resorteme. Esta ley, como la anterior, se aprobó con el objetivo de servir
como instrumento jurídico y obligar a todos los prestadores de servicios a transmitir los
mensajes que el régimen considerara necesarios.
Dentro de las restricciones que impone esta ley, se encuentra la fijación de horarios para
ciertos contenidos, restricción de lenguaje considerado violento y duraciones obligatorias para
la publicidad, propaganda y promociones. Se incluyen prohibiciones de difusión de mensajes
que “inciten o promuevan el odio”, “inciten o promuevan y/o hagan apología al delito” o
“fomenten zozobra en la ciudadanía o alteren el orden público” y se obliga a los prestadores de
servicios a “difundir al comienzo y cierre de su programación diaria, la música y letra del
Himno Nacional, haciendo mención de los autores de la letra y música” (Republica Bolivariana
de Venezuela L., 2011, p. 27).
Sin ser demasiado específicos en lo que consideran, por ejemplo, “contenido que
promueve el odio”, permiten una interpretación abierta por parte del gobierno quien podrá
penalizar, sin pretexto de odio o violencia, cualquier comentario crítico. Además, la ley
especificará unas sanciones económicas considerables: un 10% de los ingresos brutos anuales
por la infracción de los supuestos previstos en la ley, incluyendo multas incrementadas al
cincuenta por ciento si los prestadores reinciden en la infracción o, incluso, la suspensión de
transmisiones (Republica Bolivariana de Venezuela L., 2011, p. 36).
Esta ley también fija las competencias de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones
(Conatel), institución del gobierno que será el órgano responsable de “ejecutar políticas de
regulación y promoción en materia de responsabilidad social en los servicios de radio y
televisión” y “regirá las normas sobre procedimientos previstas en la Ley Orgánica de
Telecomunicaciones” (Republica Bolivariana de Venezuela L., 2011, p.37). En otras palabras,
el órgano que interprete la ley en materia de medios de comunicación no será independiente,
sino controlado por el gobierno, lo cual, como se verá a continuación, llevará a una
interpretación sesgada de los supuestos contenidos. Además, la ley da competencia a Conatel
a “llevar un archivo audiovisual y sonoro de carácter público de mensajes difundidos”, lo cual
le permitirá tener acceso a todo el contenido publicado y difundido en el país; supuesto
cuestionable a nivel de libertad de expresión.
La ‘Ley Orgánica de Telecomunicaciones’, que determina la regulación general de las
telecomunicaciones, también recogerá las funciones de Conatel, confirmando de nuevo la
potestad absoluta del órgano para controlar y regir quién publica en la red: “Corresponde a la
21
Comisión Nacional de Telecomunicaciones otorgar mediante adjudicación directa, las
concesiones relativas a porciones determinadas del espectro radioeléctrico. A tales afectos, los
interesados deberán hacer la solicitud correspondiente a la Comisión Nacional de
Telecomunicaciones y cumplir con los extremos legales, económicos y técnicos que se
requieran para ello de conformidad con esta Ley y sus reglamentos” (La Comision Legislativa
Nacional, 2000, p. 17).
En 2017, la Asamblea Nacional Constituyente aprobó la ‘Ley Constitucional contra el
Odio, por la Convivencia Pacífica y la Tolerancia’ (Republica Bolivariana de Venezuela, 2017,
p. 2). Esta ley restringe aún más el margen de discurso aceptable por los medios, poniendo
penas de hasta 20 años de prisión para todo aquel que difunda por medios sociales o de
comunicación tradicionales información considerada “intolerante” y confiriendo a las
autoridades fundamentos jurídicos más amplios para bloquear contenidos que estimen violan
la normativa (Freedom House, 2020).
Como confirman todas las leyes explicadas, los proveedores de servicios de
comunicación y periodistas independientes de Venezuela operan en un entorno jurídico y
normativo sumamente restrictivo en el que se exponen a riesgos de detención e, incluso,
violencia física por realizar su trabajo (Banco Mundial, 2018). No obstante, a continuación se
analizará cómo la creciente hegemonía cultural en el país no solo se debe a una modificación
y posterior uso de la ley, si no, también, de un abuso de ella.
22
Tabla 2. Porcentaje de independencia en los medios de prensa y televisión
1998 2014
Periódicos
Todos los periódicos de la nación 100% 56%
De los cuales son periódicos locales y regionales 100% 49%
Televisión
Todos los canales de televisión de la nación 88% 46%
De los cuales son canales locales y regionales 80% 39%
23
internet se informa a través de medios favorables del gobierno, porque están más disponibles
y son más económicos que los medios privados.
Sin embargo, no todas las prácticas llevadas a cabo por el gobierno entran dentro de la
legalidad. El Estado también abusa de la ley al acosar a los medios de periódicos
independientes, imponiendo multas basadas en alegaciones de corrupción o violación de las
leyes comentadas en el apartado anterior. Algunas tácticas empleadas por el gobierno para
reducir o eliminar la existencia de prensa escrita, por ejemplo, consisten en prohibir la compra
de publicidad de periódicos privados, presionar informalmente a los grupos editoriales para
que publiquen los artículos que consideran apropiados o prohibir a los periodistas cubrir ciertos
eventos gubernamentales. En esencia, el objetivo del gobierno es abusar de la ley para ahogar
económicamente a las agencias de periódicos y obligarlas a reducir circulación o vender su
agencia. De hecho, para incitar que la venta se lleve a cabo, el gobierno promete condonar las
multas en el caso de que los grupos editoriales de las agencias de periódicos cambien su
contenido; viéndose desbordadas por las sanciones, esta opción les permite disminuir los
posibles gastos (Corrales, 2015, p. 42).
Otra estrategia del gobierno para conducir las agencias de periódicos a la ruina es la
negación arbitraria al acceso a moneda extranjera; necesaria para comprar papel y seguir
imprimiendo los periódicos. Sin el acceso a estas divisas, al menos 37 proveedores se han visto
obligados a reducir su circulación, cerrar o transformarse a formato digital debido a la escasez
de papel (Reporteros Sin Fronteras, 2016). Este fue el caso de ‘El Impulso’, el diario más
antiguo de Venezuela, que se vio obligado a dejar de circular. Tras una serie de negociaciones
con la Corporación Maneiro, dependiente del Ministerio de la Secretaría de Presidencia – quien
además es responsable de la distribución del papel periódico – se llegó al acuerdo de que se
enviaría a diario un paquete “urgente” de papel a la agencia; sin embargo, esta distribución no
fue suficiente, y se vio obligado a cesar su distribución en papel. El hecho de que se pudiera
distribuir el papel de forma ‘urgente’ muestra cómo la situación de escasez de papel no es una
realidad de mercado y que realmente depende de la voluntad del gobierno (Reporteros Sin
Fronteras, 2016).
La digitalización de los medios tampoco ha sido fácil, pues al transformarse en medios
en línea, los proveedores se han vuelto vulnerables de sufrir bloqueos por parte del gobierno,
especialmente en momentos de tensión política en el país. Estas restricciones a los medios de
comunicación digitales son habitualmente llevadas a cabo por CANTV, la proveedora estatal
más importante de servicios telefónicos e internet. Algunos ejemplos de medios que han sufrido
24
bloqueos recientemente incluyen El Pitazo, NTN24, VIVOplay, VPItv y La Patilla (Freedom
House, 2020).
No obstante, los medios tradicionales (periódico, televisión y radio) no son los únicos
en haber sufrido bloqueos por parte del gobierno. La Organización no gubernamental
NetBlocks, que trabaja con derechos digitales, seguridad cibernética y gobernanza de internet,
ha confirmado reiteradamente que tanto Instagram, como Facebook, Twitter y Youtube
también han presentado cortes con anterioridad (NetBlocks, 2020). Aunque existen muchos
ejemplos de restricciones de medios en días de importante actividad política crítica del
gobierno, este apartado explicará tres días en concreto, de más reciente a menos.
El ejemplo más reciente data del 5 de enero de 2020, día de la elección del presidente
de la Asamblea Nacional, en el que NetBolcks detectó cómo CANTV restringió durante dos
horas y media el acceso a las citadas redes: en un 100% a Twitter, 75% Facebook Messenger,
67% a Instagram, 50% YouTube y 43% Facebook (NetBlocks, 2020). En un día en el que se
esperaba un posible vuelco político de la población apoyando, en gran medida, a Guaidó, líder
representativo de la oposición, no es de extrañar que el gobierno decicidiera bloquear las redes
durante las elecciones, eliminando así cualquier debate o propaganda crítica al régimen.
El 16 de noviembre de 2019, día convocado para las protestas por unas elecciones
libres y justas, NetBlocks detectó de nuevo restricciones en el acceso a Twitter, Facebook e
Instagram, afectando principalmente al primer medio. A lo largo del día, y especialmente
durante el discurso de Juan Guaidó sobre su agenda política de cambio en Venezuela, la
restriccion se expandió a YouTube, Google y Bing. Sin embargo, estas últimas redes
recuperaron su acceso pleno a la hora, al terminar el discurso de Guaidó. Esto, junto con
confirmaciones de censura reiterada durante los discursos de Guaidó, en 2019, demuestra
claramente los esfuerzos de censura existentes contra la oposición del gobierno que, sin
escrúpulos ni disimulo aprovechan su control de las telecomunicaciones para limitar la difusión
de informacion crítica (NetBlocks, 2019).
El mes de enero de 2019, con la autoproclamación de Juan Guaidó -presidente de la
Asamblea Nacional- como ‘presidente encargado’ de Venezuela, fue un momento muy
importante de desinformación en el país. Como comenta un informe de Reporteros Sin
Fronteras, en este momento en el que se estaban registrando manifestaciones masivas y
enfrentamientos en el país, ningún canal de televisión transmitió el discurso de Guaidó. Los
medios de comunicación críticos que intentaron cubrir las noticias de ese día recibieron
agresiones y presión del gobierno (Reporteros Sin Fronteras, 2019). Incluso la página web
25
Wikipedia fue bloqueada por el servicio de CANTV, tras la polémica de entradas que discutían
sobre quién era el líder político legítimo de Venezuela, si Maduro o Guaidó (Access Now,
2019).
Ese mismo día, 23 de enero, se reportaron más agresiones en otras partes del país. En
Maracaibo, por ejemplo, capital del estado de Zulia, la Dirección General de Contrainteligencia
Militar y el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional entraron por la fuerza en las oficinas
de Global TV, para quitarles la conexión y sacarles del aire, además de destruir su equipo
informático con el único pretexto de estar transmitiendo el discurso de Guaidó en directo
(Reporteros Sin Fronteras, 2019).
Sin embargo, los bloqueos de las redes no solo tienen lugar durante fechas concretas
de tensión política, también ocurren a diario con los medios susceptibles de estar difundiendo
información que altera el orden público. Según Index on Censorship, una organización sin
ánimo de lucro que publica el trabajo de escritores censurados y que informa acerca de las
amenazas a la libertad de expresión, constata que solo hasta 2017, ya existía evidencia de que
se habían bloqueado 41 páginas web. Si, incluso en ese momento, se sospechaba que existían
más páginas con bloqueos, es de esperar que la cifra actual sea superior (Index on Censorship,
2017).
Además del evidente perjuicio generado por las agresiones, cierre de empresas y
restricción del contenido, al estar todos los canales de televisión y radio en manos del gobierno,
también existe el peligro de sobrexposición de Nicolás Maduro, quien habla una media de dos
horas diarias. Esto hace que la figura de Maduro se convierta en la voz mediática del país y le
da un poder significativo para transmitir la narrativa que él desee. Esta repetición de la misma
y única historia hace que sea muy difícil para la población creer que existen más versiones de
la verdad, pues requiere de un esfuerzo mental muy grande (Cañizález, 2019, p. 35). La
censura, por tanto, no solo genera una sensación de miedo al riesgo de agresión, bloqueo o
desinformación, sino que además es una herramienta eficaz para promover la historia única.
26
Un caso concreto es el de Luis Carlos Díaz, un periodista de radio que fue detenido por
unos agentes de inteligencia el 12 de marzo de 2019 (Committee to Protect Journalists, 2019).
Estos agentes entraron en su apartamento, le confiscaron dinero, ordenadores y teléfonos
móviles, amenazaron con pistolas a varios periodistas que estaban en el apartamento y le
detuvieron durante más de 24 horas (Reporteros Sin Fronteras, 2020). Díaz fue acusado de
“instigar a la comisión de delitos”, debido a su investigación de los apagones que sufrió el país
durante más de cinco días en marzo de ese año. Su excarcelación se dio bajo la condición de
que compareciera ante un juez cada 8 días. Además, tiene prohibición de salir del país, tiene
prohibido hablar de su caso u ofrecer declaraciones a los medios y será imputado por
instigación a delinquir (Freedom House, 2020).
Las detenciones arbitrarias no solo afectan a periodistas nacionales, sino también a
extranjeros. De hecho, de los primeros 24 casos de detenciones arbitrarias a periodistas en
2019, 14 eran periodistas extranjeros, incluyendo nacionalidades como Turquía, España,
Francia, Chile o Estados Unidos. De entre estos casos, 16 fueron realizadas por funcionarios
militares, 6 por la Presidencia de la República y 2 por ciudadanos simpatizantes del gobierno
(Alvarado et al., 2019). Un caso muy conocido fue la detención de Billy Six, un periodista
alemán que permaneció cuatro meses detenido en la sede del servicio de inteligencia de
Venezuela, El Helicoide. Un tribunal del estado de Falcón le acusó –sin presentar pruebas– de
haber ‘violado una zona de seguridad’ al fotografiar a Maduro (Infobae, 2019).
Estas detenciones arbitrarias generan una sensación de inseguridad periodística
continua de la que cualquiera puede ser víctima. No solo corren el riesgo de pagar multas
elevadas o sufrir bloqueos, sino que corren el riesgo de encarcelación arbitraria, confiscación
de equipos personales e, incluso, obligación de exilio. Esto claramente desincentiva a la
oposición de mantener un diálogo político crítico, pues las probabilidades de ser rastreado por
el gobierno son altas y las consecuencias poco deseables.
En definitiva, este capítulo nos ha permitido entender las medidas concretas de censura
que ha utilizado Maduro para controlar la difusion de información en Venezuela. Del análisis
realizado, podemos extraer que las políticas de censura son exhaustivas y forman parte de una
estrategia muy elaborada de control de información. Al modificar el marco legal de los medios
de comunicación, Maduro se ha garantizado el respaldo de la ley en el resto de sus actuaciones,
ha establecido lo que es aceptable y lo que no y, en esencia, ha consolidado su poder como
decisor último de la información difundida en el país.
27
Además de esto, Maduro ha ido cerrando periódicos y canales de televisión
independientes, apropiándose de los medios informativos más importantes, restringiendo el
acceso a las redes, deteniendo a los periodistas y deportando a los críticos con el gobierno.
Maduro no solo ha tomado posesión de todos los medios de comunicación del país, sino que
ha instalado una sensación de miedo a opinar y a desafiar, sentando un precedente: los que
critican al gobierno a través de los medios son sancionados, detenidos, deportados o, incluso,
asesinados; todo esto, legitimado y justificado por un marco legal.
28
7. LA VISIÓN INTERNA Y EXTERNA SOBRE LA LIBERTAD DE PRENSA
Una vez analizadas las políticas de censura, resulta interesante explorar la percepción de
libertad de prensa que existe tanto dentro como fuera del país. Por un lado, los índices
internacionales nos van a permitir entender cómo se cuantifican las medidas de censura
estudiadas, cómo se sitúa el país con respecto a otros países, y cómo ha evolucionado a lo largo
de los años. Por otro lado, el análisis de las percepciones de los venezolanos nos va a ayudar a
comprender cuál es la reacción ciudadana ante la censura, de qué se compone la crítica hacia
Maduro y cuánto están dispuestos a arriesgar los opositores para derrocar al gobierno. Una vez
explorados estos dos enfoques, podremos pasar a evaluar cómo se manifiesta la crítica hacia
Maduro en los medios de comunicación.
29
altos que existen para los servicios eléctricos, considerando la crisis económica en la que se
encuentra el país (Vasquez, 2019).
En la segunda sección ‘limitaciones en el contenido’, Venezuela obtiene un 14 sobre
35. Aunque la ‘Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión’ prohíbe los mensajes
que puedan incitar ansiedad en la población, alterar el orden público o violar leyes existentes,
lo que más aumenta la calificación de este apartado es el hecho de que muchos reporteros
continúen informando a pesar de las amenazas y agresiones (Republica Bolivariana de
Venezuela L. , 2011, p. 43). Aunque existe un marco legal que restringe la información y un
organismo que lo regula, muchos periodistas han continuado publicando en redes sociales y
creándose cuentas nuevas cuando las suyas se veían obligadas a cerrar o generando hashtags,
como #GuaidóChallenge para ridiculizar acusaciones no fundamentadas contra Guaidó
(Twitter, 2019).
En la última sección de este informe ‘violaciones de los derechos de usuario’,
Venezuela obtiene un 12 sobre 40. Esta calificación se debe principalmente a las agresiones
por parte del gobierno que, a través de leyes restrictivas para actividades en la red, amenaza a
los usuarios con sanciones y les obliga a compartir toda su información para poder asociar
datos compartidos siempre con particulares (Republica Bolivariana de Venezuela, 2017, p. 3).
Tras ver las distintas calificaciones, podemos confirmar que la falta de libertad en la
red de Venezuela viene principalmente condicionada por los obstáculos que se imponen al
acceso. En lugar de restringir el contenido que se comparte, que requeriría un mayor
desembolso para infraestructura de rastreo y filtro, el gobierno de Maduro prefiere controlar el
acceso a las redes, poniendo precios excesivamente altos para las redes de teléfono y siendo
propietario de la mayor corporación de telecomunicaciones del país. El desglose más detallado
de las calificaciones obtenidas se puede encontrar en el Anexo 11.1.
Resulta interesante, también, cómo la calificación global de libertad en la red ha ido
cayendo en los últimos tres años. En 2016, la cifra era de 40 sobre 100, en 2017 bajó a 37, en
2018 a 34 y, por último, en 2019 descendió hasta la posición 30. Este declive muestra cómo la
situación ha ido empeorando bajo el régimen de Maduro y cómo, a pesar de que las redes
sociales sean globales y accesibles, existen restricciones suficientes para considerar la situación
en Venezuela grave y, además, en camino de empeorar más aún. Aunque en 2016 se encontraba
bajo la categoría ‘parcialmente libre’, actualmente Freedom House califica Venezuela bajo los
términos ‘no libre’, posicionándose como el catorceavo país con menos libertad en la red del
mundo, por debajo de Rusia y Kazajistán (Freedom House, 2020).
30
7.1.2. Reporteros Sin Fronteras
Reporteros Sin Fronteras (RSF) es una organización con estatus consultivo ante la ONU
y la Unesco y desarrolla estudios acerca de la censura en internet y los nuevos medios de
comunicación. También, asiste a periodistas, cuya labor tiene lugar en zona de riesgo,
ofreciendo ayuda material, financiera y psicológica (Reporteros Sin Fronteras, 2020). En este
apartado, nos centraremos en la ‘Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa’ que RSF
publica cada año desde 2002. En este informe se estudia el grado de libertad que gozan los
periodistas de 180 países, basado en una valoración de pluralismo, independencia de los medios
de comunicación, calidad del marco legal y seguridad de los periodistas en estos países y
regiones (Reporteros Sin Fronteras, 2019).
En la última clasificación realizada por RSF, en 2019, Venezuela se encuentra en el
puesto 148 sobre 180, posicionándose con menos libertad de prensa que países como Honduras
o Paquistán. Además, como muestra la tabla inferior, la situación de libertad de prensa ha ido
empeorando considerablemente desde 2014. Descendiendo cinco puestos, y con una
calificación de 49.1, se encuentra actualmente en la categoría ‘situación difícil’ a solo 6 puntos
de considerarse ‘muy grave’. Como confirma el estudio realizado en apartados anteriores, se
muestra una intensificación en la represión de Maduro desde su llegada al poder en 2013.
En el mapa de libertad de prensa encontrado en el Anexo 11.2, se puede observar
también un resumen del desempeño de todos los países en la Clasificación Mundial. Aquí se
puede ver cómo Venezuela encabeza la clasificación como el país de América Latina con menor
grado de libertad de prensa, por encima de Colombia (puesto 129) o Bolivia (puesto 113), que
también se encuentran en ‘situación difícil’.
31
7.2. Percepción actual de la población
Una vez estudiada la llegada al poder de Nicolás Maduro, las medidas concretas que ha
llevado a cabo para restringir el acceso a la información y la situación del país de manera
cuantificada y comparada, con otros años y países, nos interesa explorar las percepciones de la
población venezolana.
Antes de pasar a evaluar la composición y capacidad de movilización de los espacios
críticos en Venezuela, primero es necesario conocer de qué se compone la crítica: qué opinión
tiene la población del gobierno, cuál es su nivel de tolerancia y cuánto está dispuesta a luchar
y sacrificar por un cambio político. En otras palabras, para poder entender la popularidad y la
capacidad de movilización que tienen los espacios críticos en el país, primero debemos
entender qué pide la población y hasta qué punto está dispuesta a esforzarse para expresar su
crítica. Una vez discutido esto, se podrá evaluar la eficacia de los espacios críticos como
herramienta para esquivar las medidas de censura, movilizar a la población y motivar un
cambio político contra Maduro.
Por tanto, en este apartado se analizarán las peticiones de cambio que hace la población
venezolana, las preferencias de sistemas políticos y la percepción que tiene de su gobierno.
Una vez conocida esta perspectiva, podremos pasar a ver cómo se concretan o trasladan – si
pueden – estos deseos a través de las redes. Para ello, este apartado se va a centrar en datos
extraídos del estudio Latinobarómetro de 2018.
32
Tabla 4. Percepciones de la sociedad
100
90
80
70
% de la población
60
50
40
30
20
10
0
Dispuestos a
pagar el
Su país está El presidente Cuando se precio de Si no
y sus denuncia un
gobernado Confianza en Confianza en funcionarios sabe de algo cierto grado acto de
por grupos Aprobación los partídos están corrupto, es de corrupción corrupción
poderosos en al gobierno políticos el gobierno involucrados mejor para que conoces,
su propio en actos de quedarse solucionar te conviertes
beneficio corrupción callado los en cómplice
problemas
del país
Venezuela 86 24 14 17 65 55 46 79
Latinoamérica 79 32 13 22 50 48 40 74
33
corrupción como un instrumento para lograr otros objetivos es revelador de por qué resulta,
como se explicará más adelante, tan complicado encontrar una unidad dentro de la oposición.
A primera vista, estos datos parecen contradictorios con la siguiente afirmación “si no
denuncio un acto de corrupción del que tengo conocimiento, me transformo en cómplice”, con
el que un 79% de la población venezolana está de acuerdo (Corporación Latinobarómetro,
2018, p. 63). No obstante, lo que esto nos sugiere es que la población, aunque reconoce la
corrupción, acepta su complicidad y se mantiene callada porque no existe ninguna figura o
discurso que les incite a comunicar su desaprobación. Sin embargo, sugiere que cuando se hace
un discurso de denuncia adecuado contra la corrupción, el 79% de la población estará de
acuerdo, mostrará su apoyo y despertará actitudes que ayuden a combatir dicha corrupción.
Esto será interesante también para evaluar los espacios críticos y estudiar hasta qué punto
incitan a esta población a denunciar esa corrupción.
4
Entrevista personal a Enrique V. Iglesias, antiguo presidente del BID, a día 22 de marzo de 2020.
34
rebela porque quiere una democracia, porque ven cómo funciona fuera y quiere que les traiga
prosperidad”. Estos datos nos revelan que los venezolanos no son indiferentes al tipo de
régimen, no da igual un régimen democrático que no democrático; ellos quieren que se respeten
sus derechos y libertades fundamentales y desean la prosperidad que eso trae consigo también.
En cuanto al perfil de venezolano que apoya la democracia, encontramos que el 74%
de los partidarios de este sistema desaprueban el gobierno. En cambio, de quienes aprueban al
gobierno, solo un 21% apoya la democracia, 34% son indiferentes al tipo de régimen y 27%
aprueba un régimen autoritario. En este sentido, podríamos destacar que la demanda de
democracia en Venezuela está fracturada por la división política del país, determinada por si
los ciudadanos son, o no, partidarios del gobierno. Esto convierte a la democracia en un sistema
muy volátil, dependiente de la situación política de cada momento. A ello, cabría agregar que,
en Venezuela, el 59% de la población no vota a un partido político concreto (Corporación
Latinobarómetro, 2018, p. 34). Al igual que en el resto de la región, hay un alto grado de
desideologización de las preferencias políticas, lo cual genera un caldo de cultivo para el
surgimiento de populismos y autoritarismos.
En conclusión, este capítulo nos muestra cómo los índices internacionales confirman
no solo la preocupante situación actual en Venezuela con respecto a la libertad de expresión y
de prensa, sino también las expectativas de futuro. A pesar de la globalización y el aumento en
el acceso a las redes internacionales, la censura en Venezuela se ha endurecido en los últimos
años, pasando no solo a formar parte de los países ‘no libres’, sino también de los 30 países
con más restricciones de prensa del mundo.
En cuanto a las percepciones locales, podemos afirmar que los venezolanos muestran
una clara desaprobación tanto del gobierno como del sistema político en el que viven. No solo
consideran que no viven en una democracia, sino que tienen un claro deseo de cambio hacia
este sistema político. Además, expresan una crítica contundente hacia el gobierno,
considerando que está compuesto por unos pocos que gobiernan en su propio beneficio y que
están involucrados en actos de corrupción. Sin embargo, a pesar de la crítica expresada, la
población no manifiesta una disposición para involucrarse en un activismo político que
denuncie estas actividades del gobierno. Aunque consideran que conocer la existencia de un
acto de corrupción y no denunciarlo te convierte en cómplice, muestran una cierta tolerancia
hacia la corrupción si significa que esto puede resolver algunos problemas en el país.
Estas percepciones y comportamientos nos sugieren que el espacio crítico en el país va
a estar considerablemente limitado; ante una falta de disposición e iniciativa ciudadana para
35
expresar la denuncia y destapar las inmoralidades del gobierno, se espera que se haga poco uso
de los recursos disponibles para esquivar la censura del gobierno. Solo a través de las opiniones
de la población, ya podemos anticipar algunos de los límites que van a frenar el mejor
funcionamiento del espacio crítico en Venezuela.
36
8. EL ESPACIO CRÍTICO
Una vez analizadas las medidas llevadas a cabo por el gobierno de Maduro para censurar
los medios e investigada la percepción y crítica general hacia el régimen, este capítulo estudiará
el espacio crítico que existe: cuántos medios de comunicación son críticos contra el gobierno,
cuál es su alcance, cómo de actualizadas están las fuentes de información y cuánta capacidad
tiene para desafiar la permanencia en el poder del régimen.
Recuperando el objetivo del trabajo de analizar hasta qué punto es la censura en los medios
de comunicación bajo el régimen de Maduro lo que realmente impide la victoria de la
oposición, este capítulo va a empezar estudiando la existencia de espacios críticos. En el caso
de que, efectivamente, existieran los espacios críticos, se podría argumentar, por tanto, que la
censura del gobierno no es tan efectiva como podríamos esperar.
37
su probabilidad de apoyar más a la democracia que el promedio de la región es casi cierta”
(p.30). Esto nos muestra lo consolidado que está el espacio crítico en cuestión, pues implica
que el usuario medio venezolano de estas herramientas desaprueba el régimen actual.
Las plataformas más utilizadas en el país son Facebook y Twitter, donde aproximadamente
el 70% de los venezolanos invierte entre 30 minutos y dos horas diarias (Martí Noticias, 2016).
Antes que mirar los periódicos, los ciudadanos acuden a estas redes por su actualización de la
información, su accesibilidad y su capacidad de interactuar con gente en otros lugares del país
o incluso fuera de él. Además, las redes sociales dan cabida a noticias que serían impensables
en medios tradicionales –como los saqueos a establecimientos de comida por parte del
régimen– que, por miedo a no renovar concesiones, silencian contenido.
Cuanto más informada está la población de las agresiones que se están llevando a cabo en
el país, más crece el uso de redes como mecanismo no solo informativo, sino también de
diálogo crítico y político a escala nacional (Martí Noticias, 2016). Además, las facilidades que
ofrecen las redes en línea también ayudan a quitarle el miedo a la población de verbalizar sus
opiniones pues de cerrarles la cuenta por contenido crítico, por ejemplo, no es complicado abrir
una cuenta nueva. A pesar, también, de las deportaciones o exilios de periodistas, la red permite
que los venezolanos que estén fuera del país puedan seguir dándole voz a la crítica, tanto dentro
de Venezuela como fuera, ya sin miedo a detenciones (Tufekci, 2014, p. 15).
Gracias a redes como Twitter, se ha podido encontrar una plataforma para organizar mejor
a la oposición y darle voz a personas que no temen el riesgo de compartir una opinión crítica
(Tufekci, 2014, p. 12). Este es el caso de Juan Guaidó, líder de la oposición actual, que ganó
su apoyo y popularidad a través de las redes. Incluso cuando se autoproclamó presidente,
aunque los canales de televisión no pudieron transmitirlo, cientos de miles de ciudadanos
pudieron ver su discurso a través de YouTube, Facebook o Twitter. Su manera de comunicarse
con la sociedad, convocarla a eventos o compartirle publicaciones de prensa ha sido y sigue
siendo a través de las redes sociales, pues es eficaz e inmediato (El Economista, 2019). En el
Anexo 11.3, se puede ver la frecuencia de publicaciones en Twitter de la oposición que, además
de ser elevada por sí sola, en comparación con el régimen, también muestra una actividad
considerablemente más dinámica.
Otra táctica de la oposición para evadir las medidas de censura es el uso de VPNs (Red
Privada Virtual), que permiten redirigir la conexión a otros países y, así, acceder a contenido
censurado. Tras informes locales que indican qué VPNs son más efectivas (Psiphon o Lantern)
para evitar los bloqueos concretos del régimen, algunas organizaciones extranjeras están
38
elaborando guías para ayudar a la población a aprovechar estos recursos y mantener vías
seguras de comunicación. Aunque el gobierno ha bloqueado ya dos redes VPN, siguen
existiendo numerosas alternativas para la oposición (Access Now, 2019).
Para aquellos con más dificultades para acceder a contenido censurado, Access Now ha
elaborado la ‘Línea de Ayuda en Seguridad Digital’. Esta es una guía donde figuran
herramientas y consejos útiles para eludir las restricciones en el país, incluyendo la creación
de cuentas anónimas para reducir el riesgo de acoso, el cambio de contraseñas o la revisión de
la configuración de privacidad. Actualizada según evoluciona la situación en Venezuela, la
guía propone distintas aplicaciones gratis y disponibles para tener acceso rápido, fiable y
seguro a internet. En esta guía también se incita a la población a ir documentando la detección
de apagones o bloqueos de internet, para que los organismos internacionales puedan ir haciendo
registro de la censura y establecer evidencia de las violaciones de derechos humanos cometidas
(Access Now, 2019). De este modo, no solo resulta relativamente fácil acceder a contenido no
restringido, sino que además existen distintos procedimientos para ir documentando las
restricciones.
Como nos han mostrado todas estas vías, a pesar de la censura impuesta por el gobierno,
existe un espacio crítico significativo –formado principalmente por las redes sociales y los
periódicos digitales– en el que la población puede buscar y compartir información crítica del
gobierno de manera más inmediata. Asimismo, debido a que es un servicio en línea, existen
numerosas facilidades que permiten que esta actividad crítica se pueda mantener en el tiempo:
aunque haya restricciones de contenido, existen las VPN, y aunque te obliguen a cerrar tu
cuenta por incitar a la ‘violencia’, resulta fácil crear un usuario nuevo. Además de usar este
espacio como herramienta informativa, también permite realizar un seguimiento más evidente
del control realizado por el gobierno, pues es fácil distinguir qué redes son interrumpidas y
durante cuánto tiempo. Esto permite llevar un registro más actualizado de la censura llevada a
cabo que, a su vez, incita mayores críticas por parte de la población.
39
explicar por qué, una vez confirmada la existencia y capacidad de movilización del espacio
crítico, sigue sobreviviendo el régimen de Maduro.
40
En un país donde las redes sociales tienen tanta presencia, el régimen no puede
impedir que una protesta se publique una vez haya empezado, que se critique la inflación o que
se publiquen informes de las altas tasas de criminalidad. Por tanto, la estrategia del gobierno
es competir con la oposición en las redes sociales a través de la distracción, desviando los
debates políticos, publicitando programas de ayuda llevados a cabo por el gobierno e
introduciendo nuevas áreas en la agenda política del régimen (Gary et al., 2017, p. 493). De
esta manera, a vistas de los usuarios venezolanos, en lugar de percibir un debate único acerca
de la legitimidad del régimen con dos puntos de vista contrarios, perciben un clima político
con múltiples iniciativas por parte del gobierno (Munger et al., 2019, p. 826).
El mero hecho de que el gobierno haya pasado a participar en las redes sociales es una
muestra de que, no solo no puede controlar y censurar todos los medios de comunicación, sino
que, además, a veces es útil utilizar estas redes en su propio beneficio, para diseminar
propaganda y difamar su discurso político.
41
precio que supone: un Smartphone cuesta alrededor de $400, equivalente a 60 salarios mínimos
y los servicios más baratos de internet para los móviles cuestan 1,800 bolívares, equivalente a
un 83% del salario mínimo (Vasquez, 2019). Por otro lado, la gente que está emigrando fuera
del país es la que tiene un perfil más próximo al del usuario de internet habitual, pues de los
4,7 millones de personas que han emigrado, un 73,6% tiene entre 20-39 años. Por tanto, las
personas que siguen viviendo en Venezuela, en parte por edad, no están tan dispuestos a pagar
las tasas altas de telefonía o internet (Bermudez et al., 2018, p. 17). Por tanto, todas estas cifras
muestran la dificultad para comunicar las grandes concentraciones de protesta y animar al resto
de la población a unirse o, al menos, estar al tanto.
42
compartir cierto contenido más veces para que tenga más visibilidad o generar contenido
irrelevante para que el no deseado se difumine.
En Venezuela, aunque el rol de los bots es más pequeño que la media de otros países,
tiene aun así un funcionamiento estratégico clave en las conversaciones políticas del país
(Forelle et al., 2015, p. 2). La actividad de estos bots en Venezuela no se centra en atacar a la
oposición correspondiente o a difundir información falsa, sino que se utiliza, principalmente
por la oposición radical, para promocionar ciertos eventos políticos. A pesar de que la intención
sea originalmente inofensiva, esto infla el apoyo de ciertas posturas de manera surrealista,
generando la percepción de que más gente está de acuerdo con ciertas opiniones de las que
realmente lo están (Forelle et al., 2015, p. 4). Por tanto, actualmente, las conversaciones
políticas en redes sociales en el país se están viendo interrumpidas por una amplificación falsa
de apoyo tanto a favor como en contra de Maduro. Esto hace que sea muy difícil para los
ciudadanos entender la realidad de la situación política en el país y la posibilidad real de
cambio.
En la tabla inferior se podrá ver el porcentaje de bots generados en Twitter para
distintos líderes políticos que, aun siendo principalmente de la oposición radical (PV), también
incluye un porcentaje importante del gobierno (PSUV).
Además de las noticias falsas y los bots políticos, la corrupción por parte del régimen
y la oposición es otro elemento que hace que la población deje de saber en quién confiar y que
reduce, por ende, su activismo político y la esperanza de un posible cambio de régimen. La
43
oposición ha sufrido recientes escándalos de corrupción que hacen que la población esté menos
dispuesta a aprovechar el espacio crítico; quieren quitar a Maduro del régimen, pero no quieren
apoyar a ciertos actores de la oposición. En diciembre de 2019, por ejemplo, Guaidó decidió
suspender las funciones a 10 parlamentarios de la oposición por haber apoyado al gobierno de
Maduro en la administración de los denominados Comités Locales de Abastecimiento y
Producción (CLAP), un programa del gobierno de distribución de comida para la población
sobre la que han recaído varias acusaciones de corrupción (BBC News Mundo, 2019). Los diez
parlamentarios fueron acusados de apoyar al régimen; es decir, ser cómplices del ‘chavismo’
que dicen combatir, a cambio de dinero.
Esto, por supuesto, hace que sea más difícil unificar a la oposición en contra de
Maduro, pues resulta complicado apoyar un movimiento que, en sí, también es corrupto. Esto
también contribuye a que la población pase a no creerse nada de lo que lee: un sentimiento de
no poder confiar ni en las instituciones públicas, ni en la oposición, pues son todos “igual de
corruptos” (Moleiro, 2019). Esto explica por qué, según el Latinobarómetro (2018, p. 23), solo
un 14% de la población confía en los partidos políticos del país, pues existe una sensación de
descrédito general en la política de todos los partidos.
Todos estos datos demuestran que, debido a las noticias falsas, los bots políticos y la
corrupción en el país, resulta muy complicado discernir qué información es verdadera y cuál
no en las redes sociales. Esta información es aún más preocupante en el contexto específico de
Venezuela, donde el nivel general de competencia mediática –conjunto de habilidades que
permite consumir y producir información digital de forma analítica– es de nivel medio-bajo
(Romero-Rodriguez et al., 2019, p. 343).
Con todo lo vivido en el país –una tasa de incidencia de la pobreza al alza, un
desempleo creciente y una inscripción escolar que cae– Venezuela no ha parado de caer en el
Índice Mundial de la Felicidad, ocupando su población el puesto 108 de 156 en 2019 (Índice
Mundial de la Felicidad, 2019). En esta situación de pesimismo absoluto, es más fácil para la
población odiar y desconfiar de todos, que creer en algunos activistas que luego pueden ser
corruptos; asegurarse de tener su caja CLAP, antes que preocuparse de filtrar todo el contenido
que consumen; mantenerse callados, antes que arriesgarse a la detención y ruina económica
por mostrar su activismo político.
Las medidas de censura, aunque complican la existencia de un espacio crítico, no han
conseguido evitar su existencia. Gracias a la globalización y digitalización, los medios
tradicionales han encontrado fácilmente un refugio en formato en línea y las redes sociales
44
internacionales, cuya propiedad no puede quedar en manos del gobierno, se han popularizado.
Al adoptar este formato, el espacio crítico se ha convertido en una herramienta accesible para
todo el mundo, de alcance ilimitado y de una actualización de información prácticamente
inmediata.
Sin embargo, a pesar de servir como plataforma para publicar contenido, de otra
manera censurado, no consigue la capacidad de movilización que se esperaría de él. La
presencia del régimen en las redes interrumpiendo el diálogo de la oposición, el acceso limitado
a los servicios de internet, las noticias falsas y los bots políticos son algunos de los elementos
que impiden el mejor funcionamiento del espacio crítico. Aunque se consigue esquivar la
censura, el espacio de comunicación crítico en Venezuela se enfrenta a demasiadas
limitaciones, que acaban impidiendo el mejor funcionamiento de la oposición. Aunque las
redes sociales son una herramienta fundamental para hacer frente a las políticas del régimen,
no son suficientes por sí solas para organizar a la oposición, llegar a toda la población y
mantener un diálogo fluido y verídico con los simpatizantes del activismo crítico.
45
9. CONCLUSIÓN
9.1. Conclusión
Con el objetivo general de este trabajo, de analizar hasta qué punto la censura en los
medios en Venezuela explica la permanencia del régimen de Maduro, se ha elaborado una
investigación en tres bloques: empezando por un estudio de las medidas de censura del
régimen, pasando por una visión interna y externa de la libertad de expresión en el país y
terminando con una evaluación del espacio crítico.
En base a nuestro marco teórico –en el que, debido a la globalización, cada régimen ha
pasado a tener su propia receta de permanencia– y los objetivos del trabajo, el análisis y
discusión nos han permitido obtener los siguientes hallazgos:
En primer lugar, existe en Venezuela actualmente un régimen de censura innegable que
viola los derechos de libertad de expresión de los ciudadanos y que se compromete de manera
flagrante con los principios fundamentales de una democracia. Esto no solo se confirma con
las distintas medidas llevadas a cabo dentro del país, sino también con las comparaciones
realizadas con otros países de la región o, incluso, del mundo. Además, según estudios de
Freedom House o Reporteros Sin Fronteras, la libertad de expresión en el país no ha parado de
caer y está previsto que continúe en ese camino.
En segundo lugar, y considerando las medidas de censura impuestas, el trabajo ha entrado
a evaluar la existencia y eficacia del espacio crítico. En un contexto de grandes restricciones,
y gracias a las facilidades aportadas por la globalización, los medios tradicionales informativos
se han visto obligados a tomar un formato digital. De este modo, el espacio crítico actual se
compone principalmente de periódicos independientes digitales y redes sociales, aunque son
estas últimas las que más penetración tienen en el país. Este espacio, aun sufriendo bloqueos
esporádicos, especialmente en momentos de tensión política, funciona de manera continuada –
en parte, gracias a las VPN: da acceso a información de otro modo censurada, tiene alcance en
todo el país, permite el anonimato, invita al activismo, tanto dentro como fuera del país, y
permite convocar a los opositores en protestas. Además, gracias a las redes sociales, aparecen
figuras de referencia para la oposición, como Juan Guaidó que, de no ser por estos medios, no
hubiera conseguido tanto apoyo inmediato y a nivel nacional.
En tercer lugar, sin embargo, una vez estudiada la existencia de un espacio crítico y su
capacidad de difusión y movilización, es necesario ver qué limitaciones tiene. Las redes
sociales no son todo lo eficaces que podrían ser por varias razones. Primero, no pertenecen a
46
la oposición y, por tanto, sufren de interrupciones reiteradas por parte del gobierno. Éste tiene
una presencia activa desde todas las instituciones del régimen con el fin de publicitarse, generar
ruido y anticipar acciones colectivas opositoras. Esto es eficaz porque consigue que los
mensajes de la oposición se diluyan y pierdan visibilidad.
Segundo, el país se enfrenta a problemas de conectividad que impiden que gran parte de
la población pueda acceder a esas redes sociales, participar en el debate político, estar al día de
las nuevas decisiones de la oposición y, lo más importante, acceder a la información crítica con
el gobierno, de otro modo censurada.
Tercero, y más grave, los usuarios que sí tienen acceso a las redes sufren también de
desinformación: las noticias falsas, bots políticos y corrupción entre todos los actores políticos
del país consiguen que nadie esté seguro nunca de estar leyendo información verídica. Esto
desincentiva de participar en el espacio crítico, pues supone un trabajo psicológico de filtro
que muchos no están dispuestos a hacer, considerando de mayor preocupación otros aspectos,
como la precariedad en la que viven.
Estos hallazgos nos demuestran que la censura de medios en Venezuela no impide la
existencia del espacio crítico pues, gracias a la globalización, este puede seguir existiendo en
formato digital, a pesar de los bloqueos esporádicos. Se ha demostrado que el acceso a la
información en Venezuela supera la capacidad de control de las autoridades –las redes sociales,
por ejemplo, no pertenecen al gobierno– y, por tanto, no pueden decidir qué se comparte. De
hecho, es suficiente con identificar que existe un único medio crítico en Venezuela para
confirmar que la censura del gobierno ya no es capaz de controlar todos los espacios de
comunicación.
Además, al no poder impedir que se publiquen ciertos vídeos, se sigan a ciertos líderes
críticos o se creen nuevos perfiles cuando cierran cuentas, podríamos afirmar que tampoco el
gobierno ni, por ende, la censura, impide la mayor eficacia del espacio crítico. En este caso,
podemos confirmar la hipótesis de trabajo: la censura de los medios de comunicación en
Venezuela no es determinante a la hora de impedir que la oposición logre sus objetivos, pues
existen suficientes medios alternativos para evadir la censura.
Al no ser determinante y respondiendo, por tanto, al objetivo general de la investigación,
la censura en los medios no explica la permanencia del régimen de Maduro. Cabe resaltar que,
aunque el gobierno no sea tan capaz de censurar toda la información del país, no significa que
no esté atentando gravemente contra la libertad humana de la población, pueda o no ésta evadir
la censura. No se está argumentando que el gobierno sea, ni mucho menos, un paraíso de la
47
libertad de expresión, sino que realmente ya no logra controlar de manera integral a todos los
medios de comunicación y difusión.
Al contrario de lo que exponían algunos autores en la literatura estudiada, el hecho de
que la censura no se considere determinante, no se debe al coste económico desorbitado que
supondría –pues, de hecho, el gobierno sigue implementando medidas de censura– sino a una
incapacidad de controlar las redes sociales, principalmente extranjeras. Si estas redes
pertenecieran al gobierno, como es el caso en China dónde el control de los medios es férreo,
estaríamos ante una evaluación muy diferente.
Entonces, ¿por qué sigue sobreviviendo el régimen autoritario? Aun no siendo el foco de
nuestra investigación, sí que se han obtenido datos que permiten responder, parcialmente, a
esta pregunta. Aunque en Venezuela las medidas de censura no impiden el mejor
funcionamiento del espacio crítico, ello no significa que ese espacio sea eficaz. Las redes
sociales son útiles para la oposición porque consiguen difundir imágenes y mensajes de manera
inmediata y con alcance nacional. Sin embargo, las redes sociales también tienen sus propias
limitaciones que hacen que la oposición no consiga alcanzar sus objetivos. Como se preveía en
la hipótesis, la incapacidad de la oposición para organizarse es una razón, si bien no la única
de peso para explicar que la censura de medios no garantiza la permanencia de los regímenes.
Las redes sociales permiten acceder y difundir información crítica, pero no permite a la
oposición organizarse: la presencia constante del gobierno, las noticias falsas y la falta de
acceso al internet no solo dificultan el diálogo interno, sino que provocan también dudas entre
la población. Muchos coinciden en el deseo de que desaparezca el régimen de Maduro, pero
no todos coinciden en la manera, ni están dispuestos a hacer lo que este objetivo requiere para
conseguirlo. En un contexto de hiperinflación, con corrupción en todos los bandos y donde la
información, aun disponible, está sesgada, la población es cada vez más reticente a arriesgar
su vida, dinero o familia para mostrar un activismo continuo en contra de Maduro.
Sin querer dar una respuesta definitiva a los factores determinantes de la permanencia
del régimen de Maduro, solo cabe mencionar que la censura de medios no parece que sea uno
de ellos y, sin embargo, todo indica, que existen sospechas de que la ineficacia en la gestión
del espacio crítico sí lo sea. En cualquier caso, es importante que los venezolanos encuentren
una salida democrática a sus actuales problemas. Aunque, en ese tránsito, sería fundamental
asegurar la libertad plena de información, en la actualidad, el grueso de los problemas de los
sectores populares está en la supervivencia a las carencias y a la pobreza masiva que envuelve
48
al país. Mientras estas circunstancias tan precarias persistan, es complicado esperar que se dé
el esfuerzo colectivo necesario para derrocar al gobierno de Maduro.
9.2. Propuestas
En base al estudio de la literatura, la investigación realizada y las conclusiones extraídas,
este trabajo abre una serie de propuestas para una futura agenda de investigación en el campo:
En primer lugar, se expresa una necesidad de remodelar los marcos teóricos empleados
hasta ahora que, aunque variados, están desactualizados. Ya sea por la capacidad de los
regímenes para reprimir a los disidentes e impedir su movilización –como defiende Francisco–
o por su capacidad de convencer al público de su competencia para liderar –como sugieren
Guriev y Treisman–, toda la literatura actual coincide en la importancia de las restricciones de
información para la supervivencia de los regímenes.
Sin embargo, es necesario poner de manifiesto que la globalización y la tecnología nos
obligan a cambiar de categorías y supuestos: en la actualidad, es cada vez más complicado
regular la información que se divulga en un país y, por tanto, la censura ya no es un obstáculo
principal para que la oposición acabe con un régimen autoritario. Es necesario que los
supuestos tradicionales que han definido hasta ahora la importancia del aislamiento en la
permanencia de regímenes autoritarios se remodelen; incluso, es posible que ya no exista una
fórmula o modelo teórico único que valga para explicar la supervivencia de todos los
regímenes. Por lo tanto, este trabajo propone una revisión de la literatura actual,
contextualizada en un entorno globalizado y tomando conciencia de las realidades tan diversas
que se viven en cada país y bajo cada régimen.
En segundo lugar, y más concreto al objeto del trabajo, se propone un nuevo enfoque de
estudio del régimen de Maduro: el enfrentamiento entre el gobierno y la oposición se ha
convertido más bien en una guerra mediática y de información, que de censura. Al darse cuenta
el propio régimen de sus limitaciones para restringir contenido, la estrategia de control social
y político –y, por tanto, el enfoque de la futura investigación– ha cambiado: ahora, el gobierno
también está participando en la divulgación de información. Al haber cambiado el
enfrentamiento a un formato digital y mediático, a través de redes sociales, la investigación
debería alejarse del estudio de la censura, para pasar a evaluar hasta qué punto la propaganda,
noticias falsas, bots, ... influyen en el mejor funcionamiento de la oposición y, así, permiten la
supervivencia del régimen de Maduro.
49
A pesar de los usos nocivos de internet que impiden a la oposición conseguir sus
objetivos, también es interesante investigar el rol de la propia herramienta: ¿hasta qué punto
las redes sociales son útiles para amenazar la permanencia del gobierno venezolano? Hemos
confirmado que las redes sociales evaden la censura de Maduro; sin embargo, si no se ha
conseguido derrocar al gobierno, es posible que no sea suficiente con tener acceso a la
información. Aquí surge la cuestión de si el acceso a una red de internet no censurada lleva
inevitablemente a los ciudadanos a adquirir información política crítica o sensible; de ser así,
¿hasta qué punto están dispuestos a cambiar sus opiniones o creencias por tener acceso a esta
información? Tener acceso a redes sociales no censuradas no significa necesariamente que los
ciudadanos vayan a buscar información crítica ya sea por desinterés político, miedo a la
represión del régimen o por falta de conocimiento de su existencia. Incluso los que sí adquieren
dicha información, es posible que no modifiquen sus creencias y actitudes.
Chen y Yang (2018, p. 3), en su estudio elaborado en China, anticipan que, si la mitad
de los estudiantes chinos no utilizan las herramientas para esquivar la censura, se debe
principalmente a una baja estima del valor de la información no censurada. De los que sí
adquieren información crítica, aunque lo comparten con sus círculos más cercanos, la magnitud
de divulgación es significativamente inferior a la necesaria para informar a la mayoría de la
población. Sería interesante, por tanto, ver si este patrón se replica en Venezuela y si la
incapacidad de victoria de la oposición se debe a una ineficiencia de la propia herramienta que
esquiva la censura.
Por último, cabe estudiar qué factores internos impiden el mejor funcionamiento de la
oposición actual; aunque ésta no se puede escudar en la falta de libertad de expresión para
justificar no haber logrado sus objetivos, sí tiene otras limitaciones que impiden su mayor
rendimiento. Una vez confirmado que los medios están a disposición de la oposición, ¿qué es
lo que impide, entonces, su mejor organización contra el gobierno?
La oposición actual es ineficiente y debe transformarse: como adelanta Enrique V.
Iglesias en la entrevista personal realizada, “las redes sociales están al alcance de todo el
mundo; sin embargo, no han sabido utilizarlas para conseguir un cambio en los sistemas
políticos”. Como se comenta, uno de los mayores impedimentos podría ser la falta de
organización dentro de la oposición, lo cual supondría que la responsabilidad de la permanencia
sería de la oposición y no tanto de Maduro. Carlos Malamud5 también reitera esta idea, “la falta
5
Entrevista personal a Carlos Malamud, analista de Latinoamérica para el Real Instituto Elcano, a día 30 de marzo
de 2020.
50
de movimiento social a veces se debe a una carencia de liderazgo jerarquizado que, a su vez,
no permite que la oposición consiga resolver la conflictividad que tiene o establecer una
agenda... sin embargo, tienen la fuerza necesaria”. No obstante, esto solo son sospechas y se
requiere de una investigación académica profunda para poder derivar conclusiones acertadas.
51
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55
11. ANEXOS
56
¿La constitución u otras leyes no protegen derechos como la libertad de expresión, 1/6
el acceso a la información y la libertad de prensa, incluso en internet, y los hace
cumplir un poder judicial que carece de independencia?
¿Existen leyes que asignen sanciones penales o responsabilidad civil a las 0/4
actividades en línea?
¿Se penaliza a las personas por actividades en línea? 2/6
¿El gobierno pone restricciones a la comunicación anónima o a la encriptación? 2/4
¿La vigilancia estatal de las actividades en internet infringe el derecho a la privacidad 2/6
de los usuarios?
¿Se exige a los proveedores de servicios y otras empresas de tecnología que ayuden 3/6
al gobierno a vigilar las comunicaciones de sus usuarios?
¿Son las personas objeto de intimidación extralegal o de violencia física por parte de 1/5
las autoridades estatales o de cualquier otro actor como retribución por sus
actividades en línea?
¿Son los sitios web, las entidades gubernamentales y privadas, los proveedores de 1/3
servicios o los usuarios individuales objeto de una piratería informática generalizada
y otras formas de ciberataque?
Fuente: Elaboración propia en base a la literatura de Freedom House.
57
11.2. Mapa de la libertad de Prensa
El mapa de la libertad de prensa presenta un resumen visual del desempeño de los países
en la Clasificación Mundial (Reporteros Sin Fronteras, 2019). Los colores indican:
- 0 - 15 puntos: buena situación (blanco)
- 15,01 - 25 puntos: situación más bien buena (amarillo)
- 25,01 - 35 puntos: problemas significativos (naranja)
- 35,01 - 55 puntos: situación difícil (rojo)
- 55,01 - 100 puntos: situación muy grave (negro)
58
11.3. Frecuencia de Tweets por parte del régimen y la oposición
59