ANTECEDENTES SOBRE EL CONCEPTO DE DIGNIDAD(1)
Lo que se entiende por "dignidad" ha sufrido un cambio substancial desde que este valor
surgió en la sociedad de la antigua Roma hasta que fue incorporado en la cultura cristiano-
occidental: pasó de una conquista individual a ser inherente a la condición humana.
En la sociedad romana pre imperial la dignidad respondía a méritos en una forma de vida,
ligada por una parte a la esfera política y por otra a una recta moral. En Roma la condición
principal para adquirir dignidad era la acción política, la pertenencia al Senado, junto con
la integridad moral. Pertenecer a la nobleza romana, tener entre los antepasados héroes
troyanos, reyes, o -como César- una diosa confería más brillos a esa dignidad. El romano
defendía su dignidad, luchaba por ella, la asentaba y lucía. Ésta no tenía un orden rígido:
podía aumentarse, rebajarse, perderse, restituirse. La dignidad era un logro personal que,
por un lado, daba derecho a un poder y, por otro, por el impulso interior a ser
moralmente intachable, exigía un deber.
La dignidad obligaba y lo hacía más cuanto mayor era su grado. A esa forma de vida
pertenecían la magnanimidad, disciplina, austeridad, moderación y serenidad de mente.
La dignidad era elitista: no todos los ciudadanos gozaban de las condiciones para llevar esa
forma de vida portadora de dignidad; además, no se concebía sin libertad: era
incompatible con la condición de esclavo. Según Cicerón autor, la dignidad debe apoyarse
en el dominio sobre sí mismo, el abandono de toda liviandad y del actuar impulsivo.
Para el cristiano la dignidad del hombre tiene el triple fundamento en su origen divino, en
su calidad de imagen y semejanza de Dios y en su finalidad en el Creador mismo. La
dignidad queda así definida, para todos los hombres por igual, en relación directa con
Dios, con independencia de toda otra condición: raza, nacionalidad, sexo, edad, creencias,
condición social. Esa dignidad dota al hombre de ciertos derechos inalienables y de ella
nacen las tareas de protección y respeto.
La evolución de este concepto a través de la historia del pensamiento occidental lleva a la
conclusión de que la dignidad humana no puede ser fruto de una conquista, pues serían
muchos los que, conforme al parámetro establecido, no la alcanzarían. La dignidad es
intrínseca a la persona humana en razón de lo que es específico de su naturaleza: su ser
espiritual. Esta dignidad es más que moral, más que ética, más que psicológica: es
constitutiva del ser humano y su naturaleza es ontológica. No se la puede dar él a sí
mismo ni podemos hacerla depender de su vida moral, tampoco se la puede dar el Estado
-como sucedía en Roma- o la sociedad, aunque a
cuando hablamos de la "dignidad humana" hay un elemento central que no puede ser
sometido a comparación, que no reconoce propiamente gradación. Esto es lo que
expresaría la intuición de Kant de que hay algo que es propio, lo íntimo de cada hombre/
mujer, y que no puede ser utilizado como medio, como instrumento, sino que es siempre
un fin en sí.
El término dignidad significa algo que es valioso, lo que es estimado o considerado por sí
mismo, y no en función de otra cosa.
La dignidad humana radica en el valor interno e insustituible que le corresponde al
hombre en razón de su ser, no por ciertos rendimientos que prestara ni por otros fines
distintos de sí mismo. El hombre vale por lo que el mismo es, por su ser. Ya hemos visto
que lo que caracteriza al hombre es su ser persona.
Persona de naturaleza racional y libre, por tanto, con voluntad. La dignidad de la persona
se funda en ella misma, en su ser persona. De aquí nacen todos los derechos humanos y la
igualdad en cuanto ser de hombre y mujer. No se trata de una igualdad biológica porque
claramente varón y mujer son distintos, con rasgos fisiológicos y psíquicos distintos. Su
igualdad se basa en que ambos son persona, esto es, tienen naturaleza racional que los
diferencia del resto de seres.
El ser persona es lo común a ambos: el denominador común, y sus peculiares
características que son el numerador variado y riquísimo que constituyen su diferencia y
complementariedad.
Las diferencias físicas, raciales y culturales no pueden ser motivo para excluir a nadie ni
tener un trato diferente, ya que, a pesar de esas diferencias, que en realidad son
enriquecedoras, somos iguales en dignidad.(2)
1.- Rodríguez Guerro A, Chuaqui B. Notas sobre la evolución del concepto de dignidad Ars
Medica 2002
2.- [Link]
Realiza una lectura comprensiva del texto antecedentes sobre el concepto de dignidad.
Reflexiona críticamente, buscando experiencias en nuestra sociedad actual, para dar
respuesta a las siguientes preguntas.
1.- ¿Crees que existe una crisis de la dignidad? fundamenta.
2.-Describe alguna situación actual en la que puedas comparar el caso de Rosa Park.
3.- Lee el siguiente caso
[Link]
de-su-sueldo-la-historia-detras-de-la-dramatica-muerte-de-la-profesora-katherine-yoma-
en-antofagasta/
Reflexiona, ¿Cuáles son los desafíos que tenemos como sociedad frente a la preservación
de la dignidad de la persona y el bien común?