Parcial 1 - Estudios curatoriales - Universidad Nacional de las Artes
A lo largo de este trabajo realizaré un análisis de tres estudios de caso de los
presentados en clase y en la bibliografía de la materia. Voy a comenzar con el caso “La
inclusión de largometrajes en la colección permanente del Museo Nacional Centro
de Arte Reina Sofía de Madrid”, en el que se nos presenta la problemática de la
relación entre el cine y el museo. Si bien en los últimos años se hizo más común la
inclusión de elementos audiovisuales en muestras, sobre todo como videos con fines
pedagógicos, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía fue el primero en proponer
un largometraje como parte de la colección permanente.
La obra consistía en la proyección del film “Bienvenido Mr. Marshall” (1953) en
un espacio del museo más oscuro que contaba con dos bancos y 4 auriculares para
sentarse y ver la proyección de poco más de una hora, la cual volvía a empezar cuando
terminaba, en forma de loop. Los visitantes del museo, acostumbrados a ver obras
estáticas que no tienen un tiempo de reproducción, no recibieron bien la propuesta y la
mayoría no estaban dispuestos a estar más de una hora sentados en el mismo lugar.
Oubina se pregunta “¿qué deberían (qué pueden) hacer los museos con el cine?
¿Cómo exhibir películas en un espacio tradicionalmente reservado para las artes
visuales?”1 A partir de esta pregunta el autor llega a la conclusión de que el cine no
debe neutralizar toda su originalidad para encajar en los protocolos del museo
tradicional sino que debe hacer que su presencia desborde sobre el modo en que se
asiste a una obra de arte. El autor también plantea que, en los próximos años, la
curaduría debe encontrar una forma de que el cine sea parte del museo como lo es
cualquier obra de arte, que coexista con los cuadros y esculturas, sin estar excluido en
una black box en una sala aparte.
1
Oubiña, David, “La belleza de las máquinas”, en Caiana. Estudios de cultura, 2016.
El segundo caso que analizaré es el caso de “El Museo de la Solidaridad
Salvador Allende” el cual es presentado en el texto curatorial de la exposición “A los
artistas del mundo… Museo de la Solidaridad Salvador Allende, México / Chile 1971-
1977” (27 de agosto al 7 de noviembre de 2016)”. Este caso nos presenta un museo de
arte contemporáneo en Chile en el que se puede estudiar el rol que tiene la curaduría en
el planeamiento y programación de esa institución. Este museo se escapa de los
parámetros para el cual los museos comunes fueron creados, ya que no responde a un
modelo de museo tradicional sino que funciona en un contexto histórico específico y
tieneun fin social.
El Museo de la Solidaridad Salvador Allende se fundó en 1971 bajo el nombre
inicial “El Museo de la Solidaridad” (MSSA) con el objetivo de demostrar apoyo al
gobierno socialista de la Unidad Popular y a su presidente Salvador Allende a través de
la creación de un museo de arte contemporáneo dirigido al pueblo chileno. El MSSA
logró recolectar obras para hacer una colección con la ayuda del CISAC (Comité
Internacional de Solidaridad Artística con Chile), quienes hicieron un llamado a los
artistas del mundo para invitarlos a donar obras suyas al nuevo museo. Fue así como,
entre 1972 y 1973, la CISAC recibió más de 600 obras como donación al museo que
incluían obras de artistas como Miró, Picasso, Stella, Calder, Matta, Lam, entre otros. El
MSSA no llegó a tener un espacio fijo, pero para mediados de 1973 ya había realizado 3
exposiciones en diferentes lugares.
El museo fue cerrado en septiembre de 1973 luego de que el país sufriera un
golpe de Estado; la mayoría de artistas y pensadores miembros del CISAC debieron
exiliarse del país y las obras fueron dispersadas. En 1975 y desde el exilio, antiguos
miembros del comité crean el Museo Internacional de la Resistencia Salvador Allende,
el cual realizó varias exposiciones en diferentes lugares con colecciones de donaciones.
Con el regreso de la democracia, el museo fue finalmente institucionalizado en 1991
bajo su nombre actual Museo de la Solidaridad Salvador Allende; allí, actualmente se
encuentran obras de la colección vieja y obras que varios artistas donaron a partir de la
segunda apertura. Según Carla Machiavello, el museo representa al llamado “tercer
mundo” por su capacidad de establecer redes de solidaridad ante situaciones difíciles,
aliando luchas diversas en contra de las relaciones de poder desiguales, la
marginalización y el imperialismo cultural y económico.2
El tercer y último caso con el que voy a trabajar es “Womanhouse (Los
Angeles, 1972)”. En los años 70 el feminismo se comenzó a cuestionar el lugar de la
mujer en el arte, se comenzó a visibilizar el hecho de que nunca hubieron grandes
artistas mujeres y que la historia del arte estaba escrita para los hombres. Las mujeres
eran siempre musas, pero nunca autoras, nunca genias. Es en este contexto, que a finales
de 1971 las artistas Judy Chicago y Miriam Shapiro junto a un gran grupo de mujeres
compran una casa a punto de demoler en Mariposa Street, Hollywood. Las mujeres
trabajan en la remodelación e intervención de la casa alrededor de seis semanas y
finalmente la abren al público el 30 de enero de 1972, siendo esta una de las primeras
exposiciones de arte feminista. Las artistas transformaron cada espacio doméstico de la
casa como una forma de desnaturalizar el rol tradicional de la mujer a través de la
pintura, la instalación y la performance. La Womanhouse estuvo abierta al público desde
el 30 de enero de 1972 al 28 de febrero del mismo año, se dice que en solo ese mes la
visitaron alrededor de diez mil personas.
En lo años 80, el gobierno de Estados Unidos decide derribar la casa con sus
murales e intervenciones dentro, y no es sino hasta 30 años más tarde que el grupo de
curadores-activistas le peuple qui manque re-edita y publica el video documental que
Johanna Demetrakas había realizado en 1974 de la obra. Es gracias a la publicación de
este documental que se mantiene viva la esencia del womanhouse y puede estudiarse
como una obra importante en la historia del arte y el feminismo. En el texto “Volver a la
Womanhouse” Beatriz Preciado expone: “Ignorado durante años por la narración
hegemónica de la historia del arte, el proyecto de la Womanhouse aparece hoy como un
trabajo indispensable no sólo para entender la práctica artística de los años 1970s,
sino también para pensar el futuro de la pedagogía del arte y las relaciones entre
arquitectura, performance y activismo social.” 3
2
Macchiavello, Carla (2016) "Un caso de resistencia colectiva: el Museo de la Solidaridad
Salvador Allende", en “A los artistas del mundo, Museo de la Solidaridad Salvador Allende
México/Chile 1971-1977, México, Museo Universitario de Arte Contemporáneo” (MUAC).
3
Preciado, Beatriz, "Volver a la Womanhouse", en Jeu de Paume. Le magazine, octubre 2013.
A lo largo de este texto se intentó transmitir los diferentes roles que puede
asumir la curaduría en cuanto a la exposición. Los casos analizados ponen de manifiesto
tanto el rol resolutivo de la curaduría frente a problemáticas como la oportunidad de
inclusión de diferentes formas de arte dentro de la institución del museo.
Asimismo, se hizo foco en el rol de unificación social con el pueblo que se
puede tener a través de la creación de un museo solidario como así también la
importancia de la visibilización de problemas sociales en cuanto a minorías y la
recuperación de documentos para guardar las obras para la posterioridad.
Bibliografía:
● Oubiña, David, “La belleza de las máquinas”, en Caiana. Estudios de cultura,
2016.
● Macchiavello, Carla (2016) "Un caso de resistencia colectiva: el Museo de
la Solidaridad Salvador Allende", en “A los artistas del mundo, Museo de la
Solidaridad Salvador Allende México/Chile 1971-1977, México, Museo
Universitario de Arte Contemporáneo” (MUAC).
● Barba, Sandra, "Womanhouse, la nostalgia sin crítica (I)", en Letras libres,
noviembre 2015.
● Preciado, Beatriz, "Volver a la Womanhouse", en Jeu de Paume. Le magazine,
octubre 2013.