Ficha Técnica
Tribunal: Cámara 7a Civil y Comercial, Córdoba
Jorge Miguel Flores- Rubén Atilio Remigio
Autos: ""Freire, Juan Manuel C/ Martinez, Ernesto Daniel Presentacion Multiple -
Ejecutivos Particulares, Expte.N° 6057154""
Sentencia Nº: Auto Nº 337
Fecha: 07/11/2023
Semanario Jurídico:
Número:2436
18/01/2024
Cuadernillo: 1
Tomo 129
Año 2024 - A
Página: 25MEDIDAS CAUTELARES
EMBARGO. Automóvil. TERCERO ADQUIRENTE. Pretensión de depositar solo el
monto publicitado en el Registro. LEVANTAMIENTO DE EMBARGO: rechazo. Tesis
amplia: aplicación. Extensión real de la deuda: capital, intereses y costas.
PRINCIPIO DE BUENA FE. Art. 745, CCCN: análisis e interpretación. Aplicación al
tercero adquirente del bien embargado.
1- En el curso de un juicio ejecutivo, el acreedor ejecutante trabó embargo sobre el
automotor de propiedad del demandado. Receptada íntegramente la demanda, se
dio inicio a la ejecución. En dicha etapa, un tercer adquirente del mencionado bien
consignó judicialmente el monto por el que en su oportunidad fue trabado el
embargo, solicitando la cancelación de la medida cautelar que pesaba sobre el
automotor. Corrida vista al embargante, éste se opuso manifestando que lo
consignado resultaba insuficiente para cancelar el monto liquidado, los intereses
pendientes de liquidación, los gastos y honorarios originados en la actuación del
martillero designado en autos. Ante la discrepancia de las partes, el Magistrado de
primera instancia resolvió rechazar el pedido de levantamiento de embargo
formulado, manteniendo la medida cautelar oportunamente ordenada sobre el
vehículo en cuestión. Contra dicha decisión, se alzó en apelación el tercero
adquirente. En segunda instancia, la cuestión a decidir quedó circunscripta al
alcance del embargo trabado en autos, esto es, si -como expuso el tercer
adquirente- debía cubrir el monto nominal registrado o el total de la deuda que
resulte en definitiva judicialmente establecida y sus accesorios como lo sostuvo el
acreedor y el a quo. La Cámara confirma la decisión del Magistrado de primera
instancia.
2- La doctrina del órgano de casación provincial [tesis restringida] ha quedado
superada luego del dictado del nuevo CCCN, ya que la interpretación de ciertas
normas en él contenidas -extensivas al pedido de levantamiento del embargo
reclamado por el adquirente de una cosa registrable embargada por monto
determinado- impide su liberación con el solo pago del monto inscripto. Ha de
entenderse que responde también por los intereses y las eventuales costas del
juicio tal como lo dispuso el a quo.
3- El primer principio que hace al ejercicio de los derechos subjetivos dirigidos al
ciudadano es el de la buena fe (art. 9, CCCN); se trata de un principio general del
derecho que ha tenido un gran desarrollo en la doctrina y jurisprudencia nacional al
que se le otorga un lugar de relevancia en el CCCN al estar presente en su título
preliminar. Precisamente, al estar incorporado en este Título coloca a este principio,
de manera expresa y precisa, en el lugar central que debe observar en el derecho
privado contemporáneo.
4- El principio de la buena fe actúa como regla de interpretación, fuente de derecho,
correctiva del ejercicio de los derechos y eximente de responsabilidad. Y siendo el
primer artículo [art. 9] que inaugura el Capítulo 3 del Título Preliminar dedicado al
"Ejercicio de los derechos", es indudable que está dirigido en especial a los
ciudadanos, quienes deben actuar de buena fe (art. 9); no abusar del derecho (art.
10); no abusar de su posición dominante (art.11); observar la ley (art. 12), siendo
imposible renunciar a ella (art. 13), reconociéndoles tanto derechos individuales
como de incidencia colectiva (art. 14). Desde el punto de vista sistémico, se puede
aseverar que estos principios en el ejercicio de derechos subjetivos son, a la par,
fuentes del derecho y pautas de interpretación hábiles para determinar la
razonabilidad de una decisión judicial y la coherencia con todo el ordenamiento
jurídico en consonancia con lo dispuesto en los arts. 1º y 2º.
5- Adoptar una actitud despreocupada e indiferente en el desarrollo de los negocios
importa desechar la buena fe, pues la buena fe no puede invocarse por quienes no
despliegan todo el cuidado y el esmero razonablemente necesario para no quedar
supeditados a una realidad registral inexacta. Es evidente que el real monto del
crédito asegurado por el embargo podría ser cabalmente conocido por el adquirente
accediendo a las actuaciones judiciales, pues la publicidad del expediente completa
la registral, brindando la posibilidad de conocer la verdadera extensión de la
pretensión a quien efectivamente quiere contratar con el debido cuidado y previsión.
6- Nadie puede ignorar que ante la existencia del registro que publica un embargo,
excepcionalmente se podría afirmar que no se conoció ni se pudo conocer la mayor
extensión del crédito del embargante. La realidad sugiere todo lo contrario.
7- Además, con apoyo en el concepto de buena fe, la tesis amplia encuentra
también un fundamento axiológico y otro pragmático. En el contexto inflacionario
que atraviesa la economía nacional, considerar que el tercero adquirente ha podido
razonablemente entender que el monto publicitado al trabar un embargo refleja
íntegramente el crédito que lo ha motivado, es una afirmación que roza el absurdo
en tanto cada día se incrementa el monto total por aplicación de la tasa de interés
establecida por la sentencia, a lo que deben sumarse los gastos y honorarios que se
ven incrementados por el propio devenir del trámite de la causa. En consecuencia,
como dice el embargante, mantener el monto de un embargo ajustado a las
exigencias del proceso, para evitar ser víctima de oportunistas, requeriría
prácticamente recurrir a una ampliación de liquidación y embargo en forma mensual,
lo que importa un disparate inadmisible.
8- Es dable recordar que el embargo establece una ligazón entre la cosa y el
resultado del proceso y esa vinculación pretende garantizarle al embargante la
solvencia necesaria para evitar que su pretensión -una vez reconocida por sentencia
firme- se torne ilusoria. En tal sentido, el embargo afecta la cosa, siendo el monto
por el cual se trabó una mera apreciación. Y, como acertadamente lo señala el
magistrado de la instancia, esta posición ha sido claramente recogida en la
redacción del artículo 745, CCCN. La intención del legislador fue que la eficacia del
embargo subsista hasta la total cancelación del crédito que lo motivó con más sus
accesorios e, incluso, las costas del juicio, sin condicionar tal subsistencia al
eventual monto que pudo haber sido informado al registro respectivo en la
oportunidad de la solicitud de la anotación de la medida, el cual posee una finalidad
informativa para los terceros quienes, en todo caso, podrán tomar vista de las
actuaciones judiciales en las que tal medida fue dispuesta para estimar el monto
total de la deuda comprendida en dicho embargo (v. anal. arts. 213 y 218 del
CPCCN).
9- Esta postura aparece en pugna con la postura tradicional del tribunal de Casación
provincial en cuanto a la extensión de responsabilidad del tercero adquirente del
bien embargado en el caso de que el deudor haya enajenado el mismo (tesis
restringida). No obstante, frente a la alteración normativa y al modo de abordar
supuestos de divergencias interpretativas existentes antes de la sanción del CCCN,
el TSJ ha reconocido que el legislador en estos casos viene a realizar una
"interpretación auténtica" (dinámica y evolutiva) de la cuestión, disipando las dudas
que existían sobre el tema con anterioridad; agregando que la modificación
normativa ha revelado el sentido auténtico de la norma (v. Sentencia 63 del
31/7/2017). Es decir, que el propio emisor institucional viene a elucidar sus
alcances.
10- En lo que aquí importa, el art. 745, CCCN constituye una norma de
interpretación auténtica respecto de la preferencia del primer embargante frente a
los acreedores embargantes posteriores sobre el mismo bien. Texto legal que, por
su alcance y precisión, resulta también aplicable a la hipótesis planteada en el
presente incidente, es decir, al tercero adquirente del bien embargado. Cuando el
legislador del CCCN introduce la prioridad del primer embargante, ha tomado
posición en cuanto al sujeto de la relación jurídica que pretende proteger, esto es, el
"acreedor primer embargante". Es decir, el propio legislador ha estimado que la
protección del "acreedor primer embargante" tiene una importancia tal que se
proyecta en una normativa específica y exclusiva, resultando categórico que ella es
oponible a todas las demás partes intervinientes de la relación jurídica: su deudor o,
en su caso, el tercero que haya adquirido de él el bien embargado. La voluntad del
legislador ha quedado plenamente plasmada en esa disposición legal: "el acreedor
que obtuvo el embargo de bienes de su deudor tiene derecho a cobrar su crédito,
intereses y costas, con preferencia a otros acreedores"; y al no especificar el sujeto
pasivo, no corresponde realizar diferenciación alguna.
11- Esta interpretación del texto del art. 745, CCCN en consideración a sus
finalidades, revela una sistemática y armónica solución conformada con el contenido
de otras específicas disposiciones que establecen expresamente que el patrimonio
del deudor es garantía común de los acreedores (art. 242, CCCN), y que se permite
la enajenación de bienes litigiosos, gravados, o sujetos a medidas cautelares, a
"condición de que no se perjudique los derechos de terceros" (art. 1009, CCCN).
Por tal razón, teniendo en cuenta que la ley debe ser interpretada teniendo en
cuenta sus palabras, sus finalidades, y leyes análogos, de modo coherente con todo
el ordenamiento (art. 2, CCCN), no cabe sino entender que una interpretación
auténtica de la norma del art. 745, CCCN incluye tanto al deudor como al tercero
adquirente.
C7.ª CC Cba. 7/11/2023. Auto Nº337. Trib. de origen: Juzg.23.ª CC Cba. "Freire,
Juan Manuel C/ Martinez, Ernesto Daniel Presentacion Multiple - Ejecutivos
Particulares, Expte.N° 6057154"
Córdoba, 7 de noviembre de 2023
Y VISTOS:
Estos autos caratulados :(…), de los que resulta: En el curso del presente juicio
ejecutivo el acreedor ejecutante trabó embargo sobre el automotor de propiedad del
demandado dominio BHS 538. Con fecha 30/3/2016 se dictó la sentencia número
117 (fs. 19/29), receptando íntegramente la demanda. En etapa de ejecución de
sentencia se presentó el Sr. Antonio Javier Andreatta, consignando el monto por el
que en su oportunidad fue trabado el embargo solicitando la cancelación de la
medida cautelar que pesa sobre el automotor. Corrida vista al embargante, éste se
opuso manifestando que con fecha 7/12/2022 se practicó planilla de actualización
de intereses y costas, de la que se dispuso correr vista a la contraria, siendo
notificada el día 16/2/2023. Que dicha liquidación arroja un saldo deudor de $
83.243,95 calculado al día 08/11/2022, manteniendo el ejecutante la reserva de
actualizarla en los términos del art. 564 del C.P.C. Con fecha 6/2/2023, el Sr.
Andreatta consignó la suma de $ 69.290, que resulta insuficiente para cancelar el
monto liquidado, los intereses pendientes de liquidación (una vez aprobada la
planilla presentada) y los gastos y honorarios originados en la actuación del
martillero designado en autos. El embargante sostuvo que en tanto los importes
detallados en el párrafo inmediato precedente no sean íntegramente satisfechos, se
oponía al levantamiento de la medida cautelar ordenada. Agregando que una vez
firme la liquidación practicada, deberán regularse los honorarios del martillero y
formularse nueva planilla actualizando los valores, incluirse los gastos y honorarios
del martillero y deducirse el importe consignado, dando continuidad a la ejecución
por el saldo que arroje. Ante la discrepancia de las partes, el a quo dictó el Auto
contra el que se alza el apelante, por el que resolvió: I) Rechazar el pedido de
levantamiento de embargo, formulado por el Sr. Antonio Javier Andreatta, en su
carácter de tercer adquirente del bien embargado, manteniendo la medida cautelar
oportunamente ordenada sobre el vehículo dominio BHS538, e imponiendo las
costas al incidentista, Sr. Antonio Javier Andreatta, por resultar vencido.
Y CONSIDERANDO:
El doctor Jorge Miguel Flores dijo:
I. En esta sede de grado se reitera la materia litigiosa desarrollada en la primera
instancia, es decir que: la cuestión a decidir queda circunscripta al alcance del
embargo trabado en autos, esto es, si -como expone el apelante Andreatta- debe
cubrir el monto nominal registrado o el total de la deuda que resulte en definitiva
judicialmente establecida y sus accesorios como lo sostienen el acreedor y el Sr.
Juez de Primera Instancia. En ese particular, el recurrente dice que el Juez basa su
resolución en la postura amplia (Plenario Czertok) dejando de lado la postura
restringida (Banco de Italia y Río de la Plata c. Corbeira Rey, Teresa). Así entonces,
y antes de brindar los argumentos sobre la cuestión debatida, he de anticipar que -a
mi juicio- corresponde ratificar el criterio del Magistrado de primera instancia. En
efecto, coincido en que la doctrina del órgano de casación provincial ha quedado
superada luego del dictado del nuevo CCyC, ya que la interpretación de ciertas
normas en él contenidas -extensivas al pedido de levantamiento del embargo
reclamado por el adquirente de una cosa registrable embargada por monto
determinado- impide su liberación con el solo pago del monto inscripto. Ha de
entenderse que responde también por los intereses y las eventuales costas del
juicio tal como lo dispuso el Sr. Juez de Primera Instancia. Doy razones: A. El primer
principio que hace al ejercicio de los derechos subjetivos dirigidos al ciudadano es el
de la buena fe (art. 9 CCyC); se trata de un principio general del derecho que ha
tenido un gran desarrollo en la doctrina y jurisprudencia nacional al que se le otorga
un lugar de relevancia en el CCyC al estar presente en su título preliminar.
Precisamente, al estar incorporado en este Título coloca a este principio, de manera
expresa y precisa, en el lugar central que debe observar en el derecho privado
contemporáneo. Así, el principio de la buena fe actúa como regla de interpretación,
fuente de derecho, correctiva del ejercicio de los derechos y eximente de
responsabilidad. Y siendo este el primer artículo que inaugura el Capítulo 3 del
Título Preliminar dedicado al "Ejercicio de los derechos", es indudable que está
dirigido en especial a los ciudadanos, quienes deben actuar de buena fe (art. 9); no
abusar del derecho (art. 10); no abusar de su posición dominante (art.11); observar
la ley (art. 12), siendo imposible renunciar a ella (art. 13), reconociéndoles tanto
derechos individuales como de incidencia colectiva (art. 14). Desde el punto de vista
sistémico, se puede aseverar que estos principios en el ejercicio de derechos
subjetivos son, a la par, fuentes del derecho y pautas de interpretación hábiles para
determinar la razonabilidad de una decisión judicial y la coherencia con todo el
ordenamiento jurídico en consonancia con lo dispuesto en los arts. 1º y 2º (Cfr.
"Código Civil y Comercial de la Nación Comentado", Infojus, Directores: Herrera-
Caramelo-Picasso, comentario al art. 9). En ese contexto se ha señalado que
adoptar una actitud despreocupada e indiferente en el desarrollo de los negocios
importa desechar la buena fe, pues la buena fe no puede invocarse por quienes no
despliegan todo el cuidado y el esmero razonablemente necesario para no quedar
supeditados a una realidad registral inexacta. Es evidente que el real monto del
crédito asegurado por el embargo podría ser cabalmente conocido por el adquirente
accediendo a las actuaciones judiciales, pues la publicidad del expediente completa
la registral, brindando la posibilidad de conocer la verdadera extensión de la
pretensión a quien efectivamente quiere contratar con el debido cuidado y previsión.
Si se observa, en autos se ha dictado sentencia con fecha 30/3/2016 (fs. 19/20), que
fue notificada el día 20/4/2016 (fs. 21); se formuló liquidación el día 27/5/2016 (fs.
22/23) la que fue aprobada el 14/12/2016 (fs. 55), todo en tiempo anterior a la
transferencia del rodado a favor del incidentista, lo que destruye cualquier
pretensión de alegar buena fe de su parte. Nadie puede ignorar que ante la
existencia del registro que publica un embargo, excepcionalmente se podría afirmar
que no se conoció ni se pudo conocer la mayor extensión del crédito del
embargante. La realidad sugiere todo lo contrario. Además, con apoyo en el
concepto de buena fe, la tesis amplia -a la que adscribe el fallo recurrido- encuentra
también un fundamento axiológico y otro pragmático. En el contexto inflacionario
que atraviesa la economía nacional, considerar que el tercero adquirente ha podido
razonablemente entender que el monto publicitado al trabar un embargo refleja
íntegramente el crédito que lo ha motivado, es una afirmación que roza el absurdo
en tanto cada día se incrementa el monto total por aplicación de la tasa de interés
establecida por la sentencia, a lo que deben sumarse los gastos y honorarios que se
ven incrementados por el propio devenir del trámite de la causa. En consecuencia,
como dice el embargante, mantener el monto de un embargo ajustado a las
exigencias del proceso, para evitar ser víctima de oportunistas, requeriría
prácticamente recurrir a una ampliación de liquidación y embargo en forma mensual,
lo que importa un disparate inadmisible. B. En segundo lugar es dable recordar que
el embargo establece una ligazón entre la cosa y el resultado del proceso y esa
vinculación pretende garantizarle al embargante la solvencia necesaria para evitar
que su pretensión -una vez reconocida por sentencia firme- se torne ilusoria. En tal
sentido, el embargo afecta la cosa, siendo el monto por el cual se trabó una mera
apreciación. Y, como acertadamente lo señala el magistrado de la instancia, esta
posición ha sido claramente recogida en la redacción del artículo 745 del CCyC. La
intención del legislador fue que la eficacia del embargo subsista hasta la total
cancelación del crédito que lo motivó con más sus accesorios e, incluso, las costas
del juicio, sin condicionar tal subsistencia al eventual monto que pudo haber sido
informado al registro respectivo en la oportunidad de la solicitud de la anotación de
la medida, el cual posee una finalidad informativa para los terceros quienes, en todo
caso, -como decía en líneas anteriores- podrán tomar vista de las actuaciones
judiciales en las que tal medida fue dispuesta para estimar el monto total de la
deuda comprendida en dicho embargo (v. anal. arts. 213 y 218 del CPCCN. Esta
postura aparece en pugna con la postura tradicional del tribunal de Casación
provincial en cuanto a la extensión de responsabilidad del tercero adquirente del
bien embargado en el caso de que el deudor haya enajenado el mismo (tesis
restringida). No obstante, frente a la alteración normativa y al modo de abordar
supuestos de divergencias interpretativas existentes antes de la sanción del CCyC,
el TSJ ha reconocido que el legislador en estos casos viene a realizar una
"interpretación auténtica" (dinámica y evolutiva) de la cuestión, disipando las dudas
que existían sobre el tema con anterioridad; agregando que la modificación
normativa ha revelado el sentido auténtico de la norma (v. Sentencia 63 del
31/7/2017). Es decir, que el propio emisor institucional viene a elucidar sus
alcances. En lo que aquí importa el art. 745 del CCyC constituye una norma de
interpretación auténtica respecto de la preferencia del primer embargante frente a
los acreedores embargantes posteriores sobre el mismo bien. Texto legal que, por
su alcance y precisión, resulta también aplicable a la hipótesis planteada en el
presente incidente, es decir, al tercero adquirente del bien embargado. Cuando el
legislador del CCyC introduce la prioridad del primer embargante, ha tomado
posición en cuanto al sujeto de la relación jurídica que pretende proteger, esto es, el
"acreedor primer embargante". Es decir, que el propio legislador ha estimado que la
protección del "acreedor primer embargante" tiene una importancia tal que se
proyecta en una normativa específica y exclusiva, resultando categórico que ella es
oponible a todas las demás partes intervinientes de la relación jurídica: su deudor o,
en su caso, el tercero que haya adquirido de él el bien embargado. La voluntad del
legislador ha quedado plenamente plasmada en esa disposición legal: "el acreedor
que obtuvo el embargo de bienes de su deudor tiene derecho a cobrar su crédito,
intereses y costas, con preferencia a otros acreedores"; y al no especificar el sujeto
pasivo, no corresponde realizar diferenciación alguna. Esta interpretación del texto
del art. 745 en consideración a sus finalidades, revela una sistemática y armónica
solución conformada con el contenido de otras específicas disposiciones que
establecen expresamente que el patrimonio del deudor es garantía común de los
acreedores (art. 242 CCyC), y que se permite la enajenación de bienes litigiosos,
gravados, o sujetos a medidas cautelares, a "condición de que no se perjudique los
derechos de terceros" (art. 1009 CCyC). Por tal razón, teniendo en cuenta que la ley
debe ser interpretada teniendo en cuenta sus palabras, sus finalidades, y leyes
análogos, de modo coherente con todo el ordenamiento (art. 2 CCyC), no cabe sino
entender que una interpretación auténtica de la norma del art. 745 CCyC incluye
tanto al deudor como al tercero adquirente (véase: Sofía Raspanti, "La extensión de
la responsabilidad económica del tercero adquirente de un bien inmueble
embargado, frente al acreedor primer embargante, a partir de la sanción del Código
Civil y Comercial de la Nación", (Trabajo final para optar el grado académico de
Especialista en Derecho Judicial y de la Judicatura, UCC, Facultad de Derecho y
Ciencias Sociales, Cba. 2020). II.- Por estas razones voto por la confirmación de la
decisión de primera instancia. Las costas se imponen al vencido conforme la
prescripción del art. 130 del CPCC.
El doctor Ruben Atilio Remigio adhiere a los fundamentos y conclusiones arribadas
por el Sr. Vocal preopinante, votando en idéntico sentido
Por ello, lo dispuesto por el art. 382 del CPC,
SE RESUELVE: Rechazar el recurso de apelación confirmando la resolución
apelada en aquello que ha sido materia de agravios; con costas. Regular los
honorarios del Dr. Andrés Gustavo Durán, en la suma de pesos noventa y siete mil
ochenta y ocho con veinticuatro centavos (equivalentes al mínimo legal de ocho jus).
Jorge Miguel Flores- Rubén Atilio Remigio♦