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Astronomía Moqoit

El documento describe la astronomía de los mocovíes, un pueblo indígena de la región chaqueña en Argentina. Explica conceptos como el árbol del cielo que conecta los tres planos del mundo mocoví, y el cielo como una región habitada asociada con la abundancia y las mujeres. También describe el conocimiento práctico del cielo nocturno por los mocovíes y sus perspectivas sobre el sol, la luna y los eclipses.
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Astronomía Moqoit

El documento describe la astronomía de los mocovíes, un pueblo indígena de la región chaqueña en Argentina. Explica conceptos como el árbol del cielo que conecta los tres planos del mundo mocoví, y el cielo como una región habitada asociada con la abundancia y las mujeres. También describe el conocimiento práctico del cielo nocturno por los mocovíes y sus perspectivas sobre el sol, la luna y los eclipses.
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Astronomía Aborigen del Chaco:

Mocovíes

López A., Giménez Benítez S., Fernández L.

Facultad de Ciencias Astronómicas y Geofísicas


Universidad Nacional de La Plata

Instituto de Astronomía y Física del Espacio

Comisión de Investigaciones Científicas


de la Provincia de Buenos Aires

Resumen

El presente trabajo, es una revisión crítica de la astronomía en la cultura mocoví,


aportando a lo realizado previamente1, 2, el resultado de nuestro trabajo de campo.
Un mayor conocimiento de las cosmovisiones de las etnias de esta área es fundamental
para una mejor comprensión de las ideas cosmológicas entre los pueblos aborígenes
americanos, dada la importancia del corredor chaqueño como conexión entre las altas
culturas andinas, la mesopotamia y la región pampeana .

Sobre los mocovíes

La región Chaqueña es un conjunto de parques y sabanas ubicada en Sudamérica. Se


encuentra entre, la región amazónica al norte, la región pampeana al sur, la región andina al oeste
y los ríos Paraná y Paraguay al este. Por ello la región Chaqueña ha recibido múltiples influencias
culturales
Los mocovíes habitan la zona sur de la región Chaqueña, en territorio de la República
Argentina. Pertenecen al tronco guaycurú (una serie de grupos de estrecha filiación lingüística,
entre los que también se hallan tobas, pilagás, abipones y caduveos). Originalmente cazadores
recolectores3, luego de la llegada de los españoles adoptaron rápidamente la cultura ecuestre. La
región habitada por esta etnia fue tardíamente colonizada por los europeos (siglos XIX y XX).
Actualmente los mocovíes sobrevivientes (alrededor de cinco mil) se encuentran en las provincias
argentinas de Santa Fe y Chaco. En esta última, se hallan los asentamientos de Colonia Juan
Larrea y Cacique Catán, donde realizamos nuestro trabajo de campo.

El Árbol del Cielo

La idea de un árbol que sirve de eje para los tres niveles del mundo mocoví, ha sido
reconocida ya por los primeros cronistas4 como uno de los conceptos esenciales de esta
cosmovisión. Esta idea se encuentra en numerosas culturas del mundo y en particular está muy
extendida en América 5.
La importancia del concepto de eje vertical en la cosmovisión mocoví queda de manifiesto
en los términos para "su jefe" (lashi) y "su ídolo" (lashiilec), ambos conectados con la idea de
verticalidad, lo cual se ve en que el término para "su poste vertical, parante o asta" es también
lashi 6.
En la versión mocoví, recogida por el Padre Guevara, el nombre del árbol del cielo es
Nalliagdigua. Por este árbol subían al cielo a pescar en la Vía Láctea7. Por lo tanto este árbol está
asociado a la idea de abundancia y podría asimilarse a la Vía Láctea. El mismo habría sido
derribado por una mujer transformada en carpincho (roedor gigante americano), debido a una falta
de solidaridad. Luego de su destrucción sobrevino una gran inundación, en algunas versiones,
debida al agua que contenía el tronco.
Guevara menciona también, que las flores del árbol serían estrellas (es interesante la
comparación con la idea de las almas como flores de la ceiba del mundo concebida por los
mayas8).
Lehmann-Nitsche9, identifica este Árbol del Cielo con el mistol (nahalá) o con el ombú
(naccalmaíh), por motivos lingüísticos.
En la actualidad, como hemos podido comprobar en nuestro trabajo de campo, la idea del
árbol del cielo no está explícitamente presente entre los aborígenes mocovíes. No obstante esto,
hemos recogido testimonios de la existencia de una constelación del algarrobo (Mapic), la cual
podría estar relacionada con el árbol del cielo (ver más adelante).

El árbol del cielo conectaría los tres planos del mundo mocoví. Estos son: el plano central
que habitan los mocovíes o 'laua, la tierra; el inframundo (región habitada, similar al anterior, que
el sol ilumina cuando en la tierra es de noche); y el cielo o piguem.

La Tierra ('laua)

Para la topografía de los mocovíes el espacio esta cargado de sentido. Esto no solo se
percibe en los topónimos locales, que hacen referencia a acontecimientos o fuentes de recursos,
sino que también es posible observarlo en la división del plano terrestre según direcciones
principales. Estas direcciones han jugado un importante rol simbólico y practico (por ejemplo
para la orientación durante la caza).
El eje Norte-Sur es especialmente importante. Lehmann-Nitsche menciona que el Norte es
una dirección privilegiada, de la que vienen el calor y el buen tiempo, y hacia dónde se orienta la
cabeza de los muertos al enterrarlos10. La palabra para el Norte (rapiguim) está relacionada con la
palabra cielo (piguem). En consonancia, el termino para Sur ( 'guiñi) se utiliza también para
indicar que algo se derrumba o se cae11. De este modo pareciera haber una direccionalidad arriba-
abajo asociada al eje Norte-Sur. En esto puede hallarse una conexión con la idea del árbol del
cielo.
El término para Este (lqodoigue) parece tener conexión con el termino lqodoc que
significa “su fin”, “su destino”12. Mientras que el término para Oeste (lauashigim) tiene la
terminación direcional (-shiguim) que significa elevarse13. Esta estructura, dado lo preciso que es
el idioma mocoví para indicar direcciones y posiciones en el espacio14 nos obliga a descartar el
movimiento diurno solar como fundamento de las concepciones mocovíes sobre estos puntos
cardinales.
Las direcciones cardinales intermedias reciben dos denominaciones diferentes, cada una15 .
Estas denominaciones se construyen en base a los nombres de los puntos cardinales vecinos,
seguidos por un sufijo (-gue) que indica orientación hacia un cierto lugar16.
Esto sugiere que se debe revisar el concepto de “direcciones” cardinales entre los
mocovíes. De hecho los nombres de las direcciones intermedias en realidad designan los “bordes”
o “confines” de las direcciones principales. Asi por ejemplo, las dos “esquinas” del Sur (la
Suroeste y la Sureste) se llaman ambas ´guiña´gue, literalmente “hacia el Sur”. Esto nos sugiere
más la idea de zonas o regiones cardinales (Sur, Norte, Este y Oeste) que la de direcciones.

El Cielo (Piguem)

El cielo es para los mocovíes una región helada, asociada a la idea de un resplandor frío.
No hemos podido recoger una idea definida sobre las causas del brillo de los objetos celestes,
aunque otros autores17 hacen referencia al brillo de la sustancia anímica.
Es conceptuado como una región habitada, parte integrante del universo mocoví. Guevara
lo señala como morada de las almas (la'a)18, pero no hemos podido corroborarlo entre los
mocovíes entrevistados. A partir de nuestro trabajo de campo podemos afirmar que muchos de los
habitantes del cielo son seres que pertenecen al tiempo mítico, en que se estaban sentando las
bases de la cultura. La gran mayoría de estos habitantes son mujeres, lo cual refuerza la
asociación habitual, entre los mocovíes, de lo celeste con la abundancia.
Entre los chaqueños, existen muchos relatos que vinculan el origen de las mujeres al
19
cielo . Por otra parte, son las mujeres estrella las que agitando las ramas de los árboles hacen
madurar sus frutos20.
La vinculación entre fragmentos meteóricos y la suerte, podría obedecer a la misma idea
21
.

Cota (también Greta o Creta) es el nombre del "Dueño del cielo" o "Jefe de arriba". En
este sentido, el cielo es concebido como una región del universo que, como todas, tiene su dueño.
Debido a la fusión con el dios cristiano, es difícil delinear sus rasgos y precisar sus atribuciones.
Hemos recogido testimonios sobre una oración que se le dirigía al amanecer, en la que se le
imploraba larga vida.
Los mocovíes poseían y aún poseen, un gran conocimiento práctico del cielo nocturno.
Utilizaban la posición de la Vía Láctea, las Nubes de Magallanes y las estrellas para orientarse
temporo-espacialmente. Actualmente aún recuerdan que este conocimiento estaba muy
desarrollado. Buena parte del mismo no parece haber sido propiedad exclusiva de los pi'xonaq
(shamanes) u otros grupos especializados, probablemente porque eran habilidades necesarias para
el buen desarrollo de la caza y la recolección en general. Ello no descarta que otros conocimientos
o versiones diferentes de los mitos estelares circularan solo entre los pi'xonaq.

El Sol y la Luna

Respecto al Sol y la Luna podemos confirmar los dichos del Padre Guevara que afirmaba
que el primero era mujer y el segundo hombre. Los nombres recogidos para el Sol son ra'aasa
(gdazoa, que significaría compañera, para Guevara), para la Luna, shiraigo (cidiago para
Guevara)22. Sin embargo en todo nuestro trabajo de campo no pudimos hallar ningún testimonio
referido al importante motivo de la caída del Sol a la Tierra, transmitido por Guevara23. Es notable
la desaparición del mismo. Tampoco encontramos ninguna referencia a la relación entre el sol y la
luna, contrariamente a lo señalado por Guevara que los considera esposos24.
Respecto a los eclipses de Sol, es para nuestros informantes conocido el que la Luna
obscurece al Sol, napál chiguiñi. El término napál chiguiñi también se utiliza con el significado
de anochece. Por otro lado, la palabra napal designa al muerto25, y la partícula -pal está asociada a
la idea de borrar. El evento se describe como un choque, nuestros informantes nos dan para ello,
los términos nachiguit, nashta y valata. La palabra naqachiguit significa "se reúne con otro"26,
mientra que el término natacot sería "le choca" o "le ataca"27. En estas ocasiones los antiguos
mocovíes golpeaban objetos y a los perros, y cantaban para que cesara el eclipse (al igual que
otros pueblos de América y el mundo). No encontramos ninguna referencia a una costumbre
similar durante el fin del novilunio (primer día de visibilidad del astro) como la que aún pudo
registrar en 1924 Lehmann-Nitsche (y que ya mencionaba Guevara)28.
Sobre los eclipses de Luna, recogimos el testimonio de que un "diablo" (naiapek) intenta
devorarla.
Estos tres fenómenos, parecen estar ligados a los ritos de finalización de un ciclo y
comienzo de otro, comunes a muchos pueblos. En estos se da una nueva creación, que inaugura el
ciclo a iniciarse, mientras que es abolido el ciclo anterior. Estos rituales suelen tener una fase,
donde con ruidos, se aleja a los "demonios", enfermedades y pecados29(los fenómenos descriptos
por Guevara podrían inscribirse en esta categoría).

Según nuestro trabajo de campo la Luna también se utilizaba para medir el tiempo, así la
palabra para designar al mes es sidaigó (Luna).
Un dato interesante que hemos recogido es el uso de distintas variantes de gnomon (una
vara clavada en la tierra, la sombra de una vivienda, etc.), para determinar la hora del día. Según
Buckwalter30 el término para gnomon sería ra'assa lo'o, el primer vocablo significa Sol y el
segundo oponente o contrario (es la única publicación que recoge el término pero no da ninguna
referencia al uso del instrumento entre los mocovíes). Además nuestros informantes manifestaron
conocer el mediodía verdadero

Estrellas en general

El nombre en mocoví para estrella es huaqajñi. Lehmann-Nitsche31 lo relaciona con la


palabra l-avacca (llama), para la cual nosotros hemos obtenido la variante labaj.
Según uno de nuestros informantes, la gente del cielo baja cuando hay peligro, y buscan
agua para el aborigen. Es "gente rica" y que se distingue de los mocovíes por su poder. Los
habitantes de la tierra les tienen temor.

Estrellas y constelaciones

Los mocovíes, como muchos otros pueblos, identifican en el cielo un importante número
de asterismos y estrellas individuales. La mayor parte de ellos están asociados a un par de relatos
(la Caza del Mañik (ñandú) y la historia de los Hermanos Perdidos), que forman una única
historia. Estos elementos ocupan una zona notable del cielo a lo largo de la Vía Láctea (cuya
importancia y conexión con el arbol del cielo o eje del mundo ya hemos mencionado).
La Vía Láctea parece actuar así como eje articulador del cosmos mocoví en un doble
sentido. Por un lado en términos “espaciales” como Árbol o Eje del Mundo y por otro en términos
“existenciales” como camino (nayic) que vincula una serie de episodios. La idea del camino como
eje narrativo, que estructura la experiencia, entre los pueblos chaqueños ha sido señalada por
Dasso32. Este camino está jalonado por encuentros y pactos, nosotros creemos que existe una
vinculación entre esta idea y buena parte de los asterismos mocovíes.
Además hay algunas otras estrellas y asterismos, unas relacionadas al robo del fuego, y
otras al conjunto de lo que podemos llamar "corrales" o "cercos" de distintos seres celestiales.

La naturaleza de estos "cercos" es curiosa. El término qo'parit designa corrales circulares


de palo a pique. En principio se trata de cercados para guardar la hacienda del ser en cuestión, en
forma análoga a lo que, desde la conquista, se hace en la zona. No queda claro si antes de la
llegada de los españoles estos "cercos" tenían un sentido diferente, o si se trata de constelaciones
aparecidas después de la llegada de los europeos. El uso del término cerco en la jerga del Chaco
para referirse a claros abiertos en el monte, para realizar cultivo por roza, es una posible
explicación del término33.

A continuación señalamos los elementos más notables de los relatos mencionados arriba.

Los Hermanos Perdidos:


Este relato cuenta que dos hermanitos son abandonados en el monte. Caminan perdidos,
hasta que una paloma (coviguiñik, palomita), a cambio de que no la cacen, les advierte que más
adelante hay una señora poderosa, la "dueña del monte" naiataga. La paloma les cuenta que la
dueña del monte les pedirá ayuda para encender el fuego, pero que su intención es comerlos. Les
recomienda ayudarla a encender una gran hoguera, pero que cuando ella les pida que soplen, en
lugar de hacerlo le digan que lo haga ella y la arrojen a las llamas en ese momento. Siguen
adelante y todo sucede como la paloma se los había predicho. Hacen lo que ella les aconsejó, y
antes de que la señora se queme totalmente le cortan los pechos y de ellos brotan dos perros. Estos
perros establecen la conexión con el relato siguiente.
Los Hermanitos aparecen identificados por nuestros informantes con υ y λ Scorpii
,Lehmann-Nitsche34 menciona una constelación formada por ζ1 y ζ2 Sorpii que entre los matacos
se llamaría tejýäs tsäj´yüs “el nieto”, se trataría de dos hermanitos, el mayor llevando en andas al
menor. En algunas versiones recogidas por nosotros, estas mismas estrellas representan a dos
palomitas (coviguiñic) que serían las que advirtieron a los hermanitos (Lehmann-Nitsche 35, 36
menciona por un lado una constelación formada por las estrellas υ y λ Scorpii, que los tobas del
Pilcomayo llaman tocotó, las palomitas, y por otro la constelación de la paloma docotó, que sería
la paloma que ayudó a los hermanos), y en algunas versiones hermanos y palomas se confunden.
Hemos recogido un testimonio que hace mención de una la constelación de los hermanitos
(noctoqui' "niño varón").

La Caza del Mañik:


La forma general de este relato, comenta que en la época de los "abuelos" una "víbora
grande" nanaic haló (nuestros informantes designan de esa manera a la mayor parte de los seres
monstruosos y en general asociados a lo subterráneo y/o al agua) devoraba a los mocovíes y
estaba a punto de diezmarlos. Esta víbora era el Mañik o ñandú, es decir el "dueño" de esta
especie animal (el dueño de cada especie animal parece asumir simultáneamente, la forma de un
ejemplar monstruoso o especial de la misma37 y la de un ser serpentiforme). Su refugio era una
serie de cuevas. Uno de los "abuelos", hombre "poderoso", decidió hacerle frente. Para ello
persiguió, acompañado de otros mocovíes, al Mañik por toda la tierra (en las versiones actuales,
que recogimos nosotros y otros autores38, muchas veces va montado en un caballo blanco). Éste,
agotado, buscó refugio en su escondite subterráneo. Guiados por este "abuelo" los mocovíes lo
hostigaron con cantos y fumando koro, pa'a en mocoví (una variedad de tabaco silvestre que
siempre está asociado a la actividad de los pi'xonaq, en especial a las que tienen que ver con
procurar la lluvia). Comenzaron a salir serpientes de todo tipo (los hijos del Mañik, ya que este es
también el "dueño de las víboras" nanaic Greta según nuestros informantes), que mataban con
horquetas. Finalmente el "abuelo" les dijo que el Mañik saldría por una boca secundaria y que
podrían atacarlo entonces, pero que uno de ellos tendría que morir. El Mañik sale, es perseguido,
y acosado sube al cielo, mientras que el "abuelo" muere por el aliento del mismo. Después de
muerto y/o desaparecido el Mañik, por la noche, llovió sin truenos.
En muchas versiones el "abuelo" es auxiliado en la persecución por los dos perros del relato
anterior. Cuando el Mañik escapa al cielo es seguido por los perros.
El Mañik es identificado en el cielo de dos asterismos distintos (ya señalados por
Lehmann-Nitsche para tobas, mocovíes y vilelas 39, 40, 41, 42, 43 ):

• El Mañik Estelar: la version que aparece con más frecuencia. El Mañik es identificado
con la Cruz del Sur, y los perros que lo persiguen sin alcanzarlo con α y β Centauri.
• El Mañik Lacteal: corresponde a una extensa zona del cielo, y a un grupo de
"asterismos" característicos de América: los asterismos "negativos", formados por zonas
obscuras de la Vía Láctea. En este caso la cabeza del Mañik se identifica con el Saco de
Carbón, el cuello (cosót) es una serie de zonas obscuras de la Vía Láctea, el pecho
(lotogue) es una zona obscura cercana a Escorpio, como así también las piernas (yagram).
Resulta, en una noche obscura y una vez que se lo identifica, muy notable y evidente,
siendo en ese sentido un ejemplo de un asterismo altamente "figurativo" entre los
mocovíes. Corresponde al mismo asterismo que grupos australianos identifican con el emú
y que los incas llamaban la llama y que jugaba un importante rol44. En este caso los perros,
que siguen identificándose con α y β Centauri, están mordiendo el cuello del Mañik
(Lehmann-Nitsche da algunas versiones donde α es el "abuelo" y β su perro45). Cuando
nuestros informantes identifican al Mañik con esta zona obscura, dan para la Cruz del Sur
el nombre de lachishinaxanaxat ( “su emblema en forma de cruz” 46).

Otras constelaciones, estrellas y planetas importantes

“Cercos”:
. Lehmann-Nitsche identifica constelaciones de este tipo entre lo chiriguanos (aborígenes
del tronco guarani): un “cerco del zorro” y un “cerco del tapir” 47. Señala algún indicio de un
“corral de Dios” entre los matacos, que entiende ser alguna de las constelaciones chiriguanas.
Pero nada similar indica este autor para los aborígenes del tronco guaicurú. Sin embargo, nosotros
hemos podido encontrar entre los mocovíes:
• El "Corral del Mataco": qo'parit natogonai, que corresponde a nuestra constelación de
Corona Borealis. Nuestros informantes mencionan que el natogonai (mataco o armadillo)
es el “primer millonario”, haciendo alusión al hecho de que poseía un cercado con
hacienda. Ésta sería fruto de su trabajo como "médico".
• El “corral del perro”: qo'parit pioq, cuya ubicación aún no ha sido identificada.

El mapiqo'xoic:
Se trata del algarrobo grande y/o viejo, (mapiqo'xoic, de mapik algarrobo y qo'xoic viejo) ,
árbol cuyas chauchas (comestibles) se designan con el nombre de map. Es “El” árbol de la región
chaqueña. Nuestros informantes nos describen una constelación (aún no identificada) de este
nombre, cuya forma es semejante al árbol. Su orto helíaco sería en Julio-Agosto. Estaría asociada
a la historia de una "tela" o "seña" de la que se obtenían todos los bienes. Lo cual lo relacionaría
con el Árbol de Mundo. También nos comentan que Creta habría descansado junto a él luego de
repartir a los mocovíes sus bienes. Una de las interpretaciones de las Nubes de Magallanes (ver
más adelante), las ve como un pisadero de algarrobas, lo cual las conecta con esta constelación.

Las Nubes de Magallanes:


Estas tienen varias interpretaciones entre los mocovíes:

• Los pozos de Agua: En esta versión (la más difundida), se identifican con dos pozos
para sacar agua (Temal). Había una gran sequía, no llovía, y los pozos no tenían agua.
Entonces un aborigen se acercó a los temal y allí obtuvo agua.
• Los Pisaderos de algarroba: en esta interpretación serían un pisadero de algarrobas, y
su color blanquecino se debería a la harina de algarroba.
• Las ollas: serían unas enormes ollas donde comieron los aborígenes.
• Según Lehmann-Nitsche: la Nube Mayor sería un guanaco, cuyo nombre en mocoví
dice ser iló (pero según Buckwalter48 el término para guanaco es naueenec) y la Nube
Menor sería una vicuña, kagretá en mocoví según este autor (según Buckwalter49
nauaanaxanaxa). También indica que podrían tratarse de los revolcaderos de estos
animales. Nosotros no obtuvimos ninguna versión semejante. Por otro lado, los supuestos
nombres mocovíes que da Lehmann-Nitsche corresponden a "mi animal" y a “guazuncho”
(pequeño venado) respectivamente.

La Vía Láctea:
Se la interpreta de varias maneras:

• Camino del Mañík: es la versión que confirman todos nuestros informantes. El nombre
mocoví sería nayic (nadík´ para Lehmann-Nitsche50). Según Lehmann-Nitsche51 , se trata
del camino por el que corre una pareja de ñandúes.
• Riquezas del cielo: versión dada por Lehmann-Nitsche, según la cual las manchas
blancas de la Vía Láctea serían las riquezas del cielo.
• El río: Lehmann-Nitsche52 identifica la Vía Láctea con el celestial "río de pescado
regaladísimo" en el que según Guevara53 iban a pescar los mocovíes trepando por el Árbol
del Cielo. Él indica que según Pelleschi, para los mocovíes del Bermejo el nombre de la
Vía Láctea vista en estos términos sería nadih'l'eque.

Como ya hemos señalado, numerosos elementos parecen indicar una conexión entre la Vía
Láctea y el Árbol del Mundo. Por un lado su caracter fluvial y el ser considerada fuente de
riqueza, la asimilan al relato del Árbol original, en cuyo interior hay agua. Por otro lado, las
versiones recogidas por Guevara indican que trepando por el Árbol del Mundo, los antiguos
mocovíes pescaban en un río que parece ser la Vía Láctea.

Parece existir una relación entre lo celeste (en particular las regiones nebulosas del cielo) y
la idea de abundancia. De hecho este concepto parece ser el denominador común de las
interpretaciones más confiables de las Nubes de Magallanes y al menos de las últimas dos
versiones sobre la Vía Láctea que mencionáramos. En cuanto a la primera versión sobre la Vía
Láctea (el camino del Mañik), Lehmann-Nitsche54, señala que la pareja de ñandúes que corre por
el cielo a través de la Vía Láctea son los progenitores de la abundante cantidad de pichones que en
primavera sirven de alimento a los mocovíes.
Las Pléyades:

Son otro de los pilares de la cosmovisión mocoví. Según Guevara55 las Pléyades eran
llamadas por los mocovíes, Gdoapidalgate, cuyo significado sería "nuestro abuelo el Señor" 56, al
cual tenían por su creador, o el fundador de su linaje (está relacionado con el término apí
"abuelo" o antepasado, voz que nosotros recogimos como Lapi). También para los abipones estas
estrellas representarían a "nuestro abuelo el Señor", que entre ellos se diría Groaperikie. El
tiempo en que estas estrellas estaban fuera de la vista era considerado una enfermedad del abuelo
y tiempo de tristeza. Su reaparición marcaba el comienzo del año57, momento en que se celebraba
con una noche de bebida, chanzas y baile, acompañados de gritos y ruidos. Durante la misma se
"ordenaban" los futuros pi'xonaq, y se pedían dones como el de ser rápido en la caza. Los
mocovíes celebraban también este evento58.
Entre nuestros informantes hemos recogido como nombre de esta constelación
Lapilalagachi, que parece estar orientado en el mismo sentido que los citados antes. Nos
manifiestan que el año (ñaaxa),comienza con la reaparición de las pléyades. Esa noche hay que
permanecer en vela, aguardando la aparición de estas estrellas para evitar quedar manchado
(posiblemente un recuerdo de la noche en vela y fiesta que comenta Guevara). El comienzo del
año coincide con el inicio del período de menor cantidad de lluvias (según uno de nuestros
informantes, el año comenzaría en julio, cuando “vuelve el sol”, dapilra’aasa).

El cinturón de Orion (las Tres Marías):


El término dado por nuestros informantes para las tres estrellas del cinturón de Orión es
Nasalaganí. En cuanto a su significado, sólo indican que se trata de tres mujeres, en algunos casos
tres viudas.
Según Lehmann-Nitsche59, las tres estrellas del Cinturón de Orion serían "las tres viejas" para los
tobas. Estas tres viejas, habitarían en una gran casa con "jardín", que él identifica con el
rectángulo formado por χ Orionis, Bellatrix, Rigel, y Betelgause de Orión. Las tres viejas
custodiarían este "campo" y un gran fuego en el cielo, matando a los intrusos. En una versión de
la caza del Mañic, uno de los acompañantes del cazador de la mítica ave, habría sido enviado a
“cuidar” a las viejas. Éstas lo habrían acorralado con 5 perros (tal vez las Hyades), para después
arrojarlo a su fogón. Según el mismo autor estas tres viejas serían viudas (dos de ellas hijas de la
tercera)60. También, Lehmann-Nitsche refiere que estas tres estrellas o una de ellas es llamada
"Nuestra Madre" por los mocovíes, siendo la dueña del verano (tiempo en que crece el pasto y
mejora el clima)61.

El Pohe:
El Pohe o Pirai: Pajaro negro del tipo de un cuervo de cabeza calva. Planea de día y come
sólo víboras. Hay una estrella colorada asociada al mismo. Aparentemente habría una cierta
confusón entre esta estrella y la que designa al carancho (qaqaré). Podría tratarse de una
denominación genérica de una estrella roja, ya que otro informante la identifica con Aldebarán. El
pohe sería el primero de los exploradores enviados por Cota luego del diluvio. Sobre este diluvio,
con que acaba el mundo anterior al actual, hay un relato en el que el protagonista es Cotá bajo la
forma de un perro flaco y enfermo que visita a los hombres, (hay una version toba, donde el héroe
cultural Azin es el protagonista) quienes lo desprecian. Por esto se atraen la ira del mismo. Sólo
sobreviven seis personas.
El qaqare:
El carancho (en algunos relatos el cuervo, ratecsan), es el protagonista del importante
relato del robo del fuego. En éste el qaqare, por medio de un engaño, roba a la "jefa del monte" el
fuego, sale volando y al escapar golpea los tizones entre sí y va incendiando el monte, hasta que
se queda sin fuego. Los mocovíes de este modo consiguen el fuego y por ello comen carne cocida,
y los animales carne cruda. El qaqaré es identificado por algunos informantes con la estrella
Antares.
Según indica Lehmann-Nitsche62, los Vilelas de la reducción de Quitilipi (donde están muy
mezclados con Mocovíes) tienen una estrella o constelación del carancho, yajtaléi, que él sugiere
que podría ser el águila de los tobas yanegraló, a la cual cree identificar con la estrella α Eridani.

El Cuervo:
Según uno de nuestros informantes, sería el cuervo (ratecsan) y no el carancho el
protagonista de la historia del robo del fuego. Por otro lado sería un cuervo quien interviene en el
relato sobre el diluvio que destruyó el mundo, reemplazando al pohe. Lehmann-Nitsche lo
menciona como protagonista de una versión en la que los motivos del diluvio y la obtención del
fuego se funden en uno solo63.

El Pavo, el Quirquincho y la Perdiz:


Guevara menciona que algunas estrellas o constelaciones llevaban el nombre de pavos
(odagadac), quirquinchos (natumnae) y perdices (nazaló). Lehmann-Nitsche64 señala que
Guevara no indica de qué estrellas se trata. Él recoge del diccionario de Tavolini el término
odardácca para pavos del monte (tagarac, en nuestro trabajo de campo) y no encuentra nombres
para el quirquincho y la perdiz. El término nasalo designa, efectivamente, a la perdiz, aunque no
hemos podido recoger ninguna asociación estelar. El quirquincho es un animal de la misma
familia que el mataco, por lo que la constelación de Guevara podría ser el ya mencionado corral
del mataco. En cuanto al pavo, los mocovies modernos lo denominan dagarac nelo, es decir
chuña doméstica, por lo que tal vez la constelación de Guevara pueda estar relacionada con la
mencionada constelación de la Chuña.

Venus:
Lehmann-Nitsche65 registra para los tobas del Chaco Oriental el término tshi ishí para
Venus matutina. Para estos sería una mujer que huyó al cielo escapando del incendio universal.
Para los tobas del este virshi sería Venus vespertina (de avit, tarde). Para los mocovíes recoge el
término neetegce "la que va antes del día" (de n-ectée, mañana) referido a Venus matutina66.
Nuestros informantes nos dan el término neté esé para Venus matutina (né té etá, sale el
sol) y virsé para Venus vespertina (lavit, es el término para tarde). Nuestros informantes las
consideran dos mujeres diferentes.

Conclusión

Este trabajo pretende reunir en un corpus los datos sobre la astronomía mocoví
provenientes de diversas fuentes, analizándolos críticamente y completándolos con material
obtenido en la actualidad mediante trabajo de campo. Lo presentamos como un primer paso
necesario para llevar adelante un estudio más profundo de la astronomía de este pueblo y sus
relaciones con la astronomía del resto del tronco guaycurú y la astronomía de los pueblos
americanos en general. En futuros trabajos abordaremos las etapas subsiguientes de este proceso.

Agradecimientos

Debemos agradecer a numerosas personas ( y pedimos disculpas por involuntarias


omisiones).
Muy especialmente a nuestros informantes, para ellos y para su pueblo es este trabajo: el
cacique Marcos Gómez, Francisco Ramón Gómez, Julia Mocoví, Anacleto Lalecorí, Justino
Lalecorí, Felipa Lalecorí, Enrique Lalecorí, Sixto Lalecorí, Alfredo Salteño, Pedro Remigio
Gómez, Marcelo Capanci, Bonifacio, Mauro Chico y sus familias.
Por su invaluable hospitalidad y ayuda en el trabajo de campo al Director del Museo del
Sur Oeste Chaqueño, Prof. Oscar González (y todo su personal) y al periodista Juan Carlos
Canella.
Y por la enorme y generosa colaboración y ayuda académica al Dr. José Braunstein, la Dr.
María Cristina Dasso, el Dr. Mario Califano, el Lic. Horacio Calandra y el Lic. Pedro Parodi.

1
Roberto Lehmann-Nitsche, “La Astronomía de los Mocoví”, Revista del Museo de La Plata, Tomo XXVIII,
Tercera serie, Tomo IV, Mitología sudamericana VII, (1924-25): 66-79, p. 66-79.
2
Roberto Lehmann-Nitsche, “La Astronomía de los Mocoví (segunda parte)”, Revista del Museo de La Plata, Tomo
XXX , Tercera serie, Tomo VI, Mitología sudamericana XII, (1927):145-159, p. 145-159.
3
Alfred Métraux, Ethnography of the Chaco, en Handbook of South American Indians, Vol. 1, The Marginal tribes,
Part. 2 Indians of the Gran Chaco, Cooper Square Publishers, Inc., N.Y., 1963, p. 246-260.
4
José Guevara (S.J.), Historia del Paraguay, Río de la Plata y Tucumán, en Colección de obras y documentos
relativos a la Historia antigua y moderna de las Provincias del Río de la Plata, por Pedro de Ángelis, Tomo I, Plus
Ultra, Bs. As., 1969, p. 559.
5
David Freidel, Linda Schele & Joy Parker, El Cosmos Maya. Tres mil años por la senda de los shamanes, Fondo de
Cultura Económica, México,2000, p. 252.
6
Alberto S. Buckwalter, Vocabulario Mocovi, Edicion provisoria, Mennonite Board of Missions, Elkhart, Indiana,
1995, p. 41.
7
José Guevara (S.J.), Historia del Paraguay... op cit, p. 559.
8
David Freidel, Linda Schele & Joy Parker, El Cosmos Maya op cit, p. 179, 392-396.
9
Roberto Lehmann-Nitsche, “La Astronomía de los Mocoví” op cit, p. 68.
10
Roberto Lehmann-Nitsche, “La Astronomía de los Mocoví” op cit, p. 77.
11
Alberto S. Buckwalter, Vocabulario Mocovi, op cit, p. 231.
12
Alberto S. Buckwalter, Vocabulario Mocovi, op cit, p. 269.
13
Cecilia Beatriz Gualdieri, Mocovi (Guaicuru). Fonología e morfossintaxe, Tese apresentada ao Curso de
Lingüística do Instituto de Estudos da Linguagem da Universidade Estadual de Campiñas. Campiñas, São Paulo,
Brasil, 1998, p. 276.
14
Cecilia Beatriz Gualdieri, Mocovi (Guaicuru) op cit, p. 269-271.
15
Alberto S. Buckwalter, Vocabulario Mocovi, op cit, p. 43, 69, 164, 231.
16
Cecilia Beatriz Gualdieri, Mocovi (Guaicuru) op cit, p. 284.
17
José Braunstein, “Astronomía mataca. Revisión crítica de la Mitología Sudamericana V de Roberto Lehmann-
Nitsche”, Scripta ethnologica supplementa, CAEA, Bs. As., 9 (1989): 43-60, p. 46.
18
José Guevara (S.J.), Historia del Paraguay op cit, p. 558-559.
19
Branislava Susnik, Los aborígenes del Paraguay VI. Aproximación a las creencias de los indígenas, Museo
Etnográfico “Andrés Barbero”, Asunción, Paraguay, 1984-1985, p. 12-13.
20
Dr. María Cristina Dasso, comunicación personal.
21
Sixto R. Giménez Benítez, Alejandro M. López & Luis A. Mammana, Meteorites of Campo del Cielo: Impact on
the indian culture, en Oxford VI and SEAC 99 "Astronomy and cultural diversity", C. Esteban, J. A. Belmonte
(editors), La Laguna, 1999, p. 337.
22
José Guevara (S.J.), Historia del Paraguay, op. cit., p. 562.
23
José _uevara (S.J.), Historia del Paraguay, op. cit., p. 562.
24
José Guevara (S.J.), Historia del Paraguay, op. cit., p. 562.
25
Alberto S. Buckwalter, Vocabulario Mocovi, op. cit., p. 85.
26
Alberto S. Buckwalter, Vocabulario Mocovi, op. cit., p. 87.
27
Alberto S. Buckwalter, Vocabulario Mocovi, op. cit., p. 90.
28
Roberto Lehmann-Nitsche, La Astronomía de los Mocoví (segunda parte), op. cit., p. 150.
29
Mircea Eliade, Mito y Realidad, Colección Labor,Nueva serie nº 8, Editorial Labor, 1994, p.52-54.
30
Alberto S. Buckwalter, Vocabulario Mocovi, op. cit., p. 167.
31
Roberto Lehmann-Nitsche, La Astronomía de los Mocoví, op. cit., p. 71.
32
María Cristina Dasso, La máscara cultural, Ciudad Argentina, Bs. As, 1999, p. 64-66
33
Alfred Métraux, Ethnography of the Chaco op cit, p. 251.
34
Roberto Lehmann-Nitsche, “La Astronomía de los Matacos”, Revista del Museo de La Plata, Tomo XXVII,
Tercera serie, Tomo IV, Mitología sudamericana V, (1924-25): 253-266, p. 259.
35
Roberto Lehmann-Nitsche, “La Astronomía de los Tobas”, Revista del Museo de La Plata, Tomo XXVII , Tercera
serie, Tomo IV, Mitología sudamericana VI, (1924-25): 267-285, p. 275.
36
Roberto Lehmann-Nitsche, “La Astronomía de los Toba (segunda parte)”, Revista del Museo de La Plata, Tomo
XXVIII, Tercera serie, Tomo IV, Mitología sudamericana X, (1924-25): 181-209, p. 191.
37
Sara Josefina Newbery & Else María Waag, “El Señor de los Avestruces”, Cuadernos del Instituto Nacional de
Antropología, V, (1979-1982), 9:113-133, p. 113-133.
38
Roberto Lehmann-Nitsche, “La Astronomía de los Tobas”, op. cit., p. 282.
39
Roberto Lehmann-Nitsche, “La Astronomía de los Tobas”, op. cit., p. 281-284.
40
Roberto Lehmann-Nitsche, “La Astronomía de los Mocoví”, op. cit., p. 75-79.
41
Roberto Lehmann-Nitsche, “La Astronomía de los Toba (segunda parte)”, op. cit., p. 191-193.
42
Roberto Lehmann-Nitsche, “La Astronomía de los Vilelas”, Revista del Museo de La Plata, Tomo XXVIII, Tercera
serie, Tomo IV, Mitología sudamericana XI, (1924-25): 210-233, p. 217-221.
43
Roberto Lehmann-Nitsche, “La Astronomía de los Mocoví (segunda parte)”, op. cit., p. 152-156.
44
Dick Edgard Ibarra Grasso, Ciencia Astronómica y Sociología Incaica, Bolivia, 1982, p. 45-50.
45
Roberto Lehmann-Nitsche, “La Astronomía de los Mocoví (segunda parte)”, op. cit., p. 152.
46
Alberto S. Buckwalter, Vocabulario Mocovi, op. cit., p. 32.
47
Roberto Lehmann-Nitsche, “La Astronomía de los Chiriguanos”, Revista del Museo de La Plata, Tomo XXVIII,
Tercera serie, Tomo IV, Mitología sudamericana VIII, (1924-25): 80-102, p. 96-98.
48
Alberto S. Buckwalter, Vocabulario Mocovi, op. cit., p. 93.
49
Alberto S. Buckwalter, Vocabulario Mocovi, op. cit., p. 91.
50
Roberto Lehmann-Nitsche, “La Astronomía de los Mocoví”, op. cit., p. 78.
51
Roberto Lehmann-Nitsche, “La Astronomía de los Mocoví”, op. cit., p. 78-79.
52
Roberto Lehmann-Nitsche, “La Astronomía de los Mocoví”, op. cit., p. 76-77.
53
José Guevara (S.J.), Historia del Paraguay, op. cit., p. 559.
54
Roberto Lehmann-Nitsche, “La Astronomía de los Mocoví”, op. cit., p. 79.
55
José Guevara (S.J.), Historia del Paraguay, op. cit., p. 544-545.
56
Roberto Lehmann-Nitsche, “La Astronomía de los Mocoví”, op. cit., p. 72.
57
Roberto Lehmann-Nitsche, “La Astronomía de los Mocoví”, op. cit., p. 72.-75
58
José Guevara (S.J.), Historia del Paraguay, op. cit., p. 544.
59
Roberto Lehmann-Nitsche, “La Astronomía de los Toba”, op. cit., p. 278-279, 281-284.
60
Roberto Lehmann-Nitsche, “La Astronomía de los Toba (segunda parte)”, op. cit., p. 188-189.
61
Roberto Lehmann-Nitsche, “La Astronomía de los Mocoví”, op. cit., p. 78.
62
Roberto Lehmann-Nitsche, “La Astronomía de los Vilelas”, op. cit., p. 217.
63
Roberto Lehmann-Nitsche, “La Astronomía de los Mocoví (segunda parte)” op cit, p. 147.
64
Roberto Lehmann-Nitsche, “La Astronomía de los Mocoví”, op. cit., p. 76.
65
Roberto Lehmann-Nitsche, “La Astronomía de los Toba (segunda parte)”, op. cit., p. 185-187.
66
Roberto Lehmann-Nitsche, “La Astronomía de los Mocoví (segunda parte)”, op. cit., p. 151-152.

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