Capítulo cuatro
Una hiperstición para la convergencia ontológica
Tal como se especificó en la introducción de la presente tesis, en este cuarto y último
capítulo se desarrollará una propuesta de hipertición para la convergencia ontológica de
las obras del GO y el RE. En el capítulo segundo, como resultado del análisis de los
axiomas bases de las tesis del corpus, se identificaron tres conjuntos ontológicos: la
multiplicidad, la ontología de los objetos y el acceso al absoluto. Posteriormente en el
tercer apartado, dichos conjuntos fueron traducidos bajo el prisma de nuestra función
vicaria de reificación, hecho a partir del cual se obtuvieron tres DO : extender, estetizar
y trascender la reificación con sus respectivas EO. Asimismo, conforme a la noción
propia de reificación en abyme se propusieron diferentes modos ontológicos de
experimentar la relación entre la fuente de los estímulos y los objetos mismos:
continuidad, discontinuidad y ruptura, asociando cada uno de ellos a maneras
particulares de relación entre el sujeto pensante y el origen de la reificación:
equivalencia, ignorancia e indiferencia. Finalmente, se establecieron entre los DO dos
tipos de relaciones vinculares: contraste y oposición, lo que dio lugar a tres imágenes
para pensar modos de vivir la reificación: ser Algo, Todo y Nada.
La hipertición que se presenta en lo que sigue, recupera el desarrollo teórico de los
capítulos precedentes a fin de resinificar el mismo como material base para la creación
de la ficción especulativa que se busca hiperticionar. A este respecto en diferentes
ocasiones de este trabajo, se ha referido a la contradicción pragmática en la que se
incurriría si, como resultado del estudio de las obras del GO y el RE se propusiese una
ontología superadora para hacerlas converger. En contrapartida, una hipertición al
reconocer abiertamente su naturaleza ficcional queda fuera del alcance de la paradoja
performativa de afirmar la imposibilidad de una verdad ontológica última, al tiempo que
se construye un sistema para conjugar los diferentes compromisos ontológicos en una
unidad coherente. En este sentido se entiende la hipersición propuesta como una
“totalidad elegida”, esto es: la TMO invita a cada tesis ontológica a elegir participar
voluntariamente de una coherencia unificadora capaz de mantener sus diferencias
irreductibles y al mismo tiempo unificarlas.
Como se afirmó anteriormente siguiendo a Nick Land por hipertición debe entenderse
un dispositivo tecnocientífico experimental que crea realidades a partir de la elaboración
de mitos y ficciones que difunde y hace circular por la cultura. Aclarar que lo que se
hipersticiona es una ontología no una historia En el marco de la TMO la creación
ficcional propuesta consiste en la invitación a actualizar un futuro convergente de las
múltiples expresiones ontológicas del GO y el RE dentro del juego del lenguaje propio
de la filosofía occidental y contemporánea. Ahora bien, para que una ficción llegue a
convertirse en realidad, Linda Trent, como también ya vimos, sostiene el cumplimiento
de dos requisitos necesarios: el primero de ellos consiste en la colectivización del
sistema ficcional y el segundo en la utilización práctica de este sistema. En el primer
caso, lo que se requiere es que la hiperstición sea retomada por una multiplicidad
agente de diferentes ámbitos implicados en esta, los cuales eligen la ficción propuesta
como el futuro que se desea promover para su actualización. Por otro lado, el segundo
requisito demanda la realización práctica de la hipertición, lo que significa que cada
agente debe poner en marcha el dispositivo tenco-científico dentro del sistema de la
cultura. Ahora bien, a los fines de la TMO estos dos requisitos
(colectivización/utilización práctica) son traducidos en dos instancias hiperticionales
para la efectuación de un futuro de ontologías en convergencia: una primera instancia
fundacional y una segunda de convergencia ontológica.
Deleuze, Badiou y Brassier: actualizar sin esfuerzo nuevas formas de sentido.
Antes de desarrollar las dos instancias de la presente hipersicion creo necesario
detenerme en la explicación de que debe entenderse aquí por “actualizar una
convergencia”. Esto último, en tanto el uso que la TMO hace del concepto de
actualización contiene en sí una de las claves distintiva del funcionamiento de la
hipertición que se pretende efectuar. Comenzamos por Deleuze, el filósofo utiliza el
término actualizar junto con la noción de virtualidad. Si lo virtual resulta un conjunto de
potencialidades infinitas, la actualización es la realización de un potencial en el plano de
la existencia. Ahora bien, en la actualización material de una potencia necesariamente
interviene la diferencia de intensidad lo cual quiere decir que habrá cortes y
reencauzamiento de los flujos de energía. En Deleuze la realización de lo virtual es el
efecto de nuevas catexis1, es decir, nuevas conexiones de lo intensivo. Deleuxe y
Gauatarri en El antiedipo distinguen dos tipos de catexis: la inconsciente y la
preconsciente o de interé. En el primer caso se refiere a las conexiones que realiza el
deseo en tanto potencia ontológica, social y creativa, esta catexis se trata de la
Multiplicidad actualizándose en máquinas biológicas y sociales. Por otro lado la
segunda catexis, si bien sigue siendo inconsciente, coincide con el tipo de conexiones
que se establecen en el interior de los intereses de un socius o una determinada clase
social. El esquizoanálisis se propone como método de liberación de la psiquis de la
subjetividad fundada en este segundo tipo de catexis preconsciente, que responde al
interés familiar del socius captitalista: padre-madre-hijo. En este contexto Deleuze y
Gauatari advierten que todo deseo de revolución que proviene del sujeto (como
proponer un programa político concreto para la liberación) es representativo del polo
paranoico, reaccionario y fascista de la catexis libidinal social. La verdadera
decodificación es la ejercida por el deseo intensivo de la catexis libidinal inconsciente,
que no posee mayor interés que la actualización misma. De esta manera la energía de la
libido social, en tanto potencia ontológica pasa de un vínculo a otro, conectando y
reconectando diferentes puntas de un rizoma a-temporal y a-centrado, y como resultado
de esto, los sujetos se deberían decodifican y recodifican en nuevas identidades no
edípicas. En el esquizoanális como método de liberación de la psiquis, los sujetos son
conducidos a la decodificación de sus identidades para abrirse así a una identidad no
humana, no personalista o subjetiva, y liberada a los potenciales infinitos de la
virtualidad. El esquizoanalisis se orienta, entonces, hacia el dirección revolucionaria del
orden del acontecimiento y la emergencia de lo nuevo sin mediación. La pregunta que
surge en este punto es: ¿Cómo hace la propuesta de Deleuze y Guattari, para evitar que
la psiquis, una vez decodificada y abierta a la potencia creativa del inconciente, no caiga
en la psicosis o sea recodificada a otra forma de socius? Para contrarrestar este posible
efecto del método, en Mil mesetas Deleuze y Gauttari proponen la noción de diagrama.
La misma puede ser definida como el modelo que cada creador o artista propone como
paradigma a alcanzar. Ahora bien, no se trata de un modelo que los participantes copien
de forma representativa, es decir, no es una idea a la cual se adhiere intelectualmente y
se reproduce discursivamente, sino un signo-movimiento, que no tiene relación con lo
1
James Strachey traductor de las obras completas de Sigmund Freud utilizó el término griego
investidura (κάθεξις) para traducir la noción alemana de Besetzung utilidad por el psicoanalista. Freud
utilizó este término para referirse a la acción de investir a un objeto con energía libidinal.
creado anteriormente y que marca la posibilidad de un acontecimiento futuro no
predecible e incognocible. El diagrama, para Deleuzd y Guattari es la posibilidad de
actualizar un futuro que, en tanto acontecimiento, no se puede acceder al mismo de
manera representativa o recreandolo a partir de las posibilidades imaginativas actuales,
sino que surge como resultado de la decodificación del sujeto y la recodificacion de los
flujos de las catexis actuales hacia nuevas conexiones rizomáticas. Luego de lo
expuesto, en principio, se puede afirmar que la propuesta de hiperticion ontológica que
estoy desarrollando, coincide con la noción de diagrama de Deleuze y Guatarri. Desde
esta consideración es posible afirmar entonces que la convergencia ontológica del
Cono-Cimiento, en tanto hipertición, se presenta como un norte, un paradigma, o bien,
la diagramación de un modo de existir posible de ser actualizado.
Como técnicas de esquizoanalisis para la desalineación del sujeto y la
autoliberación, Deleuze y Guattari proponen ciertas prácticas artísticas y estéticas. A
partir de dichas prácticas se busca, irrumpir en los códigos de percepción subjetiva
socialmente formados y, de esta manera, desencadenar en la psiques un proceso de
decodificación o desmontaje de estratos fijos de síntesis tiempo-espaciales en la
cognición. Uno de los ejemplos, tal vez el más representativo de estas prácticas para la
decodificación, es el cine. Deleluze concibe un film como una serie sucesiva de
imágenes que, mediante la síntesis temporal, promueven la aparición de un sentido
unitario, ahora bien, cuando se le ofrece al espectador una serie de imágenes que
comienzan a no relacionarse con otras de manera univoca, el sentido que provee la
síntesis tiempo espacial del sujeto se ve interrumplida por un “fuera de plano” o realidad
extra-fílmica. Así, mediante este recurso estético, y en ausencia del continuum de
sentido y de estructura lógica, se espera abrir una brecha infinitesimal entre imagen e
imagen como punto de entrada para el acontecimiento. Ahora bien, según la TMO en
este tipo de actualizaciones que habilita la ontología de Deleuze y Guattri opera lo que
aquí denominaré consumo libidinal. Este término refiere a un gasto de energía que el
sujeto invierte en el intento de decodificarse, y es, paradójicamente, este esfuerzo lo que
impide la realización eficaz de la decodificación. Esto es así en tanto, la existencia del
sujeto persiste ahí en el esfuerzo que él mismo emplea para su desterritorialización
deseada. Mas claramente: la liberación de Deleuze y Gauttari parten del rechazo a las
síntesis tempo-espaciales en el que el sujeto se inscribe, en este sentido el
esquizoanálisis es un método para la fuga del tipo de experiencia o sentido que se
ofrece. En varios sitios de su desarrollo teórico, y más precisamente en El antiedipo, los
filósofos afirman la ilegalidad de la catexis edípica, piedra angular del capitalismo. El
esquizonalisis surge en contrapartida al psicoanálisis que colabora con el mantenimiento
del sujeto dentro de los flujos de la catexis familiar. Lo que quiero hacer notar a este
respecto es que este modelo de actualización tiene como punto de partida un
movimiento hacia una dirección determinada, el sujeto deleuiziano invierte su energía
en preparar su fuga. Por tanto, hay un consumo de energía operando en la resistencia y
el rechazo hacia la síntesis actual de la que se quiere huir y a la que no se quiere volver.
He aquí, el punto neural del asunto: si tal como afirma Deleuze y Gauattari, la
actualización es del orden del acontecimiento por lo cual su emergencia no puede estar
vinculada al pasado, no obstante, según la TMO, existe en la resistencia a la catexis
actual y la búsqueda de fuga del sujeto, la supervivencia del vinculo con el pasado y el
presente que se asume como ya no deseable. Finalmente, podemos decir que para el
desarrollo de esta hiperticion, la actualización en convergencia deberá evitar caer en el
deseo de fuga, el cual constituye, a mi ver, el último bastión donde se refugia el sujeto
en divergencia.
La hiperticion ontológica, o, el diagrama creativo para la convergencia
ontológica, que aquí propongo requiere de una actualización sin consumo libidinal, es
decir sin esfuerzo: el punto de partida del método no debe estar marcado por el deseo de
fuga, el rechazo a lo que hay, o cualquier tipo de movimiento donde el sujeto intente
desentenderse de sus síntesis de sentido. Como ya hemos mencionado, si hay un norte
que se quiere alcanzar, la convergencia, sin embargo la actualización del mismo no
implica el rechazo a lo que hay, la divergencia, por el contrario, este modelo requiere la
integración del pasado-presente en el futuro.
Aquí debo decir que por mas que se propone como un acontecimiento, hay un esfuerzo
(noción de consumo libidinal) del sujeto en decodificarse atraves del arte,
deconstruirse a través de técnicas, en definitiva siempre queda el deseo del sujeto de
deocnstruirse, pero este mismo deseo no crea las condiciones para que lo nuevo
acontezca, para la creación de las condiciones nos parece mas pertienete la noción de
badio, entanto dado un conjunto de posibilidades el sujeto no se mueve, sino que solo es
testigo de lo nuevo,
Finalmente poniendo mas la lupa sobre el no hacer del sujeto, la ontologia de Brassier
en su voluntad de nada y aceptación del instante tal como es.
(ahora continuar con la idea Badiu aporta el cero)
La pregunta que se debe responder ahora es ¿Cómo es posible realizar nuevas formas de
sentido sin esfuerzo? La respuesta a este interrogante se ofrece, a mi ver, tomando como
punto de partida la noción de conjunto vacío de Badiou desarrollado en el capítulo dos.
A este respecto, recordemos que los presupuestos de la ontología sustractiva de Badiou
sostienen: que existe el conjunto vacío, es decir un conjunto que no posee elementos;
que el vacío es un subconjunto de todos los conjuntos; y que el conjunto vacío posee un
subconjunto que a su vez posee un subconjunto vacío. A esto último el filósofo lo llama
el meta-vacío. Por otro lado, el axioma de reemplazo afirma que del meta-vacío puede
aparecer un conjunto nuevo dentro del sistema contemplado, nuevo, en tanto ha de
incluirse en este, pero sin pertenecerle. Ahora bien, la forma en que la TMO traduce el
teorema “la inclusión excede la pertenencia” es que el mismo hace postula una
actualización sin esfuerzo. Esto último en tanto: el acontecimiento auténtico implica un
encuentro traumático con un real no simbolizado, un exceso que el sujeto no puede
forzar a aparecer. Esto último constituye el punto clave del asunto : cuando desde el
meta-vacío emerge, en el interior de una situación dada, un nuevo conjunto nuevo con la
potencia de trasformar el conjunto origen del cual ha surgido, esta operación no es un
hecho que los actores de la situación de partida se hayan esforzado en realizar, por el
contrario; según Badiou un acontecimiento no puede ser deducido de una situación
previa ni generado por la situación, sino que ocurre por la propia naturaleza ontológica
de lo real. Como vemos tanto Badiou y Deleuz ven la actualización dentro del orden del
acontecimiento, es decir se trata de un suceso espontaneo. Sin embargo, lo que la TMO
destaca de Badiou es que mientras en Deleuze hay un sujeto que invierte energía
(esquizoanalaisis) para preparar su fuga del sistema, en Badiou, en cambio, no hay un
consumo libidinal previo al acontecimiento, sino que este sucede sin esfuerzo. En la
ontología de Badiou, a diferencia de la Deleziana, la actuación del sujeto es posterior al
acontecimiento mismo: se trata de una intervención interpretante a través de la cual el
agente analiza una situación determinada, es capaz de leer en la misma los signos de que
ha ocurrido algo nuevo y es fiel a la verdad que emerge del acontecimiento. Son cuatro
los campos en que según la ontología del vacío puede advenir lo nuevo: el arte, la
ciencia, el amor y la política.
Ahora bien, en necesario hacer la siguiente observación: la propuesta ontológica
de Badiou responde a una actualización sin consumo libidinal, esto es, sin esfuerzo, no
obstante, este modelo posee la limitación de no arrogar demasiadas luces acerca de
cómo es posible para una psiques identificar la emergencia de un acontecimiento si no
existe anteriormente una cierta disponibilidad del sujeto a que lo nueva suceda. En
otras palabras, siendo el acontecimiento la irrupción de lo real no simbolizado, para que
tal acontecimiento no resulte imperceptible al sujeto, parecería necesario que dicho
sujeto decida previamente “estar atento” a la posible aparición de lo nuevo. Sin
embargo, la ontología de Badio no va mas allá de la postulación de un sujeto
comprometido con la posibilidad de que el acontecimiento pueda suceder suceda, sin
dar más detalles sobre la paradójica instancia de reconocer la ocurrencia de algo que
no se ha buscado. Llegando a este punto voy a detenerme en esta problemática a fin
de completar la idea inicial de que es posible una actualización sin esfuerzo: conforme a
lo expuesto en el modelo para la actualización de Deleuze y Gauattari, el equizoanálisis
es la praxis que prepara al sujeto para lo nuevo, sin embargo, la TMO considera que en
esta búsqueda de fuga que el sujeto realiza hacia lo nuevo, el mismo invierte una cierta
carga libidinal, en el intento de separarse de los códigos de las formaciones
psicosociales que lo han fijado en una determinada identidad. Este consumo libidinal
significa que el sujeto en última instancia sigue consumiendo de esta identidad de
manera inadvertida, en tanto sobrevive en su rechazo y en su deseo de que algo
diferente a lo que hay ocurra, y ese deseo ha surgido en el interior de las catexis de las
que se quiere desentender. En Badiou, en cambio, el sujeto no es llevado por el deseo de
decodificarse para que emerja lo nuevo, por el contrario, el sujeto reconoce el
acontecimiento una vez que este espontáneamente ya ha tenido lugar. Ahora bien, esta
ontología, como hemos visto, no desarrolla a fondo la problemática de que una psique
pueda identificar lo nuevo si de alguna manera no se lo está buscando, lo cual nos
llevaría nuevamente al consumo libidinal.
Para este tramo final del modelo de actualizacion que aquí porpongo, recupero una de
las nociones de la propuesta ontológica de R, Brassier desarrollada en el capitulo dos
del presente trabajo.
Conforme a lo expuesto puede afirmarse que la hipertición para la convergencia
ontológica tiene como requisito la disposición de los filósofos implicados en la
actualización a no hacer nada para que algo ocurra, o, en otros términos, a estar
disponibles para que acontezca un cambio de percepción que proviene del meta-vacío
(nada), esto, sin hacer que el conjunto de las interpretaciones y significados propios de
sus ontologías existentes intervenga de manera activa en tal operación.
Finalmente, para concluir esta explicación acerca de como debe entenderse el concepto
de actualización dentro de los marcos de la hipertición propuesta, se afirma que: a través
de esta interfaz ontológica arriba descripta entre Deleuze (Latour) y Badiou para la
emergencia de lo nuevo, se afirma la posibilidad de actualizar novedosos reensamblajes
convergentes de sentido entre las ontologías del GO y el RE. Y esto, como resultado de
hiperticionar la potencia de la acción (o emergencia) sin esfuerzo del meta-vacío
presente en el conjunto de tesis ontológicas estudiadas.
En lo que sigue, presento mi hiperticion para la convergencia ontologica tomando como
punto de partida los conceptos ontológicos desarrollados en clave narrativa de la
filosofía de Negarestani, junto con las nociones referidas a la realización de una
existencia comparada de Étienne Souriau. Ambos elementos teóricos fueron presentados
en el primer capítulo de la presente investigación.
El Cono-cimiento de la multiplicidad ontológica: un mito fundacional en común
para las ontologías del GO y el RE.
La TMO entiende que el primer paso requerido para moverse en una dirección
determinada es la trasformación del pasado en función del futuro que se espera realizar.
Conforme a esto, si lo que se busca es la actualización de una convergencia entre
diferentes modos de vivir la reificación, para ello, entonces, se debe fundar un origen
común entre dichos modos. En otras palabras, en el pasado debe estar contenida, de
alguna manera, la semilla del futuro. Es por ello que esta hipertición comienza por
escribir un mito fundacional sobre el origen común de las ontologías del GO y el RE: la
hiperstición del Cono-Cimiento de la multiplicidad ontológica afirma que las ontologías
del GO y el RE tienen como origen la inteligencia humana que es el resultado de
diferentes síntesis traumáticas (o cortes) que la mente no viva o inteligencia general ( lo
abierto) realiza sobre sí, sin motivación y ni fundamento: de la nada surge el trauma
estelar que da inicio a los campos gravitacionales y a las erupciones químicas. Este
conjunto de traumas cósmicos, contingentes e infundamentado es el origen del sistema
solar y, particularmente, del sistema Sol-Tierra; asimismo la vida biológica en la Tierra
surge como resultado de un corte con lo inorgánico. Ahora bien, la hipertición que
desarrollo, continua esta secuencia de síntesis traumáticas postulando una multiplicidad
de cortes sobre el sistema Tierra que da como resultado diferentes tipos de reificación
humanas y no humanas, esto es, diferentes modos de existencia propios de los seres
bióticos y abióticos implicados en el continium astrobiológico y geocósmico del
planeta. Ahora bien, conforme a la narrativa ontológica de Negarestani, puede decirse
que la inteligencia humana posee un elemento distintivo en relación con otros tipos de
reificaciones, la de ser capaz de conocer y desencadenar en sí la conciencia sin
fundamento del abismo contingente del cual ha surgido. El mito requiere que nos
detengamos en este punto a preguntarnos ¿cuáles son las consecuencias de que una
mente material contenga en sí los atributos de la nada? Si bien puede afirmarse que todo
existente alberga en sí la potencia creativa del absoluto, en el humano la diferencia
estriba en que la conciencia de la nada infunde en su capacidad creativa un plus, el
atributo de poder doblar lo real. Esto último quiere decir que a partir del significante
vacío de sus cadenas sígnicas es capaz de: por un lado, edificar individualidades
subjetivas e historias vinculadas a dichas individualidades, y, por otro, desarrollar una
tecnología que tiene el potencial de trasformar al humano mismo y a su entono. En el
primer caso las individualidades humanas creadas por el orden de lo simbólico no
necesariamente están en sincronía con las señales del entrono que si son captadas por el
resto de los seres sintientes. “No estar en sincronía” quiere decir aquí que estas
subjetividades no forman parte de la información que el sistema Sol-Tierra envía para
que los seres de su creación puedan anticiparse a los sucesos con información eficaz, y
de esta manera, avanzar en sus evoluciones. Una muestra clara de esta des-
sincornicidad es precisamente lo que se entiende por Antropoceno: vemos como en una
era de claro desequilibrio climático la mayoría de los humanos occidentales viven sus
vidas de consumo superfluo, ajenos a la catástrofe planetaria. Por otro lado, en cuanto a
la capacidad humana de alcanzar una tecnología con el potencial de trasformar su
entorno de origen, sin una ética axiomática efectiva, las consecuencias de esta potencia
son las que estamos experimentando en lo que hemos llamado el calentamiento global.
Contra la falta de sincronía y el potencial destructivo de la tecnología, El programa de la
filosofía tiene el objetivo primario de desarrollar los códigos axiomáticos requeridos
para la mente humana (y sus atributos del vacío) pueda habitar de manera armónica y
coherente con su entorno al cual puede trascender sin destruir. Para llevar a término
este propósito, la filosofía realiza un nuevo corte en sí que da como resultado tres
diferentes modos de reificación: extensión, estetización y trascendencia. Es a través del
despliegue de estos modos que la filosofía, conforme a los tiempos estipulados para tal
proceso, obtiene la información requerida para actualizar una nueva versión de la
reificación humana, versión que será capaz de anclar la potencia creativa de la no
existencia (Cono) en la existencia (Cimiento)
Pasemos ahora a considerar el aspecto interno y configurativo del espacio topológico de
la filosofía. Conforme a lo expuesto son dos los elementos que la filosofía, en tanto
programa de la mente, debe poder articular: el Cono, vinculado a la trascendencia de la
reificación y el Cimiento desplegado en las filosofías que extienden la reificación fuera
del holismo de la inteligencia y lenguaje humano. Asimismo, como se verá en lo que
sigue las filosofías que estetizan la reificación tiene dentro del programa, una labor
también distintiva, la de explorar y ofrecer los medios pertinentes para la articulación de
las ontologías del Cono, con las del Cimiento. Las ontologías del Cono se desenvuelven
en dirección de la mente no viva. Su propósito final puede ser definido del siguiente
modo: desarrollar los códigos filosóficos necesarios para que la reificación humana se
conecte con el continuum absoluto y sin fundamento. El verbo “conectar” debe
entenderse aquí como reconocer el fondo abismal de la nada, indiferente a todo fin y
sentido, como la fuente original de todo cuento es. En otros términos, también podría
decirse que el objetivo del Cono es hacer que la no existencia advenga a la existencia, o
bien, que el artista pueda “despertar” dentro de su propia obra. Para esto último el Cono
postula llevar el pensamiento a una instancia de “límite especulativos”, (contingencia
radical /determinación en última instancia) donde asume su finitud sin trascendencia.
Este último hecho produce en la reificación la ruptura ontológica necesaria para el
desencadenamiento de los atributos de lo no vivo en la mente humana. Tales atributos
son; la indiferencia y la aceptación, la indiferencia habilita al humano a sostener tanto el
ser sin fundamento de cosa en sí, posible de conocer en su existencia finita, como el
nihilismo radical de su propio ser. Por otro lado, la aceptación desarrolla la voluntad de
la nada es decir la capacidad de afrontar las cosas tal como se acontecen sin trasmundo.
Por otro lado, si en las filosofías del Cono los atributos de lo abierto se obtienen
aceptando la finitud de lo humano y la indiferencia total del absoluto respecto de nuestra
existencia; en las filosofías del Cimiento, la aceptación del pensamiento humano como
una expresión de la multiplicidad en tanto potencia creativa, fuerza al humano
occidental a salirse de su autocentrismo para reconocer la existencia de otros tipos de
reificación no occidentales y no humanas. Puede decirse entonces que en el Cimiento las
filosofías ponen la atención en la equivalencia entre creación de síntesis y elaboración
de diferencias del entendimiento humano y la reificación pura. El Cimiento se
desarrollan entonces en dirección de aquellas múltiples síntesis traumáticas que la
Tierra ha realizado sobre sí en la gestación de diferentes modos de existencia humanos y
más allá de lo humano, sobre su territorio.
Como ya se ha mencionado, la filosofía en los marcos hiperticionales que se vienen
desarrollando, se define como un programa de la mente general y despersonalizada que
tiene como propósito encontrar los códigos necesarios para que el infinito potencial
creativo de la no existencia habite en la existencia. En dicho programa las filosofías del
Cimiento tienen la tarea de articular lo humano con el resto de lo existente. En otras
palabras, estas filosofías, exploran y crean los cimientos comunicativos, reflexivos y
materiales necesarios para el desarrollo de un sistema ético que posibilite la realización
de la mejor versión de la humanidad sobre la Tierra. En este sentido deberá ser capaz de
ofrecer los interpretantes finales (normas y leyes eficaces) que permitan la coexistencia
del humano con los reinos animal, vegetal, fungi, mineral, y con otras formas de
entender lo humano no occidentales. Por otra parte, las filosofías del Cono están
programadas para la búsqueda de los códigos axiológicos necesarios mediane los cuales
emancipar a la inteligencia humana de sus condicionamientos locales, es decir, hacer
que el pensamiento trascienda los límites de su herencia evolutiva biológica. Ahora
bien, conforme a lo expuesto, una de las afirmaciones más significativa de esta
hiperstición es que ambos propósitos, el del Cono y el del Cimiento trabajan
necesariamente de manera articulada. Con esto último se quiere decir que: mientas las
filosofías del Cono aportan el medio necesario para hacer efectivos los códigos
desarrollados por el cimiento, el Cimiento, por su parte, ofrece el soporte existencial
requerido para que la trascendencia del Cono tenga un anclaje en lo vivo. Respecto a la
afirmación de que el Cono hace efectivo los códigos del Cimiento, la misma se refiere a
que el Cono es postulado como una antena de captación de lo abierto para la
actualización, sin consumo libidinal, de un modelo de filosofía divergente en uno
convergente. En el apartado siguiente desarrollaremos esta idea bajo los términos de
que la antena del Conto habilita a cada ontología del GO y el RE a captar la síntesis
universal sin mediación. Ahora bien, se ha propuesto a las filosofías de la trascendencia
como vinculadas al Cono; y a las de la extensión, al Cimiento. En lo que sigue se
desarrolla la idea de las filosofías que estetizan la relación entre los objetos y la fuente,
tienen el propósito, dentro del programa de la mente, de unir el Cono con el Cimiento de
la multiplicidad ontológica, y esto a partir de la creación de un nuevo objeto, una
filosofía integral y convergente.
Hasta aquí entonces he hiperticionado un mito de origen común para las filosofías del
GO y el RE. Este puede sintetizarse del siguiente modo: la multiplicidad ontológica
estudiada comparte el mismo propósito, esto es, actualizar la mejor versión de la
reificación humana en la Tierra. Por “mejor versión” debe entenderse la capacidad del
humano de integrar la conciencia de la finitud sin trascendencia de todo cuanto es y, a
partir de este reconocimiento, sintonizar la antena del meta-vacío para la actualización
(sin consumo libidinal) del Cimiento. Actualizar el Cimiento quiere decir recodificar la
reificación humana en función de una nueva lógica que nos permita coexistir de manera
no predatoria con el resto de los modos de existencia humanos y no humanos.
Finalmente, lo que quiero destacar de esta fundación mítica es el futuro que
hipersticiona. El cual puede definirse bajo los siguientes términos: solo cuando las
filosofías del Cimiento integren su antena-Cono, y al mismo tiempo, las ontologías del
Cono sean puestas al servicio del propósito del Cimiento, la filosofía florecerá en una
multiplicidad de modos de existencia coherentes y convergentes entre sí, Entonces,
desde esta nueva lógica, el Antropoceno será resignificado como una etapa más del
proceso de anclaje de la no existencia en la existencia.
Convergencia ontológica: hacia la síntesis universal sin mediación de las filosofías
del Cono-Cimiento.
El mito fundacional anteriormente descripto, hiperticiona un futuro convergente para las
filosofías del GO y el RE. La segunda y última fase de esta hiperstición consiste en el
desarrollo de un dispositivo práctico para convergencia. Tal objetivo se despliega en
dos instancias: en la primera de ellas se presentan las bases teóricas del dispositivo en
cuestión. Esto se realiza tomando como base nocional la conjunción de las ideas de
Negarestani sobre una filosofía desdoblada en dos tiempos y la de E. Souriau en torno a
la realización de una existencia comparada. Ambos elementos descriptos en el primer
capítulo de la presente tesis. En una segunda instancias se ofrece el dispositivo
propiamente dicho, esto es, se desarrollan los pasos prácticos y concretos a través de los
cuales cada agente afín a la filosofía puede realizar en sí la convergencia ontología.
De lo virtual a lo real: hacia una existencia comparada de la filosofía
La hiperstición para el florecimiento de la filosofía propone dos momentos implicados
en tal proceso: un primer momento de divergencia, y un segundo de convergencia. La
etapa divergente constituye una fase en la que el programa de la filosofía realiza una
multiplicidad de cortes (síntesis traumáticas) sobre la reificación humana danto lugar a
diferentes modos de asumir las posibilidades ontológicas de dicha reificación. Se tarta
de una fase experimental de autoexploración en la que cada tesis del GO y el RE
responde a un determinado DO (extensión, estetización y trascendencia) a partir del cual
se despliega en diferentes EO. Ahora bien, cada EO (extensión hacia otras formas de
ver lo humano, Extensión hacia otros modos de reificación, extensión hacia una
semiótica no humana, estética de las cosas en sí, estética como colapso de la
separación fondo –objeto, trascendencia especulativa, trascendencia de “la
determinación en última instancia”) constituye un modo de existencia pura. Por
existencia pura, como ya se ha dicho, debemos entender que: los axiomas de los cuales
parten los filósofos para elaborar sus obras no constituyen una determinación o elección
consciente, sino que son dados, es decir, provienen de un espacio que resulta previo y
sin acceso reflexivo.
La filosofía en tanto programa para la realización de la mejor versión de la mente
humana en la historia de la Tierra se presenta como un espacio topológico, es decir, un
conjunto de subconjuntos de ontologías. Cada ontología constituye una axiomática que
dicho espacio asume para desarrollar conocimiento en una determinada dirección.
Ahora bien, afín de que cada línea ontológica siga su trayectoria marcada sin perderse o
desdibujarse en otras, en esta primera etapa de divergencia o tiempo singular, el espacio
topológico establece relaciones de contraste y de oposición entre los diferentes
conjuntos ontológicos. De esta forma mantiene la separación requerida entre las
filosofías del Cono y las del Cimiento, para que estas puedan realizar su proceso
autoexploratorio en cuanto a: desarrollar la capacidad de actualización sin esfuerzo del
meta-vacío (Cono) extender los límites de la reificación humana a otras formas de
existencia (Cimiento), conectar el Cono con el Cimiento (interfaz de estetización de
Cono-Cimiento). Así mismo, en dicho proceso, las tesis también establecerán relaciones
de cercanía o semejanza con ontologías que pertenecen a su mismo subconjunto o DO,
y que, por tanto, poseen más puntos en común que diferencias. Bajo los términos de esta
hipertición se denomina existencia virtual a aquel aspecto del programa que, durante la
fase de divergencia sostiene la separación entre el Cono y el Cimiento. Como ya se ha
dicho, la finalidad de esta separación consiste en asegurar que ambos “polos” del
programa puedan realizar su propio camino exploratorio sin quedar reducido a los
términos de la ontología opuesta Acudiendo a la metáfora de la policromía del arcoíris
de Negarestani, la existencia virtual es lo que mantiene a cada gota ontológica, separada
de las demás gotas a fin de poder investigar y desarrollar los elementos propios de su
localismo. Podría decirse entonces que la existencia virtual del Cono-Cimiento se trata
de una prótasis a través de la cual el programa de la filosofía sostiene las diferencias
entre los conjuntos ontológicos opuestos en sus distintivas búsquedas acerca de una
multiplicidad de formas vivir la reificación propias de la inteligencia humana.
Ahora bien, una vez que el tiempo asignado para la divergencia llega a su fin, comienza
la fase de convergencia en la que la virtualidad de las tesis ontológicas debe dar paso a
lo real, esto es, la actualización un modo de existencia comparada que resulta del
ensamblaje entre Cono y el Cimiento. Entonces las relaciones de oposición y contraste
entre las tesis ontológicas serán reemplazadas por nuevas relaciones donde las
diferencias se mantienen, pero sin una función de separación radical o exclusión.
Siguiendo a Souriau, la existencia comparada es un fenómeno emergente que acontece
a consecuencia de la interacción de las existencias puras. Como resultado de dicha
interacción, la filosofía se actualiza en un nuevo objeto plurimodal que posee en sí la
información eficaz para que el elemento no vivo de la inteligencia humana, coexista de
manera no destructiva con el entrono natural y material que sostiene su comprensión. La
instancia de convergencia equivale al florecimiento de la filosofía en una multiplicidad
de modos de vivir la reificación coherentes e hiperconvergentes. Se trata ante todo del
momento en que la filosofía alcanza el objeto para el que fue programada y da el fruto
de sus exploraciones: una nueva lógica de percepción que habilita al humano a
experimentar la diferencia radical del Otro sin sentimientos de amenaza y sin el deseo
de reducir la singularidad de lo diferente a los propios marcos ontológicos.
A modo de síntesis podríamos decir finalmente que, de lo virtual a lo real, de las
existencias puras a la comparada, la filosofía atraviesa un primer momento de
divergencia donde las ontologías del Cono y el Cimiento, se mantienen separadas en una
oposición radical. Posteriormente, agotado el tiempo de la autoexprolación, la
información obtenida en divergencia debe ser actualizada bajo una nueva lógica
convergente, de esta manera el Cono hace disponible (traduce) al Cimiento sus axiomas
para la actualización sin esfuerzo del meta-vacío, y, a su vez, el Cimiento ofrece sus
conocimientos acerca de la coexistencia armónica con otros seres humanos y no
humanos, a fin de que la conciencia de lo no vivo pueda anclar de manera convergente
en la existencia. En el apartado siguiente, se pondrá la lupa sobre este proceso de
actualización de las relaciones del Cono-Cimiento que se lleva a cambo en la instancia
de convergencia.
La convergencia ontológica en la actualización sin esfuerzo
El programa de la filosofía de la mente trasforma a sus propios agentes a través
de un dispositivo de intercambio de información entre dichos agentes y el espacio
global de trabajo. Esto último se trata de un espacio central de procesamiento que puede
recibir y trasmitir información a todo el sistema. El mecanismo es el siguiente:
finalizada la fase de divergencia el agente filosófico pone fin a sus operaciones
reflexivas y envía la información recabada en esta primera fase al espacio global. De
esta información el programa toma la existencia virtual de cada agente y la actualiza
conforme a una nueva lógica; luego esta actualización es enviada a cada agente para
la realización de la filosofía en tanto existencia comparada. Ahora bien, nos
detengamos en algunos puntos de este mecanismo: ¿qué quiere decir “el agente pone fin
a sus operaciones reflexivas”? Esta expresión se refiere a que, finalizado el tiempo del
desarrollo del potencial axiomático de cada DO, los hacedores del programa deberán
deponer la búsqueda de respuestas a sus interrogantes dentro de los parámetros de sus
compromisos ontológicos: un agente filosófico está condicionado por los sesgos
cognitivos de su ontología a aceptar y realizar determinado tipo de interpretaciones, es
decir, a procesar solo aquella información que resulte una consecuencia lógica de sus
postulados. Otra manera, una formal, de explicar esto es la siguiente: un agente solo
produce teoremas en función de sus axiomas base. En este sentido que un agente de la
filosofía ponga fin a sus especulaciones es una señal de que está listo para abrirse a
recibir un tipo de información que no es una consecuencia lógica de sus compromisos
ontológicos. Que el agente “envíe la información recabada” quiere decir entonces, que
ya no procesará información en base a sus sesgos cognitivos y que pone sus tesis
filosóficas al servicio del espacio global de trabajo para que este opere sobre la misma
produciendo en ella las actualizaciones necesarias para la convergencia ontológica.
Ahora volvamos sobre la afirmación “el programa toma la existencia virtual de
cada agente y la actualiza conforme a una nueva lógica”. En nuestro mito fundacional,
se afirmó que, en la secuencia de síntesis traumáticas del continuum astrobiológico, el
sistema terrestre da origen a una multiplicidad de formas de reificiones humanas y no
humanas, siendo la humana el sitio donde el absoluto sin fundamento se hace
consciente. Para este fin, la filosofía surge como programa de la mente con el propósito
de explorar la mejor versión de la inteligencia humana con sus atributos del vacío, sobre
el entorno Tierra, entendiendo por el mejor de los futuros un destino de coexistencia
solidaria con todas las formas de vida del planeta, y de recepción sincrónica de la
información del sistema geo-cósmico de pertenencia. Las preguntas que surge en este
marco de consideraciones son: ¿qué significa “actualizar la existencia virtual bajo una
nueva lógica”? y ¿a partir de qué mecanismos el espacio global de trabajo puede operar
dicha actualización. En cuento al primer interrogante se dirá: si tal como hemos
afirmado, la existencia virtual es lo que, en la etapa de autoexploración sostiene las
diferencias y delimita los bordes de los diferentes DO y EO, actualizar la existencia
virtual en convergencia se refiere a que aquellos axiomas que imposibilitaban la
comprensión de las diferencias ontológicas serán transformados por el programa para
que cada ontología pueda traducir axiomáticas de otros DO sin reducirlas a sus propios
términos. Finalmente puede decirse que la actualización de lo virtual en lo real atañe, en
este caso, a la transformación de la manera en que cada DO trabaja el exceso, es decir,
aquella diferencia irreductible que, durante la divergencia, una ontología dada no puede
integrar porque hacerlo sería precipitar su propia desaparición en el Otro. Pasado el
tiempo de la divergencia, cuando el agente filosófico cesa de buscar las respuestas bajo
los marcos de sus compromisos ontológicos, la existencia virtual de su DO se trasforma
en real y el Agente tiene a su disposición, por obra del espacio global de trabajo, nuevos
códigos axiomáticos en las que la diferencia irreductible del resto de los DO ya no se
experimenta como una amenaza.
Respecto del segundo interrogante a cerca de los mecanismos que el espacio
global de trabajo emplea para actualizar las existencias virtuales en reales, a este
respecto se dirá que: el modo en que la filosofía resuelve la interiorización del lo
externo es a través de la síntesis endógena: cómo se explicó anteriormente en la serie de
cortes que realiza el continium univeral en su proceso evolutivo, existen dos maneras de
resolver la relación entre lo creado y la exterioridad de la cual lo creado resulta ser una
escisión: la síntesis exógena y la endógena. En el primer caso la exterioridad se vincula
con lo local a modo de una exorbitancia que ha quedado afuera de lo creado por lo cual
no se posee un medio de acceso directo a este afuera mas que el propiciado por el
sistema creador del corte. Un ejemplo de esto (lo hemos aprendido con Deleuze y
Guattari) es el caso del sujeto resultante de la síntesis capitalista. En él todo exceso
seguirá los flujos libidinales prefijados por la conveniencia económica del sistema. En
la síntesis endógena, en cambio, la exterioridad se copia dentro del horizonte
individualizado, Negarestani propone el termino “trasplante” para referenciar la
presencia del absoluto en aquello que se crea. Así la síntesis endógena se convierte en la
única resolución de lo exterior en lo interior, que habilita a las localidades creadas a
acceder al absoluto sin mediación, esto último en tanto desde el nacimiento de las
mismas, las localidades conservan en sí la huella del vacío que es su origen.
Como ya se afirmó, la filosofía resuelve la presencia de lo externo en lo interno
a través de una síntesis endógena, y es precisamente esta posibilidad de conectar con el
absoluto lo que la faculta para actualizar las existencias virtuales de la multiplicidad
ontológica en existencias reales. Antes de avanzar en los pormenores de dicha
actualización quisiera en este punto detenerme en una salvedad que considero necesaria
para aclarar posibles interpretaciones no pertinentes de la síntesis endógena de la
filosofía aquí propuesta: tal como se la ha enunciado, dicha síntesis se propone como el
resultado de la presencia del “afuera en el adentro” como modo de resolver la relación
entre la exterioridad creativa y lo creado. Ahora bien, esta forma de presentar la
resolución puede, en primera instancia, confundir la síntesis endógena con los
principios de continuidad y la equivalencia propios de la ontología deleziana. Al decir
que en “la síntesis endógena la exterioridad se copia dentro del horizonte
individualizado” esto puede sugerir que lo endógeno repite la figura del pliegue, donde,
como ya se ha descripto en el capítulo anterior, el pensamiento como potencia creativa
se pliega holográficamente en el pensamiento humano y no humano. La diferencia que
quiero destacar aquí consiste en que lo que en la síntesis endógena se copia no es la
potencia ontología del devenir eterno, sino, el principio ontológico por el cual el no
devenir es posible. En otras palabras, el conjunto de la filosofía repite en sí el
subconjunto del meta-vacío que es su origen y es desde esta coordenada ontológica que
se conecta con el absoluto sin mediación.