HIMNO DE LA POLICÍA
Adelante, guardianes del orden
con hidalguía, valor, dignidad
vigilad que el derecho del hombre
sea con orden gozar libertad.
II
Si a obrar os obliga el deber,
tu prudencia sabed demostrar
de balanza y justicia sed fiel,
ciudadano ante ley es igual.
III
Del hogar los derechos sagrados
como padres debéis custodiar
y que Dios y la Patria os lo premien,
defensores del orden social.
HIMNO ESCUELA
Coro
Somos hombres de temple, que un día a la patria juramos servir.
Sacrificio constante aportemos, que morir por Colombia es vivir.
I Estrofa
De Bolívar valor imitemos, Santander nuestra ley ha de ser, y perenne
en la mente llevemos las consignas del gran Gilibert.
II Estrofa
Si la estrella del deber nos impone en la guerra la paz y concordia
lucharemos unidos doquiera inmolando la vida y la gloria.
III Estrofa
Ante el juez hacedor por testigo renovamos promesa sagrada, para ver
a la escuela Jiménez con la diestra de Dios coronada
ORACIÓN PATRIA
Colombia patria mía, te llevo con amor en mi corazón, creo en tu
destino y espero verte siempre grande, respetada y libre. En ti amo
todo lo que me es querido, tus glorias, tú hermosura, mi hogar, las
tumbas de mis mayores, mis creencias, el fruto de mis esfuerzos y la
realización de mis sueños. Ser policía tuyo, es la mayor de mis glorias,
mi ambición más grande, es llevar con honor el título de colombiano
y llegado el caso, morir por defenderte.
ORACION DEL POLICÍA
Señor, yo soy policía, tú me infundiste esta vocación, así como tu velas
por el orden en el mundo, yo también te ayudo a cuidar al menos una
parte del mismo. Dame señor, paciencia, prudencia e inteligencia para
servir acertadamente al público; protégeme a toda hora, especialmente
en mis servicios y protege también a mis seres queridos en mi
ausencia, gracias señor.
CÓDIGO DE ÉTICA POLICIAL
Como policía tengo la obligación fundamental de servir a la sociedad;
proteger vida y bienes; defender al inocente del engaño a los débiles
de la opresión o la intimidación; emplear la paz contra la violencia o el
desorden; y respetar los derechos constitucionales de libertad,
igualdad y justicia de todos los hombres.
Llevaré una vida irreprochable como ejemplo para todos; mostraré
valor y calma frente al peligro; al desprecio, al abuso o al oprobio;
practicaré la moderación en todo y tendré constantemente presente el
bienestar de los demás. Seré honesto en mi pensamiento y en mis
acciones; tanto en mi vida personal como profesional; seré un ejemplo
en el cumplimiento de las leyes y los reglamentos de mi institución.
Todo lo que observe de naturaleza confidencial o que se me confíe en
el ejercicio de mis funciones oficiales, lo guardaré en secreto a menos
que su revelación sea necesaria en el cumplimiento de mi deber.
Nunca actuaré ilegalmente ni permitiré que los sentimientos,
prejuicios, animosidades o amistades personales lleguen a influir
sobre mis decisiones. Seré inflexible, pero justo con los delincuentes y
haré observar las leyes en forma cortés y adecuada, sin temores ni
favores, sin malicia y mala voluntad, sin emplear violencia o fuerza
innecesaria y sin aceptar jamás recompensas.
Reconozco que el lema DIOS y PATRIA simboliza la fe del público y que
lo acepto en representación de la confianza de mis conciudadanos y
que lo conservaré mientras siga fiel a los principios de la ética policial.
Lucharé constantemente para lograr estos objetivos e ideales,
dedicándome ante DIOS a la profesión escogida “LA POLICÍA”.
SEÑOR DE TÍ MISMO
Cuando patrulles la ciudad, y sientas que tu misión es custodiarla,
cuando veles el sueño de los otros y creas en el apostolado de tu
guardia, cuando el eco de tus pasos en la noche lleven tranquilidad y
den confianza y representes la paz en cada esquina bajo el sereno
contra de tu mirada, cuando el frío y el sol muerdan tu carne sin que
se mueva un músculo en tu cara, cuando el miedo penetre en tus
entrañas y encuentres allí un altar de fe cristiana, cuando tengas la
humildad de los valientes para ordenar hacer lo que más cueste y los
hombres te sigan por ti mismo, aunque vayas incluso hasta la muerte,
cuando impongas respeto y disciplina con tu sola presencia ante quien
sea, cuando nadie juzgue tu conducta porque no das lugar para que
puedan y el código de honor que rige tus actos marque el norte vital
de tu existencia.
Cuando la lista de muertos día a día signifiquen para ti, deudas
pendientes y en el llanto de huérfanos y viudas encuentres para luchar
un aliciente, cuando el surco caliente de una bala rompa el espejo
negro del silencio, cuando florezca un clavel ensangrentado en el
pecho de tu compañero y eleves al Señor una plegaria, sin rencor ni
quejas ni lamentos
Cuando debas tirar y tu disparo sea sin odio y a la vez certero, cuando
aceptes morir solo en la calle teniendo como mortaja el firmamento y
aspires a formar junto a los otros que hacen guardia junto a los
luceros, cuando seas imparcial contigo mismo sin creerte poseedor de
las verdades, cuando puedas reprimir impulsos propios desechando
egoísmo. envidias y vanidades y logres irradiar sin falsas poses esa
hombría de bien con la que naces.
Cuando estés penetrado totalmente de tu hermosa misión en esta
tierra, cuando no te encandilen los honores y el poder no se te suba a
la cabeza y el dinero no pueda doblegarte ni ponerle precio a tu
defensa, cuando eso consigas con tu esfuerzo, recién entonces habrá
llegado el día en que puedas gritarle al universo por la gracias de Dios,
¡¡¡SOY POLICÍA!!!